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  • Capitulo 53 de "Bodas de Odio"
    • Mar
      Posted Apr 7, 2003 11:17 AM

      José Luis esta sentado en el salón de su casa revisando los informes sobre sociedades secretas revolucionarias que le proporciono Francisco Torres Quintero, suena la campanilla de la puerta, alguien abre y en el salón irrumpe una alterada Magdalena, ante la sorpresa de José Luis que se levanta para recibirla. Magdalena sin rodeos le pregunta si es cierto que esta buscando pruebas para meter en la cárcel a Alejandro.
      Cipriano esta esperando a Magdalena delante de la puerta principal, cuando ve asombrado llegar a Paula y Carmen de la calle, ellas le preguntan que hace allí, y cuando se enteran que esta esperando a Magdalena entran muy contentas de la visita, dejando a Cipriano muy mosqueado.
      Magdalena se ha sentado en el sofá con José Luis y defiende a su marido, Alejandro no tiene nada que ver con extremistas, ni con nadie, es inocente, José Luis lo conoció y sabe como piensa, es un hombre noble y generoso, si ayuda a sus obreros es porque lo considera justo. José Luis le responde que él lo sabe, pero que los ricos de la ciudad no piensan igual; Magdalena le reprocha su cambio de actitud, antes no pensaba asi. José Luis se defiende, sigue pensando lo mismo y lo pensara siempre, pero es un militar al que han dado una orden, intento negarse pero Torres Quintero amenazo con acusarle de desacato, le deja muy claro a Magdalena que no esta intentando vengarse de Alejandro, hará una investigación limpia, dentro de la ley, si Alejandro no tiene nada que ver con grupos revolucionarios no tiene nada que temer, él intento avisarle, para eso fue a su casa el otro día, y para pedirle que retire la mejoras concedidas a los trabajadores. Magdalena se disculpa por haber dudado de él. José Luis aborda el tema que le preocupa, la presencia de Magdalena en casa de Alejandro, le pregunta si esta viviendo en su casa, y ante la respuesta afirmativa de Magdalena se expresa con ironía, herido; entonces seguro que él le ha pedido perdón y por fin cree en ella. Magdalena aparta la mirada y vuelve el rostro con expresión triste. José Luis se acerca a ella le toma la mano, quiere saber si el feliz, ella responde negativamente, Alejandro la desprecia por lo que ocurrió. José Luis se pone furioso y indignado ataca verbalmente a su rival.
      - ¡Ese infeliz! ¿Cómo se atreve? Tu no puedes vivir al lado de un hombre como ese Magdalena.
      - No, no – Magdalena defiende calurosamente a su marido – Es que tiene razón José Luis, yo lo he engañado.
      - No Magdalena, no – José Luis protesta airado – El primero que engaño fue él, que ofreció dinero a tu familia para conseguirte, que te compro como se compra una mercancía – se aproxima a ella y le vuelve a tomar la mano apasionado – Magdalena si me hubieras hecho caso y te hubieras escapado conmigo cuando te lo propuse en la hacienda – se acerca mas a ella – Yo te amo Magdalena, te amo como a nadie en el mundo.
      José Luis intenta besarle la mano, Magdalena se levanta horrorizada diciendo.
      - ¡No, no, no por Dios mejor me voy ¿Cómo esta Angélica?
      - Acostada, hace unos días que no se siente bien – José Luis ahora parece darse cuenta de la existencia de su esposa –
      - Ella me pidió que fuéramos amigas, que nos viéramos pero... yo...
      - ¿Tienes miedo de tu marido? – dice José Luis indignado – Magdalena ¿cómo es posible que puedas vivir asi?
      - Adiós José Luis y gracias por todo – Magdalena no esta dispuesta a hablar de Alejandro con él –
      - ¿Volveremos a vernos? – pregunta José Luis –
      - No. – responde Magdalena rotunda –
      Paula y Carmen han buscado a Magdalena por toda la casa, es evidente que no esta, Paula piensa que quizá salió con Nadia y Cipriano no se dio cuenta porque se había ido unos momentos, y quiere salir a preguntarle. Carmen sospechando que Magdalena se escapo de la vigilancia del criado de Alejandro por la puerta de atrás se lo impide y va a ver si la tranca esta quitada, cuando confirma su suposición deciden esperar a Magdalena.
