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  • Capitulo 55 de "Bodas de Odio"
    • Mar
      Posted Apr 8, 2003 5:36 PM

      Sebastián se presenta a Francisco Torres Quintero como el marques de la Cruz y Cañizares y le explica el motivo de su visita. La señorita Armida Guillen es sobrina de Benjamín Almonte. La conoció durante el viaje desde Perú y se intereso por su caso, esa señorita tiene una carta de su tío, en la que dice, que esta dispuesto a declararla heredera de sus bienes al no tener mas parientes, pero cuando dicha señorita llego, se encontró a un hijo que no sabia que existía, en posesión de la herencia. Este hijo confiesa ser bastardo, pero él considera la posibilidad de que pueda ser un impostor. También le habla de la madre de Almonte, una campesina que purgo una condena de treinta años en Valle Nacional. Francisco se muestra muy interesado por la historia de Sebastián y le promete su ayuda, desea conocer a la señorita Guillén. Sebastián quiere corresponder a la buena disposición del señor Torres Quintero hacia su protegida poniendo en su conocimiento algo que la señorita Guillén escucho en casa de Almonte. Parece que la señora Magdalena Almonte y su hermano, tienen la sospecha de que no hay pruebas en contra de Alejandro Almonte, dicen que la confesión no existe, y el señor Mendoza iba a intentar entrevistarse con Almonte para prevenirlo. Francisco se pone muy nervioso ante esa perspectiva, se despide bruscamente de Sebastián y sale rápidamente de su despacho.
      Mientras tanto Dimitrio, que ha ido a visitar al director de la cárcel a su casa, ha obtenido un permiso escrito para visitar a su cuñado, se presenta en el puesto de guardia con la autorización y el oficial no tiene mas remedio que conducirle a la celda de Alejandro.
      Magdalena y Rosario están muy preocupadas, las dos conversan en el salón, lo que más le duele a Magdalena es que se han separado enojados porque ella fue a ver a José Luis, esto sorprende a Rosario, no puede creer que Magdalena haya visitado a ese hombre; ella le cuenta que fue para ayudar a Alejandro, pero que él esta siempre dispuesto a creer lo peor de ella y de José Luis, si no hubiera sido por él no se habrían enterado de que el hombre no había confesado, es un buen hombre pese a lo que cree Alejandro. Rosario compadece terriblemente a su hijo, imaginando la tortura que tiene que estar pasando en la cárcel, con semejantes ideas.
      Dimitrio es conducido a la celda de Alejandro, este esta sentado en el suelo sobre una manta, mira sorprendido a Dimitrio, no esperaba esa visita. Dimitrio entra y mira a su alrededor con expresión de repulsión, pide al soldado que le deje el farol para no pisar las ratas y mientras se queja de lo espantoso del lugar.
      - ¿Por qué no ha venido mi abogado? – pregunta Alejandro –
      - Porque estas incomunicado, tuve que ir a buscar al director de la cárcel para pedirle premiso, me dejo gracias a quien soy.
      - ¿Ya contrataron al abogado?
      - Si ya, pero a mi se me hace que este asunto vamos a tener que tratarlo a otros niveles, no por la ley, sino por medio de influencias y amistades.
      - ¿Por qué? – pregunta Alejandro extrañado –
      - Porque Torres Quintero esta empecinado en salirse con la suya.
      En ese momento llega Torres Quintero muy apresurado al puesto de guardia, pregunta al oficial por Dimitrio Mendoza y le dicen que tuvieron que dejarle pasar a ver a Alejandro Almonte, tenían un permiso escrito del director de la cárcel, Francisco ahogando un juramento se marcha a toda prisa en dirección a la celda de Alejandro.
      En la celda de Alejandro, este se ha levantado y apoyado en los barrotes de la ventana conversa con Dimitrio.
      - Si, me interrogaron una vez, el mismo Torres Quintero.
      - ¿Y que dijiste? ¿Te declaraste culpable?
      - Pero ¿por qué me voy a declarar culpable si soy inocente de lo que me acusan? – dice sorprendido y molesto Alejandro –
      - ¿Conoces a ese hombre, sí o no?
      - Si, fue a mi casa a proponerme pertenecer a un grupo, creo que se llama circulo de obreros del Rió Blanco.
      - Entonces es verdad.
      - Si, pero yo no acepte.
      - ¿Le dijiste eso a Torres Quintero? – pregunta Dimitrio preocupado –
      - No, solo le dije que había ido para comprar mercancía de la fabrica.
      - Pues hiciste bien – Dimitrio pasa directo al asunto – Bueno mira, te voy a explicar como están las cosas.
      Antes de que Dimitrio pueda comenzar a hablar, la puerta se abre y aparece Torres Quintero, entra y la puerta se cierra a sus espaldas.
