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Capitulo 65 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
Magdalena en su dormitorio, conversa con Josefina que esta muy contenta por la noticia de su próxima boda con José Luis, y le expresa su alegría de forma muy evidente, pero en medio de sus demostraciones se da cuenta que Magdalena esta triste y no comparte el regocijo general. Magdalena le cuenta que ella no quería volver a casarse, pero su hijo necesita un apellido y José Luis se ofreció a proporcionárselo, ella quiere a José Luis, pero no como debería, le tiene afecto pero no lo ama. Josefina se sorprende pues sabe que antes estaba muy enamorada del militar. Magdalena suspira con tristeza; Si, pero ese fue antes de conocer a Alejandro. Josefina entiende lo que su cuñada siente; pero Alejandro ya murió y, además, se porto muy mal con ella, porque la engaño. Magdalena baja los ojos con tristeza y no contesta, cambia de conversación y pregunta a Josefina como va su matrimonio con Dimitrio; Ella contesta que igual; Ya esta desesperada, hace tiempo le propuso que anularan el matrimonio, pero él no quiso; La verdad es que no quiere nada de ella, ni su dinero, ni nada. Ahora no se llevan mal, al contrario, pero ella lo quiere y eso no le es suficiente.
Adolfo va a visitar a Armida a casa de Alejandro. Maria abre la puerta y le anuncia que no esta, le invita a pasar para esperarla. Ella intenta retirarse pero Adolfo le pide que le haga compañía, Maria se sienta a su lado. Adolfo aprovecha para contarle la noticia que recorre todos los mentideros de Puebla. Magdalena Mendoza se casa con el coronel José Luis Álvarez. Maria pone cara de fastidio y expresa su opinión negativa.
- Se han tardado mucho ¡Pobre Alejandro! Que bueno que esta muerto, asi no se entera de esas porquerías.
Adolfo sabe que Maria odia a Armida y quiere saber porque se quedo en la casa cuando paso a ser propiedad de esta. Maria le devuelve la pregunta, quiere saber porque si antes era amigo de los Mendoza ahora frecuenta a Armida.
- Pues porque los Mendoza se han vuelto muy aburridos, mientras que aquí uno se divierte – responde Adolfo cínico –
- Si con el dinero de Alejandro – responde Maria molesta –
- ¡Otra vez con eso! ¿Por qué insistes tanto?
- Porque es la verdad. Alejandro sí era hijo de Benjamín Almonte – responde Maria muy segura –
- Bueno, pues vuelvo a preguntarte ¿Por qué te quedaste aquí?
- Por tonta, pero ya me voy a ir. Si quieres que te diga la verdad, te la voy a decir, total no me importa que se la digas a Armida. Me quede aquí para descubrir cosas.
- ¿Y que has averiguado? – pregunta Adolfo intrigado –
- Algunas.
- ¿Me las vas a decir?
- No – responde Maria mirándolo con desconfianza –
- Yo también he descubierto algo de nuestros amigos, podríamos intercambiar información – propone Adolfo –
Alejandro y el grupo de rebeldes se acercan a Puebla, viajan por el camino conduciendo una carreta donde llevan provisiones y armas escondidas. Un explorador regresa anunciando que se acerca una patrulla militar, los rebeldes se esconden entre la maleza, pero no tienen tiempo de sacar la carreta del camino. Llegan los soldados y la registran encontrando las armas. Los rebeldes apostados a ambos lados del camino comienzan a disparar, se organiza un tiroteo en el que es herido de gravedad Manuel Calderon. Alejandro ordena la retirada para proteger la vida de su amigo y lo transportan herido fuera de la escaramuza, en su huida encuentran un convento. Alejandro se presenta a las monjas diciendo que han sido asaltados por unos bandidos, que les robaron todo lo que llevaban, su hermano ha sido herido de gravedad, la superiora les da refugio y se ofrece para cuidar al herido.
José Luis esta visitando a Magdalena, sentados en el sofá él habla y ella escucha con aire ausente, asintiendo de forma mecánica a todo lo que dice.
- Deseo que las cosas se hagan a la luz del sol, no tenemos nada que ocultar ni de que avergonzarnos – dice José Luis –
- Tu no, pero yo si – señala Magdalena –
- Fuiste engañada, no tienes la culpa. Cuando estemos en la capital comenzaras una nueva vida, no habrá nadie que te recuerdo lo que paso. Estaremos juntos, serás feliz – explica José Luis sin darse cuenta de la expresión lejana de Magdalena –
- Si – responde ella lacónica –
- Te noto tan extraña. Ya no eres la Magdalena de antes, la mujer vehemente, apasionada, te noto cohibida ¿Por qué no me dices todo lo que piensas como hacías antes?
