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Capitulo 67 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
Magdalena mira a Alejandro desconcertada, él se pone de pie, cruza los brazos y vuelve a preguntar.
- ¿Por qué con él?
- Porque fue el único que me lo pidió – responde Magdalena levantando la mirada hacia él –
- ¿Quieres decir que te habrías casado con cualquiera? ¿Por qué? – pregunta Alejandro sorprendido –
- Para darle un apellido a mi hijo – Magdalena sigue sentada en el catre y lo mira con determinación –
- Bueno, nuestro hijo tiene un apellido el mío – señala Alejandro molesto –
- Es que ante la sociedad tu no tienes ninguno Alejandro.
Alejandro suspira y se sienta a su lado ya tranquilo.
- Esta sociedad corrupta muy pronto va a dejar de existir mi amor. Ya no va a haber clases ni privilegios y un apellido va a ser tan bueno como otro.
- Ya me dio tu mama lo que ustedes pretenden – dice Magdalena preocupada – No quiero que arriesgues la vida en algo que nunca va a triunfar. El señor presidente tiene un ejercito muy grande y es absurdo que pretendan luchar contra él.
- Bueno es lógico que pienses asi, es la opinión de los aristócratas que siempre han menospreciado al pueblo, pero poco a poco te vas a convencer de que ahora somos los más fuertes – Alejandro se calla un momento mira a Magdalena y vacila - ¿Magdalena has dejado de quererme?
- Nunca ¿Me crees? – responde Magdalena con firmeza mirándolo a los ojos –
Alejandro duda antes de responder baja la vista y pregunta.
- ¿Y Álvarez?
Magdalena vuelve la cara con gesto de cansancio, después vuelve a mirarlo y se sincera con Alejandro.
- Mira hace unos meses José Luis comenzó a frecuentar la casa, no había motivo para rechazarlo –
Alejandro cambia el gesto y va a hablar Magdalena lo corta.
- No, no te enojes, ya sé que lo odias, pero cuando te desconocieron como hijo de Benjamín Almonte las amistades nos retiraron el saludo, se hablo mucho de mí, algunos se burlaban otros se compadecían, yo deje de salir a la calle, sufrí mucho, mas que nada porque creí que habías muerto, ni siquiera tenia una tumba donde llorarte.
- Te mande una carta – Alejandro le toma las manos –
- Ahora lo sé, tu mama me lo contó.
- Y si después no te escribí mas fue porque Manuel pensó que era peligroso para nuestra causa, no quise comprometer a los que tanto me ayudaron – señala Alejandro en tono de disculpa -
- Lo entiendo – Magdalena asiente – Luego con el tiempo, poco a poco me fui resignando, lo único que me angustiaba era la situación de mi hijo. Cuando José Luis supo que iba a formar parte del estado mayor presidencial me propuso matrimonio, me dio que iríamos a vivir a la capital, allí era más difícil que la gente estuviera enterada de mi pasado, me dijo que reconocería al niño como suyo, que la criatura crecería creyéndolo su padre de verdad.
- ¡Pero Magdalena! – exclama Alejandro - ¿Cómo pudiste desear que mi hijo llamara padre a ese hombre? De cualquiera lo hubiera tolerado menos de él.
- Pero es que fue el único que se ofreció – Magdalena se expresa con firmeza – Yo creí que estabas muerto Alejandro, pensé en lo mejor para el niño, tu creciste sin padre, sabiéndote un bastardo y sufriste mucho ¿No?
- Si – responde Alejandro pensativo –
- Te juro que si no hubiera sido por Alejandro... – Magdalena se interrumpe y baja la cabeza ocultando su mirada –
- ¿Asi lo sigues llamando? – pregunta Alejandro sonriendo –
- Si – Magdalena sonríe tranquila ante la reacción de Alejandro – Mama en un principio quería que lo llamáramos Iván, sabes que lo bautizamos con los dos nombres, pero yo no quise.
Alejandro suspira y le besa la mano con ternura, Magdalena continua explicándose.
- Alejandro, nunca deje de quererte, no tengo porque engañarte y mucho menos ahora.
- Yo siempre pensé en ti – Alejandro le acaricia el rostro con dulzura – No hubo ni un solo momento del día o de la noche que tu recuerdo no me acompañara ¡Te extrañe tanto mi vida! – se acerca y la besa con ternura –
- No me puedo convencer que estés aquí junto a mí.
