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Capitulo 64 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
Carmen le pide la carta a Felipe, este insiste en entregarla personalmente pero Carmen no le da acceso a la casa, finalmente se ve obligado a dársela a Carmen, que promete hacerla llegar a Magdalena. Felipe se retira advirtiendo que en la noche volverá por la respuesta.
Cuando cierra la puerta Carmen se queda petrificada en el centro del vestíbulo con la carta en la mano sin saber que hacer, Paula que baja las escaleras se da cuenta y pregunta quien escribió. Carmen sin reponerse todavía de su asombro, responde que Alejandro, que esta vivo, esa carta es para Magdalena. Paula le quita la carta de las manos y entra en el despacho seguida por Carmen que intenta arrebatársela, una vez cerrada la puerta Paula abre la carta de Alejandro y la lee en voz alta:

Mi amor:
No sabes cuando me duele esta lejanía, ni siquiera pude despedirme, estrecharte entre mis brazos una vez más. Ahora que no te tengo cerca, me arrepiento tanto de los días desperdiciados en dudas y celos estúpidos, te extraño tanto a ti y a nuestro hijo. Te mando esta carta para que estés tranquila, para que sepas que nada malo me ha pasado.
No sé cuando volveremos a vernos, pero te pido que tengas fe en mi. Desgraciadamente no pude encontrar al padre Abundio y temo que sin su testimonio me declaren culpable, pero tu no debes dudar, el apellido que te di es legitimo, eres mi esposa y lo seguirás siendo hasta que Dios nos dé vida.
No puedo decirte donde estoy, pero me encuentro con unos amigos, junto con mi madre y Cipriano.
Cuéntale a Felipe, el muchacho con quien te envié esta carta, todo lo referente al juicio que seguramente se estará siguiendo en mi contra, pero pase lo que pase tienes que creer en mi.
En un primer momento pensé en que te reunieras conmigo, pero me di cuenta que tu y la criatura difícilmente podrían soportar esta vida, pero no desesperes, sabes bien que haré hasta lo imposible para que volvamos a estar juntos.
No me olvides Magdalena, piensa mucho en mi, porque yo no dejare de hacerlo ni un instante.
Un beso a ti y a mi hijo. Te amo.
Alejandro.

Carmen ha escuchado la lectura de la Carta desecha en llanto, esta tan emocionada que no puede ni hablar, la voz de Paula ha temblado por la emoción en muchos pasajes de la lectura, las dos se miran con enorme tristeza.
- ¡Ay Paula! Que pena, que pena – se lamenta Carmen sollozando –
- Si – dice Paula muy afectada mientras mete la carta en el sobre – Pero no debemos enseñársela a Magdalena.
- ¿Por qué? – pregunta Carmen asombrada – Tiene derecho a leerla, además, ella piensa que esta muerto.
- Es mejor que sigua creyendo eso – dice Paula con firmeza –
- No, no de ninguna manera, esta vez no voy a solapar tus engaños, no estoy de acuerdo contigo Paula. Magdalena esta destrozada, cree que su marido a muerto por lo menos que le quede el consuelo de que no es asi.
- Pero no te das cuenta que si sabe que Alejandro esta vivo menos podrá olvidarlo, si se entera es capaz de hacer una tontería, podría insistirle a ese muchacho para que la lleve con él – dice Paula angustiada –
- No, de todos modos, es ella la que tiene que decidir – Carmen va hacia la puerta dispuesta a llamar a Magdalena –
- Carmen, Carmen, por Dios reacciona – Paula la retiene - ¿Quieres que mi hija se desprestigie aun más? ¿Qué se escape con ese hombre que ni siquiera es su marido?
- Yo no estoy tan segura de eso, a lo mejor es verdad que cambiaron el testamento por otro – dice Carmen sin dejarse convencer –
- Aunque fuera cierto, ante los ojos de todo el mundo Alejandro no es hijo de Almonte y Magdalena legalmente no esta casada con él.
