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  • Capitulo 56 de "Bodas de Odio"
    • Mar
      Posted Apr 9, 2003 6:00 PM

      Magdalena esta en el despacho, sentada a la mesa pensativa, entra Armida y se sienta a conversar con ella, muy hipócrita le expresa su sentimiento por lo que le acontece a Alejandro, después le pide la carta de su tío. Magdalena se la entrega, Armida lleva la conversación hacia el testamento de Benjamín Almonte y el modo en que fue legitimado Alejandro. Magdalena le aclara que no sabe nada de todo ese asunto y Armida se retira.
      Adolfo y Nadia consiguen entrar en la prisión, después de recorrer varias celdas, en las que ven a hombres destrozados por la tortura, llegan a la celda de Manuel Calderón, este yace en el suelo, aturdido por del dolor y ensangrentado. Nadia lo contempla horrorizada. Adolfo se inclina sobre él y después de comunicarle que son amigos de Alejandro Almonte le pregunta que declaro. Calderón responde que siempre lo mismo; Es comerciante y fueron asuntos de negocios lo que le llevaron a visitar a Almonte. Adolfo señala que Alejandro ha declarado lo mismo y por lo tanto no debe cambiar su declaración, de esta forma los dos podrán salir de prisión en breve tiempo, le insinúa que si no involucra a Alejandro, la familia del señor Almonte le compensara económicamente. Calderón no quiere compensación económica, lo único que pide es que se apresure su salida de prisión, porque tiene miedo no poder resistir mas las torturas, de pronto se fija en Nadia, que ha permanecido aparte y pregunta si es la esposa de Almonte, Adolfo responde que si, entonces Calderón se dirige a ella.
      - Dígale a su esposo señora, que siento mucho haber sido causante de este problema y váyase usted tranquila. Torres Quintero no se saldrá con la suya, primero tendría que matarme y los muertos no hablan.
      En el salón de la casa de Alejandro, Maria mira por la ventana ensimismada, entra Armida y le pregunta que hace, ella contesta que piensa en lo estúpido que es Alejandro. No entiende como puede ser tan dejado con su mujer, como puede aguantar tantos engaños y traiciones, ayer mismo “ese hombre” estuvo en la casa y se encerró en el despacho con Magdalena y su hermano, no sabe que hablaron, pero semejante descaro no se puede tolerar. Ahora que no esta Alejandro hasta lo recibe en su casa y el hermanito esta muy de acuerdo, es el colmo de la desvergüenza. Armida le da la razón a Maria y aprovecha el momento de intimidad para intentar averiguar donde guarda Alejandro los papeles importantes, en la hacienda o en Puebla. Maria no lo sabe, pero como es Víctor quien lleva todos esos asuntos, supone que están en la casa. Armida después de conseguir la información de deseaba cambia hábilmente de conversación, y le cuenta que hace unos días vio a Magdalena por la calle con José Luis Álvarez, y en ese momento estaban solos.
      Josefina ha ido de visita a casa de los Mendoza y conversa con Carmen sobre lo sucedido a Alejandro, esta indignada, nunca pensó que Francisco fuera capaz de hacer algo tan bajo. Carmen esta de acuerdo, nunca creyó que fuera un hombre tan malo, su hermano lo apreciaba muchísimo, fue él quien se lo presento al gobernador. Están en estas cuando llega Dimitrio, se sienta en el salón con ellas y les pide su ayuda. Es necesario que se dediquen a visitar a todas sus amistades, hay que publicar lo sucedido a los cuatro vientos; Deben decir que Alejandro esta detenido, que no hay pruebas contra él y que Francisco Torres Quintero esta utilizando la brutalidad policial para obligar a un pobre diablo a que declare contra él. Al día siguiente llega el gobernador, y iran a verlo, le contaran todo, pero si por otro lado, recibe presiones, oye chismes dentro de la buena sociedad, ordenara a Torres Quintero la libertad de Alejandro. Hay que hacerle ver a todo el mundo que Francisco se esta portando como un perro, que no respeta ni la posición ni la clase ni nada. Si se atreve a actuar asi en contra de uno de los de su clase, mañana pude ser para otro, asi nadie estaría seguro. Carmen le da la razón, esta tratando a Alejandro como si fuera un pelado cualquiera. Josefina sugiere hablar con su confesor, es también el confesor de la hermana del gobernador, y él puede contarle lo sucedido, de ese modo los chismes van a llegar a la propia casa del gobernador. Dimitrio acepta la idea encantado, esta dispuesto a que intervenga todo el mundo, curas, monjas, ateos, mojigatas, lo importante es que Francisco no se salga con la suya. Indignado les relata la forma en que lo trato, parecia que él fuera su criado.
