Pagina de Amor Real

Pagina de Bodas de Odio


Respond to this messageVolver al indice
Original Message
  • Capitulo 51 de "Bodas de Odio"
    • Mar
      Posted Apr 2, 2003 3:26 PM

      Alejandro observa en el espejo de su dormitorio la pedrada que tiene en la frente, Rosario entra para anunciarle la inesperada visita, él se vuelve desconcertado por la noticia, estaba seguro que su padre no tenia parientes. Magdalena entra con el agua y los paños para limpiar la herida, quiere saber como sucedió. Alejandro le cuenta que cuando llego a la fabrica la muchedumbre estaba frente a ella aventando piedras y alguna le alcanzo. Alejandro, mientras Magdalena le cura, pide a su madre que le comunique a esa señorita que espere unos momentos, enseguida la atenderá, su esposa sorprendida pregunta quien esta esperando y Alejandro le cuenta que es alguien que se dice sobrina de su padre, todos están sorprendidos y desconcertados por la súbita aparición de un presunto pariente.
      Armida espera inquieta en el salón, Rosario acude a anunciarle que el señor la recibirá en unos momentos, Armida le pregunta si es el ama de llaves, Rosario incomoda responde que no y se retira sin mas explicaciones.
      Alejandro entra en el salón acompañado de Magdalena, se presenta y presenta a su esposa, Armida parece desconcertada, ella venia buscando a Benjamín Almonte. Alejandro la informa que su padre murió hace un año y medio, ante eso Armida exclama asombrada que ella tenia entendido que Benjamín Almonte no tenia hijos, Alejandro le contesta fríamente que eso pensaba todo el mundo, pero no era asi, él tampoco sabia que su padre tenia otros parientes, ante esta alusión ella se presenta es Armida Guillén Almonte, su madre era hermana de Benjamín Almonte, saca una carta del bolso y se la entrega a Alejandro, que la lee y se la pasa a Magdalena, esa carta según Armida, fue escrita hace dos años por el padre de Alejandro, la envió al consulado mexicano en Lima porque no conocía su dirección y ellos tardaron en hacérsela llegar, la recibió hace tan solo unos meses, en esa carta Benjamín dice que desea nombrarla heredera de sus bienes al no tener mas parientes. Magdalena se sorprende porque Benjamín no nombra a Alejandro, este dice que su padre siempre negó su existencia, solo cuando estaba a las puertas de la muerte, después de hablar con el padre Abundio, lo admitió, lo legitimo y reconoció como su heredero, ante el evidente desconcierto de Armida, Alejandro con aire de desafió reconoce ser hijo ilegitimo de Benjamín Almonte. Alejandro se interesa por la situación de Armida, pregunta si llego con su familia, a lo que ella responde que no, esta sola en el mundo.
      José Luis es llamado a presencia del secretario del gobernador, Francisco Torres Quintero, el marido de Nadia, este le explica la razón por la que se le requiere, necesita encargarle una misión. Últimamente se han registrado revueltas en el país, hasta este momento han sido acaudillas por indios y gente baja, que fomentan la inconformidad entre obreros y campesinos, pero ahora ha surgió un problema que podría volverse muy peligroso, esta vez la inconformidad viene de sus propias filas, del bando de los poderosos, se refiere a Alejandro Almonte, este hombre ha concedido a sus trabajadores mejoras en el sueldo y condiciones de trabajo, creando de este modo inconformidad entre los demás trabajadores, lo que ha perjudicado seriamente al resto de los industriales, pues sus obreros amenazan con la huelga si no se equiparan las condiciones laborales, los representantes de los industriales han hablado varias veces con el administrador le señor Almonte para llegar a un acuerdo, pero ha sido inútil, esto les hace sospechar que dicho señor pueda tener conexiones con grupos subversivos que desean derrocar al gobierno, el trabajo de José Luis será investigar a Almonte y descubrir esos lazos para poder arrestarle. José Luis aclara que no desea encargarse del asunto, considera que por el estado de su relación con Alejandro Almonte, otra persona debería encargarse del asunto. Francisco Torres Quintero le aclara que su relación con Almonte es la razón de que lo eligieran a él, es de todos conocido su duelo y su enemistad, lo que hace altamente improbable que José Luis sea susceptible de ser sobornado o atraído por Almonte, este es un hombre importante y muy rico, puede pagar sumas muy altas por ser dejado en paz. José Luis vuelve a negarse a aceptar la misión, pero Francisco le aclara que no tiene opción, se le ha dado una orden y debe cumplirla.
