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RESUMENES DE "BODAS DE ODIO"

fernando colunga olivares

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Ôåðíàíäî Êîëóíãà

Escrito desde Nov 17, 2009, 8:50 PM

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fernando colunga

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fernando colunga olivares

Escrito desde Nov 17, 2009, 8:49 PM

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Fernando Colunga el hombre mas attractivo

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Fernando Colunga is quite the astonishing actor. It is delightful to watch him bring Edardo's character in Manana Es Para Siempre to credible heights. I am not a long time fan of his work, But I am quickly finding myself engulfed by his amazing performance. Wow..is all I can saywhat a man I can only imagine the countless number of women that are swept away by him and his breath taking performance. He is truly what dreams of made are made of. I adore him in every aspect.....Every.


Escrito desde May 16, 2009, 10:43 AM

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te admiro

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te admiro por tus novelas que as echo. Con amor y respeto te digo que eres muy guapo. lla mero sale la nueva nobela en california se mira que ba a estar muybien mas si sales tu alli.




Escrito desde Feb 3, 2009, 5:59 AM

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eres el unico

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QUE PUEDO DECIR DE TI,TODAS LAS NOVELAS QUE VEO SON TAN REAL QUE CADA DIA TE AMO MAS FERNADO ERES TAN REAL EN LAS NOVELAS QUE NO DEJO DE VERLAS ......SOY UNA MUJER ROMANTICA Y APASIONADA,COMO TU EN LAS NOVELAS,,,,Y HASTA AHORA NO HE PODIDO ENCONTRAR EL PERFECTO HOMBRE,POR ESO ME GUSTA VER TUS NOVELAS POR QUE ES LO UNICO QUE ME ENTRETIENE VERTE Y SERTIRME AMADA SOLO VIENDOTE A TI PUEDO......MS

Escrito desde May 23, 2008, 7:16 PM

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hola fernando

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bueno solo pasaba para decir hola y desearte mucha suerte en todas tus metas que tengas para este ano..... Cuidate mucho!!!!!!!!





con carino,
Ana Martinez

Escrito desde Apr 24, 2008, 2:12 AM

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Gracias Fer

by Erika


Hola Fer:

Me da gusto ver que tienes a tantas seguidoras, pero sabes yo de verdad te admiro desde hace mucho tiempo, felicidades por lo que haz alcanzado, mil besos, eres un hombre muy guapo y sencillo.

Tu admiradora Nùmero 0 osea la primera.

Gracias por todas tus novelas, pelis, teatro, etc.



Escrito desde Mar 30, 2008, 1:35 AM

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ayuda

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es que alguien me puede ayudar me gustaria ver los furcios que estan en este foro pero no lo consigo me pueden ayudar gracias

Escrito desde Oct 20, 2006, 4:16 PM

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!FELIZ CUMPLE FER!!!!!!

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FELIZ CUMPLEAÑOS FER, TE DECEO LO MEJOR, TE ADMIRO MUCHO Y ERES UN MANGO,
ERES ESPECIAL Y DANOS SIEMPRE LO MEJOR, TE KIERO
CARLA

Escrito desde Mar 4, 2006, 1:22 AM

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Te admiro, Fer

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Tenia tiempo buscando una pagina donde pudiera espresar la admiration que siento por ti.
Cada una de las interpretaciones que haces en tus telenovelas me parecen magistrales, sobre todo en la novela Alborada.
Gracias por llenar nuestras pantallas de tu arte y de ese sentimiento que expresas en cada protagonization.
Que Dios te bendiga, deseo de todo corazon que sigas llenando tu vida de exitos.
Muchos Besos!
Besos desde Austria.

Escrito desde Mar 3, 2006, 11:50 AM

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Fernado Colunga

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Soy un fan de Fernando Colunga y estoy buskando un e-mail donde escribirle.
Gracias de antemano

Ladydev

Escrito desde Dec 28, 2005, 3:30 PM

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Capitulo 75 y ultimo de "Bodas de Odio"

by Mar

José Luis esta en su despacho lamentándose con Rufino, esta muy dolido por la actitud de Magdalena que ni siquiera quiere recibirlo.
- Yo no tengo la culpa de nada ¿por qué? ¿Por qué acusarme a mí? ¿Acaso dije a Torres Quintero que falsificara el testamento? Y si Almonte se metió con esa gente ¿Es culpa mía? Yo fui la primera victima de todo esto. Si Magdalena se hubiera casado conmigo nada hubiera pasado.
- Lo que debiste de hacer era olvidarte de ella en cuanto se caso con el otro Pepe.
- ¡Es que ella no lo quería! – se lamenta José Luis –
- ¡Pues ahora si lo quiere! – declara Rufino –
- Que vida tan triste he tenido ¿Por qué no se caso conmigo? Yo si la habría hecho feliz, mi vida entera le habría dedicado.
- Si, ya sé que te están llevando los demonios Pepe – dice Rufino compasivo – pero la mera verdad, la güerita hace mucho tiempo que dejo de quererte, desde que estábamos allí en la hacienda de su marido. No mas que tu no quisiste aceptarlo ¡Pero ni modo! Hay que saber perder Pepe.
- Todos, todos vamos a perder – José Luis tiene los ojos llenos de lagrimas – Almonte la vida, ella a su marido... y yo todas mis esperanzas.
- ¿Cuándo se le van a echar? – pregunta Rufino –
- Mañana.
Alejandrito come pastel en medio de toda la familia, todos están felices por su regreso. Magdalena se pone de pie y dice que va a vestirse, tiene que alcanzar a Alejandro para decirle que el niño ha regresado, quizá todavía no se haya entregado. Dimitrio pide que se lleven al niño y le cuenta a su hermana que su esposo se entrego el día anterior en el cuartel de Cholula. Magdalena pregunta con lagrimas en los ojos, casi sin voz, sí todavía continua con vida. Dimitrio asiente. Magdalena da media vuelta y sin decir nada mas sube las escaleras decidida, Paula la sigue muy preocupada.
Llega Josefina con el padre Abundio, Dimitrio les comunica que el niño ya apareció, Josefina se va feliz a verlo, Dimitrio se queda hablando con el padre Abundio.
- Nuestro señor es justo, no podía permitir tanta maldad. Ya declare ante el magistrado y me dijo que dentro de unos días Alejandro volverá a recuperar su apellido y su posición.
- Alejandro no tiene salvación padre – dice Dimitrio muy triste – Ayer se entrego a las autoridades militares de Cholula.
Maria y Víctor llegan al cuartel de Cholula, le piden al teniente al mando permiso para visitar a Alejandro y muestran el documento que los autoriza, el teniente les franquea la entrada y los conduce a la celda de Alejandro.
Alejandro esta sentado en el suelo, escucha abrirse la puerta y se levanta. Maria entra en la celda y se arroja en sus brazos.
- Maria que gusto verte – Alejandro se dirige a Víctor – se abrazan.
- Alejandro aquí estamos – dice Víctor –
- Gracias ¿cómo se enteraron?
- Nos lo dijo tu cuñado.
- ¿Devolvieron a mi hijo? – pregunta Alejandro preocupado –
- Bueno, por lo menos hasta que salimos de la casa de tu cuñado todavía no – responde Víctor pesaroso –
- ¡Maldito sea! – Alejandro palidece aterrorizado por la suerte de su hijo –
Maria solloza sobre el hombre de Alejandro, pero él no les permite hablar de lo que va a suceder, pide que le platiquen sobre ellos, quiere saber que fue de sus vidas después que se separaron, los dos le cuentan lo sucedido en su ausencia.
Le van a devolver todo lo suyo, la mujer que se presento como su prima era una impostora que ya esta en la cárcel y el verdadero testamento de su padre fue encontrado por su cuñado que ya lo presento al gobernador. Le van a devolver su apellido, su fortuna, la hacienda y la fabrica, todo lo que era suyo.
- ¿Entonces mi hijo llevara mi nombre? – Alejandro sonríe satisfecho –
- ¡Claro que sí! – responde Víctor –
- Es increíble que precisamente ahora este pasando esto – Alejandro se queda en silencio con la mirada perdida –
- ¿Y tu madre? – pregunta Víctor –
Alejandro reacciona y contesta.
- Esta bien, se fue con Cipriano y un amigo, Manuel Calderón.
- ¿Calderón? ¿El que detuvieron esa vez junto contigo? – Víctor esta sorprendido-
- Si, ha sido como un hermano para mí – Alejandro suspira muy preocupado - ¿Entonces de mi hijo no hay ninguna noticia?
- Todavía no, pero Francisco Torres Quintero esta muerto, lo asesinaron – dice Víctor –
- También el padre Abundio ha vuelto – cuenta Maria –
- Si, me lo dijo Cipriano ¿Qué le paso?
- Lo tuvo preso el jefe de la policía, en una casa perdida en una cañada, para que no declarar a tu favor.
- Bueno, pues me alegro que todos estén bien – dice Alejandro intentando sonar animado –
- ¡Y tu Alejandro! – solloza Maria –
Alejandro no responde y acepta el abrazo de Maria con la mirada perdida y una inmensa tristeza en el rostro.
Paula no se puede resignar a quedarse sin hacer nada, sugiera a Dimitrio que vayan a ver otra vez al gobernador, pero su hijo le asegura que será inútil, sino se conmovió con Magdalena no lo hará con nadie, solo les queda resignarse.
- Hijo, es que tengo miedo que Magdalena nunca se recupere por la perdida ¿Y si fuéramos a ver al señor Presidente?
- Con todo lo que esta pasando en el país ¿Tu crees que Porfirio Díaz va a perdonarle la vida a un cabecilla de ese movimiento? Nunca.
Paula oculta el rostro en las manos desesperada.
Al cuartel de Cholula llega Magdalena con su hijo, acompañada de su tía Carmen y el padre Abundio, se presenta al teniente al mando del puesto y exige ver a su marido. El teniente le comunica que las visitas están prohibidas: No puede dejarla pasar, después de que todos los presenten intercedan por ella, ante la negativa del teniente da media vuelta con su hijo de la mano y entra en la cárcel mientras dice.
- ¡Atrévase a detenerme!
- ¡Señora por favor! – exclama el teniente corriendo detrás de ella –
Alejandro esta sentado en el suelo de su celda fumando, escucha los cerrojos de la puerta, tira el cigarrillo y se pone de pie, se abre la puerta y en el umbral aparece Magdalena con su hijo de la mano.
Alejandro contempla al niño incrédulo y emocionado, Magdalena se arrodilla al lado de su hijo, mira sonriendo a Alejandro con los ojos húmedos y le dice al niño.
- Es papa, amor mío.
Alejandro se acerca lentamente sonriendo, se arrodilla frente a su hijo, extiende los brazos y lo toma por los hombros.
- ¿Cómo te llamas? – pregunta sonriéndole con los ojos llenos de lagrimas –
- Alejandro Iván – responde el niño –
- Almonte – completa su madre orgullosa arrodillada detrás del niño –
- Almonte – repite el niño –
- Yo soy tu papa y también me llamo Alejandro – Alejandro abraza al niño emocionado –
Magdalena les observa sonriendo emocionada mientras las lagrimas corren por su rostro.
Alejandro la mira por encima del hombro de su hijo y le da las gracias mientras los ojos vuelven a llenársele de lagrimas.
- ¿Con quien viniste? – pregunta Alejandro sin dejar de abrazar a su hijo –
- Con mi tía Carmen y el padre Abundio. El teniente dice que las visitas no deben ser muy largas – Magdalena sigue llorando –
- Si claro – Alejandro suelta a su hijo –
- Despídete de tu papa mi vida – dice Magdalena – vamos dale un beso.
- ¡Adiós! – dice Alejandro mirando a su hijo emocionado –
- Adiós papá – Alejandrito le da un beso –
Magdalena entrega al niño a su tía y se queda sola con Alejandro.
Alejandro se incorpora intentando recuperarse y contener las lagrimas.
- Me vinieron a ver Víctor y Maria, y me dijeron que todo se arreglo – Alejandro intenta recuperar la serenidad –
- Si, el padre Abundio te quiere ver – dice Magdalena intentando controlarse –
- Sí, claro.
Magdalena se rompe y lo abraza llorando.
- Me voy a quedar a... hasta... – se abraza mas fuerte a Alejandro –
- No, no te vas a quedar ¡ por favor! – dice Alejandro angustiado incapaz de mirar a Magdalena, las lagrimas se escapan de sus ojos a pesar de sus esfuerzos por contenerlas –
- En cuanto haya hablado con el padre Abundio quiero que te regreses a Puebla.
- Pero Alejandro es que... – Magdalena no puede continuar le ahogan las lagrimas-
- No, te lo ruego Magdalena compláceme – Alejandro tiene la voz rota por la emoción ya no puede contener las lagrimas – No quiero que tu y mi hijo presencien... “eso”- Alejandro sonríe entre las lagrimas, acaricia el rostro de Magdalena con ternura - ¡Adiós mi vida y gracias otra vez por todo!
Magdalena lo mira llorando, Alejandro la atrae hacia él con fuerza y la estrecha entre sus brazos llorando, los dos lloran abrazados.
- Magdalena por favor... ya... ya – Alejandro intenta separarla, pero ella continua aferrada a él sollozando – Vete Magdalena, vete ya, vete Magdalena.
Alejandro hace un gran esfuerzo para recuperar el control de sus emociones, Magdalena se aparte de él con esfuerzo, se miran con los ojos llenos de dolor y desesperación. Magdalena da media vuelta y desaparece llorando. Alejandro se queda solo destrozado por el dolor.
El padre Abundio es conducido a la celda de Alejandro, mientras Magdalena y su hijo salen de la cárcel acompañados por la tía Carmen.
Alejandro tiene la frente apoyada contra la pared de la cárcel desesperado, entra el padre Abundio, se abrazan, el padre lo mira con tristeza y afirma que por primera vez en su vida no sabe que decir para consolarlo. Alejandro asegura que con su presencia es suficiente. El padre Abundio se dispone a confesar a Alejandro se pone la estola y él se arrodilla en el suelo.
José Luis esta se pasea por el salón de su casa como un león enjaulado, ha decidido darse de baja en el ejercito, ya no puede tolerar tanta injusticia-
- ¿Te refieres a lo que le van a hacer al hacendado? – pregunta Rufino –
- Ha eso y a todo lo demás – asegura José Luis – Por primera vez, por primera vez, vi en los ojos de Magdalena, el rencor y el desprecio – José Luis se rompe por el dolor – Me acuso de perseguir a Almonte como un animal, me lo dijo con odio. Él le importa mas que yo.
- Si, eso parece Pepe – Rufino mira a su amigo con compasión –
- ¿Pero como iba a saber que tenia derecho a llevársela? Creí que no era su marido y ella se iba a casar conmigo. Esta vez aunque él muera la he perdido para siempre – José Luis esta destrozado todas sus ilusiones se han roto y ya no tiene esperanza –
- Suena la campanilla, Rufino abre y entra Magdalena, quiere hablar con José Luis.
- Antes que nada quiero pedirte perdón por haber dudado de ti. Ya apareció mi hijo, estaba perdido, una mujer lo encontró muy lejos de la casa y como él no supo decir donde vivía ni su apellido, no nos lo pudo devolver, hasta que Dimitrio hizo circular unos volantes por la ciudad, a esa mujer le dieron uno y esta mañana lo llevo a la casa.
- Me alegro por ti – responde José Luis –
- José Luis no quiero que Alejandro muera – dice Magdalena mirándolo a los ojos desesperada – No es justo, él esta peleando por una causa noble, no lo puedes negar, tu mismo cuando eras pobre pensabas asi ¿lo recuerdas?
- No lo he olvidado – asegura José Luis muy serio –
- Eres el único que puede ayudarlo, tu conoces al presidente Díaz, intercede por él, te lo suplico José Luis.
José Luis se sienta al lado de Magdalena.
- ¿Estas muy enamorada de él, verdad?
- Si – responde Magdalena serena y firme –
- ¿Desde cuando?
- Desde que estábamos en la hacienda – Magdalena le hace una promesa – Si le salvas la vida te prometo que dejare a mi hijo con mi familia y me iré contigo a donde tu quieras para siempre - Magdalena lo mira con los ojos llenos de lagrimas – Te lo juro por la memoria de mi padre.
Adolfo y Dimitrio llegan a casa de los Mendoza vestidos de negro, ya tienen el permiso para asistir a la ejecución y hacerse cargo del cadáver, lo traerán a la casa para velarlo, es el marido de Magdalena.
Magdalena baja las escaleras acompañada de Carmen.
- Nos vamos a Cholula Magdalena – dice Dimitrio – Ya tengo el permiso para hacerme cargo de Alejandro, lo vamos a traer aquí.
- Pero no puede ser – Magdalena se desespera – José Luis me prometió que él iba a tratar de solucionar todo esto.
- Si, pero de todos modos, es mejor que nos vayamos para allá.
Adolfo y Dimitrio salen de la casa.
Magdalena asustada toma de las manos a su madre y su tía.
- ¿Ustedes no creen verdad?
- Dios siempre puede hacer un milagro hija – Carmen aprieta la mano de su sobrina –
- Por favor Magdalena, no te hagas demasiadas ilusiones – dice Paula preocupada-
José Luis llega al cuartel de Cholula, el teniente se cuadra delante de él y le pregunta si viene para hacerse cargo de la ejecución de Alejandro Almonte. José Luis no contesta y imperioso ordena que lo lleven con el prisionero.
Conducen a José Luis a la celda de Alejandro, este acaba de terminar de confesarse con el padre Abundio, cuando la puerta se abre dando paso a José Luis los dos hombres se miran a los ojos Alejandro orgulloso, José Luis altivo.
- Almonte al salir del cuartel, si en algo estima su vida le aconsejo que abandone inmediatamente el estado de Puebla – dice José Luis a un desconcertado Alejandro –
- ¿Qué quiere decir? – Alejandro lo mira incrédulo –
- Que lo voy a dejar libre – afirma sereno José Luis –
- Me va a dejar libre – repite Alejandro estupefacto - ¿Por qué?
- Porque... – José Luis vacila – Porque si, veámonos.
El padre Abundio y Alejandro se miran desconcertados y después siguen a José Luis, este conduce a Alejandro fuera de las celdas, hasta el puesto de guardia donde el teniente los mira asombrado. José Luis ordena a Rufino que los acompañe fuera del cuartel, después de dirige a Alejandro que no puede creer lo que esta sucediendo.
- Solo le pido que la haga muy feliz – dice José Luis –
- ¡Discúlpeme coronel! – exclama desconcertado el teniente –
- Enseguida le atiendo – José Luis lo corta con un gesto imperioso - ¡Vallase! – le dice a Alejandro –
Alejandro lo contempla unos momentos estupefacto y después se apresura a seguir a Rufino fuera del cuartel.
José Luis se vuelve hacia el desconcertado teniente y le dice.
- Teniente asumo la responsabilidad completa de lo sucedido.
- ¿Quiere decir que lo dejo libre por iniciativa propia? – el teniente esta asombrado -
- Asi es, mándele un telegrama al gobernador informándole de todo lo sucedido, yo me quedare aquí esperando la respuesta – José Luis parece sereno y decidido-
- Si, señor – el teniente se dispone a escribir el despacho –
Rufino ha conducido a Alejandro y el padre Abundio fuera del cuartel. Alejandro todavía desconcertado pregunta a Rufino.
- No entiendo, me perdonaron la vida ¿pero quienes?
- Pepe, por sus pistolas – dice Rufino muy preocupado –
- ¿Por qué? – Alejandro esta cada vez mas desconcertado –
- Porque quiso – responde Rufino –
- Sean cuales sean los motivos dele las gracias – dice Alejandro –
Rufino regresa al cuartel.
- Ha sido un milagro hijo – dice el padre Abundio loco de alegría –
- Si padre – contesta Alejandro sin acabar de creérselo –
- Pero ahora tienes que irte rápido, yo regreso a Zacatecas, al pueblo.
- Víctor y Maria se fueron para allá a cuidar de la hacienda, deles la noticia por favor padre – pide Alejandro –
- ¿Y tu mujer?
- Le voy a escribir. Adiós padre y gracias por todo.
- Que Dios te bendiga.
Alejandro se apresura a desaparecer en el bosque.
El gobernador recibe el despacho del teniente que esta a cargo del cuartel de Cholula.

Me permito informarle que el coronel José Luis Álvarez, ha dejado en libertad al sentenciado a muerte Alejandro Almonte.

El gobernador pálido de rabia arruga el despacho y ordena mandar un telegrama al presidente informándole de lo que ha hecho su protegido.
En el puesto de guardia del cuartel de Cholula José Luis apoyado en la mesa con aire ausente espera su destino. Rufino se acerca y le pide que se vayan, nadie se atreverá a detenerlos, se pueden ir al norte con los alzados, allí esta su sitio. José Luis le dice a Rufino que debe irse con ellos, pero que él no huirá.
Magdalena le cuanta a su madre y su tía su conversación con José Luis.
- Le jure a José Luis que si le salvaba la vida a Alejandro me iría con él para siempre.
Carmen y Paula se miran desconcertadas, sin creer lo que están oyendo.
- Pero como pudiste hacer eso – dice Paula – No mi amor, no debiste. Alejandro preferiría la muerte a lograr la libertad a ese precio.
- Si, pero yo prefiero saberlo vivo – dice Magdalena muy segura –
- ¡Ay no hija! - exclama Carmen – Yo pienso igual que tu mama, si el coronel cumple con su promesa, ¿te imaginas lo que va a ser la vida de Alejandro de hoy en adelante? No mil veces va a desear haber muerto.
- Si, pero tenia que hacerlo, no puedo tolerar que Alejandro muera mama, prefiero saberlo vivo aunque... aunque... – Magdalena vacila – aunque ya no seamos el uno para el otro, además, va a tener el consuelo de Alejandrito, yo en cuanto sepa donde esta se lo voy a mandar.
- No, pero tu te crees que Alejandro se va a resignar a saberte con ese hombre hija, no, no lo hará – asegura Carmen –
- Bueno tendrá que hacerlo – dice Magdalena muy decida mientras sale de la habitación –
- Bueno, esto es peor que cualquier cosa – Carmen esta desconcertada –
- Te juro Carmen, que si el coronel cumple con su promesa, aunque sea lo ultimo que haga en mi vida, yo lo convenceré para que rehusé el ofrecimiento de Magdalena.
Porfirio Díaz recibe el telegrama del gobernador de Puebla comunicándole lo que ha hecho José Luis, después de leerlo da orden de fusilarlo.
José Luis espera en una celda la hora de la ejecución, entra el teniente para buscarlo, se quita la guerrera y sale tranquilo, avanza hasta el patio seguido por los soldados.
Dimitrio y Adolfo llegan a la puerta del cuartel, entregan el documento que les autoriza a presenciar la ejecución y hacerse cargo del cadáver, después de examinarla les franquean la entrada.
José Luis es conducido hasta el paredón, se coloca junto a la pared, muy erguido, orgulloso. El pelotón forma delante de él a la voz de mando, el teniente se acerca para taparle los ojos, José Luis rechaza la venda, el teniente se cuadra y retrocede, da la orden de disparar, ante la mirada triste de Rufino que se despide de su amigo.
Dimitrio y Adolfo hacen su entrada en el patio a tiempo para contemplar la ejecución y observan desconcertados que el reo no es Alejandro.
José Luis recibe varios disparos en el pecho y cae al suelo, mientras cae recuerda los momentos felices que paso con Magdalena.
Magdalena recibe una carta de José Luis que lee en la soledad de su dormitorio.

Nunca pensé aceptar tu ofrecimiento. Yo te hubiera querido a mi lado enamorada de mí, no de otro, tampoco te sientas culpable de mi muerte, hubiera podido escapar si ese hubiera sido mi deseo. Rufino te lo puede decir, nadie se hubiera atrevido a impedírmelo, pero no quise.
Si salve a tu marido no fue solo por ti, sino por él también, su vida tiene un fin noble y justo, a mí la vida y las circunstancias me llevaron por otro camino, pero en el fondo siempre he pensado como él, tú lo sabes.
Adiós Magdalena, que seas muy dichosa.
José Luis.

Magdalena ha llorado durante toda la lectura de la carta, ahora arrecia los sollozos muy triste por el destino de su antiguo amor.
Han pasado varios meses, Adolfo y Dimitrio conversan en el despacho sobre la difícil situación del país, hay levantamientos en todos lados, les esperan tiempos muy difíciles.
- ¿Supiste que el famoso Sebastián de la Cruz o como se llame fue quien asesino a la familia Guillén? – dice Dimitrio –
- No, no lo sabia – dice Adolfo sorprendido –
- Si, la policía lo obligo a confesar, parece que era el maestro de música de la verdadera Armida Guillén, cuando se entero de la carta que mando Benjamín Almonte, se le ocurrió la idea de asesinar a toda la familia y su amiga Adelina fue la que se hizo pasar por la muchacha.
- ¡Que barbaridad! – exclama Adolfo –
En el vestíbulo esperan Paula y Carmen mientras vigilan a las sirvientas que bajan el equipaje de Magdalena.
- No es peligroso un viaje tan largo ahora, dicen que el país esta lleno de revoltosos – dice Carmen preocupada –
- No, los soldados no se atreverán a hacerle nada a la hija del general Mendoza – asegura Paula – Y los rebeldes... no olvides que es la esposa de Alejandro Almonte – Paula habla con orgullo de su yerno –
- ¡Ay, ojala tengas razón! – exclama Carmen no muy convencida –
- Por supuesto que la tengo – dice Paula altiva –
Magdalena baja acompañada de su hijo y se despide todos, abraza a Carmen y a Josefina que esta evidentemente embarazada, después se dirige a su hermano, lo abraza con cariño y le recomienda que cuide de la familia como ha hecho hasta ahora. Magdalena se despide de Adolfo con un abrazo, le pide que salude a Nadia.
- Quiero pedirte perdón Magdalena – dice Adolfo contrito –
- No, no – Magdalena le toma las manos – Mira si no le hubieras quitado el testamento a Francisco, él lo hubiera destruido, gracias Adolfo-
Magdalena y Paula se abrazan llorando.
- Que Dios te bendiga hija, y que seas tan feliz como te mereces.
Magdalena toma a su hijo de la mano y sale de la casa.
- Me da tanta tristeza que se vayan, vamos a extrañarla tanto, especialmente al niño – dice Josefina a Dimitrio –
- Pronto habrá otro correteando por la casa – Dimitrio besa a su esposa con ternura –
El carruaje llega frente al portón de una hacienda y se detiene. Cipriano llama a gritos a Rosario anunciando que ya llegaron. Magdalena se baja del coche con su hijo, Cipriano toma en brazos al niño, Rosario llega corriendo saluda a Magdalena y toma al niño en brazos.
- Vamos mi amor dale un beso a tu abuelita – dice Magdalena –
- ¿Alejandro esta aquí? – pregunta a Cipriano –
- Si, y ya estaba pensando que no la iba a ver, mañana tenemos que irnos de nuevo a la bola.
- ¿Dónde esta? – pregunta Magdalena impaciente –
- Voy a llamarlo corriendo – Cipriano atraviesa el portón de la hacienda a toda prisa, seguido por Rosario con el niño en brazos y Magdalena –
Cipriano corre entre los árboles llamando a Alejandro, cuando le ve le grita que ya llegaron. Alejandro deja el caballo que traía de las riendas y sale corriendo al encuentro de Magdalena, que al verlo a lo lejos corre también perdiendo el sombrero en la carrera, se encuentran, se detienen mirándose sonrientes, después se abrazan y se besan. Rosario pone al niño en el suelo que corre hacia sus padres, Alejandro lo toma en brazos y los tres se abrazan muy juntos, después camina hacia la casa sonrientes y felices mientras aparece la palabra fin.
Capitulo 75 y ultimo.
Mar




Escrito desde May 4, 2003, 10:44 PM

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Capitulo 74 de "Bodas de Odio"

by Mar

La ultima noche juntos de Alejandro y Magdalena ha terminado, amanece, ambos salen de la hacienda en ruinas abrazados, fuera esperan todos los habitantes del campamento. Magdalena se separa de Alejandro y llorando se despide de Manuel Calderón que le besa la mano respetuosamente, Cipriano también le besa la mano con tristeza, Rosario se abraza a ella llorando, le pide que la escriba, va a estar en la finca de Manuel, alguien le leerá la carta. Magdalena ahogando un sollozo se lo promete y se dirige a la carreta acompañada de Alejandro que con entereza intenta darle ánimos.
- Dale un beso a mi hijo.
Alejandro la estrecha entre sus brazos y la besa, se separa de ella con esfuerzo. - Te tienes que ir mi amor.
Magdalena se sube en la carreta, Alejandro estrecha su mano – Adiós mi amor – da la orden al conductor – Ya vete – y la carreta parte. Magdalena mira hacia atrás llorando, mientras Alejandro levanta la mano para despedirla.
Maria y Víctor llegan a casa de los Mendoza, en la calle les han entregado un volante pidiendo datos del hijo de Alejandro y Magdalena y han ido a pedir noticias, les recibe Josefina que les cuenta las ultimas novedades; Por fin se abrió la instructoria para que a Alejandro le devuelvan su nombre y sus bienes, ya encontraron el verdadero testamento de Benjamín Almonte y Dimitrio, se lo entrego al gobernador, además, Armida y Sebastián ya están en la cárcel.
Dimitrio ha ido a visitar a Nadia con el fin de consolarla, también para darle las ultimas noticias, y prevenirla sobre las sospechas del gobernador en lo que respecta a la participación de Adolfo en el asesinato de Torres Quintero. Nadia se alegra mucho ante las buenas noticias sobre el asunto de Alejandro, pero se asusta cuando se entera que Adolfo es sospechoso. Además, descubren que las declaraciones de Dimitrio y Nadia sobre el hombre que fueron a ver no coinciden; Dimitrio declaro que era un hombre parecido a Adolfo, pero que no era él, sin embargo, Nadia dijo que era moreno chaparro, totalmente diferente a su hermano. Dimitrio abraza a Nadia intentando confortarla y por encima de su hombro ve entrar a Adolfo con cara contrita y asustada en la habitación. Los dos se levantan para recibirlo, Nadia lo abraza.
- Yo no quería hacerlo, pero él me amenazo, quería matarme – Adolfo mira a su hermana pidiendo perdón –
Dimitrio informa a Adolfo que el gobernador sospecha de él; No debió volver. Adolfo señala que nunca se fue, viene a pedir el perdón de Nadia porque se va a entregar, mato a un hombre, que, además, era su cuñado. Dimitrio toma las riendas de la situación.
- ¡Vamos a ver! No te precipites, en todo caso podemos alegar legitima defensa, la policía a lo mejor ya te esta buscando. Yo sugiero que antes que te agarren vayamos a hablar con el gobernador, le expondremos el caso y que él decida.
En el campamento de los rebeldes Rosario esta sentada aparte muy triste, Alejandro se acerca a ella y la abraza cariñoso.
- Perdóname mama he estado apartado de ti.
- Si hijo yo lo entiendo – responde Rosario –
- Ha sido tan corto el tiempo que pude disfrutar de ti – lamenta Alejandro – Y mucho mas breve el que estuve al lado de Magdalena pero... – sonríe con tristeza- pero no te angusties por mi mama, por lo menos he sido muy feliz ¡Ven vamos a caminar por el campo! – los dos salen abrazados –
Dimitrio y Adolfo están en presencia del gobernador, permanecen de pie delante le la mesa en la que él esta sentado, muy disgustado ante la noticia; Adolfo fue quien mato a Torres Quintero, Adolfo explica porque lo hizo.
- Yo tenia el testamento del señor Almonte y cuando le dije a Francisco que se lo había entregado al señor Mendoza quiso matarme, le quite la pistola y dispare.
- ¿Desde cuando tenia usted ese documento? – el gobernador esta muy molesto –
- Desde que Francisco y el marques de la Cruz falsificaron el otro.
- ¿Y por que no lo entrego a las autoridades?
- Porque creíamos que Almonte había muerto, yo no quería perjudicar al marido de mi hermana. Además... – Adolfo duda – porque quería sacar provecho.
- ¡Extorsionando a esa mujer! – afirma irónico el gobernador – Bueno es reconfortante el comportamiento de nuestros jóvenes, los que tendrán algún día en sus manos el futuro de nuestra patria.
- ¡Bueno excelencia! – exclama Dimitrio con insolencia – Francisco no era precisamente un joven y ya ve usted lo que hizo.
- Es usted un muchacho con muy poco tacto señor Mendoza – afirma ofendido el gobernador –
- ¿Por qué? Porque digo la verdad – Dimitrio se apoya en la mesa del gobernador – Adolfo actuó en legitima defensa, además, si usted lo entrega a la policía, mientras se aclaran las cosas pueden salir a relucir muchos detalles muy molestos. El señor Torres Quintero era “su” secretario – en la voz de Dimitrio hay una velada amenaza –
- ¿Qué insinúa usted? – el gobernador se pone de pie indignado –
- Nada señor, pero los partidarios del señor Madero, que ya están armando bastante alboroto podrían suponer cosas que no son, azuzar a la prensa en contra de usted. Un escándalo que involucre a los colaboradores del presidente no creo que sea lo más conveniente en estos momentos.
El gobernador pasea inquieto por el despacho, mientras Dimitrio y Adolfo lo observan, por fin toma una decisión, se vuelve hacia Dimitrio.
- Esta bien, váyanse y espero que sean discretos por el bien de todos.
Dimitrio y Adolfo se apresuran a retirarse, Adolfo esta visiblemente aliviado.
La mujer que encontró a Alejandrito intenta darle de comer pero el niño, cada vez más triste se niega, ella ya no sabe que hacer con él, no puede quedárselo y se plantea llevarlo con las monjitas.
Maria y Víctor continúan hablando con Josefina de los problemas de Alejandro. Maria esta muy contenta pues considera que dentro de pocos días Alejandro podrá regresar, hay que intentar localizarlo para contárselo. Josefina le dice con pena que eso no va a poder ser. Alejandro es un reconocido bandido; Víctor asegura indignado que no es un bandido, es un rebelde, que se ha levantado en armas contra el gobierno, se entero por los diarios, y el presidente Díaz ha ordenado mano dura con los que se oponen a su gobierno. Josefina asegura que la solución es que Alejandro y Magdalena se vayan al extranjero, Dimitrio venderá sus bienes y les mandara el dinero, de esta forma podrán vivir tranquilos. Maria insiste en verlo, se le ocurre que Cipriano podría decírselo, deciden ir a ver a José Luis Álvarez para pedirle permiso, están a punto de retirarse cuando aparece Carmen, que viene de la calle muy contenta porque le han entregado un volante a la salida de misa, eso quiere decir que los están repartiendo por toda la ciudad, al ver a Maria la saluda muy seca, con cara de pocos amigos, cuando se retiran le cuenta a Josefina que Maria le hizo la vida imposible a Magdalena cuando estuvo en la hacienda, no hizo mas que intrigar para causarle problemas con Alejandro, es que esta enamorada de él.
Josefina suspira compadeciendo a Maria; Es muy triste estar enamorada y no ser correspondida. Carmen la mira con picardía y le pide que le cuente como van las cosas entre ella y Dimitrio. Josefina avergonzada responde que muy bien, además, últimamente se ha sentido mal, con muchos ascos y mareos. Carmen se alegra mucho de lo que parecen síntomas de embarazo.
Suena la campanilla Josefina abre la puerta y se queda de piedra al ver entrar a Magdalena, que sin apenas detenerse a saludar, sube corriendo las escaleras diciendo que tiene que cambiarse de ropa para ir a ver a Francisco. Carmen y Josefina desconcertadas la siguen hasta su habitación.
Magdalena en su cuarto comienza a quitarse la ropa a toda prisa, mientras les informa de lo sucedido; Francisco mando un recado por Cipriano, él tiene a Alejandrito y ha amenazado con matarlo si Alejandro no se entrega. Carmen desconcertada le cuenta a su sobrina que Francisco esta muerto, lo asesinaron hace unos días. Josefina dice que Dimitrio piensa que fue Adolfo quien lo mato porque Adolfo tenia el verdadero testamento del padre de Alejandro, ante el desconcierto de Magdalena su tía intenta contarle las cosas de forma ordenada.
- Hija es que han pasado tantas cosas de las que tienes que enterarte. Dimitrio entrego al gobernador el testamento en el que el viejo Benjamín reconoce a Alejandro como su hijo, el padre Abundio ya apareció y esa mujer que se hacia pasar por la prima de tu marido esta en la cárcel junto con el famoso marques, porque se descubrió que eran unos mentirosos. Ella es una artista que se hizo pasar por la sobrina de Benjamín Almonte.
- ¿Eso quiere decir que Alejandro es mi marido de verdad? ¿Que ya no tendrá que huir? ¿Pero mi hijo, mi hijo donde esta?
- ¡Ay Magdalena! – exclama Josefina con aspecto culpable – Yo lo lleve al parque y allá se me perdió.
- Si Francisco ha muerto ¿Quién tiene a mi hijo? – Magdalena esta desconcertada-
Maria y Víctor van a pedirle a José Luis que les dé permiso para visitar a Cipriano, quieren que les diga donde esta Alejandro para reunirse con él. Víctor apela a su sentido de la amistad para que les comprenda, ellos son amigos de Alejandro y no pueden abandonarlo. José Luis le dice que Cipriano ha sido liberado, para que llevara un mensaje a Alejandro; Le mando decir que si Magdalena regresaba él dejaría de perseguirlo, él no puede decirles donde esta Alejandro porque no lo sabe. Víctor y Maria se retiran. Rufino que ha estado escuchando se queda pensativo.
- ¡Hijole Pepe! – exclama compasivo – Que lastima me dan esos cuates.
José Luis se pone de pie furioso y grita descompuesto.
- ¿Es que no hay nadie que tenga lastima de mí?
- Es que te estas haciendo tarugo tu solo Pepe – Rufino intenta hacerle razonar – Esa vieja no te quiere a ti, sino al otro, tienes que metertelo en la cabeza de una vez.
José Luis mueve la cabeza negando con firmeza mientras grita cada vez mas alterado.
- No quiero renunciar, no quiero.
Alejandro se dispone a entregarse se quita la pistola de la cintura y se la entrega a Manuel, no quiere que pase a manos de los federales.
- Alejandro – Manuel hace un ultimo intento por hacerle cambiar de idea - dentro de unos días saldrá la proclama del señor Madero declarándose presidente de la republica, llamando al país a levantarse en armas y entonces...
- Si, si... pero yo no puedo esperar Manuel, estoy seguro que la revolución va a triunfar. Por favor no te olvides de Magdalena y de mi hijo a ti te los encargo.
- Te lo prometo – dice Manuel los dos hombres se abrazan –
- Y no abandones nunca a mi mama.
- Desde luego que no – Manuel esta muy afectado –
- Cipriano te encargo a mi madre.
- No necesitas decirlo Alejandro. Por favor no te vayas, algo me dice que no es verdad que tienen a tu chamaco – Alejandro y Cipriano se abrazan –
- Quiero que te vayas a esa finca de Manuel mama – Alejandro toma la mano de su madre –
- Pero quien se va a encargar de ti... después – Rosario llora desconsolada –
- Que me entierren donde sea – se encoge de hombros con indiferencia – Prométeme que te iras con Manuel.
- Que caso va a tener mi vida cuanto tu ya no estés hijo – Rosario llora agarrada con fuerza a la mano de Alejandro –
- Prométemelo mama es lo ultimo que te pido – Rosario asiente y los dos se abrazan –
Alejandro sale de las ruinas abrazado a su madre, seguido de Cipriano y Manuel que lo acompañan hasta el final. Rosario bendice a su hijo, vuelven a abrazarse. Alejandro muy sereno se suelta de los brazos de su madre, sube a su caballo y se marcha con un simple ¡Adiós!
Magdalena irrumpe hecha una furia en el despacho de José Luis.
- ¿Dónde esta mi hijo? – grita enfurecida –
José Luis se pone de pie sonriente y avanza para abrazarla.
- ¡No me toques! ¿Dónde esta mi hijo? – Magdalena lo mira con odio –
José Luis se detiene en seco desconcertado.
- No sé, se perdió.
- Francisco nos mando decir con Cipriano que él lo tenia, que si Alejandro no se entregaba mataría al niño ¿dónde esta? – Magdalena se enfrenta a José Luis echa fuego por los ojos –
- Te juro que yo no se nada, además, Torres Quintero ya esta muerto – desconcertado José Luis intenta defenderse –
- ¡Ya lo sé! ¿Pero alguien debe tener a mi hijo? A lo mejor tu estabas de acuerdo con Francisco ¿no?
- ¡Dios mío, no puedes pensar eso de mi Magdalena – exclama dolido José Luis - Yo soy incapaz de hacerte daño.
- ¡No digas eso! – Magdalena lo enfrenta indignada mirándolo con desprecio – Tu has perseguido a Alejandro, lo has acosado como a un animal.
- ¡Ese hombre es un canalla! – grita descontrolado José Luis –
- ¡Es mi marido y lo quiero! – afirma rotunda Magdalena – Y si no me devuelves a mi hijo te juro que te mato – gritando enfurecida –
- ¿Pero como puedes pensar que yo haya robado a tu hijo para obligar a ese hombre a entregarse Magdalena? – José Luis esta muy dolido –
- Ese hombre es mi esposo – puntualiza Magdalena con firmeza – Y fuiste tú quien libero a Cipriano.
- Yo no dije nada del niño, solo le dije que te informara que se había perdido.
- ¡Entonces búscalo! – ordena Magdalena seca y terminante – Tienes influencia suficiente para hacerlo, pregúntale a los secuaces de Torres Quintero, oblígales a devolvérmelo, porque si no lo haces José Luis, te voy a odiar toda mi vida.
Después de lanzarle una mirada cargada de odio y desprecio, Magdalena da media vuelta y me marcha furiosa sin despedirse, dejando a José Luis hundido en la desesperación.
Alejandro llega a las puertas del cuartel de Cholula, se baja del caballo y se acerca a los centinelas muy decidido, ante la estupefacción de los soldados declara.
- Soy Alejandro Almonte y vengo a entregarme.
Paula se ha enterado que su hija ha regresado y le reprocha a Josefina y Carmen que no la avisaran para que pudiera verla, ellas intentan explicarle que no tuvieron tiempo, llego, se cambio de ropa y salió corriendo a ver al coronel Álvarez y al gobernador, parece que Torres Quintero le mando decir que tenia al niño y si su marido no se entregaba lo mataría. Dimitrio llega a la casa y le cuentan lo sucedido, desconcertado decide ir a buscar a su hermana al despacho de José Luis.
Los rebeldes están levantando el campamento, parten hacia el norte, Rosario se resiste a marcharse, esta obsesionada con el entierro de su hijo, no habrá nadie que se haga cargo de él. Cipriano le dice que eso lo hará Magdalena, su familia tiene influencias, a ellos no les darían el cadáver, ella prometió a Alejandro marcharse y debe cumplir, Manuel ya los esta esperando, por fin Rosario se resigna y sollozando se deja conducir por Cipriano.
Magdalena es recibida por el gobernador que muy amable le besa la mano mientras expresa su sorpresa por verla.
Magdalena se yergue furiosa y se enfrenta al gobernador mirándole fríamente con odio y le escupe toda su indignación.
- La sorpresa ha sido mía señor, al enterarme que uno de sus colaborados ha sido capaz de las cosas más indignas, más mezquinas que puedan existir, no solo ha causado la desgracia de mi marido, sino que su ultima hazaña fue querer ensañarse con mi hijo.
- Tengo entendido que se extravió – señala desconcertado el gobernador –
- Si, eso fue lo que pensamos todos, hasta que Torres Quintero nos hizo saber que él lo tenia, amenazo con matarlo si Alejandro no se entregaba – furiosa mira de frente al gobernador – Yo exijo justicia, no solo para mi hijo, sino también para mi marido.
- Le ruego que se siente señora – dice desconcertado el gobernador sin saber como controlar a la furia en que se ha convertido Magdalena – ¿Ya le dijeron que el señor Torres Quintero falleció?
- Si, ya me lo dijeron – Magdalena lo mira furiosa –
- Le aseguro que no estaba al tanto de esta situación, por otra parte dudo mucho que Torres Quintero...
- ¡Ay por favor! – Magdalena interrumpe con despectiva ironía – Si Francisco fue el que falsifico el testamento del padre de mi esposo, el que lo obligo a huir, a separarse de mí.
- Buen, bueno – dice el gobernador conciliador – Se cometió un error, pero ya lo estamos subsanando, dentro de unos días recuperara usted su apellido de casada y la fortuna de su esposo.
- ¿Lo recuperare también a él? ¿Y a mi hijo? – pregunta Magdalena indignada fulminado al gobernador con la mirada –
- Señora, le prometo que se harán todas las investigaciones necesarias y si su hijo esta en poder de alguno de los ayudantes de Torres Quintero se lo devolveré de inmediato.
- ¿Y Alejandro?
- En eso no puedo hacer nada.
- ¿Por qué?
- Usted no puede ignorar señora que Alejandro Almonte es un reconocido bandido, se ha levantado en armas en contra de nosotros, es el jefe de un grupo de traidores que trata de derrocar al gobierno del don Porfirio Díaz, no podemos tener consideraciones con él.
- Pero si se unió a esa gente fue porque ustedes lo obligaron, si las autoridades no lo hubieran declarado un impostor él estaría ahora aquí conmigo.
- Nadie lo forzó a unirse a ese grupo de bandidos – el gobernador se enfrenta a Magdalena tan indignado como ella -. Además, las ideas políticas de su marido ya las había manifestado perfectamente cuando aun era Alejandro Almonte, lo siento mucho señora.
- ¡Por favor! Por la menoría de mi padre que fue amigo suyo – suplica Magdalena-
- Si su padre estuviera vivo, pensaría como yo.
- No, mi padre era bueno y noble – Magdalena se pone de pie y golpea la mesa con la mano indignada mirando al gobernador con odio – ¡Ojala! ¡Ojala! Los amigos de Alejandro les destruyan para que se acabe de una vez por todas tanta injusticia.
Magdalena da media vuelta y sale del despacho furiosa.
Dimitrio encuentra a José Luis en su despacho desconcertado y triste. Magdalena estuvo allí, estaba muy exaltada y le acuso de ser cómplice de Torres Quintero en el rapto de su hijo-
- ¿Y no es asi? – pregunta escéptico Dimitrio –
- No le permito dudar de mi honorabilidad – José Luis se ofende –
- ¡Ay! Mejor no hablemos de honorabilidad, sabemos perfectamente que en estos tiempos hay muy poca – señala Dimitrio sarcástico –
- ¡Asi es señor Mendoza! Ya mande buscar a los colaboradores más directos de Torres Quintero, si tienen a su sobrino le aseguro que lo sabré.
Rufino entra en el despacho y entrega a José Luis un despacho del cuartel de Cholula, lo lee y le dice a Dimitrio que su cuñado se entrego esa misma mañana.
Magdalena regresa a su casa muy triste, su hijo no ha aparecido y el gobernador no quiere perdonar a Alejandro, esta desecha y su madre la manda a su cuarto a descansar.
José Luis le comunica al gobernador que Alejandro Almonte se ha entregado en el cuartel de Cholula. El gobernador se muestra muy satisfecho, un rebelde menos, no quiere que lo trasladen a Puebla, que lo juzguen y ejecuten en Cholula, no quiere mas problemas con la familia Mendoza.
Dimitrio llega a su casa y le comunica a Paula, Carmen y Josefina, que Alejandro ya se entrego, lo fusilaran en un par de días, en cuanto lo juzguen, la justicia es muy expedita en estos casos.
- ¿Se lo vas a decir a Magdalena? – pregunta Paula –
- Lo ha de suponer, de todos modos se lo diré mañana – dice Dimitrio con aspecto cansado –
Rufino le cuenta a José Luis que no averiguo nada, interrogo a todos los secuaces de Torres Quintero pero todos aseguran no saber nada de ese asunto.
- ¡Hijole Pepe! – exclama Rufino – Que gacho, que estamos haciendo tú y yo aquí con esta bola de desgraciados, mejor deberíamos irnos con los alzados Pepe. ¡Oyes Pepe! ¿Ya le digites al señor gobernador que el hacendado esta preso? ¿Qué dijo?
- Te lo puedes imaginar, para que preguntas Rufino – responde José Luis malhumorado –
- Pero bueno ¿Por qué la tomas conmigo Pepe?
- Perdóname Rufino, pero es tan feo todo esto.
- Si es lo que yo digo
- Jamás imagine una reacción asi de parte de Magdalena ¿Cómo pudo pensar que yo? No puedo creerlo.
- Pobrecita... no sabes que gacho siento. Va a perder a su marido y quizá también a su chamaco.
Magdalena llora sin consuelo tendida sobre su cama. Alejandro sentado en el suelo de su celda espera su destino muy triste.
Maria y Víctor se enteran de lo sucedido en casa de los Mendoza, Dimitrio le cuenta que Alejandro esta en la cárcel y el motivo por el que se entrego, ambos insisten en verlo, Dimitrio les dice que acudan al coronel Álvarez a por un permiso cuando se retiran se cruzan con José Luis, que viene a visitar a Magdalena, este les manda a por Rufino para que les dé el documento que le autorizara a entrar en la cárcel.
José Luis solicita a Dimitrio que avise a Magdalena que quiere verla, desea aclarar con ella su responsabilidad en lo sucedido, no puede permitir que siga pensando que ha tenido algo que ver en la desaparición de su hijo.
- Pero tendrá mucho que ver en la muerte de su marido coronel – responde fríamente Dimitrio –
Magdalena continua tendida en su cama ausente a todo, Paula intenta que coma algo pero ella se niega, entra Dimitrio para anunciarle que José Luis quiere verla. Magdalena pregunta si tiene noticias de su hijo, al enterarse que no es asi, responde que entonces no quiere verlo, no tiene nada que hablar con él.
Dimitrio baja y se lo comunica a José Luis que tiene que retirarse, pero antes le dice a Dimitrio que le comunique a su hermana que él no es el culpable de lo que esta pasando.
Todos los habitantes de la casa están muy preocupados por el estado de Magdalena, se niega a comer y no deja de llorar, como no aparezca su hijo, cuando se entere de la muerte de Alejandro se va a dejar morir.
Llaman a la puerta y es la mujer que recogió a Alejandrito, todos lo abrazan muy contentos, después lo llevan a la habitación de Magdalena, que loca de alegría abraza a su hijo.
Fin del capitulo 74.
Mar




Escrito desde May 3, 2003, 11:32 PM

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Capitulo 73 de "Bodas de Odio"

by Mar

Adolfo se ha quedado solo en el cuartucho de la fonda tumbado en la cama triste y pensativo, alguien golpea la puerta, pregunta quien es, pero la única respuesta son unos golpes cada vez más apremiantes. Se levanta para abrir, apenas a tenido tiempo de franquear la entrada, cuando la puerta es empujada violentamente y entra Torres Quintero empuñando una pistola con la que apunta a Adolfo, mientras le pide que le entregue el testamente o lo mata. Adolfo retrocede pegándose contra la pared aterrorizado; Intenta explicarle a Torres Quintero que ya no tiene caso, Armida Guillén y su cómplice han sido descubierto, a estas horas ya deben estar en la cárcel. Torres Quintero le cuenta que ya lo ha arreglado para que sean detenidos al día siguiente y cuando lleguen ellos ya estarán muertos.
- Ya los mataste – dice Adolfo asustado –
- Aun no – Torres Quintero extiende la mano sin dejar de apuntar con el arma – Dame el testamento Adolfo, te advierto que estoy decidido a lo que sea con tal de ... de liberarme de este asunto.
- ¿Por qué no se lo entregamos a Dimitrio? Él prometió no decir nada de nosotros, dijo que haría como si lo hubiera recibido por correo.
- ¿Y tu le crees? Sabes bien que Dimitrio Mendoza me aborrece – vuelve a extender la mano - ¡Entrégamelo!
- No lo tengo – Adolfo esta muy asustado pegado a la pared jadeante – Se lo di a Dimitrio. Te lo juro, pregúntaselo a Nadia si no me crees.
- ¡Imbecil! – ruge Torres Quintero –
Un gato, que Adolfo tiene en el cuarto, maúlla y llama la atención de Torres Quintero que vuelve la cabeza hacia él, momento que aprovecha Adolfo para echarse encima de su cuñado y quitarle la pistola. Francisco cae contra la pared, detrás de una mesa, se levanta furioso y se enfrenta con Adolfo que ha vuelto a retroceder contra la pared mientras le apunta con el arma.
- ¡Vete o te mato! – dice asustado Adolfo –
- ¡No te atreverás!
Torres Quintero extiende su mano hacia Adolfo - ¡Damela Adolfo! – grita mientras avanza hacia él, Adolfo aterrorizado dispara y Torres Quintero cae muerto en medio de la habitación, Adolfo lo observa llorando.
José Luis entra en la celda de Cipriano para liberarle, Cipriano se levanta con dificultad, mira desconfiado a José Luis, no esta muy seguro que no lo vayan a matar en cuanto salga y se lo dice a José Luis, este le aclara que si hubieran querido matarle ya lo habrían hecho. Hay suficientes razones para condenarle a muerte sin muchos preámbulos; Le pregunta si entendió bien lo que tiene que decir, Cipriano asiente y sale de la celda.
Magdalena esta sentada, apoyada contra unas balas de paja envuelta en una manta sobre la cama improvisada donde duerme con Alejandro. Este llega envuelto en otra manta; Le pregunta porque no duerme, ella contesta que esta nerviosa. Alejandro se sienta junto a ella.
- ¿Por qué? – pregunta Alejandro –
- Por mi hijo y por Cipriano – Magdalena esta angustiada – ¿Tu también estas preocupado verdad?
- Todo va a salir bien – dice Alejandro tranquilizador –
- Pero ya debió haber regresado ¿no crees?
- Bueno, no sabemos con que dificultades se encontró.
- Abrázame Alejandro – pide Magdalena asustada –
Alejandro la abraza y la estrecha contra su pecho cubriéndola con su manta.
- ¿Alejandro me has perdonado? – pregunta Magdalena –
- ¿Qué cosa? – Alejandro la mira desconcertado –
- Lo de José Luis – Magdalena levanta la mirada hacia el interrogante –
- Tu amor me ha hecho olvidarlo – Alejandro la besa suavemente –
- ¿Entonces ya no dudas de mi cariño? – Magdalena sonríe –
- Como podría si esta aquí conmigo – Alejandro sonríe con ternura y le acaricia el rostro –
- Cuando te vi en la fiesta no me lo podía creer – asegura Magdalena –
- Debiste de haber sabido que no renunciaría a ti – Alejandro vuelve a besarla –
- Es que pensé que habías muerto.
- ¡Hasta de la tumba habría regresado! – Alejandro sonríe dulcemente mientras levanta su barbilla con ternura –
- ¡Te amo! – exclama Magdalena feliz –
Alejandro la besa dulcemente.
Dimitrio y Josefina están en el despacho conversando sobre la desaparición del niño. Josefina esta muy esperanzada con el plan que les propuso la actriz, ya mandaron hacer los volantes y han puesto un anuncio en el periódico ofreciendo dinero. Ahora si que van a encontrarlo, si la gente que lo tiene quiere dinero, se enterara que están dispuesto a darle lo que pidan y si no es asi pues sabrán quien es y lo devolverán. Dimitrio sigue preocupado, tiene miedo que ya no estén en Puebla ya han pasado muchos días y la policía lo ha buscado por todos lados. Josefina se preocupa mucho, si Magdalena regresa y no encuentra a su hijo la va a odiar. Dimitrio la consuela, eso le podría haber pasado a cualquiera.
- Si a cualquier tonta y atolondrada como yo – dice Josefina triste –
Dimitrio se acerca a Josefina y se arrodilla frente a ella.
- Tu no eres ninguna tonta – dice Dimitrio con ternura – Eres una mujer buena y linda.
- No digas eso – Josefina coloca una mano sobre el hombro de Dimitrio – Yo sé bien que no soy bonita.
- Para mí si lo eres, por que te quiero – Dimitrio le acaricia el rostro y la besa suavemente –
Carmen abre la puerta del despacho contempla unos momentos la escena antes de volver a cerrarla suavemente.
- ¿Sabes? Todavía no puedo creerlo.
- Bueno, ya te lo demostré ¿no? – los dos se ríen. Dimitrio apoya la cabeza en la falda de su esposa, después la besa con ternura –
Carmen se va corriendo al dormitorio de Paula a contarle lo que ha visto en el despacho, la encuentra en la cama muy deprimida, insiste en considerarse culpable de todas las desgracias sucedidas, se alegra al saber que Dimitrio estaba muy acaramelado con su esposa, ella es una buena muchacha y Dimitrio ha cambiado mucho se ha convertido en todo un hombre, los dos merecen ser felices.
- ¡Ay Paula! Ya no quiero que te sientas mal, te hechas la culpa de todo, fue el destino, la mala suerte. Todo se va a componer, ya lo veras. Dimitrio esta muy confiado en que encontraremos al niño y yo también, además, mañana ira a entregar el testamento al gobernador.
- Si, pero no puedo dejar de pensar que si no hubiese obligado a Magdalena a casarse con Alejandro...
- Bueno, no lo quería entonces de acuerdo, pero ahora sí. Ya ves lo que dice en la carta, esta feliz con él y tu contribuiste a esa felicidad.
- ¿Tu crees? – durante unos momentos Paula se siente aliviada –
- ¡Por supuesto! Si ella hubiese estado realmente enamorada de José Luis Álvarez no lo habría olvidado – dice Carmen con seguridad – No, fue el amor de una muchacha alocada romántica, que con el tiempo se le hubiera pasado.
- Pero yo no lo hice buscando su felicidad, sino el dinero – se reprocha Paula –
- Bueno, pero lo que cuenta son los resultados – asegura Carmen siempre optimista – No me gusta verte asi Paula, tu siempre has sido una mujer fuerte decidida, el pilar de esta casa. Aun cuando mi hermano vivía tú eras la que decidía todo, la que arreglaba todos los problemas.
- Es que ya no tengo animo, me siento vieja y cansada. Aunque Dimitrio, tu y todos tratan de consolarme, sé muy bien que soy la culpable de la desgracia de esta familia.
Sebastián esta muy inquieto por todo lo sucedido. Luisa ha reconocido a Armida, ya han entregado el dinero y todavía nadie les ha dado el testamento autentico. Maria sospecha que ella no es la sobrina de Benjamín Almonte. Las cosas se están poniendo peligrosas. Armida alega que a Torres Quintero tampoco le conviene que el asunto se descubra y los protegerá, pero Sebastián es consciente que Torres Quintero puede alegar que no sabia nada y descargar toda la culpa en ellos, a fin de cuentas, ellos son un par de vívales y él un hombre importante, de reputación intachable, asi que esta claro a quien creerían. Armida harta de sus elucubraciones le pide que no la fastidie, se esta haciendo viejo y asustadizo, mientras discuten llaman a la puerta, Armida abre y se encuentra con la policía que viene a detenerlo. Armida intenta esgrimir el nombre de Torres Quintero pero el inspector encargado de la detención le informa que esta muerto, lo encontraron asesinado esa misma mañana, hay una orden de detención contra ellos porque hay pruebas de que son un par de impostores, los policías se los llevan a la comandancia.
Dimitrio le entrega el autentico testamento de Benjamín Almonte al gobernador, este lo recibe con frialdad, lo lee y le pregunta si ese es el autentico. Dimitrio le responde que el padre Abundio Canales lo reconoció enseguida, pero puede encargar a un perito calígrafo que ratifique si es la firma de Benjamín Almonte, a él le llego por correo. El gobernador informa a Dimitrio de lo ocurrido a Torres Quintero fue asesinado, él sospecha que andaba detrás del testamento de Almonte, el gobernador mira a Dimitrio con suspicacia.
- Yo no se nada – afirma Dimitrio - Puedo preguntar si tienen alguna pista de la persona que lo mato.
- Según un agente de la policía que la estuvo vigilando estos días, la señora Torres Quintero visito esa casa ayer por la tarde en compañía de dos caballeros, uno de los cuales era el que vivía allí.
- ¿Se sabe su nombre? – Dimitrio intenta ocultar su preocupación –
- A la casera dijo llamarse Hermilo Reina, pero puede no ser cierto – contesta el gobernador espiando las reacciones de Dimitrio –
Rufino irrumpe en el despacho de José Luis muy agitado, se ha enterado que a Torres Quintero lo han asesinado y, además, han detenido a Armida Guillén por impostora, parece que la que no era quien decía ser era ella y no el hacendado. José Luis se queda aturdido ante lo que para él son malas noticias.
Dimitrio va a consolar a Nadia y la encuentra desecha en llanto, lo abraza mientras dice que ella esta segura que fue Adolfo quien mato a su marido. Dimitrio le aclara que si lo hizo Adolfo esta seguro que fue en defensa propia, seguro que Francisco al saber que no tenia el testamento quiso matarle, le pide a Nadia que no denuncie a Adolfo.
Alejandro y Manuel conversan muy preocupados en un rincón del campamento, deben marcharse y Cipriano no regresa, esperarle esta comenzando a ser peligroso, se ha reunido mucha tropa Cholula y los están esperando en San Andrés, Manuel afirma que no son suficientes para enfrentarlos. Alejandro es partidario de que se marchen, él se quedara esperando a Cipriano, no puede abandonarlo, si fue a Puebla es porque él lo mando y si cuando vuelva no están, no va a saber donde encontrarlos. Manuel no esta muy convencido, es peligroso que se quede allí, además, sospecha que Cipriano no regresara.
Magdalena se acerca a ellos y Manuel se retira discretamente, Alejandro abraza a Magdalena.
- Mi amor, Manuel ya no puede esperar mas tiempo, asi que tu y mi mama se Irán con él hasta Durango, allí se separaran, él seguirá hacia el norte y ustedes seguirán hacia la finca.
- Pero... ¿sin saber nada de mi hijo?
- Yo me quedare aquí esperando a Cipriano.
- ¿Solo? – dice Magdalena asustada –
- Con dos o tres hombres. En cuanto tenga al niño te lo llevo allá.
- Pero es que él no te conoce, se va a asustar. No Alejandro, yo me quedo contigo – dice Magdalena con firmeza –
- Preferiría que no lo hicieras – Alejandro esta preocupado –
- Pero... ¿Y su Cipriano regresa con una mala noticia? Que no pudo ver a mi tía o que por algún motivo Alejandrito no puede venir con nosotros.
- ¿Quieres volver a Puebla?
- No, quiero irme a esa finca, pero con mi hijo.
José Luis ha acudido a casa de los Mendoza buscando la confirmación de las noticias que Rufino le llevo. Carmen y Josefina lo reciben en el despacho, ellas están sentadas y José Luis de pie en posición marcial.
- Por supuesto que esa mujer era una mentirosa y no solo eso, sino que encontramos el verdadero testamento de Benjamín Almonte, en el que se dice que Alejandro es su hijo y naturalmente su legitimo heredero y eso quiere decir que Magdalena esta de verdad casada con Alejandro – Carmen comunica estas noticias alegre y satisfecha con una amplia sonrisa – Asi que no tiene caso que usted la siga buscando.
- ¿Y quien tenia el testamento? – pregunta José Luis muy serio y estirado –
- Ah, eso si no lo sé – responde Carmen –
- Dimitrio ya se lo entrego al señor gobernador, ya no hay ninguna duda coronel – asegura Josefina, que muy satisfecha recalca – Magdalena y Alejandro siguen siendo marido y mujer.
- ¡Señoras eso no implica que ella lo quiera! – dice José Luis indignado –
- ¡Ah! – exclama Carmen - ¡Vaya que es usted testarudo! – impaciente levanta la voz - ¡Por supuesto qué lo quiere, lo ha querido siempre! Bueno, perdón pero... – Carmen continua más tranquila – pero es la verdad se lo juro, en su misma carta lo decía que esta feliz junto a él.
- Esa carta no significa nada – dice José Luis rabioso – No entiendo como pueden ustedes, que son sus parientes, mostrarse tan contentas con que Magdalena siga atada a ese hombre – José Luis continua con rencor – Pero no se dan cuenta que es peligroso que ella siga a su lado. Sus días están contados, el gobierno nunca le perdonara la vida, su cabeza tiene un precio y su destino final es el paredón.
Carmen y Josefina se quedan de piedra ante las palabras de José Luis, que pide permiso para retirarse rabioso.
Cipriano ha llegado hasta el campamento, el centinela lo recibe y le ayuda a llegar hasta Alejandro porque viene muy maltratado. Cipriano es recibido con multitud de preguntas, él pide que le dejen sentarse antes de contestarlas, se sienta y le traen un café, Magdalena y Alejandro se sientan uno a cada lado de Cipriano impacientes.
- Dime tienes buenas noticias – pregunta Alejandro –
- No – Cipriano mueve la cabeza triste –
- ¿Mi tía le dijo que no? – pregunta Magdalena –
- Ni siquiera la vi.
- Bueno, entonces no des mas vueltas por Dios – dice Alejandro impaciente – Lo que sea dilo derecho.
- Pues sí derecho. El coronel quiere que la patrona vuelva para dejarte en paz y Torres Quintero dice que si no te entregas que... – Cipriano se interrumpe incapaz de seguir –
- ¡Si no me entrego que! – grita Alejandro –
- Pues... se han robado a tu chamaco Alejandro.
- ¡Que se robaron a mi hijo! ¿Quiénes? – pregunta Alejandro asustado –
- Pues el Torres Quintero ese, y a mi se me hace que el maldito coronel esta metido en el ajo.
- No, no puede ser – dice Magdalena llevándose las manos a la cara desesperada –
- ¿Pero que te dijeron exactamente? – pregunta Alejandro intentando tranquilizarse –
- Que ellos tienen al niño. Que te entregues al primer puesto de guardia, que tu vida a cambio de la del chamaco.
- ¡Ay no! – exclama Magdalena mientras se levanta y sale corriendo –
Alejandro la sigue, en la puerta se cruza con su madre que preocupada pregunta que sucede, Alejandro sin detenerse le dice que Cipriano le contara.
Magdalena sale de las ruinas de la hacienda y corre por el campo desesperada, Alejandro la sigue y por fin logra alcanzarla, se detienen y Alejandro la abraza, Magdalena llora.
- Me quiero morir Alejandro, me quiero morir – Magdalena solloza desesperada abrazada a Alejandro –
- No digas eso, no digas eso por favor Magdalena.
- Es que va a ser tu vida o la del niño – Magdalena solloza cada vez mas fuerte –
- Bueno yo ya he vivido lo suficiente y he sido feliz – afirma sereno Alejandro –
- ¡Ay no! No te quiero perder ni a ti ni al niño – Magdalena lo mira llorando desesperada - ¿Y si no fuera cierto? ¿Y si fuera un engaño? José Luis no es capaz.
- ¡Bueno tal vez! Pero no quiero correr el riesgo – Los dos se abrazan desesperados –
Rosario llora sin consuelo aplastada por la noticia, esta sentada entre Cipriano y Manuel, los dos muy preocupados. Cipriano cuenta a Manuel lo sucedido; Lo atraparon y primero querían que les dijera donde estaba Alejandro, pero él se negó a hablar, después le dijeron que le soltarían para que llevara un recado y le salen con lo del niño. Manuel no esta muy convencido, puede ser un pretexto para que se entregue. Cipriano alega que hasta el mismo hermano de la patrona le dijo que el niño había desaparecido.
Rosario sigue llorando y lamentándose, no comprende como puede haber gente capaz de hacerle eso a una criatura. Cipriano se arrodilla a su lado.
- Tu lo preguntas Rosario, tu que estuviste en las manos de esos perros.
- Pero es un niño, un inocente Cipriano. Dios no lo puede permitir – Rosario se levanta y se rebela ante su destino – ¡Dios mío! Porque, porque te ensañas asi con nosotros, que mal hemos hecho Dios mío. – Rosario sale corriendo desesperada –
Manuel y Cipriano se miran trastornados por lo ocurrido, sin saber que hacer.
- Oiga don Manuel ¿pero no podemos hacer nada? – pregunta Cipriano –
- ¿Pero que? – responde Manuel –
- ¿Pues vamos a dejar que fusilen a Alejandro? Porque seguro que se va a entregar – dice Cipriano –
- Pues si – Manuel parece descorazonado –
Alejandro y Magdalena llegan abrazados con la angustia en la cara. Alejandro pregunta por su madre, Cipriano le indica la dirección en la que se marcho, Alejandro le pide a Magdalena que la busque y la acompañe.
Alejandro se queda con Manuel y Cipriano y le pide a este ultimo que le cuente todo lo sucedido, se sienta a su lado, Manuel se queda de pie escuchando. Cipriano comienza su relato.
Rosario esta llorando en un rincón, Magdalena llega por detrás y se apoya en su espalda desecha en lagrimas, Rosario se va la vuelta y las dos se abrazan llorando.
- ¡Ay no quiero que se muera Rosario! Nunca he deseado mal a nadie, pero ahora quisiera matar a Francisco con mis propias manos.
Cipriano ha terminado de relatar lo acontecido, Alejandro y Manuel recapacitan.
- Según parece todos piensan que tu hijo esta perdido, nadie sabe que lo tiene Torres Quintero. Puede que sea un ardid para que te entregues – dice Manuel –
- ¿Y como saberlo? – Alejandro esta muy preocupado se vuelve a Cipriano - ¿Te dieron una plazo?
- No, no saben que tan lejos estas de Puebla.
- ¿Cuándo te soltaron?
- Anoche, poquito después que oscureció.
- ¿Vas a entregarte? – pregunta Manuel –
- Si – responde Alejandro con serena firmeza –
- ¿Cuándo?
- Mañana.
El gobernador llama a su presencia a Dimitrio y le acusa de haberle mentido, el testamento no le llego por correo, además, sabe que el día del asesinato estuvo en la casa donde se encontró el cadáver de Francisco con la señora de Torres Quintero. Dimitrio se defiende no quería involucrar a Nadia en ese asunto. El gobernador expresa sus sospechas sobre el hombre que vivía en esa casa, sus señas coinciden con las de Adolfo Echeverri. Dimitrio asegura que ese hombre se parecia pero que no era él.
Dimitrio cambia de conversación y pregunta por el asunto de Alejandro. El gobernador afirma que los impostores ya han sido detenidos y que al día siguiente se iniciara el proceso para devolverle su nombre a Alejandro, pero advierte que Magdalena recuperara su nombre de casada y la fortuna de su marido, su hijo tendrá derecho a llevar el apellido Almonte, pero en lo que toca a Alejandro seguirá siendo buscado por sus actividades subversivas y en cuanto se le encuentre será condenado a muerte.
José Luis esta en su casa reconcomido por el coraje por las ultimas noticias, Rufino intenta hacerle entrar en razón mientras limpia su pistola.
- Te lo dije Pepe ¿Cómo crees que el padrecito iba a decir mentiras? El hacendado es su marido y ella sigue casada con él y asi que ni modo.
- Magdalena acepto ser mi esposa – dice José Luis con obstinación –
- Pues porque todos decían que él había muerto.
- ¿Quién dice que ella lo quiere? – dice furioso José Luis –
- Pues si en la carta lo escribió Pepe – Rufino se impacienta ante la obstinación de su amigo –
- No, para convencerme me lo tiene que decir ella misma de frente.
- ¿Y tu crees que cuando Cipriano les dé el recado va a volver?
- Espero que si, por su hijo que esta perdido. Querrá estar aquí paro si lo encuentran, y aunque no volviera yo no puedo dejar de buscarla ¿Qué tal que Almonte la este reteniendo por la fuerza? ¿Tu crees que ella estará contenta con la vida que esta llevando? Lejos de su familia de su hijo, viviendo en condiciones miserables – José Luis deja volar su imaginación – A lo mejor en este mismo momento esta rogándole a Dios para que yo llegue a rescatarla.
- ¡Ay Pepe! – Rufino lo mira con impotencia – A mi se me hace que el hacendado en la va a soltar y menos para dártela a ti, y aun suponiendo que vuelva, no te vas a poder casar. Vas a tener que esperar q que sea viuda y eso va a estar bien pelón. Ahora hay alzados por todos lados, son muchos y se ayudan entre ellos.
Llaman a la puerta, Rufino va a abrir, se escucha la voz de Dimitrio preguntando por José Luis, este se levanta para recibirlo, Dimitrio se queda en el umbral del salón saluda y va directamente al grano.
- Coronel vine porque considero mi deber informarle que se han encontrado pruebas que demuestran que Alejandro ya no es un usurpador.
- Ya lo sé – José Luis pone cara de circunstancia – Su tía y la esposa de usted me lo contaron todo, lo del testamento y lo de Armida Guillén. Pero esto no libera a Almonte de ser culpable de levantarse en armas contra el gobierno – señala José Luis con rencor –
- Si claro, pero usted esta al mando de la búsqueda ¿Por qué no los deja en paz?
- ¿Esta usted insinuando que deje de cumplir con mi deber? – José Luis se yergue altivo –
Dimitrio se quita los guantes con aire displicente mientras dice.
- Coronel por favor, no seria ni la primera ni la ultima vez que se hace algo poco correcto. Además, estoy seguro que Alejandro esta con esos rebeldes porque no le quedo de otra, en cuanto se entere que su asunto se ha arreglado, los abandonara y se retirara a la vida privada junto con mi hermana, tal vez se marchen al extranjero.
- Entiendo su posición – dice José Luis – Pero usted no esta tomando en cuenta los sentimientos de su hermana ¿Quién le dice a usted que ella desea vivir con ese hombre?
- ¡Oiga! Es su marido y sabemos perfectamente que lo quiere – dice Dimitrio mirando a José Luis asombrado –
- ¡A mi no me consta! – grita José Luis furioso mientras le da la espalda a Dimitrio-
- ¡Ay coronel por Dios! – exclama Dimitrio irónico – Yo entiendo sus... sentimientos. Pero no puede negarse a aceptar la realidad.
- La única realidad es que la ultima palabra de su hermana fue que acepto casarse conmigo – José Luis esta descompuesto –
Dimitrio suspira fastidiado ante tan estúpido empecinamiento y se retira.
Magdalena y Alejandro están sentados en una escalera de la hacienda. Magdalena llora sin consuelo. Alejandro la abraza intentando tranquilizarla.
- No quiero que llores, sino que seas fuerte, lo más importante ahora es nuestro hijo. No sabes cuanto me arrepiento de haberte traído aquí. Si tu hubieras estado en Puebla esto no habría sucedido – dice Alejandro –
- Pero no te hubiera visto, no hubiéramos estado juntos Alejandro – Magdalena solloza mientras dice – Yo no te quiero perder Alejandro.
- Mi amor escúchame. Mi vida no vale mucho – Alejandro estrecha fuerte entre sus brazos –
- ¿Pero como puedes decir eso? Para mí lo eres todo – Magdalena levanta el rostro cubierto de lagrimas hacia Alejandro –
- Me refiero a que todos los días he corrido el peligro de morir – dice Alejandro con serenidad – En un enfrentamiento con los soldados, en una acción, en cualquier momento una bala hubiera podido matarme, que mejor que ofrecer mi vida para salvar la de nuestro hijo – Alejandro acaricia el rostro lleno de lagrimas de Magdalena y con ternura le dice – Me has hecho muy feliz Magdalena.
- Pero yo quería que esta felicidad continuara para siempre – Magdalena solloza desecha –
- Si me hubieran dado a elegir entre esto y... una larga vida sin ti, habría escogido lo primero – dice Alejandro con ternura –
Magdalena apoya la cabeza en su pecho y Alejandro le besa la mejilla llena de lagrimas.
- ¡Ay Alejandro que voy a hacer! – exclama Magdalena rota por el dolor –
- Cuidar de nuestro hijo y pensar mucho en mi. Recordar lo que hemos vivido y estar segura que mi amor nunca te va a abandonar – Alejandro la besa con ternura – Te amo Magdalena, te amo tanto. Solo quiero pedirte una cosa, tal vez dentro de unos años decidas volver a casarte...
- No, no Alejandro... – Alejandro la interrumpe poniendo su mano suavemente en sus labios –
- Puede ser... pero con ese tipo no.
- Ni con él ni con nadie, te lo juro, te lo juro mi amor – Magdalena levanta el rostro lleno de lagrimas hacia Alejandro mientras habla –
Alejandro la atrae hacia sí y la estrecha entre sus brazos mientras Magdalena continua llorando.
Cipriano y Rosario intentan consolarse mutuamente, hasta ellos llega Alejandro, muy sereno y firme acompañado de una Magdalena desecha por el dolor. Alejandro abraza a su madre que llora desconsolada.
- Magdalena se ira mañana temprano mama. Tu te iras con Cipriano, Manuel y los demás – se dirige a Magdalena – En cuanto llegues a Puebla ve inmediatamente a ver a Torres Quintero, le dirás que yo me entregue en el cuartel de Cholula.
- Dice Cipriano que si te entregas en un cuartel que no tenga muchos soldados te pueden liberar – asegura Rosario esperanzada –
- Si Alejandro, yo puedo exigir que me devuelvan al niño inmediatamente y mandar a alguien a avisar para que te ayuden a escapar – dice Magdalena –
- No, Torres Quintero no es tan ingenuo, antes de darte el niño va a querer estar seguro que no hay salvación posible para mí. Haremos las cosas como deben ser.
Alejandro es el único que se mantiene sereno en medio de un mar de lagrimas.
Por la noche Alejandro y Magdalena están sentados juntos y abrazados en su cama de mantas, los dos en silencio, Alejandro sereno tiene la mirada perdida, Magdalena sigue llorando.
- Lo único que siento es no haber conocido a mi hijo – dice Alejandro rompiendo el silencio – Solo lo vi de pequeño, cuando él ni siquiera se daba cuenta de que era su papa – se vuelve hacia Magdalena - ¿Cómo es háblame de él?
- Es fuerte, tiene el cabello rubio, los ojos azules...
- Como tu – Alejandro sonríe con ternura –
- Es muy simpático – Magdalena sonríe en medio de sus lagrimas – tiene un bonito carácter, es alegre, tiene una mirada muy inteligente, es muy travieso – Magdalena no puede seguir hablando rompe a llorar se lleva la cara a las manos, hace un esfuerzo y continua – pero se hace querer por todos.
- Alguna vez le has hablado de mí – pregunta Alejandro –
- No, aun es no se da bien cuenta de las cosas, solo le dije que su papa estaba en el cielo.
- ¿Y cuando sea más grande que le vas a decir?
- ¡La verdad! – Magdalena levanta el rostro hacia él – Que eres el hombre más maravilloso, más bueno, más noble – Se le rompe la voz y vuelve a llorar – Alejandro no puedo resignarme ¡Es que no quiero perderte!
Alejandro la estrecha mas fuerte entre sus brazos y la besa intentando consolarla.
- No me perderás mi amor, no me perderás, estaré siempre contigo, en tu recuerdo, en tus pensamientos – Alejandro la besa con ternura –
- ¡Ay te amo! – solloza Magdalena –
- Esta ultima noche solo en eso tenemos que pensar mi amor – Alejandro sonríe con ternura – En nuestro amor.
Alejandro la acaricia y comienza a besar apasionado el rostro lleno de lagrimas de Magdalena.
Fin del capitulo 73.
Mar




