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Capitulo 74 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
La ultima noche juntos de Alejandro y Magdalena ha terminado, amanece, ambos salen de la hacienda en ruinas abrazados, fuera esperan todos los habitantes del campamento. Magdalena se separa de Alejandro y llorando se despide de Manuel Calderón que le besa la mano respetuosamente, Cipriano también le besa la mano con tristeza, Rosario se abraza a ella llorando, le pide que la escriba, va a estar en la finca de Manuel, alguien le leerá la carta. Magdalena ahogando un sollozo se lo promete y se dirige a la carreta acompañada de Alejandro que con entereza intenta darle ánimos.
- Dale un beso a mi hijo.
Alejandro la estrecha entre sus brazos y la besa, se separa de ella con esfuerzo. - Te tienes que ir mi amor.
Magdalena se sube en la carreta, Alejandro estrecha su mano – Adiós mi amor – da la orden al conductor – Ya vete – y la carreta parte. Magdalena mira hacia atrás llorando, mientras Alejandro levanta la mano para despedirla.
Maria y Víctor llegan a casa de los Mendoza, en la calle les han entregado un volante pidiendo datos del hijo de Alejandro y Magdalena y han ido a pedir noticias, les recibe Josefina que les cuenta las ultimas novedades; Por fin se abrió la instructoria para que a Alejandro le devuelvan su nombre y sus bienes, ya encontraron el verdadero testamento de Benjamín Almonte y Dimitrio, se lo entrego al gobernador, además, Armida y Sebastián ya están en la cárcel.
Dimitrio ha ido a visitar a Nadia con el fin de consolarla, también para darle las ultimas noticias, y prevenirla sobre las sospechas del gobernador en lo que respecta a la participación de Adolfo en el asesinato de Torres Quintero. Nadia se alegra mucho ante las buenas noticias sobre el asunto de Alejandro, pero se asusta cuando se entera que Adolfo es sospechoso. Además, descubren que las declaraciones de Dimitrio y Nadia sobre el hombre que fueron a ver no coinciden; Dimitrio declaro que era un hombre parecido a Adolfo, pero que no era él, sin embargo, Nadia dijo que era moreno chaparro, totalmente diferente a su hermano. Dimitrio abraza a Nadia intentando confortarla y por encima de su hombro ve entrar a Adolfo con cara contrita y asustada en la habitación. Los dos se levantan para recibirlo, Nadia lo abraza.
- Yo no quería hacerlo, pero él me amenazo, quería matarme – Adolfo mira a su hermana pidiendo perdón –
Dimitrio informa a Adolfo que el gobernador sospecha de él; No debió volver. Adolfo señala que nunca se fue, viene a pedir el perdón de Nadia porque se va a entregar, mato a un hombre, que, además, era su cuñado. Dimitrio toma las riendas de la situación.
- ¡Vamos a ver! No te precipites, en todo caso podemos alegar legitima defensa, la policía a lo mejor ya te esta buscando. Yo sugiero que antes que te agarren vayamos a hablar con el gobernador, le expondremos el caso y que él decida.
En el campamento de los rebeldes Rosario esta sentada aparte muy triste, Alejandro se acerca a ella y la abraza cariñoso.
- Perdóname mama he estado apartado de ti.
- Si hijo yo lo entiendo – responde Rosario –
- Ha sido tan corto el tiempo que pude disfrutar de ti – lamenta Alejandro – Y mucho mas breve el que estuve al lado de Magdalena pero... – sonríe con tristeza- pero no te angusties por mi mama, por lo menos he sido muy feliz ¡Ven vamos a caminar por el campo! – los dos salen abrazados –
Dimitrio y Adolfo están en presencia del gobernador, permanecen de pie delante le la mesa en la que él esta sentado, muy disgustado ante la noticia; Adolfo fue quien mato a Torres Quintero, Adolfo explica porque lo hizo.
- Yo tenia el testamento del señor Almonte y cuando le dije a Francisco que se lo había entregado al señor Mendoza quiso matarme, le quite la pistola y dispare.