      En casa de Alejandro todos están reunidos en el salón todavía desconcertados por los acontecimientos, Armida ya se retiro y hablan sobre lo ocurrido, el padre Abundio no recuerda que Benjamín Almonte tuviera una hermana, nunca lo visito, y él jamás la menciono en los muchos años que se conocieron. Alejandro le pregunta a su madre, que aclara que ella no hablaba con el patrón, y que jamás escucho una conversación en la hacienda que hiciera referencia ha dicha señora. Magdalena esta intrigada por que Benjamín no menciona en la carta a Alejandro; ¿quizá no sabia que existía? el padre Abundio aclara que lo sabia muy bien, él mismo se lo dijo cuando la tropa se llevo a Rosario, lo que sucede es que hasta el momento de su muerte se negó a admitirlo
      - Porque era un infame – Alejandro se dirige a Magdalena evidentemente molesto – o.. ¿Estas pensando que quien mintió fue mi madre –
      Magdalena se azora, evidentemente no era eso lo que quería decir, el padre Abundio señala que puesto que Alejandro es el único pariente que le queda a esa muchacha, es su obligación hacerse cargo de ella y protegerla. Alejandro esta de acuerdo, mas tarde se pasara por su hotel para ofrecerse a ayudarla. Cambiando de tema Alejandro anuncia que no puede regresar a la hacienda, debe quedarse en Puebla por un tiempo, los problemas de la fabrica se están poniendo muy difíciles y no puede dejar a Víctor solo, por lo que ordenara que un trabajador traslade al pueblo al padre Abundio en el coche, pues este tiene necesidad de regresar rápidamente. Alejandro se levanta anunciando que regresa a la fabrica, Rosario y Magdalena se asustan tienen miedo que sea peligroso, pero él insiste, no puede dejar a Víctor solo, se despide de las dos mujeres con un beso y se marcha.
      Armida regresa a su hotel muy molesta, un hombre le espera en la habitación, se llama Sebastián, este le pregunta como le fue, ella responde que muy mal, la herencia se esfumo, Benjamín Almonte ha muerto y ya heredo su hijo. Sebastián se altera mucho, no es posible, él escucho muchas veces hablar a los Guillén sobre el famoso Benjamín Almonte y nunca dijeron que tuviera hijos, es mas, esta seguro que siempre hablaron de que su esposa no había podido darle descendencia. Armida muy molesta responde que este hijo es bastardo y que fue reconocido antes de la muerte del viejo Almonte, por lo que es su heredero, asi que ya no se puede hacer nada. Sebastián aclara que él no mato a aquellas personas y hizo un viaje tan largo de Perú a México para quedarse con las manos vacías, asi que va a intentar meter a Armida en casa de Alejandro Almonte y después de conocerles ya se vera como pueden conseguir tener acceso a la fortuna de los Almonte, es mas, en ese mismo momento ira a visitar a Alejandro Almonte, le recomienda a Armida que no olvide que desde ahora él es el marques Sebastián de la Cruz y Cañizares, a estos provincianos les impresionan mucho los títulos, además ellos se han conocido en el viaje y antes jamás se habían visto.
      José Luis después de su entrevista con Francisco Torres Quintero se va muy molesto para su casa y allí le cuenta a Rufino lo sucedido. Le han elegido para investigar a Almonte y si encuentra que tiene relación con grupos subversivos debe arrestarlo, lo eligieron por que están enterados de su duelo y enemistad con él por lo que no le consideran susceptible de ser sobornado, pero a él no le gusta, Almonte puede pensar que lo hace por venganza y lo que para él es mas importante Magdalena puede pensar lo mismo, Rufino salta inmediatamente muy molesto.
      - Ya sabia yo, me estaba preguntando cuanto tardarías en hablar de ella. Bueno total a ti te dieron una orden y las ordenes hay que cumplirlas.
      - Si, pero por otra parte Almonte no esta haciendo nada malo, su intención es hacer menos difícil la vida de los obreros y eso es muy encomiable ¿no crees? – pregunta José Luis a Rufino –
      - No, pues eso sí, allá en la hacienda se portaba retebien con los trabajadores, es muy buen patrón – reconoce Rufino – ¡Hijole! Querer mecerlo en la cárcel porque esta ayudando a los pobres, la verdad no es justo Pepe... ¡No Pepe! No creas que ese chango me cae a mi bien, pero una cosa son los líos de viejas y otra quererlo fregar porque sus gentes comen mejor que las demás. ¿Oye tu crees que de verdad esta metido con esos que están en contra del gobierno?