- Pero Paula, Paula ¡Por Dios! Tu hija esta desesperada entiéndelo, es que no te da pena verla tan desdichada, es que otra vez vas a anteponer “el que dirán” ante su felicidad – dice Carmen angustiada – Mira, podríamos decir que se ha marchado a la capital, o al extranjero, pero ella lo ama Paula entiéndelo. ¿Pero como puedes ser tan dura? ¿Qué tienes en lugar de corazón? Una piedra.
- Eres injusta conmigo Carmen – responde Paula con la voz quebrada - ¿Crees que no quiero a mis hijos? ¿Qué no me duele la infelicidad de Magdalena? Pero seria peor ¿no te das cuenta? ¿Qué vida le espera junto a Alejandro? Es un fugitivo, toda la vida se la pasaría escondiéndose, de pueblo en pueblo, a salto de mata y siempre con la angustia de que alguien lo reconozca y lo arreste. Si tiene que andarse escondiendo ¿Cómo encontrara trabajo? ¿Y de que? De peón de mozo. ¿Qué futuro le espera a Magdalena y a su hijo?
- Pero ella lo quiere – responde Carmen sin dejar de llorar – Por lo menos vamos a decirle que esta vivo.
- ¿Y que ganaríamos con eso? Que su desdicha dure toda la vida, en cambio si lo cree muerto con el tiempo se resignara, volveremos a verla animada, tranquila. Carmen, sé que la quieres mucho, yo también la quiero, no soy tan inhumana como ustedes piensan, todo lo que hice fue buscando su bien. Te lo digo sinceramente, si arregle su matrimonio con Alejandro fue porque creí que era lo mejor para ella, y lo fue por un tiempo, se enamoro de él y si no hubiera sucedido esta desgracia ahora seria feliz, pero como están las cosas si permitimos que Magdalena se entere de la verdad, le quitaremos la oportunidad de rehacer su vida ¿Qué puede ofrecerle ahora Alejandro? ¿Cuánto durara el amor en esas condiciones? ¿Un año, dos, y después que?
Felipe llega al campamento rebelde, Alejandro lo recibe impaciente; Felipe le dice que entrego la carta a su esposa, no pudo hacerlo en mano y se la dejo a su tía, la de Víctor Garay no pudo entregarla, no esta en Puebla y nadie supo darle razón de su paradero, le entrega a Alejandro las dos cartas, la de Víctor y la respuesta a la de Magdalena. Alejandro se retira del grupo para leerla, la abre impaciente y se encuentra que la carta es de Paula:

Alejandro:
Recibimos tu carta y perdóname si no se la enseñe a Magdalena pero estoy segura que comprenderás mis razones.
Desgraciadamente las autoridades te han desconocido como hijo de Benjamín Almonte y te han declarado un impostor, tu fabrica, la casa y la hacienda ya pasaron a manos de la señorita Armida Guillén, y nosotros, ya podrás comprender como nos sentimos, mas que nada por la deshonra de Magdalena.
Yo no sé si tu seas quien dices ser, pero la realidad es que mi hija ya no tiene derecho a llevar el apellido Almonte y el niño tampoco. A los ojos de todos el mundo, ella es una mujer que ha sido burlada y que tiene un hijo ilegitimo. Te imaginaras la pena tan grande que la embarga.

Alejandro termina de leer la carta con gesto de amargura y desesperación. Rosario se acerca a preguntarle que dice Magdalena en su carta. Alejandro, con profunda tristeza, le dice que la carta es de Paula, en ella le cuenta que ya le desconocieron como hijo de Almonte, que Magdalena sufre mucho y que no tiene derecho a importunarla, por lo menos mientras se siga creyendo que no soy su marido. No sabe que pensara Magdalena, pero doña Paula esta vez si tiene razón ¿Qué puede ofrecerle a ella y a su hijo? ¿Una vida de fugitivo? No, no, es mejor que se queden allá, tranquilos, seguros.