      A casa de los Mendoza llega Adolfo a darle cuenta a Dimitrio del resultado de su gestión; Consiguieron hablar con Calderón, todo esta bien, no ha declarado nada en contra de Alejandro y no lo va a hacer. Nadia salió de la cárcel hecha una histérica.
      Nadia sale de la cárcel directa para el despacho de su marido y entra hecha una furia, gritándole que es un malvado y un hombre sin corazón, ha perdido la dignidad, como se atrevió a hacerle eso a Alejandro Almonte. Francisco que hasta ese momento había contemplado estupefacto a Nadia entiende ahora su indignación, pero quiere saber quien se lo dijo, y añade que son asuntos de política que ella no entiende. Ella le exige la libertad de Alejandro, además, nadie se lo dijo, ella entro en la cárcel y fue a ver a Calderón, sabe que no ha declarado nada todavía y que esta intentando obligarle usando la brutalidad, asi que vuelve a exigir que lo ponga en libertad.
      Magdalena visita a Alejandro en la cárcel, cuando la puerta se abre, Alejandro que esta arrodillado en el suelo intentando comer, la mira fijamente sin decir nada, ella rompe el silencio saludando. Alejandro contesta el saludo mientras se levanta, alejándose de ella se para en el otro extremo de la celda.
      - En mañana no pude venir porque estoy viendo a unas amistades para que nos ayuden – dice Magdalena inmóvil en la puerta de la celda –
      - Si, ya me lo dijo mi mama, y te lo agradezco. Ayer vino tu hermano – responde Alejandro frió –
      Magdalena por fin se mueve y se acerca a Alejandro se queda frente a él, a poca distancia.
      - Nadia y Adolfo lograron hablar hoy con Manuel Calderón, dice que no declaro nada en contra tuya y prometió no hacerlo, también me dijo Dimitrio que mañana vuelve el gobernador, iremos a hablar con él. Es una infamia lo que Francisco esta haciendo contigo.
      - ¿Por qué viniste? – pregunta Alejandro inexpresivo –
      - Para verte – responde Magdalena con dulzura –
      - ¿Cumpliendo con tu deber de esposa? – pregunta Alejandro irónico -
      - No, tenia deseos de hacerlo – Magdalena lo mira a los ojos con sinceridad –
      - ¿Por qué te estas tomando tantas molestias para conseguir mi libertad? – irónico – ¿No seria mejor para ti que me declararan culpable? Asi podrías hacer lo que quieras, lo que te gusta, ver a ese infeliz cuando se te antoje.
      - ¿Te refieres a José Luis, verdad? Te lo voy a explicar.
      - ¿Explicar que? – dice Alejandro indignado – En cuanto tuviste la oportunidad de eludir mi vigilancia no pudiste resistir la tentación de correr a sus brazos, y al sentirte tan afligida por lo que me paso, no se te ocurrió otra cosa que buscar consuelo – levanta la voz furioso - ¿Cómo te atreviste a presentarte ante Torres Quintero acompañada de él?
      - Pero... José Luis fue quien se hizo cargo de la investigación sobre ti – Magdalena angustiada hace un esfuerzo por explicarse – Lo busque para reclamarle que te hubiera hecho detener, pero él no sabia nada, entonces me llevo con Torres Quintero para que yo me diera cuenta de que él, no tenia la culpa Alejandro.
      - ¿Y como te enteraste que Álvarez estaba haciendo eso? – pregunta Alejandro incrédulo –
      - Me lo dijo Nadia, por eso el día que Cipriano me acompaño a casa de mi mama tuve que salir por la puerta de jardín, fui a verlo para preguntarle, para saber que se trataba.