      En la casa de Alejandro suena la campanilla, Alejandro que se dirigía en ese momento al despacho abre personalmente la puerta, fuera hay un hombre desconocido que pregunta por Alejandro Almonte y dice llamarse Manuel Calderón, es un comerciante que vive en la capital y quiere hablar con él. Alejandro lo hace pasar a su despacho, allí el visitante le cuenta que su intención es recabar su ayuda para el movimiento en contra de la tiranía de Porfirio Díaz, cree que él piensa como ellos por la forma en que se esta comportando con los obreros de su fabrica, para él es evidente que Alejandro profesa ideas liberales y solicita que se una a su circulo, deben unirse para tener fuerza, un hombre con la fortuna y las ideas de Alejandro seria muy útil para el movimiento revolucionario. Alejandro expresa sus dudas, en principio él no tiene ninguna intención de meterse en política, y además no puede fiarse del primero que llega, Calderón podría estar tendiéndole una trampa para involucrarle en algo que le pudiera perjudicar. Calderón le explica que no es cuestión de política sino de justicia social y para acallar sus dudas le invita a visitar el lugar en el que se reúnen, esta seguro que no les traicionara, Calderón le deja la dirección de la posada en que se hospeda y le pide que lo piense, Alejandro le acompaña a la puerta y se va. Fuera de la casa los hombres que vigilan siguen al visitante.
      Carmen espera el regreso de Magdalena bordando en el salón, Paula llega impaciente, su hija esta tardando mucho y ya duda que vaya a volver, seguro que el tipo ese que esta fuera se marcho a la cantina y Magdalena salió mientras tanto, no le gusta tener la puerta trasera abierta, alguien podría meterse a la casa, impaciente decide preguntar a Cipriano, Carmen intenta impedirlo, pero su cuñada ya ha abierto la puerta y esta hablando con Cipriano, le pregunta si ha estado hay todo el tiempo o se ha dado su vuelta a la cantina, Cipriano asombrado jura que no se ha movido de la puerta, Paula quiere saber si su hija salió con Nadia, Cipriano asegura que solo salió esa señorita y que la señora Magdalena volvió a entrar diciendo que iba a platicar con ellas, ahora Cipriano sorprendido pregunta si es que Magdalena no esta dentro. Paula dándose cuenta que ha metido la pata, entra en casa sin responder, nada mas cerrar la puerta aparece Magdalena, las dos le preguntan dónde fue y ella confiesa que se escapo para ver a José Luis porque Nadia le contó que quieren meter a Alejandro en la cárcel y es José Luis el que dirige la investigación, asi que fue a ver que tan grave era la cosa, no puede contarles mas porque se le ha hecho muy tarde y se marcha apresuradamente. Paula decide ir a verla al día siguiente, tiene que hablar con ella, pero sobre todo necesita tener una entrevista con Alejandro.
      Sebastián esta preocupado, Armida le ha contado que Alejandro le pidió la carta que escribió Benjamín Almonte para entregársela a su administrador, Sebastián tiene miedo que la destruya, es una prueba muy importante y le pide a Armida que la recupere lo mas pronto posible. Ella le cuenta que conoció a la madre de Alejandro, es una campesina vestida de señora, la interrogo sobre el testamento, pero ella no sabe nada, parece que el que arreglo las cosas fue un cura, un tal don Abundio, eso preocupa a Sebastián, no le gusta que el clero este metido en el asunto y conmina a Armida a darse prisa, lo mas importante es que averigüe como fue redactado el testamento.
      Magdalena llega a la casa, Maria le abre la puerta y detiene a Cipriano en la entrada, quiere saber a donde fue Magdalena y si Alejandro le pidió que la vigilara, se ríe de la confianza de Alejandro tiene en su mujer. Cipriano la mira de arriba abajo despectivo y no contesta, ella también quiere saber si de veras esa señorita que llego es prima de Alejandro, Cipriano responde encogiéndose de hombros que eso le dijeron y se entra en la casa.
