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  • Capitulo 36 de "Bodas de Odio"
    • Mar
      Posted Mar 12, 2003 11:35 PM

      Virginia cuenta al padre Abundio lo que sucedió con su hermana, esta soborno a un soldado para que lo dejara salir de la cárcel y se fue con él, además Antonio Olivares estuvo escondido en la alcoba de su hermana una noche y un día completo, cuando intento salir fue cuando lo agarraron, pero ella no sabe dónde se fueron. El padre Abundio esta escandalizado, Virginia llora desconsolada, su padre entra en el salón, intenta consolarla, pero ella sale corriendo. El señor Arechiga saluda al padre y le pregunta si ya sabe lo que aconteció, este le contesta que si y que sabe mucho mas, Virginia le acaba de contar, que Angélica se fugo con el administrador de Alejandro Almonte.
      El sargento Cárdenas esta en el despacho del cuartel cuando entra el señor Arechiga echo una furia, insultando y amenazando con despellejarlo vivo, lo agarra por la guerrera y lo zarandea preguntando por Antonio Olivares, el sargento le dice que esta muerto; Intento escapar y no tuvieron mas remedio que disparar, el hacendado lo llama mentiroso y continua zarandeándolo, él sabe todo lo que paso, lo soltó porque llego a un acuerdo con su hija y este se la llevo. Arechiga lo suelta bruscamente, el sargento cae en la silla, Arechiga amenaza con matarlo, de principio ya ha dado orden para que no pueda salir del cuartel hasta que no llegue la autoridad de Zacatecas, antes de marcharse lo vuelve a amenazar; se va a arrepentir hasta de haber nacido.
      Magdalena esta en el salón de su casa conversando con su tía Carmen, esta muy triste por lo acontecido a José Luis, le gustaría saber donde lo han enterrado, era tan bueno; Carmen ya esta harta de la conversación y le advierte que ya le dijo que no quería volver a oírla mencionar a ese hombre, que dicho sea de paso para ella no era tan bueno, mientras hablan observan asombrados como entra en tromba el padre Abundio evidentemente alterado preguntando por Alejandro. Magdalena asombrada le contesta que no sabe, esta fuera; acaso él no lo vio cuando entraba.
      - No, no lo vi – dice el padre Abundio muy exaltado –
      - ¿ Por que? ¿Qué sucedió? – Magdalena no puede ocultar su asombro ante el estado del padre –
      - Algo terrible, abominable, espantoso ¿Tu sabes lo que hizo ese hombre? – dice, mientras mira a Magdalena indignado –
      - ¿Pero que hombre? – Magdalena y Carmen se han levantado y lo miran boquiabiertas –
      - ¡Tu. ! – se interrumpe al darse cuenta en su indignación ha estado a punto de violar el secreto de confesión –
      - Ese individuo – continua hablando con desprecio el padre Abundio - ¡Se fugo con la hijita de los señores Arechiga!
      Alejandro entra en la casa, pero en medio de la confusión nadie se da cuenta, observa unos momentos asombrado al padre Abundio y pregunta.
      - ¿Quién padre?
      - Tu administrador – contesta el padre volviéndose hacia Alejandro –
      - ¡Pero si esta muerto! – dice Alejandro estupefacto –
      - ¡Eso no es verdad! – el padre se estira todo lo que puede mientras agita la mano delante de Alejandro indignado – Angélica se puso dé acuerdo con el sargento Cárdenas y este lo dejo libre y para agradecerle la atención que la pobre inocente tuvo con él – el padre llega al limite del paroxismo - ¡Se la llevo! ¡Se escapo con él!
      - ¡No, no me lo puedo creer! – exclama Magdalena asombrada llevándose las manos a la boca –
      - ¿Quién se lo dijo? ¿ Cómo se entero? – pregunta Alejandro que no acaba de creerse el chisme –
      - La niña, la hermanita – aclara el padre Abundio – Angélica le hizo jurar que no se lo diría a nadie pero la pobre criatura no aguanto y me lo dijo a mí y después a sus padres.
      Todos están boquiabiertos miran al padre asombrados sin saber que decir.
      - Pero entonces ¿No ha muerto? – logra articular con dificultad Magdalena –
      - Por supuesto que no – dice el padre Abundio volviendo hacia ella con mirada acusadora – Desde que se fue de aquí estuvo escondido en la alcoba de esa muchacha – escandalizado – Quien sabe que artimañas se habrá valido para obligarla a cometer esas locuras.