Escrito desde May 3, 2003, 12:21 AM

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Capitulo 72 de "Bodas de Odio"

by Mar

Torres Quintero se pasea furioso por su despacho abroncando a Benítez por su ineptitud y cobardía; Un cura es un hombre como cualquier otro, si no se sentía capaz de matarlo se lo hubiera dicho y habría buscado a otro. Benítez esta aterrorizado y intenta disculparse, Torres Quintero lo corta y le encarga que ponga vigilancia a su esposa y que busque a Maria, si esta vez le falla en alguna de las cosas que le encargo se puede dar por muerto.
Maria y Víctor han terminado de contarle toda la historia a Luisa Iturralde, ella esta impresionada y no sabe que creer, nadie le garantiza que ellos le estén contando la verdad, ya se demostró que el testamento no era autentico y por lo tanto ese hombre no era quien decía ser. Víctor insiste en que hay otro testamento, el verdadero fue sustituido y una persona que posee el documento autentico esta extorsionando a Armida y Sebastián, hay gente muy influyente metida en esto, pero no es justo lo que esta pasando. Luisa sigue dudando y entonces Víctor le propone llevarla con el padre Abundio para que él le cuente la verdad, el señor obispo ya esta enterado y ha ido a hablar con el gobernador. Antes de que puedan salir para ver al padre Abundio llega Torres Quintero de visita y Maria y Víctor se ven obligados a retirarse, pero antes Maria queda con Luisa que regresara al día siguiente a las once.
Maria y Víctor conversan en un café sobre Luisa y la visita de Torres Quintero, ella tiene miedo que le diga lo que ellos le han contado pues no le advirtieron que ese hombre también esta implicado. Víctor se inclina por confiar en que sea una persona de buena voluntad y decida ayudarlos.
Torres Quintero ante el relato de Luisa sobre lo sucedido con Alejandro le dice que todo son mentiras. El señor obispo fingió creer al sacerdote, este es un anciano que ha perdido sus facultades mentales, el mismo falsifico el testamento. Cuando ellos se dieron cuenta huyo para evitar la cárcel, el señor obispo fue esa mañana a hablar con el gobernador, pero solo para pedirle que en consideración a su estado de salud y a su demencia le dispensara de pasar sus últimos días en una cárcel, para evitar el escándalo lo tienen recluido en la curia. Torres Quintero interroga a Luisa sobre el incidente de la fiesta, quiere saber porque llamo a Armida por otro nombre. Luisa responde que se equivoco, la confundió con otra persona que conoció hace algún tiempo.
En la hacienda abandonada que sirve de refugio a los rebeldes Alejandro le cuenta a Magdalena los planes que tiene para ellos. Magdalena, el niño y su madre se trasladaran a una casa en el campo que unos amigos de Manuel les ceden. La casa es cómoda y bonita y allí ellos podrán estar tranquilos, es un lugar seguro en el campo, les va a gustar.
- Entonces ¿eso quiere decir que nos vamos a separar? – dice magdalena con tristeza –
- Escucha Magdalena – Alejandro la abraza – Dentro de poco todo el país se va a levantar en armas, nosotros no tendremos un lugar fijo, nos iremos a donde las circunstancias nos empujen y ustedes no podrán seguirnos.
- Pero las demás mujeres van... – protesta Magdalena -
- No estamos hablando de las otras mujeres sino de ti mi amor – Alejandro la interrumpe firme – Ya sé que te has portado muy bien, que te has enfrentado a todo esto con valentía, pero hay que pensar también en nuestro hijo. Sacarlo de la vida cómoda que tiene ahora para traerlo a lugares como este, no seria justo ni prudente – Alejandro se muestra preocupado -. Yo cada vez que tengo que alejarme tiemblo de solo pensar no encontrarles al regreso. Alguna patrulla de soldados puede llegar hasta aquí y los pocos hombres que se quedan cuidando el campamento no serian suficientes para defenderlos.
- ¿Pero entonces cuando nos vamos a ver? – pregunta Magdalena triste –
- Cada vez que pueda – Alejandro la acaricia con ternura – Además, cualquier cosa que pase... – Alejandro aparta la mirada de Magdalena con tristeza -
- ¿Ay, por qué dices eso? ¿Qué nos puede pasar? – pregunta Magdalena asustada-
- No lo sé – Alejandro la acaricia lentamente cariñoso – pero allá nos volveríamos a encontrar, no lo olvides.
Torres Quintero ordena a Benítez que vaya a las once al hotel donde se hospeda Luisa Iturralde, y arreste a Maria, debe enviarla inmediatamente a un campo de trabajo con cualquier pretexto.
Dimitrio visita a Nadia para que le dé noticias de Adolfo, esta seguro que ella sabe donde esta escondido, la situación ya no se puede mantener mas tiempo. Nadia le dice muy contenta que Francisco esta arrepentido, que quiere ver a Adolfo para pedirle el testamento pues él también quiere entregarlo a las autoridades. Dimitrio no lo cree y le asegura a Nadia que lo que Francisco quiere es destruir el testamento antes de que caiga en manos de las autoridades, insiste en que lo lleve con Adolfo. Nadia accede pero tendrá que ser en la tarde, pues en eso quedo con su hermano, en verse en la tarde en un lugar determinado.
Rufino entra en la celda de Cipriano, este esta tumbado en el suelo muy golpeado, pero a pesar de todo lo recibe desafiante. Rufino comenta lo dura que tiene la cabeza, debería decir donde esta su patrón, pues tarde o temprano lo van a averiguar asi que para que aguantar tantos golpes. Rufino se sienta en un escabel frente a Cipriano, mientras le dice ya más conciliador que lo entiende, porque él en su lugar haría lo mismo.
- ¿Entonces por que alegas? – pregunta Cipriano irónico –
- Pues la mera verdad me da no se que verte asi, y lo que te espera. Tu y yo somos iguales, indio yo, indio tu también – asegura Rufino compasivo –
- ¡Iguales no! – dice Cipriano despectivo – Tu eres criado de estos malditos ricos y yo soy un hombre que pelea por los suyos. Les vamos a dar en la torre.
- Pues a lo mejor tienes razón, pero no vamos a hablar de eso. Mira la señora Magdalena... pues no es justo lo que le esta pasando ¿Ya sabes que se perdió su chamaco?
- Sí.
- ¿Y te imaginas la pobrecita lo que va a sufrir cuando lo sepa? Mira si no quieres decirme donde esta tu patrón pues no lo hagas, pero siquiera dinos donde esta la señora.
- Ya parece que te lo voy a decir – Cipriano lo desafía abiertamente –
- Mira es que si el coronel encuentra a la señora con eso se va a contentar y va a dejar a tu patrón tranquilo – dice Rufino conciliador –
- Alejandro nunca se la va a soltar a ese desgraciado y ella tampoco va a querer, porque es su marido y lo quiere a lo derecho.
- ¿Lo quiere a lo macho? – Rufino se quita la gorra y se rasca la cabeza desconcertado – ¿No esta sufriendo por volver?
- No, yo la he visto llorar no mas por su chamaco, y cuando Alejandro la tiene sola – asegura Cipriano –
- Pues entonces si lo quiere – Rufino se cala la gorra en la cabeza triste –
- ¿Y que creías? Que iba a querer al monigote ese de tu patrón – dice Cipriano con desprecio – La patrona quiere a Alejandro y él a ella y bien contenta que se puso cuando averiguo que el que se la robo fue él. Están juntos pero no te voy a decir donde están, como no se lo voy a decir a esos perros que no mas están friega y friega, si me he de morir me muero pero no hablo.
- Pues mira, yo te voy a decir lo que me mando el coronel – Rufino se pone de pie y recita sin mucho convencimiento el recado – Si la señora Magdalena vuelve, él va a dejar en paz a tu patron, pero si no lo hace lo va a buscar hasta por debajo de las piedras y lo va a matar. Te va a soltar para que les vayas con el recado.
- Pues que me suelte para que yo se lo diga – dice Cipriano –
Maria acude a casa de los Mendoza para hablar con Dimitrio, quiere que le acompañe a la visita que debe hacerle a la señorita Luisa esa mañana. Víctor ha ido a buscar al padre Abundio para que asista también a la entrevista, de esa forma esperan que les diga el verdadero nombre de Armida. Después de enterarse de quien esa señorita y de lo que parece saber Dimitrio sale inmediatamente con Maria para entrevistarse con ella.
Torres Quintero acude al despacho de José Luis, le reprocha que lo único que le interesa es Magdalena Mendoza.
- No, no es lo único, pero si es lo que más me importa – dice José Luis muy serio mirándolo desafiante – a Almonte de todos modos tarde o temprano lo van a agarrar, como han agarrado a otros cabecillas pero ella tiene que volver.
A Torres Quintero le parece bien el plan de José Luis, de soltar a Cipriano, para que lleve un mensaje a Almonte y quiere enviar a un hombre para seguirlo, pero José Luis se opone; Esta prevenido y seria muy difícil seguirle en campo abierto, seguro que lo perderían, es mejor dejarle que lleve el mensaje. Torres Quintero sugiere mandar un mensaje más contundente, una presión muy fuerte para que Almonte se entregue voluntariamente. Torres Quintero parece haber pensado en algo y se interesa por el momento en que lo van a soltar, José Luis le dice que esa misma noche si el gobernador lo autoriza.
Rufino acude al despacho de José Luis para dar cuenta del resultado de su entrevista con Cipriano. José Luis le pregunta impaciente que le dijo Cipriano.
- Pues que la señora Magdalena y el hacendado están juntos pero que si lo sueltas les va a llevar el recado – Rufino mira a José Luis, duda si seguir y finalmente le advierte – Pero se me hace que no te vas a salir con la tuya Pepe – Rufino se apoya en la mesa del despacho –
- ¿Por qué dices eso? – pregunta José Luis impaciente –
- Es que dice Cipriano que la señora no va a querer soltar al hacendado, que lo quiere mucho y que se puso retecontenta cuando él se la robo.
José Luis descompone el gesto y da un puñetazo en la mesa mientras grita con rabia.
- No, no es cierto, no puedo creerlo y aun si fuera asi, quiero que sea ella quien me lo diga... o más bien quien me convenza.
Manuel y Alejandro están muy preocupados por la tardanza de Cipriano, ya debería haber vuelto. Alejandro tiene miedo que la familia de Magdalena lo haya traicionado, ya sabe que Magdalena aseguro que eso no sucedería, pero a veces ella es demasiado ingenua y confiada. Manuel se preocupa porque lo puedan haber detenido y obligado a hablar, pero Alejandro no tiene miedo de eso, esta totalmente seguro de Cipriano, tanto como si fuera él mismo, no hablara aunque lo maten. Deciden esperar dos días mas antes de mandar a Felipe a Puebla para averiguar que paso. Llega Magdalena y se apoya afectuosa en el hombro de Alejandro.
- ¿Están preocupados? ¿Pasa algo? – pregunta extrañada –
- No, no nada – responde Alejandro –
Manuel Calderón se retira discretamente dejándolos solos.
- Dentro de unos días nos vamos de aquí – anuncia Alejandro –
- ¿Por qué?
- Porque hemos estado en este lugar demasiado tiempo y no es prudente.
- ¿Y Cipriano y mi hijo? – Magdalena lo mira inquieta –
- Nos iremos después que Cipriano haya vuelto y después que tu tía no haya llevado al niño – Alejandro al rodea con su brazo – Ustedes Irán a esa casa que te dije y yo me iré con los demás.
Dimitrio espera en el vestíbulo del hotel a Maria que ha ido a avisar a Luisa que quieren verla, Maria regresa anunciando que bajara en un momento, mientras esperan aparece Benítez con la pretensión de detener a Maria por un supuesto robo, pero Dimitrio no lo permite, alega que la señorita viene con él y no esta dispuesto a que se la lleve. Benítez intenta agarrar a Maria y arrastrarla con él, mientras forcejean aparecen Víctor y el padre Abundio que al ver a Benítez lo reconoce inmediatamente como el hombre que lo tuvo secuestrado y comienza a gritar ¡Es él, es él! Benítez al ver al padre Abundio huye a toda prisa.
En el despacho de la casa de los Mendoza esta toda la familia reunida en compañía de la señorita Luisa. Dimitrio cuenta lo ocurrido. El padre Abundio reconoció inmediatamente a su captor, durante el tiempo que lo tuvo encerrado jamás consiguió que le dijera su nombre pero de que era él no tiene ninguna duda, afirma Dimitrio, asi que la persona que tuvo secuestrado al padre fue el jefe de policía de Puebla, Dimitrio se dirige a Luisa.
- Se da cuenta señorita Iturralde de cómo están las cosas. Fue una conjura muy bien armada para despojar a mi cuñado de lo que es suyo y para hundir en la vergüenza a mi hermana.
- Si señorita, usted debe ayudarnos – dice Carmen –
- Estamos dispuestos a darle lo que usted pida – asegura Josefina –
- Si se refieren a dinero no es necesario, yo en realidad no tengo porque ayudar ni a Sebastián ni a Adelina.
- ¿Adelina se llama? – pregunta Dimitrio -
- Sí, Adelina Velásquez.
El gobernador ha recibido a Dimitrio y a Luisa Iturralde y ella le ha contado todo lo sucedido, la supuesta Armida Guillén se llama en realidad Adelina Velásquez y es una actriz que ella conoció en Lima hace muchos años.
- Y el marques Sebastián de la Cruz también es un impostor, es un vívales que se aprovecho de la tragedia ocurrida a la familia Guillén, hurto la carta de Benjamín Almonte y se vinieron a Puebla decididos a apoderarse de su fortuna – señala Dimitrio muy digno –
- ¿Asi fueron los hechos señorita? – pregunta el gobernador a Luisa –
- Si excelencia, ellos mismos me lo dijeron.
Dimitrio esta de pie, al lado de la silla en que se sienta Luisa Iturralde con una mano en el respaldo, con aspecto altivo y digno.
- Ha sido cometida una injusticia señor, no solo en contra de Alejandro Almonte, sino de mi familia, yo exijo que esta sea reparada – Dimitrio se enfrenta al gobernador con gesto altivo –
- Bueno, el hecho de que esos señores sean unos impostores, no quiere decir que ese bandido que ha tenido el descaro de robarse a su hermana y llevarme a mí de rehén sea quien dice ser – alega el gobernador fastidiado –
- Hay un testamento, no el que se mostró en el proceso, sino otro, el autentico en el que se asienta que mi cuñado es el hijo y legitimo heredero de Benjamín Almonte – asegura Dimitrio con firmeza –
- Ya me lo han dicho pero pueden ser chismes, habladurías.
- Afortunadamente no es asi – rebate Dimitrio rotundo – Yo conozco la identidad de la persona que posee ese documento.
- ¡Ah sí! ¿Quién es?
- Preferiría no decírselo, no quiero comprometer a una de las mejores familias de Puebla.
- Pues tráigamelo
- Si señor, pero la falsa Armida Guillén y su cómplice deben ser arrestado de inmediato.
El gobernador se levanta dando la entrevista por terminada mientras afirma de muy malhumorado.
- Yo mismo daré la orden.
- Mi familia le estará eternamente agradecida – Dimitrio le lanza una mirada desafiante al gobernador mientras se retira –
José Luis entra en la celda de Cipriano para anunciarle que esa noche lo dejaran salir para que lleve un recado a su patrón; Debe decirle que ya saben donde esta, que tienen rodeada toda la zona y que no podrá escapar. Cipriano le contesta insolente.
- ¿Entonces porque no va a por él?
- Porque a mi lo único que me importa es la seguridad de la señora Magdalena. Dile a tu patrón que si la deja libre, retirare el cerco que hemos puesto a su alrededor para que él y sus bandidos puedan escapar.
- ¿Para agarrarlo mas adelante no?
- Ese no es asunto miro – José Luis mira a Cipriano impaciente – No me interesa, le estoy dando la oportunidad de salvarse esta vez.
- ¿Y según ustedes donde esta? – dice Cipriano irónico –
- ¿Vas a hacer lo que te pido o no? – José Luis no contesta a la pregunta –
- ¿Y si mandan alguno de sus perros para que me siga? – dice Cipriano desconfiado –
- No somos tan ingenuos, nuestros hombres te podrían seguir en la cuidad, pero estando afuera de Puebla, en el campo, los podrías perder fácilmente.
- Pues si – asegura Cipriano - ¿Y si la señora Magdalena no quiere venir?
- Tu dale el recado a los dos y dile a Magdalena que su hijito esta perdido desde hace muchos días.
Dimitrio regresa a su casa con Luisa después de su visita al gobernador y le comenta a su familia que no lo vio muy bien dispuesto, cree que sospecha que Torres Quintero tiene algo que ver en todo esto y no le hace ninguna gracia ver a uno de sus colaboradores directos metido en semejante escándalo. Además, les va a costar mucho trabajo admitir que se dejaron tomar el pelo por un par de vívales. Las mujeres de la familia Mendoza están dispuestas a acudir al presidente si es preciso y pasan revista a todas las amistades que tiene que podrían darle acceso a las más altas esferas, por algo son la familia Mendoza.
Dimitrio se marcha a ver a Nadia, tiene que llevarle con Adolfo, este le tiene que dar el testamento a como de lugar. Le pide a Luisa que se quede en la casa hasta que él regrese, puede ser peligroso para ella salir ahora, alguien podría hacerle daño.
El gobernador ha llamado a Torres Quintero a su presencia y le abronca con dureza, considera que es un imbecil por haberse dejado engañar por un par de vívales, además, esta el testamento autentico. Ese mozalbete de Dimitrio Mendoza dice que sabe quien lo tiene, el gobernador quiere saber si ese documento existe no. Torres Quintero responde que no, pero el gobernador no le cree y le advierte que no quiere que su nombre salga en ese proceso porque en ese caso no piensa mover un dedo por él.
- Y si Dimitrio Mendoza llegara a demostrar que ese hombre es realmente Alejandro Almonte ¿lo perdonaría usted? – pregunta Torres Quintero –
- Por supuesto que no – asegura el gobernador indignado – Almonte o no, ese bandido es un traidor, un sedicioso, que ha puesto en jaque mi prestigio. El coronel Álvarez que esta enajenado con Magdalena Mendoza me ha pedido permiso para soltar a ese hombre, espera conseguir que ella vuelva y se lo concedí, mas que nada porque sé que es uno de los protegidos del señor presidente, pero en cuanto esa mujer este aquí a salvo, no descansaremos hasta haberle puesto las manos encima a ese sinvergüenza.
- ¿Si yo le entregara a Alejandro Almonte seguiría dándome su apoyo? – dice Torres Quintero –
- Siempre y cuando no haya pruebas de su participación en el asunto.
Torres Quintero acude a la celda de Cipriano y le pide que transmita otro recado a Almonte; Su hijo ha desaparecido y lo tienen ellos, si quiere que viva debera cambiar su vida por la de él. Debe entregarse en el primer puesto de guardia y entonces ellos soltaran al niño, si no lo hace lo mataran.
Dimitrio y Nadia van a buscar a Adolfo a una cantina, allí Dimitrio le cuenta como están las cosas. Armida Guillén era una impostora y va a ser detenida, sino lo ha sido ya, puede comprobarlo cuando quiera, tiene que darle el testamento para que pueda entregarlo al gobernador. Nadia insiste ante su hermano en que lo haga y finalmente Adolfo cede, los conduce al cuartucho de una posada en los arrabales y allí saca el testamento de detrás del tapiz de la pared y se lo entrega a Dimitrio, le pide que se lo entregue al gobernador al día siguiente, cuando él se haya ido. Tomara el tren a Veracruz y desde allí un barco a España, Adolfo le pregunta a su hermana que va a hacer con su marido.
- En cuanto se entere que le diste el testamento a Dimitrio, si se pone furioso querrá decir que me mintió, que no esta arrepentido, y si es asi, volveré con mi padre.
- Dimitrio, dile a Magdalena que me perdone, que si me quede con ese documento fue porque su marido había muerto, al menos fue lo que pensé. De todos modos ha sido mejor que yo me quedara con él a que Francisco lo destruyera.
Adolfo y Dimitrio se despiden con un abrazo y Dimitrio y Nadia salen de la habitación dejando a Adolfo con los ojos llenos de lagrimas.
Carmen y Paula están reunidas en el despacho con Luisa, le cuentan la desaparición de Alejandrito y a ella se le ocurre que podían poner anuncios en el periódico ofreciendo dinero a quien de noticias del niño, también repartir volantes como hacen ellos cuando quieren anunciar un espectáculo.
El policía que sigue a Nadia acude a rendir su informe a Torres Quintero, le informa que salió de su casa con un caballero, fue hasta una fonda donde esperaba otro y estuvieron conversando un rato, después salieron los tres y fueron hasta una posada, le da la dirección, de allí salió su esposa con un solo caballero. Francisco sonríe, ya sabe donde se oculta Adolfo.
Suena insistentemente la campanilla en casa de los Mendoza. Josefina abre apresurada y entra Dimitrio loco de alegría gritando que ya lo tiene mientras agita el sobre del testamento. Josefina dando saltos de alegría se arroja a sus brazos, mientras Dimitrio da vueltas con ella por toda la habitación.
Fin de capitulo 72.
Mar




Escrito desde May 1, 2003, 9:28 PM

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Capitulo 71 de "Bodas de Odio"

by Mar

Armida prepara una fiesta para la compañía de teatro que esta actuando en la ciudad, los artistas suelen ser gente divertida y ella tiene ganas de pasárselo bien. Sebastián esta inquieto, hace mas de una semana que le dieron el dinero a Torres Quintero y este todavía no les ha entregado el documento. Armida responde fastidiada que ella confía en Torres Quintero, nunca les ha fallado y tiene tanto interés como ellos porque las cosas continúen tal como están. Sebastián duda, tiene la impresión que el asunto se esta volviendo peligroso, y le propone a Armida vender todas las propiedades y marcharse a vivir a Europa. Maria ha estado escuchando toda la conversación detrás de la puerta.
En la hacienda abandonada que sirve de refugio a los rebeldes Alejandro esta sentado aparte pensativo, Magdalena se acerca con un café.
- ¿Cuándo volverá Cipriano? – pregunta Magdalena –
- En cuanto tenga respuesta de tu familia - Alejandro y Magdalena se sientan en unas balas de paja cercanas - ¡Qué extraño es lo del padre Abundio ¡ - dice Alejandro –
- ¿Qué crees que habrá pasado? – pregunta Magdalena intrigada –
- No lo sé.
- ¿Piensas que ya se habrá arreglado todo? Quiero decir... ¿el padre Abundio habrá hablado con las autoridades? ¿Se habrá reconocido tu inocencia?
- Puede ser – responde Alejandro lacónico –
- ¡Estoy segura que sí! – responde Magdalena sonriente y esperanzada – Nuestro hijo tendrá apellido y todo el mundo sabrá que siempre fuiste mi marido – entusiasmada -. ¡Vas a recuperar todo lo tuyo Alejandro!
- De todos modo Magdalena – Alejandro toma las manos de Magdalena y duda antes de hablar – Las cosas ya no van a ser como antes, se me va a seguir buscando por mis actividades rebeldes y si antes mi condena era la cárcel... ¡Ahora ya no!
- Pero puedes decir que te vistes obligado a huir, que esta gente te ayudo y que tuviste que...
- No, no Magdalena – Alejandro la interrumpe y dice con firmeza – Si yo estoy con ellos es por convicción no por necesidad.
- Ya lo sé pero... – Magdalena vacila un momento y después baja la cabeza - ¡Perdóname! Soy muy egoísta, solo pienso en mi.
- No mi amor, te entiendo – Alejandro le besa la mano con ternura – El egoísta soy yo, que te he obligado a quedarte aquí.
- No, tu no me obligaste – responde inmediatamente Magdalena –
- Sabes bien que si – Alejandro muy serio, parece preocupado – Me he aprovechado de tu cariño y no es justo ni por ti, ni por nuestro hijo.
- Pero Alejandrito se nos reunirá en cuanto mi tía lea la carta que le mande – Magdalena esta muy contenta y mira a Alejandro sonriente – Va a llevar a nuestro hijo a ese pueblo, estaremos otra vez juntos.
- Si, pero quiero que estés bien segura, que no te arrepientas después – Alejandro duda de la cordura de la decisión – Tu y el niño tendrán que seguirme a donde yo vaya y siempre en lugares como este, siempre en el peligro, no van a tener comodidades.
- Pero tendremos tu amor, tu protección – responde Magdalena con convicción – Alejandro, si no hay otro futuro, si tendrás que huir siempre, es justo que nosotros estemos contigo. Aquí hay muchos niños y mujeres que siguen a sus hombres.
- Pero tú eres diferente Magdalena.
- Yo solo sé que te quiero, y quiero estar contigo hasta el ultimo momento – Magdalena mira a los ojos a Alejandro enamorada y totalmente decidida a seguirlo –
José Luis ha regresado de Durango con las manos vacías, y en compañía de Rufino visita a los Mendoza para saber si han tenido noticias de Magdalena. Dimitrio lo recibe y después de comunicarle que no saben nada de su hermana, le pregunta por Alejandro. José Luis, muy fastidiado, le cuenta que cuando llegaron a Durango, Alejandro ya se había marchado con rumbo desconocido, estuvo allí, de eso esta seguro porque no se molesto en ocultarse, pero ahora no saben hacia donde partió. Él piensa seguir buscándolo, ira hasta en el mismo infierno si es necesario. Dimitrio le cuenta que su sobrino ha desaparecido. José Luis deduce inmediatamente que el raptor tiene que haber sido Alejandro.
Cipriano esta en la cantina frente a la casa de los Mendoza vigilando y esperando una oportunidad para entregar la carta, ve a Maria ir hacia la casa y sale corriendo en su busca, la alcanza frente a la puerta y le pide que lo siga, cuando Maria se dispone a hacerlo, la puerta se abre y salen José Luis y Rufino apuntando a Cipriano con sus armas y se lo llevan prisionero.
Maria entra en la casa muy alterada y le cuenta lo ocurrido a Dimitrio que se dispone a salir rápidamente para enterarse de donde llevaron a Cipriano, le pide a Maria que regrese en la noche para contarle lo sucedido con el testamente verdadero. Dimitrio sale y Maria se queda sola en medio del vestíbulo y ve con asombro al padre Abundio salir tranquilamente del despacho, al verla la saluda afectuoso, Maria lo recibe alborozada y los dos entran en el despacho para contarse lo sucedido desde la desaparición del sacerdote.
José Luis acompañado de Rufino arroja a Cipriano en un lúgubre calabozo. José Luis altivo y orgulloso se dirige a Cipriano con tono soberbio.
- ¿Dónde esta Almonte?
- Primero me como la lengua que decírselo – responde Cipriano despectivo –
Ante el tono y la mirada despectiva de Cipriano, Rufino lo amenaza con la culata del fusil.
- ¿Qué hacías frente a la casa de los Mendoza? – José Luis continua el interrogatorio –
- ¡Tomando el fresco! – responde Cipriano insolente –
Rufino vuelve a amenazarlo por no contestar como se debe y Cipriano escupe al suelo con desprecio, Rufino se dispone a atacarle pero José Luis le detiene con un gesto.
- Si no lo calientas este no te va a decir nada – señala Rufino encorajinado –
- ¡Ni muerto! – exclama Cipriano –
- Pues si, eso es lo que te podría pasar si no hablas – amenaza José Luis –
- Pues ya estaría de Dios – responde Cipriano desafiante –
José Luis da orden a Rufino de registrarlo por si lleva algún mensaje. Rufino encuentra la carta que Magdalena le escribió a su tía. Cipriano señala indiferente que no se van a enterar de nada que ya no sepan. José Luis rompe el sobre y lee la carta.

He decidido quedarme con Alejandro, es mi marido y lo amo. Yo sé que tu me entiendes, por eso recurro a ti, para que me ayudes a reunirme con mi hijo, te lo suplico tía, no te niegues o me harás infeliz el resto de mis días. Cipriano te explicara todos los detalles, dirás que vas de viaje unos días y te llevaras a Alejandrito hasta un pueblo que Cipriano te dirá, allá Alejandro te buscara y le entregaras a mi hijo.
Ponte de acuerdo con Cipriano en la fecha, pero que sea pronto te lo ruego, no sabes el deseo tan grande que tengo de estrechar a mi hijo entre mis brazos.
Los recuerdo a todos con amor y los extraño mucho, por mi no se preocupen soy muy feliz.
Un beso.
Magdalena.

José Luis termina de leer la carta muy alterado, jadea muy deprisa intentando tranquilizarse, después blande la carta en el aire mientras asegura.
- Todo, todo son mentiras – se dirige a Cipriano rabioso - ¿De qué medios se valió para obligarla a escribir estas cosas? ¿Cuál es el pueblo al que Almonte va a ir por su hijo?
- No se lo voy a decir – responde Cipriano rotundo –
- Cipriano tu no sabes cual es tu situación – dice José Luis enfurecido – Tu patrón es un traidor, un rebelde que ha causado muchos problemas y, además, se ha atrevido a robarme a mi prometida.
- ¡Su prometida! – exclama Cipriano irónico –
- ¡Sí mi prometida! – grita José Luis perdidos los nervios totalmente – Y más vale que hables por las buenas porque no quiero entregarte a las manos de la policía y te aseguro que ellos si tienen métodos para obligarte a decir todo.
- Pues eso es lo que usted dice, pero los indios somos muy tercos y este indio jamás va a traicionar a Alejandro ni muerto.
José Luis se lleva las manos a la cara con gesto de desesperación.
El padre Abundio y Maria están esperando ser recibidos en la antesala del obispo, pretenden exponerle el caso de Alejandro, los dos van a declarar a su favor.
Él padre Abundio esta seguro que el obispo le creerá; Debió haber venido inmediatamente a verlo y no escuchar los consejos de ese muchacho atolondrado. Esta seguro que todo se va a arreglar en cuanto el obispo hable con el gobernador, por muy influyente que sea Torres Quintero se va a ver obligado a decir quien tiene el testamento.
- ¡Se lo juro padre! Con tal de ayudar a Alejandro no me importa que se quede con “esa mujer” – asegura Maria con tono despectivo –
- Magdalena es su esposa y es buena – asegura el padre Abundio cortando a Maria-
Benito acude a informar a Torres Quintero de que Cipriano ha sido arrestado por el coronel Álvarez, le ha ofrecido sus servicios para interrogar al detenido pero este se ha negado. Torres Quintero da orden de interrogarle como él sabe a pesar de la negativa de José Luis.
José Luis regresa a su casa acompañado de Rufino, se deja caer en el sofá con aire de desesperación. Rufino le asegura que Cipriano no hablara, él tampoco lo haría en su lugar aunque lo mataran, pregunta a su patrón que decía la carta de Magdalena.
- Ya te dije, quiere a su hijo – responde molesto José Luis – Pero todo lo demás son mentiras, estoy seguro. Que lo quiere a él, que esta enamorada de él – mueve la cabeza desesperado -. Sepa Dios que métodos usa para obligarla, pobrecita, tal vez la maltrata, la asusta, ella siempre le tuvo miedo – José Luis levanta la voz y dice con mirada de odio - ¡Pero si hay justicia en este mundo, lo tengo que encontrar y hacerle pagar todo!
- Mira Pepe, yo te quiero mucho pero... – Rufino no puede terminar pues llaman a la puerta –
Rufino abre la puerta y entra Dimitrio Mendoza, saluda a José Luis y le pregunta porque no han permitido que entrara a ver a Cipriano y tampoco han querido darle informe de él. José Luis asegura que asi lo ordeno. Dimitrio solicita que le deje verlo, esta seguro de poder hacerle decir donde esta su hermana.
Alejandro y Magdalena pasean por el bosque muy juntos agarrado de la mano.
- Nunca he sido tan feliz como ahora – asegura Magdalena – Me acuerdo cuando te vi por primera vez, llegaste preguntando por mi papá.
- Si – responde Alejandro sonriendo – Y tu me dijiste que no estaba.
- Si, fue mi primera mentira contigo – Magdalena se detiene y pregunta – Dime ¿por qué aceptaste ese trato con mi mama?
- Porque me gustaste mucho – responde Alejandro –
- ¿De veras? – Magdalena sonríe feliz –
- ¡De veras!
- ¿Y no te arrepientes?
- No – Alejandro la mira a los ojos enamorado – Magdalena si supieras cuanto te quiero.
- ¡Quiero ser feliz Alejandro! Contigo y con nuestro hijo.
- ¡Lo serás! Te prometo que lo serás – Alejandro sonríe y le acaricia el rostro con ternura –
- ¡Te creo! – asegura Magdalena sonriendo confiada, los dos se besan en medio del camino –
Dimitrio acude a ver a Cipriano, este esta tirado en el suelo cubierto de sangre, la policía le ha interrogado pero no ha conseguido sacarle ninguna información. Dimitrio se inclina sobre él, le ofrece un cigarro y después de asegurar que esta de su lado le pregunta por el paradero de Alejandro y Magdalena, Cipriano se niega a hablar. Dimitrio le cuenta que el niño ha desaparecido, quiere saber si lo tienen ellos, Cipriano sorprendido responde que no. Dimitrio vuelve a insistir, quiere saber donde están, le jura por la memoria de su padre que no se lo dirá a nadie, pero Cipriano asegura que no se lo dirá a nadie, ni siquiera a él.
La fiesta de Armida esta en su apogeo, Torres Quintero se ha llevado a la anfitriona a un aparte en el vestíbulo, intenta besarla, quiere que entren en el despacho, ella le gusta mucho. Suena la campanilla, Armida abre y se encuentra con una mujer que dice conocerla y la llama Adelina ante la sorpresa de Torres Quintero. Armida le asegura que se ha equivocado de persona.
Maria regresa a casa de los Mendoza y le cuenta a Carmen que el señor obispo prometido hablar al día siguiente con el gobernador, el padre Abundio se ha quedado a dormir en casa del obispo bajo su protección, llega Dimitrio y al conocer las novedades expresa su deseo de que el gobernador les haga caso.
Armida esta comentando con Sebastián lo sucedido la noche anterior, una de las invitadas era conocida de los dos, se llama Luisa y la reconoció inmediatamente, ella le dijo que estaba equivocada, pero no la creyó, aunque tuvo la discreción de callarse. Maria hace su entrada en la casa, ha estado fuera todo el día y la noche anterior, Armida la regaña, no la paga para que solucione sus problemas personales, suena la campanilla y Maria acude a abrir, es Luisa que pregunta por Armida, esta da la orden de decir que no esta, Maria acude a la puerta y comunica que los señores no están. Luisa pregunta intrigada si el esposo de Armida se apellida Guillén y si es rico. Maria dándose cuenta que hay gato encerrado tira de la lengua a la visita, afirmando que ese es el apellido del marido y le pregunta si es amiga suya.
- Bueno nos conocimos hace muchos años en Lima, yo soy artista, me da mucho gusto que le haya ido tan bien – dice mirando a su alrededor –
- ¡Perdone señorita! – dice Maria – Usted me pregunto que si Guillén era su apellido de casada ¿cómo se llamaba de soltera?
Antes de que Luisa pueda contestar sale Sebastián rápidamente del salón y tira de la visita hacia el interior de la casa. Maria la retiene y insiste, quiere saber como era su apellido de soltera, porque si ella creyó que Guillén era el apellido de casada, significa que no es sobrina de Benjamín Almonte. Maria se vuelve hacia Sebastián.
- Como usted no es ningún marques de la Cruz y eso Adolfo lo sabe.
Sebastián intenta atrapa a Maria para impedirle salir de la casa pero Luisa sorprendida se interpone. Maria sale corriendo después de amenazarle con lo que le hará Alejandro cuando se entere.
Sebastián intenta hacer creer a la asombrada Luisa que Maria es una loca que tienen en la casa por compasión. Luisa quiere saber porque Adelina se hace llamar Armida Guillén, la hacen pasar al salón y le cuentan una parte de la historia: Sebastián era el profesor de música de la verdadera Armida Guillén, la familia le hablo sobre el tío de México que no tenia hijos y quería hacer de Armida su heredera. Una noche la familia fue masacrada y él pensó que Adelina podía hacerse pasar por Armida y reclamar la fortuna, pues el tío no conocía a su sobrina. Cuando llegaron, Benjamín Almonte ya había muerto y encontraron un impostor ocupando su lugar, recurrieron a Torres Quintero que les creyó y demostró que el testamento que había otorgado las propiedades al supuesto hijo de Almonte era falso.
El obispo ha ido a ver al gobernador que llama a Torres Quintero a su presencia bastante molesto.
El cura insiste en que lo mantuvieron secuestrado y que Alejandro Almonte ostenta el apellido legítimamente, también afirma que el testamento que se demostró era falso no es el mismo que él redacto, ha sido sustituido. Además, hay un testigo que escucho una conversación muy comprometedora entre Armida Guillén y el marques de la Cruz, en la que afirmaban que una persona les esta extorsionando con el verdadero testamento y que usted sabe quien es. Torres Quintero protesta, no es posible que su señoría crea semejantes patrañas.
- Yo no creo nada – dice el gobernador fastidiado – Pero el obispo exige que se investiguen los hechos, yo no sé hasta que punto dice la verdad ese sacerdote – el gobernador se inclina sobre la mesa mirando amenazador a Torres Quintero – pero si usted esta mezclado en esto, tiene que arreglar las cosas a como de lugar. No quiero escándalos y menos en un momento tan difícil como este. No quiero que este asunto trascienda y menos que se descubra que no de mis colaboradores esta involucrado en ello.
Torres Quintero intenta averiguar quien es el testigo, pero el gobernador no lo sabe. Después le advierte que el sacerdote debería ingresar en prisión, pero el gobernador se niega, porque prometió al obispo dejarlo bajo su protección.
Maria va en busca de Víctor a su hotel para contarle lo sucedido. Armida Guillén es una impostora, llego una señora de la compañía de teatro que la conoce de Lima y no se llama Armida, esa mujer se llama Luisa pero no recuerda el apellido. Víctor decide que hay que ir a buscarla inmediatamente y los dos salen a toda prisa.
Armida y Sebastián están muy contentos porque Luisa los creyó y parece que se callara lo que sabe. Torres Quintero llega para avisarles que alguien los escucho hablar sobre el verdadero testamento y ya ha acudido al gobernador quiere saber quien puede ser el testigo. Armida llega a la conclusión que debe ser Maria, que, además, esa misma mañana se fue de la casa.
José Luis ha ido a casa de los Mendoza para entregar la carta de Magdalena que le quito a Cipriano. Paula lo recibe en el despacho, parece una mujer totalmente diferente, toda su anterior soberbia y altanería han desaparecido, después de leer la carta se compadece de Magdalena, que parece desesperada por la ausencia de su hijo.
- Yo había pensado que lo tenían ellos, pero según la carta no es asi – dice José Luis –
- ¡Ojala se lo hubiera llevado Alejandro! Por lo menos estaría con su madre – asegura Paula –
- Lo encontraremos señora – y añade rabioso - ¡Y ese infeliz pagara por todo!
- ¿Y destruir a Magdalena para siempre, coronel? Ya sé que usted se había hecho muchas ilusiones con ella, siempre la ha querido pero – Paula le suplica – Mejor déjelos en paz.
- Ese hombre se la llevo a la fuerza – José Luis no puede contener su indignación-
- Si, pero ya vio lo que dice la carta. Lo quiere, esta feliz con él – asegura Paula serena –
- ¡Usted no puede creer eso! – exclama José Luis descompuesto – La obligo a escribir esas cosas para tenerlos a ustedes tranquilos. Magdalena no puede querer a un hombre que se ha burlado de ella, que desde que la conoció no ha hecho otra cosa que hacerla infeliz ¡Además, ella acepto casarse conmigo!
- No coronel, esta usted equivocado – dice Paula con tristeza – Usted se aferra a una idea equivocada, como lo hice yo por muchos años. Creí que solo lo que yo pensaba era justo, pero ya ve... Es verdad que obligue a Magdalena a casarse con Alejandro, pero después ella se enamoro de él...
- ¡No señora! – José Luis la interrumpe muy alterado negando la realidad una vez mas – Magdalena quiso cumplir con su deber de esposa, por eso les hizo creer a ustedes que amaba a ese hombre, pero yo sé que no es asi. Conozco a Magdalena tal vez mejor que cualquiera, y sé que un alma noble y delicada como la suya jamás se habría enamorado de un “hombre como ese” – José Luis se expresa con desprecio - ¿Ya ha olvidado todo lo que la hizo sufrir?
- No – Paula enfrenta a José Luis con la verdad – Pero seamos sinceros coronel, fue por culpa de usted, si al saber casada a Magdalena se hubiera apartado de su camino, Alejandro jamás hubiera dudado de ella.
José Luis incapaz de seguir escuchando, se levanta bruscamente para marcharse, pero antes se defiende.
- Y si usted señora, no la hubiese arrancado de mi lado, su hija ahora seria una mujer respetable y feliz – asegura José Luis con soberbia –
- Asumo mi parte de culpa – Paula lo desafía – Pero usted coronel, también haga lo mismo con la que le corresponde.
José Luis no responde y con un breve y seco saludo se retira apresuradamente.
Nadia esta bordando en el salón de su casa cuando llega su marido interesándose por el paradero de Adolfo. Ella sin mirarle responde que fue a la capital para arreglar unos asuntos y aun no regresa. Francisco intenta averiguar si sabe algo mas, pero Nadia apenas le contesta y no le mira, ya harto de la situación le pregunta porque esta asi de rara desde hace unos días.
Nadia incapaz de callarse le echa en cara su maldad; No comprende como pudo destruir de ese modo a una familia. Francisco intenta fingir que no sabe que esta hablando, pero su esposa le aclara que Adolfo se lo contó todo y sabe que junto con el marques de la Cruz falsifico y sustituyo el verdadero testamento del padre de Alejandro, también sabe que el testamento verdadero lo tiene Adolfo, este quiere entregarlo, pero le tiene miedo. Francisco afirma estar arrepentido, él también quiere entregarlo, el gobernador se ha enterado y se lo exige. Le pide a Nadia que se ponga en contacto con Adolfo para que regrese porque quiere hablar con él. Nadia le abraza feliz por lo que considera un cambio en su esposo, sin darse cuenta de la torva mirada que este lanza por encima de su hombro.
Alejandro y sus hombres han salido a defender a unos peones que se habían rebelado y a los que habían echado la tropa, regresan con algunos heridos, pero Alejandro esta ileso, Magdalena sale feliz a su encuentro,
- Siempre que te vas tengo miedo de que no regreses – dice Magdalena abrazándolo –
- ¿No te prometí que iba a volver? – Alejandro la abraza cariñoso –
- Si, pero uno de estos días podrías no cumplir tu promesa – dice Magdalena preocupada –
- ¿No ha vuelto Cipriano? – Alejandro esta extrañado por la tardanza –
- No, y ya debería haber regresado – Magdalena no puede ocultar su inquietud –
- Tal vez algo lo demoro – Alejandro oculta su preocupación para tranquilizarla – o quizá este esperando una respuesta de tu tía todavía – Alejandro la atrae hacia él y Magdalena apoya la cara en su pecho - ¿Estas segura que no nos iba a traicionar?
- ¡Por supuesto que no! – responde Magdalena mirándole a los ojos, Alejandro la mira unos segundos y la besa –
Víctor y Maria han pasado todo el día buscando a Luisa, por fin en la noche dan con ella en su hotel, una vez dentro de la habitación explican el motivo de su visita.
- Señorita por favor, si usted sabe que Armida no es quien dice ser nos lo tiene que decir, es muy importante – suplica Maria –
- Bueno me equivoque, la confundí con otra – responde apurada Luisa –
- No es cierto – asegura Maria volviéndose hacia Víctor –
- Es la verdad – asegura Luisa –
- Señorita, hay de por medio una familia, un hombre su esposa y una criatura de cuatro años – dice Víctor respetuoso – Tiene usted que escucharnos.
Fin del capitulo 71.
Mar




Escrito desde Apr 30, 2003, 7:26 PM

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Capitulo 70 de "Bodas de Odio"

by Mar

Rufino entra a toda prisa en el despacho de José Luis, se ha enterado que Alejandro Almonte esta en Durango.
- Si, ya lo sé – responde José Luis muy serio – acabo de recibir permiso del señor presidente para ir para allá.
- Pepe ¿por qué no dejas las cosas por la paz? – pregunta Rufino acongojado –
- ¿Qué quieres decir Rufino?
- Que ese cristiano tenia todo el derecho de venir por su mujer – dice Rufino –
- ¡Ella no es su mujer! – exclama José Luis molesto –
- Pero si el padrecito dijo...
- ¡Tal vez! – José Luis interrumpe a Rufino muy alterado – tal vez el padre Abundio se vio obligado a mentir. Puede haber mil motivos por los que estuviera escondido, además, ya paso mas de un mes desde que lo encontraste y hasta ahora ninguna denuncia ha sido presentada.
- Pues a lo mejor el chango ese que lo tenia encerrado lo encontró y se lo echo. El mismo cura me dijo que era de Puebla – Rufino le suplica cordura – De todos modos Pepe, esa mujer tiene marido.
José Luis suspira fastidiado ante la insistencia de Rufino y intenta convencerle que esta en lo correcto al perseguir a Alejandro sin tregua.
- Alejandro Almonte... o como se llame... es un bandolero, un bandido que esta luchando en contra del gobierno, tengo ordenes de combatirlo y matarlo.
- Mira Pepe ¿te acuerdas cuando te salve de que te fusilaran y andábamos por hay huyendo? – José Luis asiente y Rufino continua su argumentación – Recuerdo muy bien que una vez me dijiste que el pueblo ya se estaba cansando y que tarde o temprano iban a agarrar a todos esos ricachones por el mero cogote y eso mismo es lo que esta haciendo el hacendado. Asi que si te lo quieres echar no es por revoltoso, sino porque se llevo a la güerita.
Josefina llega del parque con Alejandrito. Dimitrio sale a recibirlos. Adolfo acude a invitarlos al teatro y le presentan al niño, le hace unas carantoñas y comenta lo guapo y simpático que es. Josefina aprovecha para comentar lo preocupados que están por la situación del pobrecito niño, ante el nerviosismo de Adolfo. Dimitrio acepta la invitación y lo hace pasar al despacho, le pide a Josefina que lleve al niño con su madre mirándola significativamente.
El padre Abundio se pasea por el dormitorio de Paula reprochándole su anterior actitud, todo le paso por ser demasiado ambiciosa, el dinero no lo es todo en la vida.
- Es que yo debería haberle dicho a Magdalena que Alejandro estaba vivo – dice Paula acosada por los remordimientos – Si lo hubiera hecho, ella no se habría comprometido con el coronel Álvarez y no hubiera sucedido todo esto tan horrible, ahora ya nada tiene solución ¡Qué vergüenza padre! Mi hija desprestigiada de esa manera, porque aun si usted dice que Alejandro es su marido, los demás no lo saben.
- Pues si, pero es por culpa de tu hijo que no sé que esta esperando – asegura el padre Abundio indignado –
Llega Josefina con el niño, se lo entrega a Paula y advierte al padre Abundio que no debe bajar porque Adolfo esta en la casa.
Dimitrio sigue insistiendo sobre la supuesta prueba de la inocencia de Alejandro. Adolfo se siente muy incomodo y protesta; No sabe porque esta tan seguro de que esa prueba existe. Dimitrio ya cansado del juego del gato y el ratón, se acerca a la mesa del despacho donde esta sentado Adolfo y apoyándose en ella le enfrenta directamente.
- Te voy a decir la verdad ¿te acuerdas de Maria? – Adolfo asiente – Pues se ha quedado a trabajar para Armida y escucho una conversación entre ella y el marques. Ella se entero que existe una persona que desde hace tiempo esta extorsionándolos porque tiene el verdadero testamento – Dimitrio mira a Adolfo acusador –
- Pues a lo mejor es una mentira de esa muchacha – dice Adolfo nervioso, esquivando la mirada de Dimitrio –
- No es mentira Adolfo – asegura Dimitrio terminante –
Torres Quintero ha ido al despacho de José Luis a reclamarle que no entregara al padre Abundio a las autoridades, por muy sacerdote que sea hay una orden de arresto contra él, asi que le exige que le diga donde esta. José Luis no puede menos que extrañarse ante tanta urgencia por encontrar a un anciano sacerdote.
- ¿Y usted como se entero de todo esto? – pregunta José Luis – ¿Acaso se lo dijo el hombre que lo tenia prisionero?
- Yo averiguo todo lo que quiero coronel – asegura Torres Quintero altivo – Su ayudante lo encontró, lo trajo con él aquí a Puebla y quiero que me lo entregue.
- ¿A usted?
- A las autoridades competentes – dice Torres Quintero impaciente –
- No sabemos donde esta - asegura José Luis –
Rufino que ha observado la escena en silencio interviene y le jura a Torres Quintero que no sabe donde esta, lo trajo hasta Puebla y después el cura se marcho. Torres Quintero le acusa de reconocerlo y dejarlo escapar, pero José Luis dice terminante que Rufino no sabia de quien se trataba y si no le cree puede registrar su casa. Torres Quintero no tiene mas remedio que conformarse con la palabra de José Luis.
Adolfo esta en casa leyendo el periódico cuando llega su cuñado muy enfadado e impaciente, le pregunta cuanto dinero quiere por entregarle el testamento de Benjamín Almonte la cosa urge, se pone muy agresivo y Adolfo asustado acepta entregarlo a cambio de una buena cantidad de dinero.
Armida le comenta a Maria que Alejandro será arrestado tarde o temprano y que acabara fusilado, ella lo siente porque Alejandro le gustaba mucho, si él no hubiera estado casado ella se habría casado con él y los dos estarían disfrutando de su fortuna. Maria pregunta que habría sucedido con Sebastián y Armida asegura que nada, habría seguido disfrutando de la vida como lo hace ahora. Sebastián y ella se conocen desde hace muchos años, en Lima iban juntos a todos lados, fiestas, bailes, casinos a los dos les gustaba mucho jugar, entonces era muy divertido, ahora se le ha agriado el carácter. Maria pregunta sorprendida como era posible que su familia le dejara hacer esa vida, Armida se da cuenta que se ha ido de la lengua y intenta rectificar, en ese momento llaman a la puerta. Maria va a abrir y entra Torres Quintero, que pasa al salón. Maria se queda escuchando la conversación, pero vuelve a sonar la campanilla de la puerta, se ve obligada a abrir y no puede escuchar como Torres Quintero le pide a Armida el dinero que Adolfo le ha exigido por entregar el testamento. Ella le pide una semana para poder reunir el dinero.
Magdalena ha salido del campamento y llora sola en medio del bosque. Manuel va en su busca bastante molesto y le pide que no se aleje sin avisarle, es demasiado hermosa y no le gustaría que algunos de sus hombres tuvieran ideas equivocadas sobre ella. Magdalena pide disculpas, no pensó que hubiera peligro.
- Esto no es para usted señora – dice Manuel impaciente – hágame caso y regrese a Puebla.
- Es que no quiero irme sin antes haber visto a Alejandro aunque sea una sola vez – dice Magdalena llorando angustiada –
- Alejandro es muy importante en este momento para nosotros y no puede abandonar el lugar donde esta – señala Manuel irritado –
- También para mí es importante – Magdalena se enfrenta a él con lagrimas en los ojos – Es lo más importante de mi vida y si he aguantado todo esto es con la única esperanza de volverlo a ver, aunque sea una vez – mira a Manuel suplicante -. ¡Es que yo lo amo! Y si no ha venido es porque usted no quiere ¡Dígale que venga o mándeme con él! Por favor se lo ruego.
- No se da cuenta que seria muy peligroso, la distancia es grande y hay soldados por todo el país, si Alejandro se atreve a venir a verla arriesga su vida ¿Eso es lo que usted quiere?
Magdalena mueve la cabeza negativamente llorando.
- Magdalena, no soy tan insensible – dice Calderón amable – La entiendo y estoy seguro que en estos momentos Alejandro esta luchando en contra de sus deseos de venir a verla, pero si se le ha prohibido hacerlo es por su bien ¡Créame!
- Pues entonces ¿cuando lo voy a volver a ver? ¿Hasta que esto termine? ¿Y si se muere antes? – Magdalena llora sin consuelo – Por lo menos hubiera dejado que se despidiera de mí.
Magdalena se marcha dejando a Manuel con la palabra en la boca.
Adolfo y Dimitrio han regresado de la representación teatral, están conversando en el despacho comentando que la representación no valió la pena. Dimitrio señala que había mujeres de buen ver; Adolfo dice que esta harto, esas mujeres no van mas que a sacarle el dinero.
- Pero tu tienes mucho – dice Dimitrio – y más que podrías tener si te decidieras a entregarme el testamento de Benjamín Almonte.
- ¿De que estas hablando? – dice Adolfo nervioso –
- Vamos a hablar con las cartas sobre la mesa – Dimitrio enfrenta a Adolfo – Tu tienes el testamento de Benjamín Almonte.
- ¡Estas loco! – exclama Adolfo apartando la mirada –
- ¡Es la verdad! ¿Tu crees que Armida Guillén te va a ofrecer mas que nosotros? Hemos sido amigos desde niños Adolfo, yo sé que aprecias a Magdalena ¿Te hace feliz el saber que va a ser una desdichada toda su vida?
- ¡Por supuesto que no! Pero no sé que me estas hablando.
- ¡Lo sabes muy bien! – dice Dimitrio acusador - ¿Qué te cuesta? Lo mismo que te puede dar Armida te lo puedo dar yo, hasta mas, en cuanto Alejandro recupere su fortuna estara dispuesto a darte lo que quieras ¿Por qué deberias de favorecer a una desconocida? Tu y yo hemos sido como hermanos.
- ¡Ni tanto! – señala Adolfo resentido – Recuerdo muy bien la vez que te ayude para que tu cuñado saliera de la cárcel, me prometiste un dinero que jamás me entregaste.
- Bueno si, es cierto – responde Dimitrio arrepentido – pero ahora las cosas han cambiado, si no me tienes confianza Josefina te puede firmar un pagare por la cantidad que quieras a cambio del documento. Te juro por la memoria de mi padre que nadie sabrá quien me lo ha entregado y si es que tienes miedo de alguien me puedo esperar para entregarlo a las autoridades hasta que te hayas marchado ¿no era tu deseo irte a vivir a Europa? ¡Adolfo por Dios! Ayudamos a salir de esta situación tan vergonzosa, a ti te da lo mismo favorecer a unos o a otros ¿por qué los beneficiados no deberíamos de ser nosotros? Somos tus iguales, tus amigos.
- Yo... si las cosas fueran asi, como tu dices, te juro que... pero es que yo no tengo ningún documento.
Dimitrio mira a Adolfo con aire de desesperación ante la obstinación de su amigo.
Ha pasado una semana y Dimitrio se dispone a visitar a Adolfo, este sigue negando ser quien tiene el testamento, Dimitrio esta comenzando a impacientarse y si no se lo da por las buenas esta dispuesto a quitárselo a como de lugar. En el vestíbulo se encuentra con Josefina que se va para el parque con Alejandrito, salen juntos de la casa.
Alejandro en Durango recibe una carta de Manuel; Han tenido algunos enfrentamientos con los federales y todo ha salido bien, ya están organizados y cada vez se les une mas gente. El coronel Álvarez ha salido para Durango a buscarlo, al frente de un gran contingente de soldados, por lo que ya ha cumplido la misión. Puede regresar cuando quiera.
En la casa de Torres Quintero, Adolfo descansa en el salón, entra su cuñado y le entrega el dinero que le pidió a Armida y le exige la entrega del testamento del padre de Alejandro. Adolfo se ríe y le dice que si de verdad pensaba que era tan imbecil como para guardarlo en su casa; Tiene que ir a buscarlo, se lo entregara cuando lo tenga, antes quiere contar el dinero. Torres Quintero esta furioso, pero cuando va a amenazar a Adolfo, entra Nadia conduciendo a Dimitrio que ha venido a visitarlo, este esconde rápidamente el sobre con el dinero en su chaqueta. Torres Quintero saluda molesto por la interrupción, Dimitrio responde con frialdad. Torres Quintero insiste en llevarse a Adolfo pues estaban tratando de un tema importante, pero este asegura que no era tan urgente, que más tarde le dará lo que le pide porque tiene que ir a buscarlo, después de un tira y afloja Torres Quintero no tiene mas remedio que retirarse bastante fastidiado. Nadia invita a Dimitrio a tomar un café, se sienta con ellos y conversa, se interesa por el estado de su madre y hermana, Dimitrio le contesta sin apartar su mirada acusadora de Adolfo que se siente francamente incomodo.
Josefina regresa a casa muy alterada y cuenta a la familia y al padre Abundio que el niño se le perdió en el parque. Ella se detuvo a platicar con una amiga, el niño estaba a su lado y cuando volvió a mirar había desaparecido, lo busco por todo el parque, pregunto a todo el mundo, pero nadie lo había visto. Paula se desmaya ante la noticia y no tiene mas remedio que atenderla, cuando se recupera todas las mujeres lloran sin saber que hacer. El padre Abundio toma el mando, deben ir a buscarlo todos, incluidos los sirvientes, preguntar a todo el mundo, llamar a todas las puertas. Todos se disponen a emprender la búsqueda, incluido el padre Abundio, que no esta dispuesto a quedarse encerrado ante la crisis. Josefina decide ir a buscar a Dimitrio, sabe que esta en casa de Adolfo.
En casa de Torres Quintero Nadia mira el reloj y se despide; debe ir a hacer unas visitas, los dos amigos se quedan por fin solos: Ante la mirada acusadora de Dimitrio, Adolfo reacciona y intenta disculparse.
- Sabes Dimitrio, estuve pensando. Tu dices que existe otro testamento y aun suponiendo que sea verdad ¿De qué sirve recuperarlo? Tu cuñado, o lo que haya sido nunca volverá a disfrutar de su posición. Ahora se le busca también como un opositor al régimen; Dice Francisco que manda un grupo de gente armada que roba, asesina, asalta cuarteles, mata soldados.
- Ya lo sé, pero si quiero aclarar la situación no es por él, es por mi hermana y por mi sobrino – Dimitrio encara a Adolfo – Ten siquiera un gesto de decencia por lo menos una vez en tu vida.
- ¡Me estas insultando! – exclama Adolfo ofendido –
- Te estoy diciendo la verdad – asegura Dimitrio con firmeza - ¿Es que no hay nada en este mundo que conmueva tu alma negra?
Adolfo se dispone a contestar pero es interrumpido por la irrupción de Nadia, seguida de una desesperada Finita, que se arroja sobre Dimitrio contándole entre jadeos que ha perdido a Alejandrito en el parque, después enfurecida se lanza sobre Adolfo, que se ha puesto de pie para recibirla, gritándole dispuesta a golpearle.
- ¡Y usted! Usted es un desvergonzado, un infame que goza con el sufrimiento de los demás, es un sinvergüenza, que ha vendido su alma al diablo.
Ante el peligro de que Josefina acabe abofeteándole, Adolfo le sujeta el brazo.
- ¡Suélteme! – exclama Josefina soltándose con brusquedad – Pero yo también estoy dispuesta a pagar lo que sea – se vuelve hacia Nadia que contempla la escena sorprendida – Él tiene el verdadero testamento del padre de Alejandro y no lo quiere entregar. Todo fue un engaño, una mentira Nadia, y su hermano lo sabe perfectamente.
- No es cierto Nadia – dice Adolfo muy nervioso – Están inventando.
Dimitrio harto del juego, se da la vuelta y enfrenta a Nadia.
- ¡Bueno ya esta bien! Que se sepan de una vez las cosas. Tu hermano ha estado extorsionando a Armida Guillén, amenazándola con entregar el verdadero testamento de Benjamín Almonte.
- No los creas Nadia – dice Adolfo –
- ¡Ah! Entonces explícale a tu hermana de donde has sacado el dinero para vivir como vives.
- Ellos tienen razón Adolfo ¡Quiero que me lo expliques! – Nadia se enfrenta su hermano enfurecida - Porque si no lo haces voy a ir con nuestro padre, y le voy a pedir que venga a Puebla y él a puras bofetadas te va a sacar la verdad. Habla, habla o soy capaz de... – Nadia levanta la mano para abofetear a Adolfo –
- ¡No te va a gustar saber la verdad! – dice Adolfo a su hermana –
- ¡Que hables te digo! – grita amenazadora Nadia –
En el refugio de los rebeldes Manuel esta sentado en un rincón fumando pensativo, se acerca Magdalena y se sienta a su lado.
- Me da tanta pena esta pobre gente – dice Magdalena conmovida –
- Si son tan miserables es por culpa de...
- Si, ya sé de nosotros – Magdalena termina la frase – Pero que bueno, que hay gente como usted o como Alejandro para ayudarles.
- ¿Usted cree que ganaremos? – pregunta Manuel –
- No lo sé, pero seria lo justo – asegura Magdalena –
- ¿No se ofende si le digo una cosa? Envidio a Alejandro por tenerla a usted – confuso Manuel cambia de tema – Esta noche iremos a Cholula.
- ¿Para que?
- Ha volar el deposito de municiones de los federales.
- Por favor tenga cuidado – dice Magdalena preocupada –
- Gracias, gracias por sus buenos deseos y... – Manuel duda unos momentos – También quiero decirle que le escribí a Alejandro pidiéndole que volviera.
Magdalena sonríe feliz y agradecida ante la noticia.
En casa de Torres Quintero, Nadia llora sin consuelo por las indignidades que cometió su marido. Adolfo debe ir con las autoridades, no le importa que su marido sea acusado y el escándalo caiga sobre su familia, ella no puede permitir tanta injusticia. Dimitrio media tranquilizando el asunto, pueden arreglarlo para que Francisco quede al margen, en atención a Nadia; La culpa recaerá sobre Armida Guillén y Sebastián.
- ¿Pero como? – pregunta Adolfo no muy convencido – Además, que le voy a decir a Francisco si ya me dio el dinero.
- Pues se lo devuelves – dice Nadia muy enfadada –
- Tu todavía no te has dado cuenta de la clase de hombre que es tu marido, me puede matar – Adolfo mira a Dimitrio suplicante – Dimitrio tenemos que pensar en algo para salir de este embrollo con vida.
Dimitrio y Josefina regresan a la casa y son recibidos por Carmen muy preocupada. No han encontrado al niño y encima el padre Abundio no regresa, tienen miedo que le haya sucedido algo.
Josefina se abraza a Dimitrio llorando angustiada, este decide avisar a la policía. Esta hablando con Benítez informándole de lo sucedido y exigiendo que ponga a todos sus hombres a buscar al niño cuando entra Torres Quintero. Dimitrio le lanza una mirada despectiva y se retira sin saludar. Francisco después de enterarse de lo sucedido da orden de no buscar al niño.
Por fin regresa el padre Abundio ante el alivio de toda la familia, busco por todas partes, llamo en todas las puertas, pregunto a todo el mundo pero no hay rastro del niño.
Nadia esta muy enfadada con Adolfo, se avergüenza que sea su hermano, no entiende porque no le dio el testamento a Dimitrio de una vez.
- Porque... – Adolfo muy alterado – Se lo voy a dar, pero déjame hacer las cosas a mi manera.
Llega Francisco y Nadia se retira sin saludarle después de lanzarle una mirada acusadora. Francisco se enfrenta a Adolfo preguntándole si ya tiene el documento, este le responde que llegara en unos días, lo tiene un amigo suyo que vive en la capital, ya le mando un telegrama pidiéndoselo.
- ¿Quieres decir que alguien más esta enterado? – pregunta Francisco Alarmado –
- No, él no sabe nada – asegura Adolfo asustado –
- Estas mintiendo – Francisco lo agarra por las solapas, lo levanta del sofá y lo zarandea.
- Si no me suelta llamo a mi hermana – amenaza Adolfo –
Francisco Torres Quintero lo suelta empujándolo al sofá mientras lo mira amenazador.
Josefina y Dimitrio conversan en el despacho, ella esta desesperada, han pasado muchos días y todavía no saben nada del niño, ahora no desea que Magdalena regrese, porque si lo hace antes de que encuentren a Alejandrito no sabe que va a decirle, todo fue culpa suya. Dimitrio intenta consolarla, después, le comenta que esta preocupado por la reacción de Adolfo, hace una semana que no se sabe nada de él. Le dijo a Francisco que iba a la capital a por el testamento y desapareció.
- Conozco tan bien a Adolfo – dice Dimitrio – Yo sé que en el fondo es un sentimental, él quiere darme el testamento a mí, lo que pasa es que tiene miedo de Francisco.
- Pero es su cuñado, no se atreverá a hacerle nada.
- ¡Quién sabe Josefina, quien sabe! – responde Dimitrio preocupado –
Alejandro regresa al refugio de Puebla, va al encuentro de Manuel y lo primero que hace es preguntar por su esposa y su madre, su amigo le dice que salieron a caminar un rato escoltadas por dos hombres, le indica la dirección y Alejandro sale rapidamente a su encuentro. Rosario es la primera que lo ve y corre a abrazarlo muy contenta de verlo, Magdalena corre tambien al encuentro de Alejandro y se arroja en sus brazos. Rosario ordena a los hombres que las escoltaban que se retiren y ella tambien se va. Magdalena y Alejandro se quedan solos en medio del camino besándose.
Alejandro y Magdalena estan sentados en el bosque, muy juntos, Alejandro la abraza.
- ¿Me quieres? – pregunta Magdalena cariñosa –
- Mas que a nada en el mundo – responde Alejandro apasionado –
- ¿Y porque me dejaste tanto tiempo sola? – se queja Magdalena –
- Pero ahora ya esto aquí – responde Alejandro acariciándola con ternura – Voy a mandar a Cipriano a Puebla para tener noticias del padre Abundio y de nuestro hijo. – Alejandro mira preocupado a Magdalena – Te he sacrificado mucho y no puedo decirte cuanto va a durar esto ¿Quieres volver a Puebla?
- No, no quiero hablar ahora de eso – asegura Magdalena, los dos se besan apasionadamente –
Fin del capitulo 70.
Mar





Escrito desde Apr 29, 2003, 5:38 PM

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Capitulo 69 de "Bodas de Odio"

by Mar

Rufino protesta ante la afirmación del padre, él no podría matarle, de ninguna manera es esa su intención, solo quiere impedirle salir porque el tipo que lo tenia prisionero era de Puebla, a lo mejor lo ve por la calle y vuelve a capturarlo.
El padre Abundio, dice que si Dios llevo a Rufino a su prisión es por algo, y nada le sucederá. Antes de irse Rufino le pregunta si es cierto que Alejandro Almonte es quien dice ser y si la señora Magdalena es su esposa. El padre Abundio responde que Alejandro es el legitimo heredero de Benjamín Almonte y Magdalena su esposa por todas las leyes, eso deja bastante afectado a Rufino.
Paula sigue postrada en la cama, no quiere levantarse, Carmen intenta convencerla para que lo haga; El medico asegura que no tiene nada, si levanta se sentirá mejor. Paula pregunta por su nieto, quiere verlo. Carmen le informa que no esta, Josefina se lo llevo al parque, la esposa de Dimitrio se ha portado muy bien, apoyándolas durante toda la crisis.
- La única que se ha portado mal soy yo – dice deprimida Paula –
- ¡Otra vez con eso! – exclama Carmen impaciente – Eso es lo que te esta haciendo daño, te atormentas para nada.
- Yo labre la infelicidad de mis hijos.
- Eso debiste de haberlo pensado antes – dice Carmen fastidiada - ¡Ah, perdón! No era mi intención decirte eso Paula.
- Es la verdad – responde Paula apenada –
- ¡Pues sí! Pero como íbamos nosotras a pensar que Alejandro no era quien decía ser.
- Pero fui yo quien se fijo en él y lo escogió para marido de Magdalena, yo sabia que era un bastardo y eso debió de haberme detenido. Si cuado ella me suplico que le permitiera casarse con José Luis Álvarez yo la hubiese apoyado. Iván podría haberle ayudado a hacer carrera, ya ves hasta donde llego y por sí solo.
- Bueno pero es que nuestra situación económica estaba muy mal.
- Pero hubiéramos podido salir adelante, en todo caso era mejor la ruina que esta vergüenza que ha caído sobre nuestra familia. Magdalena robada por unos bandoleros, mi nieto un bastardo.
- Yo no veo las cosas tan trágicas como tu – asegura Carmen optimista – Mira, Dimitrio y Josefina tengo la impresión de que se están llevando muy bien. El niño – Carmen vacila y después se encoge de hombre – bueno pues eso ni modo. Pero en lo que se refiere a Magdalena ella nunca dejo de amar a Alejandro y ahora angustiada y todo, pero ha de ser feliz junto a él.
- Dios quiera que sea como tu dices – responde escéptica Paula –
En una cantina que hay frente a la casa de los Mendoza, Cipriano y Felipe vigilan, se han dado cuenta que es imposible sacar al niño, esta totalmente rodeada de policías, mientras vigila Cipriano contempla asombrado como el padre Abundio llega a la casa y entra en ella.
Carmen ha acudido a Dimitrio le pide que se invente algo para animar a su madre, conversan en el vestíbulo cuando suena la campanilla una sirvienta va a abrir la puerta y ambos se quedan de piedra cuando ven entrar al padre Abundio.
- Buenas tardes – saluda el padre Abundio – Soy yo aunque no lo crean.
- ¡Pero bueno! – exclama asombrado Dimitrio – Parece que los muertos están volviendo de la tumba, primero Alejandro y ahora usted.
- ¿Pero donde estuvo todo este tiempo padre? – pregunta estupefacta Carmen –
- Un hombre me tuvo encerrado, nunca quiso decirme el porque, pero ahora lo sé, para poder cometer tranquilamente esa infamia en contra de Alejandro, para poder despojarlo de su legitimo nombre, de su mujer y de su hijo – el padre Abundio los mira con aire de reproche – Ya se que todos creyeron en ese engaño y también ustedes, por eso antes que nada vine aquí a verlos a ustedes.
- ¿Pero entonces Alejandro no nos ha engañado? ¿Magdalena es su esposa de verdad? – pregunta Carmen alborozada –
- Me sorprende que hayas podido creer eso hija – reprocha el padre Abundio – Conociste muy bien a Alejandro.
Dimitrio le indica al padre Abundio que pase al despacho para que puedan conversar tranquilamente.
Magdalena vestida de monja esta sentada en la celda que le han asignado muy pensativa, entra Rosario también vestida de monja para contarle que los soldados siguen fuera vigilando. Magdalena esta muy preocupada porque Alejandro prometió venir y tiene miedo que lo atrapen. Magdalena toma su vestido y decide ponérselo para irse y de ese modo conseguir que José Luis retire a los soldados, vino a buscarla a ella. Rosario intenta tranquilizarla, esta segura que Alejandro ya se habrá dado cuenta y tomara sus precauciones, pero Magdalena afirma que no es solo eso, si al día siguiente registran el convento y las encuentran, a ella la llevaran a Puebla, pero Rosario se ira directa para la cárcel.
Dimitrio sentado a la mesa del despacho con el padre Abundio frente a él lo interroga ante la mirada atenta de Carmen.
- ¿Y cuando fue a por usted ese individuo? – pregunta Dimitrio –
- Al día siguiente que ese señor Torres Quintero junto con el marques de la Cruz fueron a verme.
- Y usted les dijo categóricamente que Benjamín Almonte había admitido a Alejandro como su hijo.
- ¿Cómo no se lo iba a decir si era la verdad? Yo mismo redacte el testamento, él no podía hacerlo, pero después puso su firma bien clara y los testigos también, luego lo lleve al juez de Zacatecas y él hizo todas las diligencias necesarias asegurándose que todo estaba correcto.
- ¿Y también dice usted que ese hombre lo iba a matar pero se arrepintió?
- Asi fue – asegura el padre Abundio – Y me llevo a esa casa de la cañada, iba a verme de vez en cuando, pero por mas que le insistí nunca quiso decirme ni su nombre, ni el porque me tenia allá. El pobre muchacho que me cuidaba era mudo y no sabia escribir.
- Pues lo mas seguro es que Francisco haya querido desaparecerlo a usted para que no hablara a favor de Alejandro – Dimitrio se pone de pie y se acerca al padre Abundio – Mire padre usted por el momento no puede acudir a las autoridades.
- ¿Por qué?
- Porque lo primero que van a hacer en cuanto les diga quien es seria arrestarlo, no olvide que también hay una orden de aprensión en su contra.
- Pero yo iré inmediatamente a hablar a exigir – dice el padre Abundio indignado-
- Si, pero es que mientras se abren las averiguaciones, usted estará en la cárcel, lo que equivale a estar en manos de Torres Quintero, lo cual quiere decir que usted será un hombre muerto padre. Yo le ruego que se quede aquí unos dos o tres días, mientras yo hago unas averiguaciones.
- Si, pero ese soldado que lo encontró, el ayudante del coronel Álvarez ¿no sé lo ira a decir? – dice Carmen –
- ¿Le dijo usted que venia para aquí? – pregunta preocupado Dimitrio –
- No, pero es un buen hombre – responde el padre Abundio –
- En este momento no podemos confiar en nadie y menos si es un amigo del coronel Álvarez – asegura Dimitrio –
- Pues si, porque no le va a gustar nada el enterarse de que Magdalena sigue casada con Alejandro – Carmen esta loca de alegría - ¡Bendito sea el señor! Esto me parece un milagro.
En la hacienda abandonada que sirve de refugio a los rebeldes Manuel Calderón se pasea preocupado, llega Alejandro de vigilar a los soldados; Estos siguen alrededor del convento y no parecen dispuestos a irse. Calderón se muestra preocupado por Cipriano y Felipe, deben llegar esa noche de Puebla y no saben que ya no están en el convento, pueden atraparlos y si Felipe trae algún recado escrito de sus cómplices en Puebla serán descubiertos. Alejandro sugiere atacar a los soldados para después retirarse hacia el norte, asi obligaran a los soldados a perseguirles y dejaran libre el camino de Puebla, si Cipriano y Felipe están cerca oirán los disparos y tomaran precauciones y en la confusión él podrá sacar del convento a su madre y su esposa. Calderón acepta el plan.
Dimitrio esta en el casino bebiendo en compañía de Adolfo, este esta un poco bebido y se muestra muy contento de volver a ser amigo de Dimitrio, lo extrañaba mucho, siempre le tuvo mucho aprecio, claro que ahora se ha convertido en un hombre serio y trabajador. Dimitrio aclara que ha sido a la fuerza, pero que le gustaría estar todo el día de fiesta como él. Adolfo se ofrece a invitarle, el dinero le sobra. Dimitrio se sorprende por la generosidad de Francisco. Adolfo riendo cínicamente responde que su cuñado y otro, además de un tercero que daría lo que fuera por contribuir.
José Luis se pasea como un poseso por los alrededores del convento, llega Rufino a toda prisa para contarle la reaparición del padre Abundio; Lo encontró en una casa en la cañada, estaba prisionero para que no hablara, pues resulta que Alejandro si es un Almonte de verdad, no mintió, los que mintieron fueron los otros. José Luis palidece, no puede aceptar lo que Rufino le cuenta.
En el convento Magdalena se dispone a ponerse su vestido cuando se escucha disparos, Rosario y ella se miran asustadas, Alejandro llega a toda prisa y les dice que sus hombres están atacando a los soldados para distraerlos, hay que salir rápidamente para aprovechar la confusión. Magdalena le advierte que el José Luis quien manda a los soldados; Alejandro que ya lo sabe, le mira fijamente y le pregunta si quiere venir con él o tiene miedo y prefiere quedarse. Magdalena no lo duda, ira con él, se viste rápidamente con el habito y salen del convento dejando el vestido en la celda.
Adolfo y Dimitrio siguen hablando y bebiendo. Dimitrio lleva la conversación sobre su hermana y Alejandro; Él esta seguro que Alejandro dice la verdad y que alguien sustituyo el testamento, antes de desapareces Alejandro le dijo que había cotejado las firmas varias veces y que la de su padre era autentica. Dimitrio se muestra muy apenado, ahora que tiene mucho dinero estaría dispuesto a dar la mitad de la fortuna de su esposa, que esta a puesto a su nombre hace unos días, a quien pudiera darle datos que ayudaran a probar que Alejandro es quien dice ser, lo haría por su hermana y por su sobrino. Es muy injusto que la pobre criatura tenga que llevar toda su vida el estigma del bastardo. Además, la persona que le diera los datos tendría su palabra de caballero de que se mantendría en secreto su identidad. Adolfo se pone cada vez más nervioso y se despide bruscamente.
José Luis ha estado toda la noche persiguiendo a los rebeldes, cada vez esta mas lejos del convento, da la orden de detenerse, se dio cuenta que era una trampa y solo querían alejarlos. Regresan y entran a registrar el convento, en una de las celdas encuentran el vestido de Magdalena, se lo llevan a José Luis que indignado interroga a la madre superiora.
- Este es el vestido que mi prometida llevaba la noche que ese bandido se la robo – dice José Luis agitando el vestido ante la superiora –
- Estuvo aquí, es verdad – responde nerviosa la madre – Pero durante el combate su marido se la llevo.
- ¡Su marido! – exclama despectivo y fastidiado José Luis –
Da orden de volver a registrar todo el convento; no deben dejar un palmo sin mirar, pero es inútil, los rebeldes y Magdalena ya no están allí y no tiene mas remedio que rendirse.
Magdalena esta dormida en el suelo enrollada en una manta, se despierta y Calderón que ha estado vigilando se acerca y le cuenta que Alejandro no esta, se fue y estará lejos un tiempo, se ha ido al norte. Magdalena se indigna porque no se despidió de ella.
- Pensamos que era lo mejor señora – responde Calderón –
- Por supuesto que no fue lo mejor, fue una crueldad – dice Magdalena al borde de las lagrimas –
- Escuche señora. Al coronel Álvarez lo único que le interesa es usted, y no descansara hasta haberla encontrado. Nuestra posición aquí es débil, y no podemos defenderla como quisiéramos, por eso decidimos que Alejandro se alejara, el coronel lo seguirá creyendo que usted esta con él, asi nosotros tendremos tiempo de organizarnos mejor.
- ¿Pero cuando volverá? –
- No lo sabemos.
- ¿Todo ha sido por mi culpa verdad? – pregunta triste Magdalena –
- No, el enfrentamiento con los federales tarde o temprano tendría que ocurrir, lo de usted solo ha precipitado las cosas. No se preocupe, Alejandro sabe como cuidarse, siento mucho decirle que aquí no hay comodidades, tal vez se arrepienta de haber venido.
- ¿Le molesta que este aquí?
- No, pero le espera una vida muy dura, para una dama como usted es difícil ¿quiere comer algo?
- No, no tengo apetito, gracias.
Manuel se retira y llega Rosario con un plato de comida que ella misma a preparado, Magdalena lo acepta con una sonrisa, mientras come llega Cipriano se acerca a Magdalena y Rosario para darle las noticias que trae de Puebla. Magdalena pregunta por su hijo y Cipriano tiene que decirle que no hay nada que hacer, la casa esta demasiado vigilada, pero tiene una buena noticia, ha visto al padrecito Abundio, estaba entrando en la casa de los Mendoza. Rosario y Magdalena no pueden creerlo, cuando al fin se convencen que es verdad las dos se miran sonrientes y esperanzadas.
Josefina se esta peinando delante del tocador mientras tararea una cancioncilla picara mirando a Dimitrio a través del espejo, él esta sentado en la cama muerto de risa. Josefina se vuelve y le pregunta porque llego tan tarde la noche anterior y Dimitrio responde que estuvo con Adolfo, esta seguro que es él quien tiene el testamento.
- Porque no vas a ver al gobernador con el padre Abundio y le cuentas todo, de tus sospechas, de lo que oyó Maria, de todo – sugiere Josefina –
- ¿Y sí el gobernador esta de acuerdo con Torres Quintero?
- ¡Ay no! El gobernador es un caballero, un hombre decente.
- No te lo creas – señala Dimitrio –. Además, Francisco es su colaborador, si resulta mezclado en este asunto el prestigio del gobernador se vería empañado.
- Bueno ¿y entonces que vas a hacer?
- Lo ideal seria tener el documento, dárselo a la prensa, mover la opinión publica, siendo asi, el gobernador no le quedaría mas remedio que hacernos caso – dice Dimitrio –
Josefina se acerca y se sienta a la cabecera de la cama.
- ¿Cómo lo vas a lograr? – pregunta Josefina –
- Bueno, le dije a Adolfo que – Dimitrio duda – solo lo hice para ver si tenia el testamento, no tengo intención de cumplir.
- ¿Qué? – pregunta Finita impaciente –
- Que tu habías puesto todos tus bienes a mi nombre y que yo estaba dispuesto a dar la mitad con tal de ayudar a mi hermana – Dimitrio se apresura a aclarar – Solo te estoy pidiendo que me apoyes en caso de que Adolfo lo pregunte.
- ¡Pero Dimitro! – ha Josefina se le ilumina el rostro y sonríe abiertamente – Me parece una idea maravillosa, podemos hacerlo de verdad.
- No, no, es tu dinero y yo no tengo ningún derecho.
- ¡Ay! Claro que tienes todo el derecho del mundo – Josefina le toma la mano cariñosa – Porque eres mi esposo, porque todo lo que es mío es tuyo y porque...
- Y porque te quiero Finita – dice Dimitrio mientras tira de ella y la echa sobre la cama mientras se besan riéndose –
Magdalena le cuenta a Manuel Calderón la reaparición del padre Abundio, esta muy contenta porque considera que las cosas pueden arreglarse, nadie dudara de la palabra de un sacerdote y si a Alejandro le devuelven su nombre ellos ya no tendrán que huir ni esconderse.
- Tal vez a Alejandro le devuelvan su nombre y sus bienes, pero de ser fusilado no le salva nadie – dice Manuel con tristeza – Alejandro es un revolucionario señora, esta luchando en contra del gobierno, y si nos agarran para nosotros no habrá mas que la muerte.
- Entonces ¿Va a tener que huir siempre, toda la vida? – pregunta Magdalena asustada –
- Por un tiempo por lo menos, las noticias que recibí de Puebla no son nada halagadoras. El señor Madero aun sigue en la cárcel y se han cometido muchos fraudes electorales. El único camino que nos queda es la lucha armada. Yo le aconsejo señora que vuelva a Puebla.
- Sin despedirme de Alejandro no – dice muy decidida Magdalena –
- Tal vez pasen varias semanas antes de que regrese. – Manuel saluda y se retira –
Magdalena se acerca a Rosario muy triste para contarle que aunque le devuelvan el apellido, Alejandro va a tener que seguir huyendo, tiene mucho miedo. Rosario intenta animarla, deben rezar mucho y la virgen no permitirá que eso suceda.
Alejandro esta en Durango y hasta allí acude Cipriano le lleva dos cartas, una de Magdalena y otra de Manuel y, además, le cuenta que el padre Abundio apareció, él lo vio entrando en casa de los Mendoza, espero hasta la noche para ver si salía y podía hablar con él, pero no volvió a salir de la casa. Alejandro le pregunta porque no regreso a Puebla y él contesta que quería hacerlo y la patrona también, pero Manuel considero que era peligroso y no lo permitió. Alejandro lee las dos cartas, Magdalena le escribe que desea ver a su hijo porque lo extraña mucho pero que no se ira sin antes verle, si él no puede regresar le pide que escriba a Manuel para que le permita alcanzarlo, no le asusta el peligro ni las dificultades de camino.
Manuel le cuenta que Madero esta arrestado en San Luis Potosí, se esta preparando un plan para liberarlo, se ira a extranjero para entrevistarse con otros lideres de la oposición y preparar un alzamiento en todo el país. Le aconseja que escriba a su esposa para convencerla de que regrese a Puebla, allí no tiene nada que hacer, y aun si ella se muestra muy valiente, se da cuenta de que sufre.
Dimitrio y Finita han invitado a Adolfo a cenar, aprovechando la visita Josefina le cuenta lo preocupados que están por la situación de Magdalena y su disposición de convertir en millonario a quien les ayude a solucionarla. Adolfo, como siempre que se saca el tema se pone muy nervioso y se despide rápidamente. Josefina se sienta en las escaleras con aire decepcionado.
- Por mas que se le insinúan las cosas no quiere ceder – dice Dimitrio desesperado-
- ¿Y si estamos equivocados y no es él quien tiene ese papel? – se pregunta Finita-
- Estoy seguro de que es él, si no se decide pronto no sé que voy a hacer con el padre Abundio, insiste en ir a ver a las autoridades, cree que le van a hacer caso.
Magdalena termina de atender a un herido y va hacia Rosario con aire cansado.
- Sabe, cada vez que atiendo un herido, no puedo evitar pensar que Alejandro puede estar también herido.
- ¡Ay no! Ni lo piense siquiera – dice Rosario asustada –
- ¡Ay Rosario! Cuanto admiro su fortaleza, usted también ha de sufrir mucho, Alejandro es su hijo.
- Yo he sufrido toda mi vida niña, estoy acostumbrada, en cambio usted, me da tanta pena verla asi, con esta ropa, durmiendo en el suelo ¿Por qué no le hace caso a Manuel y vuelve a Puebla? Usted puede hacerlo, por lo menos estaría junto a los suyos y con el niño.
- Todos los días lo pienso, pero si vuelvo a Puebla tengo miedo de no volver a ver a Alejandro nunca mas Rosario – los ojos se le llenan de lagrimas – Por eso sigo aquí, cada mañana despierto con la esperanza que ese sea el día en que aparezca, aunque sea una sola vez, una sola, pero quiero verlo.
Benítez no tiene mas remedio que comunicarle a Torres Quintero que no se atrevió a matar al padre Abundio y que este fue liberado por el asistente del coronel Álvarez. Torres Quintero lo mira encolerizado llamándole imbecil.
Fin del capitulo 69.
Mar