Magdalena sonriendo feliz aprieta la cara contra la mano de Alejandro, en ese momento golpean la puerta con fuerza y se escucha la voz de Cipriano anunciando que una compañía de soldados están subiendo hacia el convento. Alejandro se apresura a salir, no sin antes decirle a Magdalena que no se mueva de la celda.
Una monja se apresura a abrir la puerta ante la llamada de los soldados, el teniente entra en el vestíbulo y pregunta si han observado la presencia de hombres armados por los alrededores, la monja va a responder afirmativamente cuando aparece la superiora que le ordena retirarse, ella atenderá personalmente a los soldados; La madre superiora dice que no ha visto nada raro, bandidos siempre ha habido, pero a ellas las respetan y nunca han tenido problemas.
Alejandro esta en la celda de Manuel Calderón, los dos están preocupados, la superiora ha prometido que no dirá nada, pero si los soldados insisten en registrar el convento, descubrirán los caballos que están en el establo, los hombres están escondidos en el granero y tienen orden de disparar si entran los soldados. Alejandro se pasea inquieto por la habitación. Calderón se pregunta si estarán buscando a Magdalena, Alejandro no lo cree, todavía es demasiado pronto para que hayan encontrado su rastro.
- Ese coronel, su prometido ¿te reconoció verdad? – pregunta Calderón preocupado –
- Si – responde Alejandro – Es un hombre peligroso y es muy empecinado también. Según lo que me contó Magdalena va a formar parte del estado mayor presidencial, lo que significa que cuenta con el apoyo de Porfirio Díaz – Alejandro se acerca a Calderón – Ya sé que esto puede ser peligroso para nosotros, pero... – Alejandro levanta la voz apasionado –. Se iba a casar con otro Manuel y yo no podía permitirlo, entiéndelo, Magdalena es mi mujer.
- Sí. Claro que te entiendo Alejandro – responde Calderón con gesto preocupado –
Llega la madre superiora anunciando que los soldados se han ido, buscaban a unos bandidos que había robado en la hacienda de los Limantur caballos y armas, y pregunta mirándolos significativamente si ellos no saben nada de eso. Manuel y Alejandro se miran y después cuenta la verdad a la madre, ella no sabe que pensar, tienen razón cuando dicen que los poderosos abusan de los pobres, estos acuden muchas veces a ellas en busca de ayuda, pero ellos roban y matan, y eso no esta bien. Alejandro le pide unos días mas para que Manuel se recupere los suficiente y después se iran, la superiora les concede esos días.
Paula esta postrada en su cama, llorando sin cesar, Dimitrio sentado a su cabecera intenta consolarla, pero ella no tiene paz, se considera culpable de todo lo sucedido, sabia que Alejandro estaba vivo y no le dijo nada a Magdalena. Carmen quería decírselo, pero ella la convenció para que guardara silencio pensando que era lo mejor, también influyo en Magdalena para que se casara con Álvarez, para que el niño tuviera apellido, para que se acabaran de una vez las murmuraciones y volvió a equivocarse. Esta vez es el fin de la familia y ella tiene toda la culpa. Dimitrio le pide que se calme, Álvarez encontrara a Magdalena se casaran y se iran de Puebla, ellos también pueden irse a vivir a otra ciudad. Josefina le ha ofrecido su fortuna muchas veces, él no ha aceptado por razones personales, pero puede hacerlo y se podrían ir a vivir a Europa si su madre lo desea.
- Pero ahora que Magdalena sabe que Alejandro esta vivo nunca será feliz – señala Paula llorando sin consuelo – Mi pobre hija, tan linda, se merecía lo mejor y mira nada mas lo que he hecho con ella, yo tengo la culpa yo por haberla obligado a casarse con Alejandro.
- No mama, nosotros no sabíamos que Alejandro era un impostor, fue el destino mama.
- No hijo, fui yo – responde Paula –
José Luis vestido todavía con su uniforme de gala llega a casa de los Mendoza, Carmen le abre la puerta. José Luis le pregunta si alguien ha visto gente extraña merodeando la casa en los últimos días. Carmen no ha visto a nadie y no le han comentado nada, pero puede preguntar a los sirvientes por si ellos han observado algo.