      - Yo siempre pensé que era un hombre de honor – dice Alejandro incrédulo –
      - ¡Pare que veas! – El padre Abundio le lanza una mirada triunfante a Alejandro y después se vuelve hace Magdalena levantando las cejas significativamente, expresión de “yo tenia razón”
      - ¡No, no lo creo padre! – dice con firmeza Magdalena – Tiene que haber un error.
      - ¡Que error ni que nada! – contesta el padre despectivo – Ya lo decía yo... que no era una persona decente.
      - ¿Por qué? – Alejandro a permanecido en pie, en medio del follon, asombrado, contemplándolos a todos con la sensación de estar perdiéndose algo.
      El padre Abundio se vuelve para contestar, pero Carmen lo interrumpe, el asunto se esta poniendo peligroso y en cualquier momento alguien en la agitación va a decir algo que no debiera, asi que cambia la conversación.
      - ¡Bueno... bueno! – exclama con aire de satisfacción – Lo más importante es que ya sabemos donde esta la muchacha. ¡Hay que dar gracias a Dios que nada malo le ha ocurrido!
      - ¿Querías algo más feo hija? – dice el padre Abundio mirándola furibundo –
      - ¡Más feo es morirse padre! – contesta Carmen pragmática –
      Antes de que el padre pueda responder adecuadamente a Carmen entra el señor Arechiga para pedir ayuda para localizar al administrador, quizá Alejandro tenga idea de donde podría haberse escondido, esta dispuesto a buscarlo hasta debajo de las piedras si es preciso.
      Angélica esta en San Luis Potosí, en casa de su madrina, esta es una señora anciana que la recibe con alegría, le pregunta donde están sus padres y ella acaba confesando que ha venido sola, se fugo de su casa y se dispone a contarle toda la historia.
      Magdalena termina de poner el nacimiento mientras conversa con su tía sobre lo acontecido con José Luis, se resiste a creer que haya hecho eso, él es incapaz de una acción tan baja, seguramente Angélica decidió irse con él por su propia voluntad. Carmen admite que es posible, pero algo tiene que haber hecho él para ilusionarla, no se puede obviar que estuvieron juntos toda una noche en la misma alcoba. Magdalena sigue negándose a creerlo, un hombre y una mujer pueden estar solos en la misma habitación una semana sin que necesariamente lleguen a eso que insinúa su tía. La opinión de Carmen es que él la enamoro y ilusiono, por eso la muchacha lo saco de la cárcel y se fugo con él, se aprovecho de la sensibilidad y el romanticismo de Angélica. Magdalena se niega a creer que José Luis haya sido capaz de algo indigno:
      - ¡Bueno! Cada cual cree lo que as le conviene – remacha Carmen – pero una cosa si es cierta, se escaparon juntos. ¡No si ya te dije yo hija mía! Ese hombre no es una buena persona, si hubiera sido decente, al enterarse de tu boda te habría dejado en paz y no hubiera venido aquí ha insistir para que te fugaras con él ¿Te pareció eso correcto?
      - ¡Bueno! – exclama Magdalena – Pero él estaba enamorado de mí.
      - Si... si... – Contesta Carmen irónica – y que rápido se le paso el amor, cuando conoció a otra ingenua la envolvió y obtuvo de ella lo que quiso y me da una rabia que tu todavía anoche estuvieras desesperaba pensando que él había muerto.
      Magdalena se calla confundida, no sabe que pensar.
      El padre Abundio se ha encerrado en el despacho con Alejandro para conversar sobre el administrador. Alejandro no entiende porque el padre dice que siempre desconfió de Antonio Olivares.
      - En el tiempo que estuvo aquí se porto muy bien – afirma Alejandro - Nunca se aprovecho del dinero que manejaba, fue honrado conmigo, me demostró una fidelidad como pocas veces encontré y si no hubiera sido por él yo a estas horas estaría muerto.
      - ¡Pues sí! – exclama el padre – pero ¿Te parece decente escaparse con una jovencita como Angélica Arechiga?
      - ¡Bueno! – dice Alejandro con gesto pensativo – Eso no podemos juzgarlo porque no sabemos como se desarrollaron las cosas.
      - ¡Cómo hayan sido! – contesta el padre Abundio escandalizado – Un hombre honrado no se fuga con una muchacha.
      - ¡Pues no sé! – Alejandro intenta ser justo – Tal vez se enamoraron ¿No?
      - Suponiendo que se hayan enamorado ¿Por qué no hacer las cosas como Dios manda?
      - Tal vez no hubo oportunidad, él estaba en la cárcel y una vez el sargento accedió a la petición de Angélica, Antonio tenia que desaparecer enseguida. Usted sabe que si se vio obligado a matar a Mejia fue por defenderme a mí exactamente – apostilla Alejandro –
      - Pero debió irse solo – contesta el padre Abundio indignado - ¿Lo estas defendiendo?