Escrito desde Apr 27, 2003, 2:53 PM

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Capitulo 68 de "Bodas de Odio"

by Mar

Dimitrio sorprendido ante la pregunta de Maria vacila unos segundos antes de responder.
- Bueno, las autoridades demostraron que Alejandro no era quien decía ser – responde finalmente –
- ¡Ya ves, te lo dije! – exclama Maria volviéndose hacia Víctor –
- Maria no puedes pretender que el señor Mendoza crea en Alejandro tanto como nosotros – Víctor intenta tranquilizar a Maria –
- Pero si él piensa que Alejandro es un mentiroso no va a hacer nada para ayudarlo.
- ¿Se puede saber que están hablando ustedes? – pregunta Dimitrio sorprendido e impaciente – Sea lo que sea díganmelo de una vez ¿acaso saben donde esta escondido Alejandro?
- No, no se trata de eso – responde Víctor – Es que Maria escucho una conversación entre el marques de la Cruz y la señorita Guillén, parece que hay un hombre que los esta extorsionando porque dice tener el verdadero testamento del padre de Alejandro.
- ¿Están seguros? – Dimitrio los mira incrédulo –
- ¡Claro que sí! – responde Maria con firmeza –. Además, están muy asustados porque tienen miedo que ese hombre, ahora que se sabe que Alejandro esta vivo, le dé a él el testamento, dicen que Alejandro seria capaz de dar toda su fortuna con tal de tener ese papel.
- Pues si, ya lo creo pero... ¿Estas segura que hablaron de otro testamento?
- Los oí muy bien – responde Maria con seguridad –
- Bueno ¿Y como se llama el tipo que lo tiene?
- Ellos no lo saben, pero decían que Torres Quintero sí.
- ¡Francisco! – exclama Dimitrio – Es alguien que Francisco conoce.
- Acudimos a usted señor Mendoza porque ustedes son los mas interesados en que se aclare esta situación, por el buen nombre de su hermana y para que el hijo de Alejandro tenga el apellido que le corresponde – aclara Víctor –. Maria en un primer momento pensó pedir ayuda al señor Echevarri, pero yo le dije que por mas bien intencionado que sea, es pariente del señor Torres Quintero.
- Es que don Adolfo también sospecha algo – asegura Maria – hasta mando una carta a un amigo suyo en España, para saber cosas de don Sebastián y parece que no es de allá.
Torres Quintero se encuentra con Adolfo en el salón de su casa, vuelve a pedirle el testamento y ante la negativa de su cuñado pasa a las amenazas. Este asunto se ha vuelto muy peligroso, es mejor que le pida una fuerte cantidad a Armida y entregue el testamento, sino se vera obligado a decirle a Sebastián quien lo tiene y este es un hombre muy decidido, hasta ahora no ha hecho nada contra él porque es el hermano de su esposa. Adolfo se ríe cínico y le señala que si no ha tomado represalias contra él es porque no ha podido, sabe perfectamente que si le pasa algo el testamento llegara a la familia Mendoza con una carta de su puño y letra explicando todo lo sucedido. Francisco insiste en que debe entregar el testamento, si se le ha ocurrido la idea que puede sacarle mas dinero a Alejandro Almonte, debe saber que si llega a ver a ese hombre será muerto, porque no llegara vivo a Puebla.
En casa de los Mendoza, Dimitrio y Josefina conversan en el salón mientras Alejandrito juega en la alfombra. Josefina esta asombrada por las noticias que han traído Maria y Víctor.
- ¿Te das cuenta de lo que eso significaría para nosotros? – dice Dimitrio – Si ese testamento de verdad existiera, Alejandro ya no tendría que huir, recuperaría su nombre, su posición, Magdalena volvería a ser su esposa.
- Y Alejandrito tendría un apellido – termina Josefina – Tienes que hacer algo Dimitrio – Josefina duda – Pero... ¿cómo es posible que Torres Quintero, si sabe que existe ese testamento no haya dicho nada a las autoridades?
- Porque evidentemente esta involucrado – responde Dimitrio muy seguro – Mira, Alejandro le entrego el testamento al juez y cuando volvió a verlo dijo que no era el verdadero, que lo habían sustituido por otro y que la sustitución se efectuó en el juzgado ¿Quien puede haberlo hecho? ¿El juez? ¿Francisco? ¿Algún empleado? No, tiene que ser Francisco, era el único que tenia interés en perjudicar a Alejandro y ahora resulta que el testamento verdadero lo tiene otra persona que esta extorsionando a Armida Guillén. Francisco sabe quien es y lo permite.
- Tal vez esa persona no existe y es Francisco quien se quedo con el dinero – señala Josefina –
- No, no... él no necesita el dinero, es muy rico – Dimitrio reflexiona en voz alta -. Si yo fuera Francisco habría agarrado a ese hombre lo habría encerrado en una mazmorra y a golpes le hubiera obligado a entregarme el testamento, después lo habría matado... pero él no lo hizo ¿Por qué? Evidentemente porque no puede, ese hombre lo tiene amenazado ¿pero como? Además ¿quien puede ser tan audaz para atreverse a amenazar a Torres Quintero? En estos tres años ni siquiera se ha atrevido a decírselo al marques, además, hay otra cosa, Adolfo ha hecho averiguaciones sobre este marques de la Cruz y existe la sospecha de... – Dimitrio se interrumpe ante la impaciencia de Josefina, se golpea la frente y exclama - ¡Pero que imbecil soy! Cómo no se me había ocurrido antes... ¡Adolfo! Si fuera él quien tiene el testamento se podrían explicar tantas cosas. Desde hace varios años esta llevando vida de rey, gastando dinero a manos llenas, no se ha reconciliado con su padre y negocios no tiene, entonces... ¿De donde va a sacar tanto dinero? Si el testamento lo tiene él, la actitud de Francisco es lógico, es su cuñado.
- ¡Ay no Dimitrio! – exclama Josefina - ¿Tu crees que Adolfo teniendo en sus manos la posibilidad de evitar todo esto habría dejado que tu hermana sufriera tanta vergüenza? Él siempre ha apreciado mucho a Magdalena.
- Pero más aprecia el dinero – responde Dimitrio muy seguro –
Torres Quintero entra en el despacho de José Luis cuando este se dispone a salir para dirigir a la partida de soldados que van hacia la zona donde piensa que esta refugiado Alejandro. Torres Quintero le pregunta que va a hacer con Almonte si lo atrapa.
- Pues traerlo aquí, hay varios delitos por los que tiene que responder – dice José Luis muy digno –
- Yo le sugiero que lo mate en el sitio – indica muy serio Torres Quintero – Si lo trae a Puebla volverán a surgir las habladurías, la mas perjudicada seria su prometida. Además, tiene permiso del gobernador, su excelencia en ningún momento mando respetar su vida.
José Luis lo observa incomodo sin contestar, en ese momento entra Rufino, cuando ve a Torres Quintero intenta marcharse, pero José Luis lo retiene, y Francisco no tiene mas remedio que retirarse. José Luis le ordena a Rufino que continué registrando toda la región, quiere que no quede ranchería, casa, o casucha por registrar.
Torres Quintero busca a un soldado del regimiento que va a acompañar a José Luis y le da orden de matar a Alejandro si lo capturan, de ninguna manera debe llegar vivo a Puebla.
Manuel Calderón esta ya muy recuperado, se afeita en la celda que ocupa, cuando entran Magdalena y Alejandro, este los presenta y ella le agradece la ayuda que ha proporcionado a su marido todo este tiempo. Calderón responde que Alejandro los ha ayudado mucho mas a ellos, Magdalena se despide y se retira. Manuel le pide a Alejandro que se quede.
- Eres un hombre afortunado Alejandro – dice Calderón sonriendo –
- Si no estuviera en esta situación si – responde Alejandro – Encontramos un numero grande de hombres bien armados, tienen su refugio en una hacienda abandonada, no muy lejos de aquí, es un buen lugar y quieren juntarse con nosotros.
- Si claro – Calderón mira a Alejandro dubitativo – Alejandro, tu esposa no me parece una mujer adecuada para aguantar la vida que nos espera.
- Si, ya lo sé – responde Alejandro preocupado - ¿Tu crees que la lucha será inevitable?
- El señor Madero cree en unas elecciones limpias, pero sabes bien que no será asi. Porfirio Díaz y su camarilla no cederán el poder tan fácilmente, de todos modos, no es bueno adelantarnos a los acontecimientos, vamos a esperar las noticias que Cipriano y Felipe traigan de Puebla, después ya veremos.
Dimitrio va al encuentro de Adolfo en el casino, lo saluda y se sienta con él a beber una copa, lo sondea discretamente sobre su situación económica, él asegura que no tiene problemas, se lleva muy bien con Francisco y este cubre sus necesidades. Dimitrio al ver confirmadas sus sospechas propone a Adolfo reanudar su antigua amistad, anda muy aburrido y necesita algo de diversión, Adolfo acepta encantado y sellan el acuerdo con un apretón de manos.
Magdalena esta en la celda remendando su vestido, llega Alejandro para despedirse, se marcha del convento.
- Manuel ya esta mejor y lo vamos a llevar a un refugio de los nuestros no lejos de aquí, allí nos vamos a quedar – dice Alejandro –
- ¿Tu también? – Magdalena se pone de pie alarmada –
- Sí.
- Pero... ¿Y Rosario y yo? – pregunta Magdalena acercándose a él –
- La superiora accedió a que mi madre se quede aquí, pero tu no sé que has decidido.
- No me quiero separar de ti – Magdalena se abraza a Alejandro –
- No sé si hice bien en traerte aquí – dice Alejandro preocupado abrazándola – Yo sé que sufres porque estas lejos de nuestro hijo.
- Pero a lo mejor Cipriano puede...
- No, no Cipriano solo fue a ver como están las cosas, dudo mucho que podamos traer al niño, por lo menos en algún tiempo
Magdalena baja la cabeza con expresión triste.
- Si hubiera sabido que seguías queriéndome y que tu decisión de casarte era porque pensabas que estaba muerto, te hubiera mandado un recado, con eso hubiera sido suficiente. Pero creí que ya no me amabas y quise impedir que fueras de otro aun por la fuerza – dice Alejandro arrepentido –
- Pero no te hubiera visto Alejandro – Magdalena lo mira suplicante - ¿Por qué no me llevas contigo a ese lugar?
- Es que tu no tienes idea de lo que es vivir en el campo, sin la menor comodidad, durmiendo en el suelo.
- Pero estaría a tu lado.
- No, no lo resistirías.
- Ponme a prueba – pide Magdalena –
- Mira vamos a esperar hasta que Cipriano venga y después decidimos, tal vez venga con buenas noticias – Alejandro la besa con ternura y se despide –
- ¿Vendrás esta noche? – pregunta Magdalena –
- Pero mi amor ¿tu crees que yo no quiero estar contigo? Pero la madre Encarnación me ha pedido respeto para el lugar en que estamos.
- Pero es que yo no me refería a eso.
- Si, ya lo sé, pero quise decírtelo yo para que entiendas el porque de las cosas.
- Te amo – dice Magdalena mirándole a los ojos –
- Yo también a ti, y con eso me vasta por el momento - Alejandro la besa suavemente –
En la puerta de la la prisión del padre Abundio se escuchan unos golpes. Remigio asustado no quiere abrir, los soldados tiran la puerta abajo y aparece Rufino que se queda de piedra al reconocer al padre Abundio, al darse cuenta que estaba prisionero Rufino se apresura a llevarse al padre Abundio y le promete contarle todo lo sucedido por el camino.
Magdalena esta preocupada porque Alejandro no llega, se sienta con Rosario en el patio del convento y esta le dice que Alejandro le contó que Magdalena piensa que ella mintió. Rosario le asegura que dijo la verdad, Alejandro es hijo del patrón. Magdalena le responde que a ella no le importa, se quedara con él aunque no sea su marido, porque aunque sea verdad que Alejandro es un Almonte, le quitaron el apellido, asi que a los ojos de la sociedad ya no están casados, pero ella no se va a separar de Alejandro. Le da lo mismo el escándalo, que digan lo que quieran, pero estarán siempre juntos.
Suena la campanilla del convento, abren y entra José Luis, pregunta por los rebeldes que están operando en esta zona, la portera se va rápidamente a avisar a la madre superiora, cuando cruza el patio le cuenta a Rosario y Magdalena que son los soldados dirigidos por un tal coronel Álvarez. Magdalena se asusta ante la posibilidad de que Alejandro llegue en ese momento.
Manuel, Alejandro y su grupo han llegado a la hacienda que sirve de refugio a los alzados de la zona, comentan la posibilidad de unirse a otro grupo cercano para asaltar el cuartel de Cholula, necesitan armas. Son interrumpidos por el vigilante que dejaron en el convento, que anuncia que los soldados están allí. Alejandro se marcha para investigar, antes promete a Calderón que no hará nada aunque se lleven a Magdalena, pero necesita saber que sucede.
José Luis le pregunta a la superiora por unos hombres armados que han estado operando por la zona, ella dice no saber nada. José Luis para convencerla, le cuenta que ha llevado a una de las damas mas distinguidas de Puebla, la ha raptado a la fuerza ante los ojos de su familia y de su prometido.
La madre superiora no tiene mas remedio que dejar registrar el convento, aunque le pide que no entren en las celdas de las religiosas.
José Luis y sus hombres registran el convento, en el establo encuentran restos de municiones y huellas de caballos, por lo que deducen que los rebeldes han estado escondidos en ese lugar.
Magdalena y Rosario están encerradas en una de las celdas muy asustadas. Magdalena quiere entregarse para evitar que José Luis la siga buscando y llegue a dar con Alejandro. Rosario le pide que no lo haga, porque su hijo se pondría muy triste. Magdalena considera que su vida es más importante, pero Rosario le asegura que para Alejandro nada es más importante que ella.
La madre superiora entra en la celda y les cuenta que los soldados están registrando el convento, pero que no entraran en las celdas, deben quedarse quietas, le trae un habito a Rosario para que se disfrace.
José Luis habla con la superiora en el patio del convento, le enseña el cartucho que encontraron en el establo, también hay huellas recientes de caballos.
- Tengo entendido que para los religiosos es pecado mentir. Mas pecado es proteger a unos delincuentes que se dedican a robar a asesinar y a abusar de mujeres indefensas – acusa José Luis –. Madre debe ayudarme, esos bandidos tienen a una mujer cuya familia esta muy desesperada por su suerte, se la llevaron sin contemplaciones, separándola de su hijo de cuatro años que necesita de su madre, no entiendo por que no me dice la verdad madre. Todo lo que le hayan contado para tenerla de su lado son mentiras. Mire madre yo soy un hombre de honor, no puedo, no quiero obligarla a hablar, le pido que lo haga.
- Yo no sé quien tenga razón – dice angustiada la superiora - si usted o lo otros, ellos dicen que están peleando por una causa justa, para que la gente pobre ya no pase hambre.
- Entonces son rebeldes ¿Cómo se llamaba su jefe Alejandro Almonte?
- Ya se fue.
- ¿Cuándo?
- Ayer
- ¿Eran muchos?
- No, unos cuantos.
- ¿Había una mujer rubia, muy hermosa con ellos? ¡Madre por favor contésteme, esa mujer es mi prometida! Ese infeliz me la arrebato con lujo de fuerza, yo amo a esa mujer y ella me quiere a mí, mire, íbamos a casarnos, y ahora ella esta en las manos de ese hombre, indefensa ante sus pretensiones.
La madre superiora le pide que la deje pensar, debe pedir consejo al señor y le manda regresar al día siguiente. José Luis no tiene mas remedio que aceptar.
Cuando los soldados salen del convento Rosario y Magdalena van a pedir noticias muy angustiadas, la madre superiora les cuenta que el coronel tiene casi la seguridad de que el que estuvo allí fue Alejandro Almonte y le pide a Magdalena hablar con ella a solas.
- El coronel me pareció muy convencido y sincero, pero yo no sé que hacer.
- Es que yo me iba a casar con él para darle un apellido a mi hijo, porque pensé que Alejandro estaba muerto.
- Pero Alejandro es tu marido o no.
- Bueno legalmente ya no lo es porque lo desconocieron como hijo de Benjamín Almonte, pero es el hombre que yo quiero y el padre de mi hijo.
- Pero entonces porque no hablas con el coronel Álvarez, le explicas las cosas. Él esta convencido que te retienen a la fuerza, pero si le dices cuales son tus sentimientos yo estoy segura que los dejara en paz.
- No madre, no. José Luis no se resignara tan fácilmente, si no lo hizo antes cuando frente a todo el mundo Alejandro era mi marido, mucho menos lo va a hacer ahora que esta convencido que no lo es.
- Entonces ¿qué vamos a hacer hija? El coronel sabe que le he mentido, sabe que unos hombres armados han estado aquí y si me exige registrar el convento, aun vestida asi te va a reconocer.
Alejandro regresa de su inspección en el convento, encuentra muy preocupado a Calderón porque se ha enterado que Madero esta en la cárcel, las elecciones están efectuándose por todo el país, pero no pueden tener mucha legalidad con el candidato de la oposición en la cárcel.
Alejandro le cuenta que los soldados son muchos, mas de un centenar y los manda José Luis Álvarez, lo vio salir del convento, pero Magdalena no iba con él, eso quiere decir que no la encontró. Alejandro dice que ese hombre le persigue a él, asi que es mejor que se vaya un tiempo con otro grupo, si hacen correr el rumor de que él esta fuera dejara ese rumbo para perseguirlo.
Rufino ha llevado al padre Abundio ha casa de José Luis, después de bañarse y afeitarse va en busca de Rufino y le cuenta que quiere ir a ver a las autoridades inmediatamente. Rufino intenta impedirle salir, pero el padre Abundio dice que tendrá que matarle para conseguir que no salga a la calle.
Fin del capitulo 68.
Mar




Escrito desde Apr 25, 2003, 9:24 PM

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Capitulo 67 de "Bodas de Odio"

by Mar

Magdalena mira a Alejandro desconcertada, él se pone de pie, cruza los brazos y vuelve a preguntar.
- ¿Por qué con él?
- Porque fue el único que me lo pidió – responde Magdalena levantando la mirada hacia él –
- ¿Quieres decir que te habrías casado con cualquiera? ¿Por qué? – pregunta Alejandro sorprendido –
- Para darle un apellido a mi hijo – Magdalena sigue sentada en el catre y lo mira con determinación –
- Bueno, nuestro hijo tiene un apellido el mío – señala Alejandro molesto –
- Es que ante la sociedad tu no tienes ninguno Alejandro.
Alejandro suspira y se sienta a su lado ya tranquilo.
- Esta sociedad corrupta muy pronto va a dejar de existir mi amor. Ya no va a haber clases ni privilegios y un apellido va a ser tan bueno como otro.
- Ya me dio tu mama lo que ustedes pretenden – dice Magdalena preocupada – No quiero que arriesgues la vida en algo que nunca va a triunfar. El señor presidente tiene un ejercito muy grande y es absurdo que pretendan luchar contra él.
- Bueno es lógico que pienses asi, es la opinión de los aristócratas que siempre han menospreciado al pueblo, pero poco a poco te vas a convencer de que ahora somos los más fuertes – Alejandro se calla un momento mira a Magdalena y vacila - ¿Magdalena has dejado de quererme?
- Nunca ¿Me crees? – responde Magdalena con firmeza mirándolo a los ojos –
Alejandro duda antes de responder baja la vista y pregunta.
- ¿Y Álvarez?
Magdalena vuelve la cara con gesto de cansancio, después vuelve a mirarlo y se sincera con Alejandro.
- Mira hace unos meses José Luis comenzó a frecuentar la casa, no había motivo para rechazarlo –
Alejandro cambia el gesto y va a hablar Magdalena lo corta.
- No, no te enojes, ya sé que lo odias, pero cuando te desconocieron como hijo de Benjamín Almonte las amistades nos retiraron el saludo, se hablo mucho de mí, algunos se burlaban otros se compadecían, yo deje de salir a la calle, sufrí mucho, mas que nada porque creí que habías muerto, ni siquiera tenia una tumba donde llorarte.
- Te mande una carta – Alejandro le toma las manos –
- Ahora lo sé, tu mama me lo contó.
- Y si después no te escribí mas fue porque Manuel pensó que era peligroso para nuestra causa, no quise comprometer a los que tanto me ayudaron – señala Alejandro en tono de disculpa -
- Lo entiendo – Magdalena asiente – Luego con el tiempo, poco a poco me fui resignando, lo único que me angustiaba era la situación de mi hijo. Cuando José Luis supo que iba a formar parte del estado mayor presidencial me propuso matrimonio, me dio que iríamos a vivir a la capital, allí era más difícil que la gente estuviera enterada de mi pasado, me dijo que reconocería al niño como suyo, que la criatura crecería creyéndolo su padre de verdad.
- ¡Pero Magdalena! – exclama Alejandro - ¿Cómo pudiste desear que mi hijo llamara padre a ese hombre? De cualquiera lo hubiera tolerado menos de él.
- Pero es que fue el único que se ofreció – Magdalena se expresa con firmeza – Yo creí que estabas muerto Alejandro, pensé en lo mejor para el niño, tu creciste sin padre, sabiéndote un bastardo y sufriste mucho ¿No?
- Si – responde Alejandro pensativo –
- Te juro que si no hubiera sido por Alejandro... – Magdalena se interrumpe y baja la cabeza ocultando su mirada –
- ¿Asi lo sigues llamando? – pregunta Alejandro sonriendo –
- Si – Magdalena sonríe tranquila ante la reacción de Alejandro – Mama en un principio quería que lo llamáramos Iván, sabes que lo bautizamos con los dos nombres, pero yo no quise.
Alejandro suspira y le besa la mano con ternura, Magdalena continua explicándose.
- Alejandro, nunca deje de quererte, no tengo porque engañarte y mucho menos ahora.
- Yo siempre pensé en ti – Alejandro le acaricia el rostro con dulzura – No hubo ni un solo momento del día o de la noche que tu recuerdo no me acompañara ¡Te extrañe tanto mi vida! – se acerca y la besa con ternura –
- No me puedo convencer que estés aquí junto a mí.
Magdalena sonriendo feliz aprieta la cara contra la mano de Alejandro, en ese momento golpean la puerta con fuerza y se escucha la voz de Cipriano anunciando que una compañía de soldados están subiendo hacia el convento. Alejandro se apresura a salir, no sin antes decirle a Magdalena que no se mueva de la celda.
Una monja se apresura a abrir la puerta ante la llamada de los soldados, el teniente entra en el vestíbulo y pregunta si han observado la presencia de hombres armados por los alrededores, la monja va a responder afirmativamente cuando aparece la superiora que le ordena retirarse, ella atenderá personalmente a los soldados; La madre superiora dice que no ha visto nada raro, bandidos siempre ha habido, pero a ellas las respetan y nunca han tenido problemas.
Alejandro esta en la celda de Manuel Calderón, los dos están preocupados, la superiora ha prometido que no dirá nada, pero si los soldados insisten en registrar el convento, descubrirán los caballos que están en el establo, los hombres están escondidos en el granero y tienen orden de disparar si entran los soldados. Alejandro se pasea inquieto por la habitación. Calderón se pregunta si estarán buscando a Magdalena, Alejandro no lo cree, todavía es demasiado pronto para que hayan encontrado su rastro.
- Ese coronel, su prometido ¿te reconoció verdad? – pregunta Calderón preocupado –
- Si – responde Alejandro – Es un hombre peligroso y es muy empecinado también. Según lo que me contó Magdalena va a formar parte del estado mayor presidencial, lo que significa que cuenta con el apoyo de Porfirio Díaz – Alejandro se acerca a Calderón – Ya sé que esto puede ser peligroso para nosotros, pero... – Alejandro levanta la voz apasionado –. Se iba a casar con otro Manuel y yo no podía permitirlo, entiéndelo, Magdalena es mi mujer.
- Sí. Claro que te entiendo Alejandro – responde Calderón con gesto preocupado –
Llega la madre superiora anunciando que los soldados se han ido, buscaban a unos bandidos que había robado en la hacienda de los Limantur caballos y armas, y pregunta mirándolos significativamente si ellos no saben nada de eso. Manuel y Alejandro se miran y después cuenta la verdad a la madre, ella no sabe que pensar, tienen razón cuando dicen que los poderosos abusan de los pobres, estos acuden muchas veces a ellas en busca de ayuda, pero ellos roban y matan, y eso no esta bien. Alejandro le pide unos días mas para que Manuel se recupere los suficiente y después se iran, la superiora les concede esos días.
Paula esta postrada en su cama, llorando sin cesar, Dimitrio sentado a su cabecera intenta consolarla, pero ella no tiene paz, se considera culpable de todo lo sucedido, sabia que Alejandro estaba vivo y no le dijo nada a Magdalena. Carmen quería decírselo, pero ella la convenció para que guardara silencio pensando que era lo mejor, también influyo en Magdalena para que se casara con Álvarez, para que el niño tuviera apellido, para que se acabaran de una vez las murmuraciones y volvió a equivocarse. Esta vez es el fin de la familia y ella tiene toda la culpa. Dimitrio le pide que se calme, Álvarez encontrara a Magdalena se casaran y se iran de Puebla, ellos también pueden irse a vivir a otra ciudad. Josefina le ha ofrecido su fortuna muchas veces, él no ha aceptado por razones personales, pero puede hacerlo y se podrían ir a vivir a Europa si su madre lo desea.
- Pero ahora que Magdalena sabe que Alejandro esta vivo nunca será feliz – señala Paula llorando sin consuelo – Mi pobre hija, tan linda, se merecía lo mejor y mira nada mas lo que he hecho con ella, yo tengo la culpa yo por haberla obligado a casarse con Alejandro.
- No mama, nosotros no sabíamos que Alejandro era un impostor, fue el destino mama.
- No hijo, fui yo – responde Paula –
José Luis vestido todavía con su uniforme de gala llega a casa de los Mendoza, Carmen le abre la puerta. José Luis le pregunta si alguien ha visto gente extraña merodeando la casa en los últimos días. Carmen no ha visto a nadie y no le han comentado nada, pero puede preguntar a los sirvientes por si ellos han observado algo.
- Lo que no entiendo es porque ese hombre apareció ahora, porque no la busco antes, ha pasado mucho tiempo – dice José Luis desconcertado –
- Pues seguramente porque no pudo – responde Carmen –
- Pero ¿por qué no pudo?
- Coronel – Carmen duda unos momentos – Yo diría que dejáramos un poco las cosas como están.
- ¿Qué quiere decir con eso? – dice José Luis fastidiado –
- Que... que si Magdalena quiere volver, ella sabrá como convencer a Alejandro y si no pues que sea lo que Dios quiera.
- ¡Señora Magdalena es mi prometida! – exclama indignado José Luis – Ese hombre me la robo, ya una vez me la deje arrebatar pensando que tenia derecho, pero ahora no.
- Bueno... es que ella lo quiere – apunta Carmen tímidamente –
- No, no es verdad – asegura indignado José Luis – Nunca lo quiso, pretendió cumplir con su deber de esposa cuando creyó que lo era, pero ese infeliz no tiene ningún derecho sobre ella, le aseguro señora que no voy a descansar hasta haberla encontrado y él pagara muy caro su atrevimiento.
Carmen suspira resignada ante el empecinamiento de José Luis, este le pide que pregunte a los criados y ella se va a cumplir su petición.
Sebastián llega a casa de Armida muy alarmado, se encierra con ella en el despacho, Maria se queda escuchando detrás de la puerta.
Sebastián le cuenta a Armida que Alejandro Almonte esta vivo, aparecio en medio de la fiesta de los Mendoza y se llevo a su esposa. El asunto se esta volviendo muy peligroso, mas si tienen en cuenta que llevan tres años extorsionándolos una persona que tiene el testamento autentico y que ahora puede pensar que puede sacarle mas dinero vendiéndoselo a Alejandro, deben convencer a Torres Quintero para que les diga quien es la persona que tiene el testamento quitárselo y matarlo.
Alejandro y Magdalena conversan en la celda del convento muy juntos y tiernos.
- En cuanto Madero sea declarado presidente habrá terminado el peligro para nosotros – dice Alejandro – Todo va a cambiar mi amor, voy a solicitar la revisión del proceso en el que se me despojo del apellido y Torres Quintero ya no va a ser el todo poderoso y lo vamos a obligar a decir la verdad.
- Pero todo el mundo dice que ese hombre no tiene ninguna posibilidad de ser presidente – señala Magdalena escéptica –
- Bueno, es lo que dicen los de tu clase porque no les conviene, pero el pueblo esta con Madero
- Suponiendo que eso que tu dices no suceda, ¿qué va a ser de nosotros?
- Te asusta la vida que podrías llevar a mi lado – pregunta Alejandro mientras la acaricia suavemente –
- No, lo que me duele es la preocupación de mi familia y sobre todo estar separada de mi hijo.
- Es casi seguro que la casa de tu madre este vigilada, la policía ha de imaginar que voy a intentar ir por el niño, pero de todos modos te prometo que voy a hacer todo lo que este de mi lado para traerte a Alejandro, pero si eso no fuera posible, la decisión es tuya Magdalena, yo sabré esperar – Alejandro la besa con ternura –
Víctor recibe una carta de Maria en la que le pide que regrese rápidamente a Puebla, porque Alejandro esta vivo y ella se ha enterado de algunas cosas que podrían ser muy valiosas para ayudarle, pero solo se las contara en persona.
José Luis entra en su casa acompañado de Rufino, esta furioso y maldice a Alejandro; Porque tuvo que ocurrírsele regresar del infierno precisamente ahora, pero lo va a agarrar aunque sea lo ultimo que haga en su vida, no piensa permitir que ese canalla se salga con la suya. José Luis piensa que esta con los rebeldes, entro en la fiesta comandando un grupo de hombres armados hasta los dientes, asi que o es un jefe de bandidos o de insurrectos, además, alguien tiene que haberlo ayudado durante este tiempo, asi que, por su manera de pensar se inclina a pensar que se a unido a un grupo de rebeldes. Rufino lamenta que esto haya sucedido ahora que por fin se le estaba haciendo su asunto con Magdalena.
- Por eso estoy asi Rufino, por eso, pobre Magdalena, ha de estar desesperada – dice José Luis llevándose las manos a la cara, mientras Rufino lo observa escéptico –
Es de noche, Alejandro esta fumando en el vestíbulo del convento, Magdalena se acerca a él cariñosa.
- No te había visto en todo el día ¿Dónde estuviste?
- Reconociendo los alrededores por si es necesario buscar otro refugio – responde Alejandro –
Alejandro rodea con su brazo la cintura de Magdalena y la atrae hacia él.
- Te extrañe tanto ¿Y tú a mí? – la besa suavemente –
- En un principio yo también desee morir, después pensé que tenia que vivir para nuestro hijo – Magdalena sonríe feliz – Es tan bueno, tan cariñoso.
- No sabes las ganas que tengo de verlo – dice Alejandro – Anoche cuando fui por ti pensé llevármelo, pero me di cuenta que hubiera sido más peligroso. Además, no sabia cual iba a ser tu reacción al verme, pensé que podías rechazarme.
- ¿Sabias que me iba a casar?
- Si, una sirvienta de tu casa se lo dijo a Felipe.
- ¿Con José Luis?
- No.
- Alejandro mira, no quiero que vuelvas a pensar cosas que no son, ya te explique porque acepte casarme con José Luis, por el niño nada más.
- ¿Le dijiste que le querías? – pregunta Alejandro –
- No, el nunca me lo pregunto, si lo quisiera a él en vez de a ti, ahora no estaría asi contigo, te estaría exigiendo que me dejaras ir al fin que...
- Al fin que no crees que soy tu marido – Alejandro termina la frase –
- Es que no sé que pensar.
- ¿Crees que te he engañado?
- No tu no.
- ¿Mi madre entonces?
- No lo sé, solo te puedo decir, que ahora que tengo a Alejandrito, con tal de salvarlo de algo terrible seria capaz de cualquier cosa – dice Magdalena serena –
- ¿Y piensas que eso fue lo que hizo mi madre? ¿Qué mintió al padre Abundio para salvarme de ir a Valle Nacional?
- ¿Podría ser no crees?
- Si – admite tranquilo Alejandro – pero no fue asi ¿Y a pesar de creer que no soy tu marido estas dispuesta a vivir conmigo?
- Si – responde Magdalena sin dudarlo –
Alejandro sonríe feliz, la mira y se fija en su aspecto.
- Tu vestido ya esta muy maltratado – dice Alejandro riéndose –
Magdalena se mira riéndose también.
- Me gustaría tomar un baño, pero no creo que sea posible.
- Bueno yo lo hago en el rió, pero le diré a la madre superiora haber que se puede hacer.
Alejandro acompaña a Magdalena a la celda.
- ¿Tu donde duermes? – pregunta Magdalena –
- En el granero con los demás, solo mi madre y Manuel que esta enfermo tienen otra celda – Alejandro enciende la vela –
- Has de estar muy incomodo.
Alejandro se acerca a ella le besa la mano y le da las buenas noches, cuando se dispone a retirarse Magdalena le retiene, el se vuelve.
- Alejandro te amo – dice Magdalena mirándolo a los ojos, Alejandro la besa apasionadamente –
Josefina esta leyendo en la recamara de Magdalena esperando a Dimitrio para que le dé las ultimas noticias sobre la búsqueda de su hermana. Dimitrio llega y le cuenta que no sucedió nada, le da la impresión que Álvarez no tiene ni idea de por donde comenzar a buscar, le agradece que se haya quedado en la casa.
- Es que tu mama esta muy deprimida y tu tía sola no iba a poder con ella y con el niño – Josefina sonríe con ternura – Además, lo hago con gusto, me hace sentir mas de la familia.
- ¡Ay! Bonita familia con la que te emparentaste – Dimitrio sonríe y le acaricia el pelo con ternura –
- Yo los aprecio mucho a todos ustedes – afirma Josefina –
- ¿Eso me incluye a mí también? – pregunta Dimitrio –
- Si, ya no te enojas conmigo, eres muy amable – Josefina sonríe –
- Es que tu te lo mereces.
Josefina se pone de pie y se acerca a Dimitrio que esta apoyado en la ventana.
- ¿De veras? – pregunta asombrada –
- Josefina eres una mujer tan linda, tan buena, cualquiera en tu lugar me odiaría.
- Quise hacerlo, pero no pude porque a pesar de todo te estoy agradecida, no porque te hayas casado conmigo, sé que te obligaron a hacer, pero yo misma te pedí que anuláramos nuestro matrimonio y tu no quisiste – Josefina se acerca cariñosa – Y ahora sigo casada con un hombre educado, de buena familia, muy fino, muy guapo – Josefina se ríe avergonzada mientras Dimitrio la mira con ternura – Ya se que no debería platicarte todo esto, pero no me avergüenza decirte que aunque no ha habido nada entre nosotros me siento muy dichosa de estar casada con el hombre a quien yo quiero.
- ¡Ay Josefina! – exclama Dimitrio – Yo estoy enamorado de ti – confiesa Dimitrio –
Josefina lo mira incrédula, asombrada ante la declaración de su esposo, al darse cuenta que habla en serio le echa los brazos al cuello y se besan.
Armida da una fiesta en su casa, Sebastián esta muy molesto considera que debía suspenderla, pero Armida le contesta que ya los había invitado y seria muy sospechoso que la suspendiera. Sebastián se acerca a Torres Quintero y le pide una conversación privada, entran los tres en el despacho. Maria que pasaba por delante del despacho con una bandeja con copas en aquel momento se queda escuchando detrás de la puerta.
Ante la preocupación de Sebastián por la reaparición de Alejandro Almonte, Torres Quintero intenta tranquilizar a su cómplice, ya dio orden de que Alejandro no debe llegar vivo a Puebla, por lo que no tienen porque preocuparse, a pesar de todo Sebastián quiere saber quien es la persona que tiene el testamento autentico, porque hay que acabar con ella, es un peligro. Torres Quintero se niega a decir quien es, comprende que la perdida del testamento se dio por un descuido suyo pero hasta ahora se ha encargado de mantener a esa persona tranquila y seguirá haciéndolo.
Magdalena se ha levantado y esta intentando arreglarse en la celda, entra Alejandro con un habito colgado del brazo.
- Buenos días ¿dormiste bien? – pregunta Alejandro.
- Sí. ¿Y tu? – Magdalena se acerca cariñosa y le arregla el pañuelo del cuello –
- Pues no mucho – responde Alejandro –
- ¿Por qué?
- Estuve pensando en ti que estabas tan cerca y...
- ¿Y? – inquiere Magdalena acercándose mas a él –
Alejandro aparta la vista nervioso y cambia la conversación.
- La superiora me dio esto para ti.
- ¿Un habito?
- Si, por el momento no hay otra cosa, también te prepararon agua caliente para que te bañes. Cipriano y Felipe se fueron a Puebla.
- ¿Por mi hijo?
- Bueno, se fueron a ver como están las cosas.
- Magdalena ¿en el caso que no se pueda traer al niño que harás?
- No lo sé, decídelo tu – responde Magdalena –
- No, yo aceptare lo que tu quieras.
Magdalena lo mira sin responder y se apoya en su pecho, Alejandro la rodea con sus brazos y la estrecha con ternura.
Víctor a llegado a Puebla y se encuentra con Maria en un café, ella le cuenta que Alejandro esta vivo y todo lo que escucho en casa de Armida. Victor dice que ellos no pueden hacer nada, deben recurrir a alguien con mas poder. Maria sugiere a Adolfo, pero Víctor no se fía, es cuñado de Torres Quintero.
Alejandro esta en el patio del convento cuando ve venir a Magdalena vestida con el habito de monja, se acerca a ella.
- Me siento muy extraña – dice Magdalena sonriente –
- Nunca había visto a una monja tan hermosa - dice Alejandro riéndose mientras da una vuelta a su alrededor observándola, la besa ante la mirada de escándalo de una monja que atravesaba el patio –
- Estamos escandalizando a las religiosas – señala Alejandro riéndose –
- Si pudiera tener a mi hijo seria la mujer más feliz del mundo Alejandro – dice sonriente Magdalena –
- Lo tendrás – asegura Alejandro –
Maria y Víctor han ido a visitar a Dimitrio, este los recibe amablemente, pregunta si su visita tiene algo que ver con la reaparición de Alejandro. Víctor le indica que han venido a contarle algo que Maria ha averiguado, piensan que él como hermano de la señora Magdalena puede estar interesado en contárselo a las autoridades y abrir una investigación, antes de que Víctor pueda decir nada Maria interrumpe y pregunta a Dimitrio si él piensa que Alejandro los engaño a todos y no era quien decía ser.
Fin del capitulo 67.
Mar




Escrito desde Apr 24, 2003, 6:55 PM

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Capitulo 66 de "Bodas de Odio"

by Mar

Ante la noticia que le trae Felipe, Alejandro de queda de piedra, era lo ultimo que se esperaba.
- Que Magdalena se va a casar – repite Alejandro incrédulo - ¿Estas seguro?
- Es lo que me dijo la sirvienta, que va a haber una gran fiesta con invitados importantes - responde Felipe apenado –
- ¿Cuándo?
- ¿El sábado?
- ¿Se casa pasado mañana? – pregunta Alejandro trastornado –
- La boda no es pasado mañana, sino la fiesta de compromiso – aclara Felipe –
- ¿Y con quien se casa?
- Con un coronel.
En la celda donde Manuel Calderón se repone de su herida están reunidos, Alejandro, Rosario, Felipe y el propio Manuel. Alejandro ha terminado de contarles las noticias que le ha traído Felipe, habla despacio, aparentemente calmado, con gran tristeza y amargura. Rosario no puede creérselo, es imposible que la niña Magdalena se case.
- Se casa con un coronel del ejercito - afirma Alejandro aparentemente tranquilo, sentado a la cabecera de Manuel Calderón – ¡Siempre tuvo debilidad por los militares! – señala Alejandro con amarga ironía-
- No, no me lo puedo creer, no habrás entendido bien Felipe – dice Rosario –
- No Doña Rosario, entendí bien.
- Tal vez tu mujer piense que estas muerto Alejandro – señala Calderón intentando animarle –
- A lo mejor ya me olvido – dice Alejandro con amargura –
- Alejandro tómalo con calma – dice Calderón preocupado –
- Estoy calmado – asegura Alejandro inexpresivo –
- Parece que después de la boda se van a ir a vivir a la capital – informa Felipe –
- ¿Ese coronel con el que se va a casar es de la capital? – pregunta Alejandro –
- No sé, es que no pregunte.
- ¿Y se van a llevar a mi hijo? – Alejandro ahora parece angustiado –
- No sé Alejandro.
- ¿Tu crees que si se entera de que estas vivo y aquí cerca de ella, desistirá de su propósito? – pregunta Calderón –
- Si Magdalena ha decidido casarse, quiere decir que ya no piensa en mi – responde Alejandro con tristeza – Tal vez su familia la ha convencido de que soy un impostor y por lo tanto la he engañado.
- Pero no puede ser hijo, no, ella no puede pensar eso de ti – dice Rosario incrédula –
- Tu siempre la has defendido pero esta equivocada mama. Si Magdalena hubiera seguido confiando en mi me estaría esperando, me conoció lo suficiente para saber que jamás habría renunciado a ella y a mi hijo – Alejandro mira a su madre con amargura –
Magdalena se encuentra en el vestíbulo de su casa con Dimitrio que se dispone a salir, lo retiene y le pregunta como va la hacienda, su hermano responde que no da demasiado dinero, pero su madre no se queja. Magdalena esta preocupada por la fiesta de compromiso, considera que va a resultar demasiado cara y no sabe de donde va a salir el dinero. Dimitrio le indica que no se preocupe, su madre tenia unos ahorros. Magdalena no se fía, tiene miedo que se dedique a pedirle dinero a José Luis como hacia con... se interrumpe incapaz de seguir y Dimitrio termina la frase por ella;
- Como hacia con Alejandro, no creo – dice Dimitrio mientras Magdalena asiente bajando la vista –
Magdalena quiere hablar con su hermano y lo conduce al salón, se sientan debajo de la ventana y aborda el tema de su situación con Josefina. Dimitrio intenta marcharse, pero Magdalena lo retiene, esta preocupada por la situación de su hermano. Josefina lo quiere y es una buena mujer no entiende porque Dimitrio no quiere ceder. Todo el mundo sabe que se ocupa de la hacienda, que esta manteniendo a su familia sin tocar un solo céntimo de la fortuna de su esposa, eso habla muy bien de él, pero también es su deber llevar una vida normal con su esposa. Magdalena no entiende lo que pasa, es cierto que Josefina no es muy agraciada, pero es una mujer agradable, ella en muchas ocasiones hasta bonita la ve, le resulta muy difícil creer que a Dimitrio le repugne tanto que no pueda ni tocarla. Dimitrio se niega a hablar de su situación con una mujer y intenta levantarse para irse pero Magdalena vuelve a impedírselo, es su hermana y puede entender cualquier cosa que le cuente, al principio pensó que la rechazaba por que ella no quería compartir su fortuna con él, que era una forma de presionarla, pero ahora la misma Josefina se la ha ofrecido varias veces y es él quien se niega a aceptarla. No debe sentirse acomplejado por la situación, es normal arreglar bodas por las fortunas, una vez el rico es el hombre y en otras ocasiones la mujer, además, a Dimitrio nunca le han importado mucho esas cosas. Dimitrio insiste en que no puede hablar de eso con una mujer, él desearía arreglar su situación con Josefina pero no puede, y le da vergüenza hablarlo con ella, si fuera un hombre todavía, bruscamente se levanta y se marcha sin que Magdalena pueda impedírselo.
Paula y Carmen sentadas en el despacho comentan lo mucho que van a extrañar a Magdalena y su hijo. Paula señala que hasta Francisco Torres Quintero acepto la invitación a la fiesta de compromiso. Carmen pone mala cara, ella considera que no debieron invitar a ese hombre, fue el principal causante de la desgracia de Alejandro y se ha portado muy mal con ellas.
- Pero eso son cosas pasadas – responde Paula satisfecha – Hay que darle gracias a Dios que las amistades que antes nos dieron la espalda están ahora bien dispuestas hacia nosotros. Claro que el coronel Álvarez tiene mucho que ver en esto, como todo el mundo sabe que es protegido del señor presidente nadie se atreve a desairarle.
- Como han cambiado las cosas, antes era un pobre diablo – dice Carmen con gesto de disgusto –
Nadia esta muy contenta porque su marido acepto la invitación a la fiesta de compromiso de Magdalena y le pide permiso para ir a visitarla inmediatamente, porque en la fiesta habrá mucha gente y no podrán hablar tranquilas. Francisco al final cede y Nadia sale muy contenta. Adolfo entra en el salón cuando su hermana se marcha y se sorprende de que su cuñado haya recibido una invitación después de lo mal que se porto con los Mendoza.
- Les hice un favor – responde altivo – Ese hombre es un impostor, además, sin ningún derecho a codearse con gente como nosotros.
- Me gusta tu cinismo – dice Adolfo riéndose – Eso lo has repetido tantas veces que tu mismo te has convencido de la mentira que fabricaste ¿No tienes miedo que alguien descubra la verdad?
- Eso podría suceder solo si tu entregas el testamento, no creo que seas tan tonto, desde que lo tienes vives como un príncipe, has de poseer un buen capital
- No me quejo, pero todavía no es suficiente. Vuelvo a preguntarte ¿Si alguien descubre la verdad, oyendo conversaciones, atando cabos?
- ¿Quién? – pregunta Torres Quintero alarmado –
- No lo sé ¿pero como quedaríamos tu y yo?
- ¿Y quien puede tener interés en investigar? Ese hombre Alejandro, ya esta muerto y Magdalena Mendoza se va a casar con su antiguo amante, y, además, cualquier cosa que alguien pueda descubrir sin la prueba que tu tienes no tendría ninguna fuerza ¿Tu conoces a alguien que este haciendo eso? Porque si es asi más vale que me lo digas.
- No, no conozco a nadie – responde Adolfo –
- Alejandro se pasea solo y desesperado por el patio del convento, Cipriano y Rosario lo observan preocupados, desde que llego Felipe con la noticia a estado asi, solo sin querer hablar con nadie, triste y amargado, ninguno de los dos sabe que hacer para consolarlo, Rosario ruega que la virgen lo ayude a olvidar.
Alejandro esta sentado a la cabecera de Manuel Calderón, silencioso y triste, Manuel rompe el silencio.
- No sé que decirte Alejandro, imagino como te sientes.
- Había pensado muchas cosas, hasta en una desgracia como la muerte. Pero te juro que esto nunca me había pasado por la cabeza – asegura Alejandro con amargura –
- ¿Hubieras preferido saberla muerta? – pregunta Calderón –
- ¡No, claro que no! – responde inmediatamente Alejandro – Pero esto me duele tanto Manuel. Si decidió casarse es porque esta convencida de que la he engañado, pero soy su marido pero... ¡Si lo soy!
- Ante la ley no – señala Calderón –
- Pero ante Dios si – responde Alejandro con firmeza – Él sabe que ni mi madre, ni el padre Abundio, ni yo hemos mentido y Magdalena hasta que yo muera no puede casarse con nadie.
- Alejandro ¿nunca se te ha ocurrido pensar que tu mujer puede creerte muerto?
- ¿Por los años que han pasado sin tener noticias mías?
- No tanto por eso, sino por lo que paso cuando saliste huyendo de Puebla, el carruaje cayo al rió y los soldados pudieron haber pensado que se ahogaron y haber llevado la noticia a Puebla.
- ¿Tu crees? – la esperanza lucha por abrirse paso en Alejandro –
- Puede ser – responde Calderón –
- Aun asi, que pronto me olvido – dice Alejandro con amargura -. No, no Manuel, yo no puedo resignarme y menos perder a mi hijo.
- Mira Alejandro, muy pronto las cosas van a cambiar, en cuanto Porfirio Díaz sea derrocado pediremos que se revise tu asunto.
- Yo no quiero esperar hasta entonces, entiéndeme Manuel. Magdalena es mi esposa y no puede ser de nadie mas – dice Alejandro decidido –
- Comprendo lo que quieres decir ¿pero que otra cosa puedes hacer Alejandro?
Alejandro no responde se queda en silencio con expresión pensativa.
Llego el día de la fiesta de compromiso, por la mañana José Luis va a visitar a Magdalena que lo recibe con una sonrisa amable.
- Imagino que has de estar muy ocupada – dice José Luis en tono de disculpa – solo vine a traerte esto.
José Luis saca de su bolsillo un anillo de compromiso que coloca en el dedo de Magdalena, ella le da las gracias fríamente. José Luis se acerca para besarla, Magdalena incomoda le deja hacer, pero mira hacia otro lado y permanece fría sin responder al beso. José Luis se separa y la mira sorprendido, Magdalena intenta hablar para explicarle, pero José Luis la interrumpe.
- Hasta la noche – le dice ceremonioso mientras le besa la mano y se apresura a retirarse, Magdalena lo ve marchar con expresión de disgusto –
Por fin llego el momento tan anhelado por Paula, toda la buena sociedad de Puebla esta otra vez reunida en casa de los Mendoza celebrando el compromiso de Magdalena. José Luis vestido con su uniforme de gala, blanco con charreteras doradas, conversa muy a gusto con Torres Quintero y Adolfo. Llegan Dimitrio y Josefina, saludan a Magdalena que conversa con Nadia y después Dimitrio mira fríamente a Adolfo, finalmente le saluda en la distancia de forma forzada. El gobernador hace su entrada, todos se apresuran a ir a saludarlo, felicita a José Luis por su boda con Magdalena y comenta sobre la luz eléctrica que han instalado los Mendoza, después se acerca a conversar con Torres Quintero, Adolfo y José Luis sobre los grupos armados que recorren el país y el resultado de las próximas elecciones. Cuando la fiesta esta en su apogeo la luz se apaga repentinamente y entra Alejandro con el rostro cubierto, al frente de una partida de hombres armados, disparan al aire, todos gritan asustados. Alejandro entra en el vestíbulo y se enfrenta a José Luis, lo apunta directamente al estomago y este retrocede, da orden a sus hombres para que saquen a Magdalena de la casa, después apunta al gobernador y se lo lleva como rehén, cuando salen José Luis reacciona con un gesto de rabia, ha reconocido a su odiado rival.
Los invitados se han retirado, Paula esta en el sofá del salón destrozada. Carmen le trae un té que ella se niega a tomar.
- Todo se acabo, es la muerte de nuestra familia y yo tengo la culpa – dice Paula con aspecto derrotado –
Carmen intenta animarla, niega que ella sea culpable de nada y le dice que esta segura que pronto encontraran a Magdalena. Josefina las observa sin saber que hacer. Entra Dimitrio y aconseja a su madre que se acueste, Carmen la ayuda a levantarse y la acompaña, al pasar por delante de su hijo para retirarse Paula le dice que todo lo hizo pensado en el bien de sus hijos. Dimitrio le contesta que lo sabe y la besa en la frente.
Dimitrio le cuenta a Josefina que el secuestrador es Alejandro, esta seguro de eso, en cuanto hablo reconoció su voz, además, aunque había poca luz, su estatura su cuerpo eran los mismos. Dimitrio decide ir al palacio de gobierno para buscar noticias y quiere llevarse a su esposa a casa, pero ella decide quedarse para lo que se pueda ofrecer, Paula esta muy deprimida y a lo mejor es necesaria su ayuda. Dimitrio se despide de ella y se marcha.
En el palacio de gobierno están reunidos todos los altos funcionarios y aristocracia local esperando noticias. Llega José Luis y les cuenta que el gobernador fue liberado en las afueras de Puebla, pero que no hay ni rastro de los secuestradores, él tiene como misión organizar una partida de búsqueda, alguien pregunta si esta seguro que era Alejandro Almonte y José Luis rabioso responde que si, y esta dispuesto a atraparlo. Dimitrio hace su entrada y se acerca a José Luis interesándose por lo sucedido, este le cuenta que encontraron al gobernador pero de Magdalena ni rastro.
- ¿La van a buscar imagino? – pregunta Dimitrio –
- De eso no le quepa duda Dimitrio – responde José Luis fuera de sí – Disculpe vamos a poner vigilancia en la casa de su señora madre.
- ¿Por qué? – sorprendido –
- Porque es casi seguro que ese hombre intente robarse el niño también – responde José Luis rencoroso –
José Luis se marcha apresuradamente, Adolfo se acerca a Dimitrio para expresarle su sentimiento por lo sucedido. Dimitrio sin responderle le mira despectivo y le da la espalda dirigiéndose hacia la puerta, dejando a Adolfo con la palabra en la boca.
Torres Quintero se acerca a Adolfo, los dos están asustados por la resurrección de Alejandro.
- Adolfo, estando ese hombre vivo, ahora si que ese asunto puede volverse peligroso. Te aconsejo que destruyas ese testamento, convenceré a Sebastián para que te de una buena cantidad pero tienes que deshacerte de eso – Adolfo lo mira sin responder –
Carmen y Josefina esperan el regreso del Dimitrio sentadas en el sofá del salón.
- Yo sé que para mi cuñada es un golpe terrible, pero me alegro que esto haya sucedido – dice Carmen ante la sorpresa de Josefina –
- ¿Cómo puede decir eso doña Carmen?
- Si, Magdalena iba a casarse con el coronel, mas que nada, para darle un apellido a su hijo, pero ella nunca olvido a Alejandro – asegura Carmen sonriendo satisfecha –
- Pero ese hombre no es su marido, la ha engañado – protesta Josefina –
- No... con todo y eso, ella seguía queriéndolo. Si Dios quiso que se apareciera en el ultimo momento por algo ha de ser.
Carmen convence a Josefina para que se retire a descansar, le ofrece el dormitorio de Dimitrio, pero ella pide permiso para utilizar el de Magdalena.
Dimitrio llega a la casa con aspecto preocupado y encuentra a Carmen esperándolo, le cuenta que no hay rastro de Magdalena.
- ¿Pero la van a buscar? – pregunta Carmen alarmada –
- ¿Tu crees que Alvarez se va a resignar? Va a buscar hasta debajo de las piedras. En cuanto lo encuentre ya no será la cárcel para Alejandro, sino el paredón – asegura Dimitrio con gesto preocupado - ¿Cómo esta mama?
- ¡Ay hijo! – exclama Carmen – Yo nunca la había visto asi, ni siquiera cuando murió tu padre, no sé... como que se esta desmoronando, se hecha la culpa de todo.
Dimitrio pregunta por su esposa y su tía le cuenta que subió a descansar al dormitorio de Magdalena. Dimitrio sube a la recamara de su hermana y se encuentra a Josefina dormida sobre la cama, la mira con ternura, toma la capa de Finita y muy despacio la tapa con ella, después apaga la luz y se retira.
Dentro del carruaje donde la llevan los secuestradores Magdalena no puede creer lo que ha visto. Ella ha reconocido a Alejandro pero no puede ser, esta muerto, por fin el coche se detiene, Felipe la amordaza antes de introducirla en el convento por miedo a que grite y despierte a las monjas, ya dentro de la celda le quita la mordaza. Magdalena se apresura a preguntar si quien la trajo a ese lugar es Alejandro, Felipe asiente mientras la puerta se abre y Alejandro entra en la habitación, Felipe se retira y se quedan solos.
Magdalena lo mira asombrada, incrédula.
- ¡Alejandro, Alejandro! – exclama atónita – Te creía muerto.
Magdalena se acerca a él y le echa los brazos al cuello rompiendo todas las reservas de Alejandro, se besan apasionadamente mientras Alejandro la abraza con fuerza. Magdalena llora de emoción.
- Mi vida, todos estos años pensando que habías muerto - Magdalena se abraza a él –
- ¿Eso te dijeron? – pregunta Alejandro sonriendo feliz –
- Si, es que no puedo creerlo, me dijeron que el coche en el que viajabas había caído al rió y te habías ahogado.
Alejandro sonríe feliz mientras le acaricia el rostro.
- ¿Y tu mama? – pregunta Magdalena –
- Esta aquí – responde Alejandro besándola –
- Me parece un sueño – Magdalena todavía no puede creérselo –
Los dos vuelven a besarse apasionadamente, en ese momento la madre superiora golpea la puerta de la celda mientras llama a Alejandro, este con esfuerzo se separa de Magdalena y abre la puerta, la madre superiora entra indignada.
- No podía creerlo cuando la hermana me lo dijo ¿qué es lo que te has propuesto?
- No se alarme madre es mi esposa – le contesta Alejandro –
- ¿Es verdad hija? ¿Eres su esposa?
Magdalena duda unos segundos, mira a Alejandro y después responde afirmativamente.
- De todos modos esto no puede ser – dice indignada la madre superiora –
- Si, me doy cuenta que estoy abusando de su bondad, pero se trata de una emergencia, si usted me lo permite yo se lo puedo explicar.
- Por supuesto que me lo vas a explicar, te espero en mi celda.
Cuando sale la madre superiora Alejandro se vuelve hacia Magdalena molesto.
- ¿Por qué titubeaste cuando te pregunto si eras mi esposa?
- Porque tu y yo no estamos casados – responde Magdalena vacilante –
- ¿Quieres decir que piensas que te engañe? – pregunta Alejandro enfadado –
- No, tu no – responde Magdalena -
- ¿Quién entonces? ¿Mi madre? ¿El padre Abundio?
- No te enojes Alejandro – suplica Magdalena - tal vez ni tu mismo lo sabes.
- Yo jamás he dudado de ser hijo de Benjamín Almonte y el apellido que llevo me corresponde por derecho y tú eres mi esposa – dice Alejandro rotundo con disgusto –
- Mira esto tenemos que hablarlo – responde Magdalena inquieta –
- ¡Claro que sí! – exclama Alejandro – Y también tendrás que explicarme porque escogiste precisamente a “ese” para marido.
Alejandro sale de la celda para entrevistarse con la madre superiora, esta habla con Rosario que le jura que Magdalena es la esposa de su hijo, hasta tienen un hijo, solo que han sucedido tantas cosas, llega Alejandro y Rosario se retira para ver a Magdalena.
- Estoy a sus ordenes madre ¿Quiere que hablemos ahora? – dice Alejandro –
- Cuándo le pregunte a esa señora si era tu esposa me dijo que si, pero no parecia muy convencida – dice la madre superiora con desconfianza –
- Bueno es que ella piensa que no lo es pero le aseguro que esta equivocada – responde Alejandro ante la sorpresa de la superiora –
Magdalena esta muy triste sentada en el catre de la celda cuando entra Rosario, las dos se abrazan con alegría, Rosario pregunta por su nieto y Magdalena responde que esta bien, después ella le pide que le platique que sucedió, porque no le avisaron que estaban vivos, porque Alejandro no se comunico con ella. Rosario le cuenta que si lo hizo, le mando una carta, pero su madre la intercepto y respondió diciendo que era mejor que la dejara en paz, y Alejandro pensó que tenia razón, porque él no tenia nada que ofrecerle, vivían en el campo, después llegaron al norte y pasaron la frontera.
Alejandro ha terminado de contarle toda la historia a la madre superiora que esta escandalizada. Ni por un momento se le ha ocurrido dudar de la palabra de Alejandro, lo que más le horroriza es que se dudara de la palabra de un sacerdote y la posibilidad que se hayan atrevido a matarlo, ahora entiende porque Magdalena cree que no es su esposa. Alejandro piensa que la familia seguramente la convenció, él se entero que se iba a casar con otro hombre, por eso se vio obligado a traerla. La madre superiora esta cada vez mas escandalizada, porque Magdalena ha estado a punto de cometer sacrilegio. La madre decide ayudarle; Solo el demonio podría ser tan convincente como Alejandro y ella no cree que él sea el demonio.
El padre Abundio esta encerrado en una habitación con las ventanas tapiadas en compañía de unas gallinas a las que esta echando de comer, llega Benítez.
- Cuando te decidirás a decirme porque me tienes aquí – dice el padre Abundio, Benítez aparta la mirada y no contesta – ¿Esta bonito el día? ¿Hace calorcito? – pregunta el padre cambiando de conversación – ¿Hasta cuando vas a tenerme aquí? ¿Hasta que Dios se apiade de mí y me llame a su lado?
- No puedo soltarlo padre, porque si lo hago...
- Si peligra tu vida, ya me lo has dicho, pero haciendo lo que estas haciendo la que peligra es tu alma, yo sé que no eres malo y confió en que el señor tarde o temprano te ilumine, ya una vez lo hizo deteniendo tu mano cuando ibas a matarme.
Benítez incomodo se levanta para irse, el padre Abundio le pregunta lastimero cuando regresara.
Magdalena duerme en el catre de la celda, Alejandro entra y se acerca despacio se inclina sobre Magdalena y se arrodilla a la cabecera, ella se despierta, se incorpora y le dice dulcemente-
- Creí que había sido un sueño.
- No. ¿Dime? ¿Por qué te ibas a casar con José Luis Álvarez?
- Porque... me dijeron que habías muerto – responde Magdalena vacilante –
- Si, ya lo sé, pero porque precisamente con él.
Fin del capitulo 66.
Mar




Escrito desde Apr 24, 2003, 8:05 AM

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Capitulo 65 de "Bodas de Odio"

by Mar

Magdalena en su dormitorio, conversa con Josefina que esta muy contenta por la noticia de su próxima boda con José Luis, y le expresa su alegría de forma muy evidente, pero en medio de sus demostraciones se da cuenta que Magdalena esta triste y no comparte el regocijo general. Magdalena le cuenta que ella no quería volver a casarse, pero su hijo necesita un apellido y José Luis se ofreció a proporcionárselo, ella quiere a José Luis, pero no como debería, le tiene afecto pero no lo ama. Josefina se sorprende pues sabe que antes estaba muy enamorada del militar. Magdalena suspira con tristeza; Si, pero ese fue antes de conocer a Alejandro. Josefina entiende lo que su cuñada siente; pero Alejandro ya murió y, además, se porto muy mal con ella, porque la engaño. Magdalena baja los ojos con tristeza y no contesta, cambia de conversación y pregunta a Josefina como va su matrimonio con Dimitrio; Ella contesta que igual; Ya esta desesperada, hace tiempo le propuso que anularan el matrimonio, pero él no quiso; La verdad es que no quiere nada de ella, ni su dinero, ni nada. Ahora no se llevan mal, al contrario, pero ella lo quiere y eso no le es suficiente.
Adolfo va a visitar a Armida a casa de Alejandro. Maria abre la puerta y le anuncia que no esta, le invita a pasar para esperarla. Ella intenta retirarse pero Adolfo le pide que le haga compañía, Maria se sienta a su lado. Adolfo aprovecha para contarle la noticia que recorre todos los mentideros de Puebla. Magdalena Mendoza se casa con el coronel José Luis Álvarez. Maria pone cara de fastidio y expresa su opinión negativa.
- Se han tardado mucho ¡Pobre Alejandro! Que bueno que esta muerto, asi no se entera de esas porquerías.
Adolfo sabe que Maria odia a Armida y quiere saber porque se quedo en la casa cuando paso a ser propiedad de esta. Maria le devuelve la pregunta, quiere saber porque si antes era amigo de los Mendoza ahora frecuenta a Armida.
- Pues porque los Mendoza se han vuelto muy aburridos, mientras que aquí uno se divierte – responde Adolfo cínico –
- Si con el dinero de Alejandro – responde Maria molesta –
- ¡Otra vez con eso! ¿Por qué insistes tanto?
- Porque es la verdad. Alejandro sí era hijo de Benjamín Almonte – responde Maria muy segura –
- Bueno, pues vuelvo a preguntarte ¿Por qué te quedaste aquí?
- Por tonta, pero ya me voy a ir. Si quieres que te diga la verdad, te la voy a decir, total no me importa que se la digas a Armida. Me quede aquí para descubrir cosas.
- ¿Y que has averiguado? – pregunta Adolfo intrigado –
- Algunas.
- ¿Me las vas a decir?
- No – responde Maria mirándolo con desconfianza –
- Yo también he descubierto algo de nuestros amigos, podríamos intercambiar información – propone Adolfo –
Alejandro y el grupo de rebeldes se acercan a Puebla, viajan por el camino conduciendo una carreta donde llevan provisiones y armas escondidas. Un explorador regresa anunciando que se acerca una patrulla militar, los rebeldes se esconden entre la maleza, pero no tienen tiempo de sacar la carreta del camino. Llegan los soldados y la registran encontrando las armas. Los rebeldes apostados a ambos lados del camino comienzan a disparar, se organiza un tiroteo en el que es herido de gravedad Manuel Calderon. Alejandro ordena la retirada para proteger la vida de su amigo y lo transportan herido fuera de la escaramuza, en su huida encuentran un convento. Alejandro se presenta a las monjas diciendo que han sido asaltados por unos bandidos, que les robaron todo lo que llevaban, su hermano ha sido herido de gravedad, la superiora les da refugio y se ofrece para cuidar al herido.
José Luis esta visitando a Magdalena, sentados en el sofá él habla y ella escucha con aire ausente, asintiendo de forma mecánica a todo lo que dice.
- Deseo que las cosas se hagan a la luz del sol, no tenemos nada que ocultar ni de que avergonzarnos – dice José Luis –
- Tu no, pero yo si – señala Magdalena –
- Fuiste engañada, no tienes la culpa. Cuando estemos en la capital comenzaras una nueva vida, no habrá nadie que te recuerdo lo que paso. Estaremos juntos, serás feliz – explica José Luis sin darse cuenta de la expresión lejana de Magdalena –
- Si – responde ella lacónica –
- Te noto tan extraña. Ya no eres la Magdalena de antes, la mujer vehemente, apasionada, te noto cohibida ¿Por qué no me dices todo lo que piensas como hacías antes?
- Es que me siento avergonzada contigo – dice Magdalena –
- ¿Por qué? – pregunta extrañado José Luis –
- Porque me estas haciendo un favor al casarte conmigo.
- No, el favor me lo estas haciendo tú a mí – dice José Luis –
- Me estas rescatando de la vergüenza, estas rescatando a mi hijo de ser un bastardo toda la vida, yo quisiera compensarte como te mereces.
- Me vas a dar tu amor, que más puedo pedir.
- Yo quisiera – Magdalena baja los ojos – quiero ser feliz y olvidar.
- Ha pasado mucho tiempo desde la muerte de ese hombre y si no has olvidado es porque no has querido, porque en lugar de verlo como era, lo consideras una victima – señala José Luis molesto –
- Es que él era inocente – Magdalena defiende a Alejandro –
- No Magdalena no, no lo era – dice José Luis cada vez mas molesto – Ese hombre era un impostor que se hizo pasar por el hijo de un hombre importante, que te engaño.
- No, estoy segura que él no lo sabia, además, me haya engañado o no me quiso mucho – dice Magdalena –
- Y yo también te quiero – protesta José Luis – Solo que estoy vivo y el muerto.
Magdalena suspira y pone gesto de fastidio. José Luis argumenta para intentar convencer a Magdalena que su marido era un indeseable.
- Magdalena. Alejandro no era un ingenuo, al contrario, era un hombre inteligente, suponiendo que él no haya estado de acuerdo con el engaño de Rosario y le cura, en cuanto tuvo en sus manos por primera vez el testamento de Benjamín Almonte seguramente se dio cuenta que las firmas no eran las mismas, es lógico pensar eso, él manejo otros documentos del hacendado y del padre de Maria también.
- Si, pero él decía que el testamento no era el mismo, que había sido cambiado – Magdalena sigue defendiéndole ante el fastidio de José Luis –
- ¿Y la carta que la familia de la señorita Guillén recibió no cuenta para nada? Benjamín Almonte decía no tener hijos ¿Por qué negarlo por tantos años si al final de cuentas lo iba a reconocer? ¡Por favor convéncete! Ese hombre te engaño, tienes que creerme.
Magdalena baja los ojos incapaz de seguir argumentando y se calla.
Josefina regresa a su casa muy contenta, le cuenta a Dimitrio que ha encargado dos vestidos, uno para la fiesta del compromiso de Magdalena y otro para la boda. Dimitrio siente que su hermana se vaya a vivir a la capital, la extrañara. Josefina muy contenta le dice que la capital esta cerca, además, ella tiene una casa allí, asi que podrá ir todas las veces que desee. Dimitrio muy molesto le reprocha que no pierda ocasión de restregarle su dinero por la cara. Josefina muy ofendida se le enfrenta.
- Dimitrio yo creo que ya es suficiente, estoy cansada de tus reproches y de tus complejos. Tiene razón Magdalena, todo son complejos. Te sientes inferior porque yo tengo dinero y tu no, pero yo no tengo la culpa. Si no querías una mujer rica ¿Por qué te casaste conmigo? Te estoy dando todo y no lo quieres, te propuse que anuláramos el matrimonio y tampoco quieres. ¿Que es lo que pretendes de mí? ¿Qué sea infeliz toda mi vida?
- No. – responde Dimitrio asombrado –
- ¿Entonces? ¿Entonces? – grita Josefina –
- Nada, nada – Dimitrio se marcha bruscamente sin mas explicación –
Adolfo ha citado a Maria en un café, le muestra una carta que le envió un amigo que vive en España. En ella le cuenta que después de una ardua investigación puede decirle que no existe ningún marques de la Cruz y Cañizares de origen español, por lo que Adolfo piensa que, o su amigo se equivoco, o Sebastián no es quien dice ser. Maria se sorprende mucho del interés de Adolfo por averiguar cosas de Sebastián y Armida, él le responde que es muy curioso, asi que quiere saber que es lo que ella averiguo, porque aunque para ella no signifique nada, unido a lo que él sabe podrían atar cabos y averiguar muchas cosas sobre la pareja. Maria no acaba de fiarse de Adolfo y no le cuenta nada.
Manuel Calderón esta en una celda del convento malherido, cuidado por Rosario y Alejandro, lleva muchos días inconsciente, por fin recupera el conocimiento. Alejandro le cuenta lo sucedido, después de que le hirieran tuvieron que huir, perdieron las armas y los pertrechos, también a cuatro hombres. Están refugiados en un convento de monjas, que piensan que son una partida de viajeros asaltados por unos bandidos, hay una hacienda cercana. Alejandro esta preparando una incursión, necesitan armas, provisiones y caballos. Manuel le pregunta si ya fue a Puebla, Alejandro le responde que no, quería estar seguro que él se iba a salvar. Manuel le pide que mande a Felipe a Puebla, estando el herido no quiere arriesgarse a que le detengan o le maten en Puebla y el grupo se quede sin jefes. Alejandro no esta muy convencido, pero finalmente accede; Mandara a Felipe a averiguar que ha sido de su mujer y su hijo.
Armida esta en el salón intentando decidirse entre dos collares, pregunta a Maria su opinión y esta despectiva le dice que compre los dos, total dinero es lo que le sobra. Armida se muestra de acuerdo, llega Sebastián, que se sorprende al enterarse de la compra, le reprocha el ritmo de gasto, la fortuna de Almonte es grande, pero como siga gastando asi la va a agotar. Armida le responde que el dinero es suyo y puede hacer lo que quiera. Sebastián le propone casarse con él, ella se niega, ya se lo ha dicho muchas veces, no quiere casarse con él.
- Será un matrimonio solo en apariencia, puedes hacer lo que te dé la gana después – dice Sebastián –
- Pero yo no quiero casarme contigo, tal vez algún día me enamore de verdad – señala Armida –
- Y cuando tu marido descubra que estas compartiendo tu fortuna conmigo ¿Qué va a pasar? ¿Le vas a decir todo?
Armida se pone de pie fastidiada.
- No me molestes ahora con eso.
- Es que no quiero que cometas tonterías – dice Sebastián –
- ¿Cuales tonterías? ¿Hasta ahora he dicho o hecho algo que no sea conveniente?
- No porque yo siempre estoy pendiente de las cosas que estas diciendo – responde Sebastián –
- Mira, hoy amanecí de muy buen humor y no quiero que me lo quites – dice Armida muy enojada – Tomate una copa, ponte a leer o haz lo que quieras, pero a mi no me fastidies.
Maria detrás de la cortina ha escuchado toda la conversación y esta muy sorprendida.
En el convento Alejandro le da las ultimas instrucciones a Felipe antes de su partida para Puebla; Quiere que busque la forma de hablar con Magdalena, pero no quiere que vaya directamente a la casa, ni la tía ni la madre de su esposa deben verlo, le pide que busque otra forma de acercarse a Magdalena, quizá por medio de alguna sirvienta, él sabrá lo que tiene que hacer. Felipe le dice que no se preocupe y parte para la ciudad.
Paula, en el despacho, revisa la lista de invitados que José Luis ha mandado para la fiesta del compromiso, esta muy contenta porque ha invitado a toda Puebla. Carmen sentada frente a ella esta muy inquieta y insiste en que deben decirle la verdad a Magdalena sobre Alejandro, para que al menos este consciente de lo que va a hacer. Paula no quiere ni oír hablar del asunto, esta segura que Alejandro en verdad esta muerto, porque sino habría intentado mantenerse en contacto y esta boda es lo mejor que podía pasarle a Magdalena y al niño, al fin el niño tendrá un nombre, y eso es lo que ellas querían, además, Alejandro no fue nunca el esposo de Magdalena.
La entrada de Magdalena interrumpe la conversación, Paula le enseña la lista y Magdalena pone mala cara, ella no quería una fiesta, habría preferido algo mucho más discreto, se sentirá muy incomoda con tanta gente que hace años que no ve y que ha hablado muy mal de ella.
Paula afirma que ellas no tienen nada de que avergonzarse, esta de acuerdo con José Luis, hay que dar la cara a la gente. Fueron engañas por un hombre que se hizo pasar por un caballero, le pide a Magdalena que no se sienta mortificada, ella no tuvo la culpa de nada y quiere que en su fiesta de compromiso se muestro feliz, como corresponde a una muchacha que se va a casar. Magdalena se calla, pero no parece muy dichosa.
Alejandro y la partida de rebeldes regresan al convento después de la incursión en la hacienda vecina, son interceptados por la madre superiora, que le expresa sus dudas sobre la veracidad de sus afirmaciones. Alejandro acaba confesándole que son rebeldes que luchan contra el gobierno corrupto de Porfirio Díaz, ellos pretenden derrocarle para instaurar un orden mas justo en el que el pueblo no se muera de hambre.
Felipe esta apoyado en la balaustrada frente a la puerta de la casa de los Mendoza, ve salir a una sirvienta joven que lleva una cesta para hacer el mandado y la sigue.
José Luis visita a Magdalena, sentados en el sofá, José Luis habla sobre su futuro a una Magdalena distante que a duras penas consigue responder con monosílabos.
- La familia del capitán Aguirre tiene una casa en la capital que nos puede alquilar, dice el capitán que es cómoda y bonita, en una zona muy elegante – José Luis toma la mano de Magdalena y le dice feliz ajeno a su expresión – Magdalena me parece imposible que al fin seas mi esposa, tantos años que hemos esperado ¿Estas contenta?
- Si – contesta Magdalena distante ¿Y tu?
- ¿Lo dudas? – responde José Luis exultante –
- ¿No te arrepentirás? – pregunta dubitativa Magdalena –
- Es lo que más he deseado en la vida – responde feliz José Luis –
- Pero ahora tengo un hijo que siempre te va a recordar el pasado – señala Magdalena –
- El pasado no importa y querré a Alejandrito como si fuera mío, te lo prometo Magdalena.
- Gracias – responde Magdalena lacónica –
Felipe a abordado a la sirvienta de los Mendoza, le lleva la canasta y mientras tanto la va interrogando con discreción, asi se entera de la vida y milagros de Magdalena, esta tiene un hijo, su marido murió, pero dicen que no era su marido sino que la engaño, ahora se va a casar, el sábado es la fiesta del compromiso, para esa ocasión hasta han mandado instalar la luz eléctrica.
La superiora del convento busca a Alejandro en el patio, ha estado pensando en lo que le contó la noche anterior, ella comprende la bondad de sus intenciones, pero para realizarlas ellos también roban y matan. Alejandro señala que no piensan poner la otra mejilla, y la monja afirma que esta segura de ello, le pide que en cuanto Manuel Calderón pueda caminar se vayan, esa casa es un lugar santo y no pueden dar refugio a gente como ellos. Alejandro comprende a la superiora y le da las gracias por su ayuda, le pide un ultimo favor que deje quedarse en el convento a su madre, la superiora acepta.
José Luis se ha marchado y Magdalena permanece en el salón sola, sentada en el sofá con la mirada perdida y una expresión de profunda tristeza, entra Carmen.
- ¿Qué estas haciendo aquí solita? – pregunta Carmen mientras se sienta a su lado - ¿Pensando?
- Si, en esta nueva boda que va a ser como la otra. También aquella vez me case sin estar enamorada de mi marido – dice Magdalena triste –
- Bueno, pero después lo llegaste a querer – responde Carmen nerviosa e insegura – A lo mejor también ahora va a pasar lo mismo. Además, tu antes estabas muy enamorada de José Luis.
- Si, lo quise, pero nunca como Alejandro. ¿Tía de verdad crees que Alejandro se caso conmigo sabiendo que no era hijo de Benjamín Almonte? ¿Qué me engaño? – pregunta Magdalena acongojada –
- Hija ¿Qué quieres que te diga? Es lo que todo el mundo piensa.
- También José Luis. Pero yo no puedo creerlo, mas bien no quiero. Prefiero conservar su recuerdo limpio ¡Lo quise tanto tía!
Carmen se decide a contarle a su sobrina que Alejandro esta vivo comienza.
- Magdalena si yo te dijera...
La sirvienta irrumpe en el salón interrumpiendo la conversación; Han terminado de instalar la luz eléctrica y van a encenderla, Magdalena se levanta curiosa y sale al vestíbulo, Carmen no tiene mas remedio que seguirla y toda la familia contempla como se enciende la lámpara.
Felipe regresa al convento y es recibido por un impaciente Alejandro que le pregunta que averiguo; El muchacho le cuenta que trabo conversación con una sirvienta y por ella se entero que su esposa y su hijo están bien, siguen viviendo en la casa de los Mendoza con su tía y su madre, pero tiene que decirle algo que no le va a gustar, se ha enterado que su esposa se va a casar.
Fin del capitulo 65.
Mar




Escrito desde Apr 21, 2003, 3:17 PM

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Capitulo 64 de "Bodas de Odio"

by Mar

Carmen le pide la carta a Felipe, este insiste en entregarla personalmente pero Carmen no le da acceso a la casa, finalmente se ve obligado a dársela a Carmen, que promete hacerla llegar a Magdalena. Felipe se retira advirtiendo que en la noche volverá por la respuesta.
Cuando cierra la puerta Carmen se queda petrificada en el centro del vestíbulo con la carta en la mano sin saber que hacer, Paula que baja las escaleras se da cuenta y pregunta quien escribió. Carmen sin reponerse todavía de su asombro, responde que Alejandro, que esta vivo, esa carta es para Magdalena. Paula le quita la carta de las manos y entra en el despacho seguida por Carmen que intenta arrebatársela, una vez cerrada la puerta Paula abre la carta de Alejandro y la lee en voz alta:

Mi amor:
No sabes cuando me duele esta lejanía, ni siquiera pude despedirme, estrecharte entre mis brazos una vez más. Ahora que no te tengo cerca, me arrepiento tanto de los días desperdiciados en dudas y celos estúpidos, te extraño tanto a ti y a nuestro hijo. Te mando esta carta para que estés tranquila, para que sepas que nada malo me ha pasado.
No sé cuando volveremos a vernos, pero te pido que tengas fe en mi. Desgraciadamente no pude encontrar al padre Abundio y temo que sin su testimonio me declaren culpable, pero tu no debes dudar, el apellido que te di es legitimo, eres mi esposa y lo seguirás siendo hasta que Dios nos dé vida.
No puedo decirte donde estoy, pero me encuentro con unos amigos, junto con mi madre y Cipriano.
Cuéntale a Felipe, el muchacho con quien te envié esta carta, todo lo referente al juicio que seguramente se estará siguiendo en mi contra, pero pase lo que pase tienes que creer en mi.
En un primer momento pensé en que te reunieras conmigo, pero me di cuenta que tu y la criatura difícilmente podrían soportar esta vida, pero no desesperes, sabes bien que haré hasta lo imposible para que volvamos a estar juntos.
No me olvides Magdalena, piensa mucho en mi, porque yo no dejare de hacerlo ni un instante.
Un beso a ti y a mi hijo. Te amo.
Alejandro.