      - ¿Viniste a ver a tu cuñado?
      - Si, a pesar de que distes ordenes que nadie lo visitara – contesta Dimitrio arrogante – para que veas que yo si puedo entrar.
      - Pero esas ordenes no se referían a nadie en especial de tu familia, sino a otras gentes – Francisco intenta salir del paso –
      - ¿Cómo mi abogado? – pregunta burlón Alejandro –
      - Nadie me informo que su abogado quería verlo – se dirige a Dimitrio – Lo siento mucho Dimitrio, pero tu visita a terminado.
      - Pero si acabo de llegar – dice indignado Dimitrio –
      - Lo entiendo, pero el señor Almonte tendrá que venir conmigo porque necesitamos confrontar su declaración con la de la otra persona.
      - Lo que tenia que declarar ya se lo dije en la mañana – dice Alejandro altivo –
      - Si, pero hay algunas cosas mas que quisiéramos preguntarle – Francisco esta nervioso y intenta impedir que Dimitrio hable con él –
      - Esta bien – acepta impaciente Dimitrio – tan solo déjeme hablar con él unos momentos.
      - Con gusto – responde Francisco mientras se aparta ligeramente y da la espalda a los cuñados –
      - En privado – Dimitrio esta indignado por la desfachatez de Francisco –
      - Perdóname pero eso es imposible – afirma Francisco –
      - Asi ¿Por qué?
      - Son reglamentos.
      - ¿Reglamentos de quien? – Dimitrio esboza un gesto de fastidio y desprecio – Esta clase de cosas podrás hacerlas con los pelados, no con gente como nosotros, además, me importa muy poco que estés aquí – se dirige a Alejandro – Lo que quiero decirte es lo siguiente, tu solo dirás que ese Calderón fue a tu casa por asuntos de negocios, que no han hablado de ninguna otra cosa ¿de acuerdo? Porque has de saber que ese hombre – ahora Dimitrio mira despectivo y desafiante a Francisco – a pesar de lo que te han asegurado, no ha declarado nada en contra tuya, nada ¿entendiste?
      - Estas diciendo una mentira para obstaculizar la justicia y puedo acusarte – dice Francisco enfurecido –
      - ¿De que? ¿De que me vas a acusar? – desafiando abiertamente a Francisco – Además, aquí estamos solos los tres, yo puedo asegurar que no he dicho nada.
      - Pero... mi testimonio. – Francisco intenta recuperar el terreno pedido –
      - Tu palabra es tan valida como la mía.
      - Entonces si Calderón no ha declarado en mi contra yo estoy detenido injustamente ¿no? – afirma Alejandro indignado –
      - No se deje confundir por su cuñado, esa confesión existe – dice Francisco intentando aparentar seguridad –
      - Enséñemela – pide Alejandro desafiante –
      - Son documentos que se exhibirán únicamente ante el juez, cuando usted sea juzgado.
      - Nada de eso sucederá Alejandro, no te preocupes – dice Dimitrio desdeñoso –
      - No se como lo vas a impedir – Francisco mira con prepotencia a Dimitrio –
      - Tengo mucho recursos Francisco, no lo olvides – dice Dimitrio esbozando una sonrisa burlona –
      Francisco se queda sin argumentos y dándose media vuelta golpea la puerta de la celda y sale sin despedirse, seguido por la voz burlona de Dimitrio que pregunta.
      - Que.. ¿No le vas a interrogar?
      - ¿Estas seguro que Calderón no ha confesado nada? – pregunta Alejandro en cuanto Francisco sale – ¿Cómo se enteraron?
      - No lo sé, no se me ocurrió preguntarse lo a Magdalena – contesta Dimitrio –
      Por el rostro de Alejandro cruza la sospecha, cree saber quien le dio la información a su esposa.
      Francisco sale de la celda y se va directo al puesto de guardia, autoriza las visitas para el señor Almonte, pero de ninguna manera se debe dejar pasar a nadie a ver a Manuel Calderón sin su expreso consentimiento.
      Poco después Dimitrio llega al puesto de guardia preguntando por Torres Quintero, cuando le informan que se acaba de ir expresa su disgusto, pues habían quedado en ir juntos a ver a Manuel Calderón, pero sino esta, ira él solo. El oficial de guardia le dice que eso no podrá ser porque Torres Quintero acaba de ordenar que nadie lo visite sin su autorización y Dimitrio debe batirse en retirada.