      - ¿Y porque en vez de buscarle a él, no viniste conmigo para platicarme lo que pasaba? – aparta la mirada receloso –
      - Acuérdate, te dije que Nadia me había contado – señala Magdalena –
      - Pero lo de Álvarez te lo callaste – Alejandro desconfiado se enfurece - ¿Por qué?¿Por qué? Porque para ti cualquier pretexto es bueno para verlo.
      - No Alejandro, te juro que solo lo hice con la intención de ayudarte.
      - ¡Ayudarme, ayudarme, ayudarme! – exclama Alejandro, se apoya en los barrotes del ventanuco con aspecto cansado – Mira Magdalena, ya no tiene caso hablar de lo mimo, siempre... siempre... Ya no me importa saber si estas diciendo la verdad o no. Lo único cierto, es que por mas que te hayas esforzado no has podido olvidar a ese hombre, y yo ya estoy cansado, no quiero seguir luchando por ti.
      - Estas equivocado Alejandro ¡Yo te amo! – Magdalena desesperada intenta convencerlo de su amor –
      - No te esfuerces en hacerme creer algo que los dos sabemos no es verdad – Alejandro ya no grita, se muestra triste derrotado –
      - ¿Qué puedo hacer para convencerte?
      - Nada, porque nada vas a lograr.
      Magdalena se acerca a Alejandro mirándolo a los ojos, intentando transmitirle la veracidad de su amor, le pone las manos en el pecho, Alejandro le toma la mano mientras aparta la mirada.
      - Has hecho el intento, lo sé – dice con tristeza, sin agresividad – Pero también sé que no se puede arrancar un sentimiento cuando lo tenemos muy adentro – se vuelve a mirarla – Yo hubiera querido dejar de quererte, pero no pude, y lo mismo te paso a ti.
      - ¡No es cierto! – exclama Magdalena asustada –
      - Te agradezco que hayas venido a verme, pero me gustaría que no volvieras a hacerlo, lo prefiero y si quieres vivir en casa de tu madre, estas en libertad de hacerlo – con tristeza aparta la mirada de ella – Ahora te ruego que te vayas.
      - No, no me quiero ir, no me quiero separar de ti, no quiero – suplica Magdalena con lagrimas en los ojos – Por favor Alejandro, por favor.
      Magdalena se acerca mas a él y intenta abrazarlo, Alejandro le toma las manos y duda por unos momentos, pero por fin se decide y dice.
      - Te lo ruego, vete. –
      Se acerca a la puerta y la golpea llamando al guardia, anunciando que la señora se va, esta abre la puerta de la celda y Magdalena sale muy digna y triste sin volverse a mirarlo.
      Magdalena llega a su casa y habla con Rosario, le cuenta todo lo sucedido y le pide su ayuda para convencer a Alejandro, esta muy angustiada, esta vez esta segura que todo se acabo. Rosario intenta tranquilizarla, seguro que Alejandro lo dijo en un momento de coraje, pero él la quiere-
      - Si, me quiere, pero piensa que yo no a él y no me quiere volver a ver, esta vez ni siquiera estaba enfadado, eso es peor, quiere decir que lo pensó fríamente, no como antes – Magdalena llora desesperada – Rosario explíquele porque tuve que ver a José Luis, hágale ver que es a él a quien quiero. Si no desea hacerlo por mí que piense en su hijo.
      José Luis es llamado al despacho de Torres Quintero, cuando acude este le acusa de traición, por haber facilitado informes sobre lo dicho por Calderón a la señora Magdalena Almonte. José Luis alega que él era el encargado de la investigación, por lo que tuvo que interrogar a Calderon. En cuanto a contárselo a Magdalena ella le pregunto y él no podía mentirle. Alejandro Almonte esta encarcelado con una acusación inexistente. Francisco intenta negarlo, pero finalmente desiste de convencer a José Luis y le encarga transmitirle un mensaje a Magdalena, debe decirle a su marido que si retira las mejoras a los trabajadores de su fabrica lo pondrá en libertad y hará desaparecer cualquier cargo en su contra.
      Esa noche, cuando todo el mundo duerme, Armida se introduce furtivamente en el despacho de Alejandro, y procede a registrar todos los cajones y carpetas que hay en él.