- Lo que no entiendo es porque ese hombre apareció ahora, porque no la busco antes, ha pasado mucho tiempo – dice José Luis desconcertado –
- Pues seguramente porque no pudo – responde Carmen –
- Pero ¿por qué no pudo?
- Coronel – Carmen duda unos momentos – Yo diría que dejáramos un poco las cosas como están.
- ¿Qué quiere decir con eso? – dice José Luis fastidiado –
- Que... que si Magdalena quiere volver, ella sabrá como convencer a Alejandro y si no pues que sea lo que Dios quiera.
- ¡Señora Magdalena es mi prometida! – exclama indignado José Luis – Ese hombre me la robo, ya una vez me la deje arrebatar pensando que tenia derecho, pero ahora no.
- Bueno... es que ella lo quiere – apunta Carmen tímidamente –
- No, no es verdad – asegura indignado José Luis – Nunca lo quiso, pretendió cumplir con su deber de esposa cuando creyó que lo era, pero ese infeliz no tiene ningún derecho sobre ella, le aseguro señora que no voy a descansar hasta haberla encontrado y él pagara muy caro su atrevimiento.
Carmen suspira resignada ante el empecinamiento de José Luis, este le pide que pregunte a los criados y ella se va a cumplir su petición.
Sebastián llega a casa de Armida muy alarmado, se encierra con ella en el despacho, Maria se queda escuchando detrás de la puerta.
Sebastián le cuenta a Armida que Alejandro Almonte esta vivo, aparecio en medio de la fiesta de los Mendoza y se llevo a su esposa. El asunto se esta volviendo muy peligroso, mas si tienen en cuenta que llevan tres años extorsionándolos una persona que tiene el testamento autentico y que ahora puede pensar que puede sacarle mas dinero vendiéndoselo a Alejandro, deben convencer a Torres Quintero para que les diga quien es la persona que tiene el testamento quitárselo y matarlo.
Alejandro y Magdalena conversan en la celda del convento muy juntos y tiernos.
- En cuanto Madero sea declarado presidente habrá terminado el peligro para nosotros – dice Alejandro – Todo va a cambiar mi amor, voy a solicitar la revisión del proceso en el que se me despojo del apellido y Torres Quintero ya no va a ser el todo poderoso y lo vamos a obligar a decir la verdad.
- Pero todo el mundo dice que ese hombre no tiene ninguna posibilidad de ser presidente – señala Magdalena escéptica –
- Bueno, es lo que dicen los de tu clase porque no les conviene, pero el pueblo esta con Madero
- Suponiendo que eso que tu dices no suceda, ¿qué va a ser de nosotros?
- Te asusta la vida que podrías llevar a mi lado – pregunta Alejandro mientras la acaricia suavemente –
- No, lo que me duele es la preocupación de mi familia y sobre todo estar separada de mi hijo.
- Es casi seguro que la casa de tu madre este vigilada, la policía ha de imaginar que voy a intentar ir por el niño, pero de todos modos te prometo que voy a hacer todo lo que este de mi lado para traerte a Alejandro, pero si eso no fuera posible, la decisión es tuya Magdalena, yo sabré esperar – Alejandro la besa con ternura –
Víctor recibe una carta de Maria en la que le pide que regrese rápidamente a Puebla, porque Alejandro esta vivo y ella se ha enterado de algunas cosas que podrían ser muy valiosas para ayudarle, pero solo se las contara en persona.
José Luis entra en su casa acompañado de Rufino, esta furioso y maldice a Alejandro; Porque tuvo que ocurrírsele regresar del infierno precisamente ahora, pero lo va a agarrar aunque sea lo ultimo que haga en su vida, no piensa permitir que ese canalla se salga con la suya. José Luis piensa que esta con los rebeldes, entro en la fiesta comandando un grupo de hombres armados hasta los dientes, asi que o es un jefe de bandidos o de insurrectos, además, alguien tiene que haberlo ayudado durante este tiempo, asi que, por su manera de pensar se inclina a pensar que se a unido a un grupo de rebeldes. Rufino lamenta que esto haya sucedido ahora que por fin se le estaba haciendo su asunto con Magdalena.
- Por eso estoy asi Rufino, por eso, pobre Magdalena, ha de estar desesperada – dice José Luis llevándose las manos a la cara, mientras Rufino lo observa escéptico –
Es de noche, Alejandro esta fumando en el vestíbulo del convento, Magdalena se acerca a él cariñosa.