      Magdalena y Rosario están sentadas a la mesa del comedor, muy deprimidas, cuando llega Dimitrio diciendo que consiguió ver a Alejandro. Las dos quieren saber que tal esta, y él les informa que bien, dentro de lo que cabe. Hablo con él y le dijo todo lo que habían acordado. Pero lo más importante, en su opinión, es asegurarse que Calderón no ha hablado ni hablara, porque según le contó Alejandro, es verdad que le propuso unirse a un grupo que esta en contra del gobierno, por supuesto Alejandro no dijo nada de esto, pero si el otro habla la cosa se va a poner mas difícil. Especialmente estando tan interesado Francisco en perjudicarle. Dimitrio sugiere que podrían ofrecerle dinero a Calderón para asegurarse su silencio. Magdalena esta de acuerdo, cualquier cosa con tal de sacar a Alejandro de la cárcel. Dimitrio señala que el principal problema es llegar a Calderón, han prohibido las visitas, él ya lo intento y no lo dejaron pasar. Magdalena sugiere que quizá José Luis pueda entrar, y le comenta a su hermano que él fue quien se entrevisto con ese hombre y les comunico que no había confesado, Rosario les pide que supliquen su ayuda, y Magdalena se muestra dispuesta a ir en ese mismo momento, pero Dimitrio la detiene.
      - No tiene caso que vayas ahora, ya es de noche, mejor ve mañana y que te acompañe alguien de confianza, no tuya, sino de Alejandro, tarde o temprano se va a enterar de quien te ayudo y es mejor que tengas testigos de tus platicas con ese tipo – aconseja Dimitrio a su hermana –
      - No sabes cuanto te lo agradezco Dimitrio.
      - No lo hago solo por ti, sino por mí también, seria humillante que Francisco se saliera con la suya, tal vez ahora sea más influyente que nosotros, pero más inteligente nunca.
      - ¿Alejandro pregunto por mí? – dice Magdalena –
      - No – contesta Dimitrio ante la desolación de su hermana –
      Francisco va a buscar a Sebastián al casino, quiere que este le averigüe quien es la persona que informo a Magdalena de Almonte sobre la inexistencia de la confesión, Sebastián promete intentarlo, y le pregunta si Alejandro Almonte va ha salir libre, los Mendoza son una familia muy influyente. Francisco le dice que nada podrán hacer, de todos modos es conveniente comenzar a mover el otro asunto. Porque si ese hombre es un impostor hay que desenmascáralo, él de Almonte o como se llame, cree cualquier cosa, porque si se ha atrevido a ponerse en contra de su clase, quiere decir que no pertenece a ella y por lo tanto por sus venas no corre sangre de hombre bien nacido. Ahora sabe que no lo es, él mismo admite ser un bastardo, pero a saber de quien porque de Benjamín Almonte seguro que no. Sebastián sugiere muy diplomáticamente que quizá no haya suficientes pruebas para desconocerle, asi que quizá podrían... deja la posibilidad en el aire, pero Francisco entiende perfectamente y esta de acuerdo, desde luego que podrían.
      Magdalena y Rosario se disponen a salir rumbo a la casa de José Luis cuando llega Víctor con la autorización para visitar a Alejandro, Rosario se va con él y Magdalena tiene que ir sola a ver a José Luis.
      Francisco insiste a Benítez para que obligue a confesar a Calderón a como de lugar, en un par de días llega el gobernador, los Mendoza acudirán a visitarlo y él le pedirá pruebas, si no las tiene se vera obligado a liberar a Almonte, por lo que debe presionar mas al prisionero, seguro que tiene familia, puede amenazarlo. Benítez sugiere una confesión falsa, porque con Calderón ya lo han intentado todo y ha resultado inútil, a lo mejor no tiene nada que confesar. Francisco responde que no se puede, Dimitrio esta prevenido, miraría la confesión con lupa, también pide a Benítez una lista de todos los que visitaron la cárcel, es necesario que averigüe quien paso la información a los Mendoza.
      Rosario entra en la celda de Alejandro, se abrazan, mientras Alejandro protesta por la visita de su madre, no debió venir, es un lugar muy feo. Ella le contesta que ha estado en peores sitios y se interesa por su estado de salud, Alejandro intenta tranquilizarla, esta bien, y dentro de unos días volverán a estar juntos otra vez, Alejandro pregunta por Magdalena.
      - Esta muy angustiada – contesta Rosario – Ella y su hermano han estado viendo gente para ayudarte.
      - ¿Y porque no ha venido a verme?
      - Iba a venir, pero tenia que ver a una persona – Rosario huye la mirada de Alejandro –
      - ¿Qué persona? – pregunta Alejandro mientras la sospecha se hace evidente en su rostro –
      - Su hermano – responde Rosario dubitativa –
      Alejandro aparta la mirada y su desconfianza es evidente.
      - ¿No me crees hijo? – pregunta Rosario preocupada –
      - ¿Sabes una cosa mama? Si salgo de esta volveremos a la hacienda tu, yo y mi hijo.