      A la mañana siguiente Francisco lee el periódico en su casa, cuando ve pasar a Nadia en bata sin mirarlo, la detiene y le pregunta porque esa noche durmió en otra recamara, a lo que ella le contesta que no piensa compartir su cama con un hombre capaz de cometer una acción tan baja. Después discuten airadamente, Francisco le dice que la política de un estado no se puede regir por lo que quiere una mujer, y ella le responde que tampoco se puede manejar con engaños. Él la llama tonta y ella desalmado, cuando sale a relucir el cura que la acompaño, entra Adolfo que se había mantenido al margen escuchando, y reconocer ser el acompañante de Nadia. Francisco les pregunta porque fueron a la cárcel y Adolfo le contesta con ironía y cinismo.
      - Queríamos averiguar la verdad cuñado, solo la verdad... solo la verdad. Que ese pobre diablo es inocente y tu quieres obligarlo a comprometer a Almonte y eso no esta bien, esos métodos los podrás utilizar con otra gente pero no con Alejandro, la familia Mendoza todavía pesa.
      - No se están dando cuenta ustedes de que Alejandro Almonte no esta perjudicando a todos, que es un peligro para la paz.
      - ¡No seas exagerado! – contesta Adolfo riéndose - ¿Cómo puede hacer eso solo un hombre?
      - Pero otros pueden seguir su ejemplo y los trabajadores al sentirse apoyados, podrían levantarse en contra de nosotros.
      - Pues si se levantan les echaras al ejercito – dice Adolfo con indiferencia – No seria ni la primera, ni la ultima vez, pero ya deja a Alejandro en paz.
      - Adolfo tiene razón Francisco, déjalo libre y al otro hombre también, son inocentes.
      - El hecho de que todavía no hayan confesado no quiere decir que sean inocentes.
      Nadia pierde los nervios y vuelve a insultar a Francisco, además, le amenaza con contarle a todo el mundo lo que esta haciendo sino suelta inmediatamente a Alejandro y al otro hombre. Ante eso Francisco le prohíbe poner los pies en la calle, a partir de este momento esta encerrada en casa, y se marcha furioso. Nadia le comenta a Adolfo que lo que más le duele es haber comprobado la clase de hombre con el que esta casada, ella lo consideraba un hombre bueno y noble. Adolfo intenta animarla, no debe pensar tan mal de su marido, pero cuando Nadia le pregunta si lo defiende, él es incapaz de hacerlo.
      Maria va a ver a Alejandro, después de colgarse de su cuello, sin percibir que él no corresponde al saludo y intenta apartarla, no pierde oportunidad de meterse con Magdalena, señalando que vino con Rosario y Víctor, que están esperando fuera, pero que su mujer no quiso venir. Alejandro la corta inmediatamente; él pidió a Magdalena que no viniera, este no es lugar para mujeres, su madre y ella tampoco deberían venir, además, pronto va a salir, Magdalena ira a ver al gobernador y como no hay pruebas en su contra no tendrán mas remedio que soltarle. Maria aparta la mirada expresando sus dudas y Alejandro se asusta, pregunta si ha sucedido algo que él no sepa.
      - Yo no se nada porque tu mujer nunca me quiere decir nada – dice Maria furiosa – pero tengo miedo. El otro día ese hombre José Luis Álvarez, llego a la casa y se metió al despacho con Magdalena, y también se han estado viendo varias veces. Ella dice que el capitán la esta ayudando para sacarte a ti de la cárcel, pero... ¿Tu crees eso Alejandro? Ese hombre no puede querer ayudarte, te odia, a lo mejor él y Magdalena se están poniendo de acuerdo para hacerte daño – Maria le pone la mano en el hombro – Piénsalo bien Alejandro.