      - ¡Bueno! Estoy tratando de encontrar una justificación, yo me resisto a creer que Antonio Olivares sea un sinvergüenza.
      - ¡Hablas porque no sabes! – exclama el padre Abundio –
      - ¿No sé que cosa? – pregunta Alejandro con la antena puesta, sigue pensando que hay algo que se le escapa –
      - Nada... nada... nada... – se apresura a contestar el padre Abundio mientras cambia de conversación - ¿Qué fue lo que te pidió Joaquín Arechiga?
      - Que le ayude a localizar a Antonio, voy a enviar un telegrama a Víctor, creo que Antonio tenia una hermana, quizá haya recurrido a ella.
      El padre Abundio sale del despacho y se dirige al dormitorio de Magdalena y le informa sin preliminares de las intenciones de Alejandro, intentara investigar el paradero del administrador por medio de la hermana de Antonio Olivares, pero los dos saben que ese hombre no es quien dice ser, asi que las indagaciones no darán resultado, Magdalena debe intentar recordar algo que pueda dar una pista sobre el paradero de ese hombre. Ella lo mira asombrada por tanta indignación, y de dice que no sabe mucho de José Luis, solo que es originario del estado de Veracruz, que sus padres murieron y que no tiene mas parientes. El padre Abundio se retira desesperado por los pocos resultados obtenidos en la investigación.
      Angélica le ha contado todo a su madrina y pide su ayuda para realizar su sueño, quiere quedarse al lado de José Luis hasta que se muera, su madrina sabe perfectamente que será pronto, ella no puede contar con su padre, es un buen hombre y la quiere pero también es orgulloso y jamás le permitiría tratar a alguien que no sea de su clase y mas a José Luis a quien cree un asesino. La madrina intenta hacerle ver que puede ser su padre el que tenga razón, que casi no conoce a ese hombre. Pero Angélica esta segura que es un hombre maravilloso, ella tiene derecho a un poquito de felicidad antes de morir, su madrina ante este argumento cede y promete ayudarla.
      Alejandro se ha quedado solo en el despacho, esta sentado a la mesa inmóvil con la mirada perdida, Magdalena entra lo mira y le pregunta.
      - ¿Qué haces?
      - Nada, pensando – contesta Alejandro sin cambiar de postura –
      - ¿En que?
      - En Antonio.
      Magdalena entra en el despacho y se sienta frente a él
      - ¿Por qué te alteraste tanto cuando supiste que había muerto – pregunta Alejandro en tono distante –
      - Porque hubiera sido terrible ¿No crees?
      - Si, pero... perdóname si te lo digo, pero tu reacción me pareció un tanto exagerada. Lo habría entendido si hubiera fallecido un pariente o un amigo querido pero tu trato con Antonio no llego a tanto – la mira suspicaz - ¿O sí?
      - No... la verdad no – contesta Magdalena intentando disimular su nerviosismo – pero me impresiono, eso es todo, a lo mejor por mi estado.
      Alejandro se queda mirándola fijamente y advierte su inquietud.
      - ¿Qué pasa? – pregunta Alejandro –
      - Nada... no me pasa nada – Magdalena rehuye la mirada –
      Alejandro hasta ese momento ha estado recostado en su sillón, ahora se inclina hacia delante y apoya los brazos en el escritorio.
      - Magdalena, ahora que nuestras relaciones han cambiado completamente, que tu me quieres y que ya estas enterada de mis sentimiento hacia ti, me gustaría que, sin alterarnos, tranquilamente habláramos de José Luis Álvarez. Solo quiero que me diga una cosa, ¿quien era la persona que te ayudaba a ponerte en contacto con él?
      - Dijiste que el pasado estaba muerto y olvidado ¿por qué vuelves a insistir? – le reprocha Magdalena –
      - Porque quiero saber, porque nunca podré estar totalmente tranquilo hasta que me hayas dicho la verdad. No tengas miedo Magdalena, si fue Rosario nada voy a hacer en contra de ella, porque estoy seguro que lo hizo con el único propósito de obedecer tus ordenes y si fue Antonio ¿de qué te preocupas?, Ya no esta aquí. ¿Lo hacías por medio de cartas? ¿Quién la llevaba al correo y quien recogía las que él te mandaba a ti?
      - Pero porque insistes en hurgar en el pasado – dice molesta Magdalena – Porque esa necesidad de atormentarte y atormentarme a mí también.