      Vuelven a llamar a la puerta, Maria abre y Armida entra en la casa, las dos se presentan y se sientan en el salón para conversar, Armida le pregunta a Maria sobre la muerte de Benjamín Almonte y como fue nombrado Alejandro su heredero, y Maria encantada de que alguien le dé la importancia que merece le cuenta encantada toda la historia; Nadie sabia que Alejandro era hijo del patrón, cuando este enfermo de muerte, llego el padre Abundio y se encerró en su recamara, al rato salió y llamo al administrador de la hacienda y a algunos trabajadores, como el patrón ya no podía escribir, don Abundio redacto y leyó el testamento, en el que Benjamín Almonte reconocía a Alejandro como su hijo y le heredaba toda su fortuna, después el patrón firmo y detrás todos los testigos. Cuando el patrón se murió, llamaron a Alejandro que estaba en la capital y don Abundio se lo contó todo. Armida se sorprende; ¿acaso Alejandro no sabia nada? ¿Su madre no se lo había dicho? Maria piensa que no lo sabia, y su madre no estaba, apareció en la hacienda cuando Alejandro ya estaba casado, entro a trabajar de sirvienta, él no sabia quien era, porque si lo hubiera sabido no la habría corrido cuando echo a su esposa de la hacienda. Armida se sorprende ante esta noticia, no puede creer que su primo expulsara a Magdalena. Maria quiere seguir contándole, pero suena la campanilla de la puerta, Cipriano cruza el salón y les lanza una mirada desconfiada, asi que Armida invita a Maria a segur platicando en su cuarto y las dos se marchan.
      Alejandro entra en la casa, saluda a Cipriano y le pregunta si hace mucho que regresaron, y si su esposa fue solo a casa de su madre. Cipriano responde que llegaron hace un ratito y empieza a contarle lo sucedido, pero solo llega hasta la visita de Nadia porque Magdalena entra en el salón y Cipriano se apresura a retirarse. Alejandro la saluda y le pregunta ceremonioso.
      - ¿Sabes que día es hoy?
      - Lunes ¿por qué? – contesta Magdalena desconcertada –
      - No, porque hace un año que nos casamos – responde Alejandro –
      - No me acordaba – Magdalena sonríe –
      - Pero yo sí.
      Alejandro saca un estuche de su chaqueta, lo abre y se lo entrega a Magdalena, dentro hay un brazalete de diamantes.
      - ¿Te gusta? – pregunta Alejandro –
      - Es muy bonito Alejandro, gracias
      Magdalena sonríe complacida por el detalle, lo mira un momento y después le declara una vez más su amor.
      - Alejandro yo te amo y daría mi vida por...
      Alejandro la interrumpe, le acaricia el rostro con ternura, mientras dice.
      - No, no digas nada.
      Se miran intensamente durante unos instantes, después se acercan lentamente y se besan.
      Sebastián acude a casa de Villarias, el antiguo administrador de los Almonte, para preguntarle si ya le encontró casa y también para enterarse de lo sucedido en la reunión de industriales. Villarias le informa que ya le encontró una casa para alquilar, pertenece a Josefina de Icaza, esposa del señor Dimitrio Mendoza, hermano de la esposa de Almonte, ese dato interesa mucho a Sebastián, después le cuenta lo sucedido en la reunión de industriales, Almonte se opuso al cierre de las fabricas, se negó a cerrar la suya y a retirarles las mejoras a sus trabajadores, Francisco Torres Quintero, que presidía la reunión, dijo cuando Almonte la abandono que había que aplastarle la cabeza. Sebastián quiere saber quien es Torres Quintero y Villarias le explica encantado que es un hombre muy influyente, nada menos que el secretario del gobernador. Sebastián sonríe satisfecho, el rompecabezas va cuadrando, ya sabe a quien se tiene que dirigir.
      Alejandro y Magdalena están sentados en el sofá del salón, al lado esta la cuna del niño. Alejandro esta inclinado sobre la cuna ha levantado la manta y contempla al niño con ternura.
      - Pero que grande esta. Tengo unas ganas de verlo caminar ¿Cuándo empezara a hablar?
