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Capitulo 72 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
Torres Quintero se pasea furioso por su despacho abroncando a Benítez por su ineptitud y cobardía; Un cura es un hombre como cualquier otro, si no se sentía capaz de matarlo se lo hubiera dicho y habría buscado a otro. Benítez esta aterrorizado y intenta disculparse, Torres Quintero lo corta y le encarga que ponga vigilancia a su esposa y que busque a Maria, si esta vez le falla en alguna de las cosas que le encargo se puede dar por muerto.
Maria y Víctor han terminado de contarle toda la historia a Luisa Iturralde, ella esta impresionada y no sabe que creer, nadie le garantiza que ellos le estén contando la verdad, ya se demostró que el testamento no era autentico y por lo tanto ese hombre no era quien decía ser. Víctor insiste en que hay otro testamento, el verdadero fue sustituido y una persona que posee el documento autentico esta extorsionando a Armida y Sebastián, hay gente muy influyente metida en esto, pero no es justo lo que esta pasando. Luisa sigue dudando y entonces Víctor le propone llevarla con el padre Abundio para que él le cuente la verdad, el señor obispo ya esta enterado y ha ido a hablar con el gobernador. Antes de que puedan salir para ver al padre Abundio llega Torres Quintero de visita y Maria y Víctor se ven obligados a retirarse, pero antes Maria queda con Luisa que regresara al día siguiente a las once.
Maria y Víctor conversan en un café sobre Luisa y la visita de Torres Quintero, ella tiene miedo que le diga lo que ellos le han contado pues no le advirtieron que ese hombre también esta implicado. Víctor se inclina por confiar en que sea una persona de buena voluntad y decida ayudarlos.
Torres Quintero ante el relato de Luisa sobre lo sucedido con Alejandro le dice que todo son mentiras. El señor obispo fingió creer al sacerdote, este es un anciano que ha perdido sus facultades mentales, el mismo falsifico el testamento. Cuando ellos se dieron cuenta huyo para evitar la cárcel, el señor obispo fue esa mañana a hablar con el gobernador, pero solo para pedirle que en consideración a su estado de salud y a su demencia le dispensara de pasar sus últimos días en una cárcel, para evitar el escándalo lo tienen recluido en la curia. Torres Quintero interroga a Luisa sobre el incidente de la fiesta, quiere saber porque llamo a Armida por otro nombre. Luisa responde que se equivoco, la confundió con otra persona que conoció hace algún tiempo.
En la hacienda abandonada que sirve de refugio a los rebeldes Alejandro le cuenta a Magdalena los planes que tiene para ellos. Magdalena, el niño y su madre se trasladaran a una casa en el campo que unos amigos de Manuel les ceden. La casa es cómoda y bonita y allí ellos podrán estar tranquilos, es un lugar seguro en el campo, les va a gustar.
- Entonces ¿eso quiere decir que nos vamos a separar? – dice magdalena con tristeza –
- Escucha Magdalena – Alejandro la abraza – Dentro de poco todo el país se va a levantar en armas, nosotros no tendremos un lugar fijo, nos iremos a donde las circunstancias nos empujen y ustedes no podrán seguirnos.
- Pero las demás mujeres van... – protesta Magdalena -
- No estamos hablando de las otras mujeres sino de ti mi amor – Alejandro la interrumpe firme – Ya sé que te has portado muy bien, que te has enfrentado a todo esto con valentía, pero hay que pensar también en nuestro hijo. Sacarlo de la vida cómoda que tiene ahora para traerlo a lugares como este, no seria justo ni prudente – Alejandro se muestra preocupado -. Yo cada vez que tengo que alejarme tiemblo de solo pensar no encontrarles al regreso. Alguna patrulla de soldados puede llegar hasta aquí y los pocos hombres que se quedan cuidando el campamento no serian suficientes para defenderlos.
- ¿Pero entonces cuando nos vamos a ver? – pregunta Magdalena triste –
- Cada vez que pueda – Alejandro la acaricia con ternura – Además, cualquier cosa que pase... – Alejandro aparta la mirada de Magdalena con tristeza -
- ¿Ay, por qué dices eso? ¿Qué nos puede pasar? – pregunta Magdalena asustada-
- No lo sé – Alejandro la acaricia lentamente cariñoso – pero allá nos volveríamos a encontrar, no lo olvides.
