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Capitulo 66 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
Ante la noticia que le trae Felipe, Alejandro de queda de piedra, era lo ultimo que se esperaba.
- Que Magdalena se va a casar – repite Alejandro incrédulo - ¿Estas seguro?
- Es lo que me dijo la sirvienta, que va a haber una gran fiesta con invitados importantes - responde Felipe apenado –
- ¿Cuándo?
- ¿El sábado?
- ¿Se casa pasado mañana? – pregunta Alejandro trastornado –
- La boda no es pasado mañana, sino la fiesta de compromiso – aclara Felipe –
- ¿Y con quien se casa?
- Con un coronel.
En la celda donde Manuel Calderón se repone de su herida están reunidos, Alejandro, Rosario, Felipe y el propio Manuel. Alejandro ha terminado de contarles las noticias que le ha traído Felipe, habla despacio, aparentemente calmado, con gran tristeza y amargura. Rosario no puede creérselo, es imposible que la niña Magdalena se case.
- Se casa con un coronel del ejercito - afirma Alejandro aparentemente tranquilo, sentado a la cabecera de Manuel Calderón – ¡Siempre tuvo debilidad por los militares! – señala Alejandro con amarga ironía-
- No, no me lo puedo creer, no habrás entendido bien Felipe – dice Rosario –
- No Doña Rosario, entendí bien.
- Tal vez tu mujer piense que estas muerto Alejandro – señala Calderón intentando animarle –
- A lo mejor ya me olvido – dice Alejandro con amargura –
- Alejandro tómalo con calma – dice Calderón preocupado –
- Estoy calmado – asegura Alejandro inexpresivo –
- Parece que después de la boda se van a ir a vivir a la capital – informa Felipe –
- ¿Ese coronel con el que se va a casar es de la capital? – pregunta Alejandro –
- No sé, es que no pregunte.
- ¿Y se van a llevar a mi hijo? – Alejandro ahora parece angustiado –
- No sé Alejandro.
- ¿Tu crees que si se entera de que estas vivo y aquí cerca de ella, desistirá de su propósito? – pregunta Calderón –
- Si Magdalena ha decidido casarse, quiere decir que ya no piensa en mi – responde Alejandro con tristeza – Tal vez su familia la ha convencido de que soy un impostor y por lo tanto la he engañado.
- Pero no puede ser hijo, no, ella no puede pensar eso de ti – dice Rosario incrédula –
- Tu siempre la has defendido pero esta equivocada mama. Si Magdalena hubiera seguido confiando en mi me estaría esperando, me conoció lo suficiente para saber que jamás habría renunciado a ella y a mi hijo – Alejandro mira a su madre con amargura –
Magdalena se encuentra en el vestíbulo de su casa con Dimitrio que se dispone a salir, lo retiene y le pregunta como va la hacienda, su hermano responde que no da demasiado dinero, pero su madre no se queja. Magdalena esta preocupada por la fiesta de compromiso, considera que va a resultar demasiado cara y no sabe de donde va a salir el dinero. Dimitrio le indica que no se preocupe, su madre tenia unos ahorros. Magdalena no se fía, tiene miedo que se dedique a pedirle dinero a José Luis como hacia con... se interrumpe incapaz de seguir y Dimitrio termina la frase por ella;
- Como hacia con Alejandro, no creo – dice Dimitrio mientras Magdalena asiente bajando la vista –
Magdalena quiere hablar con su hermano y lo conduce al salón, se sientan debajo de la ventana y aborda el tema de su situación con Josefina. Dimitrio intenta marcharse, pero Magdalena lo retiene, esta preocupada por la situación de su hermano. Josefina lo quiere y es una buena mujer no entiende porque Dimitrio no quiere ceder. Todo el mundo sabe que se ocupa de la hacienda, que esta manteniendo a su familia sin tocar un solo céntimo de la fortuna de su esposa, eso habla muy bien de él, pero también es su deber llevar una vida normal con su esposa. Magdalena no entiende