      - No lo sé Rufino – responde José Luis sin saber que hacer –
      - Bueno, ¿y por que no se lo dices? – sugiere Rufino –
      - ¿A quien? ¿ A Almonte?
      - Si, para que se ponga aguzado, ¿si quieres se lo digo yo?
      Rosario se pasea por el salón inquieta, parece preocupada, llega Magdalena y Rosario aborda el tema que le preocupa, desea saber si Magdalena piensa que mintió al decir que Alejandro era hijo del patrón; Si no se lo contó a nadie es porque le dada vergüenza, solo se lo dijo al padre Abundio cuando la tropa vino por ellos, porque no quería que su hijo se criara en aquel horrible lugar al que los iban a llevar. Magdalena tranquiliza a Rosario, no duda de su palabra, pero no entiende porque cuando nació no se le dijo a Benjamín Almonte que era su hijo. Rosario no considera que tuviera ninguna utilidad que lo supiera, ella sabia que no lo iba a aceptar, nerviosa pregunta a Magdalena si no le importa que Alejandro sea hijo de alguien como ella, a lo que Magdalena responde que de ninguna manera. La conversación es interrumpida por el sonido de la campanilla, Rosario va a abrir y se encuentra con un señor que dice ser el marques Sebastián de la Cruz y Cañizares, le conduce frente a Magdalena que le invita a sentarse, él aclara que esta allí para hablar por la señorita Armida Guillén Almonte, la conoció en el viaje desde Perú y la tomo bajo su protección pues viajaba sola, estaba todavía traumatizada por la desgracia de le había acontecido, se dispone a relatarla, pero no tiene tiempo pues vuelve a sonar la campanilla, abren la puerta y se escucha la voz de José Luis preguntando por Alejandro Almonte, anta la estupefacción de las dos mujeres el capitán Álvarez aparece en el salón reclamando la presencia de Alejandro Almonte, al ver a Magdalena sentada en el sofá junto con Rosario y una visita, se queda de piedra, se hace un silencio de muerte durante unos incómodos segundos y después Magdalena le comunica fríamente que su marido no esta y que tardara en volver, José Luis pide hablar con ella en privado, pero en un tono de voz helado Magdalena se niega, dice estar muy ocupada, le presenta a su visita, José Luis saluda y después de pedir que Alejandro le busque pues tiene algo que decirle se marcha, Sebastián se apresura a despedirse y sale tras él, en la calle lo alcanza y le pregunta por el casino, José Luis se ofrece a indicarle por el camino.
      Rosario y Magdalena se quedan muy preocupadas por la visita de José Luis, ambas conversan sobre la conveniencia de decírselo a Alejandro. Magdalena tiene miedo de su reacción y es partidaria de no decir nada, antes deben averiguar para que quiere verlo José Luis, quizá seria mejor que ella intentara averiguarlo, pero Rosario no esta de acuerdo, si Alejandro se entera puede pensar lo que no es, además lo más probable es que ese hombre regrese, es mejor decírselo y que se arreglen entre ellos. Magdalena expresa su preocupación; tiene miedo de que discutan y acaben llegando a las manos, ante esta idea Rosario se horroriza, el fantasma del duelo planea sobre las dos. Magdalena pide a Rosario que sea ella la que vaya hasta casa de José Luis para intentar averiguar que desea, pero Rosario no se atreve y acaba aconsejándole a Magdalena que se lo diga a Alejandro, no es bueno comenzar otra vez a hacer cosas a escondidas.
      Sebastián invita a tomar un café a José Luis, es forastero y desea hacer amigos, durante la conversación intenta averiguar cosas sobre Alejandro Almonte, con la disculpa de su interés en proteger a la prima de Almonte, de la que Alejandro es único pariente, debe solicitarle que la tome bajo su protección. José Luis afirma que no cree que tenga problemas a Almonte le sobra el dinero, Sebastián no consigue sacarle nada mas, José Luis se despide muy digno y lo deja solo en el café.
      Magdalena esta bordando en el salón cuando llega Alejandro se saludan, ella le pregunta por los acontecimientos de la fabrica.
      - La tropa disperso a la gente, por lo que pudo averiguar Víctor parece que se trata de unos provocadores – se sienta al lado de Magdalena -
      - ¿Provocadores, pero porque?
      - Quieren ocasionarme problemas.
      - ¿Pero quienes?
      - Los aristócratas, pretenden presionarme para que le retire los beneficios que les di a mis obreros.
      - Bueno, ¿Y que piensas hacer?