      - ¿Y Magdalena? – inquiere Rosario angustiada –
      - Es mejor darse cuenta como están las cosas – Alejandro habla con profunda tristeza y amargura – Reconozco que ella ha luchado para hacer el papel de esposa y por momentos me ha hecho creer que me quiere, pero no, no es asi, sus sentimientos hacia ese hombre son más fuertes que cualquier otra cosa, y yo ya estoy cansado.
      Alejandro se abraza a su madre triste y angustiado.
      Magdalena llega a casa de José Luis para pedirle que hable con Calderón porque tienen que estar seguros que no va a declarar nada en contra de Alejandro, han pensado ofrecerle dinero si es necesario. Dimitrio hablo con Alejandro y este le dijo que si era un activista, que fue a verlo para proponerle que se uniera a ellos. Alejandro ha declarado que solamente hablaron de negocios y las dos declaraciones deben coincidir. José Luis promete visitar de nuevo a Calderón, no cree que sea un hombre susceptible de ser comprado. De todos modos le dio la sensación de que no hablaría fácilmente, pero esta siendo torturado y no sabe cuanto pueda resistir, Torres Quintero esta empecinado en perjudicar a Almonte y si lo ha detenido alegando tener una acusación que no existe, hará hasta lo imposible para conseguirla.
      - ¿Por qué odia tanto a Alejandro?
      - Porque tu marido esta afectando los intereses de una clase, de la que Torres Quintero es el máximo exponente ¡Tal vez si renunciara a sus ideas!
      - ¿Tu crees que entonces Francisco lo dejaría en libertad?
      - Es lo más probable.
      - Si, pero es que Alejandro es tan empecinado... yo misma se lo pedí antes de que ocurriera todo esto, pero dice que no quiere defraudar a los obreros.
      - Si, lo entiendo – contesta José Luis –
      - Entonces iras a verlo – suplica Magdalena –
      - Si, iré. Magdalena ¿estas muy preocupada? – dudando - ¿Tanto lo quieres?
      - Es mi marido – responde Magdalena como si eso lo explicara todo –
      - Eso no contesta a mi pregunta.
      - Lo nuestro ya murió José Luis – responde Magdalena rotunda -
      - Para mi no, yo sigo amándote, mas que antes – dice José Luis apasionado - y sé que en el fondo tu también me quieres...
      - No, no sigas, por favor – Magdalena le interrumpe - no hagas que me arrepienta de haber acudido a ti.
      - Magdalena si tan solo me dijeras – suplicante – yo...
      Angélica entra en el salón interrumpiendo a José Luis, este le cuenta que vino para hablar del asunto de su marido. Angélica le expresa su sentimiento a Magdalena. José Luis se va a la cárcel y Angélica y Magdalena se quedan conversando.
      Benítez esta en el puesto de guardia de la cárcel preguntando quien entro a ver a Calderón, el oficial le contesta que ningún civil ha entrado a verlo, en ese momento José Luis pasa por delante de la puerta abierta, para dirigirse a la celda de Calderón. Benítez lo llama y le pregunta dónde va, este responde que a ver a Manuel Calderón, quiere hacerle unas preguntas, porque él es el encargado de la investigación. Benítez le prohíbe el paso, la investigación ya termino y ahora son ellos lo encargados. José Luis se ve obligado a retirarse. Benítez pregunta si el capitán había venido antes, pero el guardia no se acuerda, los militares entran y salen a su antojo.
      Magdalena regresa a la casa, Maria le abre la puerta y Dimitrio, que estaba esperándola sale a su encuentro, llaman a la puerta y cuando abren se encuentran con José Luis, al que Maria mira boquiabierta, él le anuncia que no pudo ser, le impidieron la entrada.
      Benítez le cuenta a Francisco las sospechas que le despierta el capitán Álvarez, los militares entran y salen de la prisión a su antojo y más sino oficiales. Francisco amenaza a José Luis, si averigua que fue él, se lo va a pagar.
      Dimitrio acude en busca de ayuda a Adolfo y Nadia, ella esta indignada, jamás pensó que su marido podría ser capaz de tanta indignidad, acusar a un hombre siendo inocente, esta dispuesta a ayudar, pide un momento para ponerse el sombrero. Cuando ella se va, Dimitrio habla con Adolfo sobre su ayuda, este le dice que no aprecia demasiado a Alejandro porque le destrozo un magnifico negocio, asi que quiere cinco mil pesos por su ayuda, Dimitrio acepta, asi que Nadia y Adolfo disfrazado de sacerdote se presentan en la cárcel para llevarle unas palabras de consuelo a los presos.
      Fin del capitulo 55.
      Mar


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