      - Porque quiero saber – Alejandro se levanta y da un puñetazo a la mesa – porque no hay ningún motivo para sigas callando.
      Magdalena se levanta enfadada y se le enfrenta.
      - Por mucho que insistas no te lo voy a decir nunca.
      José Luis conoce a la madrina de Angélica, esta se marcha para ordenar que preparen la recamara de su ahijada y los deja solos, José Luis aprovecha para intentar convencerla de que es mejor que se separen él solo puede ocasionarle disgustos. Angélica se niega a dejarle, no es demasiado lo que le pide, solo quiere estar a su lado, no será por demasiado tiempo. La madrina de Angélica regresa y la manda a descansar a José Luis le pide que se quede, quiere hablar con él. Le informa que Angélica es lo más importante en su vida y que si él la ha engañado lo va a lamentar, tiene muchos amigos influyentes, a José Luis no le importa los amigos que ella tenga, él le ha rogado a Angélica que le deje alegarse de ella, es consciente de que solo problemas le va ocasionar, pero ella no quiere y si es su voluntad, él se quedara porque ni con la vida puede pagar lo que le debe. La madrina le indica que no puede seguir asi con Angélica ya la ha comprometido bastante, aunque José Luis asegura que no paso nada entre ellos, la señora considera que debe casarse con ella. Él le dice que es imposible no tiene ningún nombre que ofrecerle, ella le asegura que se encargara de borrar su pasado, puede hacerlo, solo desea la felicidad de su ahijada, finalmente José Luis acepta casarse con Angélica.
      Magdalena esta en su dormitorio cuando Alejandro se le acerca por la espalda, la toma por los brazos y le dice al oído con dulzura.
      - Perdóname si te trate bruscamente.
      Magdalena se vuelve, lo mira a los ojos mientras coloca las manos en sus hombros.
      - Te quiero Alejandro – le dice suavemente -
      - ¡Y yo a ti te quiero tanto! que tengo celos hasta... de tus pensamientos
      - Mis pensamientos son solo para ti – afirma Magdalena dulcemente –
      - ¿Cómo fue que empezaste a darte cuenta que me querías? – pregunta Alejandro mientras la acaricia suavemente –
      - No lo sé... sucedió asi de repente – Magdalena sonríe y baja los ojos – cuando me veías o me dirigías la palabra sentía una extraña inquietud, algo indefinible, deseaba que me abrazaras, que me besaras... pero al mismo tiempo pensaba que era un sentimiento indigno.
      - ¿Indigno? – Alejandro esta intrigado ¿Por qué?
      - Porque creía que solo se trataba de un sentimiento físico, de los sentidos, no del alma – Magdalena sonríe confusa y vuelve a bajar la mirada –
      - ¿Quiere decir que deseabas estar en mis brazos?
      - Sí.
      - ¿Por qué no me lo decías? ¿ Por que me hiciste sufrir todo este tiempo? – con ternura le acaricia el mentón, le levanta la cabeza y la besa – No sabes cuanto deseaba estar contigo.
      - No estaba segura de mis sentimientos – dice Magdalena mirándole a los ojos – además me daba vergüenza-
      - Te quiero Magdalena – dice Alejandro apasionado – Te adoro, te prometo ser el marido más complaciente, más amable. – le acaricia el rostro con ternura – No volveré a importunarte con mis dudas y mis celos... porque me has hecho el hombre más feliz del mundo y creo que todo te lo mereces.
      El garito de Dimitrio y Alfonso va viento en popa, el tahúr que contrataron es muy bueno para desplumar a la gente, Alfonso le advierte a Dimitrio que no haga ninguna tontería, ahora no les conviene meterse en líos, tienen entre manos una mina de oro. Cipriano se ha enterado que hay una nueva cantina en el pueblo donde una señora baila levantándose las enaguas y va a conocerla, comienza a jugar baraja con el tahúr, y le pregunta si es el dueño, él le contesta que no y le señala a Adolfo que esta en el mostrador, ese es el dueño, y también ese otro que sale del privado en ese momento, Cipriano mira y se encuentra con Dimitrio.