      - Falta mucho todavía – afirma Magdalena sonriendo satisfecha por la actitud de Alejandro –
      - Es un niño muy hermoso Magdalena – Alejandro sonríe con ternura –
      - Si, cada día se parece mas a ti – contesta Magdalena –
      Alejandro se queda inmóvil, su expresión cambia y se incorpora lentamente, la duda se refleja de forma evidente en su expresión.
      - Es tu hijo Alejandro – afirma Magdalena dándose cuenta de lo que sucede –
      - Te he dicho que no quiero que hablemos de eso – Alejandro se retira de la cuna con rostro inexpresivo.
      Cipriano aparece en la puerta dispuesto a hablar con Alejandro, al ver que esta con Magdalena se retira sin decir nada.
      José Luis escucha el informe de Benítez sobre el resultado de la vigilancia a la casa de Almonte, todo es normal, el agente le describe una serie de idas y venidas que no tienen nada de extraño, hasta que le menciona la visita de Manuel Calderón, el nombre le suena, consulta el informe sobre revolucionarios y sociedades secretas y después le pide a Benítez que cite al a ese hombre para declarar.
      Magdalena y Alejandro conversan en el despacho, están sentados cada uno a un lado de la mesa. Magdalena le cuenta la visita de Nadia y su advertencia.
      - Cuando te dijo eso – pregunta Alejandro –
      - Esta misma tarde, cuando fui a casa de mi mama la encontré, había ido precisamente para decírmelo – Magdalena esta muy preocupada – Están buscando cualquier pretexto para meterte en la cárcel Alejandro ¿Tu no tienes nada que ver con los que están en contra del gobierno, verdad?
      - No.
      - Mira me dijeron que si retiras los beneficios que les concediste a tus trabajadores se podían olvidar del asunto – Magdalena esta asustada y intenta que Alejandro se retracte –
      - ¿Te dijeron? ¿Quiénes? – Alejandro desconfía –
      - Pues... Nadia.
      - ¿Y porque hablaste en plural?
      - Porque me equivoque – Magdalena le quita importancia al error y le suplica – Tienes que hacerlo Alejandro.
      - No, no puedo – dice Alejandro con firmeza – seria un cobarde si lo hiciera.
      - Entonces ¿prefieres ir a la cárcel? – dice Magdalena angustiada –
      - No, no va a pasar nada, no te preocupes. Por más influyente que sea Torres Quintero, necesita pruebas para arrestarme.
      Cipriano aparece en la puerta, al ver a Magdalena se detiene, Alejandro extrañado, su amigo lleva rondando toda la tarde, pregunta si quiere algo, pero Cipriano se marcha después de decir que no quiere nada. Alejandro y Magdalena se disponen a ir a cenar, pero antes Alejandro guarda en un cajón una carta y le dice a Magdalena que es la que envió su padre a Armida, se la pidió para cotejar su letra con la de unos documentos que guardaban en la fabrica, parece que es la misma. Magdalena se extraña de las sospechas de Alejandro, pero este alega que solo quería estar seguro.
      Dimitrio y Adolfo conversan en el café, Dimitrio esta cariacontecido, le ha explicado a su amigo que Josefina quiso retirarle el poder a su hermano pero que este era irrevocable. Adolfo quiere saber por cuanto tiempo se extendió el poder. Dimitrio se encoge de hombros, no lo sabe ni le importa. El cambio de actitud en su amigo sorprende a Adolfo, se caso con Josefina por su dinero y ahora dice que no le importa, Dimitrio se enfada con Adolfo.
      - Me case con ella porque me obligaron a hacerlo y tú eres el principal responsable.
      - Pero últimamente te he notado muy extraño ¿qué te pasa? – pregunta Adolfo –
      - Ni yo mismo sé que me pasa – Dimitrio esta tirado en la silla con expresión disgustada –
      - Podrías intentar explicármelo, asi tu mismo aclaras la situación.
      - Es que cuando planeamos ese asunto de Josefina yo no la conocía, pero ahora que la he tratado, que me he dado cuenta que es buena, que sufre mucho, yo me siento mal, a pesar de lo que le he hecho ella sigue enamorada de mi. Yo quisiera... quisiera complacerla.
      - Pero no puedes.
      - No, no puedo.
      - ¿Tanto te repugna?