lo que pasa, es cierto que Josefina no es muy agraciada, pero es una mujer agradable, ella en muchas ocasiones hasta bonita la ve, le resulta muy difícil creer que a Dimitrio le repugne tanto que no pueda ni tocarla. Dimitrio se niega a hablar de su situación con una mujer y intenta levantarse para irse pero Magdalena vuelve a impedírselo, es su hermana y puede entender cualquier cosa que le cuente, al principio pensó que la rechazaba por que ella no quería compartir su fortuna con él, que era una forma de presionarla, pero ahora la misma Josefina se la ha ofrecido varias veces y es él quien se niega a aceptarla. No debe sentirse acomplejado por la situación, es normal arreglar bodas por las fortunas, una vez el rico es el hombre y en otras ocasiones la mujer, además, a Dimitrio nunca le han importado mucho esas cosas. Dimitrio insiste en que no puede hablar de eso con una mujer, él desearía arreglar su situación con Josefina pero no puede, y le da vergüenza hablarlo con ella, si fuera un hombre todavía, bruscamente se levanta y se marcha sin que Magdalena pueda impedírselo.
Paula y Carmen sentadas en el despacho comentan lo mucho que van a extrañar a Magdalena y su hijo. Paula señala que hasta Francisco Torres Quintero acepto la invitación a la fiesta de compromiso. Carmen pone mala cara, ella considera que no debieron invitar a ese hombre, fue el principal causante de la desgracia de Alejandro y se ha portado muy mal con ellas.
- Pero eso son cosas pasadas – responde Paula satisfecha – Hay que darle gracias a Dios que las amistades que antes nos dieron la espalda están ahora bien dispuestas hacia nosotros. Claro que el coronel Álvarez tiene mucho que ver en esto, como todo el mundo sabe que es protegido del señor presidente nadie se atreve a desairarle.
- Como han cambiado las cosas, antes era un pobre diablo – dice Carmen con gesto de disgusto –
Nadia esta muy contenta porque su marido acepto la invitación a la fiesta de compromiso de Magdalena y le pide permiso para ir a visitarla inmediatamente, porque en la fiesta habrá mucha gente y no podrán hablar tranquilas. Francisco al final cede y Nadia sale muy contenta. Adolfo entra en el salón cuando su hermana se marcha y se sorprende de que su cuñado haya recibido una invitación después de lo mal que se porto con los Mendoza.
- Les hice un favor – responde altivo – Ese hombre es un impostor, además, sin ningún derecho a codearse con gente como nosotros.
- Me gusta tu cinismo – dice Adolfo riéndose – Eso lo has repetido tantas veces que tu mismo te has convencido de la mentira que fabricaste ¿No tienes miedo que alguien descubra la verdad?
- Eso podría suceder solo si tu entregas el testamento, no creo que seas tan tonto, desde que lo tienes vives como un príncipe, has de poseer un buen capital
- No me quejo, pero todavía no es suficiente. Vuelvo a preguntarte ¿Si alguien descubre la verdad, oyendo conversaciones, atando cabos?
- ¿Quién? – pregunta Torres Quintero alarmado –
- No lo sé ¿pero como quedaríamos tu y yo?
- ¿Y quien puede tener interés en investigar? Ese hombre Alejandro, ya esta muerto y Magdalena Mendoza se va a casar con su antiguo amante, y, además, cualquier cosa que alguien pueda descubrir sin la prueba que tu tienes no tendría ninguna fuerza ¿Tu conoces a alguien que este haciendo eso? Porque si es asi más vale que me lo digas.
- No, no conozco a nadie – responde Adolfo –
- Alejandro se pasea solo y desesperado por el patio del convento, Cipriano y Rosario lo observan preocupados, desde que llego Felipe con la noticia a estado asi, solo sin querer hablar con nadie, triste y amargado, ninguno de los dos sabe que hacer para consolarlo, Rosario ruega que la virgen lo ayude a olvidar.
