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  • Capitulo 63 de "Bodas de Odio"
    • Mar
      Posted Apr 18, 2003 9:30 PM

      Rosario espera escondida en una cabaña abandonada el regreso de Alejandro, este vuelve y le cuenta que el padre Abundio ha desaparecido, en su lugar hay otro cura, que llego hace pocos días de Zacatecas. Llega Cipriano que ha ido a investigar a la hacienda; Allí todo parece normal, no hay gente extraña ni soldados, los tres especulan sobre lo sucedido al padre Abundio. Cipriano señala que si han enviado a otro cura es que lo dan por muerto, pero Alejandro y Rosario no quieren plantearse esa posibilidad. Alejandro toma una decisión, iran a la capital, allí se quedaran Rosario y Cipriano, entre tanta gente les resultara más fácil pasar desapercibidos y él regresara a Puebla, tiene que enterarse de lo que sucedió y quiere ver a Magdalena y a su hijo, los tres se ponen en camino.
      Doña Prudencia la madrina de Angélica se despide de José Luis, regresa a su casa, antes le ofrece el dinero que pensaba dejarle en herencia a Angélica, considera que se lo merece porque hizo feliz a Angélica en los últimos meses de su vida. José Luis se rehúsa a aceptar; Recibió mucho más de Angélica de lo que le dio. Prudencia viendo que es inútil seguir insistiendo se marcha después de despedirse afectuosamente.
      Magdalena esta en su dormitorio sentada en la cama, con la mirada perdida y expresión de infinita tristeza, su tía intenta que salga al jardín a tomar el sol, lleva días encerrada ni siquiera se molesta en vestirse. Magdalena le suplica que no insista y Carmen se marcha muy preocupada, baja al salón donde esta Paula, y le comenta el estado de Magdalena, esta muy triste, si al menos tuviera una tumba donde llorar. Paula se horroriza ante esa idea.
      - Mejor asi, hubiera sido vergonzoso que la gente la viera llorando ante la tumba de un hombre que la ha deshonrado de esa manera.
      - Pero ella insiste en que Alejandro era inocente – señala Carmen –. Además, lo quería tanto.
      Llega Dimitrio muy serio y se deja caer sobre una bocata con aspecto preocupado. Les cuenta que viene del palacio de gobierno, han declarado impostor a Alejandro y todos sus bienes pasaran a manos de Armida Guillén, su familia es victima de las habladurías, unos los compadecen y otros se regocijan platicando la historia. Paula esta muerta de vergüenza, después de esto no se atreverá ni a ir a misa los domingos. Carmen es partidaria de no decírselo a Magdalena, ella sabia que esto sucedería pero en el estado que esta es mejor no molestarla.
      Dimitrio pasa a anunciarle a su madre la decisión que ha tomado sobre el futuro, al día siguiente se marchara a hacerse cargo de la hacienda, es el único patrimonio que le queda a la familia y de ahora en adelante solo contaran para sufragar sus necesidades con lo que esas tierras puedan darles. Él no quiere depender mas de Josefina para vivir. Paula protesta, esas tierras nunca han dado lo suficiente, además, Josefina tiene que estar consciente que ahora ya no cuentan con la ayuda de Alejandro. Dimitrio mira a su madre con firmeza y repite que no le volverá a pedir un centavo a su esposa y sin admitir mas discusiones se pone de pie y se retira muy digno.
      - ¿Te parece este el momento para mostrarse tan orgulloso? – dice Paula a Carmen indignada –
      - Si – responde Carmen rotunda con expresión complacida – Y deberías agradecerle a tu hijo que haya tomado esa actitud, ahora mas que nunca, es cuando nuestra familia debe portarse con dignidad. Me alegro que Dimitrio al fin este madurando – señala Carmen orgullosa –
      Paula la mira como si estuviera loca, no muy convencida de las bondades de la nueva actitud de Dimitrio.
      Maria y Víctor están sentados en el salón de la casa de Alejandro. Maria se lamenta; Ella quería de verdad a Alejandro, era tan bueno, tan valiente, no puede creer que sea verdad que haya muerto. En medio de la conversación llaman a la puerta, Víctor abre y se encuentra con Armida y Sebastián que le enseñan un documento del juzgado donde se declara a Armida heredera de los bienes de Benjamín Almonte, vienen a tomar posesión. Víctor se retira al despacho con Sebastián para enseñarle los libros y Armida se queda con Maria, con cinismo lamenta lo sucedido a Alejandro; Ella nunca le deseo ningún mal y le pregunta a Maria que va a hacer, esta le contesta que piensa quedarse en Puebla, y le pide trabajo en su casa. Armida acepta tomarla a su servicio.
      José Luis en su casa conversa con Rufino sobre lo sucedido, ya se entero que desconocieron a Almonte, compadece a Magdalena y le gustaría buscarla para consolarla. Ella no quiso huir con él por miedo al escándalo y ahora tiene un escándalo mayor, piensa que todavía es demasiado pronto pero pasado un tiempo volverá a buscarla.