      - ¿Por qué iba a repugnarme? Josefina no es un monstruo, es mas, hay momentos en que la encuentro agradable.
      - ¿Te estas enamorando de ella? – pregunta Adolfo con sonrisa burlona –
      - No digas tonterías – Dimitrio le lanza una mirada asesina –
      - Bueno, si no te interesa el dinero y el matrimonio no se ha consumado, puedes pedir la anulación.
      - ¿Y agregar otro escándalo a mi familia?
      - ¡De verdad que has cambiado mucho! – exclama sorprendido Adolfo –
      Sebastián se acerca a la mesa de Dimitrio y Adolfo, se presenta y le agradece a Dimitrio que le haya alquilado su casa, después los invita a una copa, ellos aceptan y los tres se sientan de nuevo.
      Esa noche Alejandro se esta desvistiendo en su recamara cuando entra Magdalena que al verlo se detiene confusa.
      - Perdon creí que estabas en el despacho hablando con Víctor.
      - No, ya se fue a dormir.
      - Venia a por una cosa – aclara Magdalena -
      - Si, claro tómala.
      Alejandro esta de pie delante del tocador, Magdalena se acerca para tomar un cepillo del pelo.
      - Es que el otro cepillo se rompió.
      Cuando intenta irse Alejandro la toma por la cintura y la retiene pegándose a ella.
      - Porque no te quedas – le dice con voz ronca mientras la abraza –
      - No, no me lo pidas por favor – suplica Magdalena –
      - ¿Por qué? Dijiste que me quieres ¿no? – Alejandro la besa –
      - Si, pero – ella intenta liberarse –
      - Me haces mucha falta Magdalena – Alejandro la abraza mas fuerte y la besa en el cuello con pasión y deseo –
      - Alejandro pero... ¿qué clase de cariño es el nuestro? Unos momentos de pasión y después, al día siguiente, las dudas y los celos..
      Alejandro la abraza mas estrechamente, impidiéndole marcharse y continua besándola en el rostro y el cuello, Magdalena esta a punto de ceder, pero se recupera.
      - Yo me siento de verdad como lo que crees que soy, una mala mujer que se entrega a ti sin importarle el desprecio que me tienes, yo sé que en estos momentos tu olvida todo, pero yo no.
      Alejandro no la escucha, sigue abrazando, besándola y acariciándola mientras ella habla, Magdalena pregunta.
      - ¿Tu me quieres Alejandro?
      - Sí. – afirma Alejandro con voz ronca volviendo a besarla –
      - Pero ¿qué quieres de mí, mi cuerpo? Para mí eso no es suficiente.
      Ahora Alejandro se detiene y la mira.
      - ¿Qué pretendes entonces?
      - Que me perdones y que olvides – dice Magdalena mirándole a los ojos –
      - Olvidar... no podré nunca... – Alejandro aparta la mirada – Perdonar... ¡Todavía me duele mucho Magdalena!
      Alejandro vuelve a besarla con deseo y pasión mientras le dice con voz ronca.
      - Pero necesito que me demuestres tu amor para convencerme que todo eso quedo en el pasado, que no vas a volver a engañarme nunca.
      Continua besándola, expresándole su deseo y pasión, pero Magdalena se revela.
      - No por favor, no me obligues a aceptar.
      Magdalena se libera bruscamente del abrazo de Alejandro y se marcha corriendo. Alejandro se queda quieto, desolado, mientras se lleva la mano a la cara desesperado.
      Al despacho de José Luis llega Manuel Calderón acompañado del agente Benítez, este quiere quedarse a presenciar el interrogatorio pero José Luis le ordena que abandone el despacho. Calderón quiere saber cual es la acusación y José Luis le responde que no hay cargos contra él, solo quiere hacerle unas preguntas, quiere saber que hace en Puebla y porque fue a visitar a Alejandro Almonte. Calderón contesta que es un comerciante en telas que viene de la capital y ha llegado a Puebla con el propósito de visitar a los fabricantes de la ciudad para ver que precios le ofrecen, Almonte fue solo el primero de la lista, pero tiene pensado visitarlos a todos. José Luis le pide que se vaya de la ciudad y que no vuelva a visitar a Almonte, sabe que ha purgado una condena por sedición, Calderón afirma que eso ya paso y que ahora no es mas que un simple comerciante, José Luis insiste en que se vaya inmediatamente y se despide de él, en cuanto sale entra Benítez y le pregunta que paso, José Luis le contesta muy tranquilo que nada, es un simple comerciante en telas, Benítez no parece quedar muy convencido.