Alejandro esta sentado a la cabecera de Manuel Calderón, silencioso y triste, Manuel rompe el silencio.
- No sé que decirte Alejandro, imagino como te sientes.
- Había pensado muchas cosas, hasta en una desgracia como la muerte. Pero te juro que esto nunca me había pasado por la cabeza – asegura Alejandro con amargura –
- ¿Hubieras preferido saberla muerta? – pregunta Calderón –
- ¡No, claro que no! – responde inmediatamente Alejandro – Pero esto me duele tanto Manuel. Si decidió casarse es porque esta convencida de que la he engañado, pero soy su marido pero... ¡Si lo soy!
- Ante la ley no – señala Calderón –
- Pero ante Dios si – responde Alejandro con firmeza – Él sabe que ni mi madre, ni el padre Abundio, ni yo hemos mentido y Magdalena hasta que yo muera no puede casarse con nadie.
- Alejandro ¿nunca se te ha ocurrido pensar que tu mujer puede creerte muerto?
- ¿Por los años que han pasado sin tener noticias mías?
- No tanto por eso, sino por lo que paso cuando saliste huyendo de Puebla, el carruaje cayo al rió y los soldados pudieron haber pensado que se ahogaron y haber llevado la noticia a Puebla.
- ¿Tu crees? – la esperanza lucha por abrirse paso en Alejandro –
- Puede ser – responde Calderón –
- Aun asi, que pronto me olvido – dice Alejandro con amargura -. No, no Manuel, yo no puedo resignarme y menos perder a mi hijo.
- Mira Alejandro, muy pronto las cosas van a cambiar, en cuanto Porfirio Díaz sea derrocado pediremos que se revise tu asunto.
- Yo no quiero esperar hasta entonces, entiéndeme Manuel. Magdalena es mi esposa y no puede ser de nadie mas – dice Alejandro decidido –
- Comprendo lo que quieres decir ¿pero que otra cosa puedes hacer Alejandro?
Alejandro no responde se queda en silencio con expresión pensativa.
Llego el día de la fiesta de compromiso, por la mañana José Luis va a visitar a Magdalena que lo recibe con una sonrisa amable.
- Imagino que has de estar muy ocupada – dice José Luis en tono de disculpa – solo vine a traerte esto.
José Luis saca de su bolsillo un anillo de compromiso que coloca en el dedo de Magdalena, ella le da las gracias fríamente. José Luis se acerca para besarla, Magdalena incomoda le deja hacer, pero mira hacia otro lado y permanece fría sin responder al beso. José Luis se separa y la mira sorprendido, Magdalena intenta hablar para explicarle, pero José Luis la interrumpe.
- Hasta la noche – le dice ceremonioso mientras le besa la mano y se apresura a retirarse, Magdalena lo ve marchar con expresión de disgusto –
Por fin llego el momento tan anhelado por Paula, toda la buena sociedad de Puebla esta otra vez reunida en casa de los Mendoza celebrando el compromiso de Magdalena. José Luis vestido con su uniforme de gala, blanco con charreteras doradas, conversa muy a gusto con Torres Quintero y Adolfo. Llegan Dimitrio y Josefina, saludan a Magdalena que conversa con Nadia y después Dimitrio mira fríamente a Adolfo, finalmente le saluda en la distancia de forma forzada. El gobernador hace su entrada, todos se apresuran a ir a saludarlo, felicita a José Luis por su boda con Magdalena y comenta sobre la luz eléctrica que han instalado los Mendoza, después se acerca a conversar con Torres Quintero, Adolfo y José Luis sobre los grupos armados que recorren el país y el resultado de las próximas elecciones. Cuando la fiesta esta en su apogeo la luz se apaga repentinamente y entra Alejandro con el rostro cubierto, al frente de una partida de hombres armados, disparan al aire, todos gritan asustados. Alejandro entra en el vestíbulo y se enfrenta a José Luis, lo apunta directamente al estomago y este retrocede, da orden a sus hombres para que saquen a Magdalena de la casa, después apunta al gobernador y se lo lleva como rehén, cuando salen José Luis reacciona con un gesto de rabia, ha reconocido a su odiado rival.