- ¿Desde cuando tenia usted ese documento? – el gobernador esta muy molesto –
- Desde que Francisco y el marques de la Cruz falsificaron el otro.
- ¿Y por que no lo entrego a las autoridades?
- Porque creíamos que Almonte había muerto, yo no quería perjudicar al marido de mi hermana. Además... – Adolfo duda – porque quería sacar provecho.
- ¡Extorsionando a esa mujer! – afirma irónico el gobernador – Bueno es reconfortante el comportamiento de nuestros jóvenes, los que tendrán algún día en sus manos el futuro de nuestra patria.
- ¡Bueno excelencia! – exclama Dimitrio con insolencia – Francisco no era precisamente un joven y ya ve usted lo que hizo.
- Es usted un muchacho con muy poco tacto señor Mendoza – afirma ofendido el gobernador –
- ¿Por qué? Porque digo la verdad – Dimitrio se apoya en la mesa del gobernador – Adolfo actuó en legitima defensa, además, si usted lo entrega a la policía, mientras se aclaran las cosas pueden salir a relucir muchos detalles muy molestos. El señor Torres Quintero era “su” secretario – en la voz de Dimitrio hay una velada amenaza –
- ¿Qué insinúa usted? – el gobernador se pone de pie indignado –
- Nada señor, pero los partidarios del señor Madero, que ya están armando bastante alboroto podrían suponer cosas que no son, azuzar a la prensa en contra de usted. Un escándalo que involucre a los colaboradores del presidente no creo que sea lo más conveniente en estos momentos.
El gobernador pasea inquieto por el despacho, mientras Dimitrio y Adolfo lo observan, por fin toma una decisión, se vuelve hacia Dimitrio.
- Esta bien, váyanse y espero que sean discretos por el bien de todos.
Dimitrio y Adolfo se apresuran a retirarse, Adolfo esta visiblemente aliviado.
La mujer que encontró a Alejandrito intenta darle de comer pero el niño, cada vez más triste se niega, ella ya no sabe que hacer con él, no puede quedárselo y se plantea llevarlo con las monjitas.
Maria y Víctor continúan hablando con Josefina de los problemas de Alejandro. Maria esta muy contenta pues considera que dentro de pocos días Alejandro podrá regresar, hay que intentar localizarlo para contárselo. Josefina le dice con pena que eso no va a poder ser. Alejandro es un reconocido bandido; Víctor asegura indignado que no es un bandido, es un rebelde, que se ha levantado en armas contra el gobierno, se entero por los diarios, y el presidente Díaz ha ordenado mano dura con los que se oponen a su gobierno. Josefina asegura que la solución es que Alejandro y Magdalena se vayan al extranjero, Dimitrio venderá sus bienes y les mandara el dinero, de esta forma podrán vivir tranquilos. Maria insiste en verlo, se le ocurre que Cipriano podría decírselo, deciden ir a ver a José Luis Álvarez para pedirle permiso, están a punto de retirarse cuando aparece Carmen, que viene de la calle muy contenta porque le han entregado un volante a la salida de misa, eso quiere decir que los están repartiendo por toda la ciudad, al ver a Maria la saluda muy seca, con cara de pocos amigos, cuando se retiran le cuenta a Josefina que Maria le hizo la vida imposible a Magdalena cuando estuvo en la hacienda, no hizo mas que intrigar para causarle problemas con Alejandro, es que esta enamorada de él.
Josefina suspira compadeciendo a Maria; Es muy triste estar enamorada y no ser correspondida. Carmen la mira con picardía y le pide que le cuente como van las cosas entre ella y Dimitrio. Josefina avergonzada responde que muy bien, además, últimamente se ha sentido mal, con muchos ascos y mareos. Carmen se alegra mucho de lo que parecen síntomas de embarazo.