- Es que me siento avergonzada contigo – dice Magdalena –
- ¿Por qué? – pregunta extrañado José Luis –
- Porque me estas haciendo un favor al casarte conmigo.
- No, el favor me lo estas haciendo tú a mí – dice José Luis –
- Me estas rescatando de la vergüenza, estas rescatando a mi hijo de ser un bastardo toda la vida, yo quisiera compensarte como te mereces.
- Me vas a dar tu amor, que más puedo pedir.
- Yo quisiera – Magdalena baja los ojos – quiero ser feliz y olvidar.
- Ha pasado mucho tiempo desde la muerte de ese hombre y si no has olvidado es porque no has querido, porque en lugar de verlo como era, lo consideras una victima – señala José Luis molesto –
- Es que él era inocente – Magdalena defiende a Alejandro –
- No Magdalena no, no lo era – dice José Luis cada vez mas molesto – Ese hombre era un impostor que se hizo pasar por el hijo de un hombre importante, que te engaño.
- No, estoy segura que él no lo sabia, además, me haya engañado o no me quiso mucho – dice Magdalena –
- Y yo también te quiero – protesta José Luis – Solo que estoy vivo y el muerto.
Magdalena suspira y pone gesto de fastidio. José Luis argumenta para intentar convencer a Magdalena que su marido era un indeseable.
- Magdalena. Alejandro no era un ingenuo, al contrario, era un hombre inteligente, suponiendo que él no haya estado de acuerdo con el engaño de Rosario y le cura, en cuanto tuvo en sus manos por primera vez el testamento de Benjamín Almonte seguramente se dio cuenta que las firmas no eran las mismas, es lógico pensar eso, él manejo otros documentos del hacendado y del padre de Maria también.
- Si, pero él decía que el testamento no era el mismo, que había sido cambiado – Magdalena sigue defendiéndole ante el fastidio de José Luis –
- ¿Y la carta que la familia de la señorita Guillén recibió no cuenta para nada? Benjamín Almonte decía no tener hijos ¿Por qué negarlo por tantos años si al final de cuentas lo iba a reconocer? ¡Por favor convéncete! Ese hombre te engaño, tienes que creerme.
Magdalena baja los ojos incapaz de seguir argumentando y se calla.
Josefina regresa a su casa muy contenta, le cuenta a Dimitrio que ha encargado dos vestidos, uno para la fiesta del compromiso de Magdalena y otro para la boda. Dimitrio siente que su hermana se vaya a vivir a la capital, la extrañara. Josefina muy contenta le dice que la capital esta cerca, además, ella tiene una casa allí, asi que podrá ir todas las veces que desee. Dimitrio muy molesto le reprocha que no pierda ocasión de restregarle su dinero por la cara. Josefina muy ofendida se le enfrenta.
- Dimitrio yo creo que ya es suficiente, estoy cansada de tus reproches y de tus complejos. Tiene razón Magdalena, todo son complejos. Te sientes inferior porque yo tengo dinero y tu no, pero yo no tengo la culpa. Si no querías una mujer rica ¿Por qué te casaste conmigo? Te estoy dando todo y no lo quieres, te propuse que anuláramos el matrimonio y tampoco quieres. ¿Que es lo que pretendes de mí? ¿Qué sea infeliz toda mi vida?
- No. – responde Dimitrio asombrado –
- ¿Entonces? ¿Entonces? – grita Josefina –
- Nada, nada – Dimitrio se marcha bruscamente sin mas explicación –
Adolfo ha citado a Maria en un café, le muestra una carta que le envió un amigo que vive en España. En ella le cuenta que después de una ardua investigación puede decirle que no existe ningún marques de la Cruz y Cañizares de origen español, por lo que Adolfo piensa que, o su amigo se equivoco, o Sebastián no es quien dice ser. Maria se sorprende mucho del interés de Adolfo por averiguar cosas de Sebastián y Armida, él le responde que es muy curioso, asi que quiere saber que es lo que ella averiguo, porque aunque para ella no signifique nada, unido a lo que él sabe podrían atar cabos y averiguar muchas cosas sobre la pareja. Maria no acaba de fiarse de Adolfo y no le cuenta nada.