La conversación se ve interrumpida por los gritos de Manuel Calderón; Una patrulla de soldados se acerca, hay que irse, los rebeldes desmontan rápidamente el campamento.
Han pasado mas de tres años desde que Magdalena y Alejandro se vieron obligados a separarse, estamos en 1910. Alejandrito esta a punto de cumplir cuatro años. Magdalena esta con su hijo en el despacho, su madre entra para anunciarle la visita de José Luis que ya ha sido ascendido a coronel, el presidente ha cumplido la promesa que le hizo a la madrina de Angélica. José Luis ha vuelto a frecuentar la casa con propósitos matrimoniales. Magdalena sale a recibirlo, se sientan en el salón. José Luis le cuenta que el señor presidente desea tomarlo a su servicio y eso significa que tendrá que trasladarse a vivir a la capital, le ruega que vaya con él, quiere que acepte su proposición y se case con ella. Magdalena le agradece su bondad y intenta rechazarle con diplomacia; Ella no es la mujer que él se merece, puede casarse con cualquier señorita sin ninguna mancha en su pasado. José Luis insiste; Ella es la única que le interesa. Llega Paula con el té, se muestra muy amable con José Luis, cuando este le cuenta las novedades, se sorprende de la brillante carrera que ha realizado en tan poco tiempo y lo felicita. Carmen se incorpora a la conversación y cuenta las ultimas murmuraciones sobre Armida Guillén, que esta dando mucho que hablar, parece que va de escándalo en escándalo, se pasa la vida de fiesta en fiesta, dicen que juega y se emborracha. Si la viera el viejo Benjamín Almonte se revolvería en su tumba, por supuesto ninguna de las señoras decentes frecuenta su casa. Magdalena, incomoda, aprovecha la entrada de su hijo en el salón para disculparse y salir. Paula señala que esas conversaciones mortifican mucho a su hija. José Luis lo comprende perfectamente y aprovecha la ausencia de Magdalena para buscar la complicidad de Paula en su proposición de matrimonio. Sus sentimientos no son nuevos sino de mucho tiempo atrás, ahora tiene una posición suficiente para mantener a Magdalena como se merece, tiene que trasladarse a la capital y de ese modo Magdalena se alejara de las murmuraciones, allí nadie tiene porque saber lo que sucedió. Esta dispuesto a reconocer al hijo de Magdalena como propio, porque para él Alejandrito es tan solo hijo de Magdalena, y como tal esta dispuesto a quererlo. Paula le dice que la decisión la tiene que tomar Magdalena. José Luis lo sabe, pero quiere que Paula influya sobre ella y apoye su petición, sabe que en otro tiempo le rechazaron porque no era nadie, pero en este momento las cosas han cambiado.
José Luis se despide y se retira, Magdalena le acompaña a la puerta y después sube a los dormitorios con su hijo. Paula y Carmen se quedan solas en el salón, después de asegurarse que no las escuchan Carmen mira a su cuñada desesperada y pregunta que van a hacer ante la nueva perspectiva. Paula no lo sabe; A ella José Luis continua sin gustarle, aunque ya no es el pobre diablo de hace unos años, pero es la única proposición de matrimonio que Magdalena ha recibido y esta segura que será la única. Carmen deja claro que no se refería a eso, ella piensa que para que Magdalena sea capaz de decidir con justicia, debe saber que Alejandro esta vivo. Paula la mira como si hubiera enloquecido. Después de que callaron durante tanto tiempo no se lo van a decir ahora. No quiere que Magdalena vuelva a sumirse en la desesperación, ahora que esta tranquila y contenta. Carmen sonríe con tristeza y le hace ver que Magdalena dista mucho de estar contenta. Paula afirma que por lo menos esta tranquila y resignada, además, Alejandro nunca fue su marido, hace años que no saben nada de él, lo mas seguro es que haya olvidado a Magdalena o que de verdad este muerto. Carmen no esta nada convencida, ella piensa que hay que decírselo, además, cabe la posibilidad de que Alejandro regrese cuando Magdalena ya este casada.