Suena la campanilla Josefina abre la puerta y se queda de piedra al ver entrar a Magdalena, que sin apenas detenerse a saludar, sube corriendo las escaleras diciendo que tiene que cambiarse de ropa para ir a ver a Francisco. Carmen y Josefina desconcertadas la siguen hasta su habitación.
Magdalena en su cuarto comienza a quitarse la ropa a toda prisa, mientras les informa de lo sucedido; Francisco mando un recado por Cipriano, él tiene a Alejandrito y ha amenazado con matarlo si Alejandro no se entrega. Carmen desconcertada le cuenta a su sobrina que Francisco esta muerto, lo asesinaron hace unos días. Josefina dice que Dimitrio piensa que fue Adolfo quien lo mato porque Adolfo tenia el verdadero testamento del padre de Alejandro, ante el desconcierto de Magdalena su tía intenta contarle las cosas de forma ordenada.
- Hija es que han pasado tantas cosas de las que tienes que enterarte. Dimitrio entrego al gobernador el testamento en el que el viejo Benjamín reconoce a Alejandro como su hijo, el padre Abundio ya apareció y esa mujer que se hacia pasar por la prima de tu marido esta en la cárcel junto con el famoso marques, porque se descubrió que eran unos mentirosos. Ella es una artista que se hizo pasar por la sobrina de Benjamín Almonte.
- ¿Eso quiere decir que Alejandro es mi marido de verdad? ¿Que ya no tendrá que huir? ¿Pero mi hijo, mi hijo donde esta?
- ¡Ay Magdalena! – exclama Josefina con aspecto culpable – Yo lo lleve al parque y allá se me perdió.
- Si Francisco ha muerto ¿Quién tiene a mi hijo? – Magdalena esta desconcertada-
Maria y Víctor van a pedirle a José Luis que les dé permiso para visitar a Cipriano, quieren que les diga donde esta Alejandro para reunirse con él. Víctor apela a su sentido de la amistad para que les comprenda, ellos son amigos de Alejandro y no pueden abandonarlo. José Luis le dice que Cipriano ha sido liberado, para que llevara un mensaje a Alejandro; Le mando decir que si Magdalena regresaba él dejaría de perseguirlo, él no puede decirles donde esta Alejandro porque no lo sabe. Víctor y Maria se retiran. Rufino que ha estado escuchando se queda pensativo.
- ¡Hijole Pepe! – exclama compasivo – Que lastima me dan esos cuates.
José Luis se pone de pie furioso y grita descompuesto.
- ¿Es que no hay nadie que tenga lastima de mí?
- Es que te estas haciendo tarugo tu solo Pepe – Rufino intenta hacerle razonar – Esa vieja no te quiere a ti, sino al otro, tienes que metertelo en la cabeza de una vez.
José Luis mueve la cabeza negando con firmeza mientras grita cada vez mas alterado.
- No quiero renunciar, no quiero.
Alejandro se dispone a entregarse se quita la pistola de la cintura y se la entrega a Manuel, no quiere que pase a manos de los federales.
- Alejandro – Manuel hace un ultimo intento por hacerle cambiar de idea - dentro de unos días saldrá la proclama del señor Madero declarándose presidente de la republica, llamando al país a levantarse en armas y entonces...
- Si, si... pero yo no puedo esperar Manuel, estoy seguro que la revolución va a triunfar. Por favor no te olvides de Magdalena y de mi hijo a ti te los encargo.
- Te lo prometo – dice Manuel los dos hombres se abrazan –
- Y no abandones nunca a mi mama.
- Desde luego que no – Manuel esta muy afectado –
- Cipriano te encargo a mi madre.
- No necesitas decirlo Alejandro. Por favor no te vayas, algo me dice que no es verdad que tienen a tu chamaco – Alejandro y Cipriano se abrazan –
- Quiero que te vayas a esa finca de Manuel mama – Alejandro toma la mano de su madre –
- Pero quien se va a encargar de ti... después – Rosario llora desconsolada –
- Que me entierren donde sea – se encoge de hombros con indiferencia – Prométeme que te iras con Manuel.