Torres Quintero ordena a Benítez que vaya a las once al hotel donde se hospeda Luisa Iturralde, y arreste a Maria, debe enviarla inmediatamente a un campo de trabajo con cualquier pretexto.
Dimitrio visita a Nadia para que le dé noticias de Adolfo, esta seguro que ella sabe donde esta escondido, la situación ya no se puede mantener mas tiempo. Nadia le dice muy contenta que Francisco esta arrepentido, que quiere ver a Adolfo para pedirle el testamento pues él también quiere entregarlo a las autoridades. Dimitrio no lo cree y le asegura a Nadia que lo que Francisco quiere es destruir el testamento antes de que caiga en manos de las autoridades, insiste en que lo lleve con Adolfo. Nadia accede pero tendrá que ser en la tarde, pues en eso quedo con su hermano, en verse en la tarde en un lugar determinado.
Rufino entra en la celda de Cipriano, este esta tumbado en el suelo muy golpeado, pero a pesar de todo lo recibe desafiante. Rufino comenta lo dura que tiene la cabeza, debería decir donde esta su patrón, pues tarde o temprano lo van a averiguar asi que para que aguantar tantos golpes. Rufino se sienta en un escabel frente a Cipriano, mientras le dice ya más conciliador que lo entiende, porque él en su lugar haría lo mismo.
- ¿Entonces por que alegas? – pregunta Cipriano irónico –
- Pues la mera verdad me da no se que verte asi, y lo que te espera. Tu y yo somos iguales, indio yo, indio tu también – asegura Rufino compasivo –
- ¡Iguales no! – dice Cipriano despectivo – Tu eres criado de estos malditos ricos y yo soy un hombre que pelea por los suyos. Les vamos a dar en la torre.
- Pues a lo mejor tienes razón, pero no vamos a hablar de eso. Mira la señora Magdalena... pues no es justo lo que le esta pasando ¿Ya sabes que se perdió su chamaco?
- Sí.
- ¿Y te imaginas la pobrecita lo que va a sufrir cuando lo sepa? Mira si no quieres decirme donde esta tu patrón pues no lo hagas, pero siquiera dinos donde esta la señora.
- Ya parece que te lo voy a decir – Cipriano lo desafía abiertamente –
- Mira es que si el coronel encuentra a la señora con eso se va a contentar y va a dejar a tu patrón tranquilo – dice Rufino conciliador –
- Alejandro nunca se la va a soltar a ese desgraciado y ella tampoco va a querer, porque es su marido y lo quiere a lo derecho.
- ¿Lo quiere a lo macho? – Rufino se quita la gorra y se rasca la cabeza desconcertado – ¿No esta sufriendo por volver?
- No, yo la he visto llorar no mas por su chamaco, y cuando Alejandro la tiene sola – asegura Cipriano –
- Pues entonces si lo quiere – Rufino se cala la gorra en la cabeza triste –
- ¿Y que creías? Que iba a querer al monigote ese de tu patrón – dice Cipriano con desprecio – La patrona quiere a Alejandro y él a ella y bien contenta que se puso cuando averiguo que el que se la robo fue él. Están juntos pero no te voy a decir donde están, como no se lo voy a decir a esos perros que no mas están friega y friega, si me he de morir me muero pero no hablo.
- Pues mira, yo te voy a decir lo que me mando el coronel – Rufino se pone de pie y recita sin mucho convencimiento el recado – Si la señora Magdalena vuelve, él va a dejar en paz a tu patron, pero si no lo hace lo va a buscar hasta por debajo de las piedras y lo va a matar. Te va a soltar para que les vayas con el recado.
- Pues que me suelte para que yo se lo diga – dice Cipriano –
Maria acude a casa de los Mendoza para hablar con Dimitrio, quiere que le acompañe a la visita que debe hacerle a la señorita Luisa esa mañana. Víctor ha ido a buscar al padre Abundio para que asista también a la entrevista, de esa forma esperan que les diga el verdadero nombre de Armida. Después de enterarse de quien esa señorita y de lo que parece saber Dimitrio sale inmediatamente con Maria para entrevistarse con ella.
Torres Quintero acude al despacho de José Luis, le reprocha que lo único que le interesa es Magdalena Mendoza.
- No, no es lo único, pero si es lo que más me importa – dice José Luis muy serio mirándolo desafiante – a Almonte de todos modos tarde o temprano lo van a agarrar, como han agarrado a otros cabecillas pero ella tiene que volver.