Manuel Calderón esta en una celda del convento malherido, cuidado por Rosario y Alejandro, lleva muchos días inconsciente, por fin recupera el conocimiento. Alejandro le cuenta lo sucedido, después de que le hirieran tuvieron que huir, perdieron las armas y los pertrechos, también a cuatro hombres. Están refugiados en un convento de monjas, que piensan que son una partida de viajeros asaltados por unos bandidos, hay una hacienda cercana. Alejandro esta preparando una incursión, necesitan armas, provisiones y caballos. Manuel le pregunta si ya fue a Puebla, Alejandro le responde que no, quería estar seguro que él se iba a salvar. Manuel le pide que mande a Felipe a Puebla, estando el herido no quiere arriesgarse a que le detengan o le maten en Puebla y el grupo se quede sin jefes. Alejandro no esta muy convencido, pero finalmente accede; Mandara a Felipe a averiguar que ha sido de su mujer y su hijo.
Armida esta en el salón intentando decidirse entre dos collares, pregunta a Maria su opinión y esta despectiva le dice que compre los dos, total dinero es lo que le sobra. Armida se muestra de acuerdo, llega Sebastián, que se sorprende al enterarse de la compra, le reprocha el ritmo de gasto, la fortuna de Almonte es grande, pero como siga gastando asi la va a agotar. Armida le responde que el dinero es suyo y puede hacer lo que quiera. Sebastián le propone casarse con él, ella se niega, ya se lo ha dicho muchas veces, no quiere casarse con él.
- Será un matrimonio solo en apariencia, puedes hacer lo que te dé la gana después – dice Sebastián –
- Pero yo no quiero casarme contigo, tal vez algún día me enamore de verdad – señala Armida –
- Y cuando tu marido descubra que estas compartiendo tu fortuna conmigo ¿Qué va a pasar? ¿Le vas a decir todo?
Armida se pone de pie fastidiada.
- No me molestes ahora con eso.
- Es que no quiero que cometas tonterías – dice Sebastián –
- ¿Cuales tonterías? ¿Hasta ahora he dicho o hecho algo que no sea conveniente?
- No porque yo siempre estoy pendiente de las cosas que estas diciendo – responde Sebastián –
- Mira, hoy amanecí de muy buen humor y no quiero que me lo quites – dice Armida muy enojada – Tomate una copa, ponte a leer o haz lo que quieras, pero a mi no me fastidies.
Maria detrás de la cortina ha escuchado toda la conversación y esta muy sorprendida.
En el convento Alejandro le da las ultimas instrucciones a Felipe antes de su partida para Puebla; Quiere que busque la forma de hablar con Magdalena, pero no quiere que vaya directamente a la casa, ni la tía ni la madre de su esposa deben verlo, le pide que busque otra forma de acercarse a Magdalena, quizá por medio de alguna sirvienta, él sabrá lo que tiene que hacer. Felipe le dice que no se preocupe y parte para la ciudad.
Paula, en el despacho, revisa la lista de invitados que José Luis ha mandado para la fiesta del compromiso, esta muy contenta porque ha invitado a toda Puebla. Carmen sentada frente a ella esta muy inquieta y insiste en que deben decirle la verdad a Magdalena sobre Alejandro, para que al menos este consciente de lo que va a hacer. Paula no quiere ni oír hablar del asunto, esta segura que Alejandro en verdad esta muerto, porque sino habría intentado mantenerse en contacto y esta boda es lo mejor que podía pasarle a Magdalena y al niño, al fin el niño tendrá un nombre, y eso es lo que ellas querían, además, Alejandro no fue nunca el esposo de Magdalena.
La entrada de Magdalena interrumpe la conversación, Paula le enseña la lista y Magdalena pone mala cara, ella no quería una fiesta, habría preferido algo mucho más discreto, se sentirá muy incomoda con tanta gente que hace años que no ve y que ha hablado muy mal de ella.
Paula afirma que ellas no tienen nada de que avergonzarse, esta de acuerdo con José Luis, hay que dar la cara a la gente. Fueron engañas por un hombre que se hizo pasar por un caballero, le pide a Magdalena que no se sienta mortificada, ella no tuvo la culpa de nada y quiere que en su fiesta de compromiso se muestro feliz, como corresponde a una muchacha que se va a casar. Magdalena se calla, pero no parece muy dichosa.