      Víctor se despide de Maria, ya no tiene nada que hacer en Puebla, regresa a la capital, vuelve a pedirle que se vaya con él, pero Maria se niega, Armida le dio trabajo y se quedara en la casa de Alejandro, porque para ella esta es y siempre será la casa de Alejandro. Víctor no comprende porque quiere quedarse con esa mujer, pero Maria dice tener sus razones. Víctor se despide de ella cariñosamente después de decirle que le mandara su dirección, y si en algún momento lo necesita puede contar con él.
      Dimitrio llega a su casa muy deprimido, le cuenta lo sucedido a Josefina; Ya se dicto sentencia y Alejandro fue desconocido como hijo de Almonte, Josefina se preocupa por la reacción de Magdalena ante la noticia. Dimitrio le dice que aun no lo sabe, el se lo comunico a su madre y ella decidirá cuando es oportuno enterarla de la situación.
      - ¡Ay pobrecita! – exclama Josefina – Dimitrio ¿tu crees que es verdad que Alejandro sea un impostor?
      - Todas las pruebas estuvieron en su contra – asegura Dimitrio con aspecto de no estar muy convencido –
      - ¿Y que va a pasar con nuestro ahijado?
      - Llevara la marca de ser un bastardo al igual que su padre.
      Dimitrio cambia la conversación y anuncia que al día siguen ira a la hacienda para hacerse cargo de ella. Josefina aborda el tema económico, mientras termina el poder que le dio a su hermano ella tiene un dinero que puede utilizar la familia de Dimitrio, se lo ofrece de corazón. Dimitrio se niega rotundamente a aceptar, no volverá a tomar un céntimo de Josefina.
      - Por favor Josefina no me tientes a aceptar, vas a seguir pensando que lo único que me interesa de ti es tu dinero y yo ya no quiero que pienses mas eso.
      - Entonces quieres decir... – Josefina se interrumpe y lo mira esperanzada –
      - Josefina, han pasado tantas cosas tan feas entre nosotros, yo me he portado de una manera tan vergonzosa – Dimitrio baja los ojos avergonzado – Pero yo no te conocía Josefina, tú para mi no eras una mujer era...
      - Un negocio – dice Josefina terminando la frase con tristeza –
      - Pues sí. – reconoce Dimitrio avergonzado –
      - No te culpo, es lógico. Como podía un joven tan apuesto como tu enamorarse de una mujer sin atractivos y, además, mayor que tu – asegura Josefina con infinita tristeza – Fui una ilusa Dimitrio, perdóname.
      - Josefina perdóname tú a mí. No sabes cuanto me arrepiento de todo lo que hice. Daría cualquier cosa por borrar el pasado. Yo quisiera decirte tantas cosas, pero es que no puedo, me siento incomodo, me siento acomplejado, tengo miedo que mis palabras suenen falsas y que no me creas.
      - Dimitrio si tu quieres podemos pedir la anulación del matrimonio – Josefina tiene el rostro lleno de lagrimas – Al fin no ha sido consumado.
      - ¿Eso es lo que quieres? – pregunta Dimitrio alarmado –
      - No, yo aun asi prefiero seguir contigo – responde Josefina sin dejar de llorar –
      - Josefina yo... – Dimitrio duda, mira a Josefina y no puede enfrentar su mirada, baja los ojos, bruscamente se pone de pie y se marcha –
      Víctor va a casa de los Mendoza para despedirse de Magdalena, esta lo recibe en bata, se disculpa por su aspecto; Ha estado enferma.
      Víctor se disculpa por haber venido a molestarle, le anuncia que se va a la capital, todo ha terminado y esa mañana Armida a tomado posesión de las propiedades de Alejandro, él se marcha a la capital, le mandara su dirección.
      - Señora Alejandro antes de irse me encargo que velara por usted y por su hijo, sé que no es mucho lo que puedo hacer, pero cualquier cosa que se le ofrezca no dude en buscarme. Alejandro no la ha engañado, a pesar de todo lo que digan usted sigue siendo la señora Almonte.
      Alejandro acompañado de Rosario y Cipriano continúan su viaje hacia la capital, han acampado en un bosquecillo para descansar. Rosario esta muy preocupada por la intención de su hijo de regresar a Puebla en cuanto los deje a salvo, considera que es muy peligroso. Alejandro le explica que tiene que hacerlo, necesita ver a Magdalena y a su hijo.
      - ¿Pero le vas a decir que venga con nosotros, ella y la criatura? – pregunta Rosario preocupada – Yo lo digo porque es una mujer delicada, no creo que se acostumbre a esta vida, además, el niño es muy pequeño.
      - Si, yo también lo pensé. Primero voy a hablar con ella y después veremos, necesito saber como están las cosas en Puebla.
      Mientras recogen sus pertenencias para seguir camino son asaltados por un grupo de revolucionarios que los toman prisioneros y los llevan a presencia de su jefe, que resulta ser Manuel Calderón, este al reconocer a Alejandro lo saluda con alegría, da orden de soltarlos y los recibe en su grupo. Calderón le cuenta a Alejandro que después de dejarle en libertada se dio cuenta que lo estaban vigilando, Torres Quintero jamás dudo de sus actividades políticas, asi que no le quedo mas remedio que echarse al monte, los que le acompañan son revolucionarios, unos por convicción y otros por necesidad, Calderón esta seguro que Alejandro pronto será uno de ellos.