Carmen esta muy preocupada y se siente culpable por haber callado tanto tiempo, entra en el dormitorio de Magdalena para hablar con ella, comienza conversando sobre el próximo cumpleaños del niño, le están preparando un pastel enorme. Magdalena sonríe y dice que en lo goloso es en lo único que Alejandrito se parece a ella, en lo demás es igual que su padre.
- ¿Sigues pensando en él? – pregunta Carmen –
- Sí. – responde Magdalena con tristeza – ¿Es normal, no?
- ¿Pero ya no te duele?
- ¿Por qué quieres que hablemos de él? – pregunta Magdalena con una sonrisa triste – Por años nadie ha mencionado su nombre en esta casa.
- No es por morbo, ni por molestarte, quiero saber que sientes ahora que ha pasado tanto tiempo.
- Pienso en él como el hombre que más he querido en mi vida, lo recuerdo con mucho cariño – duda y continua con profunda tristeza – Tal vez fue mejor que muriera, no por mí, si no por él, un hombre como Alejandro no hubiera soportado la cárcel, la angustia de que su madre estuviera compartiendo su misma suerte.
- ¿Entonces no le guardas ningún rencor por lo que hizo, por haberte engañado?
- Es que Alejandro no me engaño – dice Magdalena muy segura – Si hubo engaño no fue por parte de él, tal vez fue idea de Rosario. Yo también por mi hijo estaría dispuesta a cualquier cosa.
- Pero contéstame hija, contéstame ¿Ya no te duele? – pregunta angustiada Carmen –
- No te preocupes – dice Magdalena con tristeza y amargura – Ya hace tiempo que me he resignado.
En la frontera norte, del lado de EE.UU. Alejandro entra en la oficina de Calderón, regresa de una incursión en territorio mexicano para robar armas al ejercito, todo ha ido bien, se sienta frente a Calderón con aspecto agotado; la próxima vez le toca ir a él. Calderón se ríe y le responde que no habrá próxima vez, ha llegado la orden de regresar a México, Madero puede ganar las elecciones y quiere a sus hombres cerca de las ciudades, Manuel ha elegido Puebla para su grupo. Alejandro recibe la noticia con alegría, desea volver a ver a Magdalena.
Alejandro va en busca de su madre para comunicarle la noticia, Rosario se muestra preocupada, piensa que regresar a Puebla puede ser peligroso.
- Bueno ha pasado mas de tres años, no creo que nos sigan buscando, y aunque asi fuera, cualquier riego valdría la pena mama – dice Alejandro ilusionado - ¡Verla otra vez, ver a mi hijo! Mañana cumple cuatro años. Espero que estén bien, tienen que esta bien los dos. Se me han hecho tan largos estos tres años ¡Ver a Magdalena otra vez! Es que no puedo creerlo mama.
Es el cumpleaños de Alejandrito, están en el salón jugando con los juguetes nuevos y esperando los invitados a la fiesta. Paula le pide a Magdalena que pase al despacho tiene que hablar con ella, se sientan en el sofá y Paula aborda el tema.
- Alejandrito hoy cumple cuatro años y creo que es tiempo que pienses en su futuro, me refiero a la situación del niño. Ahora el no se da cuenta de nada pero dentro de unos años habrá que mandarlo al colegio, es allí donde empezaran los problemas. No quiero presionarte Magdalena, ya una vez lo hice y todo salió mal, por eso eres tu quien debe tomar una decisión. Hija es mi deber de madre hacerte ver la realidad, el coronel José Luis Álvarez me pidió formalmente tu mano, no es el partido que yo hubiera querido para ti, pero como están las cosas... Es el único que lo ha hecho.