Carmen ha escuchado la lectura de la Carta desecha en llanto, esta tan emocionada que no puede ni hablar, la voz de Paula ha temblado por la emoción en muchos pasajes de la lectura, las dos se miran con enorme tristeza.
- ¡Ay Paula! Que pena, que pena – se lamenta Carmen sollozando –
- Si – dice Paula muy afectada mientras mete la carta en el sobre – Pero no debemos enseñársela a Magdalena.
- ¿Por qué? – pregunta Carmen asombrada – Tiene derecho a leerla, además, ella piensa que esta muerto.
- Es mejor que sigua creyendo eso – dice Paula con firmeza –
- No, no de ninguna manera, esta vez no voy a solapar tus engaños, no estoy de acuerdo contigo Paula. Magdalena esta destrozada, cree que su marido a muerto por lo menos que le quede el consuelo de que no es asi.
- Pero no te das cuenta que si sabe que Alejandro esta vivo menos podrá olvidarlo, si se entera es capaz de hacer una tontería, podría insistirle a ese muchacho para que la lleve con él – dice Paula angustiada –
- No, de todos modos, es ella la que tiene que decidir – Carmen va hacia la puerta dispuesta a llamar a Magdalena –
- Carmen, Carmen, por Dios reacciona – Paula la retiene - ¿Quieres que mi hija se desprestigie aun más? ¿Qué se escape con ese hombre que ni siquiera es su marido?
- Yo no estoy tan segura de eso, a lo mejor es verdad que cambiaron el testamento por otro – dice Carmen sin dejarse convencer –
- Aunque fuera cierto, ante los ojos de todo el mundo Alejandro no es hijo de Almonte y Magdalena legalmente no esta casada con él.
- Pero Paula, Paula ¡Por Dios! Tu hija esta desesperada entiéndelo, es que no te da pena verla tan desdichada, es que otra vez vas a anteponer “el que dirán” ante su felicidad – dice Carmen angustiada – Mira, podríamos decir que se ha marchado a la capital, o al extranjero, pero ella lo ama Paula entiéndelo. ¿Pero como puedes ser tan dura? ¿Qué tienes en lugar de corazón? Una piedra.
- Eres injusta conmigo Carmen – responde Paula con la voz quebrada - ¿Crees que no quiero a mis hijos? ¿Qué no me duele la infelicidad de Magdalena? Pero seria peor ¿no te das cuenta? ¿Qué vida le espera junto a Alejandro? Es un fugitivo, toda la vida se la pasaría escondiéndose, de pueblo en pueblo, a salto de mata y siempre con la angustia de que alguien lo reconozca y lo arreste. Si tiene que andarse escondiendo ¿Cómo encontrara trabajo? ¿Y de que? De peón de mozo. ¿Qué futuro le espera a Magdalena y a su hijo?
- Pero ella lo quiere – responde Carmen sin dejar de llorar – Por lo menos vamos a decirle que esta vivo.
- ¿Y que ganaríamos con eso? Que su desdicha dure toda la vida, en cambio si lo cree muerto con el tiempo se resignara, volveremos a verla animada, tranquila. Carmen, sé que la quieres mucho, yo también la quiero, no soy tan inhumana como ustedes piensan, todo lo que hice fue buscando su bien. Te lo digo sinceramente, si arregle su matrimonio con Alejandro fue porque creí que era lo mejor para ella, y lo fue por un tiempo, se enamoro de él y si no hubiera sucedido esta desgracia ahora seria feliz, pero como están las cosas si permitimos que Magdalena se entere de la verdad, le quitaremos la oportunidad de rehacer su vida ¿Qué puede ofrecerle ahora Alejandro? ¿Cuánto durara el amor en esas condiciones? ¿Un año, dos, y después que?
Felipe llega al campamento rebelde, Alejandro lo recibe impaciente; Felipe le dice que entrego la carta a su esposa, no pudo hacerlo en mano y se la dejo a su tía, la de Víctor Garay no pudo entregarla, no esta en Puebla y nadie supo darle razón de su paradero, le entrega a Alejandro las dos cartas, la de Víctor y la respuesta a la de Magdalena. Alejandro se retira del grupo para leerla, la abre impaciente y se encuentra que la carta es de Paula:

Alejandro:
Recibimos tu carta y perdóname si no se la enseñe a Magdalena pero estoy segura que comprenderás mis razones.
Desgraciadamente las autoridades te han desconocido como hijo de Benjamín Almonte y te han declarado un impostor, tu fabrica, la casa y la hacienda ya pasaron a manos de la señorita Armida Guillén, y nosotros, ya podrás comprender como nos sentimos, mas que nada por la deshonra de Magdalena.
Yo no sé si tu seas quien dices ser, pero la realidad es que mi hija ya no tiene derecho a llevar el apellido Almonte y el niño tampoco. A los ojos de todos el mundo, ella es una mujer que ha sido burlada y que tiene un hijo ilegitimo. Te imaginaras la pena tan grande que la embarga.

Alejandro termina de leer la carta con gesto de amargura y desesperación. Rosario se acerca a preguntarle que dice Magdalena en su carta. Alejandro, con profunda tristeza, le dice que la carta es de Paula, en ella le cuenta que ya le desconocieron como hijo de Almonte, que Magdalena sufre mucho y que no tiene derecho a importunarla, por lo menos mientras se siga creyendo que no soy su marido. No sabe que pensara Magdalena, pero doña Paula esta vez si tiene razón ¿Qué puede ofrecerle a ella y a su hijo? ¿Una vida de fugitivo? No, no, es mejor que se queden allá, tranquilos, seguros.
La conversación se ve interrumpida por los gritos de Manuel Calderón; Una patrulla de soldados se acerca, hay que irse, los rebeldes desmontan rápidamente el campamento.
Han pasado mas de tres años desde que Magdalena y Alejandro se vieron obligados a separarse, estamos en 1910. Alejandrito esta a punto de cumplir cuatro años. Magdalena esta con su hijo en el despacho, su madre entra para anunciarle la visita de José Luis que ya ha sido ascendido a coronel, el presidente ha cumplido la promesa que le hizo a la madrina de Angélica. José Luis ha vuelto a frecuentar la casa con propósitos matrimoniales. Magdalena sale a recibirlo, se sientan en el salón. José Luis le cuenta que el señor presidente desea tomarlo a su servicio y eso significa que tendrá que trasladarse a vivir a la capital, le ruega que vaya con él, quiere que acepte su proposición y se case con ella. Magdalena le agradece su bondad y intenta rechazarle con diplomacia; Ella no es la mujer que él se merece, puede casarse con cualquier señorita sin ninguna mancha en su pasado. José Luis insiste; Ella es la única que le interesa. Llega Paula con el té, se muestra muy amable con José Luis, cuando este le cuenta las novedades, se sorprende de la brillante carrera que ha realizado en tan poco tiempo y lo felicita. Carmen se incorpora a la conversación y cuenta las ultimas murmuraciones sobre Armida Guillén, que esta dando mucho que hablar, parece que va de escándalo en escándalo, se pasa la vida de fiesta en fiesta, dicen que juega y se emborracha. Si la viera el viejo Benjamín Almonte se revolvería en su tumba, por supuesto ninguna de las señoras decentes frecuenta su casa. Magdalena, incomoda, aprovecha la entrada de su hijo en el salón para disculparse y salir. Paula señala que esas conversaciones mortifican mucho a su hija. José Luis lo comprende perfectamente y aprovecha la ausencia de Magdalena para buscar la complicidad de Paula en su proposición de matrimonio. Sus sentimientos no son nuevos sino de mucho tiempo atrás, ahora tiene una posición suficiente para mantener a Magdalena como se merece, tiene que trasladarse a la capital y de ese modo Magdalena se alejara de las murmuraciones, allí nadie tiene porque saber lo que sucedió. Esta dispuesto a reconocer al hijo de Magdalena como propio, porque para él Alejandrito es tan solo hijo de Magdalena, y como tal esta dispuesto a quererlo. Paula le dice que la decisión la tiene que tomar Magdalena. José Luis lo sabe, pero quiere que Paula influya sobre ella y apoye su petición, sabe que en otro tiempo le rechazaron porque no era nadie, pero en este momento las cosas han cambiado.
José Luis se despide y se retira, Magdalena le acompaña a la puerta y después sube a los dormitorios con su hijo. Paula y Carmen se quedan solas en el salón, después de asegurarse que no las escuchan Carmen mira a su cuñada desesperada y pregunta que van a hacer ante la nueva perspectiva. Paula no lo sabe; A ella José Luis continua sin gustarle, aunque ya no es el pobre diablo de hace unos años, pero es la única proposición de matrimonio que Magdalena ha recibido y esta segura que será la única. Carmen deja claro que no se refería a eso, ella piensa que para que Magdalena sea capaz de decidir con justicia, debe saber que Alejandro esta vivo. Paula la mira como si hubiera enloquecido. Después de que callaron durante tanto tiempo no se lo van a decir ahora. No quiere que Magdalena vuelva a sumirse en la desesperación, ahora que esta tranquila y contenta. Carmen sonríe con tristeza y le hace ver que Magdalena dista mucho de estar contenta. Paula afirma que por lo menos esta tranquila y resignada, además, Alejandro nunca fue su marido, hace años que no saben nada de él, lo mas seguro es que haya olvidado a Magdalena o que de verdad este muerto. Carmen no esta nada convencida, ella piensa que hay que decírselo, además, cabe la posibilidad de que Alejandro regrese cuando Magdalena ya este casada.
Carmen esta muy preocupada y se siente culpable por haber callado tanto tiempo, entra en el dormitorio de Magdalena para hablar con ella, comienza conversando sobre el próximo cumpleaños del niño, le están preparando un pastel enorme. Magdalena sonríe y dice que en lo goloso es en lo único que Alejandrito se parece a ella, en lo demás es igual que su padre.
- ¿Sigues pensando en él? – pregunta Carmen –
- Sí. – responde Magdalena con tristeza – ¿Es normal, no?
- ¿Pero ya no te duele?
- ¿Por qué quieres que hablemos de él? – pregunta Magdalena con una sonrisa triste – Por años nadie ha mencionado su nombre en esta casa.
- No es por morbo, ni por molestarte, quiero saber que sientes ahora que ha pasado tanto tiempo.
- Pienso en él como el hombre que más he querido en mi vida, lo recuerdo con mucho cariño – duda y continua con profunda tristeza – Tal vez fue mejor que muriera, no por mí, si no por él, un hombre como Alejandro no hubiera soportado la cárcel, la angustia de que su madre estuviera compartiendo su misma suerte.
- ¿Entonces no le guardas ningún rencor por lo que hizo, por haberte engañado?
- Es que Alejandro no me engaño – dice Magdalena muy segura – Si hubo engaño no fue por parte de él, tal vez fue idea de Rosario. Yo también por mi hijo estaría dispuesta a cualquier cosa.
- Pero contéstame hija, contéstame ¿Ya no te duele? – pregunta angustiada Carmen –
- No te preocupes – dice Magdalena con tristeza y amargura – Ya hace tiempo que me he resignado.
En la frontera norte, del lado de EE.UU. Alejandro entra en la oficina de Calderón, regresa de una incursión en territorio mexicano para robar armas al ejercito, todo ha ido bien, se sienta frente a Calderón con aspecto agotado; la próxima vez le toca ir a él. Calderón se ríe y le responde que no habrá próxima vez, ha llegado la orden de regresar a México, Madero puede ganar las elecciones y quiere a sus hombres cerca de las ciudades, Manuel ha elegido Puebla para su grupo. Alejandro recibe la noticia con alegría, desea volver a ver a Magdalena.
Alejandro va en busca de su madre para comunicarle la noticia, Rosario se muestra preocupada, piensa que regresar a Puebla puede ser peligroso.
- Bueno ha pasado mas de tres años, no creo que nos sigan buscando, y aunque asi fuera, cualquier riego valdría la pena mama – dice Alejandro ilusionado - ¡Verla otra vez, ver a mi hijo! Mañana cumple cuatro años. Espero que estén bien, tienen que esta bien los dos. Se me han hecho tan largos estos tres años ¡Ver a Magdalena otra vez! Es que no puedo creerlo mama.
Es el cumpleaños de Alejandrito, están en el salón jugando con los juguetes nuevos y esperando los invitados a la fiesta. Paula le pide a Magdalena que pase al despacho tiene que hablar con ella, se sientan en el sofá y Paula aborda el tema.
- Alejandrito hoy cumple cuatro años y creo que es tiempo que pienses en su futuro, me refiero a la situación del niño. Ahora el no se da cuenta de nada pero dentro de unos años habrá que mandarlo al colegio, es allí donde empezaran los problemas. No quiero presionarte Magdalena, ya una vez lo hice y todo salió mal, por eso eres tu quien debe tomar una decisión. Hija es mi deber de madre hacerte ver la realidad, el coronel José Luis Álvarez me pidió formalmente tu mano, no es el partido que yo hubiera querido para ti, pero como están las cosas... Es el único que lo ha hecho.
- Es que a José Luis no le importan las habladurías de la gente, él me quiere – dice Magdalena –
- Bueno, ahora tiene una muy buena posición, además, goza de la estima del señor presidente.
- Mama, yo aprecio a José Luis, pero no lo amo – señala Magdalena –
- Ya lo sé hija, me da mucha pena decirte esto pero quiero que entiendas que después de lo que paso es muy difícil que otro hombre te pida que seas su esposa. Yo sé que no tuviste la culpa de nada, pero desgraciadamente la gente no piensa asi, ya no puedes pensar únicamente en ti, sino en tu hijo. El coronel esta dispuesto a darle un apellido y ha reconocerlo como suyo, y si te casas ahora que Alejandrito es pequeño llegara a creer realmente que ese hombre es su padre y no tendrá problemas, menos si ustedes se van a vivir a la capital, donde nadie te conoce.
Magdalena ha escuchado a su madre en silencio mientras las lagrimas corren por su rostro. Carmen entra para anunciar que los invitados han llegado, las dos se levantan para acudir. Paula toma la mano de Magdalena y le pide que lo piense detenidamente, después sale. Magdalena se deja caer otra vez en el sofá, triste y angustiada. Carmen se sienta a su lado preguntando que le sucede. Magdalena se lo cuenta secándose las lagrimas y le pide consejo, Carmen se pone muy nerviosa y le pide que decida ella mientras sale deprisa.
Manuel Caldero y Alejandro están planeando el viaje a Puebla, el nerviosismo de Alejandro es tan evidente que Calderón no puede por menos que percibirlo.
- Alejandro estas demasiado nervioso y eso no es propio de ti – señala Calderón –
- Tienes razón, bueno sabes bien porque estoy asi – responde Alejandro –
- Si, te entiendo, yo me sentiría igual, pero en el asunto en que estamos nunca podemos perder el control. Todos te aprecian precisamente por tu arrojo y tu sangre fría, y no quisiera que tus problemas familiares te debilitaran en este momento Alejandro.
- Nadie puede dudar de la firmeza de mis convicciones y creo que lo he demostrado, pero no puedo evitar sentirme nervioso al pensar que pronto voy a ver a mi esposa y a mi hijo y eso no puedes tomarlo como una señal de debilidad precisamente – dice Alejandro muy serio –
- Por supuesto que no Alejandro, y de eso precisamente quería que habláramos como amigos Alejandro. Tienes que estar prevenido, piensa en todas las posibilidades, porque me dolería mucho si sufrieras una decepción.
- Si, durante estos años he pensado muchas cosas – dice Alejandro inquieto -. Tal vez Magdalena ya se olvido de mí, o ha dejado de quererme, o a lo mejor piensa que la he engañado, pero no sé, puede ser que no sea verdad, que me siga esperando, por eso Manuel te agradezco que hayas escogido esa zona, la de Puebla, porque voy a salir de dudas de una vez por todas.
Calderón se despide de Alejandro y Rosario y se retira, Alejandro se queda triste y pensativo, su madre intenta animarlo. Manuel no conoce a Magdalena, pero Rosario esta segura que ella le sigue queriendo.
Magdalena recibe a José Luis que viene al cumpleaños del niño, le entrega el regalo y le pide hablar con ella en privado, pasan al despacho y vuelve a pedirle que se case con él, ya hablo con su madre y su familia no se opone a su matrimonio, esta vez lo aceptan. José Luis le suplica que lo acepte, no se va a arrepentir, le pide que no tenga miedo por su hijo, le dirán a todo el mundo que es de los dos y como tal lo querrá.
Magdalena lo ha escuchado con aspecto triste, por fin se decide y le contesta.
- Esta bien. Gracias – Magdalena parece resignada -
- Gracias a ti por aceptar – dice José Luis feliz mientras le besa la mano –
Fin del capitulo 64.
Mar





Escrito desde Apr 19, 2003, 11:40 PM

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Capitulo 63 de "Bodas de Odio"

by Mar

Rosario espera escondida en una cabaña abandonada el regreso de Alejandro, este vuelve y le cuenta que el padre Abundio ha desaparecido, en su lugar hay otro cura, que llego hace pocos días de Zacatecas. Llega Cipriano que ha ido a investigar a la hacienda; Allí todo parece normal, no hay gente extraña ni soldados, los tres especulan sobre lo sucedido al padre Abundio. Cipriano señala que si han enviado a otro cura es que lo dan por muerto, pero Alejandro y Rosario no quieren plantearse esa posibilidad. Alejandro toma una decisión, iran a la capital, allí se quedaran Rosario y Cipriano, entre tanta gente les resultara más fácil pasar desapercibidos y él regresara a Puebla, tiene que enterarse de lo que sucedió y quiere ver a Magdalena y a su hijo, los tres se ponen en camino.
Doña Prudencia la madrina de Angélica se despide de José Luis, regresa a su casa, antes le ofrece el dinero que pensaba dejarle en herencia a Angélica, considera que se lo merece porque hizo feliz a Angélica en los últimos meses de su vida. José Luis se rehúsa a aceptar; Recibió mucho más de Angélica de lo que le dio. Prudencia viendo que es inútil seguir insistiendo se marcha después de despedirse afectuosamente.
Magdalena esta en su dormitorio sentada en la cama, con la mirada perdida y expresión de infinita tristeza, su tía intenta que salga al jardín a tomar el sol, lleva días encerrada ni siquiera se molesta en vestirse. Magdalena le suplica que no insista y Carmen se marcha muy preocupada, baja al salón donde esta Paula, y le comenta el estado de Magdalena, esta muy triste, si al menos tuviera una tumba donde llorar. Paula se horroriza ante esa idea.
- Mejor asi, hubiera sido vergonzoso que la gente la viera llorando ante la tumba de un hombre que la ha deshonrado de esa manera.
- Pero ella insiste en que Alejandro era inocente – señala Carmen –. Además, lo quería tanto.
Llega Dimitrio muy serio y se deja caer sobre una bocata con aspecto preocupado. Les cuenta que viene del palacio de gobierno, han declarado impostor a Alejandro y todos sus bienes pasaran a manos de Armida Guillén, su familia es victima de las habladurías, unos los compadecen y otros se regocijan platicando la historia. Paula esta muerta de vergüenza, después de esto no se atreverá ni a ir a misa los domingos. Carmen es partidaria de no decírselo a Magdalena, ella sabia que esto sucedería pero en el estado que esta es mejor no molestarla.
Dimitrio pasa a anunciarle a su madre la decisión que ha tomado sobre el futuro, al día siguiente se marchara a hacerse cargo de la hacienda, es el único patrimonio que le queda a la familia y de ahora en adelante solo contaran para sufragar sus necesidades con lo que esas tierras puedan darles. Él no quiere depender mas de Josefina para vivir. Paula protesta, esas tierras nunca han dado lo suficiente, además, Josefina tiene que estar consciente que ahora ya no cuentan con la ayuda de Alejandro. Dimitrio mira a su madre con firmeza y repite que no le volverá a pedir un centavo a su esposa y sin admitir mas discusiones se pone de pie y se retira muy digno.
- ¿Te parece este el momento para mostrarse tan orgulloso? – dice Paula a Carmen indignada –
- Si – responde Carmen rotunda con expresión complacida – Y deberías agradecerle a tu hijo que haya tomado esa actitud, ahora mas que nunca, es cuando nuestra familia debe portarse con dignidad. Me alegro que Dimitrio al fin este madurando – señala Carmen orgullosa –
Paula la mira como si estuviera loca, no muy convencida de las bondades de la nueva actitud de Dimitrio.
Maria y Víctor están sentados en el salón de la casa de Alejandro. Maria se lamenta; Ella quería de verdad a Alejandro, era tan bueno, tan valiente, no puede creer que sea verdad que haya muerto. En medio de la conversación llaman a la puerta, Víctor abre y se encuentra con Armida y Sebastián que le enseñan un documento del juzgado donde se declara a Armida heredera de los bienes de Benjamín Almonte, vienen a tomar posesión. Víctor se retira al despacho con Sebastián para enseñarle los libros y Armida se queda con Maria, con cinismo lamenta lo sucedido a Alejandro; Ella nunca le deseo ningún mal y le pregunta a Maria que va a hacer, esta le contesta que piensa quedarse en Puebla, y le pide trabajo en su casa. Armida acepta tomarla a su servicio.
José Luis en su casa conversa con Rufino sobre lo sucedido, ya se entero que desconocieron a Almonte, compadece a Magdalena y le gustaría buscarla para consolarla. Ella no quiso huir con él por miedo al escándalo y ahora tiene un escándalo mayor, piensa que todavía es demasiado pronto pero pasado un tiempo volverá a buscarla.
Víctor se despide de Maria, ya no tiene nada que hacer en Puebla, regresa a la capital, vuelve a pedirle que se vaya con él, pero Maria se niega, Armida le dio trabajo y se quedara en la casa de Alejandro, porque para ella esta es y siempre será la casa de Alejandro. Víctor no comprende porque quiere quedarse con esa mujer, pero Maria dice tener sus razones. Víctor se despide de ella cariñosamente después de decirle que le mandara su dirección, y si en algún momento lo necesita puede contar con él.
Dimitrio llega a su casa muy deprimido, le cuenta lo sucedido a Josefina; Ya se dicto sentencia y Alejandro fue desconocido como hijo de Almonte, Josefina se preocupa por la reacción de Magdalena ante la noticia. Dimitrio le dice que aun no lo sabe, el se lo comunico a su madre y ella decidirá cuando es oportuno enterarla de la situación.
- ¡Ay pobrecita! – exclama Josefina – Dimitrio ¿tu crees que es verdad que Alejandro sea un impostor?
- Todas las pruebas estuvieron en su contra – asegura Dimitrio con aspecto de no estar muy convencido –
- ¿Y que va a pasar con nuestro ahijado?
- Llevara la marca de ser un bastardo al igual que su padre.
Dimitrio cambia la conversación y anuncia que al día siguen ira a la hacienda para hacerse cargo de ella. Josefina aborda el tema económico, mientras termina el poder que le dio a su hermano ella tiene un dinero que puede utilizar la familia de Dimitrio, se lo ofrece de corazón. Dimitrio se niega rotundamente a aceptar, no volverá a tomar un céntimo de Josefina.
- Por favor Josefina no me tientes a aceptar, vas a seguir pensando que lo único que me interesa de ti es tu dinero y yo ya no quiero que pienses mas eso.
- Entonces quieres decir... – Josefina se interrumpe y lo mira esperanzada –
- Josefina, han pasado tantas cosas tan feas entre nosotros, yo me he portado de una manera tan vergonzosa – Dimitrio baja los ojos avergonzado – Pero yo no te conocía Josefina, tú para mi no eras una mujer era...
- Un negocio – dice Josefina terminando la frase con tristeza –
- Pues sí. – reconoce Dimitrio avergonzado –
- No te culpo, es lógico. Como podía un joven tan apuesto como tu enamorarse de una mujer sin atractivos y, además, mayor que tu – asegura Josefina con infinita tristeza – Fui una ilusa Dimitrio, perdóname.
- Josefina perdóname tú a mí. No sabes cuanto me arrepiento de todo lo que hice. Daría cualquier cosa por borrar el pasado. Yo quisiera decirte tantas cosas, pero es que no puedo, me siento incomodo, me siento acomplejado, tengo miedo que mis palabras suenen falsas y que no me creas.
- Dimitrio si tu quieres podemos pedir la anulación del matrimonio – Josefina tiene el rostro lleno de lagrimas – Al fin no ha sido consumado.
- ¿Eso es lo que quieres? – pregunta Dimitrio alarmado –
- No, yo aun asi prefiero seguir contigo – responde Josefina sin dejar de llorar –
- Josefina yo... – Dimitrio duda, mira a Josefina y no puede enfrentar su mirada, baja los ojos, bruscamente se pone de pie y se marcha –
Víctor va a casa de los Mendoza para despedirse de Magdalena, esta lo recibe en bata, se disculpa por su aspecto; Ha estado enferma.
Víctor se disculpa por haber venido a molestarle, le anuncia que se va a la capital, todo ha terminado y esa mañana Armida a tomado posesión de las propiedades de Alejandro, él se marcha a la capital, le mandara su dirección.
- Señora Alejandro antes de irse me encargo que velara por usted y por su hijo, sé que no es mucho lo que puedo hacer, pero cualquier cosa que se le ofrezca no dude en buscarme. Alejandro no la ha engañado, a pesar de todo lo que digan usted sigue siendo la señora Almonte.
Alejandro acompañado de Rosario y Cipriano continúan su viaje hacia la capital, han acampado en un bosquecillo para descansar. Rosario esta muy preocupada por la intención de su hijo de regresar a Puebla en cuanto los deje a salvo, considera que es muy peligroso. Alejandro le explica que tiene que hacerlo, necesita ver a Magdalena y a su hijo.
- ¿Pero le vas a decir que venga con nosotros, ella y la criatura? – pregunta Rosario preocupada – Yo lo digo porque es una mujer delicada, no creo que se acostumbre a esta vida, además, el niño es muy pequeño.
- Si, yo también lo pensé. Primero voy a hablar con ella y después veremos, necesito saber como están las cosas en Puebla.
Mientras recogen sus pertenencias para seguir camino son asaltados por un grupo de revolucionarios que los toman prisioneros y los llevan a presencia de su jefe, que resulta ser Manuel Calderón, este al reconocer a Alejandro lo saluda con alegría, da orden de soltarlos y los recibe en su grupo. Calderón le cuenta a Alejandro que después de dejarle en libertada se dio cuenta que lo estaban vigilando, Torres Quintero jamás dudo de sus actividades políticas, asi que no le quedo mas remedio que echarse al monte, los que le acompañan son revolucionarios, unos por convicción y otros por necesidad, Calderón esta seguro que Alejandro pronto será uno de ellos.
- Bueno, yo necesito volver a Puebla, tengo que saber lo que paso, tal vez el padre Abundio se presento a declarar a mi favor, además, tengo que ver a mi mujer y a mi hijo – señala decidido Alejandro –
- Es muy arriesgado, al llegar a Puebla no podrá pasar desapercibido, menos si intenta acercarse a su casa. Si lo detienen no tendrá la posibilidad de defenderse – Calderón le propone otra solución a Alejandro – Mire, nosotros estamos de paso hacia la frontera, pero podemos quedarnos aquí unos días mas, mi hermano Felipe es un muchacho muy listo, podrá ir a Puebla, enterarse de lo que paso, y llevarle un mensaje a su esposa.
Alejandro duda, comprende que es prudente lo que le ofrece Calderón, pero él desea ver a Magdalena y su hijo. Calderón lo entiende, esta dispuesto a ayudarle porque se siente en deuda con él por lo sucedido en Puebla, pero es Alejandro el que tiene que decidir.
Josefina va a visitar a Magdalena, esta sigue encerrada en su dormitorio, sin siquiera vestirse. Josefina alaba a su ahijado y intenta confortar a Magdalena, pero nada parece capaz de traspasar el muro de tristeza y melancolía que la rodea. Josefina se cuestiona ante Magdalena si es prudente hablar de lo sucedido o es mejor no mencionarlo.
- De todos modos no hago mas que pensar en él – dice Magdalena sonriendo con tristeza - ¡Yo lo quería tanto!
- ¿A pesar de que te engaño? – pregunta Josefina –
- No. Alejandro no me engaño – responde Magdalena ofendida –
- ¿Tu piensas que de verdad era hijo de Benjamín Almonte? – pregunta extrañada Josefina –
- Si – responde Magdalena rotunda sin ninguna duda –
- Pero si el testamento era falso.
- El no me engaño – repite Magdalena muy segura –
Doña Prudencia la madrina de Angélica es recibida por el Presidente Porfirio Díaz. Su visita tiene como motivo la carta que Magdalena escribió para Angélica, en la que esta le pedía a su madrina que ayudara a José Luis en su carrera militar. La señora considera que esa es la ultima voluntad de Angélica y quiere cumplirla, después de contarle todo lo sucedido al presidente este se muestra dispuesto a ayudarla, de principio ascenderán a José Luis y después poco a poco promoverán su carrera. Doña Prudencia le advierte que José Luis no debe saber nada, es muy orgulloso y no aceptaría.
Alejandro ha decidido aceptar el ofrecimiento de Manuel Calderón y le entrega dos cartas a Felipe, una para Magdalena y otra para Víctor, este parte hacia Puebla. Rosario se acerca a su hijo y le pregunta que le dice a Magdalena en la carta, quiere saber si le pide que venga a reunirse con él.
- No, no yo no sé cuál será mi futuro y no puedo obligarla a llevar esta vida – responde triste Alejandro – Somos unos prófugos mama y dinero ya no tengo. Magdalena es una mujer acostumbrada a llevar una vida cómoda, fácil y sufriría demasiado a mi lado, además, no quiero que mi hijo pase privaciones.
Rosario se siente culpable de lo sucedido, si ella no le hubiera dicho al padre Abundio que Alejandro era hijo del patrón nada de esto hubiera sucedido, serian pobres pero vivirían tranquilos y él tendría a su mujer y su hijo. Alejandro sonríe con tristeza y le contesta que con otra mujer tal vez, pero no con Magdalena, ella se caso con él porque era un hombre rico. Tranquiliza a su madre, ella no tiene la culpa de nada y él sobre todo confía en ella, sabe que todo lo que dijo era la verdad. Si las cosas no se aclaran lo siente sobre todo por ella que tendrá que llevar una vida incomoda, por Magdalena y por su hijo. Alejandro expresa su tristeza y desesperanza; Quien sabe hasta cuando vaya a estar en condiciones de traerlos a su lado, tal vez nunca.
Felipe llega a Puebla y se presenta en la casa de Alejandro, pregunta por la señora Magdalena. Armida que ha abierto la puerta responde incomoda que ya no vive allí. Felipe necesita saber donde puede encontrarla porque hace algún tiempo encargo una tela en su tienda y tiene que entregársela. Armida responde que vive en casa de su madre, cuando Felipe intenta preguntar por Víctor Garay le cierra la puerta en las narices.
Felipe llega a casa de los Mendoza y abre la tía Carmen, él le dice que tiene que entregar una tela que Magdalena encargo y su patrón le dio orden de entregársela personalmente a la señora Magdalena. Carmen hace caso omiso, toma el paquete y entra en la casa para dárselo a Magdalena, que lo abre sorprendida, ella no encargo nada, y le pide a su tía que lo devuelva. Carmen regresa al recibidor y intenta echar a Felipe que se ve obligado a decirle el motivo de su visita; Trae una carta de Alejandro Almonte.
Fin de capitulo 63.
Mar




Escrito desde Apr 18, 2003, 9:30 PM

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Capitulo 62 de "Bodas de Odio"

by Mar

Magdalena llora desesperada mientras lamenta que Alejandro se fuera sin ella. Dimitrio le cuenta que llego la policía a buscarle y no le quedo mas remedio que escapar. Víctor le contó que Alejandro quería ir a buscarla a casa de su madre pero no tuvo tiempo, escapo con Rosario, nadie sabe donde fueron.
- Mira Magdalena, yo no sé si Alejandro sea culpable o no – dice Dimitrio –
- Por supuesto que no – asegura Magdalena ofendida por la duda –
- De todos modos la verdad tal vez nunca la sabremos.
- ¿Pero que dijo Alejandro antes de irse? ¿Se va a poner en contacto conmigo?
- Puede ser que si – Dimitrio enfrenta a su hermana muy serio – Mira Magdalena escúchame, tienes que estar enterada de todo lo que te va a pasar. En cuanto las autoridades declaren que Alejandro Almonte es un impostor, y tienes que estar consciente que solo un milagro puede evitarlo, tu matrimonio con Alejandro no existirá.
- ¿Cómo? – Magdalena mira a su hermano incrédula –
- Mira, tu te casaste con Alejandro Almonte, pero si ese hombre no es Alejandro Almonte, tu matrimonio será nulo, te habrás casado con alguien que no existe.
- Almonte o no yo me case con él – asegura Magdalena con firmeza –
- Bueno, viviste con él, tuviste un hijo suyo, pero sin estar casada – aclara Dimitrio –
- No es cierto, no es verdad, no puede ser cierto Dimitrio, no es verdad – Magdalena desesperada se niega a admitir lo que su hermano le cuenta mientras llora sin saber que hacer –
Alejandro y su madre han conseguido salir de la ciudad en el carruaje conducido por Cipriano, han tomado la carretera que los conducirá a Zacatecas, viajan deprisa y el carruaje traquetea y salta en los numerosos baches del camino. Rosario le dice a su hijo que lo mejor hubiera sido quedarse, porque al escapar todos van a pensar que es culpable. Alejandro le contesta que Torres Quintero debe haber arreglado las cosas para que todos crean que es un impostor, el único que puede ayudarle es el padre Abundio, nadie se atreverá a dudar de la palabra de un sacerdote en un juicio, y, además, si falsificaron las firmas, la letra del padre también debe estar falsificada y eso se puede probar si el padre Abundio aparece. Rosario esta preocupada porque su hijo pueda pensar que ella mintió, Alejandro la tranquiliza, confía en ella, pero todo este asunto debe aclararse porque si lo desconocen como hijo de Almonte, Magdalena ya no será su esposa y su hijo se convertirá en un bastardo.
Cipriano avisa que más adelante, hay un reten de soldados guardando el camino, al llegar el coche a ese lugar los soldados le dan el alto. Cipriano detiene los caballos, el oficial se acerca al coche. Alejandro abre la portezuela y pregunta porque los detienen, el oficial respetuoso quiere saber su nombre. Alejandro le responde que es Fernando de la Vega que viaja de Cholula a la capital. El oficial le pide alguna documentación que acredite su personalidad. Alejandro muy sereno asegura que tuvo que emprender el viaje con suma urgencia y no pensó en llevar ningún documento que lo identificara. El oficial se retira, habla unos momentos con otro soldado y después vuelve a acercarse al carruaje, pidiendo muy amable que le acompañen al puesto de guardia, pues se parece mucho a la descripción que tienen de un fugitivo, que viaja con una señora y su criado, y le pregunta directamente; ¿No es usted el señor Almonte? Alejandro le da un empujón, tira al suelo al oficial, cierra la portezuela a la vez que Cipriano pone los caballos a galope, los soldados disparan al coche, cuando ven que este desaparece, suben a los caballos persiguiéndolos.
Alejandro después de asegurarse que Cipriano y su madre están bien, que no los alcanzo ninguno de los disparos, le grita a Cipriano en la próxima curva aminore la velocidad del coche para que su madre y él puedan saltar del coche, es mejor continuar la huida a pie, al llegar a la curva el coche se detiene y los dos bajan. Alejandro le pide a su amigo que azuce los caballos y se lance, pero Cipriano lanza los caballos a galope sin hacerle caso mientras grita que los alcanzara en la noche. Alejandro y su madre se ocultan detrás de un terraplén, entre unos árboles, y desde allí ven pasar a los soldados que persiguen el coche.
En casa de los Mendoza, Paula, Carmen y Dimitrio están reunidos en el salón para estudiar la situación. Paula considera que la huida de Alejandro es una declaración de culpabilidad. Dimitrio y Carmen no están de acuerdo, él no tenia otra salida fuera inocente o culpable, porque poco habría podido hacer desde la cárcel. Paula defiende su posición; El testamento que obra en poder del juez lo entrego el propio Alejandro y el magistrado Ordóñez es un hombre honorable, ella cree que son culpables y no sabe que hacer ante la vergüenza que se va a abatir sobre la familia. Dimitrio considera que en este momento no pueden hacer nada, él ya advirtió a Magdalena sobre lo que va a ocurrir, ella se niega a creerlo. Paula piensa que su hija debe abandonar la casa de Alejandro, ella ya no tiene nada que hacer allí. Dimitrio no ve necesario torturar mas a Magdalena con ese tipo de peticiones, de todos modos va a tener que abandonarla en poco tiempo; En cuanto el juez desconozca a Alejandro como hijo de Almonte, todo pasara a manos de Armida Guillén.
Magdalena esta sentada en la cama de su dormitorio llorando desesperada, Víctor pide autorización para entrar, esta muy preocupado por Magdalena, esta no ha dejado de llorar en todo el día y no ha querido comer nada, insiste para que al menos cene algo. Magdalena no tiene hambre pero quiere saber donde fue Alejandro, esta segura que Víctor sabe algo, comprende que no se lo haya querido decir a su hermano, pero a ella debe contárselo, no dirá nada a nadie. Víctor responde que cree que ha ido a Zacatecas a buscar al padre Abundio, es su única posibilidad de demostrar que lo que dice es cierto y el testamento ha sido falsificado.
- ¿Y usted cree que el testimonio del padre Abundio seria suficiente para que las autoridades le crean? – pregunta Magdalena esperanzada –
- Señora la palabra de un sacerdote ante un jurado tiene mucho peso – afirma Víctor –
- ¡Ay Dios mío, ojala lo encuentren! – exclama Magdalena –
- Señora antes de irse me dio que estuviera usted tranquila, que confiara en él, que le mandaría un recado tan pronto como le fuera posible, él quería ir por usted a casa de su señora madre pero ya no tuvo tiempo.
- ¿Estaba muy angustiado?
- Si, mas que nada por la pena de separarse de usted y de su hijo.
Magdalena le da las gracias a Víctor por su información y sus atenciones, cuando él se retira continua llorando sin consuelo.
Ha caído la noche, Alejandro y Rosario siguen escondidos entre los árboles esperando a Cipriano, Alejandro ha ido varias veces hasta el camino buscando su rastro en vano, esta muy preocupado tiene miedo que los soldados lo hayan matado, deja a su madre delante de un fuego y vuelve a salir para rastrear la zona. Rosario se queda esperando, al rato escucha unos ruidos que se acercan, se asusta y toma un tronco que hay cerca de ella y se apresta a defenderse, intenta golpear al bulto que sale de entre los árboles, se oye la voz de Cipriano protestando ante el recibimiento, ya esta bastante golpeado, no le hace falta que Rosario lo remate. Alejandro escucha las voces y acude rápidamente, interroga a Cipriano sobre lo sucedido, este le cuenta que lanzo los caballos a galope y al llegar al puente sobre el rió hizo que se desbocaran, salto del coche, este se despeño y cayo al rió, los soldados registraron las orillas bastante tiempo hasta que se convencieron que no había superviviente, pues el rió en esa zona es muy hondo, con orillas muy escarpadas y la corriente arrastro rápidamente el carruaje y los caballos, después de escuchar la explicación de Cipriano Alejandro se queda mas tranquilo y los tres se ponen en camino.
Sebastián llega a su habitación del hotel donde lo espera Armida muy preocupado, se ha enterado que Almonte ha escapado y aunque en principio pueda parecer bueno, porque de esta forma ante los ojos del mundo será una confirmación de su culpabilidad él no esta tranquilo, Almonte es un hombre peligroso, si queda libre puede intentar tomar venganza y si se pone a investigar sobre ellos tiene miedo de lo que pueda pasar. Armida no cree que Alejandro pueda averiguar nada, no tiene datos, además, debería viajar hasta Perú para investigar y no cree que eso sea posible.
El oficial que mandaba la patrulla que detuvo el coche de Almonte se presenta delante de Torres Quintero para dar cuenta de su muerte.
- Estábamos de guardia en la carretera, cuando apareció un coche de dos caballos, en el interior viajaba un caballero y una señora mayor, cuando le pregunte por su nombre dijo llamarse Fernando de la Vega, en viaje de Cholula a la capital, me acorde de la descripción que nos mandaron del cuartel general del señor Almonte y este hombre se le parecia mucho.
- ¿Cómo era? – pregunta Torres Quintero –
- Alrededor de los treinta y cinco años, güero, ojos claros, fuerte... Le dije que tenia que acompañarnos al puesto de guardia, la señora que iba con él se veía muy asustada...
El militar termina su relato y Torres Quintero se convence que su enemigo esta muerto, de regreso a su casa le da la noticia a Adolfo y pretende que este le entregue el testamento, ya que después de la muerte de Almonte no tiene caso que lo conserve, él esta dispuesto a firmarle un documento ante notario donde se compromete a pasarle una cantidad mensual. Adolfo sonríe cínico y le pregunta suavemente si Magdalena Mendoza ya lo sabe, dejando muy claro que aun quedan herederos, Torres Quintero palidece.
Paula y Carmen han recibido la noticia de la muerte de Alejandro por un recado de Torres Quintero y van a casa de Magdalena para darle la noticia, Paula comienza por intentar convencer a Magdalena para que regrese a su casa, pero ella se opone, esta en su casa y, además, Alejandro prometió ponerse en contacto con ella, Paula y Carmen se miran, al fin Paula se arma de valor y habla.
- Magdalena, tenemos que decírtelo, esta mañana un empleado de Torres Quintero llego a la casa con una noticia, resulta que una patrulla de soldados detuvo el coche donde él viajaba con su madre, los reconocieron, quisieron escaparse pero al llegar a un puente los caballos se desbocaron y cayeron al rió, murieron todos los ocupantes del coche.
- No, no es cierto, no es verdad – las lagrimas comienzan a deslizarse por el rostro de Magdalena que se niega ha aceptar la muerte de Alejandro –
- Hijita tienes que resignarte – dice Carmen –
Magdalena se pone de pie, se lleva las manos a la cabeza y llora desesperada mientras grita.
- No, Alejandro no puede haber muerto.
Paula se pone de pie y se acerca a su hija muy afectada por su dolor intentando calmarla.
- Magdalena por Dios cálmate hija.
Magdalena se agarra a su ropa zarandeándola inconscientemente mientras grita desesperada.
- Dime que no es cierto, dime que me estas mintiendo.
Paula sostiene a su hija que rota de dolor solloza desesperada contra su hombro.
Dimitrio esta en el salón de su casa leyendo el periódico cuando escucha llegar a Josefina que entra en la casa llamándole a gritos, la ve entrar en tromba en el salón, se tropieza con una butaca con la prisa y rueda por el suelo. Dimitrio se levanta para ayudarla asombrado por su comportamiento, ella se levanta muy apurada y le cuenta lo que ha oído en una visita que estaba haciendo; Alejandro Almonte ha muerto, y, además, estaban diciendo que era un impostor, que realmente no era hijo de Benjamín Almonte, ella no puede creer que sea cierto. Dimitrio reacciona rápidamente, le dice que no sabe si es o no cierto que Alejandro sea un impostor, pero tiene que averiguar si es verdad la noticia de su muerte, se marcha rápidamente seguido por Josefina que grita muy excitada que ella le acompaña.
José Luis esta sentado en el salón de su casa muy triste cuando ve llegar corriendo a Rufino que parece muy excitado. Este le cuenta un rumor que recorre toda Puebla, resulta que Alejandro Almonte ha muerto, pero no era Almonte, parece que era un impostor, había sido descubierto y huía de los soldados, el coche se callo por un puente y todos los ocupantes se ahogaron, lo que más preocupa a José Luis ante esta noticia es si Magdalena viajaba en el coche y parte rápidamente para el cuartel a por noticias.
Magdalena sentada en la cama de su dormitorio sigue llorando sin consuelo. Paula a su lado, ya no sabe que hacer para aliviarla, le repite que se calme pero no hay consuelo para ella. Paula impotente, se pone de pie y deja su sitio a Carmen que sienta sobre la cama al lado de Magdalena, le toma la mano y se la aprieta intentando transmitirle fuerza.
- Magdalena mi amor ya no llores – dice Carmen cariñosa –
- Pero es que no puede estar muerto tía, Alejandro es toda mi vida ¿Qué voy a hacer sin él? – Magdalena mira a su tía con expresión desesperada sin dejar de llorar –
- Te entiendo hija, te entiendo, pero nos tienes a nosotras, a tu hijo.
- Pero Alejandro... Alejandro, es que no quiero que hay muerto – solloza desesperada –
Carmen la abraza contra su pecho y la acuna como si fuera una niña.
- No quiero pensar que no lo voy a volver a ver. ¡No puede ser, no debe ser! – repite Magdalena como una letanía mientras su tía la acuna intentando calmarla-
Víctor llega en ese momento a la casa y pregunta a Maria que esta sucediendo, extrañado por el ambiente que reina en ella. Maria no sabe nada, solo que llegaron la madre y la tía de Magdalena y ella esta llorando en su recamara como una desesperada. Víctor se preocupa, quizá trajeron alguna mala noticia.
Paula sale de la recamara de Magdalena y pide a Maria que prepare un té para calmar los nervios para su hija, cuando Maria sale le anuncia a Víctor la muerte de Alejandro. Le cuenta que cayeron al rió con el coche cuando los soldados los perseguían y que no hubo supervivientes, los soldados trajeron la noticia. Paula da orden a Víctor de empacar las pertenencias de su hija y su nieto, se trasladaran hoy mismo a su casa, Paula se retira.
Víctor al quedarse solo comienza a llorar. Maria entra y se sorprende al verlo, él le da la noticia; Alejandro ha muerto. Maria no puede creerlo y grita incrédula ¿Muerto? ¿Alejandro muerto?
Dimitrio llega a casa de su hermana y encuentra a Paula y Carmen en el salón, muy preocupadas, se da cuenta que ya saben la noticia pregunta como esta Magdalena, ellas le cuentan que esta desesperada, no tiene consuelo. Paula pregunta a su hijo esperanzada si la muerte de Alejandro detendrá el proceso.
- Se lo pregunte a Torres Quintero – responde Dimitrio – y me dijo que la muerte de Alejandro no tiene nada que ver, de todos modos se le va a desconocer como hijo de Benjamín Almonte, todos sus bienes pasaran a manos de Armida Guillén Almonte.
Josefina que ha venido con Dimitrio, pide permiso para entrar a ver a Magdalena, Carmen la acompaña hasta su dormitorio.
Magdalena sigue llorando sin consuelo, Josefina se acerca a ella compasiva, se sienta a su lado en la cama. Magdalena la mira desesperada.
- No puede ser cierto, Alejandro era mi vida – dice Magdalena mientras sigue sollozando –
- Tienes que resignarte Magdalena – Josefina la abraza con ternura –
- Es que no lo voy a poder hacer nunca. – asegura Magdalena desesperada - Daría mi vida por poder verlo una vez mas y ahora ni una tumba tengo donde llorarle.
- No te angusties Magdalena – Josefina no sabe como aportar consuelo –
- Porque no me fui con él, por lo menos nos habríamos muerto juntos ¡Ojala Dios me llevara junto a él! – dice Magdalena llorando sin consuelo posible –
José Luis regresa a su casa después de haber investigado la noticia de la muerte y impostura de Almonte, esta furioso, rabioso con Alejandro por haber engañado a Magdalena y sobre todo, porque con ese engaño lo separo de ella, compadece a su amor, tiene que estar desesperada y muerta de vergüenza. Rufino le señala que ahora ella es viuda igual que él. José Luis, indignado, aclara que ella no es viuda, nunca estuvo casada, al haberse casado con un hombre que no existe legalmente su matrimonio es nulo.
- Maldito como pudo haberse burlado de ella de esa manera – dice José Luis rabioso – Pero ahora si, ahora si, la orgullosa familia Mendoza se va a arrepentir de no haber permitido que se casara conmigo – asegura José Luis rencoroso –
Magdalena se traslada con su hijo a casa de su madre, se mueve como un autómata, aturdida por el dolor, deja a los demás decidir. Entra en su antigua habitación acompañada de su tía, se sienta en una silla a los pies de la cama con aspecto agotado, Carmen intenta consolarla.
- Yo también sufrí mucho cuando falleció mi marido, entiendo lo que sientes – dice Carmen apretando la mano de Magdalena –
- Pero tu estuviste a su lado hasta el ultimo momento, recogiste sus palabras, lo estrechaste en tus brazos, mientras que yo... es que... yo ni siquiera le puede decir adiós tía – se lamenta Magdalena con los ojos llenos de lagrimas –
- Es verdad, pero a ti al menos te dejo un hijo, yo en cambio me quede sola.
Víctor regresa a casa de Alejandro, Maria sale a su encuentro nerviosa, Víctor le confirma la noticia, la policía le ha dicho que Alejandro esta muerto. Maria se niega a creerlo, mientras no le muestren su cadáver no lo aceptara. Víctor la mira tristemente, ojala él tuviera su fe, pero considera que no hay nada que hacer, pregunta por Magdalena y Maria le anuncia rencorosa, que se fue a casa de su mama con el niño. Víctor considera que fue lo mejor, en unos días ellos también tendrán que abandonar la casa, todo pasara a manos de Armida. Él regresara a la capital y pide a Maria que lo acompañe, pero ella insiste en quedarse en Puebla, quiere tomar venganza, no sabe como pero las ganas de desquitarse de Armida y Torres Quintero no se las quita nadie.
Sebastián va a casa de Torres Quintero para que le confirme la noticia de la muerte de Almonte, este no esta y le recibe Adolfo muy amable, lo invita a tomar una copa comentándole irónico la enorme suerte que tuvo la señorita Armida de que se descubriera la impostura de Alejandro. Sebastián esta inquieto, no sabe muy bien a que juega Adolfo, este continua interrogándole en el mismo tono y Sebastián no tiene mas remedio que responder a sus preguntas; Le cuenta la misma historia de siempre, es un noble español, que viaja por el mundo por diversión. Adolfo sonríe irónico y le señala la enorme suerte que tiene de poseer una fortuna suficiente para hacer esa vida.
Alejandro ha llegado al pueblo de la hacienda, entra en casa del padre Abundio y encuentra a un sacerdote de espaldas atizando el fuego, loco de alegría llama al padre Abundio, el sacerdote se vuelve y Alejandro se da cuenta que hay otro cura en el lugar del padre Abundio.
Fin del capitulo 62.
Mar




Escrito desde Apr 17, 2003, 2:45 PM

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Capitulo 61 de "Bodas de Odio"

by Mar

Ante la insinuación de Torres Quintero de que el padre Abundio huyo Alejandro se molesta profundamente.
- ¿Huyo? ¿De que y por que? – pregunta Alejandro –
- Pues por temor a que su engaño fuera descubierto – dice Torres Quintero altivo-
- ¿Pero cual engaño? – reclama Alejandro desconcertado –
- Hace unos días yo mismo fui al pueblo de la Concepción para hablar con el padre Abundio Canales, me contó toda la historia; Que Benjamín Almonte poco antes de su muerte lo mando llamar, que él lo convenció para que lo reconociera a usted como su hijo, que el hombre arrepentido accedió, como el señor no podía escribir, el cura redacto el testamento y fue firmado por Benjamín Almonte y unos testigos.
- Si, asi fue – asegura Alejandro –
Torres Quintero afirma que el sacerdote se notaba muy nervioso mientras lo estaba interrogando. Alejandro se enfada y levanta la voz, no es posible que Torres Quintero este acusando a un sacerdote tan integro como el padre Abundio de mentir. El juez tiene que pedir a Alejandro que se calme porque ha comenzado a levantar la voz indignado. Torres Quintero explica que los policías que mando a buscar al padre, han regresado diciendo que ha desaparecido y que se esfumo justo después de su visita. Alejandro ahora esta francamente preocupado por la suerte que haya podido correr el padre Abundio. El juez explica a Alejandro que ha sido comprobado que la firma de Benjamín Almonte es falsa, y también la del antiguo administrador, las otras no han podido ser comprobadas. Alejandro lo considera absurdo, el testamento fue autentificado por el juez de Zacatecas y todo era legal, esto es una treta urdida por Torres Quintero para perjudicarle. El juez señala que la firma del administrador no fue reconocida por su hija, y que la de Benjamín Almonte es muy diferente a la de los documentos que obran en poder del ayuntamiento y de la que la señorita Armida Guillén les proporciono para su comprobación.
- ¡Ah, ahora entiendo! – exclama Alejandro – Ya sé de donde viene todo el asunto ¿Puedo ver el testamento de mi padre?
El juez asiente, saca el testamento de una carpeta y se lo entrega a Alejandro que lo revisa detenidamente, después se lo vuelve a entregar al juez.
- Este testamento no es el mismo, la caligrafía del padre Abundio si parece la suya, pero las demás firmas no – afirma rotundo Alejandro –
Dimitrio sigue en casa de su madre discutiendo con Carmen el asunto del testamento de Benjamín Almonte. Carmen no cree que Alejandro haya mentido, ella esta segura que es un hombre honesto. Dimitrio esta de acuerdo, él tampoco cree culpable a Alejandro pero considera que para ellos es otro golpe, porque mientras todo se aclara estarán en boca de todos, la gente se enterara que Alejandro es un bastardo y que han emparentado con una india. Carmen se horroriza ante la perspectiva, y llega a la considerar que hubiera sido mejor que Magdalena se casara con el militar, pero Dimitrio desecha la idea con gesto despectivo, menudo ejemplar el pelado ese. Paula regresa de su visita al gobernador, no se puede hacer nada, el gobernador a sido inflexible, si Alejandro ha usurpado un lugar que no le correspondía debe recibir su merecido. Dimitrio se interesa por las pruebas de que el testamento es falso y Paula le cuenta que todavía no han terminado los interrogatorios.
Alejandro entra en su casa y se dirige directamente al despacho, allí escribe un texto rápidamente y llama a Cipriano para que vaya al telégrafo a poner un telegrama al pueblo es urgente, Cipriano se marcha y se cruza con Magdalena que entra en el despacho muy preocupada.
- ¿Hablaste con el juez? – pregunta Magdalena –
- Si, el testamento de mi padre es falso – contesta Alejandro –
- ¿Quieres decir que Francisco tenia razón? Que tu no eres...
- Por supuesto que soy Alejandro Almonte – Alejandro interrumpe bruscamente a Magdalena - ¿Crees acaso que el padre Abundio y mi madre mintieron?
- No, no. ¿Pero entonces porque dices que es falso?
- Porque no es el mismo, alguien lo cambio por otro, las firmas están falsificadas, y seguramente la letra del padre Abundio también, aunque esa es la única que se parece.
- ¿Tu crees que fue Francisco? – dice Magdalena preocupada –
- Quien otro – afirma seguro Alejandro –
- ¿Qué vas a hacer?
- Localizar al padre Abundio que parece ha desaparecido, por eso mande un telegrama a una gente del pueblo, para que me informen inmediatamente que paso con él. Los hombres que envió Torres Quintero aseguran que hace varios días que no esta en el pueblo y que nadie sabe nada de él.
- Tengo miedo Alejandro – dice Magdalena –
- Si, yo también, se me hace muy extraño que el padre no este en el pueblo, que se haya marchado sin decirle nada a nadie, temo que algo le haya pasado – Alejandro esta muy intranquilo –
Alejandro le pide a Magdalena que vaya a buscar a Armida, cuando esta entra en el despacho Alejandro se pone de pie y la enfrenta; Le pregunta cuando conoció a Torres Quintero, ante la cara de fingida sorpresa de Armida, la acusa directamente de ser la causante de la investigación y de todos los manejos que hay en su contra. Armida viéndose atrapada deja los fingimientos y se revuelve contra Alejandro; Cuando ella llego a México se encontró con un primo del que no sabia nada, asi que, es lógico que desconfiara, acudió al marques de la Cruz y este la puso en contacto con Torres Quintero.
- Por supuesto, y mientras tanto tu te quedabas aquí interrogando a mis gentes para ver que averiguabas en mi contra ¿Quién te contó que mi madre estuvo en Valle Nacional? – Alejandro esta indignado –
- Cipriano – contesta Armida que ya no ve ninguna razón para mentir –
- ¿Y de quien fue la idea de cambiar el testamento por otro? ¿Fue idea tuya, del marques, o de Torres Quintero?
- No sé de que estas hablando – responde Armida asustada por el sesgo de los acontecimientos –
Alejandro la agarra fuertemente por un brazo y la zarandea.
- Lo sabes perfectamente ¿Dónde esta el testamento verdadero? ¿Quién lo tiene? Contesta.
- Me estas lastimando – dice Armida intentando escapar –
Magdalena que esta observando la escena se da cuenta que Alejandro esta a punto de perder el control y interviene.
- Alejandro contrólate.
Alejandro suelta a Armida mientras le dice.
- Toma tus cosas y vete de mi casa.
- De acuerdo – responde Armida altiva – pero dentro de poco el que se va de aquí eres tu.
En su casa Torres Quintero interroga a Adolfo, esta seguro que fue él quien tomo el documento de su secreter, nadie mas puede haberlo hecho, le exige que se lo entregue inmediatamente. Adolfo sonrie cínicamente, mientras toma un sorbo de su café y amenaza con entregarlo a su autentico propietario, si Torres Quintero no quiere que eso suceda debe entregarle una cantidad sustanciosa todos los meses, suficiente para que pueda vivir como se merece un hombre de su categoría, a cambio garantiza su silencio, pero conservara el documento en su poder, es su seguro para que Torres Quintero cumpla su parte del acuerdo.
Nadia ha escuchado parte de la conversación y una vez que su esposo deja solo a Adolfo, entra para interrogar a su hermano, quiere saber porque le va a dar dinero Francisco, escucho que era a cambio de algo, Adolfo sonríe divertido, pero no contesta.
Alejandro sale de su despacho y se tropieza con Magdalena que esta a punto de salir a la calle.
- ¿Adónde vas? – pregunta intrigado –
- A pedirle a mama que vayamos a ver al gobernador. Él tiene que saber que el testamento que obra en su poder no es el verdadero – responde Magdalena angustiada –
- No mi amor, yo fui a verlo, no me recibió porque estaba ocupado, pero mañana voy a insistir – responde Alejandro –
- Es que mama lo conoce muy bien, por favor Alejandro déjame intentarlo – suplica Magdalena –
- Es que no quiero que tu familia piense... – Magdalena lo interrumpe –
- Este no es el momento para mostrarse orgulloso Alejandro.
Alejandro la toma por los hombros, la mira con ternura y le pregunta.
- Si las cosas salieran mal, si no pudiera demostrar quien soy ¿Seguirías a mi lado?
- ¡Yo te amo Alejandro! Solo la muerte me separaría de ti – asegura Magdalena mirándole a los ojos –
Alejandro la besa dulcemente y la deja salir para intentar mediar con el gobernador.
Nadia se pasea de una lado a otro por el salón de su casa, esta muy preocupada, sabe que esta ocurriendo algo muy feo con respecto a su amiga, escucha llegar a su marido acompañado de Sebastián y rápidamente se esconde detrás de los cortinajes de la puerta.
Sebastián y Torres Quintero se sientan en el salón y conversan con absoluta tranquilidad. Torres Quintero asegura que Alejandro Almonte no tiene salvación, ya se ha cursado la orden de detención contra él, su madre y el cura, pronto estará en la cárcel, a Sebastián lo que le interesa es saber cuanto tiempo se tomara el juicio. Francisco asegura que no mucho, Almonte no tiene nada a su favor, alegara que el testamento no es el verdadero, pero nadie lo creerá, es lógico que un delincuente mienta para salvarse. Sebastián le expresa su preocupación porque el juez de Zacatecas que certifico la autenticidad del testamento de Almonte pueda dar problemas. Torres Quintero desecha esa objeción, él ya se esta ocupando de eso, puede estar seguro que el juez no dará ningún problema, además, en cuanto Alejandro Almonte este en la cárcel, quien podría molestarse en investigar a fondo. Sebastián responde que queda la esposa de Alejandro; Magdalena Almonte.
Nadia ha estado escuchando toda la conversación horrorizada, no puede creer que su marido sea capaz de algo tan bajo.
Magdalena intenta convencer a su madre para que la acompañen a ver al gobernador para decirle que ese testamento no es el verdadero, que alguien lo sustituyo. Paula se muestra renuente, teme que el gobernador no crea en la palabra de Alejandro. Magdalena protesta airadamente ante la duda que percibe en su madre, ella esta segura que Alejandro no esta mintiendo y se dirige a su familia indignada ¿Acaso ustedes creen que Alejandro es un impostor? Ahora es Dimitrio quien toma la palabra, llevan todo el día hablando de ese tema y han llegado a la conclusión de que el hecho que Alejandro sea o no un impostor no tiene importancia para ellos. Magdalena enfadada se enfrenta a su familia porque llega a la conclusión de que creen culpable a su marido. Carmen interviene conciliadora, no es que ellos lo crean, pero en este caso, lo que importa es lo que crean los demás. Magdalena se levanta indignada y anuncia que ira sola a ver al gobernador, al verla tan decidía Carmen se presta a acompañarla, cuando ellas van hacia la puerta Paula se decide y las sigue, ella también ira. Dimitrio se queda solo en la casa muy preocupado.
Alejandro esta en el salón de su casa reunido con Víctor y Cipriano, se muestra muy preocupado por la situación, pero su máxima inquietud es para el padre Abundio, le parece muy extraño su desaparición del pueblo, tiene miedo que le hayan hecho algo para que no pueda atestiguar a su favor. Cipriano dice en voz alta lo que los demás están pensando y expresa su temor de que el padrecito este muerto. Alejandro se resiste ante esa idea; no cree que se hayan atrevido a tanto.
- Alejandro ¿Estas seguro que el testamento que te enseñaron no era el mismo? – pregunta Víctor muy preocupado.
- ¡Por supuesto! Me di cuenta inmediatamente. Esa firma no es la de mi padre y tampoco las demás son como las anteriores.
- Alejandro ¿Estas consciente de que si se salen con la suya perderás todo, no solo tu fortuna, sino el apellido también, y que tu matrimonio con Magdalena no tendrá validez alguna?
- Claro que lo sé – afirma Alejandro angustiado –
- ¿Y a ella se lo has dicho?
- No. – responde Alejandro –
Suena la campanilla y Cipriano va a abrir, es Nadia que pregunta angustiada por Magdalena. Cipriano le responde que no esta, en ese momento aparece Alejandro en el vestíbulo preguntando que sucede, Nadia se dirige a él.
- Señor Almonte esta usted en peligro van a venir a detenerlo a usted y a su mama.
- ¿Esta usted segura? ¿Cómo se entero? – pregunta Alejandro alarmado –
- Escuche a mi marido decírselo a un caballero – asegura Nadia muy alterada – La orden ya esta dada, el mismo gobernador la autorizo.
Alejandro se queda demudado, sin saber que hacer. Víctor le urge a que escape.
Alejandro se niega, si lo hace será tanto como admitir su culpa.
- Pero si hay una orden de arresto en tu contra significa que esta plenamente comprobado que el testamento es falso, además, estando en la cárcel menos podrás defenderte, piensa en tu madre también – Víctor intenta convencerle que huya –
Alejandro se resiste, no quiere abandonar a Magdalena y a su hijo. Víctor intenta convencerlo que ellos no corren peligro, pero él y su madre si, deben marcharse inmediatamente. Rosario se incorpora al grupo asustada, preguntando si sucede algo. Víctor le pide a Alejandro que vaya en busca del padre Abundio, sin él no tiene ninguna posibilidad de salvarse. Nadia se une a las suplicas, debe irse rápidamente, la orden de aprensión ya esta dictada, llegaran en cualquier momento. Alejandro sigue resistiéndose ha abandonar a Magdalena. Víctor intenta hacerle recapacitar, no puede ir a buscarla, quizá no tenga tiempo. En ese momento llama a la puerta, Alejandro se precipita a abrir con la esperanza de que sea su esposa la que llama. Víctor lo detiene y le impide abrir, ahora es Víctor quien se hace cargo de la situación, ordena a Cipriano que enganche el coche y lo saque por detrás, le pide a Rosario que lo acompañe. Se oyen gritos al otro lado de la puerta mientras golpean con mas fuerza, los soldados dan orden de abrir o echaran la puerta abajo. Víctor y Nadia empujan a Alejandro urgiéndole a que escape. Alejandro se dirige a Víctor.
- Dile a Magdalena que confié en mi, en cuanto pueda le mando un recado, cuídala y cuida a mi hijo.
Alejandro le da las gracias a Nadia por su ayuda y escapa en dirección a la puerta trasera de la casa. Nadia y Víctor se quedan en el vestíbulo. Víctor grita que va a abrir y se demora durante unos minutos para darle tiempo a Alejandro, después abre la puerta, entran los soldados anunciando que tienen una orden de aprensión contra Alejandro Almonte y Rosario Valdés. Víctor y Nadia intentan obstruir todo lo que pueden la entrada de los soldados, él pide la orden de detención y ella explica que es la esposa de Torres Quintero. Nadia le asegura al oficial que Alejandro y su madre no están, salieron a casa de Paula de Mendoza, ella misma los esta esperando. El oficial intenta entrar en la casa, Nadia vuelve a cortarle el paso preguntando con aire de indignación si tiene la osadía de dudar de su palabra. El oficial confundido afirma que no duda de la palabra de Nadia pero tiene ordenes que cumplir y debe registrar la casa. Los soldados entran, se oyen unos disparos y se escucha voces anunciando que un coche acaba de salir por la parte trasera de la casa, los soldados pasan corriendo por delante de Víctor y Nadia y abandonan la casa mientras el oficial da orden de perseguir el coche.
Las tres mujeres de la familia Mendoza han ido a ver al gobernador, este las recibe muy amable, y se conduele de su situación, pero lamenta no poder ayudarlas, él no cree que exista otro testamento, el que tienen se lo proporciono el propio Alejandro Almonte. Magdalena expresa sus dudas, el testamento pudo haber sido sustituido, el gobernador se ofende al darse cuenta que Magdalena los esta acusando de falsificar pruebas y ella no tiene mas remedio que pedir disculpas, viendo que todo es inútil las Mendoza se retiran después de agradecerle al gobernador su amabilidad.
El oficial que dirigía la patrulla que fue a detener a Alejandro Almonte, entra en el despacho de Torres Quintero anunciando que no pudo ejecutar la orden. Almonte escapo con su madre, habrían podido detenerle si la señora Torres Quintero no lo hubiera impedido obstruyendo su entrada en la casa de los Almonte. Francisco se pone furioso ante la osadía de Nadia.
Las tres mujeres Mendoza regresan de su visita al gobernador muy preocupadas, Magdalena todavía conserva la esperanza de que el padre Abundio aparezca y todo se aclare. Paula deja muy claro que no cree en la inocencia de Alejandro, asi que no espera que aparezca nadie a salvarlas, ya le gustara a ella que todo esto fuera un mal sueño, pero no es asi, ese cura fue el que falsificó el testamento, seguramente de acuerdo con Alejandro. Magdalena se enfada con su madre, ella esta segura de que tanto Alejandro como el padre Abundio son inocentes. Carmen tercia diciendo que la única salvación posible es encontrar ese otro testamento. Paula expresa sus dudas de que tal testamento exista. Magdalena esta segura que Alejandro no los engaño y muy enfadada por las dudas de su madre abandona la casa.
Cuando Magdalena sale Paula, que se pase por el vestíbulo muy alterada, declara dramática que este escándalo es el fin, no podrán soportar semejante vergüenza, esta situación las llevara a la muerte civil. Carmen parece muy triste, a ella lo que le preocupa es la situación de Magdalena, porque si anulan su matrimonio su situación se tornara muy difícil. Paula esta segura que el matrimonio será anulado, Magdalena se caso con Alejandro Almonte, y si este no existe el matrimonio no es valido.
A casa de José Luis llega la madrina de Angélica, recibió tarde el telegrama que le enviaron anunciándole la enfermedad de su ahijada porque estaba de viaje, quiere verla inmediatamente. José Luis se ve obligado a comunicarle que hace cuatro días que enterraron a Angélica. La señora llora muy afectada, cuando se tranquiliza un poco agradece a José Luis la felicidad que le proporciono en los últimos meses de su vida, Angélica en sus cartas, le contaba lo feliz que era y lo bueno que su marido era con ella, pregunta a José Luis si llego a quererla y este le contesta que si.
Torres Quintero llega a su casa enfurecido y enfrenta a Nadia por su comportamiento en el asunto de Alejandro Almonte, esta le reprocha lo que esta haciendo en contra de Magdalena, y él afirma con mucha seguridad que el testamento de Benjamín Almonte es falso, ha sido comprobado y Alejandro Almonte es un impostor. Nadia se queda confusa, ya no sabe que pensar y llora amargamente por la situación de su amiga. Llega Adolfo y Nadia se retira y los deja solo, no sin antes pedirle a Torres Quintero que le cuente la situación a su hermano.
- Se ha comprobado que ese hombre que se hizo pasar por Alejandro Almonte, es un impostor, el testamento de Benjamín Almonte resulto falso – explica cínico Torres Quintero –
- ¡Claro por supuesto! – exclama irónico Adolfo – Lo falsificases tu junto con el marques de la Cruz y el que tengo yo es el bueno.
- Ah. Estabas aquí el otro día escuchando detrás de la puerta como acostumbras.
- ¿Por qué lo hiciste? ¿Tanto aborreces a Alejandro Almonte?
- Lo hice porque estoy convencido que ese hombre no es hijo de Benjamín Almonte, y que ese testamento le fue arrancado por el cura en un momento de debilidad mental – asegura Torres Quintero –
- Pues con todo y eso ¿Te imaginas lo que pagaría Alejandro Almonte por tener el testamento verdadero? Hasta la mitad de su fortuna.
- Hicimos un trato Adolfo y no intentes pasarte de listo, si tu le entregas ese documento a quien sea, en principio yo negaría todo y a ti te costaría la vida – dice Torres Quintero amenazador –
En casa de Alejandro reina la desesperación, en el salón están reunidos Víctor, Maria y Dimitrio. Este ultimo pregunta a Víctor si sabe donde fueron, pero este no tiene idea. Maria solloza muy afectada por lo sucedido y maldice a Armida, le sacaría los ojos si la tuviera delante. Lamenta su propia estupidez al responder a todas sus preguntas sin encontrar sospechoso tanto interés.
Magdalena llega a la casa y entra muy agitada preguntando por Alejandro, al advertir la expresión de las personas reunidas se detiene asustada, su hermano pide que los dejen a solas. Dimitrio le pide a su hermana que tome las cosas con entereza, ha estado hablando con el magistrado que lleva el caso de Alejandro y todo esta en su contra, ya se dicto orden de aprensión contra Alejandro y su madre. Magdalena pregunta aterrada si volvieron a llevarle a la cárcel. Dimitrio la tranquiliza, no pudieron, tanto Alejandro como su madre lograron escapar.
Fin del capitulo 61.
Mar