A Torres Quintero le parece bien el plan de José Luis, de soltar a Cipriano, para que lleve un mensaje a Almonte y quiere enviar a un hombre para seguirlo, pero José Luis se opone; Esta prevenido y seria muy difícil seguirle en campo abierto, seguro que lo perderían, es mejor dejarle que lleve el mensaje. Torres Quintero sugiere mandar un mensaje más contundente, una presión muy fuerte para que Almonte se entregue voluntariamente. Torres Quintero parece haber pensado en algo y se interesa por el momento en que lo van a soltar, José Luis le dice que esa misma noche si el gobernador lo autoriza.
Rufino acude al despacho de José Luis para dar cuenta del resultado de su entrevista con Cipriano. José Luis le pregunta impaciente que le dijo Cipriano.
- Pues que la señora Magdalena y el hacendado están juntos pero que si lo sueltas les va a llevar el recado – Rufino mira a José Luis, duda si seguir y finalmente le advierte – Pero se me hace que no te vas a salir con la tuya Pepe – Rufino se apoya en la mesa del despacho –
- ¿Por qué dices eso? – pregunta José Luis impaciente –
- Es que dice Cipriano que la señora no va a querer soltar al hacendado, que lo quiere mucho y que se puso retecontenta cuando él se la robo.
José Luis descompone el gesto y da un puñetazo en la mesa mientras grita con rabia.
- No, no es cierto, no puedo creerlo y aun si fuera asi, quiero que sea ella quien me lo diga... o más bien quien me convenza.
Manuel y Alejandro están muy preocupados por la tardanza de Cipriano, ya debería haber vuelto. Alejandro tiene miedo que la familia de Magdalena lo haya traicionado, ya sabe que Magdalena aseguro que eso no sucedería, pero a veces ella es demasiado ingenua y confiada. Manuel se preocupa porque lo puedan haber detenido y obligado a hablar, pero Alejandro no tiene miedo de eso, esta totalmente seguro de Cipriano, tanto como si fuera él mismo, no hablara aunque lo maten. Deciden esperar dos días mas antes de mandar a Felipe a Puebla para averiguar que paso. Llega Magdalena y se apoya afectuosa en el hombro de Alejandro.
- ¿Están preocupados? ¿Pasa algo? – pregunta extrañada –
- No, no nada – responde Alejandro –
Manuel Calderón se retira discretamente dejándolos solos.
- Dentro de unos días nos vamos de aquí – anuncia Alejandro –
- ¿Por qué?
- Porque hemos estado en este lugar demasiado tiempo y no es prudente.
- ¿Y Cipriano y mi hijo? – Magdalena lo mira inquieta –
- Nos iremos después que Cipriano haya vuelto y después que tu tía no haya llevado al niño – Alejandro al rodea con su brazo – Ustedes Irán a esa casa que te dije y yo me iré con los demás.
Dimitrio espera en el vestíbulo del hotel a Maria que ha ido a avisar a Luisa que quieren verla, Maria regresa anunciando que bajara en un momento, mientras esperan aparece Benítez con la pretensión de detener a Maria por un supuesto robo, pero Dimitrio no lo permite, alega que la señorita viene con él y no esta dispuesto a que se la lleve. Benítez intenta agarrar a Maria y arrastrarla con él, mientras forcejean aparecen Víctor y el padre Abundio que al ver a Benítez lo reconoce inmediatamente como el hombre que lo tuvo secuestrado y comienza a gritar ¡Es él, es él! Benítez al ver al padre Abundio huye a toda prisa.
En el despacho de la casa de los Mendoza esta toda la familia reunida en compañía de la señorita Luisa. Dimitrio cuenta lo ocurrido. El padre Abundio reconoció inmediatamente a su captor, durante el tiempo que lo tuvo encerrado jamás consiguió que le dijera su nombre pero de que era él no tiene ninguna duda, afirma Dimitrio, asi que la persona que tuvo secuestrado al padre fue el jefe de policía de Puebla, Dimitrio se dirige a Luisa.
- Se da cuenta señorita Iturralde de cómo están las cosas. Fue una conjura muy bien armada para despojar a mi cuñado de lo que es suyo y para hundir en la vergüenza a mi hermana.