      Alejandro esta en el despacho enfrascado en sus libros de cuentas cuando recibe la visita de Maria que se queja del abandono en que la tiene últimamente, ya no la invita a pasear, ni platica con ella. Alejandro le explica que las circunstancias han cambiado, que esta casado y enamorado de su esposa y por lo tanto es normal que el tiempo libre se lo dedique a ella. Maria insiste en que ella no lo quiere esta disimulando, no puede creerle que este enamorada de él si hasta hace unos días lo miraba con desprecio. Alejandro fastidiado intenta deshacerse de ella, le dice que no tiene el menor interés en discutir con ella sus asuntos personales, pero ella insiste, lo hace porque lo quiere y le da coraje que le engañen, seguro que si ahora se esta portando bien con él es porque no le queda mas remedio, quizá quiera que le compre algo, ropa o joyas, o desea que se confié y a la primera oportunidad se volverá a escapar. Alejandro no se da cuenta porque esta loco por ella, le deslumbro que fuera una mujer elegante, aristocrática y güera, pero ella esta segura que no lo quiere. Alejandro pierde la paciencia y le habla con dureza, terminante.
      - ¡Ya terminantes Maria! El afecto que te tengo no te da derecho a meterte en mi vida privada, en mis sentimientos, mi relación con Magdalena es un asunto mío y no quiero que vuelvas a hablarme de esto, tus opiniones me tienen sin cuidado asi que guárdatelas para ti. Yo sé que Magdalena no te simpatiza, pero si quieres seguir viviendo aquí vas a tener que portarte bien con ella, respetarla y darle el lugar que se merece porque es mi mujer y porque yo asi lo quiero ¡De acuerdo!
      - Esta bien pero tarde o temprano te vas a dar cuenta que yo tengo razón y te vas a arrepentir de todo por no haberme hecho caso.
      Alejandro ya tiene colmada la paciencia y la echa con cajas destempladas, después intenta trabajas pero las insinuaciones de Maria le han afectado mas de lo que quiere admitir, con gesto de exasperación deja la pluma en la mesa bruscamente.
      Rosario esta terminando el arreglo de la recamara de Magdalena, muy contenta de verla tan feliz, se interesa por su estado de animo y ella le cuenta que su marido es un hombre maravilloso y que además esta esperando un hijo, Rosario se siente muy feliz y le pide a Magdalena que le deje ocuparse del niño, ninguna otra sirvienta lo cuidara como ella, estará pendiente de él en todo momento. Magdalena se extraña ante lo exagerado de la reacción de Rosario, no entiende como les puede tener tanto cariño en el poco tiempo que les conoce, Rosario afirma que les esta muy agradecida porque se han portado muy bien con ella, pero Magdalena considera que eso no justifica su actitud, ella esta segura que hay algo mas, quizá Rosario conoció a la madre de Alejandro y no lo quiere decir, Magdalena interrumpe a Rosario cuando va a protestar; no diga nada, con el tiempo ya tendra la suficiente confianza para contarle.
      Cipriano entra en el despacho de Alejandro quejándose de un terrible dolor de cabeza, lleva en las sienes pegadas dos hojas de alguna planta, Alejandro se ríe de él; el dia anterior lo estuvo buscando seguro que se fue de parranda y asi esta ahora, Cipriano le cuenta que hay una cantina nueva en el pueblo y que esta a todo dar, seguro que le va a interesar quienes son los dueños. Alejandro afirma que no le importa nada quienes son, si él quiere tirar su dinero es asunto suyo, y lo manda a casa de los Arechiga para pedir informes sobre Angélica, Cipriano esta a punto de salir, pero regresa pues no puede resistirse a soltar el chisme, Alejandro comprendiendo que hasta que no se lo diga no le va a dejar en paz le pregunta quienes son los dueños de la cantina, Cipriano lo suelta encantado, los meros dueños son Dimitrio y Alfonso. Alejandro se queda estupefacto, por fin sabe donde están las botellas robadas.
      José Luis intenta convencer a Angélica para que vuelva con sus padres, él cree saber lo que le pasa, en su romanticismo le esta atribuyendo virtudes que no posee, lo ve como un personaje aventurero, pero él solo es una persona normal con muy mala suerte y ella no debe quedarse a su lado. Angélica se empecina en quedarse con él, solo quiere estar a su lado hasta que puede, ante esta tesitura José Luis se decide y le pide que se case con él.
      Alejandro entra con Cipriano en el garito de Dimitrio y Adolfo, ellos no esta a la vista en ese momento, el tahúr los recibe encantado, se sientan y Alejandro pide coñac, pero quiere ver la botella, cuando se lo traen la examina y cuando comprueba que es una de las suyas, da orden que entren los demás muchachos y se lleven todas la botellas, el tahúr intenta impedir lo que considera un robo, asi que saca la pistola y dispara al aire, Dimitrio y Alfonso acuden atraídos por el revuelo y se quedan de piedra al ver a Alejandro, este expulsa a empujones a los parroquianos y después los acusa de ladrones y les dice que vayan a la hacienda y recojan sus cosas porque no pasaran una noche mas bajo su techo.
      Fin del capitulo 36.
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