      - Nada, legalmente no pueden obligarme, el dinero es mío y si yo decido despilfarrarlo en mis trabajadores nada pueden decir.
      Magdalena cuenta a Alejandro la visita del supuesto marques, al no encontrarle regresara al día siguiente, pero se calla la de José Luis. Alejandro mira a Magdalena, parece querer decir algo, suspira, duda y finalmente pregunta.
      - Magdalena ¿Me quieres de veras? O... ¿Accediste a volver conmigo solo para evitar las habladurías de la gente?
      - Porque me lo preguntas si sabes bien que yo... – Alejandro interrumpe a Magdalena -
      - No, no yo no se nada, solo lo que tu me dices.
      - ¿Y eso es lo que no crees verdad? – dice Magdalena ofendida –
      - Debiste haber estado muy enamorada de ese tipo para comportarte como lo hiciste – Alejandro se siente inseguro, aparta la mirada de Magdalena -
      Magdalena esboza un gesto de cansancio y desesperación. Alejandro continua hablando.
      - ¿Por qué me engañaste de esa manera? - Alejandro habla con amargura y desesperación - ¿Por qué? ¿Cómo pudiste olvidar el honor, la dignidad que toda mujer debe tener? – mira directamente a Magdalena y pregunta - ¿Alguna vez sentiste remordimiento, vergüenza?
      - Si, - afirma Magdalena si dudarlo –
      Alejandro la mira sorprendido por la respuesta y le pregunta dolorido.
      - ¿Entonces porque lo hacías? – Alejandro se desespera y pierde el control de lo que dice – o es que... ¿Cuando tienes a ese infeliz frente a ti no puedes aguantarte?
      - Me estas ofendiendo Alejandro – Magdalena se cubre la cara con la mano desesperada, cansada de la situación –
      - Y crees que tú a mi no me has ofendido, no me has herido en lo mas profundo, donde más me duele. – Alejandro habla con amargura - Eres mi mujer y estuviste en los brazos de otro hombre. Cualquier otro con mas dignidad que yo, no solo lo habría matado a él, sino a ti también.
      - Entonces hazlo, hazlo de una vez, yo asi no puedo vivir.
      Magdalena se levanta muy alterada y se marcha de la habitación, indignada y ofendida. Cuando ella sale, Alejandro se levanta y se cubre la cara con las manos desesperado, atormentado y comienza a pasear como un poseso por el salón, mientas se muerde la mano para intentando ahogar la desesperación, Rosario acude preocupada.
      - Que paso hijo, discutiste otra vez con la niña Magdalena.
      - Es que no puedo soportar que Magdalena me haya sido infiel mama, esto es peor que no verla.
      - Pero tú la quieres.
      - Es una pasión maldita que me denigra, que me humilla. No, no debí haber sido tan débil, no debí permitir que volviera conmigo ¡Nunca!
      José Luis llega a su casa muy afectado por haber visto a Magdalena en casa de su esposo y se queja amargamente. Rufino lo mira con compasión y le contesta que es su esposa y por lo tanto es normal que viva con él.
      - Como puede volver con él después de lo que le hizo. Seguramente se la llevo a la fuerza – asegura José Luis indignado –
      Rufino le mira desesperado anta la ceguera de su amigo y cambia de tema.
      - Y mañana ¿vas a ir de vuelta a verlo?
      - No, que me busque él – dice soberbio José Luis –
      - ¿Y que le vas a decir?
      - Le voy a decir que tengo ordenes de vigilarlo, y si esta en colaborando con algún grupo contrario al gobierno, él sabrá que hacer, pero también le diré que esto no lo hago por él sino para evitarle otra mortificación a Magdalena.
      Magdalena después de su discusión con Alejandro se ha encerrado en su dormitorio y no ha salido en toda la tarde, Rosario entra para avisarle que la cena esta lista, pero ella alegando una jaqueca se niega a salir, y pide que la disculpe con Alejandro y el padre Abundio. Rosario pregunta si se enojo con Alejandro por la visita de José Luis, pero ella asegura que ni siquiera se lo dijo, no se atrevió y aun asi discutieron, si se lo hubiera dicho habría sido peor, Magdalena se desespera.
      - No me lo va a perdonar nunca Rosario.
      Alejandro y el padre Abundio conversan en el salón, el padre intenta hacer entrar en razón a Alejandro.
      - Asi no puedes seguir Alejandro, tienes que olvidar y perdonar.