Alejandro y la partida de rebeldes regresan al convento después de la incursión en la hacienda vecina, son interceptados por la madre superiora, que le expresa sus dudas sobre la veracidad de sus afirmaciones. Alejandro acaba confesándole que son rebeldes que luchan contra el gobierno corrupto de Porfirio Díaz, ellos pretenden derrocarle para instaurar un orden mas justo en el que el pueblo no se muera de hambre.
Felipe esta apoyado en la balaustrada frente a la puerta de la casa de los Mendoza, ve salir a una sirvienta joven que lleva una cesta para hacer el mandado y la sigue.
José Luis visita a Magdalena, sentados en el sofá, José Luis habla sobre su futuro a una Magdalena distante que a duras penas consigue responder con monosílabos.
- La familia del capitán Aguirre tiene una casa en la capital que nos puede alquilar, dice el capitán que es cómoda y bonita, en una zona muy elegante – José Luis toma la mano de Magdalena y le dice feliz ajeno a su expresión – Magdalena me parece imposible que al fin seas mi esposa, tantos años que hemos esperado ¿Estas contenta?
- Si – contesta Magdalena distante ¿Y tu?
- ¿Lo dudas? – responde José Luis exultante –
- ¿No te arrepentirás? – pregunta dubitativa Magdalena –
- Es lo que más he deseado en la vida – responde feliz José Luis –
- Pero ahora tengo un hijo que siempre te va a recordar el pasado – señala Magdalena –
- El pasado no importa y querré a Alejandrito como si fuera mío, te lo prometo Magdalena.
- Gracias – responde Magdalena lacónica –
Felipe a abordado a la sirvienta de los Mendoza, le lleva la canasta y mientras tanto la va interrogando con discreción, asi se entera de la vida y milagros de Magdalena, esta tiene un hijo, su marido murió, pero dicen que no era su marido sino que la engaño, ahora se va a casar, el sábado es la fiesta del compromiso, para esa ocasión hasta han mandado instalar la luz eléctrica.
La superiora del convento busca a Alejandro en el patio, ha estado pensando en lo que le contó la noche anterior, ella comprende la bondad de sus intenciones, pero para realizarlas ellos también roban y matan. Alejandro señala que no piensan poner la otra mejilla, y la monja afirma que esta segura de ello, le pide que en cuanto Manuel Calderón pueda caminar se vayan, esa casa es un lugar santo y no pueden dar refugio a gente como ellos. Alejandro comprende a la superiora y le da las gracias por su ayuda, le pide un ultimo favor que deje quedarse en el convento a su madre, la superiora acepta.
José Luis se ha marchado y Magdalena permanece en el salón sola, sentada en el sofá con la mirada perdida y una expresión de profunda tristeza, entra Carmen.
- ¿Qué estas haciendo aquí solita? – pregunta Carmen mientras se sienta a su lado - ¿Pensando?
- Si, en esta nueva boda que va a ser como la otra. También aquella vez me case sin estar enamorada de mi marido – dice Magdalena triste –
- Bueno, pero después lo llegaste a querer – responde Carmen nerviosa e insegura – A lo mejor también ahora va a pasar lo mismo. Además, tu antes estabas muy enamorada de José Luis.
- Si, lo quise, pero nunca como Alejandro. ¿Tía de verdad crees que Alejandro se caso conmigo sabiendo que no era hijo de Benjamín Almonte? ¿Qué me engaño? – pregunta Magdalena acongojada –
- Hija ¿Qué quieres que te diga? Es lo que todo el mundo piensa.
- También José Luis. Pero yo no puedo creerlo, mas bien no quiero. Prefiero conservar su recuerdo limpio ¡Lo quise tanto tía!
Carmen se decide a contarle a su sobrina que Alejandro esta vivo comienza.
- Magdalena si yo te dijera...
La sirvienta irrumpe en el salón interrumpiendo la conversación; Han terminado de instalar la luz eléctrica y van a encenderla, Magdalena se levanta curiosa y sale al vestíbulo, Carmen no tiene mas remedio que seguirla y toda la familia contempla como se enciende la lámpara.
Felipe regresa al convento y es recibido por un impaciente Alejandro que le pregunta que averiguo; El muchacho le cuenta que trabo conversación con una sirvienta y por ella se entero que su esposa y su hijo están bien, siguen viviendo en la casa de los Mendoza con su tía y su madre, pero tiene que decirle algo que no le va a gustar, se ha enterado que su esposa se va a casar.
Fin del capitulo 65.
Mar






Escrito desde Apr 21, 2003, 3:17 PM

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