- No te había visto en todo el día ¿Dónde estuviste?
- Reconociendo los alrededores por si es necesario buscar otro refugio – responde Alejandro –
Alejandro rodea con su brazo la cintura de Magdalena y la atrae hacia él.
- Te extrañe tanto ¿Y tú a mí? – la besa suavemente –
- En un principio yo también desee morir, después pensé que tenia que vivir para nuestro hijo – Magdalena sonríe feliz – Es tan bueno, tan cariñoso.
- No sabes las ganas que tengo de verlo – dice Alejandro – Anoche cuando fui por ti pensé llevármelo, pero me di cuenta que hubiera sido más peligroso. Además, no sabia cual iba a ser tu reacción al verme, pensé que podías rechazarme.
- ¿Sabias que me iba a casar?
- Si, una sirvienta de tu casa se lo dijo a Felipe.
- ¿Con José Luis?
- No.
- Alejandro mira, no quiero que vuelvas a pensar cosas que no son, ya te explique porque acepte casarme con José Luis, por el niño nada más.
- ¿Le dijiste que le querías? – pregunta Alejandro –
- No, el nunca me lo pregunto, si lo quisiera a él en vez de a ti, ahora no estaría asi contigo, te estaría exigiendo que me dejaras ir al fin que...
- Al fin que no crees que soy tu marido – Alejandro termina la frase –
- Es que no sé que pensar.
- ¿Crees que te he engañado?
- No tu no.
- ¿Mi madre entonces?
- No lo sé, solo te puedo decir, que ahora que tengo a Alejandrito, con tal de salvarlo de algo terrible seria capaz de cualquier cosa – dice Magdalena serena –
- ¿Y piensas que eso fue lo que hizo mi madre? ¿Qué mintió al padre Abundio para salvarme de ir a Valle Nacional?
- ¿Podría ser no crees?
- Si – admite tranquilo Alejandro – pero no fue asi ¿Y a pesar de creer que no soy tu marido estas dispuesta a vivir conmigo?
- Si – responde Magdalena sin dudarlo –
Alejandro sonríe feliz, la mira y se fija en su aspecto.
- Tu vestido ya esta muy maltratado – dice Alejandro riéndose –
Magdalena se mira riéndose también.
- Me gustaría tomar un baño, pero no creo que sea posible.
- Bueno yo lo hago en el rió, pero le diré a la madre superiora haber que se puede hacer.
Alejandro acompaña a Magdalena a la celda.
- ¿Tu donde duermes? – pregunta Magdalena –
- En el granero con los demás, solo mi madre y Manuel que esta enfermo tienen otra celda – Alejandro enciende la vela –
- Has de estar muy incomodo.
Alejandro se acerca a ella le besa la mano y le da las buenas noches, cuando se dispone a retirarse Magdalena le retiene, el se vuelve.
- Alejandro te amo – dice Magdalena mirándolo a los ojos, Alejandro la besa apasionadamente –
Josefina esta leyendo en la recamara de Magdalena esperando a Dimitrio para que le dé las ultimas noticias sobre la búsqueda de su hermana. Dimitrio llega y le cuenta que no sucedió nada, le da la impresión que Álvarez no tiene ni idea de por donde comenzar a buscar, le agradece que se haya quedado en la casa.
- Es que tu mama esta muy deprimida y tu tía sola no iba a poder con ella y con el niño – Josefina sonríe con ternura – Además, lo hago con gusto, me hace sentir mas de la familia.
- ¡Ay! Bonita familia con la que te emparentaste – Dimitrio sonríe y le acaricia el pelo con ternura –
- Yo los aprecio mucho a todos ustedes – afirma Josefina –
- ¿Eso me incluye a mí también? – pregunta Dimitrio –
- Si, ya no te enojas conmigo, eres muy amable – Josefina sonríe –
- Es que tu te lo mereces.
Josefina se pone de pie y se acerca a Dimitrio que esta apoyado en la ventana.
- ¿De veras? – pregunta asombrada –
- Josefina eres una mujer tan linda, tan buena, cualquiera en tu lugar me odiaría.