Escrito desde Apr 16, 2003, 2:49 PM

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Capitulo 60 de "Bodas de Odio"

by Mar

Torres Quintero consigue que el juez no deja entrar a Alejandro al interrogatorio, él mismo sale al pasillo para decirle que están investigando a su madre pues saben que estuvo presa en Valle Nacional; no puede pasar, tiene que esperar a que el juez termine, después le llamaran. Alejandro se queda en el pasillo muy preocupado.
Torres Quintero presiona a Rosario, hasta hacerle decir, que si confeso al cura de quien era su hijo fue para librarle del destino que sufrieron otros niños del pueblo al tener que ir con sus madres a Valle Nacional. Con sus preguntas Torres Quintero consigue que suene como si Rosario hubiera mentido para salvar a su hijo, cuando ella intenta explicarse él no se lo permite, y corta el interrogatorio pues ya consiguió de ella lo que quería, la deja salir, fuera la espera Alejandro muy preocupado la abraza y la interroga sobre lo sucedido, ella no sabe explicarse, solo le repite que paso mucha vergüenza. Torres Quintero sale para autorizar la entrada de Alejandro, este entra y se sienta frente al juez.
- Bueno a que se debe todo esto – pregunta Alejandro molesto –
- A petición de su excelencia el señor gobernador, estamos investigando señor Almonte, para ver si sus derechos como hijo y heredero de Benjamín Almonte son legítimos – informa el juez –
- Y el señor gobernador, como una deferencia hacia usted, ordeno que esta instructoria se hiciera con la máxima discreción – dice Torres Quintero con amable hipocresía –
- ¿Y quien dice que mis derechos no son legítimos? – pregunta Alejandro muy extrañado –
- El gobierno – responde Torres Quintero –
- ¡Pero esto es absurdo! Existe un testamento de mi padre en el que me reconoce como hijo suyo – asegura con firmeza Alejandro –
El juez mira significativamente a Torres Quintero y este afirma que ya lo mandaron pedir a Zacatecas.
- No, no es necesario – aclara Alejandro – Yo lo tengo, lo solicite para unos tramites que me hacían falta.
- Podría usted proporcionármelo – dice el juez –
- Claro que si – responde Alejandro - ¿Por qué interrogaron a mi madre?
- La interrogamos como vamos a interrogar a todos los que tienen algo que ver con usted y con el testamento de Benjamín Almonte. También solicitamos la comparecencia del sacerdote Abundio Canales, de Laureano García, Jesus Peña y Secundino Pérez. – dice Torres Quintero, que parece tener la voz cantante en el asunto –
- García y Pérez han muerto y Jesus Peña ya no vive en la hacienda – asegura Alejandro –
- ¿Quiere usted decir que el único testigo disponible es el cura Don Abundio Canales? – pregunta Torres Quintero con aire de inocencia –
- Si, asi es – Alejandro esta cada vez mas sorprendido – Pero... ¿cómo consiguieron ustedes esos datos?
- Investigando señor Almonte – responde Torres Quintero con aire de suficiencia-
- No, no, me extraña mucho lo que están haciendo, mi derecho ha llevar el apellido Almonte es legitimo y lo atestigua el testamento firmado de su puño y letra por mi padre – asegura muy molesto Alejandro –
- Bueno, si es asi no tiene porque preocuparse – responde altivo Torres Quintero –
- ¡Muy bien! Hoy mismo le enviare el testamento de mi padre – dice Alejandro dirigiéndose al juez –
Alejandro se levanta y sale del despacho altivo, el juez mira receloso a Torres Quintero, no se siente seguro del terreno que pisa.
Alejandro regresa a su casa muy preocupado y disgustado, abre Armida. Alejandro entra en el despacho acompañado de su madre, Armida les sigue con aire de falsa preocupación, después de intentar tranquilizar a su madre, cuando Alejandro se percibe la presencia de su supuesta prima la interroga; Quiere saber a quien le contó que ella estaba en la ciudad y las circunstancias de su viaje a México, es decir, la existencia de la carta de Benjamín Almonte y el hecho que no sabia nada de Alejandro. Ella con aire de inocencia afirma que a nadie fuera de la familia. Alejandro la corta, quiere saber si lo sabia alguien aparte del marques de la Cruz, Armida responde que no. Alejandro le pide que vaya a buscar a Magdalena y Armida sale del despacho a regañadientes.
- ¿Tu crees que fue ella? – pregunta Rosario –
- No sé, tal vez. Llego creyendo que iba a ser la heredera de mi padre y me extraña que de repente haya surgido todo esto, solo la familia de Magdalena esta enterada de mi origen y ellos son los menos interesados en que se sepa – Alejandro esta muy extrañado -. ¿Cómo pudo Torres Quintero enterarse del nombre de los testigos y que tu estuviste en Valle Nacional?
- ¿Tienes miedo hijo? – pregunta asustada Rosario - ¿Crees que algo malo va a pasar?
- Por supuesto que no mama – contesta Alejandro mientras saca el testamento falso del cajón de su escritorio –
Magdalena entra en el despacho muy preocupada preguntando que paso.
- Torres Quintero piensa que no soy hijo de Benjamín Almonte.
- Pero... ¿Por qué? – Magdalena esta asombrada –
- ¿A quien le dijiste que soy un bastardo? – pregunta Alejandro –
- A nadie. Mi familia estaba enterada antes que yo. Estoy segura que ellos no... - Alejandro la interrumpe -
- ¿A quien le contaste que mi madre estuvo en Valle Nacional?
- A nadie ¿Por qué? – Magdalena esta asombrada y alarmada –
Alejandro se pone de pie y se dispone a salir para entregar el testamento al juez, le pide a su madre que le cuente a Magdalena lo sucedido. Rosario le relata lo que paso y le dice que Torres Quintero cree que ella mintió y Alejandro no es hijo del patrón. Magdalena asombrada por la osadía de Torres Quintero lo considera absurdo.
Nadia esta bordando en le salón de su casa cuando aparece su marido hecho una furia reclamándole la rotura de la cerradura de su secreter y la desaparición de un documento. Nadia responde airada que ella es incapaz de hacer semejante cosa, si le falta algo que busque entre los criados. Francisco la agarra violentamente por un brazo la obliga a ponerse de pie y la zarandea mientras la acusa de haber tomado el documento, porque a nadie mas que le interesaba, asi que tuvo que ser ella, porque esta claro que le importa mas su amistad con esa desvergonzada de Magdalena Mendoza que lo que pueda pasarle a él. Nadia se le enfrenta, no entiende que tiene que ver Magdalena en este asunto... Cuando la discusión se pone violenta entra Adolfo intentando poner paz, los criados están escuchando todo, por lo menos deberían tener discreción. Francisco mira a su cuñado y parece caer en la cuenta de que pudo ser responsabilidad de Adolfo la desaparición del testamento y se vuelve hacia él acusador. Adolfo niega saber nada, Francisco pide a Nadia que se vaya y cuando se quedan solos le ofrece dinero a su cuñado por el testamento, Adolfo sigue afirmando que no tiene ni idea de que habla.
Magdalena informa a Dimitrio de los últimos acontecimientos, los dos están sentados en el salón de la casa de los Almonte. Dimitrio esta muy preocupado porque Francisco este promoviendo el asunto, este aborrece a Alejandro eso esta claro, ya intento una vez perjudicarlo y le fallo, si ahora trata de hacerlo nuevamente, no cree que se arriesgue sin tener algo importante entre las manos. Magdalena alega que hay un testamento de Benjamín Almonte en el que reconoce a Alejandro y lo nombra su heredero, además, esta el testimonio del padre Abundio y de Rosario. Dimitrio considera que el testimonio de Rosario no tiene ninguna validez. El del padre Abundio es otra cosa, pero lo que le preocupa es que conociendo a Francisco no puede creer que se haya metido en un asunto que lo va a llevar al fracaso, es una lastima que precisamente ahora se haya enojado con Adolfo, por él podría averiguar algo.
Dimitrio va a visitar a Nadia para pedirle su ayuda, su marido quiere perjudicar a Alejandro a como de lugar. Nadia esta asombrada y fastidiada por la perseverancia de su marido. Dimitrio le cuenta que esta muy preocupado porque no se fía de Francisco. Este esta tratando de demostrar que Alejandro Almonte no es quien dice ser, porque Alejandro es hijo bastardo de Benjamín Almonte, su padre lo reconoció en el lecho de muerte, existe un testamento que lo acredita, pero si Francisco esta intentando demostrar lo contrario quiere decir que tiene alguna prueba. Nadia se sorprende con la noticia y quiere saber si Magdalena sabe que su marido el un bastardo. Dimitrio afirma que todos lo saben, se enteraron después de la boda, pero ahora no es el momento de preocuparse de eso. Alejandro es el marido de Magdalena y eso es lo importante, asi que lo que le pide es que este atenta, que tenga los oídos y los ojos bien abiertos para ver de que se entera, a lo mejor Francisco no tiene nada en contra de Alejandro y lo único que pretende es desprestigiarle, al poner en conocimiento de todo el mundo que es un bastardo. Dimitrio aconseja a Nada que no le platique a nadie sobre el asunto y menos que nadie a Francisco, esta vez no hay que ponerle sobré aviso.
Magdalena esta en su dormitorio delante del espejo quitándose los pendientes cuando llega con aspecto preocupado Alejandro.
- ¿Dónde fuiste? – pregunta alarmada Magdalena - ¿Tardaste muchísimo?
- Fui a ver a Víctor para platicarle de este asunto – responde Alejandro –
- ¿Les entregaste el testamento?
- Sí.
- ¿Estas preocupado?
- Tanto como preocupado no. Sé que Torres Quintero nunca va a poder probar nada en contra mía, pero se va a hablar de nosotros, de mi madre y eso es lo que más me aflige – dice Alejandro cabizbajo –
Magdalena le echa los brazos al cuello cariñosa y lo mira con ternura.
- ¡Ay Alejandro! Tan contentos que estábamos.
- Debiste casarte con alguien que no tuviera ninguna mancha en su pasado – Alejandro la acaricia sonriendo con ternura – Bueno, tú en realidad no escogiste a tu marido.
- No hables de esas cosas – reprocha Magdalena dulcemente –
Alejandro sonríe y se acerca para besarla, en ese momento llaman a la puerta del dormitorio, Alejandro autoriza el paso con gesto de fastidio y Maria hace su entrada, y le lanza una mirada asesina a Magdalena al observar la evidente intimidad que hay entre la pareja. Alejandro le pregunta que quiere bruscamente. Maria dice que en el salón esta Rufino, el criado del capitán Álvarez y pregunta por Magdalena porque tiene algo que decirle, añade maliciosa mirando a Alejandro significativamente, seguramente será un recado del capitán. Magdalena mira a Alejandro alarmada e inmediatamente piensa en Angélica, se lo dice a su marido y los dos salen apresuradamente.
Rufino esta en el salón con aspecto apesadumbrado, cuando entran Alejandro y Magdalena les cuenta que la patrona Angélica ha muerto a las seis de la tarde y le mandaron a avisarlos. Magdalena se impresiona mucho, y muy apenada mira a Alejandro, que también esta muy afectado, este no lo duda y ambos salen inmediatamente hacia el velorio.
Dimitrio va a visitar a Carmen y Paula y les cuenta el nuevo problema en el que están metidos Alejandro y Magdalena por la persecución de Francisco, que parece obsesionado con perjudicar a Alejandro a como de lugar. Ambas se preocupan mucho, es lo que les faltaba, otro escándalo. Dimitrio les dice que esta muy preocupado, porque le asombra que Francisco de este paso sin tener ninguna prueba, y como consiga lo que pretende, no solo le quitaran su fortuna a Alejandro, sino que Magdalena se habrá casado con un hombre que no existe, por lo que su boda no será valida y además, el niño no tendría derecho a llevar el apellido Almonte y seria un bastardo. Las dos se quedan horrorizadas ante las implicaciones que tiene el paso que Francisco quiere dar.
Maria es llamada a declarar, le preguntan sobre su relación con Alejandro. Ella afirma que lo conoce de siempre, que vivía con el padre Abundio, todos pensaban que era un sobrino del cura, pero cuando murió el patrón viejo se enteraron que era su hijo y heredero. El juez le enseña las firmas del documento, cuidándose de tapar el texto, para que Maria no se dé cuenta de que documento es, y le pregunta si reconoce alguna firma, ella dice que no, le vuelven a preguntar si ninguna de ellas es de su padre y al volver a negar, el juez la interroga sobre la posibilidad de que ella no reconociera la firma de su padre, a lo que Maria alega que eso es imposible, porque ella ayudaba a su padre a llevar los libros de la hacienda y conoce perfectamente su letra.
Alejandro y Magdalena regresan a su casa después de asistir al entierro de Angélica, entran en el salón Magdalena se sienta en el sofá con aspecto cansado.
- Alejandro, te agradezco que hayas sido tan comprensivo – dice Magdalena –
Alejandro se quita el abrigo y se sienta a su lado.
- Ahora solo te pido una cosa Magdalena, pase lo que pase no quiero que vuelvas a ver a ese hombre – dice Alejandro con firmeza – Antes lo hiciste buscando ayuda para que yo saliera de la cárcel, después por la enfermedad de Angélica, pero ahora no hay ningún motivo para que vuelvas a hacerlo. Lo mas seguro es que dentro de un tiempo intente buscarte de nuevo ahora que ha quedado libre.
- No pienses eso – protesta Magdalena – No lo juzgues tan mal.
- ¡No lo defiendas Magdalena, por favor! – exclama Alejandro molesto –
Maria entra en el salón corriendo mientras anuncia muy alarmada, que los mismos hombres que se llevaron a Rosario, vinieron a buscarla y se la llevaron al juzgado a declarar. Esos hombres le preguntaron muchas cosas sobre Alejandro y después le enseñaron unas firmas para ver si reconocía alguna, pero ella les dijo que no, que ninguna era de su papá. Alejandro alarmado quiere saber si le enseñaron el testamento, pero ella no sabe que documento era. Alejandro se queda muy serio y preocupado.
Torres Quintero y Sebastián están en el despacho oficial del secretario del gobernador comentando como va el complot contra Alejandro. Están muy satisfechos porque Maria no reconoció las firmas, aunque eso era lógico y ellos sabían que ocurriría, todo marcha muy bien. Francisco tiene prisa por ir a comunicarle al juez que los hombres que mando a por el cura han regresado sin él y cita a Sebastián en su casa a las cinco de la tarde para seguir conversando sobre el tema.
Alejandro esta en el despacho del juez sentado frente al él, parece tranquilo.
- Lo siento mucho señor Almonte, pero todo parece indicar que el testamento del señor Benjamín Almonte es falso
- ¿Pero como falso? – pregunta Alejandro alarmado –
- Si, por lo menos eso parece, la firma de su padre no es igual a las otras, ni la del administrador de la hacienda, su hija no la identifico. Los otros testigos desgraciadamente no existen.
- Pero su señoría aquí hay un error, una confusión – dice Alejandro confundido –
Entra Torres Quintero con cara de circunstancia.
- Señor Torres Quintero le estaba diciendo al señor Almonte que tenemos la sospecha que el testamento es falso.
- Si, asi es – responde Torres Quintero mirando a Alejandro con regocijo mal disimulado –
- Claro que falta el testimonio del sacerdote, el padre Abundio Canales y por supuesto es un testimonio muy importante – asegura el juez –
- Creo que deberemos prescindir de eso su señoría. Ese cura no esta en el pueblo, hace días que desapareció o tal vez... huyo – dice Torres Quintero malintencionado –
Alejandro palidece y en su rostro aparece la preocupación.
Fin del capitulo 60.
Mar




Escrito desde Apr 15, 2003, 1:52 PM

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Capitulo 59 de "Bodas de Odio"

by Mar

Joaquín Arechiga habla con José Luis de la enfermedad de su hija y le comenta que ella desea ver a Magdalena Almonte y él quiere complacerla. Le pregunta a su yerno si se trata con los Almonte, a lo que él le contesta que no; Se mueven en círculos diferentes. José Luis le pide que no busque a Magdalena. El señor Arechiga interpreta que Alejandro no quiere que Magdalena sea amiga de Angélica por la diferencia de clase social y señala orgulloso que su hija si es de su clase, mas bien de la de Magdalena porque Almonte no es ningún bien nacido. José Luis corta la conversación diciendo que se tiene que ir al cuartel, pero antes le advierte que no vaya a casa de los Almonte, porque se puede encontrar en una situación muy desagradable.
Benítez entra en el despacho de Torres Quintero en Puebla, este le pregunta si esta todo arreglado y Benítez contesta que sí. Francisco satisfecho le indica que al día siguiente le dará el dinero prometido; no hace falta señalar que no debe decir nada de todo este asunto a nadie, Benítez lo promete. La expresión del esbirro de Torres Quintero es extraña, parece nervioso e inseguro, su mirada es huidiza, pero el secretario del gobernador esta demasiado apurado para fijarse en estos detalles y se marcha a toda prisa con el sobre del testamento de Benjamín Almonte. Benítez se queda solo, pensativo, con cara de asustado.
Alejandro sale de su despacho en dirección a la puerta de la calle, Magdalena le alcanza en el vestíbulo preguntándole si se va. Alejandro ya delante de la puerta, se pone los guantes y contesta que debe ir a la fabrica.
- Es que esta muy bonito el día, me gustaría dar una vuelta a la plaza – dice Magdalena –
- Ve si quieres – contesta sonriendo Alejandro –
- No... pero contigo – Magdalena sonríe cariñosa –
- No puedo, Víctor me esta esperando – Alejandro la mira amoroso – Eres la mujer mas linda que he conocido en mi vida.
- ¿Y por eso me quieres? – dice Magdalena sonriendo coqueta - ¿Por bonita nada mas?
- Sabes bien que no – contesta Alejandro sonriendo con ternura mientras le acaricia el rostro – Te quiero porque eres inteligente y porque eres la única capaz de hacerme feliz.
- ¿Eso quiere decir que crees en mi, que ya me has perdonado?
- Y tu, ¿me has perdonado la manera como me porte contigo? – pregunta Alejandro suavemente mientras le acaricia el cuello cariñoso –
- No, no tengo nada que perdonar – Magdalena lo mira a los ojos enamorada – Es que yo te quiero Alejandro y te amare siempre.
Alejandro la besa suavemente con ternura, la mira a los ojos dulcemente y le dice.
- Quiero que me tengas confianza Magdalena, muchos de los malos entendidos que ha habido entre nosotros últimamente, ha sido porque no te atreviste a decirme las cosas.
- Es que... tengo miedo que te enfades.
- Ya sé que no tengo un carácter fácil, pero te prometo que de hoy en adelante antes de manifestar mi mal genio contigo lo voy a pensar tres veces.
Magdalena le sonríe dulcemente, Alejandro la besa de nuevo para despedirse, abre la puerta y en el quicio se encuentra a Dimitrio que se disponía a llamar.
Los cuñados se saludan con cordialidad, Alejandro le invita a pasar Dimitrio saluda a su hermana zalamero.
- ¡Caray Magdalena! Estas más hermosa que nunca – Magdalena se ríe feliz, Dimitrio se dirige a Alejandro – No sabes cuanto me alegro que tu asunto se haya arreglado.
- Gracias – responde Alejandro – Agradezco a ti y a tu madre lo que han hecho por mí.
- No fue nada hombre – responde Dimitrio risueño - es lo menos que podíamos hacer por el marido de mi hermana.
Alejandro presupone que Dimitrio viene a ver a su hermana, este le dice que si, pero que también quería hablar con él, venia mas bien a visitarlos a los dos. Alejandro termina de ponerse los guantes mientras lamenta no poder quedarse, tiene que salir, pero queda en su casa. Alejandro se va y Magdalena hace pasar a su hermano al salón, se sientan y Dimitrio aborda el asunto que le trae a casa de su hermana.
- Me dijo mama que no le permitiste que le pidiera dinero a Alejandro para pagar la hipoteca de la hacienda. Te das cuenta que mañana se vence el plazo, es la herencia que nos dejo nuestro padre Magdalena, yo creo que no podemos perderla.
- Escucha Dimitrio – dice Magdalena indignada – Desde que conocimos a Alejandro no hemos hecho otra cosa que pedirle dinero ¡Yo quiero que esto se acabe entendiste!
- Bueno si, - protesta Dimitrio – pero es tu marido.
- Si, y tiene obligación de mantenerme a mí, no a ustedes.
- ¡Magdalena por Dios! – exclama Dimitrio – Nuestra madre es su suegra, ha quedado viuda, es bastante lógico que Alejandro prevea por ella.
- Si no tuviera a nadie mas estoy de acuerdo, pero además estas tu.
- Ya sé, pero yo no puedo, no tengo. Soy más pobre que una rata y aun si Josefina dispusiera de la suma necesaria, mi situación no esta como para pedirle dinero.
- La mía tampoco – responde Magdalena terminante –
- Bueno si, pero eres mujer – dice Dimitrio –
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Que para las mujeres no es humillante pedirle el dinero a sus maridos, además, la mitad de esas tierras es tuya, por lo tanto también de Alejandro. Tal vez incluso se moleste cuando se entere que las has perdido y ni siquiera le has avisado. La pura tierra vale mucho mas que el monto de la hipoteca. Además, que va a pensar la gente cuando se entere que hemos perdido la hacienda estando los dos casados con gente de dinero, van a pensar que tanto Josefina como Alejandro nos desprecian, que no les importamos nada, con las habladurías que ha habido sobre mí y sobre ti. Yo por mi boda falsa, tu por tu relación con el capitán Álvarez.
- Dimitrio, porque me tienen que causar problemas tú y mama – dice Magdalena exasperada – pero porque... no te das cuenta que si le pido dinero en este momento a Alejandro va a pensar que mi acercamiento se debe a interés, me va a despreciar.
Sebastián y Francisco terminan de falsificar el testamento en el salón de la casa de Torres Quintero, están conversando sobre como hay que hacerlo, como imitar la letra del cura, pero, sin embargo, las firmas de Benjamín Almonte y de los testigos, deben ser evidentemente falsas, mientras hablan no reparan en que Adolfo escucha detrás de las cortinas de la entrada. Cuando dan por terminado el trabajo, Francisco le pide a Sebastián que Armida coloque el testamento falso en casa de Almonte, el autentico lo guardara en su secreter y más tarde lo destruirá.
Joaquín Arechiga visita a Magdalena para transmitirle la petición de su hija, le explica que esta muy enferma y quiere verla, ella le pidió que Alejandro no se enterara de su petición, pero él no puede hacerlo de esa forma, por lo que quiere ver a Almonte, Magdalena le informa que no esta y no sabe cuando regresara, pero ella se lo dirá cuando venga.
Sebastián entrega el testamento falso a Armida para que lo coloque en el despacho de Alejandro, los dos están muy contentos, todo esta listo y dentro de poco ella será la dueña de la fortuna Almonte. Sebastián confiesa que no podría haberlo hecho sin la ayuda de Torres Quintero.
Dimitrio esta en el salón de su casa con aspecto derrotado, entra Josefina y le pregunta que le sucede, Dimitrio no responde. Josefina intenta animarlo y le dice que le cree a él antes que a Adolfo. Dimitrio no comprende el porque de esa confianza.
- Porque me doy cuenta que no eres tan malo como pareces, te has preocupado mucho por tu cuñado y últimamente has sido muy amable conmigo. Te quiero dar las gracias por las flores que me has mandado.
- ¿Cuáles flores? – pregunta Dimitrio reaccionando ante la noticia –
- Las que llegaron en días pasado ¿No fuiste tu?
- ¿Estuviste recibiendo flores? ¿De quien? – pregunta Dimitrio indignado –
- No lo sé – responde Josefina desconcertada – Yo creí que habías sido tu.
- Por supuesto que no ¿Quién te las mando? – Dimitrio se ha puesto de pie y se pasea enfadado por la habitación -
- Te juro que no lo sé – Josefina esta desconcertada y asustada – Yo no conozco a nadie.
Ese es el momento que Adolfo elige para aparecer, con gesto apurado en casa de Dimitrio solicitando hablar con él de algo muy importante.
Dimitrio se vuelve hacia él furioso.
- No te he dicho que no quiero que pongas un pie en esta casa – grita Dimitrio descompuesto –
- Pero es que... – Adolfo intenta explicarse –
- Si has venido por el dinero ya te dije que no vas a ver un centavo – Dimitrio se detiene, lo mira suspicaz – Ya que estas aquí... se me ocurre una cosa... ¿Acaso fuiste tú quien se atrevió a mandarle flores a mi mujer?
- No sé que estas hablando – contesta Alfonso poniendo gesto ofendido – Pero si has decidido romper definitivamente con nuestra amistad allá tu. – Adolfo se marcha a toda prisa, ante la mirada amenazadora de Dimitrio –
En la noche Armida entra furtivamente en el despacho de Alejandro para dejar el testamento falso en el cajón del que saco el verdadero, acaba de dejarlo, cuando la sorprende Magdalena que le pregunta que hace allí a esa hora. Armida le responde con aire inocente que no podía dormir y buscaba un libro para leer. Magdalena da por buena la disculpa y la deja sola.
En su dormitorio Alejandro comienza a desvestirse, se quita la chaqueta y la deja en la silla que hay frente al tocador, alguien llama a la puerta, Alejandro le da paso y entra Magdalena, Alejandro la contempla unos instantes mientras ella se acerca y se detiene frente a él, después dice.
- Estaba pensando hasta cuando te ibas a decidir a venir ¡Me has tenido muy solo!
- Es que... antes estábamos enojados, además... – Magdalena vacila insegura – no sabia si deseaban mi compañía, como no me lo pediste.
- Bueno, no te lo pedí porque la decisión de irte a otra habitación fue tuya, no quise presionarte – Alejandro le sonríe - pero de que me da gusto verte, no puedes dudarlo.
Magdalena aparta la mirada, baja la cabeza y apoya su mano en el tocador inquieta.
- ¿Que pasa? – pregunta Alejandro alarmado –
- Tengo miedo que lo que te voy a decir eche a perder todo otra vez – dice Magdalena insegura –
- ¿Todo? ¿Qué? – pregunta Alejandro cada vez más alarmado –
- Lo nuestro – responde Magdalena –
- ¿Por qué?
- Por favor no pienses que si he buscado reconciliarme contigo ha sido por interés – dice Magdalena preocupada – Yo no quería decírtelo, esta mañana vino Dimitrio y dijo que tal vez seria peor.
- ¿Qué ha pasado? – pregunta Alejandro francamente alarmado –
- Mi mama ha hipotecado nuevamente la hacienda y mañana vence el plazo – Magdalena se adelanta a la respuesta de Alejandro – No te estoy pidiendo que cubras este compromiso, solo quería que estuvieras enterado, a mi no me importa si se pierden esas tierras o no.
- Bueno, la mitad son tuyas – dice Alejandro tranquilo –
- Si, y también hay otra cosa. Estuvo aquí el señor Arechiga, Angélica esta muy mal y me quiere ver. A mí me gustaría ir Alejandro.
Francisco va a ver al gobernador par explicarle sus sospechas sobre la impostura de Almonte. Le cuenta que se entero que es bastardo, que Benjamín Almonte lo reconoció en su lecho de muerte, pero este siempre negó tener hijos, asi que sospecha que ese testamento pueda ser falso. El gobernador le da permiso para investigar, pero discretamente, porque si el asunto trasciende y después se queda en nada, todos van a pensar que la traen en contra de Almonte.
A casa de los Mendoza llegan Magdalena y Alejandro, este pide a Paula los papeles de la hipoteca, cuando ella los trae, los revisa y se los guarda, diciendo que ese mismo día pasara por el banco para pagarla, después le pide a Paula que antes de volver a contraer esa clase de compromisos hable con él, la mitad de esas tierras es de Magdalena, inmediatamente se levanta para retirarse y Magdalena lo acompaña. Cuando salen Paula se revuelve furiosa llamándole patán, asegurando que se le nota su bajo origen, si de todos modos iba a pagar porque a tenido que hacerlo de esa forma tan humillante. Carmen alega que tiene que estar fastidiado de que siempre le estén pidiendo dinero, porque hay que ser sinceros, lo que se dice obligación no tiene. Paula indignada le contesta que claro que tiene obligación, de alguna manera tiene que pagar el favor que le hicieron cuando se emparentaron con él.
Angélica se muere sin remedio, José Luis esta muy preocupado comentándolo con Rufino en el salón de su casa cuando, ante la estupefacción de José Luis, entran Magdalena y Alejandro, este saluda con voz seca.
- Me dijo el señor Arechiga que Angélica quería verme – dice Magdalena –
José Luis le invita a acompañarle al dormitorio de Angélica, Magdalena mira a Alejandro dudando, este le indica que vaya, la esperara. Magdalena sigue a José Luis y Rufino se queda solo con Alejandro, se miran sin hablar ante la evidente incomodidad de Rufino.
Magdalena llega a la cabecera de la cama de Angélica y se angustia al ver el estado en que esta. Angélica le da las gracias por haber venido, quiere pedirle un favor, ella sabe que su familia detesta a José Luis y se olvidaran de él en cuanto muera, también sabe que él no aceptara su dinero, asi que había pensado escribir a su madrina para que hablara con quien ella sabe y auspiciara la carrera militar de José Luis, sin que él se enterara porque jamás aceptaría, ella ya no puede escribir esta demasiado débil, por eso le suplica que lo haga ella en su nombre, le indica que saque un papel con la dirección del cajón de su mesilla, Magdalena saca el papel y se lo guarda, le promete a Angélica hacer lo que ella quiere.
Mientras las dos mujeres hablan, José Luis y Alejandro están solos en el salón, Alejandro permanece de pie, muy serio. José Luis le invita a sentarse y Alejandro acepta, los dos están muy incómodos, no se hablan y apenas se miran, el ambiente es muy tenso, afortunadamente llega el señor Arechiga para romper la tensión. Alejandro se pone de pie y los dos hombres se saludan cordialmente. Alejandro le expresa su sentimiento por la situación de su hija y él les agradece su visita. Magdalena regresa de la habitación de la enferma secándose las lagrimas, se despiden del señor Arechiga y salen de la casa pasando frente a José Luis, Magdalena lo mira un instante y se retira sin saludarle. Alejandro se detiene un instante más largo y lo mira desafiante, después sale sin dirigirle la palabra.
Cuando Magdalena y Alejandro llegan a su casa son recibidos por Maria muy asustada, porque llegaron unos hombres y se llevaron a Rosario al juzgado. Alejandro muy preocupado se va a buscarla.
Rosario esta delante del juez al que acompaña Torres Quintero, comienzan a interrogarla, cuando un empleado entra y habla con Torres Quintero, este le anuncia al juez que Alejandro Almonte esta fuera y quiere presenciar el interrogatorio, pero él considera que no es conveniente.
Fin del capitulo 59.
Mar




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Capitulo 58 de "Bodas de Odio"

by Mar

La mañana siguiente a la puesta en libertad de Alejandro, Magdalena acude al comedor y encuentra a Rosario y una criada poniendo la mesa para el desayuno. Rosario le comenta que Alejandro todavía no se ha levantado; El pobre debe estar muy cansado y la anima para que vaya a verlo a su recamara. Magdalena insegura de su posición con respecto a su esposo no se atreve, tiene miedo que él se moleste. Rosario desecha sus objeciones, esta segura que su hijo estará encantado de verla, la noche anterior no tenia ojos mas que para ella; Magdalena señala que apenas le dirigió la palabra. Rosario sirve una taza de café y le pide que se la lleve a Alejandro, asi podrán hablar a solas.
Magdalena entra en el dormitorio de Alejandro, se para junto a la cama y lo contempla mientras duerme, duda y finalmente se da media vuelta para salir de la habitación. Alejandro la llama y le pregunta la hora, ella se acerca y le ofrece el café. Alejandro se incorpora, se sienta en la cama y acepta la taza dándole las gracias, comenta que los días anteriores casi no pudo dormir. Magdalena le pregunta por su regreso a la hacienda.
- Tengo que esperar la respuesta de Porfirio Díaz. Víctor dijo que tanto los industriales como los trabajadores han acordado someterse a su decisión.
Magdalena se sienta en la cama de Alejandro y se decide a hablar.
- Alejandro, yo no quiero separarme de ti.
- ¿Por el miedo al que dirán? – pregunta Alejandro sereno – No te preocupes, arreglaremos las cosas para que no haya murmuraciones.
- No, no es por eso... es porque... Te quiero y no quiero alejarme de ti – responde Magdalena mirándolo a los ojos con sinceridad –
Alejandro la contempla unos momentos inmóvil, después tranquilo y sereno contesta.
- Magdalena, quiero ser sincero contigo. ¡Te amo! Pero no he podido superar la decepción de saber que me has engañado. Porque tu me engañaste, tal vez no como yo en un primer momento pensé, pero siendo mi esposa me faltaste.
- ¡Pero yo en ese momento aun no te quería! – exclama Magdalena – Ya sé que no es una justificación, pero ¿qué mas te puedo decir? ¡Perdóname!
Magdalena coloca su mano sobre la de Alejandro mirándolo suplicante, Alejandro toma su mano y sin dejar de mirarla, se la lleva a los labios y la besa.
Dimitrio va a casa de Nadia para hablar con Adolfo, esta muy enfadado con su amigo porque le hizo quedar mal con su esposa con mentiras y quiere saber que pretende al adoptar esa actitud con Josefina. Adolfo acepta la regañina de pie con expresión contrita; El no pretende nada, pero Dimitrio no tiene derecho a hacerle quedar mal con ella, a nadie le gusta que los demás piensen cosas desagradables de uno, dice con aspecto ofendido, asi que no tenias porque decirle que te pedí dinero por ayudar a tu cuñado. Dimitrio le reprocha que se haya encargado de hablarle pestes de él a Josefina, porque, bien que no reconoce su participación en la boda falsa y además niega lo de los cinco mil pesos, dejando a él por mentiroso. Adolfo se sienta frente a su amigo y intenta contemporizar.
- Mira Dimitrio, no seas tonto. Tu situación con Josefina es la que es, ella no tiene buena opinión de ti, ya lo sabes, mientras que yo... Escucha Dimitrio, ese poder que Josefina le otorgo a su hermano es irrevocable, pero tiene un plazo, y cuando este plazo expire, si yo me he ganado su confianza, pues podré conseguir dinero para ti.
- ¿Cómo pretendes que te autorice para que le saques dinero a mi mujer? – responde Dimitrio indignado –
- Pero será para tu beneficio – protesta Adolfo – De otra manera siempre vivirás igual, pidiéndole prestado a medio mundo y sufriendo después para cubrir tus deudas. Tú estas demasiado desprestigiado delante de los ojos de Josefina y aun cuando ella disponga de todo lo suyo, jamás te dará lo suficiente para cubrir tus necesidades.
- ¡Vaya! – exclama irónico Dimitrio – Que alma tan noble y desinteresada se ha vuelto la tuya.
- También estoy pensando en mi. – dice Adolfo con expresión contrita – No voy a pretender la mitad como antes, pero una pequeña ayuda de vez en cuando... lo único que necesito es tu permiso para visitarla, para ganarme nuevamente su confianza y te aseguro que para cuando el poder de su hermano termine la tendré subyugada.
- Mejor cállate, sino quieres que te agarre a bofetadas, aquí, ahorita mismo – dice Dimitrio muy enfadado – Estas hablando de mi mujer, que lleva mi apellido.
- Pero te casaste con ella solo por el dinero y es estúpido que por un orgullo de macho, renuncies a toda esa fortuna.
- Prefiero no ver un solo centavo a permitir que un descascarado como tu se burle de ella y te prohíbo ¡Entiendes! Te prohíbo que vuelvas a verla.
Dimitrio muy enfadado se dispone a marcharse, pero Adolfo lo detiene y le pide el dinero por su ayuda en el asunto de su cuñado, ya que este ha salido de la cárcel. Dimitrio se vuelve y lo mira burlón.
- ¿Cuáles 5000 pesos? ¿No negaste ante Josefina habérmelos pedido? Te quisiste hacer el digno, asi que ahora te aguantas.
Dimitrio se marcha muy enfadado, dejando a Adolfo desesperado por su situación económica.
Paula va a visitar a Magdalena y le expone su situación económica; La hipoteca sobre la hacienda vence en pocos días, asi que viene a ver a Alejandro para pedirle ayuda. Magdalena escandalizada se niega a volver a pedirle dinero a su esposo, Paula muy digna dice que tampoco hay para tanto, él tiene obligaciones y no le ha pedido dinero antes, a lo que su hija indignada le recuerda que Alejandro pago todas sus deudas cuando se caso con ella. Paula mira a su hija como si estuviera loca, y responde que eso fue hace mucho tiempo, casi un año y medio, y desde entonces no le ha pedido dinero. Magdalena se niega rotundamente, su situación con Alejandro no es buena, él le ha pedido la separación y ella esta intentando convencerle para que desista, si ahora le pide dinero va a pensar que su acercamiento es por interés económico. Magdalena pide a su madre que al menos espere unos días. Paula no esta dispuesta a hacerlo, la hipoteca esta a punto de vencer y no se lo puede permitir.
Angélica sigue insistiendo en ver a Magdalena antes de morir, ahora se lo pide a Rufino que lo consulta con José Luis, este le prohíbe ir a buscarla, le duele no cumplir el deseo de Angélica, pero no quiere perjudicar a Magdalena.
Alejandro llega y se sienta en el salón con Paula y Magdalena, su suegra aprovecha para restregarle su colaboración para sacarle de la cárcel, dejando muy claro lo mucho que le debe, también habla de su amistad con el presidente y hasta él habría acudido si el gobernador no le hubiera hecho caso. Alejandro aguanta cortésmente toda la perorata evidentemente incomodo y preguntándose a donde quiere llegar, le da las gracias por todo lo que hizo por él. Paula señala que lo hizo por el aprecio que le tiene y sobre todo porque son una familia y entre parientes hay que ayudarse. Paula considera que ha llegado el momento adecuado y se lanza al ataque... Alejandro a propósito... Magdalena interrumpe a su madre ofreciéndole café a Alejandro y después a su madre que la mira muy ofendida, cuando esta se dispone a volver a hablar, Magdalena le pregunta si ya se va... Paula le lanza una mirada asesina y responde.
- Si hija, ya me retiro, pero antes quiero hablar con Alejandro de ese asunto...
- ¡Ah sí! – interrumpe nuevamente Magdalena y se dirige a Alejandro – Es que le dije a mi mama que tal vez me quede aquí en Puebla un poco mas, hasta que Alejandrito sea más grande.
- ¡Bueno! – contesta Alejandro mirándola asombrado por el repentino cambio de opinión –
- Me iré con ella en cuanto salgas para la hacienda, no tiene caso que me quede sola en esta casa – Magdalena continua hablando dispuesta a no dejar meter baza a Paula –
- ¡Cómo quieras! – contesta Alejandro repentinamente serio – Bueno perdóneme doña Paula pero tengo algo que hacer, le ruego que me disculpe, gracias por todo una vez mas y hasta luego – Alejandro saluda ceremonioso y se retira –
Paula se vuelve hacia su hija enfurecida.
- Eres una tonta – le espeta muy ofendida –
El padre Abundio llega a su casa y se encuentra a Torres Quintero y Sebastián esperándolo, le interrogan sobre Alejandro y como llego a ser el dueño de la fortuna Almonte. El padre Abundio no tiene nada que ocultar y le cuenta toda la historia desde el comienzo, cuando los soldados se llevaron a la madre de Alejandro, y como en su lecho de muerte Benjamín Almonte reconoció a su hijo y le dicto su testamento, en el que lo declaraba único heredero de sus bienes. Francisco se interesa por los testigos y el padre aclara que además de él fueron el antiguo administrador de la hacienda, ya muerto, un tal Jacinto, que también murió y Caritino que se marcho a la capital, de esa forma se enteran los dos conspiradores que el único testigo que queda de la firma del testamento es el padre Abundio.
Alejandro esta sentado a la mesa de su despacho fumando pensativo. Magdalena entra y se sienta frente a él, le pregunta que hace y Alejandro lacónico le responde que nada. Magdalena le informa que Armida le pidió la carta de su padre. Como había visto que él la guardaba en el cajón del escritorio se la dio, espera no haber hecho mal. Alejandro le contesta que no, era de Armida y tenia derecho a pedirla, se levanta para irse. Magdalena lo detiene, quiere hablar con él, pero finalmente no se decide y lo deja marchar.
Torres Quintero y Sebastián llegan a la posada del pueblo y comentan la declaración del cura. Francisco considera que es una declaración coherente y que cualquier juez la aceptaría, porque no deben olvidar, que todo el mundo considera que los religiosos no mienten. Él considera que es muy probable que el sacerdote obrara de buena fe y la que mintiera fuera la madre, pero eso no se puede probar, lo que esta muy fastidia mucho a Francisco, porque parece que Almonte se salió con la suya; Si al menos hubiera revocado las concesiones que les hizo a sus trabajadores... Ese hombre es un soberbio, un peligro latente para el gobierno y merece un escarmiento. Sebastián insiste en que es un impostor y que algo deben hacer. Francisco expone las dos alternativas; Una pleitear, y eso será largo y de un resultado dudoso o arreglar las cosas de manera tal que no quede duda que Alejandro Almonte no es quien dice ser. Sebastián se inclina por la segunda opción y considera que no será muy difícil, porque tienen el testamento en su poder y el único testigo que existe es el cura, los otros o murieron o no se sabe donde están y la madre es una mujer ignorante y expresidiaria. Los dos llegan a un acuerdo para llevar adelante el complot contra Alejandro.
A casa de José Luis llega Joaquín Arechiga, José Luis le recibe y muy triste le informa que Angélica se muere sin remedio. Joaquín pasa a ver a su hija, cuando se queda solo con ella, Angélica le pide que vaya a buscar a Magdalena, tiene que hablar con ella antes de morir, le pide que no se lo diga a José Luis y que la busque sin que Alejandro e entere. Joaquín no entiende porque y ella le explica que Almonte no le permite ser amiga de su esposo. El señor Arechiga se indigna por lo que considera un menosprecio y le reprocha a su hija haberse casado con José Luis pues piensa que la razón de Almonte es que ella no es de su clase.
Francisco encarga a Benítez el asesinato del padre Abundio; Se llevara su coche, sacara al padre del pueblo con cualquier excusa y una vez lejos lo matara. Benítez esta receloso, no le hace ninguna gracia matar a un sacerdote, pero Francisco lo amenaza con tomar represalias contra él si no obedece, asi que Benítez no tiene mas remedio que aceptar el encargo.
Alejandro esta trabajando en el despacho cuando entra Maria, se sienta frente a él que la saluda sin levantar los ojos del libro donde esta escribiendo.
- ¿Me quieres decir algo? – pregunta impaciente Alejandro - ¿De qué se trata?
- ¿Para que te lo digo si te vas a enojar? – responde Maria con un mohín caprichoso –
- Bueno – Alejandro se ríe entre dientes – Entonces me parece muy bien que te calles.
- ¿Cuándo volvemos a la hacienda Alejandro?
- Pronto – Alejandro continua trabajando y contesta sin mirarla –
- ¿A tu mujer la vas a dejar aquí?
- Tal vez – responde Alejandro lacónico –
- ¡De veras Alejandro! – exclama entusiasmada Maria - ¿Ya no quieres saber nada de ella? ¿Es por eso por lo que la corriste de tu recamara?
- Yo no la corrí de mí recamara – Alejandro la mira francamente molesto –
- Entonces... ¿Es ella la que no quiere?
- ¿Por qué insistes en meterte en lo que no te importa? – pregunta Alejandro impaciente y malhumorado dejando de trabajar –
- ¡Si me importa! Me importa mas que nada en el mundo. Porque yo te quiero Alejandro – Maria le toma las manos – Te quise desde siempre, desde que era una niña, tú eras bueno conmigo, me hacías jugar, me consecuentabas todos mis caprichos.
Alejandro libera sus manos con gesto impaciente.
- Pero ahora has crecido y no puedo seguir complaciéndote – Alejandro la mira y con voz seca y terminante dice – Yo no me he enamorado de ti Maria, sino de otra mujer y tienes que entenderlo.
- ¡De otra que no te quiere! Que te ha...
Alejandro corta en seco a Maria, y con cara de pocos amigos le habla amenazador.
- Ya, ya, ¡No lo digas! No vuelvas a decirlo o voy a verme obligado a alejarte de mí para siempre.
Es de noche en el pueblo de la hacienda, el padre Abundio esta en su casa descansando, cuando llega Benítez con aspecto apurado, según él, ha encontrado una mujer en grave estado en las afueras del pueblo y ella le ha pedido que viniera a buscarlo, tiene un coche esperando para llevarle a atender a la moribunda. El padre Abundio sugiere que lo mejor es buscar al medico también, pero el forastero insiste en que no hay tiempo, esa mujer no tiene remedio, asi que el padre lo acompaña en el coche a socorrer a la enferma.
Alejandro esta sentado en el salón de su casa, tiene delante la cuna del niño y se inclina sobre ella haciéndole arrumacos a la criatura, llega Magdalena que lo mira satisfecha y sonriente se sienta a su lado, mientras se inclina también sobre el niño. Rosario entra en el salón, busca al niño para cambiarle, porque es hora de darle de comer, lo saca de la cuna y se lo lleva. Magdalena y Alejandro se quedan solos, sentados uno junto a otro en el sofá. Alejandro la mira y le pregunta.
- Ayer le dijiste a tu mama que yo iba a volver a la hacienda y que tu te quedarías aquí con ella ¿Cambiaste de parecer?
- No – asegura rotunda Magdalena – Lo hice por si tu decidías eso, quise justificar de alguna manera lo que podría pasar. Pero yo no me quiero quedar aquí.
- Si, ya me lo dijiste – la mira de frente y le dice – Magdalena... quiero preguntarte algo... José Luis Álvarez... ¿sigue enamorado de ti?
- Bueno... él esta casado – responde Magdalena confusa –
- Sabes muy bien que eso no significa nada para él – responde Alejandro irónico – Tu ya eras mi esposa cuando pretendió alejarte de mi lado. ¿Te ha dicho que aun te quiere?
- No recuerdo – responde Magdalena asustada apartando la mirada –
- ¿No recuerdas o no me lo quieres decir? – insiste Alejandro -
- Pero de todos modos ¿qué importancia tiene? – Magdalena le mira a los ojos muy segura – Son sus sentimientos no los míos.
- Y ahora que estuve preso, ¿pediste su ayuda basándose en ese sentimiento?
- No, lo hice porque José Luis es bueno, nunca estuvo de acuerdo con lo que te hicieron.
- ¿Por qué?
- Porque él piensa como tu. Cree que los obreros deben tener mejores condiciones de vida, siempre ha despreciado a los ricos. Mira, yo sé que tú lo odias, pero es un hombre integro recto.
- Un hombre integro, recto, no busca para casarse una mujer rica – dice Alejandro irónico – y menos si esta enamorado de otra.
Magdalena intenta convencer a Alejandro consiguiendo que se ponga en el lugar de José Luis.
- Si tu hubieras sido pobre, nos hubiéramos enamorado y después te das cuenta que me obligaron a casar con otro hombre con engaños, con mentiras ¿Qué hubieras hecho? ¿Hubieras renunciado a mí? Quiero decir... si de verdad me hubieras querido
Alejandro no contesta, pero su expresión lo dice todo. Magdalena sonríe y contesta por él.
- Si hubieras hecho lo mismo que hizo él. Por eso no me puedes culpar tanto Alejandro – Magdalena continua hablando con sinceridad – Alejandro... Yo... yo bueno... doy gracias a Dios por todo lo que paso, porque te conocí, porque me enamore de ti. Si, lo he querido, es cierto, pero nunca como a ti – Magdalena lo mira a los ojos intentando transmitirle todo su amor –
- ¿Estas siendo sincera? – pregunta Alejandro impresionado –
- Mas que nunca – contesta ella sin dudarlo –
Alejandro convencido le toma las manos, se miran intensamente a los ojos y comienza a acercarse lentamente para besarse. En ese momento entra Rosario para decirle a Magdalena que el niño esta listo para comer y interrumpe el acercamiento, los dos la miran y ella confusa no sabe que decir... Magdalena sonriente lo besa suavemente en los labios y se retira, seguida por la mirada enamorada de Alejandro.
Cuando Magdalena se va Rosario se sienta al lado de su hijo feliz.
- Hijo ¿Ya se contentaron? – pregunta emocionada –
- Si – contesta Alejandro sonriendo con ternura –
- Cuánto me alegro hijo – responde Rosario – Yo lo que más quiero es tu felicidad, yo sé que tenias tus razones para estar enojado, pero cuando se quiere todo se perdona... dime... ¿Ya no desconfías de ella?
- Los celos son algo muy feo mama – responde Alejandro sereno y triste - Te impiden razonar, te atormentan constantemente... y desgraciadamente Magdalena ha hecho muchas cosas para que yo me sintiera asi – Alejandro toma las manos de su madre sonriendo – pero bueno, en fin... ya no hay que pensar en eso. Quiero creer que ella es buena... porque es lo mejor para todos.
- No, ella es buena y te quiere de verdad, créelo – asegura Rosario segura –
- Si – contesta Alejandro sonriendo con ternura –
Benítez ha llevado al padre Abundio lejos del pueblo, han bajado del coche y se adentran en la maleza, el padre esta desconcertado, cuando Benítez considera que esta suficientemente lejos, saca una pistola y apunta, entonces el padre se da cuenta que le engaño, pregunta porque le va a matar. Benítez muy nervioso le grita que se calle y encomiende su alma a Dios. El padre quiere saber al menos porque va a morir, Benítez esta cada vez más nervioso... El padre Abundio le pide que reflexione, por él sobre todo, porque se condenara eternamente si lo mata. Benítez insiste en que encomiende su alma a Dios, el padre se arrodilla para rezar. Benítez amartilla la pistola y apunta a la sien del padre Abundio, este se vuelve para mirarlo.
Fin del capitulo 58.
Mar




Escrito desde Apr 11, 2003, 4:15 PM

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Capitulo 57 de "Bodas de Odio"

by Mar

Francisco Torres Quintero examina los documentos que Sebastián y Armida le han traído, compara la letra de la carta con la del testamento y se da cuenta que no son iguales, la firma también parece distorsionada. Sebastián le aclara que el testamento fue redactado por el cura del pueblo, que Benjamín Almonte solo firmo, estaba muy enfermo, las otras firmas son de los testigos y del cura; Señala que dado el estado de salud de Almonte, puede que no estuviera en posesión de todas sus facultades mentales. Francisco considera que es posible, pero que seria muy difícil de demostrar, por lo que es mejor tomar otro camino menos arriesgado, pide un tiempo para reflexionar sobre el asunto; No hay que olvidar que esta casado con una Mendoza, y aunque el general ya ha muerto, su madre y su hermano todavía conservan muchas influencias. Sebastián considera que la familia Mendoza al enterarse del engaño, seria la primera en repudiar a Alejandro Almonte, pero Francisco no esta de acuerdo; Ellos buscarían evitar el escándalo, no hay que olvidar que la mas perjudicada seria doña Magdalena, su hijo perdería el derecho a llevar el apellido Almonte, seria un bastardo y ella habría convivido con un hombre que legalmente no es su marido, asi que es mejor obrar con cautela.
José Luis continua insistiendo con Magdalena para que intente convencer a su marido de aceptar la oferta de Torres Quintero; Él mas que nadie es consciente de que Alejandro tiene razón, no reprueba su comportamiento con los obreros, al contrario, pero es la única manera para que salga de la cárcel. Manuel Calderón es un hombre bien intencionado, pero esta sometido a torturas y no se sabe lo que pueda aguantar. Alejandro debe escoger, por una parte esta la posibilidad de pasar varios años en la cárcel, y por la otra volver junta a ella y su hijo. Magdalena considera que no hay posibilidad de que Alejandro acepte la oferta porque nunca traicionara la palabra dada a los trabajadores.
- Pero de todos modos se lo tienes que decir – argumenta José Luis – Él debe decidir.
- Te lo agradezco mucho José Luis. ¿Tu ya no lo odias, verdad?
- Mira Magdalena, esto nada tiene que ver con mis sentimientos hacia tu marido, reconozco la nobleza de sus ideales, pero no puedo olvidar que él fue quien te arranco de mi lado y que uso su dinero para lograrlo – José Luis la mira con tristeza – Si por lo menos te hubiera hecho feliz.
- Si no soy feliz la culpa no es de Alejandro sino mía – Magdalena defiende apasionadamente a su marido – Yo le he sido infiel, lo he engañado contigo, y eso ningún hombre lo olvida.
- Yo si lo hubiera olvidado – dice José Luis mirándola con adoración –
Magdalena baja la cabeza incomoda. José Luis se levanta y se despide, ella lo acompaña a la puerta, cuando abre para que salga, llegan Maria y Rosario que regresan de la cárcel. José Luis se despide y sale rápidamente. Maria se vuelve hacia Magdalena indignada reprochándole su descaro. Rosario la corta rápidamente y le asegura que no sabe nada asi que es mejor que se calle y no se meta, Maria entra en la casa furiosa murmurando que Magdalena los ha embrujado a los dos.
- Niña, ya sé que usted no esta haciendo nada malo, pero si todo esto llega a oídos de Alejandro – Rosario esta preocupada – Él no le tiene la misma confianza que yo.
- Rosario, ya lo sé, pero a mí lo que más me importa es que salga libre y después que sea lo que Dios quiera – dice Magdalena con aire cansado –
Paula y Dimitrio van a ver al gobernador para exponerle la situación. El gobernador los recibe y Paula le cuenta que están muy preocupados por la detención de su yerno, es injusta y arbitraria. Después de la introducción de su madre, Dimitrio pasa a explicar los detalles técnicos; Estan seguros, porque han hablado con Manuel Calderon, que este no ha involucrado a Alejandro en ningun movimiento revolucionario. Lo único que ha declarado, es la verdad, que es comerciante y fue a ver a Alejandro por asuntos de negocios, pero Torres Quintero esta usando la brutalidad policial para intentar obligarlo a firmar una confesión que involucre a Alejandro, no hay ninguna prueba contra él y por lo tanto su detención es arbitraria e injusta. Dimitrio le expone al gobernador lo difícil que se puede volver su situación si no toma cartas en el asunto; Si esto trasciende, la opinión publica podria ponerse en contra de su gobierno, todo el mundo sabe que el señor Torres Quintero es uno de sus allegados, sé podria pensar que fue por orden suya por lo que se arresto a Alejandro Almonte, que es totalmente inocente.
- Ni tan inocente – responde el gobernador – Buenos dolores de cabeza nos ha dado con su actitud con los obreros y yo le advertí claramente, que tarde o temprano se metería en problemas.
- Bueno si – señala Dimitrio – Pero aquí se trata de inventarle un crimen que no existe.
- Bueno investigare el asunto y si las cosas son asi, como ustedes aseguran, daré orden de ponerlo en libertad.
Paula y Dimitrio se despiden del gobernador, señalando que sabían podían contar con su comprensión y generosidad.
Alfonso ha decidido visitar a Josefina en ausencia de Dimitrio, ella le habla de los cinco mil pesos que exigió por ayudar a Dimitrio con el asunto de su cuñado y Alfonso lo niega con aspecto ofendido, eso es una mentira de Dimitrio para desprestigiarle, seguro que es él quien quiere sacarle ese dinero a su hermana o su cuñado. Josefina se niega a creerle, esta seguro que Dimitrio a cambiado, ya no le interesa su dinero, algunas veces ella se da cuenta que querría decirle algo bonito pero que no se atreve. Además, desde que noto ese cambio en Dimitrio, todos los días le envían un ramo de flores anónimo y ella esta segura que es de su esposo, que quiere expresarle de ese modo lo que no se atreve a decir con palabras; Adolfo se dispone a contarle a Josefina quien le manda el ramo de flores diario cuando aparece Dimitrio, este al ver a Adolfo supone que viene a cobrar por su colaboración y le dice, con cara de pocos amigos, que todavia no pudo hablar con su hermana y no tiene su dinero. Alfonso con cara de no haber roto nunca un plato, le expresa su asombro; No tiene ni idea de que habla, él nunca le pidió dinero para colaborar en la salvación de Alejandro. Dimitrio lo mira asombrado, no entiende a que viene la actitud de su amigo, le informa que no tiene necesidad de mantener su fachada de hombre honorable, Josefina ya lo sabe todo, incluido que el engaño que le hicieron fue idea suya.
- Estas loco, me quieres culpar a mí para reivindicarte ante los ojos de ella – contesta Adolfo con aspecto indignado – Es mentira, como también es mentira que yo te pedí dinero para ayudar a tu cuñado y seguramente lo hiciste con el propósito de sacarle dinero a ella.
- El que esta mintiendo eres tu Adolfo – Dimitrio se acerca amenazador –
- No voy a escuchar una palabra más tuya – dice Adolfo retrocediendo hacia la puerta –
- No, no, tu no te vas – dice Dimitrio mientras le corta la retirada y le agarra por las solapas enfurecido –
- ¡Déjalo! – grita Josefina que contempla la escena estupefacta –
- Pero si esta mintiendo – grita Dimitrio mientras zarandea a Adolfo –
Por fin Adolfo consigue soltares y escapa corriendo, Dimitrio pretende seguirlo furioso, pero Josefina lo agarra y tira de él hacia la casa, suplicando que lo deje. Dimitrio entra dentro mientras dice enfurecido.
- Pero es que no es cierto, no sé porque quiere que quede mal contigo – se vuelve hacia Josefina y le dice desesperado – Tienes que creerme a mi Josefina.
Francisco es llamado a presencia del gobernador para que de cuentas de la detención de Alejandro Almonte, este defiende su posición; Manuel Calderón es un conocido activista y ha purgado condena por sedición, él esta seguro que su visita a Almonte no fue para hablar de negocios, como ellos dicen, sino para urdir un plan contra el gobierno. El gobernador impaciente pregunta si tiene pruebas y Francisco debe reconocer que no; Calderón no ha firmado ninguna confesión, pero él esta seguro de su culpabilidad y le pide un día mas para intentar conseguir que involucre a Almonte. El gobernador le concede ese día, pero si no lo consigue hay que poner en libertada a Almonte, esta de acuerdo en que su comportamiento con los obreros les ha causado muchos problemas, pero si no tienen pruebas claras y irrefutables en contra suya es muy arriesgado retenerlo en la cárcel. Los Mendoza están prevenidos y si algo indebido se comete en este asunto, podrían publicarlo a los cuatro vientos y él no quiere que se les juzgue arbitrarios y faltos de respeto ante la ley, y menos con un exponente de su clase. Francisco protesta, Almonte es muy peligroso. El gobernador esta de acuerdo en eso, pero no en los métodos utilizados para contrarrestarlo.
- Es más peligroso si lo condenamos injustamente – dice el gobernador enojado – Usted sabe perfectamente que los ánimos del pueblo están caldeados y que esto podría ser la chispa que encendiera la mecha.
Alejandro se pasea inquiero por la celda, un guardia abre la puerta para dejar paso a Magdalena, trae un maletín en la mano con ropa limpia para Alejandro, él da las gracias y le pregunta por ella y el niño. Magdalena le responde que están bien y comienza a hablar del tema que le ha llevado a visitarlo.
- Dice Francisco Torres Quintero que si retiras todo lo que les concediste a tus obreros te va a dejar libre.
- ¿Cuándo te lo dijo? ¿Hoy? – pregunta Alejandro –
- No, ayer.
- No quiero que te humilles frente a ese hombre Magdalena – dice Alejandro molesto –
- Bueno, me lo mando decir – Magdalena se acerca suplicante – Acepta Alejandro, si dices que si te van a poner en libertad.
- No puedo, no debo traicionar a esa gente – dice Alejandro sin dudarlo –
- ¿Prefieres mantenerte leal a ellos aun a costa de tu libertad? Te van a condenar a muchos años de cárcel Alejandro. Vas a estar lejos de nosotros, en este lugar tan miserable o tal vez en uno peor – Magdalena junta las manos suplicante – Acepta lo que te propone Francisco.
- Seria un cobarde si lo hiciera – responde Alejandro inflexible –
- Prefiero eso a saberte aquí. Quiero que vuelvas junto a mí ¡Por favor Alejandro! Dijiste que me quieres, hazlo como una muestra de tu cariño. Si de verdad me amas di que si, yo te prometo... te prometo... que voy a hacer todo lo que tu decidas – Magdalena suplica con lagrimas en los ojos –. Mira... si quieres que me quede contigo lo haré, si prefieres no volver a verme... te juro que me iré a casa de mi madre y no te voy a buscar nunca mas – se acerca mas a él intentando convencerlo – Por favor Alejandro acepta lo que te propone Francisco.
- ¿De verdad te importa lo que me pueda pasar? – pregunta Alejandro impresionado a su pesar por la evidente preocupación y angustia de Magdalena –
- Si – responde ella sin dudarlo –
Magdalena regresa a su casa con aspecto derrotado, muy deprimida, Maria le abre la puerta y comienza a interrogarla sobre el estado de Alejandro, ella apenas tiene fuerzas para responder con un lacónico, esta igual, y entra en el salón, mientras Maria murmura a sus espaldas. Víctor que estaba en el despacho, sale y se enfrenta con Maria.
- Es una hipócrita – dice Maria enfadada – Quiere que todo el mundo pensemos que esta preocupada por Alejandro.
- ¡Y es verdad! – responde terminante Víctor –
- Tu también eres un simple – dice Maria - ¿Cómo puede querer que Alejandro salga cuando se aprovecha que él no esta para verse a cada rato con ese hombre?
- Las intenciones de la señora son buenas – señala Víctor con serenidad – pero tu como la odias, lo ves todo con mala voluntad.
- A ti también te ha sorbido el seso – Maria rechina de rabia – Me da un coraje ¿Cómo pueden ser tan ciegos todos? Víctor tú eres amigo de Alejandro ¿Por qué no le haces ver las cosas?
- Es que no hay nada que ver Maria – contesta Víctor seguro – La señora Magdalena es una mujer decente.
- Pero... ¡Víctor por favor! – exclama Maria indignada –
- Por favor es lo que te digo a ti. Ya es tiempo que dejes de intrigar para meter mas dificultades entre Alejandro y ella.
- Yo solo estoy diciendo la verdad – dice Maria muy ofendida –
- Pero lo que tu desearías fuera verdad – contesta Víctor – Maria sé que quieres a Alejandro y que te ilusionaste creyendo que él te escogería a ti como esposa, pero las cosas no fueron asi y tienes que resignarte.
- Es que me resignaría si lo viera feliz – responde Maria –
- Entonces deja de contribuir para que sea desdichado – responde Víctor –
Rosario entra en el vestíbulo preguntado si ya llego Magdalena, Víctor muy amable le responde que llego hace unos momentos y Rosario se apresura a ir a su encuentro. Maria sigue rechinando de rabia.
- Y ella también esta enterada de todo y ni una palabra dice. Le ha de encantar que su hijo haga el papel de tonto.
- La tonta eres tu que no quieres darte cuenta de nada – señala Víctor irritado –
Magdalena esta en su dormitorio, muy triste, sentada frente al tocador, entra Rosario impaciente por saber el resultado de su entrevista con Alejandro. Magdalena le cuenta que no quiere aceptar la proposición de Francisco, dice que no puede faltarle a sus obreros. Trato por todos los medios de convencerlo pero no quiere, Magdalena esta al borde de las lagrimas, desesperada, no pueden confiar en que Calderón aguante, esta siendo sometido a demasiadas presiones.
Francisco da orden de investigar con las autoridades de Valle Nacional una remesa de campesinos enviados por Benjamín Almonte, de la hacienda “Las Palomas” en Zacatecas. Quiere lista de reos, penas, comportamiento, todo lo que se encuentre en los registros.
El gobernador entra muy enfadado en el despacho de Francisco, el asunto de Almonte se les ha ido de las manos, la noticia ha transcendido y se murmura de ellos en todos lados. Francisco reacciona con extrañeza, él no cree que la familia Mendoza se haya atrevido a destapar el escándalo. El gobernador le responde que evidentemente se atrevieron. Hasta su hermana esta enterada y ha empezado a darle la lata y lo peor es que hablan de Almonte como un mártir y ellos son los villanos. Se están echando la opinión publica encima, este puede ser un pretexto, para que despotriquen contra ellos y la oposición puede tomarlo como bandera para atacarlos, quiere saber sí Manuel Calderón ya confeso.
- Aun no, pero en el ultimo interrogatorio empezó a dar algunos signos de querer hablar – contesta Francisco –
- ¿Y no ha pensado usted que si obtenemos su declaración por la fuerza durante el proceso podría decir que lo obligamos? ¿Usted cree que el abogado de Almonte no lo llamaría a declarar? Nos acusarían, no solo de querer condenar a un inocente, sino de brutalidad policial. No... no, además, Almonte pertenece a nuestra clase, no es un individuo con el que se pueda hacer lo que se quiera, el escándalo podría llegar hasta el congreso.
- Pero excelencia – protesta Francisco – Hay que dar un escarmiento para que nadie se atreva a seguir sus pasos.
- No, póngalo en libertad – ordena terminante el gobernador –
- Bueno, por lo menos déjeme presionarle un poco, para que siquiera revoque las concesiones otorgadas a sus trabajadores.
- Esta bien, pero si se niega suéltelo de todos modos.
José Luis regresa a su casa y habla con Rufino de su petición de perdón, las autoridades se niegan a extenderlo, este se insubordino contra las ordenes de un superior, asi que no hay nada que hacer. Rufino comprende que la justicia no es igual para los recomendados que para los pobres. José Luis pregunta por Angélica y su amigo le cuenta que no se levanto en toda la mañana, asi que acude a verla y la encuentra postrada en cama muy enferma, rápidamente va a buscar un medico, este le dice que Angélica esta agonizando, ya no hay remedio llego el final. José Luis le manda un telegrama a los padres de Angélica y después se sienta a la cabecera de su cama, ella le pide que busque a Magdalena, quiere hablar con ella.
Francisco entra en la celda de Alejandro, aparenta una gran seguridad, su aspecto es insolente, y se enfrenta a cara de perro con su enemigo.
- ¿Cómo esta señor Almonte? – dice Francisco con arrogancia – Acabo de hablar con el señor gobernador. Su excelencia en consideración a su nombre y a la familia de su señora esposa desea ser magnánimo con usted y le ofrece la libertad a cambio de algo.
- Si se refiere a que cambie de forma de pensar con respecto a los trabajadores de mí fabrica, pierde usted su tiempo ¡No lo haré! – asegura Alejandro terminante –
- No sea usted tan precipitado en sus decisiones, no olvide que si se niega, pasara muchos años en la cárcel y no aquí, sino en toro penal, lejos de Puebla, de su familia. Tal vez su esposa lo visite en un principio, pero después... con el paso de los años – dice Francisco burlón - doña Magdalena es una mujer muy hermosa... joven...
- ¿Qué insinúa usted? – pregunta Alejandro furioso –
- Nada que usted no sepa – responde insolente Francisco – Por cierto... que el capitán Álvarez se ha portado muy bien con su familia – irónico – muy “solicito” con su esposa.
- ¡Bueno ya basta! – grita Alejandro enfurecido – No le permito expresarse de esa manera de mi esposa y si lo esta haciendo para convencerme a aceptar su proposición le digo de una vez ¡NO!
- No sea tan terco... razone un poco. Si se le condena perderá usted familia, apellido, honor y tal vez la vida, porque son muy pocos los que logran salir vivos de San Juan de Ulua. En cambio si usted acepta, todo quedara olvidado y podrá disfrutar de muchos años de una vida tranquila junto a su esposa y junto a su hijo.
- Si, estoy consciente de lo que me espera – contesta Alejandro desafiante – pero prefiero eso a que un día cuando mi hijo sea grande, se avergüence de haber tenido un padre cobarde.
- Es mejor tener un padre cobarde que – Francisco mira con insolencia a Alejandro – Que una madre...
Alejandro se lanza sobre Francisco y lo agarra por las solapas con violencia, mientras grita.
- ¡No se atreva o le mato!
Víctor repasa unos documentos en el despacho, suena la campanilla, abre la puerta y se encuentra con Alejandro, lo recibe con alegría, quiere saber como fue que le soltaron. Alejandro explica que Torres Quintero fue a verle para intentar convencerle que revocara las concesiones a sus trabajadores a cambio de su libertad, se negó, pero igualmente lo soltaron. Entra en el salón y es abrazado por Rosario y Maria, pregunta por Magdalena, Rosario le cuenta que esta atendiendo al niño, pero enseguida la avisa, al instante llega Magdalena que loca de alegría se lanza a sus brazos, Alejandro duda un instante, y después la abraza.
Sebastián reprocha a Francisco que dejara libre a Alejandro, este dice que no tuvo mas remedio, pero que Almonte se las va a pagar, de principio se ha tomado unos días libres para ir a Zacatecas para hablar con el cura, ese es el mayor escollo para desconocer a Almonte. Sebastián esta de acuerdo y se presta para acompañarle.
Fin del capitulo 57.
Mar




Escrito desde Apr 10, 2003, 10:10 PM

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Capitulo 56 de "Bodas de Odio"

by Mar

Magdalena esta en el despacho, sentada a la mesa pensativa, entra Armida y se sienta a conversar con ella, muy hipócrita le expresa su sentimiento por lo que le acontece a Alejandro, después le pide la carta de su tío. Magdalena se la entrega, Armida lleva la conversación hacia el testamento de Benjamín Almonte y el modo en que fue legitimado Alejandro. Magdalena le aclara que no sabe nada de todo ese asunto y Armida se retira.
Adolfo y Nadia consiguen entrar en la prisión, después de recorrer varias celdas, en las que ven a hombres destrozados por la tortura, llegan a la celda de Manuel Calderón, este yace en el suelo, aturdido por del dolor y ensangrentado. Nadia lo contempla horrorizada. Adolfo se inclina sobre él y después de comunicarle que son amigos de Alejandro Almonte le pregunta que declaro. Calderón responde que siempre lo mismo; Es comerciante y fueron asuntos de negocios lo que le llevaron a visitar a Almonte. Adolfo señala que Alejandro ha declarado lo mismo y por lo tanto no debe cambiar su declaración, de esta forma los dos podrán salir de prisión en breve tiempo, le insinúa que si no involucra a Alejandro, la familia del señor Almonte le compensara económicamente. Calderón no quiere compensación económica, lo único que pide es que se apresure su salida de prisión, porque tiene miedo no poder resistir mas las torturas, de pronto se fija en Nadia, que ha permanecido aparte y pregunta si es la esposa de Almonte, Adolfo responde que si, entonces Calderón se dirige a ella.
- Dígale a su esposo señora, que siento mucho haber sido causante de este problema y váyase usted tranquila. Torres Quintero no se saldrá con la suya, primero tendría que matarme y los muertos no hablan.
En el salón de la casa de Alejandro, Maria mira por la ventana ensimismada, entra Armida y le pregunta que hace, ella contesta que piensa en lo estúpido que es Alejandro. No entiende como puede ser tan dejado con su mujer, como puede aguantar tantos engaños y traiciones, ayer mismo “ese hombre” estuvo en la casa y se encerró en el despacho con Magdalena y su hermano, no sabe que hablaron, pero semejante descaro no se puede tolerar. Ahora que no esta Alejandro hasta lo recibe en su casa y el hermanito esta muy de acuerdo, es el colmo de la desvergüenza. Armida le da la razón a Maria y aprovecha el momento de intimidad para intentar averiguar donde guarda Alejandro los papeles importantes, en la hacienda o en Puebla. Maria no lo sabe, pero como es Víctor quien lleva todos esos asuntos, supone que están en la casa. Armida después de conseguir la información de deseaba cambia hábilmente de conversación, y le cuenta que hace unos días vio a Magdalena por la calle con José Luis Álvarez, y en ese momento estaban solos.
Josefina ha ido de visita a casa de los Mendoza y conversa con Carmen sobre lo sucedido a Alejandro, esta indignada, nunca pensó que Francisco fuera capaz de hacer algo tan bajo. Carmen esta de acuerdo, nunca creyó que fuera un hombre tan malo, su hermano lo apreciaba muchísimo, fue él quien se lo presento al gobernador. Están en estas cuando llega Dimitrio, se sienta en el salón con ellas y les pide su ayuda. Es necesario que se dediquen a visitar a todas sus amistades, hay que publicar lo sucedido a los cuatro vientos; Deben decir que Alejandro esta detenido, que no hay pruebas contra él y que Francisco Torres Quintero esta utilizando la brutalidad policial para obligar a un pobre diablo a que declare contra él. Al día siguiente llega el gobernador, y iran a verlo, le contaran todo, pero si por otro lado, recibe presiones, oye chismes dentro de la buena sociedad, ordenara a Torres Quintero la libertad de Alejandro. Hay que hacerle ver a todo el mundo que Francisco se esta portando como un perro, que no respeta ni la posición ni la clase ni nada. Si se atreve a actuar asi en contra de uno de los de su clase, mañana pude ser para otro, asi nadie estaría seguro. Carmen le da la razón, esta tratando a Alejandro como si fuera un pelado cualquiera. Josefina sugiere hablar con su confesor, es también el confesor de la hermana del gobernador, y él puede contarle lo sucedido, de ese modo los chismes van a llegar a la propia casa del gobernador. Dimitrio acepta la idea encantado, esta dispuesto a que intervenga todo el mundo, curas, monjas, ateos, mojigatas, lo importante es que Francisco no se salga con la suya. Indignado les relata la forma en que lo trato, parecia que él fuera su criado.
A casa de los Mendoza llega Adolfo a darle cuenta a Dimitrio del resultado de su gestión; Consiguieron hablar con Calderón, todo esta bien, no ha declarado nada en contra de Alejandro y no lo va a hacer. Nadia salió de la cárcel hecha una histérica.
Nadia sale de la cárcel directa para el despacho de su marido y entra hecha una furia, gritándole que es un malvado y un hombre sin corazón, ha perdido la dignidad, como se atrevió a hacerle eso a Alejandro Almonte. Francisco que hasta ese momento había contemplado estupefacto a Nadia entiende ahora su indignación, pero quiere saber quien se lo dijo, y añade que son asuntos de política que ella no entiende. Ella le exige la libertad de Alejandro, además, nadie se lo dijo, ella entro en la cárcel y fue a ver a Calderón, sabe que no ha declarado nada todavía y que esta intentando obligarle usando la brutalidad, asi que vuelve a exigir que lo ponga en libertad.
Magdalena visita a Alejandro en la cárcel, cuando la puerta se abre, Alejandro que esta arrodillado en el suelo intentando comer, la mira fijamente sin decir nada, ella rompe el silencio saludando. Alejandro contesta el saludo mientras se levanta, alejándose de ella se para en el otro extremo de la celda.
- En mañana no pude venir porque estoy viendo a unas amistades para que nos ayuden – dice Magdalena inmóvil en la puerta de la celda –
- Si, ya me lo dijo mi mama, y te lo agradezco. Ayer vino tu hermano – responde Alejandro frió –
Magdalena por fin se mueve y se acerca a Alejandro se queda frente a él, a poca distancia.
- Nadia y Adolfo lograron hablar hoy con Manuel Calderón, dice que no declaro nada en contra tuya y prometió no hacerlo, también me dijo Dimitrio que mañana vuelve el gobernador, iremos a hablar con él. Es una infamia lo que Francisco esta haciendo contigo.
- ¿Por qué viniste? – pregunta Alejandro inexpresivo –
- Para verte – responde Magdalena con dulzura –
- ¿Cumpliendo con tu deber de esposa? – pregunta Alejandro irónico -
- No, tenia deseos de hacerlo – Magdalena lo mira a los ojos con sinceridad –
- ¿Por qué te estas tomando tantas molestias para conseguir mi libertad? – irónico – ¿No seria mejor para ti que me declararan culpable? Asi podrías hacer lo que quieras, lo que te gusta, ver a ese infeliz cuando se te antoje.
- ¿Te refieres a José Luis, verdad? Te lo voy a explicar.
- ¿Explicar que? – dice Alejandro indignado – En cuanto tuviste la oportunidad de eludir mi vigilancia no pudiste resistir la tentación de correr a sus brazos, y al sentirte tan afligida por lo que me paso, no se te ocurrió otra cosa que buscar consuelo – levanta la voz furioso - ¿Cómo te atreviste a presentarte ante Torres Quintero acompañada de él?
- Pero... José Luis fue quien se hizo cargo de la investigación sobre ti – Magdalena angustiada hace un esfuerzo por explicarse – Lo busque para reclamarle que te hubiera hecho detener, pero él no sabia nada, entonces me llevo con Torres Quintero para que yo me diera cuenta de que él, no tenia la culpa Alejandro.
- ¿Y como te enteraste que Álvarez estaba haciendo eso? – pregunta Alejandro incrédulo –
- Me lo dijo Nadia, por eso el día que Cipriano me acompaño a casa de mi mama tuve que salir por la puerta de jardín, fui a verlo para preguntarle, para saber que se trataba.
- ¿Y porque en vez de buscarle a él, no viniste conmigo para platicarme lo que pasaba? – aparta la mirada receloso –
- Acuérdate, te dije que Nadia me había contado – señala Magdalena –
- Pero lo de Álvarez te lo callaste – Alejandro desconfiado se enfurece - ¿Por qué?¿Por qué? Porque para ti cualquier pretexto es bueno para verlo.
- No Alejandro, te juro que solo lo hice con la intención de ayudarte.
- ¡Ayudarme, ayudarme, ayudarme! – exclama Alejandro, se apoya en los barrotes del ventanuco con aspecto cansado – Mira Magdalena, ya no tiene caso hablar de lo mimo, siempre... siempre... Ya no me importa saber si estas diciendo la verdad o no. Lo único cierto, es que por mas que te hayas esforzado no has podido olvidar a ese hombre, y yo ya estoy cansado, no quiero seguir luchando por ti.
- Estas equivocado Alejandro ¡Yo te amo! – Magdalena desesperada intenta convencerlo de su amor –
- No te esfuerces en hacerme creer algo que los dos sabemos no es verdad – Alejandro ya no grita, se muestra triste derrotado –
- ¿Qué puedo hacer para convencerte?
- Nada, porque nada vas a lograr.
Magdalena se acerca a Alejandro mirándolo a los ojos, intentando transmitirle la veracidad de su amor, le pone las manos en el pecho, Alejandro le toma la mano mientras aparta la mirada.
- Has hecho el intento, lo sé – dice con tristeza, sin agresividad – Pero también sé que no se puede arrancar un sentimiento cuando lo tenemos muy adentro – se vuelve a mirarla – Yo hubiera querido dejar de quererte, pero no pude, y lo mismo te paso a ti.
- ¡No es cierto! – exclama Magdalena asustada –
- Te agradezco que hayas venido a verme, pero me gustaría que no volvieras a hacerlo, lo prefiero y si quieres vivir en casa de tu madre, estas en libertad de hacerlo – con tristeza aparta la mirada de ella – Ahora te ruego que te vayas.
- No, no me quiero ir, no me quiero separar de ti, no quiero – suplica Magdalena con lagrimas en los ojos – Por favor Alejandro, por favor.
Magdalena se acerca mas a él y intenta abrazarlo, Alejandro le toma las manos y duda por unos momentos, pero por fin se decide y dice.
- Te lo ruego, vete. –
Se acerca a la puerta y la golpea llamando al guardia, anunciando que la señora se va, esta abre la puerta de la celda y Magdalena sale muy digna y triste sin volverse a mirarlo.
Magdalena llega a su casa y habla con Rosario, le cuenta todo lo sucedido y le pide su ayuda para convencer a Alejandro, esta muy angustiada, esta vez esta segura que todo se acabo. Rosario intenta tranquilizarla, seguro que Alejandro lo dijo en un momento de coraje, pero él la quiere-
- Si, me quiere, pero piensa que yo no a él y no me quiere volver a ver, esta vez ni siquiera estaba enfadado, eso es peor, quiere decir que lo pensó fríamente, no como antes – Magdalena llora desesperada – Rosario explíquele porque tuve que ver a José Luis, hágale ver que es a él a quien quiero. Si no desea hacerlo por mí que piense en su hijo.
José Luis es llamado al despacho de Torres Quintero, cuando acude este le acusa de traición, por haber facilitado informes sobre lo dicho por Calderón a la señora Magdalena Almonte. José Luis alega que él era el encargado de la investigación, por lo que tuvo que interrogar a Calderon. En cuanto a contárselo a Magdalena ella le pregunto y él no podía mentirle. Alejandro Almonte esta encarcelado con una acusación inexistente. Francisco intenta negarlo, pero finalmente desiste de convencer a José Luis y le encarga transmitirle un mensaje a Magdalena, debe decirle a su marido que si retira las mejoras a los trabajadores de su fabrica lo pondrá en libertad y hará desaparecer cualquier cargo en su contra.
Esa noche, cuando todo el mundo duerme, Armida se introduce furtivamente en el despacho de Alejandro, y procede a registrar todos los cajones y carpetas que hay en él.
A la mañana siguiente Francisco lee el periódico en su casa, cuando ve pasar a Nadia en bata sin mirarlo, la detiene y le pregunta porque esa noche durmió en otra recamara, a lo que ella le contesta que no piensa compartir su cama con un hombre capaz de cometer una acción tan baja. Después discuten airadamente, Francisco le dice que la política de un estado no se puede regir por lo que quiere una mujer, y ella le responde que tampoco se puede manejar con engaños. Él la llama tonta y ella desalmado, cuando sale a relucir el cura que la acompaño, entra Adolfo que se había mantenido al margen escuchando, y reconocer ser el acompañante de Nadia. Francisco les pregunta porque fueron a la cárcel y Adolfo le contesta con ironía y cinismo.
- Queríamos averiguar la verdad cuñado, solo la verdad... solo la verdad. Que ese pobre diablo es inocente y tu quieres obligarlo a comprometer a Almonte y eso no esta bien, esos métodos los podrás utilizar con otra gente pero no con Alejandro, la familia Mendoza todavía pesa.
- No se están dando cuenta ustedes de que Alejandro Almonte no esta perjudicando a todos, que es un peligro para la paz.
- ¡No seas exagerado! – contesta Adolfo riéndose - ¿Cómo puede hacer eso solo un hombre?
- Pero otros pueden seguir su ejemplo y los trabajadores al sentirse apoyados, podrían levantarse en contra de nosotros.
- Pues si se levantan les echaras al ejercito – dice Adolfo con indiferencia – No seria ni la primera, ni la ultima vez, pero ya deja a Alejandro en paz.
- Adolfo tiene razón Francisco, déjalo libre y al otro hombre también, son inocentes.
- El hecho de que todavía no hayan confesado no quiere decir que sean inocentes.
Nadia pierde los nervios y vuelve a insultar a Francisco, además, le amenaza con contarle a todo el mundo lo que esta haciendo sino suelta inmediatamente a Alejandro y al otro hombre. Ante eso Francisco le prohíbe poner los pies en la calle, a partir de este momento esta encerrada en casa, y se marcha furioso. Nadia le comenta a Adolfo que lo que más le duele es haber comprobado la clase de hombre con el que esta casada, ella lo consideraba un hombre bueno y noble. Adolfo intenta animarla, no debe pensar tan mal de su marido, pero cuando Nadia le pregunta si lo defiende, él es incapaz de hacerlo.
Maria va a ver a Alejandro, después de colgarse de su cuello, sin percibir que él no corresponde al saludo y intenta apartarla, no pierde oportunidad de meterse con Magdalena, señalando que vino con Rosario y Víctor, que están esperando fuera, pero que su mujer no quiso venir. Alejandro la corta inmediatamente; él pidió a Magdalena que no viniera, este no es lugar para mujeres, su madre y ella tampoco deberían venir, además, pronto va a salir, Magdalena ira a ver al gobernador y como no hay pruebas en su contra no tendrán mas remedio que soltarle. Maria aparta la mirada expresando sus dudas y Alejandro se asusta, pregunta si ha sucedido algo que él no sepa.
- Yo no se nada porque tu mujer nunca me quiere decir nada – dice Maria furiosa – pero tengo miedo. El otro día ese hombre José Luis Álvarez, llego a la casa y se metió al despacho con Magdalena, y también se han estado viendo varias veces. Ella dice que el capitán la esta ayudando para sacarte a ti de la cárcel, pero... ¿Tu crees eso Alejandro? Ese hombre no puede querer ayudarte, te odia, a lo mejor él y Magdalena se están poniendo de acuerdo para hacerte daño – Maria le pone la mano en el hombro – Piénsalo bien Alejandro.
- No, no me creo que Magdalena sea capaz de tanto – dice Alejandro inquieto –
- ¿Y por que no? – pregunta Maria rabiosa –
Josefina llega a su casa, y se encuentra a su esposo a punto de salir para ver al gobernador. Le cuenta que viene de cumplir su petición, ha propagado a los cuatro vientos la situación de Alejandro, ya hablo con su confesor, que se ha ido sin mas tardanza a contárselo a la hermana del gobernador, si Dimitrio quiere puede seguir visitando gente. Dimitrio acepta y le da las gracias. Josefina se muestra impresionado por la actitud de Adolfo, siendo cuñado de Torres Quintero esta ayudando en lo que puede. Dimitrio lanza un bufido impaciente y contesta con ironía, que el cerebro de Adolfo no funciona si no hay dinero de por medio, cinco mil pesos le pidió por su colaboración. Josefina no se lo puede creer y Dimitrio se molesta.
- ¿Por qué no habrías de creerlo? Acaso no partió de él la idea de... – Dimitrio no se atreve a continuar, cada vez le avergüenza mas aquel asunto – Tu sabes a que me refiero, yo sé que no me crees, que piensas que yo fui quien urdió todo, pero no es asi, si acepte de acuerdo, no sabes cuanto me arrepiento – Mira a Josefina y aclara – Me arrepiento de haberme casado contigo en esas condiciones – se acerca a Josefina - Me siento mal contigo porque yo nada mas he recibido cosas buenas de ti, yo te aprecio mucho... de veras.
Josefina le mira enamorada, Dimitrio incomodo, se despide para irse; debe buscar a su madre para ir a ver al gobernador. Josefina se queda suspirando sonriente y ilusionada.
Rosario ha entrado en la celda de Alejandro, este le expresa sus dudas por la actitud de Magdalena, pero su madre las desecha inmediatamente.
- Ella me cuenta todo, y en el corazón siento que dice la verdad – dice Rosario abrazada a su hijo –
- ¿Por qué recurrió a ese hombre? ¿Es que la familia Mendoza no tiene suficientes amistades? Y gente mucho más influyente que un simple capitán del ejercito. No... no mama, Magdalena lo hizo porque siempre lo tiene en la mente y cualquier pretexto es bueno para verlo. Si, es un sentimiento que no puede controlar, además, ¿cómo puede ese tipo desear mi salvación? Si desde que me case con Magdalena su único propósito ha sido robármela.
- No Alejandro, a lo mejor no es tan malo como tu piensas. Él fue quien le dijo a Magdalena que ese hombre no había dicho nada en contra tuya.
- ¿Estas segura? – dice Alejandro mirándola sorprendido –
- ¡Claro que sí! La misma niña me lo dijo, a lo mejor ese señor Álvarez esta arrepentido y quiere ayudar.
- No sé que pensar mama. Estoy tan confundido, tan desesperado – dice Alejandro abrazando a su madre –
- Si hijo, si te entiendo, pero no puedes seguir asi, creyendo que toda la gente es mala. Yo sé que la niña te ha faltado, sí. Pero esta tan arrepentida Alejandro... pobrecita... mira con lagrimas en los ojos me ha pedido que la ayudara para que no la eches de tu lado, ella te quiere, te quiere mucho – Rosario le suplica a su hijo - Se bueno hijo, se bueno y perdónala.
José Luis se presenta en casa de Magdalena, ella se lo reprocha, pero él dice que es muy importante lo que viene a decirle, tiene que transmitirle un mensaje de Torres Quintero, este le manda decir, que si Alejandro retira las mejoras a sus obreros, él lo dejara libre inmediatamente. José Luis es partidario de que Alejandro acepte el trato, de ese modo podrá salir de la cárcel ya mismo. Magdalena duda, esta segura que Alejandro no aceptara, ella ya se lo pidió antes de que todo esto sucediera y él se negó, dijo que no podía decepcionar a las personas que habían confiado en él. José Luis le pregunta si Alejandro la quiere, ella contesta que si y entonces José Luis alega, que si la quiere ¿cómo puede negarse a una petición suya?
Sebastián y Armida están solos en el despacho de Torres Quintero, Armida esta muy nerviosa, lo que van a proponerle es muy comprometido, es muy probable que no acepte. Sebastián la tranquiliza, Torres Quintero odia a Almonte, aceptara, pero tiene que dejarle hablar a él. Entra Torres Quintero, y Sebastián le entrega la carta que esta en posesión de Armida y el testamento de Benjamín Almonte.
Fin del capitulo 56.
Mar