Los invitados se han retirado, Paula esta en el sofá del salón destrozada. Carmen le trae un té que ella se niega a tomar.
- Todo se acabo, es la muerte de nuestra familia y yo tengo la culpa – dice Paula con aspecto derrotado –
Carmen intenta animarla, niega que ella sea culpable de nada y le dice que esta segura que pronto encontraran a Magdalena. Josefina las observa sin saber que hacer. Entra Dimitrio y aconseja a su madre que se acueste, Carmen la ayuda a levantarse y la acompaña, al pasar por delante de su hijo para retirarse Paula le dice que todo lo hizo pensado en el bien de sus hijos. Dimitrio le contesta que lo sabe y la besa en la frente.
Dimitrio le cuenta a Josefina que el secuestrador es Alejandro, esta seguro de eso, en cuanto hablo reconoció su voz, además, aunque había poca luz, su estatura su cuerpo eran los mismos. Dimitrio decide ir al palacio de gobierno para buscar noticias y quiere llevarse a su esposa a casa, pero ella decide quedarse para lo que se pueda ofrecer, Paula esta muy deprimida y a lo mejor es necesaria su ayuda. Dimitrio se despide de ella y se marcha.
En el palacio de gobierno están reunidos todos los altos funcionarios y aristocracia local esperando noticias. Llega José Luis y les cuenta que el gobernador fue liberado en las afueras de Puebla, pero que no hay ni rastro de los secuestradores, él tiene como misión organizar una partida de búsqueda, alguien pregunta si esta seguro que era Alejandro Almonte y José Luis rabioso responde que si, y esta dispuesto a atraparlo. Dimitrio hace su entrada y se acerca a José Luis interesándose por lo sucedido, este le cuenta que encontraron al gobernador pero de Magdalena ni rastro.
- ¿La van a buscar imagino? – pregunta Dimitrio –
- De eso no le quepa duda Dimitrio – responde José Luis fuera de sí – Disculpe vamos a poner vigilancia en la casa de su señora madre.
- ¿Por qué? – sorprendido –
- Porque es casi seguro que ese hombre intente robarse el niño también – responde José Luis rencoroso –
José Luis se marcha apresuradamente, Adolfo se acerca a Dimitrio para expresarle su sentimiento por lo sucedido. Dimitrio sin responderle le mira despectivo y le da la espalda dirigiéndose hacia la puerta, dejando a Adolfo con la palabra en la boca.
Torres Quintero se acerca a Adolfo, los dos están asustados por la resurrección de Alejandro.
- Adolfo, estando ese hombre vivo, ahora si que ese asunto puede volverse peligroso. Te aconsejo que destruyas ese testamento, convenceré a Sebastián para que te de una buena cantidad pero tienes que deshacerte de eso – Adolfo lo mira sin responder –
Carmen y Josefina esperan el regreso del Dimitrio sentadas en el sofá del salón.
- Yo sé que para mi cuñada es un golpe terrible, pero me alegro que esto haya sucedido – dice Carmen ante la sorpresa de Josefina –
- ¿Cómo puede decir eso doña Carmen?
- Si, Magdalena iba a casarse con el coronel, mas que nada, para darle un apellido a su hijo, pero ella nunca olvido a Alejandro – asegura Carmen sonriendo satisfecha –
- Pero ese hombre no es su marido, la ha engañado – protesta Josefina –
- No... con todo y eso, ella seguía queriéndolo. Si Dios quiso que se apareciera en el ultimo momento por algo ha de ser.