- Quise hacerlo, pero no pude porque a pesar de todo te estoy agradecida, no porque te hayas casado conmigo, sé que te obligaron a hacer, pero yo misma te pedí que anuláramos nuestro matrimonio y tu no quisiste – Josefina se acerca cariñosa – Y ahora sigo casada con un hombre educado, de buena familia, muy fino, muy guapo – Josefina se ríe avergonzada mientras Dimitrio la mira con ternura – Ya se que no debería platicarte todo esto, pero no me avergüenza decirte que aunque no ha habido nada entre nosotros me siento muy dichosa de estar casada con el hombre a quien yo quiero.
- ¡Ay Josefina! – exclama Dimitrio – Yo estoy enamorado de ti – confiesa Dimitrio –
Josefina lo mira incrédula, asombrada ante la declaración de su esposo, al darse cuenta que habla en serio le echa los brazos al cuello y se besan.
Armida da una fiesta en su casa, Sebastián esta muy molesto considera que debía suspenderla, pero Armida le contesta que ya los había invitado y seria muy sospechoso que la suspendiera. Sebastián se acerca a Torres Quintero y le pide una conversación privada, entran los tres en el despacho. Maria que pasaba por delante del despacho con una bandeja con copas en aquel momento se queda escuchando detrás de la puerta.
Ante la preocupación de Sebastián por la reaparición de Alejandro Almonte, Torres Quintero intenta tranquilizar a su cómplice, ya dio orden de que Alejandro no debe llegar vivo a Puebla, por lo que no tienen porque preocuparse, a pesar de todo Sebastián quiere saber quien es la persona que tiene el testamento autentico, porque hay que acabar con ella, es un peligro. Torres Quintero se niega a decir quien es, comprende que la perdida del testamento se dio por un descuido suyo pero hasta ahora se ha encargado de mantener a esa persona tranquila y seguirá haciéndolo.
Magdalena se ha levantado y esta intentando arreglarse en la celda, entra Alejandro con un habito colgado del brazo.
- Buenos días ¿dormiste bien? – pregunta Alejandro.
- Sí. ¿Y tu? – Magdalena se acerca cariñosa y le arregla el pañuelo del cuello –
- Pues no mucho – responde Alejandro –
- ¿Por qué?
- Estuve pensando en ti que estabas tan cerca y...
- ¿Y? – inquiere Magdalena acercándose mas a él –
Alejandro aparta la vista nervioso y cambia la conversación.
- La superiora me dio esto para ti.
- ¿Un habito?
- Si, por el momento no hay otra cosa, también te prepararon agua caliente para que te bañes. Cipriano y Felipe se fueron a Puebla.
- ¿Por mi hijo?
- Bueno, se fueron a ver como están las cosas.
- Magdalena ¿en el caso que no se pueda traer al niño que harás?
- No lo sé, decídelo tu – responde Magdalena –
- No, yo aceptare lo que tu quieras.
Magdalena lo mira sin responder y se apoya en su pecho, Alejandro la rodea con sus brazos y la estrecha con ternura.
Víctor a llegado a Puebla y se encuentra con Maria en un café, ella le cuenta que Alejandro esta vivo y todo lo que escucho en casa de Armida. Victor dice que ellos no pueden hacer nada, deben recurrir a alguien con mas poder. Maria sugiere a Adolfo, pero Víctor no se fía, es cuñado de Torres Quintero.
Alejandro esta en el patio del convento cuando ve venir a Magdalena vestida con el habito de monja, se acerca a ella.
- Me siento muy extraña – dice Magdalena sonriente –
- Nunca había visto a una monja tan hermosa - dice Alejandro riéndose mientras da una vuelta a su alrededor observándola, la besa ante la mirada de escándalo de una monja que atravesaba el patio –
- Estamos escandalizando a las religiosas – señala Alejandro riéndose –
- Si pudiera tener a mi hijo seria la mujer más feliz del mundo Alejandro – dice sonriente Magdalena –
- Lo tendrás – asegura Alejandro –
Maria y Víctor han ido a visitar a Dimitrio, este los recibe amablemente, pregunta si su visita tiene algo que ver con la reaparición de Alejandro. Víctor le indica que han venido a contarle algo que Maria ha averiguado, piensan que él como hermano de la señora Magdalena puede estar interesado en contárselo a las autoridades y abrir una investigación, antes de que Víctor pueda decir nada Maria interrumpe y pregunta a Dimitrio si él piensa que Alejandro los engaño a todos y no era quien decía ser.
Fin del capitulo 67.
Mar






Escrito desde Apr 24, 2003, 6:55 PM

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