- Que caso va a tener mi vida cuanto tu ya no estés hijo – Rosario llora agarrada con fuerza a la mano de Alejandro –
- Prométemelo mama es lo ultimo que te pido – Rosario asiente y los dos se abrazan –
Alejandro sale de las ruinas abrazado a su madre, seguido de Cipriano y Manuel que lo acompañan hasta el final. Rosario bendice a su hijo, vuelven a abrazarse. Alejandro muy sereno se suelta de los brazos de su madre, sube a su caballo y se marcha con un simple ¡Adiós!
Magdalena irrumpe hecha una furia en el despacho de José Luis.
- ¿Dónde esta mi hijo? – grita enfurecida –
José Luis se pone de pie sonriente y avanza para abrazarla.
- ¡No me toques! ¿Dónde esta mi hijo? – Magdalena lo mira con odio –
José Luis se detiene en seco desconcertado.
- No sé, se perdió.
- Francisco nos mando decir con Cipriano que él lo tenia, que si Alejandro no se entregaba mataría al niño ¿dónde esta? – Magdalena se enfrenta a José Luis echa fuego por los ojos –
- Te juro que yo no se nada, además, Torres Quintero ya esta muerto – desconcertado José Luis intenta defenderse –
- ¡Ya lo sé! ¿Pero alguien debe tener a mi hijo? A lo mejor tu estabas de acuerdo con Francisco ¿no?
- ¡Dios mío, no puedes pensar eso de mi Magdalena – exclama dolido José Luis - Yo soy incapaz de hacerte daño.
- ¡No digas eso! – Magdalena lo enfrenta indignada mirándolo con desprecio – Tu has perseguido a Alejandro, lo has acosado como a un animal.
- ¡Ese hombre es un canalla! – grita descontrolado José Luis –
- ¡Es mi marido y lo quiero! – afirma rotunda Magdalena – Y si no me devuelves a mi hijo te juro que te mato – gritando enfurecida –
- ¿Pero como puedes pensar que yo haya robado a tu hijo para obligar a ese hombre a entregarse Magdalena? – José Luis esta muy dolido –
- Ese hombre es mi esposo – puntualiza Magdalena con firmeza – Y fuiste tú quien libero a Cipriano.
- Yo no dije nada del niño, solo le dije que te informara que se había perdido.
- ¡Entonces búscalo! – ordena Magdalena seca y terminante – Tienes influencia suficiente para hacerlo, pregúntale a los secuaces de Torres Quintero, oblígales a devolvérmelo, porque si no lo haces José Luis, te voy a odiar toda mi vida.
Después de lanzarle una mirada cargada de odio y desprecio, Magdalena da media vuelta y me marcha furiosa sin despedirse, dejando a José Luis hundido en la desesperación.
Alejandro llega a las puertas del cuartel de Cholula, se baja del caballo y se acerca a los centinelas muy decidido, ante la estupefacción de los soldados declara.
- Soy Alejandro Almonte y vengo a entregarme.
Paula se ha enterado que su hija ha regresado y le reprocha a Josefina y Carmen que no la avisaran para que pudiera verla, ellas intentan explicarle que no tuvieron tiempo, llego, se cambio de ropa y salió corriendo a ver al coronel Álvarez y al gobernador, parece que Torres Quintero le mando decir que tenia al niño y si su marido no se entregaba lo mataría. Dimitrio llega a la casa y le cuentan lo sucedido, desconcertado decide ir a buscar a su hermana al despacho de José Luis.
Los rebeldes están levantando el campamento, parten hacia el norte, Rosario se resiste a marcharse, esta obsesionada con el entierro de su hijo, no habrá nadie que se haga cargo de él. Cipriano le dice que eso lo hará Magdalena, su familia tiene influencias, a ellos no les darían el cadáver, ella prometió a Alejandro marcharse y debe cumplir, Manuel ya los esta esperando, por fin Rosario se resigna y sollozando se deja conducir por Cipriano.