- Si señorita, usted debe ayudarnos – dice Carmen –
- Estamos dispuestos a darle lo que usted pida – asegura Josefina –
- Si se refieren a dinero no es necesario, yo en realidad no tengo porque ayudar ni a Sebastián ni a Adelina.
- ¿Adelina se llama? – pregunta Dimitrio -
- Sí, Adelina Velásquez.
El gobernador ha recibido a Dimitrio y a Luisa Iturralde y ella le ha contado todo lo sucedido, la supuesta Armida Guillén se llama en realidad Adelina Velásquez y es una actriz que ella conoció en Lima hace muchos años.
- Y el marques Sebastián de la Cruz también es un impostor, es un vívales que se aprovecho de la tragedia ocurrida a la familia Guillén, hurto la carta de Benjamín Almonte y se vinieron a Puebla decididos a apoderarse de su fortuna – señala Dimitrio muy digno –
- ¿Asi fueron los hechos señorita? – pregunta el gobernador a Luisa –
- Si excelencia, ellos mismos me lo dijeron.
Dimitrio esta de pie, al lado de la silla en que se sienta Luisa Iturralde con una mano en el respaldo, con aspecto altivo y digno.
- Ha sido cometida una injusticia señor, no solo en contra de Alejandro Almonte, sino de mi familia, yo exijo que esta sea reparada – Dimitrio se enfrenta al gobernador con gesto altivo –
- Bueno, el hecho de que esos señores sean unos impostores, no quiere decir que ese bandido que ha tenido el descaro de robarse a su hermana y llevarme a mí de rehén sea quien dice ser – alega el gobernador fastidiado –
- Hay un testamento, no el que se mostró en el proceso, sino otro, el autentico en el que se asienta que mi cuñado es el hijo y legitimo heredero de Benjamín Almonte – asegura Dimitrio con firmeza –
- Ya me lo han dicho pero pueden ser chismes, habladurías.
- Afortunadamente no es asi – rebate Dimitrio rotundo – Yo conozco la identidad de la persona que posee ese documento.
- ¡Ah sí! ¿Quién es?
- Preferiría no decírselo, no quiero comprometer a una de las mejores familias de Puebla.
- Pues tráigamelo
- Si señor, pero la falsa Armida Guillén y su cómplice deben ser arrestado de inmediato.
El gobernador se levanta dando la entrevista por terminada mientras afirma de muy malhumorado.
- Yo mismo daré la orden.
- Mi familia le estará eternamente agradecida – Dimitrio le lanza una mirada desafiante al gobernador mientras se retira –
José Luis entra en la celda de Cipriano para anunciarle que esa noche lo dejaran salir para que lleve un recado a su patrón; Debe decirle que ya saben donde esta, que tienen rodeada toda la zona y que no podrá escapar. Cipriano le contesta insolente.
- ¿Entonces porque no va a por él?
- Porque a mi lo único que me importa es la seguridad de la señora Magdalena. Dile a tu patrón que si la deja libre, retirare el cerco que hemos puesto a su alrededor para que él y sus bandidos puedan escapar.
- ¿Para agarrarlo mas adelante no?
- Ese no es asunto miro – José Luis mira a Cipriano impaciente – No me interesa, le estoy dando la oportunidad de salvarse esta vez.
- ¿Y según ustedes donde esta? – dice Cipriano irónico –
- ¿Vas a hacer lo que te pido o no? – José Luis no contesta a la pregunta –
- ¿Y si mandan alguno de sus perros para que me siga? – dice Cipriano desconfiado –
- No somos tan ingenuos, nuestros hombres te podrían seguir en la cuidad, pero estando afuera de Puebla, en el campo, los podrías perder fácilmente.
- Pues si – asegura Cipriano - ¿Y si la señora Magdalena no quiere venir?
- Tu dale el recado a los dos y dile a Magdalena que su hijito esta perdido desde hace muchos días.
Dimitrio regresa a su casa con Luisa después de su visita al gobernador y le comenta a su familia que no lo vio muy bien dispuesto, cree que sospecha que Torres Quintero tiene algo que ver en todo esto y no le hace ninguna gracia ver a uno de sus colaboradores directos metido en semejante escándalo. Además, les va a costar mucho trabajo admitir que se dejaron tomar el pelo por un par de vívales. Las mujeres de la familia Mendoza están dispuestas a acudir al presidente si es preciso y pasan revista a todas las amistades que tiene que podrían darle acceso a las más altas esferas, por algo son la familia Mendoza.