Escrito desde Apr 9, 2003, 6:00 PM

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Capitulo 55 de "Bodas de Odio"

by Mar

Sebastián se presenta a Francisco Torres Quintero como el marques de la Cruz y Cañizares y le explica el motivo de su visita. La señorita Armida Guillen es sobrina de Benjamín Almonte. La conoció durante el viaje desde Perú y se intereso por su caso, esa señorita tiene una carta de su tío, en la que dice, que esta dispuesto a declararla heredera de sus bienes al no tener mas parientes, pero cuando dicha señorita llego, se encontró a un hijo que no sabia que existía, en posesión de la herencia. Este hijo confiesa ser bastardo, pero él considera la posibilidad de que pueda ser un impostor. También le habla de la madre de Almonte, una campesina que purgo una condena de treinta años en Valle Nacional. Francisco se muestra muy interesado por la historia de Sebastián y le promete su ayuda, desea conocer a la señorita Guillén. Sebastián quiere corresponder a la buena disposición del señor Torres Quintero hacia su protegida poniendo en su conocimiento algo que la señorita Guillén escucho en casa de Almonte. Parece que la señora Magdalena Almonte y su hermano, tienen la sospecha de que no hay pruebas en contra de Alejandro Almonte, dicen que la confesión no existe, y el señor Mendoza iba a intentar entrevistarse con Almonte para prevenirlo. Francisco se pone muy nervioso ante esa perspectiva, se despide bruscamente de Sebastián y sale rápidamente de su despacho.
Mientras tanto Dimitrio, que ha ido a visitar al director de la cárcel a su casa, ha obtenido un permiso escrito para visitar a su cuñado, se presenta en el puesto de guardia con la autorización y el oficial no tiene mas remedio que conducirle a la celda de Alejandro.
Magdalena y Rosario están muy preocupadas, las dos conversan en el salón, lo que más le duele a Magdalena es que se han separado enojados porque ella fue a ver a José Luis, esto sorprende a Rosario, no puede creer que Magdalena haya visitado a ese hombre; ella le cuenta que fue para ayudar a Alejandro, pero que él esta siempre dispuesto a creer lo peor de ella y de José Luis, si no hubiera sido por él no se habrían enterado de que el hombre no había confesado, es un buen hombre pese a lo que cree Alejandro. Rosario compadece terriblemente a su hijo, imaginando la tortura que tiene que estar pasando en la cárcel, con semejantes ideas.
Dimitrio es conducido a la celda de Alejandro, este esta sentado en el suelo sobre una manta, mira sorprendido a Dimitrio, no esperaba esa visita. Dimitrio entra y mira a su alrededor con expresión de repulsión, pide al soldado que le deje el farol para no pisar las ratas y mientras se queja de lo espantoso del lugar.
- ¿Por qué no ha venido mi abogado? – pregunta Alejandro –
- Porque estas incomunicado, tuve que ir a buscar al director de la cárcel para pedirle premiso, me dejo gracias a quien soy.
- ¿Ya contrataron al abogado?
- Si ya, pero a mi se me hace que este asunto vamos a tener que tratarlo a otros niveles, no por la ley, sino por medio de influencias y amistades.
- ¿Por qué? – pregunta Alejandro extrañado –
- Porque Torres Quintero esta empecinado en salirse con la suya.
En ese momento llega Torres Quintero muy apresurado al puesto de guardia, pregunta al oficial por Dimitrio Mendoza y le dicen que tuvieron que dejarle pasar a ver a Alejandro Almonte, tenían un permiso escrito del director de la cárcel, Francisco ahogando un juramento se marcha a toda prisa en dirección a la celda de Alejandro.
En la celda de Alejandro, este se ha levantado y apoyado en los barrotes de la ventana conversa con Dimitrio.
- Si, me interrogaron una vez, el mismo Torres Quintero.
- ¿Y que dijiste? ¿Te declaraste culpable?
- Pero ¿por qué me voy a declarar culpable si soy inocente de lo que me acusan? – dice sorprendido y molesto Alejandro –
- ¿Conoces a ese hombre, sí o no?
- Si, fue a mi casa a proponerme pertenecer a un grupo, creo que se llama circulo de obreros del Rió Blanco.
- Entonces es verdad.
- Si, pero yo no acepte.
- ¿Le dijiste eso a Torres Quintero? – pregunta Dimitrio preocupado –
- No, solo le dije que había ido para comprar mercancía de la fabrica.
- Pues hiciste bien – Dimitrio pasa directo al asunto – Bueno mira, te voy a explicar como están las cosas.
Antes de que Dimitrio pueda comenzar a hablar, la puerta se abre y aparece Torres Quintero, entra y la puerta se cierra a sus espaldas.
- ¿Viniste a ver a tu cuñado?
- Si, a pesar de que distes ordenes que nadie lo visitara – contesta Dimitrio arrogante – para que veas que yo si puedo entrar.
- Pero esas ordenes no se referían a nadie en especial de tu familia, sino a otras gentes – Francisco intenta salir del paso –
- ¿Cómo mi abogado? – pregunta burlón Alejandro –
- Nadie me informo que su abogado quería verlo – se dirige a Dimitrio – Lo siento mucho Dimitrio, pero tu visita a terminado.
- Pero si acabo de llegar – dice indignado Dimitrio –
- Lo entiendo, pero el señor Almonte tendrá que venir conmigo porque necesitamos confrontar su declaración con la de la otra persona.
- Lo que tenia que declarar ya se lo dije en la mañana – dice Alejandro altivo –
- Si, pero hay algunas cosas mas que quisiéramos preguntarle – Francisco esta nervioso y intenta impedir que Dimitrio hable con él –
- Esta bien – acepta impaciente Dimitrio – tan solo déjeme hablar con él unos momentos.
- Con gusto – responde Francisco mientras se aparta ligeramente y da la espalda a los cuñados –
- En privado – Dimitrio esta indignado por la desfachatez de Francisco –
- Perdóname pero eso es imposible – afirma Francisco –
- Asi ¿Por qué?
- Son reglamentos.
- ¿Reglamentos de quien? – Dimitrio esboza un gesto de fastidio y desprecio – Esta clase de cosas podrás hacerlas con los pelados, no con gente como nosotros, además, me importa muy poco que estés aquí – se dirige a Alejandro – Lo que quiero decirte es lo siguiente, tu solo dirás que ese Calderón fue a tu casa por asuntos de negocios, que no han hablado de ninguna otra cosa ¿de acuerdo? Porque has de saber que ese hombre – ahora Dimitrio mira despectivo y desafiante a Francisco – a pesar de lo que te han asegurado, no ha declarado nada en contra tuya, nada ¿entendiste?
- Estas diciendo una mentira para obstaculizar la justicia y puedo acusarte – dice Francisco enfurecido –
- ¿De que? ¿De que me vas a acusar? – desafiando abiertamente a Francisco – Además, aquí estamos solos los tres, yo puedo asegurar que no he dicho nada.
- Pero... mi testimonio. – Francisco intenta recuperar el terreno pedido –
- Tu palabra es tan valida como la mía.
- Entonces si Calderón no ha declarado en mi contra yo estoy detenido injustamente ¿no? – afirma Alejandro indignado –
- No se deje confundir por su cuñado, esa confesión existe – dice Francisco intentando aparentar seguridad –
- Enséñemela – pide Alejandro desafiante –
- Son documentos que se exhibirán únicamente ante el juez, cuando usted sea juzgado.
- Nada de eso sucederá Alejandro, no te preocupes – dice Dimitrio desdeñoso –
- No se como lo vas a impedir – Francisco mira con prepotencia a Dimitrio –
- Tengo mucho recursos Francisco, no lo olvides – dice Dimitrio esbozando una sonrisa burlona –
Francisco se queda sin argumentos y dándose media vuelta golpea la puerta de la celda y sale sin despedirse, seguido por la voz burlona de Dimitrio que pregunta.
- Que.. ¿No le vas a interrogar?
- ¿Estas seguro que Calderón no ha confesado nada? – pregunta Alejandro en cuanto Francisco sale – ¿Cómo se enteraron?
- No lo sé, no se me ocurrió preguntarse lo a Magdalena – contesta Dimitrio –
Por el rostro de Alejandro cruza la sospecha, cree saber quien le dio la información a su esposa.
Francisco sale de la celda y se va directo al puesto de guardia, autoriza las visitas para el señor Almonte, pero de ninguna manera se debe dejar pasar a nadie a ver a Manuel Calderón sin su expreso consentimiento.
Poco después Dimitrio llega al puesto de guardia preguntando por Torres Quintero, cuando le informan que se acaba de ir expresa su disgusto, pues habían quedado en ir juntos a ver a Manuel Calderón, pero sino esta, ira él solo. El oficial de guardia le dice que eso no podrá ser porque Torres Quintero acaba de ordenar que nadie lo visite sin su autorización y Dimitrio debe batirse en retirada.
Magdalena y Rosario están sentadas a la mesa del comedor, muy deprimidas, cuando llega Dimitrio diciendo que consiguió ver a Alejandro. Las dos quieren saber que tal esta, y él les informa que bien, dentro de lo que cabe. Hablo con él y le dijo todo lo que habían acordado. Pero lo más importante, en su opinión, es asegurarse que Calderón no ha hablado ni hablara, porque según le contó Alejandro, es verdad que le propuso unirse a un grupo que esta en contra del gobierno, por supuesto Alejandro no dijo nada de esto, pero si el otro habla la cosa se va a poner mas difícil. Especialmente estando tan interesado Francisco en perjudicarle. Dimitrio sugiere que podrían ofrecerle dinero a Calderón para asegurarse su silencio. Magdalena esta de acuerdo, cualquier cosa con tal de sacar a Alejandro de la cárcel. Dimitrio señala que el principal problema es llegar a Calderón, han prohibido las visitas, él ya lo intento y no lo dejaron pasar. Magdalena sugiere que quizá José Luis pueda entrar, y le comenta a su hermano que él fue quien se entrevisto con ese hombre y les comunico que no había confesado, Rosario les pide que supliquen su ayuda, y Magdalena se muestra dispuesta a ir en ese mismo momento, pero Dimitrio la detiene.
- No tiene caso que vayas ahora, ya es de noche, mejor ve mañana y que te acompañe alguien de confianza, no tuya, sino de Alejandro, tarde o temprano se va a enterar de quien te ayudo y es mejor que tengas testigos de tus platicas con ese tipo – aconseja Dimitrio a su hermana –
- No sabes cuanto te lo agradezco Dimitrio.
- No lo hago solo por ti, sino por mí también, seria humillante que Francisco se saliera con la suya, tal vez ahora sea más influyente que nosotros, pero más inteligente nunca.
- ¿Alejandro pregunto por mí? – dice Magdalena –
- No – contesta Dimitrio ante la desolación de su hermana –
Francisco va a buscar a Sebastián al casino, quiere que este le averigüe quien es la persona que informo a Magdalena de Almonte sobre la inexistencia de la confesión, Sebastián promete intentarlo, y le pregunta si Alejandro Almonte va ha salir libre, los Mendoza son una familia muy influyente. Francisco le dice que nada podrán hacer, de todos modos es conveniente comenzar a mover el otro asunto. Porque si ese hombre es un impostor hay que desenmascáralo, él de Almonte o como se llame, cree cualquier cosa, porque si se ha atrevido a ponerse en contra de su clase, quiere decir que no pertenece a ella y por lo tanto por sus venas no corre sangre de hombre bien nacido. Ahora sabe que no lo es, él mismo admite ser un bastardo, pero a saber de quien porque de Benjamín Almonte seguro que no. Sebastián sugiere muy diplomáticamente que quizá no haya suficientes pruebas para desconocerle, asi que quizá podrían... deja la posibilidad en el aire, pero Francisco entiende perfectamente y esta de acuerdo, desde luego que podrían.
Magdalena y Rosario se disponen a salir rumbo a la casa de José Luis cuando llega Víctor con la autorización para visitar a Alejandro, Rosario se va con él y Magdalena tiene que ir sola a ver a José Luis.
Francisco insiste a Benítez para que obligue a confesar a Calderón a como de lugar, en un par de días llega el gobernador, los Mendoza acudirán a visitarlo y él le pedirá pruebas, si no las tiene se vera obligado a liberar a Almonte, por lo que debe presionar mas al prisionero, seguro que tiene familia, puede amenazarlo. Benítez sugiere una confesión falsa, porque con Calderón ya lo han intentado todo y ha resultado inútil, a lo mejor no tiene nada que confesar. Francisco responde que no se puede, Dimitrio esta prevenido, miraría la confesión con lupa, también pide a Benítez una lista de todos los que visitaron la cárcel, es necesario que averigüe quien paso la información a los Mendoza.
Rosario entra en la celda de Alejandro, se abrazan, mientras Alejandro protesta por la visita de su madre, no debió venir, es un lugar muy feo. Ella le contesta que ha estado en peores sitios y se interesa por su estado de salud, Alejandro intenta tranquilizarla, esta bien, y dentro de unos días volverán a estar juntos otra vez, Alejandro pregunta por Magdalena.
- Esta muy angustiada – contesta Rosario – Ella y su hermano han estado viendo gente para ayudarte.
- ¿Y porque no ha venido a verme?
- Iba a venir, pero tenia que ver a una persona – Rosario huye la mirada de Alejandro –
- ¿Qué persona? – pregunta Alejandro mientras la sospecha se hace evidente en su rostro –
- Su hermano – responde Rosario dubitativa –
Alejandro aparta la mirada y su desconfianza es evidente.
- ¿No me crees hijo? – pregunta Rosario preocupada –
- ¿Sabes una cosa mama? Si salgo de esta volveremos a la hacienda tu, yo y mi hijo.
- ¿Y Magdalena? – inquiere Rosario angustiada –
- Es mejor darse cuenta como están las cosas – Alejandro habla con profunda tristeza y amargura – Reconozco que ella ha luchado para hacer el papel de esposa y por momentos me ha hecho creer que me quiere, pero no, no es asi, sus sentimientos hacia ese hombre son más fuertes que cualquier otra cosa, y yo ya estoy cansado.
Alejandro se abraza a su madre triste y angustiado.
Magdalena llega a casa de José Luis para pedirle que hable con Calderón porque tienen que estar seguros que no va a declarar nada en contra de Alejandro, han pensado ofrecerle dinero si es necesario. Dimitrio hablo con Alejandro y este le dijo que si era un activista, que fue a verlo para proponerle que se uniera a ellos. Alejandro ha declarado que solamente hablaron de negocios y las dos declaraciones deben coincidir. José Luis promete visitar de nuevo a Calderón, no cree que sea un hombre susceptible de ser comprado. De todos modos le dio la sensación de que no hablaría fácilmente, pero esta siendo torturado y no sabe cuanto pueda resistir, Torres Quintero esta empecinado en perjudicar a Almonte y si lo ha detenido alegando tener una acusación que no existe, hará hasta lo imposible para conseguirla.
- ¿Por qué odia tanto a Alejandro?
- Porque tu marido esta afectando los intereses de una clase, de la que Torres Quintero es el máximo exponente ¡Tal vez si renunciara a sus ideas!
- ¿Tu crees que entonces Francisco lo dejaría en libertad?
- Es lo más probable.
- Si, pero es que Alejandro es tan empecinado... yo misma se lo pedí antes de que ocurriera todo esto, pero dice que no quiere defraudar a los obreros.
- Si, lo entiendo – contesta José Luis –
- Entonces iras a verlo – suplica Magdalena –
- Si, iré. Magdalena ¿estas muy preocupada? – dudando - ¿Tanto lo quieres?
- Es mi marido – responde Magdalena como si eso lo explicara todo –
- Eso no contesta a mi pregunta.
- Lo nuestro ya murió José Luis – responde Magdalena rotunda -
- Para mi no, yo sigo amándote, mas que antes – dice José Luis apasionado - y sé que en el fondo tu también me quieres...
- No, no sigas, por favor – Magdalena le interrumpe - no hagas que me arrepienta de haber acudido a ti.
- Magdalena si tan solo me dijeras – suplicante – yo...
Angélica entra en el salón interrumpiendo a José Luis, este le cuenta que vino para hablar del asunto de su marido. Angélica le expresa su sentimiento a Magdalena. José Luis se va a la cárcel y Angélica y Magdalena se quedan conversando.
Benítez esta en el puesto de guardia de la cárcel preguntando quien entro a ver a Calderón, el oficial le contesta que ningún civil ha entrado a verlo, en ese momento José Luis pasa por delante de la puerta abierta, para dirigirse a la celda de Calderón. Benítez lo llama y le pregunta dónde va, este responde que a ver a Manuel Calderón, quiere hacerle unas preguntas, porque él es el encargado de la investigación. Benítez le prohíbe el paso, la investigación ya termino y ahora son ellos lo encargados. José Luis se ve obligado a retirarse. Benítez pregunta si el capitán había venido antes, pero el guardia no se acuerda, los militares entran y salen a su antojo.
Magdalena regresa a la casa, Maria le abre la puerta y Dimitrio, que estaba esperándola sale a su encuentro, llaman a la puerta y cuando abren se encuentran con José Luis, al que Maria mira boquiabierta, él le anuncia que no pudo ser, le impidieron la entrada.
Benítez le cuenta a Francisco las sospechas que le despierta el capitán Álvarez, los militares entran y salen de la prisión a su antojo y más sino oficiales. Francisco amenaza a José Luis, si averigua que fue él, se lo va a pagar.
Dimitrio acude en busca de ayuda a Adolfo y Nadia, ella esta indignada, jamás pensó que su marido podría ser capaz de tanta indignidad, acusar a un hombre siendo inocente, esta dispuesta a ayudar, pide un momento para ponerse el sombrero. Cuando ella se va, Dimitrio habla con Adolfo sobre su ayuda, este le dice que no aprecia demasiado a Alejandro porque le destrozo un magnifico negocio, asi que quiere cinco mil pesos por su ayuda, Dimitrio acepta, asi que Nadia y Adolfo disfrazado de sacerdote se presentan en la cárcel para llevarle unas palabras de consuelo a los presos.
Fin del capitulo 55.
Mar




Escrito desde Apr 8, 2003, 5:36 PM

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Capitulo 54 de "Bodas de Odio"

by Mar

Ante la noticia de que Alejandro va a ser arrestado, se miran asombrados, Alejandro es el primero en reaccionar responde altivo.
- ¿Una orden de detención? ¿Bajo que cargos?
- Conspirar en contra del gobierno del presidente don Porfirio Díaz.
- ¿Y quien me acusa?
- La denuncia partió de Francisco Torres Quintero.
- ¡No puede ser! – exclama asustada Magdalena –
Rosario se abre paso entre los policías que llenan el vestíbulo y llega hasta su hijo, Alejandro la rodea con su brazo protector.
- Le ruego que me acompañe señor Almonte.
- ¿Qué pasa hijo? – pregunta Rosario asustada –
- Nada, nada mama, no te preocupes – Alejandro se dirige a Cipriano – Avisa inmediatamente a Víctor para que contrate un abogado.
- Si Alejandro – responde Cipriano –
- Es que no es cierto – alega Magdalena dirigiéndose a Benítez – Debe ser un error, mire yo soy amiga de Francisco Torres Quintero, hablare con él.
- De nada servirá – dice Alejandro orgulloso, si dirige a Benítez – Cuando usted guste.
Alejandro se dispone a acompañar a Benítez, su madre lo retiene angustiada.
- Dime que es lo que pasa.
- Todo se va a arreglar mama, que Magdalena te lo explique
Alejandro intenta tranquilizar a su madre, la besa en la frente y sale con los policías, Rosario intenta seguirlo, pero Magdalena la retiene.
- Luego le explico – dice Magdalena –
- Cipriano vaya a buscar a Víctor, que contrate el mejor abogado, yo iré a ver a unas personas.
Obedeciendo las ordenes de Magdalena todos salen, ella se va con Rosario para explicarle lo ocurrido.
Manuel Calderón esta siendo interrogado por Francisco Torres Quintero, esta sentado en una silla maniatado y muy golpeado. Insiste en declarar que no tiene nada que ver con movimiento político alguno, eso quedo en el pasado, en la actualidad no es mas que un comerciante de telas, y fue a ver al señor Almonte para adquirir mercancía. Francisco afirma no creerle, los exaltados como él jamás se reforman, pero a él no le interesan las ratas como Calderón, si él firma una confesión incriminando a Almonte, influirá en los jueces para que la condena sea leve, a lo sumo unos cuantos meses, pero si no lo hace le jura que se pasara el resto de su vida en San Juan de Ulua. Calderón sigue declarando lo mismo, y Francisco da orden de seguir torturándole hasta obtener la confesión.
Alejandro es conducido a una celda por Benítez, este le transmite irónico su deseo de que se encuentre cómodo y cierra la puerta, Alejandro se queda solo en la celda, mira a su alrededor, la cela es un pequeño cubículo con un ventanuco enrejado por el que apenas entra la luz, tiene una manta en el suelo y un pequeño taburete que hace las veces de mesa, Alejandro se desabrocha la chaqueta y se queda de pie en medio de la celda todavía desconcertado por lo sucedido.
En el salón de casa de Alejandro están reunidas, Rosario, Armida y Maria, esta ultima esta asombrada, no entiende como es posible que hayan arrestado a Alejandro, es un señor. Armida esta muy interesada en saber que lo acusan, Rosario poco puede contar, no entendió muy bien las explicaciones de Magdalena, solo sabe que es por un asunto de la fabrica, Magdalena se fue a ver a unas amistades para pedir ayuda. Maria expresa su desconfianza; Ojala su intención sea de veras ayudarlo, y no utilizar esas influencias para dejarlo encerrado y asi librarse de él. Rosario se enfada con Maria y ella se disculpa, pero repite que es de todos sabido de Magdalena no quiere a Alejandro. Rosario muy molesta con ella y se retira del salón, cuando sale Maria se dirige a Armida.
- Se hace la loca, pero todos sabemos que Magdalena esta enamorada de ese José Luis Álvarez y que se caso con Alejandro por su dinero.
- Pero ¿él la quiere, verdad? – pregunta Armida interesada –
- Te diré... – Maria da a entender que Alejandro no quiere a Magdalena – lo que pasa es que como es su mujer Alejandro quiere que se quede con él, es muy orgulloso.
Magdalena ha ido a ver al cuartel a ver a José Luis, lo esta esperando en su despacho, este entra sorprendido por lo inesperado de la visita.
- ¿Ha sucedido algo?
- ¿Y me lo preguntas? – Magdalena esta indignada – ¿No fue gracias a tus acusaciones por lo que detuvieron a Alejandro?
- ¿Lo arrestaron? ¿Cuándo?
- Esta mañana, hace un rato, lo acusaron de conspiración en contra del gobierno y la orden fue dada por Francisco Torres Quintero ¿No fue por los informes que tu distes?
- Magdalena te aseguro que no.
- ¿Pero como pudiste José Luis?
- Yo no tengo nada que ver, al contrario, voy a ver a Torres Quintero, también quiero saber porque lo arrestaron.
- Voy contigo – dice Magdalena con determinación –
- Esta bien, es mejor asi te darás cuenta que yo no hice que detuvieran a Almonte.
Armida va al hotel a contarle a Sebastián lo ocurrido, este se ríe a carcajadas por la desgracia de Alejandro le parece muy divertido y además les beneficia. Ella le informa que lo detuvieron por conspiración contra el gobierno, la orden de detención partió de Torres Quintero. Sebastián no se sorprende, Villarias le había contado que ese hombre llamo a Almonte traidor en la junta de industriales. Armida le cuenta todo lo que averiguo. En primer lugar el testamento fue redactado por un cura llamado Abundio, Benjamín lo firmo, hubo testigos, el administrador, ya fallecido, un par de trabajadores de la hacienda y el mismo sacerdote, asi que no fue redactado por un juez ni escribanos, ya que el viejo estaba a punto de morir. Le relata además el chisme que le contó Maria sobre la supuesta infidelidad de Magdalena y su amor por el capitán José Luis Álvarez.
Benítez informa a Torres Quintero que no consiguieron que Calderón confesara, este le mete prisa, no pueden retener a Almonte mucho tiempo sin una confesión firmada, es un hombre poderoso y pronto tendrá un abogado, asi que hay que hacerle confesar a como de lugar, Francisco deja muy claro que no importan los métodos que empleen, deben hacerlo confesar.
Benítez sale del despacho, pero vuelve a entrar un instante después para anunciar que el capitán Álvarez esta fuera y quiere verle viene acompañado de la señora Magdalena de Almonte.
- ¡Que desfachatez! – exclama Francisco – Esta bien que pasen.
Entran Magdalena y José Luis, Francisco se levanta para saludar ceremonioso a Magdalena, esta sin rodeos aborda el asunto, quiere saber porque arrestaron a su esposo siendo inocente. Francisco invita a sentarse a Magdalena, ella se sienta y después lo hace él, José Luis interviene. La señora Almonte fue a buscarlo para preguntar porque se había detenido a su esposo. Francisco afirma que él sabe muy bien porque, por la visita de Manuel Calderón. Magdalena pregunta desconcertada quien es ese señor Francisco contesta que Manuel Calderón es un activista que purgo condena por el delito de sedición. José Luis afirma rotundo que él mismo interrogo a Calderón y que si bien es cierto que en el pasado se dedico a actividades subversivas, en la actualidad es un simple comerciante que fue a ver al señor Almonte por asuntos de negocios. Francisco se niega a aceptar las alegaciones de José Luis, esta seguro que Calderón fue a ver a Almonte por asuntos políticos, para ponerse de acuerdo en las actividades en contra del gobierno. Manuel Calderón también esta detenido y acaba de confesar. Magdalena indignada, asegura que no es cierto y que si ese hombre ha dicho eso esta mintiendo, recurre suplicar la ayuda de Francisco en nombre de la antigua amistad que lo une con su familia y a su estrecha relación con Nadia. Francisco alega que aunque quiere ayudarla el asunto se escapa de sus manos, no pueden ser tolerantes con los que atentan contra la paz que tanto costo instaurar al presidente Díaz.
- Pero es que Alejandro no quiere perjudicar a nadie – protesta Magdalena indignada –
- Perdóneme si la desmiento, pero su comportamiento con respecto a los obreros no habla muy bien de sus acciones. Entiendo su preocupación y la comprendo, pero créame, desgraciadamente, el asunto ya no esta en mis manos.
Magdalena se levanta altiva, mira orgullosa a Francisco y deja claro que pasara por encima de él, quiere ver al gobernador. Francisco la informa que el gobernador no esta, fue a la capital con una delegación de industriales para hablar sobre el problema con los obreros y no sabe cuando volverá. Magdalena se vuelve hacia José Luis, le indica que se van y muy digna sale del despacho.
José Luis la acompaña hasta la esquina de su casa, allí Magdalena le pide que se vaya no quiere que nadie los vea llegar juntos, antes de irse José Luis quiere dejar claro que él no tuvo nada que ver en el encarcelamiento de Alejandro. Magdalena esta preocupada, esta segura que ese hombre miente y que Alejandro no tiene nada que ver con activistas. José Luis le promete tratar de hablar con Calderón para averiguar que fue lo que declaro.
Armida esta llegando a la casa y ve a Magdalena acompañada de José Luis, se esconde detrás de una esquina hasta que se separan.
Paula esta de visita en casa de Alejandro, le han contado lo sucedido y esta asombrada y indignada, Magdalena llega a la casa acompañada de Armida que la alcanzo fuera, saluda a su madre, que le dice que no puede creer lo sucedido y menos que lo haya ordenado Francisco. Magdalena le informa que acaba de hablar con él, que detuvieron a un hombre que ha implicado a Alejandro en actividades subversivas, pero ella esta segura de que miente. Paula esta indignada de todos modos no tiene derecho a detener a Alejandro si Francisco no la escucho hay que acudir al gobernador, su hija le dice que ya lo pensó, pero no esta en Puebla, y no pudieron decirle cuando regresara. Armida hipócrita apoya su mano en el hombro de Magdalena mientras pronuncia palabras de consuelo, Paula repara por primera vez en ella y Magdalena se la presenta, la aparición súbita de un pariente de Alejandro sorprende mucho a Paula.
José Luis visita a Calderón en su celda, esta tendido en el suelo prácticamente desmayado, cuando entra José Luis se incorpora con dificultad, después de que José Luis deje claro que no esta detenido por orden suya, le pregunta que confeso, a lo que Calderón responde que no confeso nada y que no incrimino a Almonte, quieren obligarlo a hacerlo, pero él solo ha dicho que es un comerciante y que sus relaciones con el señor Almonte son por negocios.
Francisco y Benítez están en la sala de interrogatorios, la puerta se abre y entra Alejandro conducido por un agente y con grilletes en las muñecas, mira a Francisco altivo.
- No creo que con el señor Almonte eso sea necesario – dice Francisco – quíteselas.
El agente le quita los grilletes, Alejandro se frota las muñecas. Francisco lo invita a sentarse, pero Alejandro permanece de pie.
- Según lo que me dio este hombre se me acusa de conspirar en contra del gobierno ¿Cuáles son las pruebas? – Alejandro habla con seguridad manteniendo altivo la mirada de Francisco –
- ¿Conoce usted a un individuo llamado Manuel Calderón? – pregunta Francisco levantándose –
- Si – contesta Alejandro sin dudarlo –
- ¿Cuándo y donde lo conoció?
- Ayer, fue a mi casa – responde Alejandro –
- ¿Esta usted seguro que no lo había visto antes?
- Por supuesto que no.
- ¿Y por que fue a verlo?
- Es comerciante – Alejandro contesta con seguridad, desafiante –
- Mire señor Almonte, si confiesa usted de una vez nos ahorraremos palabras y situaciones incomodas – amenaza Francisco –
- ¿Y que es lo que pretende usted que confiese? – pregunta Alejandro altivo –
- Sus nexos con grupos que no están conformes con el gobierno del general Porfirio Díaz.
- No tengo porque admitir algo que no es cierto – responde Alejandro terminante-
- ¿Esta usted seguro? Porque Manuel Calderón nos hablo de algo muy diferente.
- ¿Qué cosa les hablo?
- Que la visita que le hizo no fue precisamente para tratar asuntos relacionados con el comercio de sus telas, sino para hablar de sus actividades políticas.
Alejandro lo mira desafiante en silencio, lentamente se sienta.
- Quiero hablar con mi abogado.
- Por supuesto, hablara usted con su abogado, pero también es necesario que conteste a nuestras preguntas.
- Lo único que puedo decirles es que jamás he participado en actividades subversivas.
- ¿Y su política con los trabajadores de su fabrica no revela acaso una actitud subversiva? – señala irritado Francisco –
- No, es un acto de justicia – contesta Alejandro con seguridad –
- Mire señor Almonte, yo en consideración al lugar que usted ocupa en nuestra sociedad, a la posición de la familia de su señora esposa, estaría dispuesto a hacer caso omiso de la acusación que Manuel Calderón hace en su contra, siempre y cuando, usted revocara las concesiones otorgadas a sus trabajadores y me prometiera someterse a las decisiones que al respecto tomaran los demás industriales de nuestra ciudad, si usted acepta lo que le estoy pidiendo, daré ordenes para que lo pongan en libertad y pueda usted reunirse con su familia, con su hijo, con su esposa que... – Francisco se interrumpe –
- ¿Qué iba usted a decir? – pegunta irritado Alejandro –
- Que lógicamente ha de estar muy preocupada por usted, hoy mismo fue a verme para enterarse de cómo esta su situación, por cierto le acompañaba el capitán José Luis Álvarez – Francisco mira a Alejandro significativamente, Alejandro acusa el golpe – Supongo que estará usted consciente que una acusación como la que existe en su contra significa varios años de cárcel, varios años lejos de “su” familia.
Alejandro mira directamente a Francisco altivo, con firmeza y decisión y dice.
- Nunca traicionare la confianza que los obreros han depositado en mi, por lo menos los míos no van a morir de hambre como ustedes pretenden.
- Esta bien ¿Cuándo va a firma usted su confesión?
- No tengo nada que confesar – contesta Alejandro desafiante y orgulloso –
Francisco da la orden para que se lleven a Alejandro de vuelta a su celda, cuando sale, se dirige a Benítez para ordenarle que intensifique el interrogatorio a Calderón, debe obtener su confesión, no podrá retener a Almonte mucho tiempo más.
José Luis esta en el salón de su casa y le cuenta a Rufino lo que averiguo, este debe ir a casa de Magdalena para avisarla que Calderón no confeso nada, han intentado obligarlo y no sabe cuanto tiempo podrá soportar, por eso tienen que darse prisa, debe decirle a Magdalena que maneje la información muy discretamente, si Torres Quintero se entera que fui él quien se la proporciono, no solo lo encerrarían también, sino que no podría conseguir mas información y en este momento todo lo que se pueda averiguar es muy importante para la salvación de Almonte.
- Oyes y ultimadamente, si lo condenan o no a ti que, estas arriesgando mucho Pepe.
- Lo sé, pero Magdalena acudió a mí, antes que a sus amistades, inclusive antes que a su hermano, eso quiere decir que confía en mi y que... – José Luis se interrumpe – me aprecia mas que a nadie y no voy a defraudarla.
Magdalena esta en el salón de su casa muy preocupada, Armida hipócritamente le prodiga palabras de consuelo, llega Víctor con noticias sobre el abogado, ya lo contrato, pero no pudieron ver a Alejandro, lo tienen incomunicado y eso tiene a Víctor muy preocupado, Alejandro esta en su derecho de ver a su abogado. En la comandancia le dijeron que hay una acusación de un tal Manuel Calderón. Magdalena afirma rotunda que esta segura que ese hombre miente, Víctor esta de acuerdo, si Alejandro hubiera estado metido en algún movimiento de ese estilo se lo hubiera contado sin ninguna duda, pero parece que vieron a ese hombre entrar en la casa y se trata de un hombre que hace algunos años fue condenado por sedición.
Suena la campanilla de la puerta Cipriano va a abrir y se encuentra con Rufino, los dos se pelean a la entrada, Cipriano no quiere dejarle pasar, Rufino se empeña en hablar con Magdalena, pero Cipriano le dice que lo que tiene que decirle a ella primero se lo diga a él, como Rufino se niega, pretende echarlo de la casa y saca una pistola, están en estas cuando aparecen Magdalena y Víctor preguntando que pasa. Rufino solicita hablar con Magdalena, esta lo hace pasar al despacho ante el evidente desagrado de Cipriano, Víctor pregunta quien es, porque le suena su cara, le parece que lo conoce. Cipriano muy ofendido contesta que es el perro del otro perro, como Víctor pone cara de no entender nada, aclara que es el criado de José Luis Álvarez.
En el despacho Rufino le cuenta todo a Magdalena, Calderón no firmo nada, quieren obligarlo a hacerlo pero todavía resiste, claro que Pepe no sabe cuento tiempo va a aguantar. Magdalena abre la puerta del despacho y hace entrar a Víctor, pide a Rufino que le repita lo que averiguo una persona que ella conoce, Víctor se sorprende mucho ante las noticias, Rufino recomienda que por favor no utilicen el nombre de la persona que paso la información porque a él también lo meterían en la cárcel. Magdalena esta asombrada nunca pensó que Francisco fuera capaz de cometer tales bajezas, mando arrestar a Alejandro sin ninguna prueba.
Mientras Magdalena esta en el despacho con Víctor y Rufino, Armida se ocupa de interrogar a Cipriano sobre la madre de Alejandro y este le cuenta todo, que se la llevaron a Valle Nacional cuando Alejandro era muy pequeño, ese lugar es un penal horrendo donde llevan a los rateros, pero Rosario era inocente, la llevaron por orden del patrón viejo que era muy canijo.
Llaman a la puerta y llega Dimitrio, Armida lo recibe con una mirada insinuante, Dimitrio reacciona y se presenta ceremonioso, los dos pasan al salón, una vez allí Dimitrio se ofrece para acompañar a Armida en una visita por la ciudad mientras disimuladamente se quita la alianza y la mete en un bolsillo de la chaqueta.
Rufino se retira y Magdalena pide a Víctor que vaya a comunicarle al abogado esa información y le pregunte que es lo que pueden hacer, antes de irse le pregunta si sabe quien les ha proporcionado la información, Víctor responde afirmativamente, fue el capitán Álvarez.
- Asi es, debemos estarle agradecidos al capitán por su ayuda y le ruego que a nadie mencione su nombre, ni siquiera a Alejandro.
- Como guste señora – Víctor sale de la casa –
Magdalena acude al salón a ver a su hermano le cuenta las nuevas noticias, la acusación contra Alejandro no existe, ese hombre no ha confesado nada todavía, quieren obligarle a hacerlo pero por el momento no tienen pruebas, están deteniendo a Alejandro arbitrariamente y lo peor es que esta incomunicado, no permiten que nadie hable con él, ni siquiera su abogado, Magdalena esta muy preocupada, alguien tiene que llegar hasta el para prevenirlo.
- ¿Pero estas segura que ese tipo no ha acusado a Alejandro? – dice Dimitrio –
- Segurísima, pero según la policía ese hombre vino aquí a ver a Alejandro – se lleva la mano a la cabeza desesperada – Yo no sé que pensar Dimitrio, ese hombre hace años purgo una condena por sedición. Necesitamos saber que hablo con Alejandro y él tiene que estar enterado de cómo están las cosas.
- ¡Ay hermanita! - exclama Dimitrio - Este si que es un problema.
Alejandro esta sentado en su celda, se levanta y pasea inquieto, se acerca a la ventana y se apoya en los barrotes, solo puede pensar en la nueva traición de Magdalena, sus pensamientos regresan una y otra vez hacia ella.
- Me ha engañado todo el tiempo, sigue viéndose con ese hombre – apoya la cabeza en el brazo desesperado - ¿Pero como es posible? ¿Por qué? Pero en cuanto salga de eso... ¿Y si me condenan? Ella quedara libre de... hacer lo que se le antoje ¿y el niño? ¿Y el niño? – piensa Alejandro angustiado – No, tengo que salir de aquí a como de lugar.
Armida se escapa de la casa por la puerta trasera y va a ver a Sebastián para contarle las novedades, parece que han averiguado que la acusación contra Almonte no existe y van a mover todas su influencias para sacarlo de la cárcel, el hermano de Magdalena va a intentar verlo, porque esta incomunicado para contarle como están las cosas y que la acusación no existe. Sebastián no duda que lo saquen de la cárcel en poco tiempo, esa gente es muy influyente, Armida le cuenta la historia de la madre de Alejandro y su paso por el penal de Valle Nacional.
Dimitrio entra en la cárcel y se dirige al oficial de guardia altivo, quiere ver a Alejandro Almonte, cuando le piden el permiso responde orgulloso que él no necesita permiso es Dimitrio Mendoza cuñado de Almonte e hijo del general Mendoza, el oficial se pone inmediatamente de pie y ordena a un soldado que lo lleve a la celda numero 14, pero en ese momento interviene Benítez, Almonte esta incomunicado y nadie puede verlo. Dimitrio pregunta porque y Benítez responde grosero y prepotente.
- Porque no.
- Tú a mi no me contestas de esa manera – señala Dimitrio muy enfadado – Soy Dimitrio Mendoza y exijo ver a mi cuñado.
- Perdone señor Mendoza – Benítez cambia inmediatamente su tono – pero yo recibo ordenes, Francisco Torres Quintero ha prohibido las visitas al señor Almonte y yo sin ordenes de él no puedo autorizarle la visita.
- Quien es el director de esta cárcel – pegunta autoritario Dimitrio –
- El general Fulgencio Pasquel.
Dimitrio después de lanzarle una mirada despectiva sale del puesto de guardia en busca del director de la cárcel.
Sebastián acude a ver a Torres Quintero.
- Le ruego que perdone señor Torres Quintero que venga a verle sin que nos hayan presentado antes, es porque se trata de algo muy importante.
- Me dijo mi secretario que usted quiere comunicarme algo sobre el señor Almonte.
Fin del capitulo 54.
Mar




Escrito desde Apr 7, 2003, 11:19 AM

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Capitulo 53 de "Bodas de Odio"

by Mar

José Luis esta sentado en el salón de su casa revisando los informes sobre sociedades secretas revolucionarias que le proporciono Francisco Torres Quintero, suena la campanilla de la puerta, alguien abre y en el salón irrumpe una alterada Magdalena, ante la sorpresa de José Luis que se levanta para recibirla. Magdalena sin rodeos le pregunta si es cierto que esta buscando pruebas para meter en la cárcel a Alejandro.
Cipriano esta esperando a Magdalena delante de la puerta principal, cuando ve asombrado llegar a Paula y Carmen de la calle, ellas le preguntan que hace allí, y cuando se enteran que esta esperando a Magdalena entran muy contentas de la visita, dejando a Cipriano muy mosqueado.
Magdalena se ha sentado en el sofá con José Luis y defiende a su marido, Alejandro no tiene nada que ver con extremistas, ni con nadie, es inocente, José Luis lo conoció y sabe como piensa, es un hombre noble y generoso, si ayuda a sus obreros es porque lo considera justo. José Luis le responde que él lo sabe, pero que los ricos de la ciudad no piensan igual; Magdalena le reprocha su cambio de actitud, antes no pensaba asi. José Luis se defiende, sigue pensando lo mismo y lo pensara siempre, pero es un militar al que han dado una orden, intento negarse pero Torres Quintero amenazo con acusarle de desacato, le deja muy claro a Magdalena que no esta intentando vengarse de Alejandro, hará una investigación limpia, dentro de la ley, si Alejandro no tiene nada que ver con grupos revolucionarios no tiene nada que temer, él intento avisarle, para eso fue a su casa el otro día, y para pedirle que retire la mejoras concedidas a los trabajadores. Magdalena se disculpa por haber dudado de él. José Luis aborda el tema que le preocupa, la presencia de Magdalena en casa de Alejandro, le pregunta si esta viviendo en su casa, y ante la respuesta afirmativa de Magdalena se expresa con ironía, herido; entonces seguro que él le ha pedido perdón y por fin cree en ella. Magdalena aparta la mirada y vuelve el rostro con expresión triste. José Luis se acerca a ella le toma la mano, quiere saber si el feliz, ella responde negativamente, Alejandro la desprecia por lo que ocurrió. José Luis se pone furioso y indignado ataca verbalmente a su rival.
- ¡Ese infeliz! ¿Cómo se atreve? Tu no puedes vivir al lado de un hombre como ese Magdalena.
- No, no – Magdalena defiende calurosamente a su marido – Es que tiene razón José Luis, yo lo he engañado.
- No Magdalena, no – José Luis protesta airado – El primero que engaño fue él, que ofreció dinero a tu familia para conseguirte, que te compro como se compra una mercancía – se aproxima a ella y le vuelve a tomar la mano apasionado – Magdalena si me hubieras hecho caso y te hubieras escapado conmigo cuando te lo propuse en la hacienda – se acerca mas a ella – Yo te amo Magdalena, te amo como a nadie en el mundo.
José Luis intenta besarle la mano, Magdalena se levanta horrorizada diciendo.
- ¡No, no, no por Dios mejor me voy ¿Cómo esta Angélica?
- Acostada, hace unos días que no se siente bien – José Luis ahora parece darse cuenta de la existencia de su esposa –
- Ella me pidió que fuéramos amigas, que nos viéramos pero... yo...
- ¿Tienes miedo de tu marido? – dice José Luis indignado – Magdalena ¿cómo es posible que puedas vivir asi?
- Adiós José Luis y gracias por todo – Magdalena no esta dispuesta a hablar de Alejandro con él –
- ¿Volveremos a vernos? – pregunta José Luis –
- No. – responde Magdalena rotunda –
Paula y Carmen han buscado a Magdalena por toda la casa, es evidente que no esta, Paula piensa que quizá salió con Nadia y Cipriano no se dio cuenta porque se había ido unos momentos, y quiere salir a preguntarle. Carmen sospechando que Magdalena se escapo de la vigilancia del criado de Alejandro por la puerta de atrás se lo impide y va a ver si la tranca esta quitada, cuando confirma su suposición deciden esperar a Magdalena.
En la casa de Alejandro suena la campanilla, Alejandro que se dirigía en ese momento al despacho abre personalmente la puerta, fuera hay un hombre desconocido que pregunta por Alejandro Almonte y dice llamarse Manuel Calderón, es un comerciante que vive en la capital y quiere hablar con él. Alejandro lo hace pasar a su despacho, allí el visitante le cuenta que su intención es recabar su ayuda para el movimiento en contra de la tiranía de Porfirio Díaz, cree que él piensa como ellos por la forma en que se esta comportando con los obreros de su fabrica, para él es evidente que Alejandro profesa ideas liberales y solicita que se una a su circulo, deben unirse para tener fuerza, un hombre con la fortuna y las ideas de Alejandro seria muy útil para el movimiento revolucionario. Alejandro expresa sus dudas, en principio él no tiene ninguna intención de meterse en política, y además no puede fiarse del primero que llega, Calderón podría estar tendiéndole una trampa para involucrarle en algo que le pudiera perjudicar. Calderón le explica que no es cuestión de política sino de justicia social y para acallar sus dudas le invita a visitar el lugar en el que se reúnen, esta seguro que no les traicionara, Calderón le deja la dirección de la posada en que se hospeda y le pide que lo piense, Alejandro le acompaña a la puerta y se va. Fuera de la casa los hombres que vigilan siguen al visitante.
Carmen espera el regreso de Magdalena bordando en el salón, Paula llega impaciente, su hija esta tardando mucho y ya duda que vaya a volver, seguro que el tipo ese que esta fuera se marcho a la cantina y Magdalena salió mientras tanto, no le gusta tener la puerta trasera abierta, alguien podría meterse a la casa, impaciente decide preguntar a Cipriano, Carmen intenta impedirlo, pero su cuñada ya ha abierto la puerta y esta hablando con Cipriano, le pregunta si ha estado hay todo el tiempo o se ha dado su vuelta a la cantina, Cipriano asombrado jura que no se ha movido de la puerta, Paula quiere saber si su hija salió con Nadia, Cipriano asegura que solo salió esa señorita y que la señora Magdalena volvió a entrar diciendo que iba a platicar con ellas, ahora Cipriano sorprendido pregunta si es que Magdalena no esta dentro. Paula dándose cuenta que ha metido la pata, entra en casa sin responder, nada mas cerrar la puerta aparece Magdalena, las dos le preguntan dónde fue y ella confiesa que se escapo para ver a José Luis porque Nadia le contó que quieren meter a Alejandro en la cárcel y es José Luis el que dirige la investigación, asi que fue a ver que tan grave era la cosa, no puede contarles mas porque se le ha hecho muy tarde y se marcha apresuradamente. Paula decide ir a verla al día siguiente, tiene que hablar con ella, pero sobre todo necesita tener una entrevista con Alejandro.
Sebastián esta preocupado, Armida le ha contado que Alejandro le pidió la carta que escribió Benjamín Almonte para entregársela a su administrador, Sebastián tiene miedo que la destruya, es una prueba muy importante y le pide a Armida que la recupere lo mas pronto posible. Ella le cuenta que conoció a la madre de Alejandro, es una campesina vestida de señora, la interrogo sobre el testamento, pero ella no sabe nada, parece que el que arreglo las cosas fue un cura, un tal don Abundio, eso preocupa a Sebastián, no le gusta que el clero este metido en el asunto y conmina a Armida a darse prisa, lo mas importante es que averigüe como fue redactado el testamento.
Magdalena llega a la casa, Maria le abre la puerta y detiene a Cipriano en la entrada, quiere saber a donde fue Magdalena y si Alejandro le pidió que la vigilara, se ríe de la confianza de Alejandro tiene en su mujer. Cipriano la mira de arriba abajo despectivo y no contesta, ella también quiere saber si de veras esa señorita que llego es prima de Alejandro, Cipriano responde encogiéndose de hombros que eso le dijeron y se entra en la casa.
Vuelven a llamar a la puerta, Maria abre y Armida entra en la casa, las dos se presentan y se sientan en el salón para conversar, Armida le pregunta a Maria sobre la muerte de Benjamín Almonte y como fue nombrado Alejandro su heredero, y Maria encantada de que alguien le dé la importancia que merece le cuenta encantada toda la historia; Nadie sabia que Alejandro era hijo del patrón, cuando este enfermo de muerte, llego el padre Abundio y se encerró en su recamara, al rato salió y llamo al administrador de la hacienda y a algunos trabajadores, como el patrón ya no podía escribir, don Abundio redacto y leyó el testamento, en el que Benjamín Almonte reconocía a Alejandro como su hijo y le heredaba toda su fortuna, después el patrón firmo y detrás todos los testigos. Cuando el patrón se murió, llamaron a Alejandro que estaba en la capital y don Abundio se lo contó todo. Armida se sorprende; ¿acaso Alejandro no sabia nada? ¿Su madre no se lo había dicho? Maria piensa que no lo sabia, y su madre no estaba, apareció en la hacienda cuando Alejandro ya estaba casado, entro a trabajar de sirvienta, él no sabia quien era, porque si lo hubiera sabido no la habría corrido cuando echo a su esposa de la hacienda. Armida se sorprende ante esta noticia, no puede creer que su primo expulsara a Magdalena. Maria quiere seguir contándole, pero suena la campanilla de la puerta, Cipriano cruza el salón y les lanza una mirada desconfiada, asi que Armida invita a Maria a segur platicando en su cuarto y las dos se marchan.
Alejandro entra en la casa, saluda a Cipriano y le pregunta si hace mucho que regresaron, y si su esposa fue solo a casa de su madre. Cipriano responde que llegaron hace un ratito y empieza a contarle lo sucedido, pero solo llega hasta la visita de Nadia porque Magdalena entra en el salón y Cipriano se apresura a retirarse. Alejandro la saluda y le pregunta ceremonioso.
- ¿Sabes que día es hoy?
- Lunes ¿por qué? – contesta Magdalena desconcertada –
- No, porque hace un año que nos casamos – responde Alejandro –
- No me acordaba – Magdalena sonríe –
- Pero yo sí.
Alejandro saca un estuche de su chaqueta, lo abre y se lo entrega a Magdalena, dentro hay un brazalete de diamantes.
- ¿Te gusta? – pregunta Alejandro –
- Es muy bonito Alejandro, gracias
Magdalena sonríe complacida por el detalle, lo mira un momento y después le declara una vez más su amor.
- Alejandro yo te amo y daría mi vida por...
Alejandro la interrumpe, le acaricia el rostro con ternura, mientras dice.
- No, no digas nada.
Se miran intensamente durante unos instantes, después se acercan lentamente y se besan.
Sebastián acude a casa de Villarias, el antiguo administrador de los Almonte, para preguntarle si ya le encontró casa y también para enterarse de lo sucedido en la reunión de industriales. Villarias le informa que ya le encontró una casa para alquilar, pertenece a Josefina de Icaza, esposa del señor Dimitrio Mendoza, hermano de la esposa de Almonte, ese dato interesa mucho a Sebastián, después le cuenta lo sucedido en la reunión de industriales, Almonte se opuso al cierre de las fabricas, se negó a cerrar la suya y a retirarles las mejoras a sus trabajadores, Francisco Torres Quintero, que presidía la reunión, dijo cuando Almonte la abandono que había que aplastarle la cabeza. Sebastián quiere saber quien es Torres Quintero y Villarias le explica encantado que es un hombre muy influyente, nada menos que el secretario del gobernador. Sebastián sonríe satisfecho, el rompecabezas va cuadrando, ya sabe a quien se tiene que dirigir.
Alejandro y Magdalena están sentados en el sofá del salón, al lado esta la cuna del niño. Alejandro esta inclinado sobre la cuna ha levantado la manta y contempla al niño con ternura.
- Pero que grande esta. Tengo unas ganas de verlo caminar ¿Cuándo empezara a hablar?
- Falta mucho todavía – afirma Magdalena sonriendo satisfecha por la actitud de Alejandro –
- Es un niño muy hermoso Magdalena – Alejandro sonríe con ternura –
- Si, cada día se parece mas a ti – contesta Magdalena –
Alejandro se queda inmóvil, su expresión cambia y se incorpora lentamente, la duda se refleja de forma evidente en su expresión.
- Es tu hijo Alejandro – afirma Magdalena dándose cuenta de lo que sucede –
- Te he dicho que no quiero que hablemos de eso – Alejandro se retira de la cuna con rostro inexpresivo.
Cipriano aparece en la puerta dispuesto a hablar con Alejandro, al ver que esta con Magdalena se retira sin decir nada.
José Luis escucha el informe de Benítez sobre el resultado de la vigilancia a la casa de Almonte, todo es normal, el agente le describe una serie de idas y venidas que no tienen nada de extraño, hasta que le menciona la visita de Manuel Calderón, el nombre le suena, consulta el informe sobre revolucionarios y sociedades secretas y después le pide a Benítez que cite al a ese hombre para declarar.
Magdalena y Alejandro conversan en el despacho, están sentados cada uno a un lado de la mesa. Magdalena le cuenta la visita de Nadia y su advertencia.
- Cuando te dijo eso – pregunta Alejandro –
- Esta misma tarde, cuando fui a casa de mi mama la encontré, había ido precisamente para decírmelo – Magdalena esta muy preocupada – Están buscando cualquier pretexto para meterte en la cárcel Alejandro ¿Tu no tienes nada que ver con los que están en contra del gobierno, verdad?
- No.
- Mira me dijeron que si retiras los beneficios que les concediste a tus trabajadores se podían olvidar del asunto – Magdalena esta asustada y intenta que Alejandro se retracte –
- ¿Te dijeron? ¿Quiénes? – Alejandro desconfía –
- Pues... Nadia.
- ¿Y porque hablaste en plural?
- Porque me equivoque – Magdalena le quita importancia al error y le suplica – Tienes que hacerlo Alejandro.
- No, no puedo – dice Alejandro con firmeza – seria un cobarde si lo hiciera.
- Entonces ¿prefieres ir a la cárcel? – dice Magdalena angustiada –
- No, no va a pasar nada, no te preocupes. Por más influyente que sea Torres Quintero, necesita pruebas para arrestarme.
Cipriano aparece en la puerta, al ver a Magdalena se detiene, Alejandro extrañado, su amigo lleva rondando toda la tarde, pregunta si quiere algo, pero Cipriano se marcha después de decir que no quiere nada. Alejandro y Magdalena se disponen a ir a cenar, pero antes Alejandro guarda en un cajón una carta y le dice a Magdalena que es la que envió su padre a Armida, se la pidió para cotejar su letra con la de unos documentos que guardaban en la fabrica, parece que es la misma. Magdalena se extraña de las sospechas de Alejandro, pero este alega que solo quería estar seguro.
Dimitrio y Adolfo conversan en el café, Dimitrio esta cariacontecido, le ha explicado a su amigo que Josefina quiso retirarle el poder a su hermano pero que este era irrevocable. Adolfo quiere saber por cuanto tiempo se extendió el poder. Dimitrio se encoge de hombros, no lo sabe ni le importa. El cambio de actitud en su amigo sorprende a Adolfo, se caso con Josefina por su dinero y ahora dice que no le importa, Dimitrio se enfada con Adolfo.
- Me case con ella porque me obligaron a hacerlo y tú eres el principal responsable.
- Pero últimamente te he notado muy extraño ¿qué te pasa? – pregunta Adolfo –
- Ni yo mismo sé que me pasa – Dimitrio esta tirado en la silla con expresión disgustada –
- Podrías intentar explicármelo, asi tu mismo aclaras la situación.
- Es que cuando planeamos ese asunto de Josefina yo no la conocía, pero ahora que la he tratado, que me he dado cuenta que es buena, que sufre mucho, yo me siento mal, a pesar de lo que le he hecho ella sigue enamorada de mi. Yo quisiera... quisiera complacerla.
- Pero no puedes.
- No, no puedo.
- ¿Tanto te repugna?
- ¿Por qué iba a repugnarme? Josefina no es un monstruo, es mas, hay momentos en que la encuentro agradable.
- ¿Te estas enamorando de ella? – pregunta Adolfo con sonrisa burlona –
- No digas tonterías – Dimitrio le lanza una mirada asesina –
- Bueno, si no te interesa el dinero y el matrimonio no se ha consumado, puedes pedir la anulación.
- ¿Y agregar otro escándalo a mi familia?
- ¡De verdad que has cambiado mucho! – exclama sorprendido Adolfo –
Sebastián se acerca a la mesa de Dimitrio y Adolfo, se presenta y le agradece a Dimitrio que le haya alquilado su casa, después los invita a una copa, ellos aceptan y los tres se sientan de nuevo.
Esa noche Alejandro se esta desvistiendo en su recamara cuando entra Magdalena que al verlo se detiene confusa.
- Perdon creí que estabas en el despacho hablando con Víctor.
- No, ya se fue a dormir.
- Venia a por una cosa – aclara Magdalena -
- Si, claro tómala.
Alejandro esta de pie delante del tocador, Magdalena se acerca para tomar un cepillo del pelo.
- Es que el otro cepillo se rompió.
Cuando intenta irse Alejandro la toma por la cintura y la retiene pegándose a ella.
- Porque no te quedas – le dice con voz ronca mientras la abraza –
- No, no me lo pidas por favor – suplica Magdalena –
- ¿Por qué? Dijiste que me quieres ¿no? – Alejandro la besa –
- Si, pero – ella intenta liberarse –
- Me haces mucha falta Magdalena – Alejandro la abraza mas fuerte y la besa en el cuello con pasión y deseo –
- Alejandro pero... ¿qué clase de cariño es el nuestro? Unos momentos de pasión y después, al día siguiente, las dudas y los celos..
Alejandro la abraza mas estrechamente, impidiéndole marcharse y continua besándola en el rostro y el cuello, Magdalena esta a punto de ceder, pero se recupera.
- Yo me siento de verdad como lo que crees que soy, una mala mujer que se entrega a ti sin importarle el desprecio que me tienes, yo sé que en estos momentos tu olvida todo, pero yo no.
Alejandro no la escucha, sigue abrazando, besándola y acariciándola mientras ella habla, Magdalena pregunta.
- ¿Tu me quieres Alejandro?
- Sí. – afirma Alejandro con voz ronca volviendo a besarla –
- Pero ¿qué quieres de mí, mi cuerpo? Para mí eso no es suficiente.
Ahora Alejandro se detiene y la mira.
- ¿Qué pretendes entonces?
- Que me perdones y que olvides – dice Magdalena mirándole a los ojos –
- Olvidar... no podré nunca... – Alejandro aparta la mirada – Perdonar... ¡Todavía me duele mucho Magdalena!
Alejandro vuelve a besarla con deseo y pasión mientras le dice con voz ronca.
- Pero necesito que me demuestres tu amor para convencerme que todo eso quedo en el pasado, que no vas a volver a engañarme nunca.
Continua besándola, expresándole su deseo y pasión, pero Magdalena se revela.
- No por favor, no me obligues a aceptar.
Magdalena se libera bruscamente del abrazo de Alejandro y se marcha corriendo. Alejandro se queda quieto, desolado, mientras se lleva la mano a la cara desesperado.
Al despacho de José Luis llega Manuel Calderón acompañado del agente Benítez, este quiere quedarse a presenciar el interrogatorio pero José Luis le ordena que abandone el despacho. Calderón quiere saber cual es la acusación y José Luis le responde que no hay cargos contra él, solo quiere hacerle unas preguntas, quiere saber que hace en Puebla y porque fue a visitar a Alejandro Almonte. Calderón contesta que es un comerciante en telas que viene de la capital y ha llegado a Puebla con el propósito de visitar a los fabricantes de la ciudad para ver que precios le ofrecen, Almonte fue solo el primero de la lista, pero tiene pensado visitarlos a todos. José Luis le pide que se vaya de la ciudad y que no vuelva a visitar a Almonte, sabe que ha purgado una condena por sedición, Calderón afirma que eso ya paso y que ahora no es mas que un simple comerciante, José Luis insiste en que se vaya inmediatamente y se despide de él, en cuanto sale entra Benítez y le pregunta que paso, José Luis le contesta muy tranquilo que nada, es un simple comerciante en telas, Benítez no parece quedar muy convencido.
Benítez acude inmediatamente al despacho de Torres Quintero para informarle de sus sospechas, le cuenta que no quiso que él estuviera presente en el interrogatorio, además cuando hablo al capitán de ese hombre él se puso a consultar unos papeles que él le dio y parecia muy preocupado. Francisco quiere saber el nombre del hombre, en cuanto se lo dice, le levanta muy excitado, ese nombre estaba en el informe que le facilito al capitán Álvarez, purgo una condena por sedición, Benítez aclara que el capitán dijo que solo era un comerciante en telas, pero a Francisco eso no le importa, aunque sea verdad, ya tiene lo que necesita, ordena que se curse una orden de detención contra Calderón y Almonte una vez en su poder ya se encargara él de que Calderón confiese y incrimine a Almonte.
Alejandro regresa a su casa, Cipriano le abre la puerta, Alejandro entra en su despacho y le pregunta a su amigo que le pasa, todo el día de ayer lo vio muy raro.
- Pues no sé si decírtelo o no – contesta Cipriano –
- ¿Qué cosa? – pregunta intrigado Alejandro –
- Ayer cuando fui con tu mujer a la casa de su mama, llego una señorita y entraron en la casa.
- Si, ya me lo dijo Magdalena, era le señora Nadia.
- Pues si, yo me quede afuera, en la calle, poquito después la señora se fue y yo le dije a tu esposa que si ya nos íbamos, ella me dijo que no, que su mama y su tía la estaban esperando para platicar.
- Bueno ¿y?
- Un buen rato después, la mama y la tía de tu mujer llegaron.
- ¿Cómo que llegaron? – Alejandro esta cada vez mas intrigado –
- Pues si, venían de la calle y se metieron en la casa.
- ¿Y luego?
- Pues pasado un buen rato, tu suegra volvió a salir y me pregunto que si yo había estado allí todo el tiempo. Y yo te juro por diosito santo que no me moví ni un momento de esa puerta.
- Bueno ¿y entonces? – Alejandro esta cada vez más nervioso e impaciente –
- Pues la señora me dijo que si cuando salió la otra señora, la que te dije...
- Si, si, Nadia – interrumpe Alejandro impaciente –
- Pues esa mera, si la patrona no se había ido con ella, y yo me puse a pensar, tu mujer me dijo que su mama y su tía la estaban esperando, pero las señoras esas no estaban en la casa y luego me preguntan si no la había visto salir, pues eso quiere decir que no estaba allí dentro, entonces yo me dije... que tal si salió por otra puerta y te están haciendo tarugo otra vez.
Alejandro ha ido descomponiéndose durante el relato, ahora esta furioso, rabioso por el nuevo engaño de Magdalena, esta llega en ese momento sonriente y amable, saluda a Alejandro, este le pregunta furioso.
- Se puede saber donde fuiste ayer.
- A casa de mi mama – responde Magdalena asustada –
- Pero no estuviste allí todo el tiempo, te escapaste ¿a dónde fuiste? No me digas que a verte con ese infeliz.
Alejandro esta de pie detrás de la mesa del escritorio, todavía tiene los guantes en la mano y los arroja sobre la mesa rabioso.
- Si, fui a ver a José Luis – dice Magdalena en voz muy baja muy asustada –
Alejandro intenta tomarla violentamente del brazo, ella se retira con un grito. Suena la puerta, Cipriano abre y entra el agente Benítez acompañado de unos policías.
- Buenos días ¿El señor Almonte? – dice dirigiéndose a Alejandro –
- Si ¿Qué se le ofrece? – responde Alejandro controlándose –
- Tengo una orden de aprensión en contra suya, le ruego que me acompañe a la comandancia.
Fin del capitulo 53.
Mar