Magdalena es recibida por el gobernador que muy amable le besa la mano mientras expresa su sorpresa por verla.
Magdalena se yergue furiosa y se enfrenta al gobernador mirándole fríamente con odio y le escupe toda su indignación.
- La sorpresa ha sido mía señor, al enterarme que uno de sus colaborados ha sido capaz de las cosas más indignas, más mezquinas que puedan existir, no solo ha causado la desgracia de mi marido, sino que su ultima hazaña fue querer ensañarse con mi hijo.
- Tengo entendido que se extravió – señala desconcertado el gobernador –
- Si, eso fue lo que pensamos todos, hasta que Torres Quintero nos hizo saber que él lo tenia, amenazo con matarlo si Alejandro no se entregaba – furiosa mira de frente al gobernador – Yo exijo justicia, no solo para mi hijo, sino también para mi marido.
- Le ruego que se siente señora – dice desconcertado el gobernador sin saber como controlar a la furia en que se ha convertido Magdalena – ¿Ya le dijeron que el señor Torres Quintero falleció?
- Si, ya me lo dijeron – Magdalena lo mira furiosa –
- Le aseguro que no estaba al tanto de esta situación, por otra parte dudo mucho que Torres Quintero...
- ¡Ay por favor! – Magdalena interrumpe con despectiva ironía – Si Francisco fue el que falsifico el testamento del padre de mi esposo, el que lo obligo a huir, a separarse de mí.
- Buen, bueno – dice el gobernador conciliador – Se cometió un error, pero ya lo estamos subsanando, dentro de unos días recuperara usted su apellido de casada y la fortuna de su esposo.
- ¿Lo recuperare también a él? ¿Y a mi hijo? – pregunta Magdalena indignada fulminado al gobernador con la mirada –
- Señora, le prometo que se harán todas las investigaciones necesarias y si su hijo esta en poder de alguno de los ayudantes de Torres Quintero se lo devolveré de inmediato.
- ¿Y Alejandro?
- En eso no puedo hacer nada.
- ¿Por qué?
- Usted no puede ignorar señora que Alejandro Almonte es un reconocido bandido, se ha levantado en armas en contra de nosotros, es el jefe de un grupo de traidores que trata de derrocar al gobierno del don Porfirio Díaz, no podemos tener consideraciones con él.
- Pero si se unió a esa gente fue porque ustedes lo obligaron, si las autoridades no lo hubieran declarado un impostor él estaría ahora aquí conmigo.
- Nadie lo forzó a unirse a ese grupo de bandidos – el gobernador se enfrenta a Magdalena tan indignado como ella -. Además, las ideas políticas de su marido ya las había manifestado perfectamente cuando aun era Alejandro Almonte, lo siento mucho señora.
- ¡Por favor! Por la menoría de mi padre que fue amigo suyo – suplica Magdalena-
- Si su padre estuviera vivo, pensaría como yo.
- No, mi padre era bueno y noble – Magdalena se pone de pie y golpea la mesa con la mano indignada mirando al gobernador con odio – ¡Ojala! ¡Ojala! Los amigos de Alejandro les destruyan para que se acabe de una vez por todas tanta injusticia.
Magdalena da media vuelta y sale del despacho furiosa.
Dimitrio encuentra a José Luis en su despacho desconcertado y triste. Magdalena estuvo allí, estaba muy exaltada y le acuso de ser cómplice de Torres Quintero en el rapto de su hijo-
- ¿Y no es asi? – pregunta escéptico Dimitrio –
- No le permito dudar de mi honorabilidad – José Luis se ofende –
- ¡Ay! Mejor no hablemos de honorabilidad, sabemos perfectamente que en estos tiempos hay muy poca – señala Dimitrio sarcástico –
- ¡Asi es señor Mendoza! Ya mande buscar a los colaboradores más directos de Torres Quintero, si tienen a su sobrino le aseguro que lo sabré.