Dimitrio se marcha a ver a Nadia, tiene que llevarle con Adolfo, este le tiene que dar el testamento a como de lugar. Le pide a Luisa que se quede en la casa hasta que él regrese, puede ser peligroso para ella salir ahora, alguien podría hacerle daño.
El gobernador ha llamado a Torres Quintero a su presencia y le abronca con dureza, considera que es un imbecil por haberse dejado engañar por un par de vívales, además, esta el testamento autentico. Ese mozalbete de Dimitrio Mendoza dice que sabe quien lo tiene, el gobernador quiere saber si ese documento existe no. Torres Quintero responde que no, pero el gobernador no le cree y le advierte que no quiere que su nombre salga en ese proceso porque en ese caso no piensa mover un dedo por él.
- Y si Dimitrio Mendoza llegara a demostrar que ese hombre es realmente Alejandro Almonte ¿lo perdonaría usted? – pregunta Torres Quintero –
- Por supuesto que no – asegura el gobernador indignado – Almonte o no, ese bandido es un traidor, un sedicioso, que ha puesto en jaque mi prestigio. El coronel Álvarez que esta enajenado con Magdalena Mendoza me ha pedido permiso para soltar a ese hombre, espera conseguir que ella vuelva y se lo concedí, mas que nada porque sé que es uno de los protegidos del señor presidente, pero en cuanto esa mujer este aquí a salvo, no descansaremos hasta haberle puesto las manos encima a ese sinvergüenza.
- ¿Si yo le entregara a Alejandro Almonte seguiría dándome su apoyo? – dice Torres Quintero –
- Siempre y cuando no haya pruebas de su participación en el asunto.
Torres Quintero acude a la celda de Cipriano y le pide que transmita otro recado a Almonte; Su hijo ha desaparecido y lo tienen ellos, si quiere que viva debera cambiar su vida por la de él. Debe entregarse en el primer puesto de guardia y entonces ellos soltaran al niño, si no lo hace lo mataran.
Dimitrio y Nadia van a buscar a Adolfo a una cantina, allí Dimitrio le cuenta como están las cosas. Armida Guillén era una impostora y va a ser detenida, sino lo ha sido ya, puede comprobarlo cuando quiera, tiene que darle el testamento para que pueda entregarlo al gobernador. Nadia insiste ante su hermano en que lo haga y finalmente Adolfo cede, los conduce al cuartucho de una posada en los arrabales y allí saca el testamento de detrás del tapiz de la pared y se lo entrega a Dimitrio, le pide que se lo entregue al gobernador al día siguiente, cuando él se haya ido. Tomara el tren a Veracruz y desde allí un barco a España, Adolfo le pregunta a su hermana que va a hacer con su marido.
- En cuanto se entere que le diste el testamento a Dimitrio, si se pone furioso querrá decir que me mintió, que no esta arrepentido, y si es asi, volveré con mi padre.
- Dimitrio, dile a Magdalena que me perdone, que si me quede con ese documento fue porque su marido había muerto, al menos fue lo que pensé. De todos modos ha sido mejor que yo me quedara con él a que Francisco lo destruyera.
Adolfo y Dimitrio se despiden con un abrazo y Dimitrio y Nadia salen de la habitación dejando a Adolfo con los ojos llenos de lagrimas.
Carmen y Paula están reunidas en el despacho con Luisa, le cuentan la desaparición de Alejandrito y a ella se le ocurre que podían poner anuncios en el periódico ofreciendo dinero a quien de noticias del niño, también repartir volantes como hacen ellos cuando quieren anunciar un espectáculo.
El policía que sigue a Nadia acude a rendir su informe a Torres Quintero, le informa que salió de su casa con un caballero, fue hasta una fonda donde esperaba otro y estuvieron conversando un rato, después salieron los tres y fueron hasta una posada, le da la dirección, de allí salió su esposa con un solo caballero. Francisco sonríe, ya sabe donde se oculta Adolfo.
Suena insistentemente la campanilla en casa de los Mendoza. Josefina abre apresurada y entra Dimitrio loco de alegría gritando que ya lo tiene mientras agita el sobre del testamento. Josefina dando saltos de alegría se arroja a sus brazos, mientras Dimitrio da vueltas con ella por toda la habitación.
Fin de capitulo 72.
Mar






Escrito desde May 1, 2003, 9:28 PM

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