Carmen convence a Josefina para que se retire a descansar, le ofrece el dormitorio de Dimitrio, pero ella pide permiso para utilizar el de Magdalena.
Dimitrio llega a la casa con aspecto preocupado y encuentra a Carmen esperándolo, le cuenta que no hay rastro de Magdalena.
- ¿Pero la van a buscar? – pregunta Carmen alarmada –
- ¿Tu crees que Alvarez se va a resignar? Va a buscar hasta debajo de las piedras. En cuanto lo encuentre ya no será la cárcel para Alejandro, sino el paredón – asegura Dimitrio con gesto preocupado - ¿Cómo esta mama?
- ¡Ay hijo! – exclama Carmen – Yo nunca la había visto asi, ni siquiera cuando murió tu padre, no sé... como que se esta desmoronando, se hecha la culpa de todo.
Dimitrio pregunta por su esposa y su tía le cuenta que subió a descansar al dormitorio de Magdalena. Dimitrio sube a la recamara de su hermana y se encuentra a Josefina dormida sobre la cama, la mira con ternura, toma la capa de Finita y muy despacio la tapa con ella, después apaga la luz y se retira.
Dentro del carruaje donde la llevan los secuestradores Magdalena no puede creer lo que ha visto. Ella ha reconocido a Alejandro pero no puede ser, esta muerto, por fin el coche se detiene, Felipe la amordaza antes de introducirla en el convento por miedo a que grite y despierte a las monjas, ya dentro de la celda le quita la mordaza. Magdalena se apresura a preguntar si quien la trajo a ese lugar es Alejandro, Felipe asiente mientras la puerta se abre y Alejandro entra en la habitación, Felipe se retira y se quedan solos.
Magdalena lo mira asombrada, incrédula.
- ¡Alejandro, Alejandro! – exclama atónita – Te creía muerto.
Magdalena se acerca a él y le echa los brazos al cuello rompiendo todas las reservas de Alejandro, se besan apasionadamente mientras Alejandro la abraza con fuerza. Magdalena llora de emoción.
- Mi vida, todos estos años pensando que habías muerto - Magdalena se abraza a él –
- ¿Eso te dijeron? – pregunta Alejandro sonriendo feliz –
- Si, es que no puedo creerlo, me dijeron que el coche en el que viajabas había caído al rió y te habías ahogado.
Alejandro sonríe feliz mientras le acaricia el rostro.
- ¿Y tu mama? – pregunta Magdalena –
- Esta aquí – responde Alejandro besándola –
- Me parece un sueño – Magdalena todavía no puede creérselo –
Los dos vuelven a besarse apasionadamente, en ese momento la madre superiora golpea la puerta de la celda mientras llama a Alejandro, este con esfuerzo se separa de Magdalena y abre la puerta, la madre superiora entra indignada.
- No podía creerlo cuando la hermana me lo dijo ¿qué es lo que te has propuesto?
- No se alarme madre es mi esposa – le contesta Alejandro –
- ¿Es verdad hija? ¿Eres su esposa?
Magdalena duda unos segundos, mira a Alejandro y después responde afirmativamente.
- De todos modos esto no puede ser – dice indignada la madre superiora –
- Si, me doy cuenta que estoy abusando de su bondad, pero se trata de una emergencia, si usted me lo permite yo se lo puedo explicar.
- Por supuesto que me lo vas a explicar, te espero en mi celda.
Cuando sale la madre superiora Alejandro se vuelve hacia Magdalena molesto.
- ¿Por qué titubeaste cuando te pregunto si eras mi esposa?
- Porque tu y yo no estamos casados – responde Magdalena vacilante –
- ¿Quieres decir que piensas que te engañe? – pregunta Alejandro enfadado –
- No, tu no – responde Magdalena -
- ¿Quién entonces? ¿Mi madre? ¿El padre Abundio?
- No te enojes Alejandro – suplica Magdalena - tal vez ni tu mismo lo sabes.