Rufino entra en el despacho y entrega a José Luis un despacho del cuartel de Cholula, lo lee y le dice a Dimitrio que su cuñado se entrego esa misma mañana.
Magdalena regresa a su casa muy triste, su hijo no ha aparecido y el gobernador no quiere perdonar a Alejandro, esta desecha y su madre la manda a su cuarto a descansar.
José Luis le comunica al gobernador que Alejandro Almonte se ha entregado en el cuartel de Cholula. El gobernador se muestra muy satisfecho, un rebelde menos, no quiere que lo trasladen a Puebla, que lo juzguen y ejecuten en Cholula, no quiere mas problemas con la familia Mendoza.
Dimitrio llega a su casa y le comunica a Paula, Carmen y Josefina, que Alejandro ya se entrego, lo fusilaran en un par de días, en cuanto lo juzguen, la justicia es muy expedita en estos casos.
- ¿Se lo vas a decir a Magdalena? – pregunta Paula –
- Lo ha de suponer, de todos modos se lo diré mañana – dice Dimitrio con aspecto cansado –
Rufino le cuenta a José Luis que no averiguo nada, interrogo a todos los secuaces de Torres Quintero pero todos aseguran no saber nada de ese asunto.
- ¡Hijole Pepe! – exclama Rufino – Que gacho, que estamos haciendo tú y yo aquí con esta bola de desgraciados, mejor deberíamos irnos con los alzados Pepe. ¡Oyes Pepe! ¿Ya le digites al señor gobernador que el hacendado esta preso? ¿Qué dijo?
- Te lo puedes imaginar, para que preguntas Rufino – responde José Luis malhumorado –
- Pero bueno ¿Por qué la tomas conmigo Pepe?
- Perdóname Rufino, pero es tan feo todo esto.
- Si es lo que yo digo
- Jamás imagine una reacción asi de parte de Magdalena ¿Cómo pudo pensar que yo? No puedo creerlo.
- Pobrecita... no sabes que gacho siento. Va a perder a su marido y quizá también a su chamaco.
Magdalena llora sin consuelo tendida sobre su cama. Alejandro sentado en el suelo de su celda espera su destino muy triste.
Maria y Víctor se enteran de lo sucedido en casa de los Mendoza, Dimitrio le cuenta que Alejandro esta en la cárcel y el motivo por el que se entrego, ambos insisten en verlo, Dimitrio les dice que acudan al coronel Álvarez a por un permiso cuando se retiran se cruzan con José Luis, que viene a visitar a Magdalena, este les manda a por Rufino para que les dé el documento que le autorizara a entrar en la cárcel.
José Luis solicita a Dimitrio que avise a Magdalena que quiere verla, desea aclarar con ella su responsabilidad en lo sucedido, no puede permitir que siga pensando que ha tenido algo que ver en la desaparición de su hijo.
- Pero tendrá mucho que ver en la muerte de su marido coronel – responde fríamente Dimitrio –
Magdalena continua tendida en su cama ausente a todo, Paula intenta que coma algo pero ella se niega, entra Dimitrio para anunciarle que José Luis quiere verla. Magdalena pregunta si tiene noticias de su hijo, al enterarse que no es asi, responde que entonces no quiere verlo, no tiene nada que hablar con él.
Dimitrio baja y se lo comunica a José Luis que tiene que retirarse, pero antes le dice a Dimitrio que le comunique a su hermana que él no es el culpable de lo que esta pasando.
Todos los habitantes de la casa están muy preocupados por el estado de Magdalena, se niega a comer y no deja de llorar, como no aparezca su hijo, cuando se entere de la muerte de Alejandro se va a dejar morir.
Llaman a la puerta y es la mujer que recogió a Alejandrito, todos lo abrazan muy contentos, después lo llevan a la habitación de Magdalena, que loca de alegría abraza a su hijo.
Fin del capitulo 74.
Mar






Escrito desde May 3, 2003, 11:32 PM

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