Escrito desde Apr 7, 2003, 11:17 AM

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Capitulo 52 de "Bodas de Odio"

by Mar

Magdalena le suplica a Alejandro que la deje irse, ella esta de pie, delante de la butaca donde él esta sentado mirándola asombrado, inmóvil y en silencio, pues de ninguna manera esperaba esta reacción.
- Deja que me vaya Alejandro – dice Magdalena suplicante – Tu me desprecias, yo no podría volver a estar contigo sabiendo que me guardas tanto rencor.
Alejandro se levanta y se coloca frente a ella, y continua mirándola en silencio.
- Por favor Alejandro, mira prefiero las habladurías de la gente al constante odio que veo en tus ojos, porque tú en el fondo me odias y si me retienes aquí es solo para atormentarme – Magdalena continua hablando desesperada ante el silencio de Alejandro – He cometido un grave pecado, no sabes cuanto me arrepiento, pero si no me puedes perdonar, si no puedes olvidar, déjame ir. Dentro de unos días volverás a la hacienda y podemos decir que el niño no esta en condiciones de hacer el viaje o que yo estoy enferma.
Ante esta petición Alejandro reacciona y bruscamente dice.
- No, no voy a dejarte aquí sola donde vive ese hombre.
- ¡Ya basta! – exclama Magdalena desesperada – Estoy cansada de tus celos, sé muy bien que te he faltado, pero también sé que no soy la mujer que tu crees y si tu propósito es destrozarme la vida no te lo voy a permitir Alejandro – Magdalena sale del salón con lagrimas en los ojos –
Sebastián despierta a Armida muy contento, la noche anterior fue fructífera y se entero de muchas cosas, los aristócratas de la ciudad están muy enfadados con Almonte por algunos asuntos de política laboral, si además de eso se enteran que es un bastardo, no será difícil hacerles creer que también es un impostor y de este modo Armida entrara en posesión de su herencia, lo más importante es meter a Armida en casa de Almonte para que averigüe que clase de testamento le convirtió en heredero, Armida esta de acuerdo con el plan, pero le pide que se apresure, porque no podrá hacer el papel de señorita de familia mucho tiempo, asi que Sebastián sale para casa de los Almonte dispuesto a conseguir que acepten a Armida en su casa.
Al despacho de José Luis llega el agente de la policía secreta Benítez, es el encargado de ayudarle en la investigación, le cuenta que ya puso vigilancia a la casa de Almonte y que un agente le seguirá a todos los sitios donde vaya, le cuenta a José Luis que la simple sospecha del señor Torres Quintero habría bastado con cualquier otra persona para encerrarle y una vez en la cárcel ya se encargarían de que confesara, pero Almonte es un hombre rico e importante y necesitan pruebas para encarcelarle. José Luis le da la orden de enseñarle a él sus informes en primer lugar, es el jefe de la investigación y la responsabilidad es suya.
Magdalena y Alejandro están sentados en el salón de su casa, en silencio, uno en cada extremo, el ambiente es tenso, Magdalena borda, Alejandro fuma mientras la observa.
- Esta tarde me gustaría ir a ver a mi mama – Magdalena rompe el silencio –
- Esta bien, que te acompañe Cipriano – contesta Alejandro dejando muy claro que no la dejara salir sola –
Magdalena lo mira un momento y después baja la vista hacia el bordado y continua cosiendo.
- ¿Por qué anoche te fuiste a dormir a otra habitación? – pregunta Alejandro con aire distante –
- Porque quería estar sola – contesta Magdalena mirándolo desafiante – ¿Cuánto tiempo nos quedaremos en Puebla?
- No sé, esta noche hay una reunión en el club de industriales.
- ¿Por qué?
- Para ponerse de acuerdo sobre las medidas que van a tomar si los obreros entran en huelga.
- ¿Y tu que vas a hacer?
- Si deciden algo que perjudique a los trabajadores, que es lo más probable, oponerme.
- Pero se van a poner en tu contra – Magdalena deja de bordar -
- Ya lo están – contesta Alejandro resignado –
- Pero ¿eso no es peligroso Alejandro? – Magdalena ya no puede ocultar su preocupación –
- Podría ser – dice Alejandro inexpresivo, lacónico –
- Entonces no lo hagas.
- Magdalena yo he sido pobre, sé lo que es el hambre y conozco también la opulencia y el despilfarro en el que se vive la gente de tu clase y no es justo. Ahora que tengo la posibilidad de hacerlo, no voy a retirarle el apoyo a los que han puesto su confianza en mi.
Alejandro ha hablado con decisión, dispuesto a afrontar las consecuencias de sus actos, Magdalena lo mira con admiración, baja la vista de nuevo hacia el bordado y habla para sí misma.
- Como me hubiera gustado.
- ¿Qué cosa? – pregunta Alejandro sorprendido –
- Conocerte antes.
Alejandro la mira desconcertado sin saber que contestar, pero no necesita hacerlo porque suena la campanilla y se escucha a Sebastián preguntando por el señor Almonte, este se levanta para recibirlo. Sebastián entra y después de presentarse y saludar, se sienta y comunica el motivo de su visita; Conoció a la señorita Guillén en el viaje desde Perú y la tomo bajo su protección, ella estaba todavía muy afectada por la tragedia de la muerte de sus padres, cuenta la historia de la familia Guillén asesinada en su casa por unos asaltantes, Armida se salvo porque no estaba en la casa, también les cuenta que se ha quedado sola en el mundo y sin fortuna; Alejandro se muestra inmediatamente dispuesto a tomarla bajo su protección, le comprara una casa y le pasara una cantidad para sus gastos, pero Sebastián sugiere que lo que Armida necesita es el calor de un hogar, por lo que considera que lo que preferiría que la acogieran en su casa, Magdalena y Alejandro impresionados por la historia acceden a la petición.
Sebastián regresa muy satisfecho al hotel, le cuenta a Armida que consiguió que la admitieran en su casa, al día siguiente se mudara a la casa de los Almonte, ella le pregunta que le pareció Alejandro, Sebastián opina que no parece un tipo blando, va a ser un rival de cuidado, pero esta seguro de poder con él, a Armida le parece muy atractivo y va a intentar conquistarlo para divertirse un rato.
Josefina esta recibiendo últimamente ramitos de violetas anónimos ya lleva cinco, la sirvienta le trae otro y ella lo contempla asombrada, los entregan muchachos en la puerta que después escapan antes de que les puedan interrogar, esta contemplando el ramito cuando aparece Dimitrio, ella lo esconde, él se da cuenta que esta ocultando algo en su espalda y estira el cuello intentando ver que es, pero Josefina se mueve para evitarlo y Dimitrio no se atreve a preguntar, por fin se cansa y decide irse, su esposa le pregunta si necesita dinero y Dimitrio responde brusco que no, él no necesita limosnas.
José Luis va al despacho de Francisco para informarle del curso de sus investigaciones, ya puso vigilancia a Almonte. Francisco le informa que el señor gobernador quiere resultados rápidos, una vez que hayan demostrado la culpabilidad de Almonte le pedirán al presidente la autorización para requisar la fabrica y todo volverá a la normalidad. José Luis pregunta que es lo que sucederá si Almonte es inocente y no tiene conexión con ningún grupo de revoltosos. La pregunta causa un gran fastidio en el secretario del gobernador y abruptamente le responde que él esta para eso, para demostrar que esa conexión existe; José Luis se altera, se da cuenta que le están pidiendo que fabrique pruebas contra Almonte, quieren aprovechar su enemistad personal para hundirle, y le reclama a Francisco; ¿Usted pretende que yo fabrique las pruebas si no existen? Francisco esta cada vez mas enojado y le responde que el no pretende nada, solo salvar los intereses de la patria y el cómo militar debería tener el mismo objetivo.
- Por supuesto, pero si tengo que acusar a un hombre inocente yo... – José Luis es interrumpido por Francisco –
- Un hombre que esta minando la estabilidad de un régimen no es inocente, usted limítese a llevar a cabo su investigación capitán y presénteme su informe, yo seré quien decida.
Josefina va a visitar a Magdalena, esta entusiasmada siendo la madrina de Alejandrito y le agradece a su cuñada que se lo haya permitido, le encantan los niños. Magdalena considera que la que debe estar agradecida es ella por haber aceptado, y le asegura sonriente que pronto tendrá sus propios hijos. Josefina baja la cabeza triste y avergonzada, Magdalena se da cuenta que algo ocurre y la interroga, a pesar de que su cuñada intenta no hablar, pronto es evidente para ella que Dimitrio no se esta portando bien con su esposa y se lo pregunta directamente. Josefina le cuenta que es muy infeliz, nunca debió haberse casado con Dimitrio, él no la quiere, es mas, ella le repugna, solo es la esposa de Dimitrio de nombre, jamás ha sucedido nada entre ellos. Magdalena se queda boquiabierta ante la situación del matrimonio de su hermano.
Los industriales están reunidos en el casino bajo la presidencia de Francisco Torres Quintero, la asamblea esta agitada, todos hablan a la vez, Francisco intenta calmarlos, los problemas son graves pero están reunidos para encontrarles una solución. Alejandro entra y se queda de pie, apoyado contra la pared escuchando a Francisco. Este califica las pretensiones de los trabajadores de absurdas y aboga por una postura común e inamovible de todos los industriales, es necesario la mano dura, el plan que propone consiste en cerrar las fabricas para obligar a los obreros a ceder por hambre, ya que ellos han planteado huelgas parciales para no quedarse sin salario. La asamblea aplaude entusiasmada la propuesta; Alejandro hasta ese momento ha escuchado en silencio y ahora levanta su voz entre los gritos de aprobación, expresando su desacuerdo.
- Yo no esto de acuerdo – dice Alejandro con firmeza –
- ¿Qué dice? – pregunta Francisco –
- Que no estoy de acuerdo – repite Alejandro –
- Suponía que iba a decir eso señor Almonte, pero tendrá que someterse a la decisión de la mayoría.
- Lo siento mucho señor Torres Quintero pero no lo haré – dice Alejandro con determinación – Es inhumano obligarlos a trabajar mas de doce horas al día y por salarios menores de ochenta centavos, de los que además se les descuenta una gran parte con pretextos estúpidos. No voy a cerrar mi fabrica para obligarlos a morirse de hambre ¡No lo haré!
Toda la asamblea protesta enérgicamente, se oyen gritos contra Alejandro, en medio del guirigay se impone la voz de Francisco, reclamándole a Alejandro su desafección a la causa de los poderosos.
- Usted pertenece a una sociedad, a una clase cuyos intereses debe respetar.
- ¿Aun si estos intereses van en contra de todo el pueblo? – pregunta Alejandro muy tranquilo –
- Esta usted tomando una bandera muy equivocada señor Almonte, el que va en contra de los intereses de este país es usted y eso podría llamarse traición – hay una amenaza implícita en la acusación de Francisco -
Josefina llega a su casa y encuentra esperándola a su hermano Tomas, ella aprovecha su visita para pedirle que le devuelva el poder que le firmo, desea administrar ella sus bienes. Tomas la llama tonta, porque esta seguro que es el vago de su esposo quien se lo ha pedido, y no esta dispuesto a renunciar al poder que ella le otorgo, porque si lo hace esta seguro que Dimitrio derrochara el dinero en pocos años y la pondrá en la calle, asi que como el poder que ella firmo es irrevocable se quedara con él hasta su vencimiento y aun falta mucho tiempo, Josefina le suplica pero Tomas se muestra inconmovible y sin hacer caso de las lagrimas de su hermana se marcha muy enfadado.
Dimitrio ha escuchado el jaleo y sale, se indigna con Tomas por hacer llorar a su esposa, esta le dice que le pidió el poder a Tomas y no se lo quiso devolver, ella quería que él estuviera contento y también ayudar a su madre, si el dinero es lo único que desea de ella, esta dispuesta a dárselo. Dimitrio la mira avergonzado.
- Josefina, yo me siento tan avergonzado. No se como te lo hice, no sabes lo que daría porque eso no hubiera pasado.
Josefina lo mira con adoración y enternecido Dimitrio la besa, después confuso se marcha deprisa, muy avergonzado, dejando a su esposa desconcertada.
Alejandro esta trabajando en su despacho, entra Magdalena y se sienta frente a él, después de saludarlo se interesa por el resultado de la reunión del club de industriales.
- Como te fue anoche. – pregunta Magdalena -
- Pues regular – contesta Alejandro –
- Que paso.
- El marido de tu amiga... Francisco Torres Quintero, presidio la reunión y me acuso de quien sabe cuantas cosas.
- Pero Francisco es el secretario del gobernador.
- Si, ya lo sé, pero no voy a ceder Magdalena, de ninguna manera lo haré.
- Tengo miedo Alejandro. Muchas veces esa gente utiliza métodos poco correctos para obligar a los demás a hacer lo que ellos quieren.
- Esa gente son los tuyos Magdalena, los de tu clase – señala Alejandro –
- Bueno, también tu perteneces a esta clase, eres rico, hijo de un hombre importante.
- Pero fui pobre hasta hace poco. Soy hijo de una campesina y de ese hombre importante, soy el bastardo, asi que no se puede decir que soy precisamente uno de ustedes – con ironía – Me pregunto que dirían Torres Quintero y todos esos aristócratas si supieran que soy un bastardo – Alejandro cambia la conversación y pregunta - ¿Fuiste a ver a tu madre?
- No, vino a verme Josefina y no pude ir, pero hoy pienso ir ¿Nos vamos a quedar muchos días aquí?
- Pues por lo menos hasta que la situación se haya normalizado – Alejandro se acomoda en la silla, mira a Magdalena y pregunta – Y tu ¿cuánto tiempo mas piensas dormir en esa recamara?
Magdalena no puede responder, Rosario entra y anuncia que la prima de Alejandro ha llegado con su equipaje, los dos salen a recibirla, ella les agradece su amabilidad y sigue a Magdalena que se ofrece para indicarle su habitación, cuando se retiran, Alejandro comenta con su madre que esta demasiado alegre para haber perdido a sus padres hace poco tiempo. Rosario responde que la juventud olvida pronto las penas.
Francisco Torres Quintero prohíbe a su esposa volver a visitar a Magdalena. Estuvo preguntando al magistrado que iba a llevar el proceso de anulación y le contó que Magdalena tuvo otro enamorado antes de casarse, y que lo metió en la hacienda de su esposo haciéndolo pasar por otra persona y el hijo que tiene es de ese individuo y no de su esposo, ella es una mujer sin honor y por lo tanto no quiere que la vea mas. Nadia intenta defender a su amiga, todo eso son mentiras y ella conoce perfectamente toda la historia, pero Francisco insiste, además esta la traición a su clase de Almonte, le han puesto vigilancia y pronto lo detendrán, asi que es mejor alejarse de ellos.
Magdalena sale hacia casa de su madre acompañada de Cipriano, cuando llega a la puerta Nadia la llama, estaba buscándola, tiene que decirle algo muy importante, pero no puede quedarse mucho tiempo. Magdalena la hace pasar al vestíbulo, Cipriano insiste en quedarse fuera esperando, Nadia le cuenta lo que sucedió, la prohibición de su marido y la investigación a la que esta siendo sometido su esposo para encarcelarle por pertenecer a los grupos revolucionarios que conspiran contra el gobierno, además le cuenta que el que dirige la investigación es José Luis Álvarez, Magdalena se queda horrorizada ante la noticia, acompaña a Nadia a la puerta, y vuelve a entrar en la casa después de decirle a Cipriano que su madre y su tía la están esperando para conversar, una vez dentro se dirige a la puerta de atrás y sale rumbo a casa de José Luis, para reclamarle su propósito de encerrar a Alejandro. Cipriano esta esperando a Magdalena cuando ve llegar a la casa a Paula y Carmen, que estaban en la calle. Mientras tanto Magdalena ha llegado a casa de José Luis que la recibe asombrado.
Fin del capitulo 52.
Mar




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Capitulo 51 de "Bodas de Odio"

by Mar

Alejandro observa en el espejo de su dormitorio la pedrada que tiene en la frente, Rosario entra para anunciarle la inesperada visita, él se vuelve desconcertado por la noticia, estaba seguro que su padre no tenia parientes. Magdalena entra con el agua y los paños para limpiar la herida, quiere saber como sucedió. Alejandro le cuenta que cuando llego a la fabrica la muchedumbre estaba frente a ella aventando piedras y alguna le alcanzo. Alejandro, mientras Magdalena le cura, pide a su madre que le comunique a esa señorita que espere unos momentos, enseguida la atenderá, su esposa sorprendida pregunta quien esta esperando y Alejandro le cuenta que es alguien que se dice sobrina de su padre, todos están sorprendidos y desconcertados por la súbita aparición de un presunto pariente.
Armida espera inquieta en el salón, Rosario acude a anunciarle que el señor la recibirá en unos momentos, Armida le pregunta si es el ama de llaves, Rosario incomoda responde que no y se retira sin mas explicaciones.
Alejandro entra en el salón acompañado de Magdalena, se presenta y presenta a su esposa, Armida parece desconcertada, ella venia buscando a Benjamín Almonte. Alejandro la informa que su padre murió hace un año y medio, ante eso Armida exclama asombrada que ella tenia entendido que Benjamín Almonte no tenia hijos, Alejandro le contesta fríamente que eso pensaba todo el mundo, pero no era asi, él tampoco sabia que su padre tenia otros parientes, ante esta alusión ella se presenta es Armida Guillén Almonte, su madre era hermana de Benjamín Almonte, saca una carta del bolso y se la entrega a Alejandro, que la lee y se la pasa a Magdalena, esa carta según Armida, fue escrita hace dos años por el padre de Alejandro, la envió al consulado mexicano en Lima porque no conocía su dirección y ellos tardaron en hacérsela llegar, la recibió hace tan solo unos meses, en esa carta Benjamín dice que desea nombrarla heredera de sus bienes al no tener mas parientes. Magdalena se sorprende porque Benjamín no nombra a Alejandro, este dice que su padre siempre negó su existencia, solo cuando estaba a las puertas de la muerte, después de hablar con el padre Abundio, lo admitió, lo legitimo y reconoció como su heredero, ante el evidente desconcierto de Armida, Alejandro con aire de desafió reconoce ser hijo ilegitimo de Benjamín Almonte. Alejandro se interesa por la situación de Armida, pregunta si llego con su familia, a lo que ella responde que no, esta sola en el mundo.
José Luis es llamado a presencia del secretario del gobernador, Francisco Torres Quintero, el marido de Nadia, este le explica la razón por la que se le requiere, necesita encargarle una misión. Últimamente se han registrado revueltas en el país, hasta este momento han sido acaudillas por indios y gente baja, que fomentan la inconformidad entre obreros y campesinos, pero ahora ha surgió un problema que podría volverse muy peligroso, esta vez la inconformidad viene de sus propias filas, del bando de los poderosos, se refiere a Alejandro Almonte, este hombre ha concedido a sus trabajadores mejoras en el sueldo y condiciones de trabajo, creando de este modo inconformidad entre los demás trabajadores, lo que ha perjudicado seriamente al resto de los industriales, pues sus obreros amenazan con la huelga si no se equiparan las condiciones laborales, los representantes de los industriales han hablado varias veces con el administrador le señor Almonte para llegar a un acuerdo, pero ha sido inútil, esto les hace sospechar que dicho señor pueda tener conexiones con grupos subversivos que desean derrocar al gobierno, el trabajo de José Luis será investigar a Almonte y descubrir esos lazos para poder arrestarle. José Luis aclara que no desea encargarse del asunto, considera que por el estado de su relación con Alejandro Almonte, otra persona debería encargarse del asunto. Francisco Torres Quintero le aclara que su relación con Almonte es la razón de que lo eligieran a él, es de todos conocido su duelo y su enemistad, lo que hace altamente improbable que José Luis sea susceptible de ser sobornado o atraído por Almonte, este es un hombre importante y muy rico, puede pagar sumas muy altas por ser dejado en paz. José Luis vuelve a negarse a aceptar la misión, pero Francisco le aclara que no tiene opción, se le ha dado una orden y debe cumplirla.
En casa de Alejandro todos están reunidos en el salón todavía desconcertados por los acontecimientos, Armida ya se retiro y hablan sobre lo ocurrido, el padre Abundio no recuerda que Benjamín Almonte tuviera una hermana, nunca lo visito, y él jamás la menciono en los muchos años que se conocieron. Alejandro le pregunta a su madre, que aclara que ella no hablaba con el patrón, y que jamás escucho una conversación en la hacienda que hiciera referencia ha dicha señora. Magdalena esta intrigada por que Benjamín no menciona en la carta a Alejandro; ¿quizá no sabia que existía? el padre Abundio aclara que lo sabia muy bien, él mismo se lo dijo cuando la tropa se llevo a Rosario, lo que sucede es que hasta el momento de su muerte se negó a admitirlo
- Porque era un infame – Alejandro se dirige a Magdalena evidentemente molesto – o.. ¿Estas pensando que quien mintió fue mi madre –
Magdalena se azora, evidentemente no era eso lo que quería decir, el padre Abundio señala que puesto que Alejandro es el único pariente que le queda a esa muchacha, es su obligación hacerse cargo de ella y protegerla. Alejandro esta de acuerdo, mas tarde se pasara por su hotel para ofrecerse a ayudarla. Cambiando de tema Alejandro anuncia que no puede regresar a la hacienda, debe quedarse en Puebla por un tiempo, los problemas de la fabrica se están poniendo muy difíciles y no puede dejar a Víctor solo, por lo que ordenara que un trabajador traslade al pueblo al padre Abundio en el coche, pues este tiene necesidad de regresar rápidamente. Alejandro se levanta anunciando que regresa a la fabrica, Rosario y Magdalena se asustan tienen miedo que sea peligroso, pero él insiste, no puede dejar a Víctor solo, se despide de las dos mujeres con un beso y se marcha.
Armida regresa a su hotel muy molesta, un hombre le espera en la habitación, se llama Sebastián, este le pregunta como le fue, ella responde que muy mal, la herencia se esfumo, Benjamín Almonte ha muerto y ya heredo su hijo. Sebastián se altera mucho, no es posible, él escucho muchas veces hablar a los Guillén sobre el famoso Benjamín Almonte y nunca dijeron que tuviera hijos, es mas, esta seguro que siempre hablaron de que su esposa no había podido darle descendencia. Armida muy molesta responde que este hijo es bastardo y que fue reconocido antes de la muerte del viejo Almonte, por lo que es su heredero, asi que ya no se puede hacer nada. Sebastián aclara que él no mato a aquellas personas y hizo un viaje tan largo de Perú a México para quedarse con las manos vacías, asi que va a intentar meter a Armida en casa de Alejandro Almonte y después de conocerles ya se vera como pueden conseguir tener acceso a la fortuna de los Almonte, es mas, en ese mismo momento ira a visitar a Alejandro Almonte, le recomienda a Armida que no olvide que desde ahora él es el marques Sebastián de la Cruz y Cañizares, a estos provincianos les impresionan mucho los títulos, además ellos se han conocido en el viaje y antes jamás se habían visto.
José Luis después de su entrevista con Francisco Torres Quintero se va muy molesto para su casa y allí le cuenta a Rufino lo sucedido. Le han elegido para investigar a Almonte y si encuentra que tiene relación con grupos subversivos debe arrestarlo, lo eligieron por que están enterados de su duelo y enemistad con él por lo que no le consideran susceptible de ser sobornado, pero a él no le gusta, Almonte puede pensar que lo hace por venganza y lo que para él es mas importante Magdalena puede pensar lo mismo, Rufino salta inmediatamente muy molesto.
- Ya sabia yo, me estaba preguntando cuanto tardarías en hablar de ella. Bueno total a ti te dieron una orden y las ordenes hay que cumplirlas.
- Si, pero por otra parte Almonte no esta haciendo nada malo, su intención es hacer menos difícil la vida de los obreros y eso es muy encomiable ¿no crees? – pregunta José Luis a Rufino –
- No, pues eso sí, allá en la hacienda se portaba retebien con los trabajadores, es muy buen patrón – reconoce Rufino – ¡Hijole! Querer mecerlo en la cárcel porque esta ayudando a los pobres, la verdad no es justo Pepe... ¡No Pepe! No creas que ese chango me cae a mi bien, pero una cosa son los líos de viejas y otra quererlo fregar porque sus gentes comen mejor que las demás. ¿Oye tu crees que de verdad esta metido con esos que están en contra del gobierno?
- No lo sé Rufino – responde José Luis sin saber que hacer –
- Bueno, ¿y por que no se lo dices? – sugiere Rufino –
- ¿A quien? ¿ A Almonte?
- Si, para que se ponga aguzado, ¿si quieres se lo digo yo?
Rosario se pasea por el salón inquieta, parece preocupada, llega Magdalena y Rosario aborda el tema que le preocupa, desea saber si Magdalena piensa que mintió al decir que Alejandro era hijo del patrón; Si no se lo contó a nadie es porque le dada vergüenza, solo se lo dijo al padre Abundio cuando la tropa vino por ellos, porque no quería que su hijo se criara en aquel horrible lugar al que los iban a llevar. Magdalena tranquiliza a Rosario, no duda de su palabra, pero no entiende porque cuando nació no se le dijo a Benjamín Almonte que era su hijo. Rosario no considera que tuviera ninguna utilidad que lo supiera, ella sabia que no lo iba a aceptar, nerviosa pregunta a Magdalena si no le importa que Alejandro sea hijo de alguien como ella, a lo que Magdalena responde que de ninguna manera. La conversación es interrumpida por el sonido de la campanilla, Rosario va a abrir y se encuentra con un señor que dice ser el marques Sebastián de la Cruz y Cañizares, le conduce frente a Magdalena que le invita a sentarse, él aclara que esta allí para hablar por la señorita Armida Guillén Almonte, la conoció en el viaje desde Perú y la tomo bajo su protección pues viajaba sola, estaba todavía traumatizada por la desgracia de le había acontecido, se dispone a relatarla, pero no tiene tiempo pues vuelve a sonar la campanilla, abren la puerta y se escucha la voz de José Luis preguntando por Alejandro Almonte, anta la estupefacción de las dos mujeres el capitán Álvarez aparece en el salón reclamando la presencia de Alejandro Almonte, al ver a Magdalena sentada en el sofá junto con Rosario y una visita, se queda de piedra, se hace un silencio de muerte durante unos incómodos segundos y después Magdalena le comunica fríamente que su marido no esta y que tardara en volver, José Luis pide hablar con ella en privado, pero en un tono de voz helado Magdalena se niega, dice estar muy ocupada, le presenta a su visita, José Luis saluda y después de pedir que Alejandro le busque pues tiene algo que decirle se marcha, Sebastián se apresura a despedirse y sale tras él, en la calle lo alcanza y le pregunta por el casino, José Luis se ofrece a indicarle por el camino.
Rosario y Magdalena se quedan muy preocupadas por la visita de José Luis, ambas conversan sobre la conveniencia de decírselo a Alejandro. Magdalena tiene miedo de su reacción y es partidaria de no decir nada, antes deben averiguar para que quiere verlo José Luis, quizá seria mejor que ella intentara averiguarlo, pero Rosario no esta de acuerdo, si Alejandro se entera puede pensar lo que no es, además lo más probable es que ese hombre regrese, es mejor decírselo y que se arreglen entre ellos. Magdalena expresa su preocupación; tiene miedo de que discutan y acaben llegando a las manos, ante esta idea Rosario se horroriza, el fantasma del duelo planea sobre las dos. Magdalena pide a Rosario que sea ella la que vaya hasta casa de José Luis para intentar averiguar que desea, pero Rosario no se atreve y acaba aconsejándole a Magdalena que se lo diga a Alejandro, no es bueno comenzar otra vez a hacer cosas a escondidas.
Sebastián invita a tomar un café a José Luis, es forastero y desea hacer amigos, durante la conversación intenta averiguar cosas sobre Alejandro Almonte, con la disculpa de su interés en proteger a la prima de Almonte, de la que Alejandro es único pariente, debe solicitarle que la tome bajo su protección. José Luis afirma que no cree que tenga problemas a Almonte le sobra el dinero, Sebastián no consigue sacarle nada mas, José Luis se despide muy digno y lo deja solo en el café.
Magdalena esta bordando en el salón cuando llega Alejandro se saludan, ella le pregunta por los acontecimientos de la fabrica.
- La tropa disperso a la gente, por lo que pudo averiguar Víctor parece que se trata de unos provocadores – se sienta al lado de Magdalena -
- ¿Provocadores, pero porque?
- Quieren ocasionarme problemas.
- ¿Pero quienes?
- Los aristócratas, pretenden presionarme para que le retire los beneficios que les di a mis obreros.
- Bueno, ¿Y que piensas hacer?
- Nada, legalmente no pueden obligarme, el dinero es mío y si yo decido despilfarrarlo en mis trabajadores nada pueden decir.
Magdalena cuenta a Alejandro la visita del supuesto marques, al no encontrarle regresara al día siguiente, pero se calla la de José Luis. Alejandro mira a Magdalena, parece querer decir algo, suspira, duda y finalmente pregunta.
- Magdalena ¿Me quieres de veras? O... ¿Accediste a volver conmigo solo para evitar las habladurías de la gente?
- Porque me lo preguntas si sabes bien que yo... – Alejandro interrumpe a Magdalena -
- No, no yo no se nada, solo lo que tu me dices.
- ¿Y eso es lo que no crees verdad? – dice Magdalena ofendida –
- Debiste haber estado muy enamorada de ese tipo para comportarte como lo hiciste – Alejandro se siente inseguro, aparta la mirada de Magdalena -
Magdalena esboza un gesto de cansancio y desesperación. Alejandro continua hablando.
- ¿Por qué me engañaste de esa manera? - Alejandro habla con amargura y desesperación - ¿Por qué? ¿Cómo pudiste olvidar el honor, la dignidad que toda mujer debe tener? – mira directamente a Magdalena y pregunta - ¿Alguna vez sentiste remordimiento, vergüenza?
- Si, - afirma Magdalena si dudarlo –
Alejandro la mira sorprendido por la respuesta y le pregunta dolorido.
- ¿Entonces porque lo hacías? – Alejandro se desespera y pierde el control de lo que dice – o es que... ¿Cuando tienes a ese infeliz frente a ti no puedes aguantarte?
- Me estas ofendiendo Alejandro – Magdalena se cubre la cara con la mano desesperada, cansada de la situación –
- Y crees que tú a mi no me has ofendido, no me has herido en lo mas profundo, donde más me duele. – Alejandro habla con amargura - Eres mi mujer y estuviste en los brazos de otro hombre. Cualquier otro con mas dignidad que yo, no solo lo habría matado a él, sino a ti también.
- Entonces hazlo, hazlo de una vez, yo asi no puedo vivir.
Magdalena se levanta muy alterada y se marcha de la habitación, indignada y ofendida. Cuando ella sale, Alejandro se levanta y se cubre la cara con las manos desesperado, atormentado y comienza a pasear como un poseso por el salón, mientas se muerde la mano para intentando ahogar la desesperación, Rosario acude preocupada.
- Que paso hijo, discutiste otra vez con la niña Magdalena.
- Es que no puedo soportar que Magdalena me haya sido infiel mama, esto es peor que no verla.
- Pero tú la quieres.
- Es una pasión maldita que me denigra, que me humilla. No, no debí haber sido tan débil, no debí permitir que volviera conmigo ¡Nunca!
José Luis llega a su casa muy afectado por haber visto a Magdalena en casa de su esposo y se queja amargamente. Rufino lo mira con compasión y le contesta que es su esposa y por lo tanto es normal que viva con él.
- Como puede volver con él después de lo que le hizo. Seguramente se la llevo a la fuerza – asegura José Luis indignado –
Rufino le mira desesperado anta la ceguera de su amigo y cambia de tema.
- Y mañana ¿vas a ir de vuelta a verlo?
- No, que me busque él – dice soberbio José Luis –
- ¿Y que le vas a decir?
- Le voy a decir que tengo ordenes de vigilarlo, y si esta en colaborando con algún grupo contrario al gobierno, él sabrá que hacer, pero también le diré que esto no lo hago por él sino para evitarle otra mortificación a Magdalena.
Magdalena después de su discusión con Alejandro se ha encerrado en su dormitorio y no ha salido en toda la tarde, Rosario entra para avisarle que la cena esta lista, pero ella alegando una jaqueca se niega a salir, y pide que la disculpe con Alejandro y el padre Abundio. Rosario pregunta si se enojo con Alejandro por la visita de José Luis, pero ella asegura que ni siquiera se lo dijo, no se atrevió y aun asi discutieron, si se lo hubiera dicho habría sido peor, Magdalena se desespera.
- No me lo va a perdonar nunca Rosario.
Alejandro y el padre Abundio conversan en el salón, el padre intenta hacer entrar en razón a Alejandro.
- Asi no puedes seguir Alejandro, tienes que olvidar y perdonar.
- He tratado de hacerlo padre, se lo aseguro, pero no puedo. Magdalena me ha faltado a tenido amores con otro hombre, ella dice que solo fue una vez un beso, pero quien me asegura que fue asi. – Alejandro habla con amargura y dolor - Además aunque hubiera sido solo eso, es imperdonable padre, es mi esposa, como puedo tolerar que mi mujer me haya engañado.
- ¿Y sobre la criatura, ya no tienes dudas?
- Quiero creer que sea mi hijo padre.
- Yo nunca pensé que Magdalena hubiera llegado hasta ese punto, sabia que ese hombre estaba allí, que insistía en que ella se fuera con él, pero creí que iba a resistir la tentación.
- Pues ya ve que no fue asi – dice Alejandro atormentado –
- Tienes que esforzarte por entenderla, por perdonar, como Cristo perdono a los que lo crucificaron.
- No soy un santo padre, soy simplemente un hombre herido amargado y lo peor es que la quiero, la deseo como jamás he deseado a ninguna mujer.
- Dios te va a ayudar hijo, y te dará la fuerza necesaria para que encuentres la paz y la tranquilidad a su lado y al lado de tu hijo. Pero una cosa quiero pedirte, que me prometas... no... que me jures, que no volverás a intentar nunca nada contra ese hombre. Nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie, solo Dios. Júrame Alejandro, júrame que no lo harás, si algo crees que le debes a este pobre viejo, prométeme que respetaras la vida de José Luis Álvarez, por favor, te lo pido en nombre de Dios.
Alejandro se resiste, no desea prometer eso, su odio por José Luis es demasiado fuerte, pero al final no puede resistirse a las suplicas de quien fue como un padre para él.
- Esta bien padre, se lo prometo.
Sebastián ha ido a ver a Villarias, el antiguo administrador de la fabrica de los Almonte, al que Alejandro despidió cuando se dio cuenta que le robaba, allí se entera de que nadie sabia de la existencia de ese hijo, que este llego de pronto afirmando ser único descendiente de Benjamín Almonte y se hizo cargo de todos sus bienes, él no le pidió documentos no se hubiera atrevido a hacerlo, además le cuenta los chismes que corren sobre Alejandro Almonte, el descontento del resto de los industriales por su comportamiento con los obreros y también su duelo con el capitán José Luis Álvarez por un asunto de honor en el que se dice esta involucrada su mujer. Sebastián comprende lo sucedido en casa de los Almonte y la razón de la forma en que fue tratado el capitán cuando acudió esa mañana a la casa, sonríe satisfecho por lo que ha averiguado.
Magdalena esta en su dormitorio terminando de prepararse para irse a la cama, es muy tarde y Alejandro todavía no ha acudido a dormir, ella sale a buscarlo y lo encuentra en el salón a oscuras fumando.
- ¿Qué haces aquí? ¿Por qué no te has ido a dormir? – pregunta Magdalena –
- No tengo sueño – responde Alejandro distante –
Magdalena se sienta a su lado suspirando y decide afrontar la situación.
- Alejandro ¿podemos hablar?
- ¿De que? – responde Alejandro sin mirarla –
- De lo que nos pasa – Magdalena intenta explicarse, que Alejandro la comprenda- no pretendo justificarme delante de ti, pero estaba enamorada de José Luis, me enamore antes de conocerte.
- Pero eras mi esposa cuando me traicionaste con él.
- Pero yo creía que eras malo, que te habías puesto de acuerdo con mi mama para obligarme a casarme contigo.
- Entonces ¿lo hiciste para vengarte?
- No, lo hice porque pensé que... – Alejandro muy alterado la interrumpe –
- ¿Qué?... no te detengas, habla. ¿Por qué lo hiciste? – los celos de Alejandro estallan y contesta él mismo sus preguntas - Porque tus sentimientos hacia ese hombre están por encima de cualquier cosa, de tu dignidad de mujer, del nombre de tu familia, de mí y e tu hijo también.
Magdalena se levanta con dignidad, con aspecto desolado pero con serenidad le dice.
- No tiene caso seguir hablando, quiero que me permitas volver a mi casa.
Fin del capitulo 51.
Mar




Escrito desde Apr 2, 2003, 3:26 PM

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Capitulo 50 de "Bodas de Odio"

by Mar

Magdalena va a visitar a Nadia para proponerle que ella y su marido sean los padrinos de su hijo, su amiga se acepta encantada, Magdalena queda en avisarla de la fecha definitiva del bautizo. Cuando regresa su marido Nadia se lo comenta y se encuentra con la sorpresa que este se niega a tener nada que ver con Magdalena y su marido, bajo ningún concepto será el padrino de su hijo, y le reprocha que no le consultara antes de aceptar, considera que Magdalena es una mujer bajo sospecha, aunque se ha reconciliado con su marido esta el asunto del duelo, y todo el mundo sigue murmurando en voz baja, aunque nadie se atreve a comentarlo abiertamente y por si eso fuera poco Almonte cuenta con la desaprobación del gobernador por sus ideas liberales, y su forma de tratar a los obreros, que esta creando problemas a los demás industriales, asi que pronto se tomaran medidas contra él, por lo que no esta dispuesto a tener relaciones con ese revoltoso. Nadia se preocupa mucho por como disculparse con Magdalena, a ella le da mucha vergüenza, pero Francisco se muestra implacable considera que la vergüenza de entablar un compadrazgo con esa gente seria peor, asi que le ordena que mande una carta disculpándose, poniendo como excusa que él tiene que ir a la capital y ella debe acompañarle. Francisco considera terminada la discusión y se retira, Adolfo ha entrado mientras su hermana hablaba con su marido y ha escuchado en silencio, Nadia se queja a su hermano de lo injusto de la actitud de Francisco, ella sabe que Magdalena es inocente. Adolfo le indica que si Francisco piensa asi, seguro que esa es la forma de pensar de toda la buena sociedad en general, Nadia no tiene mas remedio que escribir la carta y Adolfo se encarga de llevarla.
En casa de los Mendoza Adolfo entrega la carta a Magdalena, ella la lee y queda muy desconcertada, no esperaba eso de su mejor amiga. Dimitrio entra en el salón y al enterarse de lo que sucede pregunta directamente a Adolfo si es verdad lo que se dice en ella o se trata de alguna disculpa. Adolfo aparta la mirada incomodo y baja la cabeza, eso es suficiente para Magdalena que se da cuenta que Francisco no quiere ser el padrino de su hijo. Adolfo acaba contándole la verdad, su cuñado se rehusó a causa de los rumores que corren sobre ella, aunque Alejandro haya desistido de la anulación esta el duelo y todo el mundo especula sobre su situación, pues siguen viviendo separados. Dimitrio esta indignado por lo que considera una afrenta imperdonable a su familia, no es posible que Francisco Torres Quintero los ofenda de ese modo por unos cuantos rumores, los Mendoza son una de las familias más importantes de Puebla. Adolfo les aconseja que la ceremonia sea intima, pues el resto de la sociedad puede negarse a asistir y seria muy violente verse desairados de ese modo. Magdalena le da las gracias por la advertencia y pregunta si él es de la misma opinión y tampoco asistirá, Adolfo se indigna por la duda, por supuesto él asistirá. Magdalena le pide a Dimitrio que él y su esposa Josefina sean los padrinos de su hijo y después se retira muy triste y deprimida.
Cuando ella sale Dimitrio expresa la rabia que tiene, no entiende como se atreve Francisco a ofenderles de esa manera.
- No quise decírtelo frente a tu hermana – aclara Alfonso – pero no solo se trata de los rumores, si no que el gobernador esta muy molesto con tu cuñado por el asunto de los obreros y por lo que me dijo Francisco tiene intenciones de tomar medidas contra él.
El padre Abundio le pide a Cipriano que le acompañe a casa de José Luis Álvarez, este se sorprende por la petición pero a regañadientes lo acompaña. El padre Abundio es recibido por José Luis, su esposa Angélica no esta, de lo que el padre se alegra pues asi tendrá mas libertad para hablarle, José Luis lo observa con actitud altiva, finalmente le invita a sentarse, pero él se queda de pie.
- Vine a Puebla para bautizar al hijo de Magdalena y Alejandro y ya me he enterado de todo lo que paso – dice el padre Abundio –
- ¿Al fin Almonte va a reconocer a su hijo? – José Luis se expresa con rencor - ¿Magdalena ya le perdono las ofensas, los insultos que le dijo?
- No lo sé, aun no he hablado con ella, pero supongo que si porque Magdalena lo quiere – el padre Abundio con toda intención pregunta - ¿Y tu quieres a tu esposa y la has respetado como prometiste frente al altar?
- Nunca le he faltado a Angélica padre – responde orgulloso José Luis –
- ¿Ni siquiera con el pensamiento?
- Padre el pensamiento es algo que no podemos controlar – se defiende José Luis-
- Cuando uno se lo propone y le ruega a Dios que le ayude sí.
José Luis se queda callado unos momentos y finalmente se sienta junto al padre Abundio.
- ¿Qué es lo que vino a hacer aquí padre?
- Lo sabes muy bien, ¿Por qué crees que Dios desvió la bala que estuvo a punto de matarte? Para darte tiempo de arrepentirte y enmendar tus errores, pero tu no escarmientas, sigues mandándole recados a Magdalena y hasta te atreves a decirle al mismo Alejandro que ella te quiere a ti ¿Qué es lo que pretendes? Que Alejandro se convierta en asesino.
- A lo mejor la próxima vez Almonte no tiene la misma suerte – dice José Luis con odio –
- Es mi deber...
- Padre por favor no tiene caso que sigamos hablando – interrumpe José Luis – Usted y yo nunca hemos visto las cosas de la misma manera, para usted Almonte es un hombre perfecto, intachable, pero para mí es el hombre miserable que destrozo mi vida – con amargura – Yo amaba a Magdalena, era un amor puro y limpio, ella era toda mi vida ¿Cómo puedo resignarme a que me la hayan quitado de una manera tan infame?
- Te entiendo hijo, pero ahora ya no hay nada que hacer. Ella esta casada y tu también ¿Qué es lo que pretendes? Convencerla para que se vaya contigo y tu abandonar a tu esposa.
- Yo no pretendo nada padre – responde José Luis incomodo – Si mande a Rufino a su casa fue para tener noticias suyas, me duele mucho saberla infeliz.
- Pero si Magdalena es infeliz es por tu culpa – acusa el padre Abundio –
- Esta bien padre, no se preocupe, no volveré a buscarla – promete finalmente José Luis –
Dimitrio llega a su casa muy serio, dispuesto a obligar a Josefina a ser la madrina de su sobrino a como de lugar, ordena a la sirvienta que avise a su esposa y se sienta en el sofá mentalizado para afrontar una dura discusión, entra Finita muy extrañada por la actitud de Dimitrio, se sienta a su lado y espera que él le diga lo que quiere hablar con ella.
- Tu y yo vamos a ser los padrinos de bautismo del hijo de mi hermana – dice Dimitrio terminante – y no te atrevas a decirme que no porque esta vez sí...
- ¿De veras Dimitrio? – Josefina lo interrumpe feliz - ¿de veras vamos a ser los padrinos del niño? ¡Dios mío que felicidad!
- ¿No te vas a rehusar? – pregunta Dimitrio mirándola asombrado –
- Pero... ¿Por qué? – pregunta Josefina –
- Pues... no sé, por los chismes que corren sobre Magdalena.
- ¡Ay como crees! – exclama Josefina feliz – Además ser la madrina de un niño tan lindo... habrá que hacerle un regalo muy bonito, muy importante ¿Qué podríamos comprar?
- Lo que quieras, yo no tengo dinero – dice Dimitrio muy digno –
- Bueno va veremos lo que le vamos a regalar – dice Josefina incomoda – Hoy en la mañana estuve con la madre Consuelo, la superiora del convento de las Carmelitas y le dije que tu me habías dado tu autorización para el donativo mensual para el orfanato.
- ¿Y si tu hermano se rehúsa que le vas a decir? – contesta Dimitrio fastidiado – Mi esposo dijo que si pero mi hermano, el que maneja el dinero dice que no. Eso le vas a decir para ponerme mas en vergüenza.
- Yo solo quería hacer algo para que no te sintieras mortificado – Josefina esta al borde de las lagrimas –
- Bueno perdóname. Es que estoy alterado, todo el mundo murmura sobre mi hermana y mi familia, me siento mal – Dimitrio toma la mano de Josefina – Tu eres tan buena – le besa la mano con ternura – demasiado para un tipo como yo.
Josefina lo mira feliz y arrobada mientras dice su nombre con amor. Dimitrio confuso y incomodo, se levanta y se marcha deprisa dejándola desolada.
Dimitrio se marcha a contarle sus penas a Adolfo al café de costumbre, esta muy disgustado y preocupado.
- Si tan difícil es la situación porque no pides la anulación – sugiere Adolfo – al fin el matrimonio no se ha consumado.
- Y agregar otro escándalo a mi familia.
- ¿Desde cuando te han importado los escándalos? – se sorprende Adolfo –
- Si me importan, además no se trata de eso.
- Entiendo, todavía tienes esperanzas de que Josefina te suelte dinero – dice Adolfo –
- No tampoco, Josefina es buena, me quiere de verdad – Dimitrio esta muy confuso –
- Pero a ti te desagrada tanto, que cuando estas con ella te inhibes hasta el punto de...
- No es cierto que me desagrade – dice Dimitrio molesto –
- Entonces ¿Quieres decir que te gusta? – pregunta Adolfo incrédulo –
- Bueno tiene sus cualidades – dice Dimitrio –
- Escondidas – asegura Adolfo irónico –
- ¿Estas burlándote de mí o pretendes faltarle al respeto a mi esposa? – pregunta Dimitrio lanzándole una mirada asesina a Adolfo –
- Yo solo quiero entender lo que te pasa – contesta Adolfo intentando contemporizar –
- Ni yo mismo lo sé, pero te juro que cuando hablamos de dinero me siento muy avergonzado. Es por eso que no puedo... ser normal con ella, me siento humillado cuando pienso que ella puede pensar que es el dinero lo que me mueve.
- ¿Y no es asi?
- En parte, pero yo quisiera que Josefina fuera mi mujer de verdad – dice Dimitrio triste y deprimido –
Alejandro va a visitar a Magdalena para hablar sobre el bautizo del niño, será el sábado a las diez en la iglesia de San Francisco, se sientan en el sofá para discutir los últimos detalles.
- ¿Piensas hacer alguna recepción o solo seremos nosotros? – pregunta Alejandro intentando darle un aire de normalidad a la conversación –
- Solo la familia – contesta Magdalena con tristeza –
- Como gustes. ¿Los padrinos ya están avisados?
- Los padrinos serán mi hermano Dimitrio y su esposa Josefina – Magdalena baja los ojos y se muestra nerviosa y alterada –
- ¿Por qué? – Alejandro la mira extrañado - ¿Cambiaste de parecer? Pensé que iban a ser tu amiga Torres Quintero y su marido.
Magdalena no contesta, baja la cabeza y se retuerce las manos nerviosa, parece al borde de las lagrimas.
- ¿Qué sucede Magdalena, que tienes? – pregunta Alejandro preocupado -
- Francisco Torres Quintero se negó a ser el padrino de mi hijo porque soy una mujer sin honor, porque todos piensan que soy una desvergonzada que ha engañado a mi marido y nadie quiere tener nada conmigo Alejandro – dice Magdalena con amargura –
Mientras Magdalena le cuenta lo ocurrido Alejandro parece cada vez mas incomodo, comienza a tironearse del cuello de la camisa y se remueve inquieto. Magdalena continua hablando con amargura y una inmensa tristeza.
- ¿Por que lo hiciste Alejandro? ¿Por qué me castigaste de esa manera?
Alejandro angustiado y arrepentido al ver el dolor de Magdalena se acerca a ella, le toma la mano y le pide perdón.
- Perdóname Magdalena, perdóname. En cuanto bauticemos al niño nos iremos de aquí y no volverás a ver a esta gente nunca más.
- Y tu Alejandro ¿Qué piensas de mí? – pregunta Magdalena –
Alejandro la mira a los ojos mientras besa su mano con ternura y pasión.
- Yo solo sé que te quiero, que no puedo vivir sin ti.
- Pero yo necesito saber que piensas – suplica Magdalena –
- Que quieres que piense si tu has admitido la verdad – Alejandro baja los ojos dolido –
- Pero fue solo una vez, un beso – Magdalena lo mira desesperada –
- Mira mejor no hablemos de eso – dice Alejandro –
- Pero yo necesito saberlo, no puedo vivir a tu lado si me guardas rencor, si me consideras indigna de ser tu esposa.
- ¿Pero que quieres que te diga? – pregunta Alejandro con amargura y dolor - ¿Qué no me importa? ¿Qué no me duele? ¿Quieres una mentira?
- No... no – Magdalena lo mira a los ojos – Alejandro yo te amo.
Alejandro la mira con una mezcla de amor, ternura y angustia, la toma por los hombros.
- Yo también a ti Magdalena.
Se miran unos segundos a los ojos y después lentamente se acercan y se besan.
Por fin el niño ya esta bautizado, después de la ceremonia todos los asistentes están reunidos en el salón de los Mendoza, Josefina sostiene al niño dormido en sus brazos entusiasmada y emocionada, alabando la belleza de la criatura. Dimitrio propone a los hombres reunirse en el despacho para tomar una copa y fumar un cigarro, todos aceptan la idea y se retiran dejando en el salón a las mujeres. Es hora de alimentar al niño y Magdalena se retira a su dormitorio acompañada de Rosario, cuando salen Josefina no puede menos que preguntar quien es esa señora, Carmen y Paula se miran confusas y incomodas, Paula reúne valor y contesta que es la madre de Alejandro, dejando a Josefina de una pieza, sin poder disimular su sorpresa para incomodidad de Paula y Carmen.
Los hombres reunidos en el despacho están comentando la situación política, Adolfo aprovecha para informar a Alejandro de lo peligroso de su situación.
- No quiero meterme en sus asuntos señor Almonte, pero lo que usted esta haciendo es muy peligroso – se dirige a Dimitrio – Ya se lo dijiste Dimitrio.
- No, no había tenido la oportunidad. Adolfo tiene razón Alejandro, los industriales están muy molestos, el mismo gobernador también.
- ¿Quién te lo dijo? – pregunta Alejandro –
- El cuñado de Adolfo, Francisco Torres Quintero, ¿Sabes quien es verdad? El secretario del gobernador. Dice que con tu actitud tan consecuente estas alentando la rebeldía de los trabajadores, que los obreros de las demás fabricas amenazan con una huelga.
- Pues ojala se decidieron – Alejandro es terminante –
- ¿Te das cuenta de lo que estas diciendo? Podría ser muy peligroso eso – afirma Dimitrio –
- Más peligroso es tener a la gente muerta de hambre. Porfirio Díaz ha traicionado las ideas de Juárez, el pueblo tiene años de soportar su tiranía, si se rebelan harían bien – Alejandro ha expresado su opinión con seguridad y firmeza –
- Si me permites, te aconsejo que con nadie mas vuelvas a expresar ese tipo de opiniones – advierte Dimitrio - nosotros somos de confianza, pero otra gente podría tomárselo a mal. Francisco Torres Quintero me dijo que te advirtiera que si no enmiendas tu actitud podrías verte en serios problemas.
En el dormitorio de Magdalena el niño ya ha comido y duerme en su cuna, Rosario lo observa arrobada, le parece un niño precioso.
- Estoy tan contenta de que finalmente hayan hecho las paces niña – comenta Rosario –
- Si pero... - Magdalena parece triste – Alejandro no me ha perdonado.
- Lo hará, dele un poco de tiempo, la quiere tanto.
- Si, me quiere, pero no confía en mi, y no sabe cuanto me duele su desconfianza.
En el salón Carmen pregunta a una incomoda Josefina cuando van a encargar ella y Dimitrio, porque los niños hay que tenerlos jóvenes. Josefina azorada no sabe que contestar, Paula aprovecha la situación para terciar y llevar la conversación hacia donde le interesa.
- Dime una cosa Josefina ¿Tu hermano se sigue encargando de administrar tus bienes?
- Si señora – responde Josefina incomoda –
- Perdóname que te lo diga pero ¿te parece correcto? Si fueras sola de acuerdo, pero tienes un marido y la verdad Dimitrio se siente muy humillado con esta situación, por supuesto él a mi no me ha dicho nada porque es muy delicado, pero me doy cuenta que esta muy incomodo.
- ¡Ay Paula por favor no empieces! – exclama Carmene horrorizada –
- ¿No empiece que cosa? Tengo derecho a hablar del asunto, Dimitrio es mi hijo – dirigiéndose a Josefina – No sé si estas enterada Josefina, pero nuestra situación económica es muy difícil y si no recibimos ayuda de los parientes no sé lo que vamos a hacer.
- Es que mi hermano no quiere señora – contesta Josefina que ya no sabe donde meterse –
- Pero tú estas casada hija y no tienes porque hacerle caso a lo que diga tu hermano, tu primera obligación es con tu marido, no con él.
- Yo ya le escribí señora, le mande una carta diciéndole que quiero hablar con él precisamente de eso.
- No sabes cuanto me alegro – dice Paula – por ti y por Dimitrio claro, sabemos que ustedes se han casado en condiciones un tanto incomodas, pero ya han pasado varios meses y si sigues en esa actitud con Dimitrio el pobre va a pensar que no lo has perdonado.
- Si señora – contesta Josefina muy incomoda –
Josefina es salvada por la interrupción de Alejandro que busca a su esposa y su madre, le indican que están en la habitación de Magdalena y pide permiso para subir, a lo que Paula le responde que claro que puede subir, esta en su casa.
En el dormitorio de Magdalena, esta habla con Rosario sobre su situación con Alejandro.
- Es que me siento muy incomoda cuando estoy con él, me gustaría que entendiera porque hice todo eso. Yo lo odiaba Rosario, le creía culpable de todas mis desgracias, hasta pensé que se había aprovechado de mí.
Alejandro golpea la puerta pidiendo permiso para entrar y interrumpe la conversación de las dos mujeres.
- ¿Ya se durmió mi hijo? – pregunta Alejandro acercándose a la cuna –
Rosario con discreción los deja solos. Alejandro se inclina sobre la cuna mirando a su hijo con ternura.
- Estas de acuerdo en que volvamos a la hacienda pasado mañana – pregunta a Magdalena-
- Si – contesta ella en voz muy baja evidentemente incomoda –
- ¿Y te vas a quedar estos días en casa de tu madre o prefieres venirte conmigo?
Alejandro intenta darle un aire de naturalidad a la conversación, pero la situación es forzada y ambos están incómodos. Alejandro permanece de pie, distante, los dos se miran con desconfianza, sin saber muy bien como recomponer su relación.
- Como tu quieras – responde Magdalena –
- Bueno, tu sabes que es lo que yo quiero – dice Alejandro –
- Esta bien – Magdalena acepta la mudanza con aire triste –
- ¿Qué tienes? – Alejandro se acerca a Magdalena sin poder obviar por mas tiempo su aspecto afligido –
- Es que me siento muy mal – Magdalena baja la cabeza y mira hacia el suelo, esta al borde de las lagrimas –
- ¿Por qué?
- Porque tu me sigues guardando rencor y tengo miedo que no lo vayas a olvidar nunca Alejandro – contesta angustiada Magdalena –
- Ya no pienses mas en eso – pide Alejandro –
- Es que daría mi vida por que no hubiera pasado – Magdalena lo mira con desesperación –
Alejandro suspira profundamente, la mira incomodo sin saber que decir.
- Prepara tus cosas, te espero abajo – Alejandro sale de la habitación –
Magdalena y Alejandro han salido para su casa acompañados de Rosario y el niño, Paula cierra la puerta con un suspiro de satisfacción, por fin todo ese enredo se ha arreglado, y si además Josefina convence a su hermano, por fin podrán estar en paz. Carmen esta muy incomoda por la forma en que Paula trato a Josefina, pero esta no hace caso a su cuñada, alguien tenia que decírselo, porque la situación es desesperada y si Magdalena no quiere que le pida dinero a Alejandro no queda mas remedio que presionar a Josefina.
En casa de Alejandro, Víctor, el padre Abundio y el dueño de la casa toman un café en el comedor mientras conversan sobre las advertencias de Dimitrio.
- Tal vez tu cuñado tenga razón Alejandro – dice Víctor preocupado –
- ¿Y que quieres que haga? ¿Que rebaje el sueldo a los obreros? ¿Que aumente la jornada de trabajo como esa gente pretende? – pregunta Alejandro exasperado – No, los trabajadores confían en mi, no puedo defraudarles, no seria justo, y en realidad es muy poco lo que estoy haciendo por ellos.
- Si, pero tengo miedo que esa gente haga algo en contra tuya, ya una vez el gobernador te amenazo ¿recuerdas? – dice Víctor –
- Debes tener cuidado hijo mío – recomienda el padre Abundio – Desgraciadamente el mundo esta lleno de gente mala.
En el dormitorio de Alejandro; Magdalena esta inquieta porque Rosario insiste en llevarse al niño a su cuarto.
- Es mejor asi niña, además ustedes estarán más tranquilos, si en la noche se despierta y comienza a llorar yo estaré a su lado para cuidarlo.
- Gracias Rosario.
- No tiene porque, y no sabe cuanto le agradezco que me deje cuidar a mi nieto.- Rosario se retira –
Magdalena comienza a quitarse las joyas, entra Alejandro busca a su hijo con la mirada y pregunta.
- ¿Y el niño?
- Tu mama quiso que se quedar con ella – contesta Magdalena –
Alejandro se acerca a Magdalena, la toma por los brazos y la atrae hacia el cariñoso.
- Te agradezco mucho la manera en que te estas portando con mi mama.
- Es tan buena – Magdalena sonríe con ternura –
- Y tu también eres buena, y muy bonita además.
Alejandro se quita la chaqueta mientras la mira a los ojos.
- Créeme que no se como pude vivir todos estos meses sin ti – Alejandro la rodea con sus brazos y la besa –
Al día siguiente Angélica se dispone a salir a la calle cuando entra José Luis muy alterado, le pide que no salga de casa, ha estallado una revuelta de obreros y hay disturbios por toda la ciudad, a él seguramente lo van a acuartelar y no podrá regresar esa noche, por lo que encomienda a Rufino la seguridad de Angélica.
Alejandro llega a su casa apresuradamente, esta herido, le alcanzo una pedrada en la cabeza cuando unos provocadores intentaron molestar a sus obreros. Rosario y Magdalena están muy preocupadas. Magdalena se dispone a curar a su esposo cuando llaman a la puerta. Rosario va a abrir y se encuentra con una mujer que pregunta por Benjamín Almonte diciendo que es su sobrina Armida.
Fin del capitulo 50.
Mar




Escrito desde Apr 1, 2003, 2:25 PM

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Capitulo 49 de "Bodas de Odio"

by Mar

José Luis, ya convaleciente, regresa a su casa acompañado por Angélica y Rufino, Angélica lo atiende solicita, después de sentarlo en el sofá, va a prepararle un jugo y José Luis aprovecha su ausencia para hablar con Rufino de Magdalena.
- Rufino ¿Tu crees que Magdalena se habrá reconciliado con su marido?
- Pues a lo mejor – dice Rufino encogiéndose de hombros – Es mejor que no sepas nada de ella.
- Yo necesito estar al tanto de lo que le pasa – dice José Luis desesperado – Estoy seguro que si no ha vuelto al hospital es porque él se lo ha impedido, la ha de haber encerrado, seguramente la tiene vigilada ¡Pobre de mi Magdalena! – exclama suspirando –
- Yo mas bien diría ¡Pobre de ti Pepe! – contesta Rufino mirándole con conmiseración –
Alejandro esta en el salón de su casa revisando unos documentos antes de salir para la fabrica, entra Rosario y se sienta a su lado.
- ¿Tampoco hoy vas a ver a tu esposa? – pregunta Rosario preocupada –
- No mama – Alejandro contesta sin levantar la vista de sus papeles –
- Pero ¿por qué? A lo mejor ella te esta esperando. Dime ¿no tienes ganas de ver a la criatura?
Alejandro deja sus papeles y se vuelve para contestar a su madre, ve que lleva el mismo uniforme de sirvienta con el que salió de casa de los Mendoza y se muestra molesto.
- Mama ¿por qué sigues vistiéndote asi? ¿Por qué no te pones la ropa que te compre?
- Es que son unos trajes tan bonitos que me dan pena gastarlos o ensuciarlos – contesta Rosario –
- Bueno, cuando se gasten compramos otros ¿no?
- Yo asi me siento mas a gusto, de veras hijo.
- Pero yo quiero que te arregles como te corresponde mama – dice Alejandro cariñoso – no me gustaría que viviera alguien a la casa y te viera asi vestida.
Rosario baja la vista avergonzada.
- ¿Te da vergüenza?
- No, no me avergüenzo de ti mama – contesta Alejandro rotundo – Eres tú la que se siente incomoda cuando te presento como lo que eres, pero si te vistes adecuadamente te vas a sentir mejor.
Rosario baja la cabeza, Alejandro se la levanta tomándola cariñoso por la barbilla.
- Por favor mama compláceme. En cuanto vuelva de la fabrica te quiero ver vestida como la señora de esta casa ¿de acuerdo? –
Alejandro recoge sus papeles y se dispone a irse, Rosario lo retiene.
- Yo también quiero pedirte algo, que vayas a ver a la niña Magdalena, que hables con ella.
Alejandro suspira y mira hacia el techo mientras golpea impaciente con los dedos la carpeta, se levanta de despide y se marcha sin contestar a la petición de su madre.
En casa de los Mendoza, Carmen borda en el salón, llega Paula se sienta a su lado, y le cuenta que esta muy preocupada porque Alejandro hace días que no viene a ver a Magdalena, detuvo el asunto del abogado, eso quiere decir que Magdalena lo convenció, no entiendo porque no viene, además que va a pensar la gente si él vive en su casa y ella aquí, por otra parte necesito verlo para pedirle dinero. Carmen la mira horrorizada, y le suplica que no lo haga, porque de esa forma serán mucho más difíciles las cosas entre ellos, Magdalena se va a sentir muy mortificada, ella esta convencida de que Alejandro piensa que es una mujer interesada, que lo único que pretende es sacarle dinero. Paula mira altiva a Carmen.
- Yo no tengo porque hacer caso de los escrúpulos tontos he infantiles de Magdalena; es su marido y tiene obligaciones, no solo con ella, sino conmigo, que soy su suegra y contigo también que eres su pariente, además ¿sino recurrimos a él a quien le voy a pedir dinero?
Paula sale del salón después de pedirle a Carmen que no le diga nada a Magdalena, ella vera como arregla las cosas, se cruza con Magdalena que entra a pedirle un favor a su tía, después de mirar para todos lados asegurándose de que nadie las escucha le pide que vaya al hospital para interesarse por la salud de José Luis, ella esta muy preocupada por su estado, pero no se ha atrevido a volver por allí, sabe que no ha muerto, porque algo asi se comentaría, por eso quiere que su tía intente averiguar como esta. Carmen se niega en redondo, no lo hará por mucho que Magdalena insista, ella no necesita saber nada de ese tipo, lo único que necesita es quitarse todos los grillos que tiene en la cabeza y empezar a vivir como Dios manda.
El padre Abundio llega a casa de Alejandro y lo recibe Rosario muy elegante, ante la insistencia de su hijo se ha puesto uno de los vestidos que él le compro. El padre Abundio la mira sorprendido por el atuendo, sonríe satisfecho imaginándose lo sucedido.
- Rosario vestida con esa ropa ¿no me dirás que... ?
- Si padre estoy viviendo con mi hijo, el ya sabe quien soy – contesta Rosario sonriendo feliz –
- Que bueno que al fin te decidiste, no sabes cuanto me alegro, y no necesito preguntarte como recibió la noticia ¿me imagino que se volvió loco de alegría?
- Si padre, y yo mas que él – contesta Rosario –
El padre Abundio observa a Rosario satisfecho, ella se siente incomoda.
- Padre no me mire asi, me siento muy incomoda con esta ropa – señala la cintura- y esta cosa me aprieta tanto.
- Dime como esta Alejandro, cuando se fue de la hacienda estaba hecho un energúmeno, una furia – pregunta el padre Abundio preocupado –
- Y asi llego aquí padre – cuenta Rosario – han pasado tantas cosas
Dimitrio se ha citado en un café con Francisco Torres Quintero, el marido de Nadia, para intentar defender el buen nombre de su hermana, intenta convencerle que todo lo sucedido fue un malentendido sin importancia, Alejandro es muy celoso y posesivo, pero ya se dio cuenta que estaba equivocado y enmendó su error, el duelo fue un asunto sin importancia, el militar dijo unas palabras atrevidas y Almonte no las dejo pasar, le pide a Torres Quintero que no comente con nadie lo sucedido, él le asegura que no lo hará, es el mas interesado en que nada empañe el buen nombre de las familias ilustres de Puebla. Llega Adolfo y se sienta a la mesa, Francisco decide retirarse pero antes advierte a Dimitrio sobre el comportamiento de Alejandro.
- Su cuñado, Almonte, esta portándose de una manera que no va muy de acuerdo con los intereses de nuestra clase, esta mostrándose demasiado débil con sus obreros, les esta concediendo todo lo que piden, aumento de sueldo, disminución de la jornada de trabajo, ayuda para viudas y huérfanos, servicio medico, además acaba de terminar unas nuevas viviendas para los trabajadores – se encoge de hombros – pero en fin, ahora que si él quiere derrochar su dinero en esos pelados a nosotros no nos importa, pero el problema es que el mal ejemplo cunde y los trabajadores de las demás fabricas están manifestando mucha inconformidad, hasta han amenazado con una huelga. Asi que si usted tiene oportunidad de hablar con él, dígale que modere sus manifestaciones tan liberales, porque están perjudicándonos y esta opinión que yo estoy manifestando es compartida por los demás industriales.
- Muy bien señor Torres Quintero, yo se lo diré – dice Dimitrio –
- Gracias con su permiso – Torres Quintero se retira –
- Eso que acaba de decir mi cuñado no es solo la opinión de él, sino del gobernador también, él es su brazo derecho – dice Adolfo –
- A mi no me interesa la política – asegura Dimitrio fastidiado –
- A mí tampoco, pero si tu cuñado sigue con esos desplantes de prócer de la humanidad se puede crear problemas muy serios – señala Adolfo –
Rosario esta terminando de relatarle al padre Abundio todo lo sucedido desde que Alejandro llego a Puebla.
- Yo me quede aquí esperando hasta muy tarde, me dormí y en la madrugada, la señora Magdalena se fue, no pude hablar con ella, enseguida salió Alejandro, yo le dije que la niña se había ido y él me contesto que tal vez fuera mejor asi.
- Y no le preguntaste que paso entre ellos – dice el padre Abundio –
- No me atreví, espere a que él me lo contara, pero no lo hizo, desde entonces no ha vuelto a verla.
- Bueno, hablare con él, lo importante es que lo convenciste para que reconociera a la criatura.
- Si padre, eso si – Rosario sonríe satisfecha –
- ¿Qué sabes de ese hombre, de José Luis Álvarez? – pregunta el padre preocupado-
- Nada padre ¡Ojala se haya salvado! – exclama Rosario –
- ¡Ojala! De todos modos Alejandro ha cometido un pecado terrible y tendrá que mostrar mucho arrepentimiento para que Dios lo perdone.
Adolfo y Dimitrio siguen en el café conversando, Adolfo se interesa por la situación de su amigo con su esposa, Dimitrio muy deprimido asegura que van mal, entonces Adolfo le hace una propuesta.
- ¡Oye Dimitrio! Los dos estamos en una situación muy difícil, tengo que pagar una cantidad muy fuerte que pedí prestada y mi hermana no quiere prestármela y estoy pensando... – mira a Dimitrio y le lanza la propuesta - ¿Por qué tu no me dejas hablar con tu mujer? Estoy seguro que podría convencerla, de tu problema no pienso decirle nada.
- De ninguna manera – Dice Dimitrio rotundo - ¿No te das cuenta que la situación ha cambiado? Josefina es mi mujer, ya no le puedes sacar dinero, es mi esposa entiendes.
- Pero si le saco algo, no es para mi solo, sino para los dos – protesta Adolfo –
- El único que tiene derecho a eso soy yo ¿Cómo pretendes que deje que tu le saques dinero a mi mujer? ¡Es inconcebible! Mi mejor amigo envolviendo a mi mujer para que le dé dinero. No, búscate otra si tanta necesidad tienes – Dimitrio mira a Adolfo con desconfianza y amenaza – No te vayas a atrever a ponerme en ridículo Adolfo.
José Luis esta en la cama convaleciente, Angélica lo cuida, ella le cuenta que Rufino le comento que Alejandro estuvo en el hospital, quizá este arrepentido de lo sucedido, José Luis señala con amargura que seguro que esta arrepentido pero de no haberlo matado, él nunca le perdonara que haya hecho de la vida de Magdalena un infierno.
- ¿Todavía la quieres verdad José Luis? – pregunta Angélica con tristeza –
- No es eso Angélica, lo que pasa es que me indigna que dude de ella, que piense que el niño no es suyo.
- ¿Y lo es?
- ¡Angélica por Dios! No puedes pensar eso.
- Bueno – Angélica se muestra avergonzada por su desconfianza – Como ustedes se querían tanto y estaba dispuesta a fugarse contigo.
- Si, pero todo eso ya paso, yo le tengo mucho aprecio a Magdalena y me preocupa su situación, me duele verla tan desdichada, me gustaría hacer algo para ayudarla ¿Tu me entiendes verdad Angélica? – la toma de la barbilla intentando convencerla –
- Sí. – Angélica pregunta a su marido recelosa - José Luis dime la verdad, ¿aun la quieres?
- ¡No! – miente José Luis mirando a los ojos a su esposa –
Magdalena esta en el salón de su casa sentada abstraída en sus pensamientos, llega su madre, quiere saber que paso la otra noche en casa de Alejandro, porque no ha vuelto a visitarla. Magdalena no desea dar explicaciones y deja muy claro que esos son asuntos personales con su marido y no los va a comentar. Paula aborda el tema principal, le dice que necesita hablar con Alejandro porque tiene que pedirle dinero, Magdalena la mira horrorizada.
- ¡Ay mama! No se te vaya a ocurrir pedirle nada a Alejandro ¿entendiste? Recurre a Dimitrio, a quien sea pero a Alejandro no.
- Sabes muy bien que Josefina no quiere darle nada a tu hermano.
- Bueno, pues entonces trabajaremos, venderemos la hacienda, pero te prohíbo pedirle dinero a Alejandro ¡Te lo prohíbo mama! – Magdalena observa la expresión de su madre y se asusta – ¡Mama por favor! Es que yo me siento tan humillada, entre Alejandro y tu me han quitado el orgullo, la dignidad ¡Te lo ruego mama no lo hagas!
Paula se queda observando a su hija muy seria, no parece convencida.
Fuera de la casa Rufino ronda por los alrededores esperando una oportunidad para contactar con Magdalena, se acerca a la puerta y intenta mirar hacia dentro por los cristales.
Alejandro que ha decidido hacerle caso a su madre y va a ver a Magdalena lo encuentra atisbando a través de los cristales de la puerta de entrada, indignado lo agarra bruscamente por el brazo y lo obliga a darse la vuelta.
- ¿Qué quieres tu aquí? – pregunta Alejandro zarandeándolo – responde ¿a quien buscas?
- A nadie – responde Rufino asustado –
- Cómo que a nadie ¿Vienes de parte de ese desgraciado verdad? – grita Alejandro furioso –
- Pepe no es ningún desgraciado – responde Rufino – y además no venia de parte de él.
- ¡Ah no! – exclama Alejandro irónico –
- No, me mando la señora Angélica con un recado para la señora Magdalena – asegura Rufino –
- ¿Qué recado?
- Bueno, pues ultimadamente, yo no tengo porque darle explicaciones a usted – Rufino intenta marcharse –
- Dile a tu patrón que si se atreve a buscar nuevamente a Magdalena no habrá nada, ni nadie que me detenga de matarlo como al perro que es – Alejandro esta furioso y le grita a Rufino. Y ahora, ¡Vete, lárgate!
Rufino se va corriendo antes de que Alejandro se arrepienta y la tome con él, Alejandro da media vuelta para entrar en la casa, se detiene... duda y por fin sigue a Rufino.
Paula ha seguido a Magdalena a su dormitorio, las dos están de pie, enfrentadas, Magdalena indignada por las pretensiones de su madre y Paula intentando convencerla de la necesidad de pedirle dinero a Alejandro.
- Es que tu tienes un concepto muy equivocado de las cosas Magdalena – dice Paula conciliadora – Alejandro es tu marido, no un desconocido y no es humillante pedirle dinero.
- Tu sabes que mi matrimonio no ha sido normal. Yo me case con él solo porque es rico y Alejandro lo sabe.
- Ven siéntate y hablemos con calma – las dos se sientan bajo la ventana – Desde que Alejandro se caso contigo entro a formar parte de la familia, antes tu padre era el jefe de la casa y a él le correspondía hacerse cargo de todo, pero ahora que ya no esta con nosotras...
- Pero ¿Y Dimitrio mama? – protesta Magdalena –
- ¡Hija por Dios! – exclama irrita Paula – Conoces muy bien a tu hermano, con él no se puede contar, además estas perfectamente enterada de la situación con su mujer, es mucho más propio que sea Alejandro quien no ayude y no Josefina.
- ¿Por qué?
- Porque él es hombre, desde que tu padre murió dejamos de contar con su sueldo del ejercito y para sobrevivir tuve que volver a hipotecar la hacienda, pero ese dinero también se acabo, esta casa tiene muchos gastos, la hacienda también, ahora estamos en una situación muy difícil y ¿a quien más podemos recurrir sino a tu marido?
- ¡Mama es que tu no entiendes! – exclama Magdalena angustiada –
- Por supuesto que no entiendo, sino te explicas claramente nunca entenderé nada ¡Magdalena en nombre del cielo habla por favor!
- La otra noche cuando fui a verlo tenia intención de hacer lo que fuera con tal de evitar ese escándalo del abogado – Magdalena se decide a ser sincera con su madre – Por nuestro apellido, para que Dimitrio no se batiera en duelo con él y por mi hijo, para que nada manchara su nombre.
- Y lo lograste ¿no?
- Sí. – afirma Magdalena bajando la cabeza avergonzada – Entregándome a él, no lo hice solo por eso mama ¡Te lo juro! Es que también lo quiero y cuando estoy con él... – Magdalena se interrumpe –
- ¿Cuándo esta con él que? – Paula sonríe comprensiva - ¿Lo deseas verdad? Pero es normal criatura, es tu marido y no tienes porque avergonzarte de manifestarle tus sentimientos.
- Pero es que Alejandro va a pensar que lo hice solo por lo del abogado – Magdalena esta angustiada –
- ¡Por Dios Magdalena! Alejandro no tiene porque suponer una cosa asi.
- Es que yo misma se lo dije – Magdalena baja la vista avergonzada – Le dije que estaba dispuesta a venderme nuevamente, por eso no ha venido, seguramente debe estar arrepentido de haberse dejado llevar y yo también mama ¿Pero como puede hacerlo sabiendo que me desprecia, que piensa de mi lo peor? Y... ¡Tiene razón mama! Mi comportamiento desde que lo conocí ha sido indigno, le he engañado, le he mentido, he intentado abandonarlo, tu y Dimitrio se han aprovechado de él para sacarle dinero, por eso no quiero que le vuelvas a pedir nada, para no hacer más grande la barrera que nos separa, si lo hace mama, nunca me atreveré a mirarlo a la cara.
- Bueno el tampoco se ha portado muy bien que digamos – dice Paula pragmática – Te ha echado de su casa acusándote de cosas horribles y todavía quiso ensañarse contigo desprestigiándote públicamente con el licenciado.
- Lo que quieras mama – suplica Magdalena – pero te lo ruego por la memoria de papa, no le pidas dinero.
Paula se queda mirando fijamente a su angustiada hija y finalmente cede.
Rufino llega corriendo muy asustado a casa de José Luis le cuenta lo sucedido delante le la casa de Magdalena y le advierte que el hacendado viene para su casa muy enfadado, llaman a la puerta, José Luis le ordena Rufino que abra y entra un enfurecido Alejandro, Rufino los deja solos, Alejandro de pie frente a José Luis que esta sentado en el sofá.
- ¿Qué quiere? – pregunta José Luis desafiante –
- Lo sabe muy bien – dice Alejandro furioso - ¡Qué deje en paz a mi mujer! Porque si no lo hace...
- ¿Me va a amenazar? – pregunta José Luis altivo –
- Por supuesto que si, y la próxima vez no habrá duelo de caballeros, ya que usted no lo es, sino que lo buscare donde sea y a cualquier hora para darle su merecido – grita Alejandro enfurecido –
- Tan poco es caballero quien ofende injustamente a una mujer tan digan como Magdalena – responde José Luis –
- Usted sabe mejor que yo que Magdalena no es tan decente, pero aunque fuera la peor mujerzuela...
- Como se atreve a llamarla mujerzuela – grita José Luis indignado –
- ¿Y es usted el que me lo dice? – contesta Alejandro encolerizado – Usted que la ha obligado a faltar a la decencia con sus peticiones, con su acoso, que ha pretendido robármela.
- A sido usted quien me la ha robado a mí – grita José Luis –
- Es mi esposa – afirma Alejandro exasperado –
- Pero es a mí a quien quiere – asegura José Luis –
- Tenga cuidado con lo que dice porque soy capaz de olvidarme de que esta herido y podría matarlo con mis propias manos – Alejandro aprieta los puños y intenta contenerse –
- ¡Hágalo, hágalo! – José Luis lo desafía orgulloso – No dudo que me mate, pero por lo menos me quedar la satisfacción que Magdalena lo odiara por el resto de sus días.
- Es usted un ser despreciable que no respeta nada, ni siquiera a esa pobre infeliz que es ahora su esposa, pero ándese con cuidado Álvarez, ya se lo he advertido, y me importa muy poco que Magdalena lo quiera o no, es mía, me pertenece y antes de conseguirla nuevamente va a tener que pasar sobre mi cadáver – grita Alejandro descompuesto –
Sin mas Alejandro da media vuelta y se va. Rufino entra corriendo, José Luis le dice.
- Ahora si Rufino, ahora si... – José Luis aprieta los puños mientras mira con odio- Como me gustaría matarlo.
Josefina esta escribiendo a su hermano para pedirle que aumente su asignación mensual porque necesita mas dinero para hacer una aportación mensual a un orfanato que están fundado las monjitas, llega Dimitrio y se lo cuenta, este se indigna porque le pone en ridículo con todo el mundo hasta con las monjas, él es su marido y debería ser el que le diera permiso, no su hermano, todo el mundo va a pensar que es un mantenido y además tendrán razón, es un mantenido y muy mal mantenido, hace un gesto despectivo y le dice a Josefina que hago lo que quiera mientras se marcha con un portazo, Josefina rompe la carta y comienza otra.
Adolfo ronda la casa de Dimitrio y Josefina, ve salir a su amigo, se esconde, y cuando él se aleja aprovecha para ir a ver a Finita, se introduce en el salón auque ella se había negado a recibirlo y pretende convencerla de su inocencia en el asunto de la falsa boda, no le extraña que Dimitrio le haya echado la culpa, necesita justificarse pero él no tuvo nada que ve.
- Le juro Josefina que yo estaba seguro que Dimitrio estaba enamorado de usted, hasta me hice a un lado y reprimí mis sentimientos para dejar el camino libre a mi amigo – Adolfo se pone trascendente - ¡Josefina yo la amo!
- ¡Jesus, Maria y José! – exclama Josefina asombrada – Como se atreve, soy una mujer casada.
- Lo sé, créame que no volveré a hablar de esto con usted pero no me niegue su amistad, por lo menos déjeme la dicha de verla de vez en cuando, de platicar con usted, yo sé que tiene muchas penas y no sabe cuanto me gustaría consolarla.
- Yo no tengo ninguna pena – asegura Josefina confundida –
- No finja conmigo Finita. Lo sé todo, por eso estoy aquí, para decirle que cualquier hombre se sentiría orgulloso de tenerla por esposa, pero Dimitrio no la quiere, eso es todo. Perdóneme si me atreví a hablar de un tema tan incomodo, tan personal, pero lo hice por el gran aprecio que le tengo, le ruego que me disculpe Finita, con permiso – Adolfo se levanta ceremonioso con aire de victima y sale de la casa dejando a Josefina sin habla –
Alejandro llega a su casa y se encuentra al padre Abundio esperándolo, se abrazan, Alejandro le reprocha que no le dijera que Rosario era su madre y consintiera que trabajara en su casa como sirvienta, el padre Abundio responde que esta muy contento porque todo se aclaro, era ella la que no quería que lo supiera, tenia miedo a su reacción, después pasa a hablarle de todo lo que le contó Rosario y le reprocha que fuera capaz de retar a José Luis, ha cometido un pecado terrible y espera que se arrepienta.
- Mi pecado fue no haberlo rematado hay mismo padre – asegura indignado Alejandro –
- ¡Alejandro! – exclama horrorizado el padre Abundio - ¿Quieres condenarte para siempre? Si no muestras arrepentimiento, Dios nunca te va a perdonar.
- De lo único que me arrepiento es de haber fallado padre – contesta Alejandro enfurecido – Ese infeliz se atrevió a decirme en mi cara que Magdalena esta enamorada de él y hoy mismo mando a su criado a llevarle un recado, a buscarla o que sé yo.
- ¡Pero bueno! – dice asombrado el padre Abundio – Ese hombre no esta casado con Angélica Arechiga.
- Si padre, pero evidentemente le importa muy poco ¿Le parece que un desgraciado asi merece vivir padre?
José Luis esta en la cama y Rufino le hace compañía, hablan sobre Angélica, José Luis reconoce que ha sido egoísta, cuando se recupere la va a sacar a pasear y a acontecimientos sociales, esta seguro que le gustara, Rufino se interesa por lo que va a hacer con Magdalena, debe dejar de pensar en ella, esta casada y él también, además no debió decirle al hacendado que ella lo quiere a él.
- Bueno y por que no, si asi es – contesta José Luis orgulloso –
- Porque a ningún hombre le gusta que le digan que su mujer quiere a otro – contesta Rufino razonable –
- Es que tu no entiendes Rufino. Magdalena y yo nos amábamos con locura, íbamos a casarnos, de pronto llego Almonte, ofreció dinero a su madre y me la robo, la obligaron a casarse con él con engaños, con mentiras, se ha portado con ella como un salvaje y ha hecho de su vida un infierno – José Luis ha ido alterándose –
- Bueno, cálmate Pepe, cálmate. Pero es su mujer y tu tienes que quitártela de la cabeza.
- Y tu crees que no lo he intentado, he intentado desesperadamente quitármela del corazón, he tratado de enamorarme de Angélica, pero en cuanto volví a verla todo regreso, la rabia, la frustración, el dolor de saber que pertenecía a otro hombre. Yo debería ser quien estuviera en lugar de ese maldito, me la han robado, me la han quitado a la mala, pero hay justicia en este mundo, algún día, algún día...
Alejandro va a casa de los Mendoza a acordar el día del bautizo con Magdalena, tiene que ser pronto porque el padre Abundio no puede quedarse muchos días.
- Decídelo tu – dice Magdalena –
- El sábado – propone Alejandro –
- Sí, esta bien.
- ¿Quiénes serán los padrinos? – pregunta Alejandro –
- Bueno yo había pensado en Nadia y su marido Francisco Torres Quintero, ella es muy amiga mía, pero sí tu no estas de acuerdo...
- No, me da igual, al fin espero no morir antes de que mi hijo sea mayor de edad – Alejando pregunta – Entonces, se va a llamar Iván como tu padre.
- Si Iván y también Alejandro – responde Magdalena bajando la cabeza avergonzada, Alejandro la mira sorprendido –
- ¿Tu crees que no será perjudicial para el niño viajar? –
- ¿Por qué? – Magdalena esta asombrada –
- Porque me gustaría que después del bautizo volviéramos a la hacienda.
- ¿Todos? – Magdalena sonríe feliz - ¿Yo también?
- ¿Y que pretendes? – dice seco Alejandro – que te deje aquí para que corras a los brazos de ese hombre.
La sonrisa de Magdalena se borra y mira a Alejandro al borde de las lagrimas.
Fin del capitulo 49
Mar