- Es que a José Luis no le importan las habladurías de la gente, él me quiere – dice Magdalena –
- Bueno, ahora tiene una muy buena posición, además, goza de la estima del señor presidente.
- Mama, yo aprecio a José Luis, pero no lo amo – señala Magdalena –
- Ya lo sé hija, me da mucha pena decirte esto pero quiero que entiendas que después de lo que paso es muy difícil que otro hombre te pida que seas su esposa. Yo sé que no tuviste la culpa de nada, pero desgraciadamente la gente no piensa asi, ya no puedes pensar únicamente en ti, sino en tu hijo. El coronel esta dispuesto a darle un apellido y ha reconocerlo como suyo, y si te casas ahora que Alejandrito es pequeño llegara a creer realmente que ese hombre es su padre y no tendrá problemas, menos si ustedes se van a vivir a la capital, donde nadie te conoce.
Magdalena ha escuchado a su madre en silencio mientras las lagrimas corren por su rostro. Carmen entra para anunciar que los invitados han llegado, las dos se levantan para acudir. Paula toma la mano de Magdalena y le pide que lo piense detenidamente, después sale. Magdalena se deja caer otra vez en el sofá, triste y angustiada. Carmen se sienta a su lado preguntando que le sucede. Magdalena se lo cuenta secándose las lagrimas y le pide consejo, Carmen se pone muy nerviosa y le pide que decida ella mientras sale deprisa.
Manuel Caldero y Alejandro están planeando el viaje a Puebla, el nerviosismo de Alejandro es tan evidente que Calderón no puede por menos que percibirlo.
- Alejandro estas demasiado nervioso y eso no es propio de ti – señala Calderón –
- Tienes razón, bueno sabes bien porque estoy asi – responde Alejandro –
- Si, te entiendo, yo me sentiría igual, pero en el asunto en que estamos nunca podemos perder el control. Todos te aprecian precisamente por tu arrojo y tu sangre fría, y no quisiera que tus problemas familiares te debilitaran en este momento Alejandro.
- Nadie puede dudar de la firmeza de mis convicciones y creo que lo he demostrado, pero no puedo evitar sentirme nervioso al pensar que pronto voy a ver a mi esposa y a mi hijo y eso no puedes tomarlo como una señal de debilidad precisamente – dice Alejandro muy serio –
- Por supuesto que no Alejandro, y de eso precisamente quería que habláramos como amigos Alejandro. Tienes que estar prevenido, piensa en todas las posibilidades, porque me dolería mucho si sufrieras una decepción.
- Si, durante estos años he pensado muchas cosas – dice Alejandro inquieto -. Tal vez Magdalena ya se olvido de mí, o ha dejado de quererme, o a lo mejor piensa que la he engañado, pero no sé, puede ser que no sea verdad, que me siga esperando, por eso Manuel te agradezco que hayas escogido esa zona, la de Puebla, porque voy a salir de dudas de una vez por todas.
Calderón se despide de Alejandro y Rosario y se retira, Alejandro se queda triste y pensativo, su madre intenta animarlo. Manuel no conoce a Magdalena, pero Rosario esta segura que ella le sigue queriendo.
Magdalena recibe a José Luis que viene al cumpleaños del niño, le entrega el regalo y le pide hablar con ella en privado, pasan al despacho y vuelve a pedirle que se case con él, ya hablo con su madre y su familia no se opone a su matrimonio, esta vez lo aceptan. José Luis le suplica que lo acepte, no se va a arrepentir, le pide que no tenga miedo por su hijo, le dirán a todo el mundo que es de los dos y como tal lo querrá.
Magdalena lo ha escuchado con aspecto triste, por fin se decide y le contesta.
- Esta bien. Gracias – Magdalena parece resignada -
- Gracias a ti por aceptar – dice José Luis feliz mientras le besa la mano –
Fin del capitulo 64.
Mar







Escrito desde Apr 19, 2003, 11:40 PM

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