      - He tratado de hacerlo padre, se lo aseguro, pero no puedo. Magdalena me ha faltado a tenido amores con otro hombre, ella dice que solo fue una vez un beso, pero quien me asegura que fue asi. – Alejandro habla con amargura y dolor - Además aunque hubiera sido solo eso, es imperdonable padre, es mi esposa, como puedo tolerar que mi mujer me haya engañado.
      - ¿Y sobre la criatura, ya no tienes dudas?
      - Quiero creer que sea mi hijo padre.
      - Yo nunca pensé que Magdalena hubiera llegado hasta ese punto, sabia que ese hombre estaba allí, que insistía en que ella se fuera con él, pero creí que iba a resistir la tentación.
      - Pues ya ve que no fue asi – dice Alejandro atormentado –
      - Tienes que esforzarte por entenderla, por perdonar, como Cristo perdono a los que lo crucificaron.
      - No soy un santo padre, soy simplemente un hombre herido amargado y lo peor es que la quiero, la deseo como jamás he deseado a ninguna mujer.
      - Dios te va a ayudar hijo, y te dará la fuerza necesaria para que encuentres la paz y la tranquilidad a su lado y al lado de tu hijo. Pero una cosa quiero pedirte, que me prometas... no... que me jures, que no volverás a intentar nunca nada contra ese hombre. Nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie, solo Dios. Júrame Alejandro, júrame que no lo harás, si algo crees que le debes a este pobre viejo, prométeme que respetaras la vida de José Luis Álvarez, por favor, te lo pido en nombre de Dios.
      Alejandro se resiste, no desea prometer eso, su odio por José Luis es demasiado fuerte, pero al final no puede resistirse a las suplicas de quien fue como un padre para él.
      - Esta bien padre, se lo prometo.
      Sebastián ha ido a ver a Villarias, el antiguo administrador de la fabrica de los Almonte, al que Alejandro despidió cuando se dio cuenta que le robaba, allí se entera de que nadie sabia de la existencia de ese hijo, que este llego de pronto afirmando ser único descendiente de Benjamín Almonte y se hizo cargo de todos sus bienes, él no le pidió documentos no se hubiera atrevido a hacerlo, además le cuenta los chismes que corren sobre Alejandro Almonte, el descontento del resto de los industriales por su comportamiento con los obreros y también su duelo con el capitán José Luis Álvarez por un asunto de honor en el que se dice esta involucrada su mujer. Sebastián comprende lo sucedido en casa de los Almonte y la razón de la forma en que fue tratado el capitán cuando acudió esa mañana a la casa, sonríe satisfecho por lo que ha averiguado.
      Magdalena esta en su dormitorio terminando de prepararse para irse a la cama, es muy tarde y Alejandro todavía no ha acudido a dormir, ella sale a buscarlo y lo encuentra en el salón a oscuras fumando.
      - ¿Qué haces aquí? ¿Por qué no te has ido a dormir? – pregunta Magdalena –
      - No tengo sueño – responde Alejandro distante –
      Magdalena se sienta a su lado suspirando y decide afrontar la situación.
      - Alejandro ¿podemos hablar?
      - ¿De que? – responde Alejandro sin mirarla –
      - De lo que nos pasa – Magdalena intenta explicarse, que Alejandro la comprenda- no pretendo justificarme delante de ti, pero estaba enamorada de José Luis, me enamore antes de conocerte.
      - Pero eras mi esposa cuando me traicionaste con él.
      - Pero yo creía que eras malo, que te habías puesto de acuerdo con mi mama para obligarme a casarme contigo.
      - Entonces ¿lo hiciste para vengarte?
      - No, lo hice porque pensé que... – Alejandro muy alterado la interrumpe –
      - ¿Qué?... no te detengas, habla. ¿Por qué lo hiciste? – los celos de Alejandro estallan y contesta él mismo sus preguntas - Porque tus sentimientos hacia ese hombre están por encima de cualquier cosa, de tu dignidad de mujer, del nombre de tu familia, de mí y e tu hijo también.
      Magdalena se levanta con dignidad, con aspecto desolado pero con serenidad le dice.
      - No tiene caso seguir hablando, quiero que me permitas volver a mi casa.
      Fin del capitulo 51.
      Mar


    Nombre
    Email
    (Opcional)
    Título de Mensaje
    Texto de Mensaje
    Image Services Photobucket.com
    Opciones Enable formatted text (Huh?)
    Tambien mandenme respuestas a mí dirección de email
          


    Create your own forum at Network54
     Copyright © 1999-2009 Network54. All rights reserved.   Terms of Use   Privacy Statement