- Yo jamás he dudado de ser hijo de Benjamín Almonte y el apellido que llevo me corresponde por derecho y tú eres mi esposa – dice Alejandro rotundo con disgusto –
- Mira esto tenemos que hablarlo – responde Magdalena inquieta –
- ¡Claro que sí! – exclama Alejandro – Y también tendrás que explicarme porque escogiste precisamente a “ese” para marido.
Alejandro sale de la celda para entrevistarse con la madre superiora, esta habla con Rosario que le jura que Magdalena es la esposa de su hijo, hasta tienen un hijo, solo que han sucedido tantas cosas, llega Alejandro y Rosario se retira para ver a Magdalena.
- Estoy a sus ordenes madre ¿Quiere que hablemos ahora? – dice Alejandro –
- Cuándo le pregunte a esa señora si era tu esposa me dijo que si, pero no parecia muy convencida – dice la madre superiora con desconfianza –
- Bueno es que ella piensa que no lo es pero le aseguro que esta equivocada – responde Alejandro ante la sorpresa de la superiora –
Magdalena esta muy triste sentada en el catre de la celda cuando entra Rosario, las dos se abrazan con alegría, Rosario pregunta por su nieto y Magdalena responde que esta bien, después ella le pide que le platique que sucedió, porque no le avisaron que estaban vivos, porque Alejandro no se comunico con ella. Rosario le cuenta que si lo hizo, le mando una carta, pero su madre la intercepto y respondió diciendo que era mejor que la dejara en paz, y Alejandro pensó que tenia razón, porque él no tenia nada que ofrecerle, vivían en el campo, después llegaron al norte y pasaron la frontera.
Alejandro ha terminado de contarle toda la historia a la madre superiora que esta escandalizada. Ni por un momento se le ha ocurrido dudar de la palabra de Alejandro, lo que más le horroriza es que se dudara de la palabra de un sacerdote y la posibilidad que se hayan atrevido a matarlo, ahora entiende porque Magdalena cree que no es su esposa. Alejandro piensa que la familia seguramente la convenció, él se entero que se iba a casar con otro hombre, por eso se vio obligado a traerla. La madre superiora esta cada vez mas escandalizada, porque Magdalena ha estado a punto de cometer sacrilegio. La madre decide ayudarle; Solo el demonio podría ser tan convincente como Alejandro y ella no cree que él sea el demonio.
El padre Abundio esta encerrado en una habitación con las ventanas tapiadas en compañía de unas gallinas a las que esta echando de comer, llega Benítez.
- Cuando te decidirás a decirme porque me tienes aquí – dice el padre Abundio, Benítez aparta la mirada y no contesta – ¿Esta bonito el día? ¿Hace calorcito? – pregunta el padre cambiando de conversación – ¿Hasta cuando vas a tenerme aquí? ¿Hasta que Dios se apiade de mí y me llame a su lado?
- No puedo soltarlo padre, porque si lo hago...
- Si peligra tu vida, ya me lo has dicho, pero haciendo lo que estas haciendo la que peligra es tu alma, yo sé que no eres malo y confió en que el señor tarde o temprano te ilumine, ya una vez lo hizo deteniendo tu mano cuando ibas a matarme.
Benítez incomodo se levanta para irse, el padre Abundio le pregunta lastimero cuando regresara.
Magdalena duerme en el catre de la celda, Alejandro entra y se acerca despacio se inclina sobre Magdalena y se arrodilla a la cabecera, ella se despierta, se incorpora y le dice dulcemente-
- Creí que había sido un sueño.
- No. ¿Dime? ¿Por qué te ibas a casar con José Luis Álvarez?
- Porque... me dijeron que habías muerto – responde Magdalena vacilante –
- Si, ya lo sé, pero porque precisamente con él.
Fin del capitulo 66.
Mar






Escrito desde Apr 24, 2003, 8:05 AM

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