      - No, no me creo que Magdalena sea capaz de tanto – dice Alejandro inquieto –
      - ¿Y por que no? – pregunta Maria rabiosa –
      Josefina llega a su casa, y se encuentra a su esposo a punto de salir para ver al gobernador. Le cuenta que viene de cumplir su petición, ha propagado a los cuatro vientos la situación de Alejandro, ya hablo con su confesor, que se ha ido sin mas tardanza a contárselo a la hermana del gobernador, si Dimitrio quiere puede seguir visitando gente. Dimitrio acepta y le da las gracias. Josefina se muestra impresionado por la actitud de Adolfo, siendo cuñado de Torres Quintero esta ayudando en lo que puede. Dimitrio lanza un bufido impaciente y contesta con ironía, que el cerebro de Adolfo no funciona si no hay dinero de por medio, cinco mil pesos le pidió por su colaboración. Josefina no se lo puede creer y Dimitrio se molesta.
      - ¿Por qué no habrías de creerlo? Acaso no partió de él la idea de... – Dimitrio no se atreve a continuar, cada vez le avergüenza mas aquel asunto – Tu sabes a que me refiero, yo sé que no me crees, que piensas que yo fui quien urdió todo, pero no es asi, si acepte de acuerdo, no sabes cuanto me arrepiento – Mira a Josefina y aclara – Me arrepiento de haberme casado contigo en esas condiciones – se acerca a Josefina - Me siento mal contigo porque yo nada mas he recibido cosas buenas de ti, yo te aprecio mucho... de veras.
      Josefina le mira enamorada, Dimitrio incomodo, se despide para irse; debe buscar a su madre para ir a ver al gobernador. Josefina se queda suspirando sonriente y ilusionada.
      Rosario ha entrado en la celda de Alejandro, este le expresa sus dudas por la actitud de Magdalena, pero su madre las desecha inmediatamente.
      - Ella me cuenta todo, y en el corazón siento que dice la verdad – dice Rosario abrazada a su hijo –
      - ¿Por qué recurrió a ese hombre? ¿Es que la familia Mendoza no tiene suficientes amistades? Y gente mucho más influyente que un simple capitán del ejercito. No... no mama, Magdalena lo hizo porque siempre lo tiene en la mente y cualquier pretexto es bueno para verlo. Si, es un sentimiento que no puede controlar, además, ¿cómo puede ese tipo desear mi salvación? Si desde que me case con Magdalena su único propósito ha sido robármela.
      - No Alejandro, a lo mejor no es tan malo como tu piensas. Él fue quien le dijo a Magdalena que ese hombre no había dicho nada en contra tuya.
      - ¿Estas segura? – dice Alejandro mirándola sorprendido –
      - ¡Claro que sí! La misma niña me lo dijo, a lo mejor ese señor Álvarez esta arrepentido y quiere ayudar.
      - No sé que pensar mama. Estoy tan confundido, tan desesperado – dice Alejandro abrazando a su madre –
      - Si hijo, si te entiendo, pero no puedes seguir asi, creyendo que toda la gente es mala. Yo sé que la niña te ha faltado, sí. Pero esta tan arrepentida Alejandro... pobrecita... mira con lagrimas en los ojos me ha pedido que la ayudara para que no la eches de tu lado, ella te quiere, te quiere mucho – Rosario le suplica a su hijo - Se bueno hijo, se bueno y perdónala.
      José Luis se presenta en casa de Magdalena, ella se lo reprocha, pero él dice que es muy importante lo que viene a decirle, tiene que transmitirle un mensaje de Torres Quintero, este le manda decir, que si Alejandro retira las mejoras a sus obreros, él lo dejara libre inmediatamente. José Luis es partidario de que Alejandro acepte el trato, de ese modo podrá salir de la cárcel ya mismo. Magdalena duda, esta segura que Alejandro no aceptara, ella ya se lo pidió antes de que todo esto sucediera y él se negó, dijo que no podía decepcionar a las personas que habían confiado en él. José Luis le pregunta si Alejandro la quiere, ella contesta que si y entonces José Luis alega, que si la quiere ¿cómo puede negarse a una petición suya?
      Sebastián y Armida están solos en el despacho de Torres Quintero, Armida esta muy nerviosa, lo que van a proponerle es muy comprometido, es muy probable que no acepte. Sebastián la tranquiliza, Torres Quintero odia a Almonte, aceptara, pero tiene que dejarle hablar a él. Entra Torres Quintero, y Sebastián le entrega la carta que esta en posesión de Armida y el testamento de Benjamín Almonte.
      Fin del capitulo 56.
      Mar


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