      - Bueno, yo necesito volver a Puebla, tengo que saber lo que paso, tal vez el padre Abundio se presento a declarar a mi favor, además, tengo que ver a mi mujer y a mi hijo – señala decidido Alejandro –
      - Es muy arriesgado, al llegar a Puebla no podrá pasar desapercibido, menos si intenta acercarse a su casa. Si lo detienen no tendrá la posibilidad de defenderse – Calderón le propone otra solución a Alejandro – Mire, nosotros estamos de paso hacia la frontera, pero podemos quedarnos aquí unos días mas, mi hermano Felipe es un muchacho muy listo, podrá ir a Puebla, enterarse de lo que paso, y llevarle un mensaje a su esposa.
      Alejandro duda, comprende que es prudente lo que le ofrece Calderón, pero él desea ver a Magdalena y su hijo. Calderón lo entiende, esta dispuesto a ayudarle porque se siente en deuda con él por lo sucedido en Puebla, pero es Alejandro el que tiene que decidir.
      Josefina va a visitar a Magdalena, esta sigue encerrada en su dormitorio, sin siquiera vestirse. Josefina alaba a su ahijado y intenta confortar a Magdalena, pero nada parece capaz de traspasar el muro de tristeza y melancolía que la rodea. Josefina se cuestiona ante Magdalena si es prudente hablar de lo sucedido o es mejor no mencionarlo.
      - De todos modos no hago mas que pensar en él – dice Magdalena sonriendo con tristeza - ¡Yo lo quería tanto!
      - ¿A pesar de que te engaño? – pregunta Josefina –
      - No. Alejandro no me engaño – responde Magdalena ofendida –
      - ¿Tu piensas que de verdad era hijo de Benjamín Almonte? – pregunta extrañada Josefina –
      - Si – responde Magdalena rotunda sin ninguna duda –
      - Pero si el testamento era falso.
      - El no me engaño – repite Magdalena muy segura –
      Doña Prudencia la madrina de Angélica es recibida por el Presidente Porfirio Díaz. Su visita tiene como motivo la carta que Magdalena escribió para Angélica, en la que esta le pedía a su madrina que ayudara a José Luis en su carrera militar. La señora considera que esa es la ultima voluntad de Angélica y quiere cumplirla, después de contarle todo lo sucedido al presidente este se muestra dispuesto a ayudarla, de principio ascenderán a José Luis y después poco a poco promoverán su carrera. Doña Prudencia le advierte que José Luis no debe saber nada, es muy orgulloso y no aceptaría.
      Alejandro ha decidido aceptar el ofrecimiento de Manuel Calderón y le entrega dos cartas a Felipe, una para Magdalena y otra para Víctor, este parte hacia Puebla. Rosario se acerca a su hijo y le pregunta que le dice a Magdalena en la carta, quiere saber si le pide que venga a reunirse con él.
      - No, no yo no sé cuál será mi futuro y no puedo obligarla a llevar esta vida – responde triste Alejandro – Somos unos prófugos mama y dinero ya no tengo. Magdalena es una mujer acostumbrada a llevar una vida cómoda, fácil y sufriría demasiado a mi lado, además, no quiero que mi hijo pase privaciones.
      Rosario se siente culpable de lo sucedido, si ella no le hubiera dicho al padre Abundio que Alejandro era hijo del patrón nada de esto hubiera sucedido, serian pobres pero vivirían tranquilos y él tendría a su mujer y su hijo. Alejandro sonríe con tristeza y le contesta que con otra mujer tal vez, pero no con Magdalena, ella se caso con él porque era un hombre rico. Tranquiliza a su madre, ella no tiene la culpa de nada y él sobre todo confía en ella, sabe que todo lo que dijo era la verdad. Si las cosas no se aclaran lo siente sobre todo por ella que tendrá que llevar una vida incomoda, por Magdalena y por su hijo. Alejandro expresa su tristeza y desesperanza; Quien sabe hasta cuando vaya a estar en condiciones de traerlos a su lado, tal vez nunca.
      Felipe llega a Puebla y se presenta en la casa de Alejandro, pregunta por la señora Magdalena. Armida que ha abierto la puerta responde incomoda que ya no vive allí. Felipe necesita saber donde puede encontrarla porque hace algún tiempo encargo una tela en su tienda y tiene que entregársela. Armida responde que vive en casa de su madre, cuando Felipe intenta preguntar por Víctor Garay le cierra la puerta en las narices.
      Felipe llega a casa de los Mendoza y abre la tía Carmen, él le dice que tiene que entregar una tela que Magdalena encargo y su patrón le dio orden de entregársela personalmente a la señora Magdalena. Carmen hace caso omiso, toma el paquete y entra en la casa para dárselo a Magdalena, que lo abre sorprendida, ella no encargo nada, y le pide a su tía que lo devuelva. Carmen regresa al recibidor y intenta echar a Felipe que se ve obligado a decirle el motivo de su visita; Trae una carta de Alejandro Almonte.
      Fin de capitulo 63.
      Mar


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