      Benítez acude inmediatamente al despacho de Torres Quintero para informarle de sus sospechas, le cuenta que no quiso que él estuviera presente en el interrogatorio, además cuando hablo al capitán de ese hombre él se puso a consultar unos papeles que él le dio y parecia muy preocupado. Francisco quiere saber el nombre del hombre, en cuanto se lo dice, le levanta muy excitado, ese nombre estaba en el informe que le facilito al capitán Álvarez, purgo una condena por sedición, Benítez aclara que el capitán dijo que solo era un comerciante en telas, pero a Francisco eso no le importa, aunque sea verdad, ya tiene lo que necesita, ordena que se curse una orden de detención contra Calderón y Almonte una vez en su poder ya se encargara él de que Calderón confiese y incrimine a Almonte.
      Alejandro regresa a su casa, Cipriano le abre la puerta, Alejandro entra en su despacho y le pregunta a su amigo que le pasa, todo el día de ayer lo vio muy raro.
      - Pues no sé si decírtelo o no – contesta Cipriano –
      - ¿Qué cosa? – pregunta intrigado Alejandro –
      - Ayer cuando fui con tu mujer a la casa de su mama, llego una señorita y entraron en la casa.
      - Si, ya me lo dijo Magdalena, era le señora Nadia.
      - Pues si, yo me quede afuera, en la calle, poquito después la señora se fue y yo le dije a tu esposa que si ya nos íbamos, ella me dijo que no, que su mama y su tía la estaban esperando para platicar.
      - Bueno ¿y?
      - Un buen rato después, la mama y la tía de tu mujer llegaron.
      - ¿Cómo que llegaron? – Alejandro esta cada vez mas intrigado –
      - Pues si, venían de la calle y se metieron en la casa.
      - ¿Y luego?
      - Pues pasado un buen rato, tu suegra volvió a salir y me pregunto que si yo había estado allí todo el tiempo. Y yo te juro por diosito santo que no me moví ni un momento de esa puerta.
      - Bueno ¿y entonces? – Alejandro esta cada vez más nervioso e impaciente –
      - Pues la señora me dijo que si cuando salió la otra señora, la que te dije...
      - Si, si, Nadia – interrumpe Alejandro impaciente –
      - Pues esa mera, si la patrona no se había ido con ella, y yo me puse a pensar, tu mujer me dijo que su mama y su tía la estaban esperando, pero las señoras esas no estaban en la casa y luego me preguntan si no la había visto salir, pues eso quiere decir que no estaba allí dentro, entonces yo me dije... que tal si salió por otra puerta y te están haciendo tarugo otra vez.
      Alejandro ha ido descomponiéndose durante el relato, ahora esta furioso, rabioso por el nuevo engaño de Magdalena, esta llega en ese momento sonriente y amable, saluda a Alejandro, este le pregunta furioso.
      - Se puede saber donde fuiste ayer.
      - A casa de mi mama – responde Magdalena asustada –
      - Pero no estuviste allí todo el tiempo, te escapaste ¿a dónde fuiste? No me digas que a verte con ese infeliz.
      Alejandro esta de pie detrás de la mesa del escritorio, todavía tiene los guantes en la mano y los arroja sobre la mesa rabioso.
      - Si, fui a ver a José Luis – dice Magdalena en voz muy baja muy asustada –
      Alejandro intenta tomarla violentamente del brazo, ella se retira con un grito. Suena la puerta, Cipriano abre y entra el agente Benítez acompañado de unos policías.
      - Buenos días ¿El señor Almonte? – dice dirigiéndose a Alejandro –
      - Si ¿Qué se le ofrece? – responde Alejandro controlándose –
      - Tengo una orden de aprensión en contra suya, le ruego que me acompañe a la comandancia.
      Fin del capitulo 53.
      Mar


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