Escrito desde Mar 30, 2003, 11:58 PM

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Capitulo 48 de "Bodas de Odio"

by Mar

Magdalena esta en el hospital visitando a José Luis, este le dice que la hizo venir porque quizá sea la ultima vez que la vea. Magdalena angustiada le asegura que eso no será asi, esta segura que se aliviara. José Luis quiere que sepa que ha sido el amor de su vida, la ama y la amara siempre, le cuenta que su marido vino a verle. Magdalena asiente; Alejandro ya se lo contó. José Luis suspira y le dice que al menos ella será feliz.
En casa de los Mendoza, Paula esta indignada con Carmen y la regaña mientras se pasea inquieta por el salón; nunca debió consentir que Magdalena fuera a ver a ese hombre, Carmen se encoge de hombros, ella no pudo retenerla, intento convencerla pero no le hizo caso. Paula tiene miedo de que Alejandro se entere y se vuelva atrás en la reconciliación y el reconocimiento del niño, esta harta, en cuanto el niño se bautice le pedirá que se los lleve a la hacienda, sobre todo por Rosario, mientras más pronto se vayan menos gente se enterara de quien es, no sabe como presentarla el día del bautizo. Carmen siempre optimista apunta que bien vestida y recomendándole que no hable puede pasar desapercibida, pero Paula no es de la misma opinión, alega despectiva que lo indio se le ve a leguas, despotrica sobre el día que emparentaron con Alejandro, Carmen es de la misma opinión, pero no por Rosario sino por las desgracias y los escándalos que esa boda ha traído a la familia y también por el sufrimiento de Magdalena. Paula considera que la culpa es de su hija, si cuando ese hombre apareció en la hacienda se lo hubiera dicho a su marido, este lo habría matado allí y nadie se hubiera enterado. Llega Dimitrio y Paula lo manda a buscar a su hermana al hospital, al principio se niega pero cuando se entera que Alejandro ha venido a buscar a Magdalena y esta dispuesto a reconciliarte con ella, accede a buscarla.
En casa de Alejandro, Rosario esta poniendo la mesa para la cena, entra Maria y sorprendida al verla allí se enfrenta con ella.
- ¿Usted que hace aquí? – pregunta altanera –
- Poniendo la mesa para la cena – contesta Rosario sin inmutarse –
- Me refiero a que hace en esta casa – pregunta Maria en tono insultante –
- Para esta aquí no necesito pedirle permiso a usted – Rosario continua con lo que esta haciendo con actitud digna –
- ¡Bien dicho Rosarito! – exclama Cipriano riéndose mientras entra en el comedor - dirigiéndose a Maria – Y tu Maria, pues no seas tan alzada que te vas a arrepentir, yo sé porque te lo digo.
- Los que se van a arrepentir son ustedes – grita Maria enfurecida – en cuanto llegue Alejandro le voy a pedir que la corra – dice señalando a Rosario – y a ti que te ponga en tu lugar – ahora señala a Cipriano –
- ¡Hijole Mariquita! – exclama Cipriano muerto de risa – Vaya que estas de genio hoy.
Suena la campanilla y Maria va a abrir la puerta, no sin antes lanzarles una mirada asesina, se le oye hablar en la distancia con Alejandro pidiéndole que vaya al comedor a poner orden.
- Tu diste permiso para que esta mujer se quede aquí – pregunta Maria señalando despectiva a Rosario –
- Esta mujer no necesita de mi permiso para quedarse aquí – dice Alejandro rotundo – tiene todo el derecho del mundo y en este mismo momento quiero que le pidas perdón.
- ¿Perdón? ¿Pero por que? – pregunta Maria asombrada –
Alejandro cruza el comedor y se coloca al lado de Rosario pasándole un brazo por los hombros con ademán protector.
- Pues porque esta señora es mi madre – anuncia Alejandro a una aturdida Maria –
- Rosarito hasta que se lo dijiste – dice Cipriano acercándose a la pareja para felicitarlos satisfecho – Yo siempre lo supe, por mas que quisiste hacerme tarugo nunca me lo hiciste creer bien. Yo te lo decía Alejandro, que Rosario en el pueblo no había mas que una.
- Si, tienes razón – dice Alejandro – Ven mama vamos a la recamara.
Alejandro conduce cariñoso a su madre fuera del comedor pasando delante de Maria, que se ha quedado muda de la impresión, sin decirle nada.
- Coste Mariquita que bastantes veces te lo dije – señala Cipriano – Te dije que te pusieras aguzada con Rosarito.
- Pero tú lo sabias – Maria se enfrenta a Cipriano indignada - ¿Por qué no me dijiste nada?
- Seguro no estaba, pero como que me latía – Cipriano mira a Maria riéndose – Ahora haber que haces para contentarte con ella, pues si se le antoja, la que te pone de patitas en la calle es ella.
Dimitrio y Magdalena llegan a su casa, Magdalena muy digna se dirige a las escaleras para irse a su dormitorio, pero su hermano la detiene, quiere hablar con ella, se encierran en el salón.
- Magdalena siempre hemos sido una familia respetada, respetable. El único que ha hechos cosas indebidas he sido yo, las calaveradas en un hombre, hasta cierto punto se toleran, pero en una mujer no – Dimitrio habla a su hermana tranquilo, sereno, en plan cabeza de familia –
- Yo no he hecho nada indebido – responde Magdalena altiva –
- Tal vez para tu conciencia no, pero para la sociedad sí. El simple hecho que ahora este yendo a visitar a ese hombre es una falta hacia tu marido.
- Pero José Luis se esta muriendo, tu mismo lo vistes – señala Magdalena angustiada –
- Si, pero tu presencia ni aminora sus penas ni lo va a salvar, en cambio si perjudica tu imagen, el motivo del duelo entre Almonte y Álvarez ha transcendido, todo el mundo lo esta comentando, si vas a verlo tan a menudo mas van a hablar, pensaran que tu marido tuvo razón para retarlo – Dimitrio intenta que su hermana razone – Ahora, me ha dicho mama, que Alejandro ha venido aquí y que esta dispuesto a reconciliarse contigo.
- Si, pero yo no quiero volver a su lado – Magdalena levanta la cabeza orgullosa –
- ¿Por qué?
- Porque Alejandro no cree en mi, y eso me duele, me hiere profundamente, se ha dejado convencer por los demás, pero cuando me mira veo la duda en sus ojos.
- ¡Te digo la verdad! – Dimitrio mira a su hermana a los ojos – Si yo fuera él tampoco tendría confianza en ti.
- Pero como puedes decir eso Dimitrio – Magdalena esta indignada por la desconfianza de su hermano – Tu sabes que no soy capaz de...
Dimitrio la interrumpe.
- Yo te conozco desde siempre, sé que eres impulsiva, testaruda, pero que en el fondo tienes arraigado el sentimiento del honor, pero tu marido no lo sabe, ahora bien, el hecho de que hayas intentado fugarte con ese tipo varias veces no habla muy bien de tus principios.
- Pero no lo hice – protesta Magdalena airada –
- No lo hiciste porque algo o alguien te lo impidió.
- Entonces ¿Tu también piensas que soy una mujer sin dignidad?
- No Magdalena, no, a lo mejor yo te entiendo mejor que nadie, tal vez porque soy un poco elástico en lo que se refiere a la moral, con eso no quiero decir que no seas decente, pero es que la barrera entre el mal y el bien es tan sutil y tan fácil de cruzar. En tu boda con Almonte te sentiste engañada, usada, mama y yo tuvimos la culpa de acuerdo, por eso te rebelaste y quisiste hacernos pagar con la misma moneda, pero ya paso el tiempo, ahora ya tienes un marido y un hijo, que a lo mejor, dentro de un tiempo te puede reprochar muchas cosas.
- Me sorprende que seas precisamente tu quien me hable asi – Magdalena mira asombrada a su hermano desconociéndole – antes decías que uno tiene que vivir lo mejor que se pueda, nunca te importo nada ni nadie.
- Bueno si – Dimitrio muy serio y con aspecto responsable reflexiona – Papa ha muerto, soy el hombre de la familia y tengo que asumir mi papel. Magdalena yo te quiero – Dimitrio toma la mano de su hermana y intenta hablarle al corazón – Deseo que seas feliz, o por lo menos que vivas tranquila, sé que la única manera de lograrlo es que te reconcilies con tu marido, no importa si lo quieres o no. Él es el único capaz de darte la respetabilidad que te esta haciendo falta, tu no has comentado nada sobre las habladurías, los chismes de la gente, pero yo sé que eso te afecta, solo puedes acallar esos malentendidos volviendo con él. Tienes que hacerlo Magdalena – Dimitrio emplea toda su capacidad de persuasión – no solo por el buen nombre que nos dejo nuestro padre, sino porque ahora tienes una responsabilidad, un hijo.
- Si, tienes razón. Pero yo amo a Alejandro y su desconfianza me lastima tanto – dice Magdalena con tristeza –
- El también te quiere, si no te amara no hubiera hecho todo lo que hizo – Dimitrio acaricia a su hermana cariñoso – Eres una mujer buena y muy hermosa, la más hermosa de Puebla, estoy seguro que con el tiempo te ganaras su confianza.
A la mañana siguiente Alejandro se dispone a salir de su casa, Rosario acude a despedirle y le pregunta si va a ir a ver a Magdalena, Alejandro responde afirmativamente.
- Me gustaría ir contigo, pero a las señoras Mendoza no les gusta mucho verme allí – señala Rosario –
- Lo que a esa gente le guste o no nos tiene sin cuidado mama – responde cariñoso Alejandro –
- Tal vez hubiera sido mejor que no les dijeras que soy tu mama, te puse en vergüenza hijo.
- No vuelvas a decir eso mama – Alejandro toma a su madre de la barbilla – Eres mi madre te quiero y estoy muy orgulloso de ti. En cuanto regrese vamos a que te compres otra ropa.
Alejandro se despide con un beso de su madre, en cuanto sale aparece Maria en el salón con expresión compungida.
- Señora yo... perdóneme por favor yo no sabia – suplicante - No le diga a Alejandro que me corra, no tengo a nadie.
- Yo no le voy a decir nada a mi hijo – dice Rosario muy digna - pero si usted es una muchacha decente usted misma sabrá que es lo que debe de hacer – Rosario sale de la habitación sin dar opción a Maria para contestar –
En casa de los Mendoza, en el salón, Paula conversa con Magdalena sobre las murmuraciones que corren por la ciudad, por ahora solo son rumores, la gente no sabe nada de cierto, asi que si se reconcilia con Alejandro las murmuraciones se acabaran, en lo que se refiere al duelo, podrían echar a rodar otra versión, que el desafió fue por un asunto de juego, que ese hombre insulto a Alejandro llamándolo tramposo, le pide a Magdalena que hable con su marido para que apoye esa versión. Magdalena no cree que Alejandro acceda, él aborrece las mentiras. Magdalena esta muy preocupada por José Luis, si él muere, ella no podrá perdonar jamás a Alejandro.
- Ya deja de pensar en ese mequetrefe, que ha sido el culpable de todos nuestras desgracias – dice Paula muy enfadada – no se te vaya a ocurrir mencionárselo a Alejandro, es necesario que hagas las paces con tu marido hija, antes que nada para parar las murmuraciones, y también porque nuestra situación es desesperada, estamos en la mas completa ruina.
- Mama, por favor, no se te vaya a ocurrir pedirle dinero – Magdalena mira a su madre horrorizada –
- Es que tengo que hacerlo – asegura Paula muy digna –
- No por favor, ayer cuando vino lo corrí y si la próxima vez me reconcilio con él y después tu le pides dinero va a pensar que lo hice por eso.
- Basta ya de esos escrúpulos tan absurdos Magdalena – Paula esta indignada con su hija – Es tu marido, tiene la obligación de mantenerte.
- Sí a mí, pero no a ti.
- En los meses que estuviste aquí no te mando dinero, además soy tu madre, ¿quieres que tu tía y yo nos muramos de hambre?
Llega Alejandro, entra en el salón, Paula lo recibe sonriente y le pregunta si quiere hablar con Magdalena.
- No sé si ella quiere – dice Alejandro inseguro –
- Por supuesto – asegura Paula amabilísima – precisamente me estaba preguntando por ti – Paula se levanta – bueno los dejo y fijen de una vez la fecha para el bautizo.
Alejandro se sienta en el sofá frente a Magdalena que esta en una butaca.
- Supongo que no es cierto que estabas preguntando por mí.
Magdalena baja la cabeza sin contestar, Alejandro se da por enterado y continua.
- Ayer me dijiste que no querías volver a verme, pero ya ves, soy necio.
- Si, lo sé – dice Magdalena –
- Magdalena ¿qué puedo hacer para que me perdones? – la mira suplicante - ¡Te amo!
- Si me amas de verdad ¿por qué dudaste tanto? – pregunta Magdalena ofendida -
- Porque tu diste motivo – asegura Alejandro con amargura – Como podía creer en ti cuando el día de nuestra boda me echaste en cara tu odio, tu desprecio, me dijiste que estabas enamorada de otro hombre y hasta intentaste escaparte con él, no una, sino dos veces. Tú eras mi mujer y yo te quería con desesperación, y luego cuando me entere que ese hombre había vivido en la hacienda haciéndose pasar por otro, que tú lo sabias y no me habías dicho nada sentí una cólera horrible ¿Por qué no me do dijiste? ¿Por qué me dejaste hacer el ridículo? ¿Por qué permitiste que ese tipo se riera en mi propia cara?
- Te lo he dicho muchas veces Alejandro – responde Magdalena angustiada intentando que él la comprenda – Lo hice para evitar una desgracia, para que no te mancharas las manos con la sangre de un hombre inocente, como sucedió ahora.
- ¡Por Dios, por Dios! No lo defiendas – exclama Alejandro mientras se levanta indignado – Ese hombre no es inocente ¿Eras o no eras mi mujer cuando te propuso escapar con él?
- Si, pero – Magdalena baja la cabeza, ella permanece sentada mientras Alejandro de pie frente a ella sigue preguntando –
- ¿Cuántas veces en la hacienda no te dijo que te amaba?
- Si pero es que... – Alejandro la interrumpe –
- ¿Cuántas veces mas intento...? – se detiene la mira – o ¿lo logro?
- ¿Que quieres decir?
Alejandro agarra de un brazo a Magdalena y la levanta de la butaca, la coloca frente a él.
- Dime la verdad por favor Magdalena – suplica Alejandro – Ese tipo siendo mi esposa ¿te beso alguna vez?
Magdalena lo mira asustada y duda, tiene miedo de la reacción de Alejandro pero decide decir la verdad.
- Si – contesta Magdalena –
Alejandro pierde el control la zarandea mientras le grita.
- Y que más, dime, que más.
- Nada mas, nada mas – asegura Magdalena asustada –
Se suelta y sale corriendo del salón, Alejandro la ve marcharse y suspira desesperado.
Paula y Carmen conversan en la habitación de Magdalena mientras esperan el resultado de la entrevista entre Magdalena y Alejandro, hablan sobre el duelo y la forma de convencer a sus amistades que Magdalena no tuvo nada que ver, espera que ella sea capaz de conseguir que Alejandro colabore, a él también le interesa defender el buen nombre de su esposa, las dos ven asombradas como Magdalena entra corriendo en la habitación llorando a mares, se sienta debajo de la ventana sollozando y les dice.
- Es inútil, no me cree, no me cree, no me va a creer nunca.
Alejandro llega a su casa con cara de pocos amigos, arroja el sombrero y los guantes sobre la mesa con gesto de malhumorado, Rosario lo observa preocupada.
- Alejandro, te enojaste otra vez con la niña Magdalena.
- Voy a reconocer al niño porque tal vez si sea mío mama – dice Alejandro furioso – pero ella no es tan inocente como tu me hiciste creer.
Alejandro se encierra en su recama, dejando a Rosario muy preocupada.
Dimitrio lee el periódico en el salón de su casa mientras Josefina borda, ella quiere ir a visitar a Magdalena para ver el niño, dice que le gustan mucho los niños lanzando una mirada significativa a Dimitrio, también desea saber si a él le gustan, Dimitrio contesta muy seco que no, asi que Josefina insiste en saber si es por eso por lo que no ha consumado el matrimonio o es que es tan fea que no puede esta con ella. Dimitrio que ya no sabe por donde salir, responde que no a las dos preguntas y se marcha evitando de ese modo tan espinoso tema.
Adolfo esta en casa de su hermana Nadia, la amiga de Magdalena, intentando sacarle dinero, parece que tiene una deuda importante, ella no puede dárselo porque la cantidad es demasiado grande, esta intentando convencerla cuando hace su entrada Francisco, el marido de Nadia, y le prohíbe a su esposa volver a visitar a Magdalena, parece ser que le ha contado en confianza un magistrado, que Almonte ha pedido la anulación del matrimonio porque su esposa es una adultera y tiene un hijo que no es de su marido, hay un abogado en Puebla que ya esta moviendo el asunto, por ahora solo lo sabe él y el magistrado que lo lleva pero dentro de unos días lo sabrá, no solo toda la ciudad, sino el país entero.
Adolfo se va corriendo a casa de los Mendoza a contarles la noticia dejándolos sumidos en la desesperación, nadie sabe que hacer, ni tampoco a que viene ese asunto, Alejandro parecia dispuesto a reconocer al niño, no entienden porque cambio de opinión tan rápido. Magdalena considera que su marido los quiere destruir. Dimitrio decide ir a verlo, hay que parar el asunto antes de que sea del dominio publico, tratara de hacerlo razonar, no puede ensañarse de ese modo con la familia, si duda de Magdalena, bueno pues ni modo, pero los demás no tienen la culpa.
- No te va a hacer caso – dice muy segura Magdalena –
- Pues ruégale a Dios que me haga caso, si no tendré que retarlo a duelo para defender el honor de la familia – dice Dimitrio muy decidido –
- ¡No! – exclaman a dúo horrorizadas Paula y Carmen –
- Espera – Magdalena detiene a Dimitrio – Todo lo que esta sucediendo es por mi culpa, yo voy a arreglar ese asunto, lo arreglare a como de lugar – dice Magdalena dispuesta a todo –
Alejandro esta en su dormitorio, vestido con una bata, sentado en la cama, parece muy triste, desesperanzado. Rosario llama a la puerta y entra, se acerca y le pregunta si quiere cenar, Alejandro responde que no y le da las buenas noches. Rosario se retira y va al salón a apagar las lámparas antes de irse también a dormir, suena la campanilla, sorprendida va a abrir y se encuentra con Magdalena que pregunta por Alejandro, Rosario quiere ir a buscarlo a su recamara pero Magdalena no lo deja, ella misma ira, tiene que hablar con él. Rosario esta asustada, quiere saber que sucede, pero Magdalena no le explica nada, solo pide que rece por ella, todo lo hace por su hijo.
Alejandro se dispone a irse a la cama, comienza a quitarse la bata, golpean la puerta.
- Adelante – contesta Alejandro, se queda de piedra cuando ve entrar a Magdalena desafiante –
- ¿Qué quieres? – pregunta seco
- Hablar contigo – Magdalena se quita la capa muy decidida – Mi mama hace tiempo vino y te propuso un trato y tu aceptaste ¿por qué?
- Lo sabes muy bien – contesta Alejandro desconcertado –
- Me gustaría que me lo dijeras – Magdalena se quita el sombrero y lo deja encima de la cómoda - ¿por qué?
- Pues... porque tu me gustabas – Alejandro vuelve a abrocharse la bata -
- ¿Y te sigo gustando? – pregunta desafiante Magdalena -
- Magdalena con un demonio ¿a qué viene todo esto? – Alejandro esta comenzando a enfadarse –
- Contéstame... – vacila – por favor.
- ¿Para que? – se miran, Magdalena inflexible mira de frente esperando respuesta – ¡Si me sigues gustando! ¿Y que? – responde enojado Alejandro –
- A pesar de que te he engañado – Magdalena habla suavemente, muy serena y decidida, mirando de frente a Alejandro –
- Bueno, ¿qué es lo que pretendes Magdalena? – pregunta exasperado Alejandro, grita - ¿Qué te mate?
- Si – Magdalena indignada da rienda suelta a su furia y se enfrenta a Alejandro – prefiero que me mates a que llenes de lodo a mi familia, el apellido de mi padre a mi hijo, por eso vine, para venderme nuevamente con tal de que no lo hagas – se quita los guantes-
- ¿Qué es lo que no voy a hacer? – Alejandro esta furioso y desconcertado – voy a reconocer a tu hijo, no es eso – grita – ¿qué pretendes?
- ¿Y el abogado? ¿Y la anulación de nuestro matrimonio? – grita Magdalena indignada –
- ¿De que esta hablando?
- Del abogado que esta aquí en Puebla, que tu contrataste, que esta pidiendo la anulación de nuestro matrimonio porque soy una adultera, porque mi hijo no es tuyo – Magdalena se lanza sobre Alejandro llorando de rabia mientras grita – pero como te atreviste.
- Magdalena lo agarra de la solapa de la bata para zarandearlo y acaba llorando en sus brazos, Alejandro la abraza con expresión angustiada, ella llora contra su pecho.
- Magdalena... si pudieras entender lo que siento – le levanta el rostro y le acaricia mientras la mira intensamente – porque a pesar de todo... te amo Magdalena, te amo mi vida, se besan apasionadamente.
Esta amaneciendo, Rosario se ha quedado dormida en el sofá del salón esperando la salida de Magdalena preocupada por lo que pudiera suceder. Magdalena se despierta en la cama de su marido, Alejandro duerme a su lado, ella se levanta lentamente procurando no despertarlo se viste sin hacer ruido y sale de la habitación pasa delante de Rosario, que intenta detenerla y sale rápidamente de la casa. Alejandro comienza a despertarse, todavía medio dormido busca a Magdalena con la mano, al darse cuenta que ya no esta en la cama se levanta deprisa, se pone la bata y sale de la habitación se encuentra a su madre dando vueltas por el salón muy preocupada, le pregunta por Magdalena y ella le cuenta que salió hace un rato muy deprisa.
- ¿Te dijo algo? – pregunta Alejandro –
- No.
- Tal vez eso haya sido lo mejor – dice Alejandro –
José Luis esta muy recuperado, parece que de esta no se muere, Rufino esta muy satisfecho porque esta seguro que fueron las hiervas que él le coloco en la herida lo que le salvo y no las medicinas de los médicos. José Luis pregunta por Magdalena, quiere saber si volvió a verle, Rufino le contesta que no, ella no volvió.
- Seguramente su marido se lo prohibió – dice José Luis con rencor – Ese hombre no la quiere, la esta haciendo sufrir demasiado, te juro Rufino, que si no tuviera a Angélica yo me la robaba.
- ¿Y para que quieres una vieja que no te quiere? – pregunta Rufino cargado de razón –
- ¿De donde sacas eso? – José Luis esta indignado antes esa idea – por supuesto que me quiere.
- ¡No Pepe! – Rufino intenta hacerle entrar en razón – Si te quisiera desde cuando se hubiera escapado contigo.
- Tu no conoces a las mujeres de esa clase, no sabes como piensan, el nombre, el apellido esta por encima de todo. Ese Almonte nunca la hará feliz, no la entiende, no la quiere como yo. Rufino yo no encontrare paz hasta que haya sido mía.
- Mejor descansa Pepe, lo que pasa es que todavía tienes calentura.
- Piensas que estoy delirando.
- La mera verdad sí Pepe.
- Algún día, algún día te darás cuenta que no.
Alejandro va a ver al abogado que contrato le reprocha que antes de comenzar los tramites no lo visitara en su casa para comentarle lo que iba a hacer, el abogado se defiende, no sabia que estaba en Puebla, Alejandro da orden de parar la anulación, él esta seguro de la inocencia de su esposa y de la paternidad de su hijo, todos los malentendidos se han arreglado por lo tanto quiere que eche para atrás los tramites. El abogado se extraña porque se entero del duelo en el que Alejandro participo, pero este seco y terminante repite la orden que el abogado no tiene mas remedio que acatar.
Magdalena conversa con Carmen sobre lo sucedido la noche anterior.
- Pero porque no te quedaste con tu marido – pregunta Carmen extrañada –
- Porque Alejandro no cree en mi tía.
- ¡Magdalena por Dios! – exclama Carmen desesperada – Como te complicas la vida, además quien te dice a ti que...
- Lo sé tía, lo sé, no debí haber ido a su casa y menos haber hecho lo que hice – Magdalena esta muy arrepentida –
- ¿Qué hiciste? ¡Humm! – Carmen comprende por la expresión de su sobrina – ¿Y que tiene eso de malo, acaso no es tu marido?
- Si, pero con eso le demostré que soy lo que él piensa, que soy capaz de todo por conseguir lo que quiero.
Paula entra con una carta de Alejandro, Magdalena la lee impaciente, Alejandro le dice que no se preocupe, que ha dado orden al abogado que pare los tramites de la anulación del matrimonio.
- ¡Bendito sea! Al fin todo se va a arreglar – suspira aliviada Paula – pero... ¿por qué no vino él personalmente?
- Quien sabe – responde Magdalena muy triste –
Fin del capitulo 48.
Mar




Escrito desde Mar 28, 2003, 8:01 PM

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Capitulo 47 de "Bodas de Odio"

by Mar

Alejandro observa como Rosario llora desesperada sin contestar a su pregunta, impaciente vuelve a preguntar.
- ¿Pero es usted mi madre? Contésteme.
Rosario sin dejar de llorar asiente con la cabeza.
- Pero no... ¿no me esta engañando? – dice Alejandro mirándola incrédulo –
Rosario niega con la cabeza llorando a mares, por fin consigue articular palabra y entre sollozos asegura.
- El padre Abundio lo sabe, y también Cipriano – después lo mira asustada y pregunta - ¿le da vergüenza?
- No, es que... no puedo creerlo – Alejandro esta muy emocionado, le tiemblan las manos – pero todos estos meses junta a mí – extiende las manos hacia Rosario y le toca la cara y después la abraza llorando mientras exclama - ¡Mama! –
Los dos lloran abrazados, Alejandro la besa y Rosario le corresponde.
Magdalena va a casa de Angélica a avisarla de lo sucedido y del estado de su marido, le cuenta que José Luis la mintió que si hubo duelo y que esta herido pero se pondrá bien, Angélica insiste en ir a verlo inmediatamente.
Dimitrio reúne a Carmen y Paula en el despacho para ponerlas en antecedentes de los sucedidos, Alejandro y José Luis se batieron en duelo esa madrugada, el chisme corre por toda Puebla y lo peor es que se murmura que fue por un asunto de honor en el que esta involucrada Magdalena, la muy tonta estaba en el duelo y corrió hacia el militar cuando cayo. Paula esta horrorizada, no puede creer que hayan caído tan bajo, este escándalo supone el desprestigio, una verdadera muerte civil.
En casa de Alejandro, madre e hijo conversan en el salón sentados en el sofá, tomados de las manos.
- Y yo que te creí muerta – dice Alejandro emocionado – porque no me lo dijiste enseguida, porque permitiste que te tratara asi, en la forma en que lo hice mama, como una sirvienta cuando eras mi madre – Alejandro besa la mano de su madre mientras esta llora –
- Es que tú eras el patrón hijo y cuando conocí a tu esposa y me di cuenta que era una muchacha tan elegante tan fina, me dio miedo avergonzarte.
- Yo te eche de la hacienda – dice Alejandro avergonzado – debiste habérmelo dicho en ese momento – la mira con ternura – es que no puedo creerlo ¡Te lo juro!
- Dime hijito ¿Qué vas a hacer con tu mujer?
- Ella me ha engañado mama – con tristeza – que daría yo porque no fuera cierto.
- No Alejandro, tu esposa es buena – afirma rotunda Rosario – si ha hecho algunas cosas que no debía, es cierto, pero ella no te ha traicionado como tu piensas, la criatura es tuya te lo juro, pero si es igualito a ti, te lo digo yo, no puedes desconocerlo, es sangre de tu sangre, cuando lo tengas en tus brazos te vas a dar cuenta de lo que te estoy diciendo.
- Esta bien mama – Alejandro cede ante las suplicas de su madre –
- ¿Te vas a contentar con la niña Magdalena? – pregunta Rosario esperanzada –
- No, no, eso no – Alejandro se levanta y pasea nervioso por la habitación – reconoceré a mi hijo, pero no puedes obligarme a pasar por encima de sus traiciones y volverla a aceptar – se inclina hacia su madre angustiado – entiéndeme, no puedo mama, no puedo.
Rosario se levanta y toma a Alejandro de las manos.
- Hijo tu esposa me ha contado todo, como fue que se casaron ustedes y me ha platicado del otro hombre, cuando ella hizo lo que hizo fue porque todavía no te quería. No, no es que quiera justificarla Alejandro; pero después aprendió a quererte, yo la he visto llorar por ti hijito, la he visto desesperada por tu rechazo, tu has sido el único hombre de su vida, créemelo, me lo ha jurado hijo, y yo la creo.
- ¿Tanto confías en ella? – pregunta Alejandro asombrado –
- Sí, hijo sí.
- Mama, mama, si tan solo tuviera una prueba – dice Alejandro atormentado –
- ¿Por qué no vas a hablar con ese hombre? – le propone Rosario –
- ¿Con quien? – desconcertado – Con José Luis Álvarez.
- Si, la niña dice que no es malo y tal vez diga la verdad.
En casa de los Mendoza están muy inquietos por la situación y por la ausencia de Magdalena, Paula manda a Dimitrio a buscar a su hermana, cuando este sale comenta con Carmen lo sucedido; No saben que hacer porque si al escándalo le unes la miseria ya nada puede ir peor. Carmen también esta muy asustada pero no sabe que hacer, Paula decide enviar a su cuñada a hacer visitas para intentar calmar las murmuraciones, tiene que decir que el duelo fue porque ese hombre le falto al respeto a Magdalena en la calle, a Carmen el encargo no le convence mucho pero finalmente acepta.
Angélica llega al hospital acompañada de Magdalena, José Luis esta muy mal le esta subiendo la fiebre, Magdalena se queda un rato acompañando a Angélica pero finalmente decide irse, cuando esta saliendo de la habitación se encuentra con un enfurecido Dimitrio que lleva horas buscándola y se enfurece aun mas al encontrarla visitando a José Luis para dar mas pábulo a las murmuraciones, Magdalena alega que eso a ella no le importa nada lo único que le interesa es la salud de José Luis, además si la gente esta hablando no es por su culpa sino por la de Alejandro. Dimitrio enfadado la manda callar y la saca del hospital.
Alejandro continua conversando con su madre, insiste en que no debe volver a casa de los Mendoza, su lugar esta junto a él.
- Si hijo, pero tengo que decírselo a la niña Magdalena – alega Rosario – bueno ella ya sabe quien soy yo pero...
- ¿Magdalena esta enterada? – dice Alejandro asombrado –
- Si, se lo dije esta mañana, por eso fuimos a ese lugar, ella misma me lo pidió, teníamos la esperanza de que si yo te lo decía antes no ibas a echarte de balazos con ese hombre, pero ya ves, llegamos tarde.
- Mama como puedes decir que Magdalena me quiere si lo único que le importo fue lo que le paso al otro, no puedo olvidar el odio con el que me miro.
- Es que la ofendiste mucho hijo, la echaste de tu casa como si fuera una mujer de la calle, le dijiste cosas muy feas, ella es una muchacha fina, distinguida bien criada.
- Mama ¿De verdad piensas que me equivoque? ¿Qué Magdalena no me ha engañado con ese hombre? – pregunta Alejandro dubitativo –
Rosario se levanta del sofá y se acerca a Alejandro que esta sentado en una butaca, le toma la mano mirándolo amorosamente.
- Estoy segura mi vida, ya te lo dije, ella me ha contado todo con lagrimas en los ojos.
- Es muy hábil para mentir – alega Alejandro –
- No, no mi vida, estas necio por tus celos, por el coraje, yo te entiendo, pero estas equivocado mi vida, tu mujer es buena, decente y te quiere con toda el alma.
Alejandro se levanta angustiado, ya no sabe que pensar, intenta marcharse, pero Rosario lo detiene.
- ¡Te juro por la virgen que es inocente!
- Mama – dice Alejandro desesperado - Daría mi vida para que fuera cierto, créemelo ¡No sabes cuanto la quiero! – Alejandro y Rosario se abrazan –
Magdalena llega a su casa acompañada de Dimitrio es recibida por una enfurecida doña Paula que pregunta dónde estaba, cuando se entera que en el hospital visitando a José Luis monta en cólera.
- Pero has perdido el juicio Magdalena, por todos los santos ¿qué es lo que pretendes? No te das cuenta que la ciudad entera esta hablando mal de ti y tu todavía te vas a ver a ese individuo.
- Si mama – protesta Magdalena – Yo no podía abandonar a José Luis.
- ¿Y que te importa a ti ese mequetrefe?
- No quiero que se muera José Luis, es una victima inocente de ese monstruo que tengo por marido – grita Magdalena indignada –
- Mira Magdalena, cálmate y deja de decir tontería – Dimitrio interviene en la conversación bastante molesto – debes reconocer de una vez por todas que ese infeliz se ha portado como un cobarde, cualquier otro hombre en lugar de tu marido lo habría rematado en lugar de respetarle la vida.
- ¿Y tu que sabes? Tu no puedes opinar – Magdalena se enfrenta furiosa a su hermano –
- Yo opino todo lo que se me da la gana, antes que nada porque tengo razón, además soy el jefe de esta casa y como tal me respetas - dice Dimitrio –
- ¡Respetarte! – exclama irónica Magdalena - ¿Por qué? Eres menor que yo, además no has hecho nada para que yo te respete.
- Yo soy el hombre de esta casa – afirma Dimitrio furioso –
- ¡Bueno ya! – Paula corta la discusión – Ustedes han perdido el decoro, la decencia, la dignidad y tu Magdalena, te has convertido en una vergüenza para nuestra familia. Perteneces a una de las familias mas distinguidas de Puebla y eres una señora casada con un hijo y te estas portando como una mujerzuela de lo peor ¿Qué les pasa a ustedes? ¿Qué diría su padre si aun viviera? ¿Sabes que todo el mundo esta hablando a tus espaldas? ¿Que ya están enterados de lo del duelo de tu marido y ese pelado?
- ¿Y que dicen? – pregunta Magdalena.
- ¡La verdad! – exclama indignada Paula – Que Alejandro se ha batido con él por un asunto de honor.
- Pero es que Alejandro no tiene razón – afirma Magdalena – esta equivocado, yo no lo he engañado.
- ¿Cómo puedes decir eso? – Paula esta indignada – ¿Acaso no es engaño el haber querido escaparte con él y haberle ocultado su verdadero nombre cuando estaba en la hacienda?
- Si pero... – Magdalena esta desconcertada – Pero no se dan cuenta que José Luis se puede morir y si eso sucede no se lo voy a perdonar a nadie, ni a ustedes, ni a Alejandro, ni a mi misma – Magdalena se retira llorando a su dormitorio –
- Te prohíbo que vuelvas a ver a ese hombre, entendiste, te lo prohíbo – grita Paula mientras Magdalena sube las escaleras –
Alejandro va al hospital a ver a José Luis, Rufino intenta echarle pero José Luis quiere hablar con él y le pide que los deje solo, muy a regañadientes Rufino sale de la habitación.
- Solo quiero que me diga una cosa – dice Alejandro muy serio - ¿Usted y Magdalena fueron amantes?
José Luis lo mira asombrado sin responder.
- ¿No quiere contestarme? – insiste Alejandro –
- ¿Piensa que le voy a decir la verdad? – pregunta José Luis –
- No lo sé, pero si miente espero darme cuenta.
- Usted no quiere a Magdalena porque cuando se quiere se confía en el ser amado – reprocha José Luis –
- ¿No me lo va a decir? – Alejandro no entra en el juego, no va a discutir su amor por Magdalena con José Luis –
- Me gustaría decirle que Magdalena si fue mi amante para vengarme del daño que usted me ha hecho, pero ella es una mujer buena, decente y no quiero mancharla con la calumnia ¡No señor Almonte! Magdalena nunca a sido mía, pudo mas su sentido de la dignidad que el amor que me tuvo.
- ¿Hay algo que pueda hacer por usted? – pregunta Alejandro –
- Nada – contesta cansado José Luis –
Carmen llega de la calle, ha estado visitando conocidas para saber lo que se dice y intentar contrarrestar los chismes, Paula le pregunta ansiosa por el resultado, Carmen le cuenta que fue un fracaso total, nadie se creyó su versión por que ya estaban enteradas de que Magdalena paso toda la mañana en el hospital con el militar y además sus amistades estaban muy extrañadas de que Alejandro ni una sola vez hubiera visitado a Magdalena desde la muerte del general Mendoza, las dos están muy preocupadas por el curso de los acontecimientos, tal como están no se van a atrever a poner un pie en la calle, mientras están con esta elucubraciones sueña la campanilla, Paula abre la puerta y se encuentra con Alejandro acompañado de Rosario.
Paula lo invita a pasar y le comenta sobre su angustia por lo sucedido, la gente murmura cosas horribles. Alejandro ceremonioso pide que avisen Magdalena pues quiere hablar con ella, Paula manda a Carmen a avisarla, invita a Alejandro a pasar al salón y manda a Rosario a la cocina, Alejandro detiene a su madre, que ya iba a hacer caso a la orden.
- No, no, un momento – se vuelve hacia Paula – doña Paula quiero que sepa que Rosario es mi madre y como tal quiero que desde hoy se la trate.
- ¡Tú madre! – exclama Paula estupefacta –
- ¡Sí, mi madre! – responde Alejandro rotundo –
Magdalena esta alimentando a su hijo cuando entra Carmen a anunciarle que Alejandro esta abajo y quiere verla, ella se niega a bajar, no quiere verlo, ningún arreglo es posible entre Alejandro y ella, la tía Carmen hace un gesto de desesperación y se marcha para intentar averiguar que es lo que quiere Alejandro.
En el salón, Alejandro y Rosario están sentados en el sofá y Paula en la butaca, la incomodidad de Rosario es evidente, no sabe donde meterse, Paula intenta disimular la suya. Llega Carmen anunciando que Magdalena esta alimentando al niño y que enseguida baja, Rosario intenta levantarse para cederle el sitio a Carmen, que se ha quedado de pie detrás del sillón de Paula, pero Alejandro la agarra del brazo y la detiene.
- ¿Dónde vas mama?
- No nada – responde azorada Rosario volviendo a sentarse –
- Rosario es mi madre doña Carmen – anuncia Alejandro – me acabo de enterar hoy, yo la creí muerta pero afortunadamente no es asi.
- ¡Que bueno me alegro! – exclama expresiva Carmen - ¿Y para eso vino, para darnos la noticia?
- Bueno no, no precisamente. Vine porque quiero que Magdalena y yo fijemos la fecha del bautizo de nuestro hijo – dice Alejandro nervioso –
- Quiere decir que ya esta convencido de que es de usted – dice Carmen muy contenta –
- Claro que si – contesta Alejandro –
- Ay Alejandro me alegro tanto – dice Paula con tono afectado - no sabes cuan afligidas estuvimos al enterarnos de tus dudas de tus sospechas, Magdalena estaba desesperada ¿verdad Carmen?
- Si, si claro, lloraba todo el día la pobre – contesta Carmen –
- Créanme que lo siento – contesta Alejandro incomodo –
- Alejandro que contenta estoy, Magdalena se va a volver loca de felicidad – se levanta y le dice a Alejandro - pero ven Alejandro ven para que tanta formalidad entre nosotros ¿no quieres subir a la recamara para ver a la criatura?
- Si esta bien señora – Alejandro se levanta sonriendo y sigue a Paula escaleras arriba –
Entran en el dormitorio de Magdalena, esta dándole el pecho al niño, cuando se da cuenta que Alejandro esta en la habitación lo mira asombrada y se cubre con la bata.
- Magdalena tu marido se moría de ganas de ver a la criatura – dice Paula -
Alejandro se acerca receloso, se detiene mirando a Magdalena que esta sentada en la cama con el niño en los brazos, lo mira con ternura sonriendo mientras Paula alaba la belleza del niño y lo muchísimo que se parece a él, no olvidándose de señalar que es rubio como ellos. Alejandro no sabe que hacer, esta de pie en medio de la habitación aguantando la cháchara de Paula mientras Magdalena sentada en la cama permanece fría y distante.
- Alejandro viene para fijar la fecha del bautizo del niño – anuncia Paula satisfecha a su hija – y se retira dejándolos solos.
Cuando Paula desaparece Alejandro intenta romper el hielo con Magdalena, esta nervioso, se retuerce las manos, al final las coloca en la espalda.
- Esta muy bonito – dice mirando al niño - ¿Cómo se va a llamar?
- Iván, como mi padre – contesta distante Magdalena –
- Me parece bien – dice Alejandro – Magdalena estoy muy arrepentido.
Magdalena lo mira con dureza mientras acuna a su hijo.
- No me interesan tus disculpas.
- Es que... – Alejandro vacila – Te pido perdón.
Magdalena se levanta, deja al niño en la cuna, mientras Alejandro la observa nervioso, después se vuelve y se enfrenta a su marido.
- ¿Cómo te atreves? Cuando hay un hombre agonizando por tu culpa – reprocha indignada Magdalena –
- Si ya sé – Alejandro se muestra arrepentido – no debí haber llegado hasta esos extremos. Pero ese hombre no es tan inocente como tu dices, y no quiero que volvamos a hablar de él, sino de nosotros nada mas, los dos cometimos muchos errores, pero ahora te pido que olvidemos el pasado.
- Lo mismo te dije yo hace unos días y me contestaste que nadie te puede obligar a vivir con... – se le rompe la voz y a punto de llorar vuelve el rostro – una cualquiera... eso me dijiste a mi... a mi.
- Si, estaba yo confundido – contesta Alejandro con expresión culpable – cegado por los celos ¡Perdóname por favor! – Alejandro se acerca a Magdalena y le toma una mano –
- No te acerque – dice Magdalena mientras se suelta – me has echado de tu casa me has humillado y ahora pretendes que olvide todo... Es que... no puedo, y menos sabiendo que José Luis puede morir por tu culpa.
- Bueno, y que puedo hacer para que me perdones
- Nada.
- ¿Quiere decir que ya no piensas volver a vivir conmigo? – pregunta Alejandro acongojado –
- No, ¿para qué?
- Bueno, porque estamos casados, porque tenemos un hijo – contesta Alejandro angustiado –
- También estábamos casados cuando me echaste de tu casa, y a ese hijo que ahora estas reclamando te atreviste a repudiarlo – lo mira acusadora – lo llamaste bastardo. ¿Cómo es que cambiaste de parecer?
- Mi madre me hablo de ti, ella esta segura de tu inocencia, además fui a ver a ese hombre.
- ¡A José Luis! – exclama Magdalena asombrada - ¿Por qué?
- Para preguntarle.
- Para preguntarle ¿qué cosa?
- Pues yo... necesitaba saber Magdalena.
- ¿Para creer en mi tuviste necesidad de preguntarle a todo el mundo? – Magdalena esta indignada – creíste en la palabra de los demás y no en la mía, los otros si pudieron convencerte pero yo no.
- Magdalena por favor – suplica Alejandro –
- Vete, vete, es que no te quiero ver nunca mas, lárgate, es que no quiero un marido como tu – levanta la voz - ¡Te aborrezco Alejandro! ¡Te aborrezco!
El niño comienza a llorar, Magdalena se inclina sobre la cuna para calmarlo, Alejandro la observa unos instantes aturdido y después da media vuelta y se marcha.
En casa de Alejandro este le cuenta a su madre lo sucedido con Magdalena, se queja de las muchas mentiras de esta.
- Es que me ha mentido tanto, desde la primera vez que fui a su casa me recibió con un engaño – se detiene y la sospecha vuelve a cruzar por su rostro - ¿y si estuviéramos equivocados mama?
- No Alejandro, no vuelvas a pensar esas cosas hijo – Rosario lo tranquiliza, Alejandro cariñoso toma las manos de su madre –
- Claro, tienes razón.
- ¿Cuándo será el bautizo? – pregunta Rosario –
- En cuanto llegue el padre Abundio, al rato le voy a mandar un telegrama, porque quiero que sea él quien bautice a mi hijo.
- ¡Que alegría! Y que lindo es el niño – dice Rosario –
- Si – Alejandro sonríe con ternura – es un ser tan pequeño, tan frágil.
- Y es tuyo mi vida, tuyo – afirma segura Rosario -
- Si mama, es mío, que suerte tenerte a mi lado – dice Alejandro abrazando a Rosario –
Carmen intenta convencer a su sobrina que hizo una tontería al rechazar a su marido, hablan en el vestíbulo.
- Es que tu no entiendes tía, creyó en la palabra de Rosario, hasta en la de José Luis, pero no en la mía ¿Cuántas veces le jure que no le fui infiel y que esa criatura era suya? Hasta en el nombre de mi padre se lo jure, pero nunca me creyó.
- Bueno pero lo importante es que esta arrepentido y que quiere reconciliarse contigo – dice Carmen conciliadora –
- Tía por favor, yo necesito que Alejandro crea en mi, pero por misma, no por las palabras de los demás, es que me ha herido tanto, me ha humillado profundamente.
- Si, si mi amor, pero tu reconoce también que tu comportamiento no ha sido muy claro que digamos, y para que ese pobre cristiano vuelva a tener confianza en ti se los tienes que demostrar con hechos no con palabras, lo que pasa es que también tú eres muy orgullosa Magdalena.
Suena la campanilla de la puerta, Carmen va a abrir, es Rufino que viene a buscar a Magdalena, José Luis la llama, esta muy enfermo y Rufino teme que muera, Magdalena se precipita escaleras arriba a por un chal para irse al hospital, ante las protestas de su tía que le dice que como quiere que Alejandro confié en ella si se comporta de esa manera. Ella le grita que le importa muy poco, José Luis se esta muriendo por su culpa y necesita verlo, se marcha dejando boquiabierta a Carmen.
Fin del capitulo 47.
Mar




Escrito desde Mar 27, 2003, 6:10 PM

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Capitulo 46 de "Bodas de Odio"

by Mar

José Luis escucha a Magdalena contarle las intenciones de Alejandro y asiente, eso tenia que ocurrir tarde o temprano, Magdalena indignada le pide que haga algo para evitar el enfrentamiento, Alejandro esta envenenado por los celos y el odio y es incapaz de razonar por lo tanto él debe hacerlo, lo mejor es que se esconda unos días, Alejandro se cansara de buscarlo y regresara a la hacienda. José Luis afirma que no le tiene miedo a Almonte y no esta dispuesto a huir como un cobarde. Angélica se incorpora a la conversación, llora asustada, las dos mujeres intentan hacer entrar en razón a José Luis que insiste en enfrentarse a Alejandro. José Luis dice en que él no tiene la culpa, es Almonte quien vino a su casa a buscarle y si quiere que de enfrenten no será él quien se lo niegue.
Cipriano que ha estado todos estos días apostado delante de la casa de José Luis lo ve llegar y va rápidamente a avisar a Alejandro, que se apresura a salir con Cipriano en dirección a la casa de su rival.
Mientras tanto Angélica esta cada vez mas desesperada, José Luis al ver su estado dice que va a intentar razonar con Alejandro, es mas, Magdalena y él irán en ese mismo momento a verlo, Magdalena intenta protestar, pero José Luis se lo impide, y después de despedirse de Angélica salen los dos de la casa, una vez fuera Magdalena se vuelve hacia José Luis y le dice indignada.
- ¿Pero te has vuelto loco José Luis? Como pretendes que nos presentemos los dos juntos frente a Alejandro.
- No mi amor – José Luis intenta tomarla de las manos pero ella lo evita – solo lo dije para tranquilizar a Angélica, en ningún momento pensé que fuéramos a rogarle a tu marido.
- Pero... ¿Y que piensas hacer? – pregunta Magdalena preocupada –
- Ire a verlo yo solo – José Luis se yergue orgulloso – pero no para pedirle que me perdone la vida, sino para ponerme a sus ordenes.
- ¿Quieres enfrentarte a él? – Magdalena lo mira incrédula –
- Si – contesta José Luis rotundo –
- Pero ¿Por qué? – Magdalena esta desesperada –
- Porque eso debí hacerlo desde el principio, desde que llegue a la hacienda y no haberme escondido tras un nombre falso como un cobarde, a esta hora o yo estaría muerto o el muerto habría sido él – avanza un paso hacia Magdalena y la toma de los brazos - ¡Y tu serias mía Magdalena!
Magdalena se separa rápidamente y vuelve la cabeza evitando la mirada de José Luis, y entonces ve venir por la calle a Alejandro acompañado de Cipriano, Alejandro los alcanza furioso.
- ¡Infeliz, desgraciado! – grita Alejandro queriendo echarse encima de José Luis, Magdalena se interpone entre los dos, refrenando a Alejandro-
- No le permito – dice José Luis desafiante –
- ¡Cállese cobarde! – le grita Alejandro –
- Cuide sus palabras Almonte, no voy a permitir que me ofenda – José Luis insiste en enfrentarse a Alejandro –
- Pero como se atreve a pasearse por la calle con ella – grita Alejandro indignada y enfurecido –
- No, Alejandro déjame explicarte por favor – Magdalena a puesto sus manos en el pecho de Alejandro intentando impedir el enfrentamiento –
- Tu no hables – dice Alejandro enfurecido mientras la toma de los brazos y la aparta para quedar frente a frente con José Luis –
- Esta bien, veo que esto es inevitable – José Luis orgulloso mira desafiante a Alejandro y acepta el duelo – Donde y cuando quiere que nos enfrentemos.
- Mañana a las seis en el cerro de San Juan – dice Alejandro –
- Allí estaré – contesta José Luis –
- ¡Vámonos! –
Alejandro agarra a Magdalena por un brazo y la arrastra mientras ella suplica a José Luis, le pide a gritos que no acuda a la la cita. Alejandro vuelve a decirle.
- ¡Vámonos – y se la lleva arrastras –
Suena la campanilla en casa de los Mendoza, Rosario va a abrir y ve entrar por la puerta a un enfurecido Alejandro que arrastra tras él a una angustiada Magdalena, esta intenta inútilmente explicar que fue a la casa de José Luis porque Angélica la llamo; ella no sabia que él había regresado. Alejandro la arrastra hasta el despacho, una vez allí la suelta y le espeta furioso.
- Eres una desvergonzada ¿pero es que ni siquiera por tu hijo te controlas? Pero te juro Magdalena, te juro, que desde mañana si quieres volver a verlo lo vas a hacer en el cementerio.
- Pero José Luis no tiene la culpa de nada – protesta Magdalena –
- Pero como te atreves a decir eso – Alejandro grita enfurecido – hasta donde llega tu descaro.
- Pero estas equivocado Alejandro, por favor reacciona – Magdalena lo mira con ternura mientras afirma – es a ti a quien quiero.
Alejandro le lanza una mirada fulminante y se da media vuelta para marcharse, pero Magdalena lo agarra de un brazo y se lo impide mientras le dice suplicante.
- No por favor escúchame. No soy tan culpable como tu piensas, mira quiero que olvidemos el pasado, que empecemos una vida nueva juntos – Magdalena lo mira suplicante – no me pidas que me humille una vez mas por favor ¡Te amo y necesito que creas en mi!
- No puedo – dice Alejandro desesperado – Te juro que no puedo – angustiado – me has herido demasiado, te has burlado de mi amor, me has engañado de la manera mas infame poniéndome en ridículo frente a todo el mundo y tienes un hijo que no es mío ¿Cómo pretendes que te perdone?
- No es verdad – Magdalena intenta desesperadamente que confié en ella – nada de eso es verdad.
- ¡Dios del cielo! – exclama Alejandro atormentado – Si cuando menos reconocieras tu culpa.
- No tengo porque admitir un pecado que no he cometido Alejando – dice Magdalena llorando desesperada –
- Y yo no tengo porque aceptar por esposa a una... ¡cualquiera! – Alejandro se suelta bruscamente y sale furioso del despacho, Magdalena se queda llorando –
Rosario que ha escuchado desde la puerta lo ve pasar frente a ella enfurecido y acude a consolar a Magdalena, entra despacio y pregunta que pasa, Magdalena le contesta furiosa secándose las lagrimas con las manos.
- Que mi marido es un monstruo – y se marcha corriendo a su dormitorio –
José Luis regresa a su casa y tranquiliza a Angélica, ya hablo con Almonte, fue a verlo acompañado de Magdalena y entro en razón, ya no habrá duelo, Angélica interpreta que Alejandro y Magdalena se reconciliaron y se siente muy satisfecha.
Alejandro regresa a su casa enfurecido seguido por un indignado Cipriano que no comprende como su amigo y patrón se contuvo al encontrar a su mujer con ese hombre, él los hubiera matado a los dos allí mismo. Alejandro arroja el sombrero y los guantes sobre la mesa y se vuelve hacia Víctor que entra en la habitación, le pregunta.
-¿Quieres ser mi padrino?
- ¿Te vas a batir en duelo con José Luis Álvarez? – pregunta Víctor con gesto de incredulidad –
- Si mañana – contesta Alejandro muy seguro –
- Alejandro, ¿lo has pensado bien?
- Si encárgate de todo por favor, le cite a las seis de la mañana en el cerro de San Juan – Alejandro se marcha rápidamente a encerrarse en su recamara sin que Víctor tenga tiempo de protestar –
Ante la huida de Alejandro Víctor interroga a Cipriano que se muestra mas que dispuesto a contarle todo lo sucedido, resulta que fueron a ver a ese hombre y lo encontraron en la calle con la patrona, Cipriano no sabe como su patrón se aguanto de no meterles un plomazo allí mismo, él si lo hubiera hecho, se los hubiera echado a los dos.
Rosario acude a ver a Magdalena a su dormitorio, esta muy triste por ver a los patrones disgustados y le gustaría ayudar en algo. Magdalena se conmueve al ver la preocupación de Rosario y le sonríe tristemente mientras le da las gracias, ya no hay nada que hacer, las cosas han ido demasiado lejos y ella ya no esta dispuesta a suplicar. Alejandro no la quiere si fuera asi confiaría en ella.
- No se enoje conmigo señora – Rosario por fin se decide a preguntar – Ya sé que no debería preguntar pero usted me dijo que si le había faltado al señor, pero ¿No es cierto verdad? – Rosario esta angustiada – usted no puede haber hecho eso.
- ¿Usted me quiere Rosario? – pregunta Magdalena –
- Si señora, la quiero mucho.
- ¿Por qué?
- Porque es usted buena y porque la he visto sufrir tanto por el patrón, eso quiere decir que lo quiere.
- Si, pero él no cree en mi cariño, piensa que soy la mujer más despreciable del mundo.
- Pero dígame, ¿usted le ha faltado señora?
- Si, si le he faltado – dice Magdalena suspirando – pero eso sucedió cuando aun no lo quería, yo estaba desesperada por José Luis, quise irme con él es cierto y una vez – Magdalena vacila – es que solo fue un beso Rosario y no sabe cuanto me arrepiento, porque si bien no he engañado a Alejandro de la manera que él piensa, si le he faltado, es que José Luis era mi novio íbamos a casarnos pero mi mama – Magdalena le cuenta a Rosario toda la historia de su boda con Alejandro-
Son la cuatro de la madrugada, José Luis no puede dormir y se levanta, en la sala fuma un cigarro mientras se pasea pensativo. A la misma hora Alejandro mira el reloj impaciente, ya esta vestido esperando que llegue la hora de salir, se sirve un vaso de agua, las manos le tiemblan levemente, bebe con expresión atormentada. Magdalena tampoco puede dormir, sale de su cuarto completamente vestida y se sienta frente al reloj del vestíbulo, son las cuatro de la mañana, al rato aparece Rosario que se sorprende al verla levantada tan temprano, ella le explica que quería ir a misa, pero aun es muy temprano. Rosario se ofrece a acompañarla, en ese momento alguien golpea la puerta, las dos se miran asombradas, Rosario abre y entra José Luis que viene a despedirse de Magdalena antes del duelo por si no la vuelve a ver, le pide que si muere cuide de Angélica, ella no sabe nada, le dijo que iba a unas maniobras, Magdalena le suplica que no vaya, pero él contesta que no puede rehusarse y se marcha. Magdalena se queda llorando, Rosario asustada pregunta que sucede, ella se lo cuenta y Rosario se aterra ante la idea de que su hijo pueda morir, Toma a Magdalena de las manos y solloza desesperada diciendo que su hijo no puede morir, hay que hacer algo. Magdalena la mira aturdida.
- ¡Su hijo! ¿Alejandro es su hijo Rosario?
- Sí, sí señora.
- Pero porque no me lo dijo antes – Magdalena mira a Rosario aturdida, de pronto se le ocurre una idea – Sabe Rosario, tal vez si usted le ruega, si le suplica, es su madre, no se va a poder rehusar, es una petición suya, de su madre, vamos Rosario – las dos salen dispuestas a evitar el duelo –
Es la hora de salir hacia el campo del honor, Alejandro mira por la ventana abstraído, llegan Víctor y Cipriano, todo esta listo, Alejandro se vuelve hacia ellos, viste un traje negro y esta muy serio, se dirige a Víctor.
- Si me muero dile a Magdalena que le ponga mi apellido al niño, la pobre criatura no tiene la culpa de nada – Víctor lo mira asombrado - ¡Vamonos - Alejandro sale de la casa seguido por sus testigos –
En el campo de duelo esta amaneciendo, la luz es azul y hay neblina en el aire, Alejandro y sus testigos esta agrupados en un extremo, lejos frente a ellos, están los testigos de José Luis que todavía no ha llegado, todos esperan en silencio, Alejandro mira el reloj impaciente, por fin llega a caballo, Alejandro y José Luis se miran en la distancia, Alejandro se quita la capa y se prepara.
Rufino trata de animar a José Luis.
- No te pongas nervioso – dice Rufino mientras mira agresivo a Alejandro –
- Si, no te preocupes – José Luis mientras lanza a Alejandro una mirada desafiante –
En el otro extremo del campo Víctor hace un ultimo esfuerzo por impedir el duelo.
- Todavía estamos a tiempo Alejandro confórmate con una disculpa.
- Una disculpa no es suficiente – contesta Alejandro muy serio sin apartar la vista de José Luis –
- ¡Pero puedes perder la vida, no seas necio! – dice exasperado Víctor –
Alejandro se vuelve despacio, mira a Víctor y le dice lentamente.
- ¡Ojala! Asi todo habrá terminado de una vez.
- Tu vas a ganar Alejandro, yo sé lo que te digo – dice animoso Cipriano ajeno a la tragedia que esta viviendo su amigo –
Alejandro esta absolutamente inmóvil mirando al frente, de pronto se vuelve hacia Víctor y le dice.
- Víctor si el que muere soy yo dile a Magdalena que a pesar de todo... – Alejandro se interrumpe, se queda inmóvil con la mirada perdida, Víctor espera que termine pero como Alejandro no parece dispuesto a continuar al final pregunta –
- ¿Qué cosa?
- No, nada – contesta Alejandro como saliendo de un sueño –
En el otro extremo José Luis le da a Rufino las ultimas instrucciones y le expresa su agradecimiento por su ayuda.
- Rufino quiero darte las gracias por todo, si muero avisa a Magdalena para que sea ella quien le dé la noticia a Angélica, que mande un telegrama a sus padres para que vengan a por ella.
- Pero si el muerto va a ser el otro Pepe – dice Rufino animoso –
Alejandro preparado espera inmóvil con la mirada fija en José Luis, este comienza a quitarse la gorra, capa, cartucheras y correajes y se las entrega a sus testigos, cuando esta listo el grupo de Alejandro se acerca, quedan frente a frente, el juez muestra las pistolas, Alejandro toma el arma, después lo hace José Luis, los testigos se retiran, los contendientes quedan frente a frente unos instantes, después se colocan espalda contra espalda y comienzan a caminar en dirección contraria contando los pasos: En ese momento llega el carruaje que traslada a Magdalena y Rosario, las los corren hacia los duelistas; ellos sin darse cuenta de su presencia se giran a la vez extienden el brazo, apuntan y se preparan para disparar, Alejandro lo hace unos segundos antes y José Luis alcanzado en el costado derecho cae al suelo inconsciente. Magdalena llega hasta José Luis y se arrodilla a su lado gritando su nombre, Alejandro se acerca y se queda quieto mirando a Magdalena arrodillada al lado de su rival llorando, Magdalena levanta la vista, lo mira con odio y le grita.
- Estas satisfecho ahora ¡Te odio! No te lo perdonare nunca, nunca.
Alejandro los contempla unos instantes, con una horrorizada Rosario a su lado, y después da media vuelta y se marcha.
Magdalena esta en el hospital esperando noticias sobre el estado de José Luis, esta furiosa con Alejandro por haber llevado las cosas hasta esos extremos.
- Es malo, cruel, vengativo – le dice a una acongojada Rosario – José Luis nunca le ha hecho daño, ya no me importa que su hijo no lleve su nombre, es mejor que no tenga nadie que llame como él.
Un medico sale de la la habitación de José Luis y Magdalena se interesa por su estado, le informan que ya le sacaron la bala, pero que perdió mucha sangre y su vida esta en manos de Dios, Magdalena pregunta si puede entrar a verlo, la respuesta es afirmativa y Magdalena entra a ver a José Luis.
Víctor llega al hospital para interesarse por el estado del herido, encuentra a Rosario y le pregunta.
- ¿Que paso, se murió?
- No, dice el doctor que ya le quito la bala – contesta Rosario –
- ¿Qué hace usted aquí? – pregunta Víctor intrigado –
- Vine con la señora, esta hay adentro.
Dentro de la habitación Magdalena y Rufino están al lado de la cama de un José Luis inconsciente, Rufino le pregunta a Magdalena quien se lo va a decir a Angélica, Magdalena responde que ella lo hará, y se dispone a salir de la habitación.
Alejandro, Maria y Cipriano están sentados en el salón de la casa de Alejandro, Alejandro esta muy serio, ausente, ajeno al regocijo de Cipriano y Maria.
- Pues hasta cuando se echan de balazos los señores son diferentes a uno - cuenta Cipriano asombrado a una interesada Maria – que el estuchito con las pistolas, y unos cuates bien encopetados y luego que cuentan los pasos. No... nosotros no, porque tanto cuento.
- Bendito sea Dios que el muerto fue el otro - exclama feliz Maria –
- A poco creíste que ese chango iba a ser el ganón, no señora, yo sabia muy bien que él que iba a ganar era Alejandro, donde pone el ojo pone la bala y ¿quién crees que el enseño a tirar cuando era chamaco? Pues yo mero ¡Alejandro! – llama Cipriano –
- ¿Qué, que pasa? – dice Alejandro, que sumido en sus pensamientos no se había enterado de nada –
- Pues platícale a Mariquita quien te enseño a disparar ¿verdad que yo?
Alejandro no contesta, Maria se vuelve hacia él sonriente y apoya las manos en sus piernas.
- ¡Ay, Alejandro! – exclama feliz – No sabes cuanto me alegro que lo hayas matado – dice mientras se frota las mano –
Alejandro le lanza una mirada fulminante y le dice enfurecido.
- ¡No digas tonterías! – se levanta y se marcha sin decir nada mas –
Maria desconcertada le pregunta a Cipriano si sabe porque se molesto, pero Cipriano esta tan asombrado como ella, ninguno de los dos entiende porque Alejandro esta tan enfadado.
Llega Víctor presuroso preguntando por Alejandro, Maria va a buscarlo a su recamara, Cipriano continua con su alegría por lo buen tirador que es Alejandro ante la mirada de desagrado de Víctor, llega Alejandro con aspecto angustiado.
- ¿Qué pasa? – pregunta Alejandro –
- Estuve en el hospital – dice Víctor muy serio –
Alejandro pide con voz autoritaria que les dejen solos y Cipriano y Maria se retiran cariacontecidos sin entender el comportamiento de Alejandro, en cuanto salen Alejando toma a Víctor del brazo y pregunta angustiado.
- ¿Qué paso?
- Le extrajeron la bala que tenia alojada en las costillas – informa Víctor –
- Bueno ¿Y?
- Aun vive – contesta Víctor –
- Pero que dice el medico ¿se va a salvar?
- Quien sabe, perdió mucha sangre, si la herida no se infecta puede que viva.
Alejandro suspira, parece muy preocupado por la suerte de José Luis.
- ¿Estas arrepentido Alejandro?
Alejandro mira a Víctor con expresión atormentada, después aparta la mirada y no contesta, se queda mirando al vació.
- Te has puesto a pensar si tu hubieras estado en el lugar de él ¿qué hubieras hecho? – pregunta Víctor –
- No lo sé – Alejandro mira a su amigo desconcertado –
- ¿Lo mismo? – insiste Víctor –
- Tal vez – responde honesto Alejandro –
- ¿Y entonces?
- ¿Entonces que? Magdalena se caso conmigo, es mi mujer, yo ni siquiera sabia de la existencia de ese tipo, él no puede culparme a mí de nada – Alejandro se altera – Te aseguro que si yo hubiese sabido que ella estaba enamorada de otro, no me habría casado.
- ¿Y ahora que piensas hacer?
- Pues nada, volver a la hacienda.
- Y lo que me dijiste del niño sigue en pie – pregunta Víctor –
Alejandro no contesta, Víctor ve las dudas en su rostro y insiste.
- No te eches para atrás Alejandro, como tu mismo dijiste, la criatura no tiene culpa de nada, no permitas que crezca con el mismo rencor hacia su padre con el que creciste tu. Aun suponiendo que ella te haya sido infiel, eso no quiere decir que la criatura no sea tuya ¿Fue tu mujer no?
Alejandro lo mira incomodo y no responde.
- Fuiste el primer hombre en la vida de Magdalena ¿sí o no? – insiste Víctor –
Alejandro ya no aguanta mas el acoso de su amigo, da media vuelta y se marcha sin más.
Magdalena sale de la habitación de José Luis, este esta muy mal y tiene que ir a avisar a Angélica, esta muy preocupada no quiere que José Luis se muera lo considera una terrible injusticia. Rosario trata de tranquilizarla, seguro que Dios no permite que eso pase. Magdalena quiere saber que hará Rosario, debe decirle la verdad a Alejandro, no puede seguir en su casa como sirvienta, su lugar esta con su hijo. Rosario le pregunta preocupada.
- Y usted señora ¿qué va ha hacer, no ira a buscarlo?
- No – responde Magdalena rotunda –
- ¿Y si él le pide perdón? – pregunta Rosario –
- ¡Ay Rosario! Cómo se ve que no lo conoce ¿Alejandro pedirme perdón a mí?
- ¿Y si lo hiciera?
- No tiene caso hablar de algo que jamás ocurrirá. Ahora tengo que ver a Angélica para decirle lo que le paso a José Luis ¿viene usted conmigo?
Rosario reflexiona y dice que le gustaría volver a la casa, Magdalena asiente; han dejado al niño demasiado tiempo solo, le pide a Rosario que lo cuide hasta que ella llegue y las dos salen del hospital.
Josefina ha ido a visitar a Magdalena y se encuentra con que esta no esta, decide esperarla un tiempo y se encuentra con Adolfo que viene a visitar a Dimitrio. Adolfo intenta hacer las paces con ella, pero Finita no esta dispuesta a contestarle, ni siquiera a mirarlo, Adolfo le echa las culpas de todo lo que sucedió a Dimitrio, él no sabia nada y es mentira que la idea fuera de él, tiene que interrumpir su trabajo de acoso y derribo cuando llega Dimitrio, se van al despacho y Alfonso se apresura a informar a su amigo del duelo y de las consecuencias, toda Puebla conoce la noticia y el nombre de Magdalena anda de boca en boca, se dice que fue un duelo por un asunto de honor y que Magdalena estaba involucrada, además estaba en el campo de duelo y cuando José Luis cayo herido le dijo a su marido cosas muy agresivas. Dimitrio se horroriza su hermana ha perdido el juicio, no hay otra explicación.
Rosario ha decidido ir a ver a Alejandro, la recibe Cipriano que le reprocha que este viviendo con esa mujer que engaño a Alejandro siendo ella quien es, él tampoco queria creerlo pero hoy corrió a ver al otro en vez de quedarse con su marido. Alejandro aparece en la puerta y Cipriano se marcha.
- ¿Qué quiere? – pregunta muy serio –
- Yo vengo a decirle que la niña Magdalena es buena y... – Rosario se interrumpe nerviosa –
- ¿Y?
- Señor yo quisiera decirle tantas cosas – dice Rosario angustiada –
Alejandro al ver la angustia de Rosario dulcifica su tono y pregunta.
- Usted quiere mucho a Magdalena, ¿verdad?
- Si, pero más lo quiero a usted – afirma Rosario mirándole a los ojos –
- ¿A mí? – Alejandro no puede estar mas sorprendido ¿Por qué?
Rosario comienza a llorar a mares mientras se retuerce las manos.
- No me atrevo – le dice a Alejandro que cada vez esta mas desconcertado –
- ¿No se atreve a que cosa? ¿Qué vino a hacer aquí Rosario? A suplicar por Magdalena.
- Si y por el niño de usted, esa criatura es suya señor se lo juro.
- ¿Por qué esta tan segura?
- Porque es igualito a usted – dice Rosario sin dejar de llorar – Nadie mejor que yo puede saberlo porque también lo tuve en mis brazos recién nacido.
- ¿Qué quiere usted decir? – Alejandro la mira interrogante, esta sombrado y intrigado - ¿Usted conocido a mi madre? ¿Fue amiga suya?
Rosario sollozando niega con la cabeza incapaz de hablar.
- Entonces... entonces... – Alejandro tiene expresión de sorpresa y incredulidad – quiere decir que... no... no... no puede ser... ¿Usted es mi madre?
Rosario rompe en un llanto desesperado ante la mirada de asombro de Alejandro.
Fin del capitulo 46.
Mar


Escrito desde Mar 26, 2003, 6:22 PM

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Capitulo 45 de "Bodas de Odio"

by Mar

Alejandro esta en el salón de su casa de Puebla conversando con Víctor, este intenta hacerle razonar.
- Alejandro, en el nombre del cielo, estas cometiendo una locura.
- ¡Ninguna locura! – exclama Alejandro furioso – Voy a hacer justicia eso es todo, ese hombre se ha burlado de mí, me ha engañado con mi mujer y quieres que me quede tan tranquilo, llevo meses esperando este momento, tiene que pagar lo que me ha hecho y la única forma de hacerlo es con su vida y no voy a tolerar interferencias.
Suena la campanilla de la puerta, alguien abre la puerta y en el salón hace su entrada Magdalena, erguida, muy digna. Los dos hombres se ponen en pie asombrados por la inesperada visita.
- ¡Señora! –exclama Víctor asombrado –
- Quiero hablar con Alejandro – dice Magdalena con serenidad –
Alejandro hace un gesto a Víctor que se apresura a retirarse.
- ¿A que viniste a Puebla? – pregunta Magdalena –
- No tengo porque darte explicaciones – responde Alejandro agresivo –
- ¿Cómo te enteraste que José Luis estaba aquí? – pregunta sin rodeos Magdalena –
- ¡Por supuesto! – exclama irónico Alejandro – Debí imaginar que ese era el motivo de tu visita.
- ¡Sí! – contesta Magdalena terminante – Angélica me fue a ver ¿Para qué quieres ver a José Luis?
- ¡Y te atreves a preguntármelo! – se indigna Alejandro – Lo sabes muy bien.
- ¡No, no lo sé! – afirma rotunda Magdalena
- Tengo una cuenta pendiente con “ese” – Alejandro se expresa con rencor y desprecio -
- ¿Qué pretendes?
- Cobrarme el daño que me ha hecho.
- Él no te ha hecho ningún daño Alejandro – afirma Magdalena terminante –
- Mira si viniste a interceder para salvarle la vida ahórrate las palabras - dice Alejandro con frialdad –
- ¡No Alejandro! Él ahora esta casado, Angélica esta muy enferma, no es justo.
- ¡Yo sé lo que es justo o no! – Alejandro se altera y levanta la voz – Ese hombre se ha burlado de mí, a pisoteado mi dignidad, mi orgullo – ahora se dirige especialmente a Magdalena con desprecio – Ha seducido a mi mujer, y ¿quieres que lo perdone? – esta furioso y le cuesta mucho contenerse – Yo también estoy enfermo de rabia, de coraje, de humillación y solo con la vida me va a pagar el daño que me ha hecho.
- ¡Pero es que José Luis no te ha hecho nada! – protesta Magdalena –
- ¡Bueno, ya basta de mentir! – dice Alejandro despectivo - ¿Con quien crees que estas hablando? Estas hablando conmigo que te conozco muy bien cada uno de tus engaños, de tus tretas – se va alterando y levanta la voz – Mas vale que te vayas Magdalena porque tengo tanta rabia que tengo miedo de olvidarme que eres una mujer – aprieta los puños con rabia – y podría... podría hacer una barbaridad.
Hasta ese momento los dos han hablado de pie, uno a cada lado de la habitación enfrentados, ahora Magdalena se acerca mirándolo suplicante.
- Alejandro, si alguna vez sentiste algo por mí, en nombre de ese sentimiento.
Alejandro la fulmina con la mirada, da media vuelta y sale de la habitación sin decir palabra.
En cada de los Mendoza Paula y Carmen conversan en el salón, esta ultima informa a su cuñada de la llegada a Puebla de Alejandro, se entero Angélica Arechiga, la hija de Amalia, que esta casada con José Luis y vive en Puebla. Alejandro fue a ver a Angélica buscando a José Luis, seguro que para nada bueno.
Paula se aterra ante la idea de que Alejandro rete a duelo a José Luis, nada mas que eso les faltaba para que el nombre de Magdalena ande en boca de todos.
Magdalena después de salir de casa de Alejandro va a visitar a Angélica para llevarle noticias de su fallida gestión, Angélica la recibe y le pregunta impaciente ante la respuesta negativa de Magdalena se aterra y las dos acaban abrazadas intentando darse ánimos.
Dimitrio esta en casa de Josefina esperando que su esposa llegue para intentar conseguir que ella sufrague los gastos de su madre, lleva mucho tiempo esperando y esta muy disgustado, cuando Josefina entra se lo reprocha, ella le dice que como él nunca esta en la casa salió; se sienta y se dispone a escuchar lo que tiene que decirle.
- Josefina, tu sabes que la situación de mi madre es muy difícil y que yo como hijo varón tengo la obligación de velar por ella – Dimitrio aborda el asunto muy serio –
- Si quieres pedirme dinero ya sabes perfectamente que mi hermano... – Dimitrio la interrumpe –
- Ya, ya, ya. Tu hermano no quiere que me des nada, pero esta situación es insostenible, tu marido soy yo no Tomas. ¿No te das cuenta de la situación en que me estas poniendo? Estoy haciendo el ridículo.
- Yo también hice el ridículo más espantoso cuando te burlaste de mí fingiendo la boda falsa – reprocha Josefina dolida –
- ¡Bueno! – exclama Dimitrio intentando quitarle importancia – Pero ahora estamos casados legalmente, llevas mi nombre ¿No te importa que mi familia se quede arruinada, que mi apellido se desprestigie? Cuando la gente se entere que no quieres darme dinero para ayudar a mi madre que van a pensar.
- ¡Ay no Dimitrio!
Dimitrio se pone de rodillas delante de Josefina y suplica.
- ¡Por favor ayúdame!
- ¡Ay Dimitrio! – exclama Josefina con tristeza - ¿Por qué te portaste tan mal conmigo?
- ¡Ay perdóname! – suplica Dimitrio cariacontecido – Es que soy un loco, pero te prometo que me voy a portar bien.
- Es que tenemos muchos meses de casados y tu no has querido... – Josefina se interrumpe pero la razón de su reproche es evidente –
Dimitrio que hasta ese momento había estado de rodillas delante de su mujer se levanta y se sienta en el sofá con aire ofendido.
- Dimitrio ¿por qué? ¿Soy tan fea?
- ¡No, no es por eso! Dame tiempo Josefina – pide Dimitrio sin mirarla –
- ¡Mas! – exclama Josefina con un suspiro-
Magdalena regresa a su casa después de visitar a Angélica y se encuentra a Paula y Carmen esperándola en el vestíbulo de la casa impacientes por conocer el resultado de su entrevista con Alejandro. Magdalena les informa que no hay nada que hacer, Alejandro insiste en enfrentarse a José Luis quiere venganza, y a ella la desprecia. Magdalena esta angustiada ante la idea que Alejandro se convierta en un asesino, no sabe que hacer, muy deprimida se retira a su habitación.
Alejandro esta en su dormitorio, llega Cipriano a darle cuentas del resultado de su vigilancia.
- ¿Volvió ese tipo? – pregunta Alejandro –
- No, pero tu mujer fue a su casa – contesta Cipriano –
- ¿Y?
- Pues se quedo allí un buen rato y luego volvió a salir, pero del chango ese, pues ni sus luces – cuenta Cipriano con un encogimiento de hombros –
- ¡Que descaro! – exclama Alejandro desconcertado - ¿Cómo es posible que Magdalena y esa muchacha sean amigas? Es que no puedo entenderlo – Alejandro desconcertado y furioso se quita la chaqueta y la arroja sobre la cama con rabia - ¡Maldito el día en que vine a esta ciudad y la vi!
Dimitrio y Alfonso conversan en un café sobre la difícil situación de Dimitrio y su relación con Josefina, Adolfo es partidario de decirle la verdad, las mujeres tienden a conmoverse y además es mejor que lo crea enfermo a que se sienta rechazada, Dimitrio se niega rotundamente. Alfonso le pregunta si con las demás mujeres le ocurre lo mismo, Dimitrio afirma que no, solo con su esposa y no entiende porque.
- Bueno Josefina no es muy apetecible que digamos pero... – Alfonso se ve interrumpido por un Dimitrio indignado –
- ¡Eh, eh, eh! Tampoco es tan horrible.
- Antes no pensabas igual – contesta irónico Adolfo –
- ¡Bueno! Pero... me he acostumbrado a verla, además es mi mujer, voy a tener que vivir con ella toda la vida - dice Dimitrio muy digno –
- ¿Quieres decir que si te gustaría pero no puedes?
- No es precisamente que me gustaría, es que tu no entiendes Adolfo, si fuera realmente mi mujer por mas que su hermano se opusiera ella aria lo que yo le pidiera.
- ¡Bueno! ¿Qué esperas entonces? Concéntrate, haz un esfuerzo. ¿Quieres que yo hable con ella y le explique la situación? Podría con mucho tacto decirle lo que te pasa.
- ¡No se te vaya a ocurrir Adolfo! – Dimitrio mira a Alfonso con horror – Prefiero que Josefina piense que no quiero a que no puedo.
En casa de los Mendoza las tres mujeres están reunidas en la habitación de Magdalena, las tres están muy preocupadas por el inminente duelo, aunque cada una de ellas por razones diferentes. Paula teme el escándalo que supondría semejante acontecimiento, Magdalena por la vida de los dos contendientes y Carmen por el escándalo y la vida de Alejandro. Paula decide que hay que hacer algo, no se pueden quedar de brazos cruzados, resignándose al escándalo y el desprestigio, se acerca a Magdalena y le dice.
- Hija eres tan bonita y yo estoy segura que si vuelves a ver a tu marido... Nosotras las mujeres tenemos muchos modos de convencer a un hombre.
- ¿Qué quieres decir? – pregunta Magdalena sin querer entender lo que su madre esta insinuando –
- Pues tal vez su casa no fue el lugar apropiado, deberíamos lograr que sea él quien venga aquí mañana en la noche, tu tía y yo podríamos dejarlos solos y... ¿me entiendes mi amor?
- Haber mama ¿Pretendes que lo seduzca? – pregunta Magdalena horrorizada –
- Pues no te estoy proponiendo nada indecente – contesta Paula ofendida ante el tono de su hija - ¿es tu marido no?
- Pero es vergonzoso lo que me sugieres, además Alejandro me aborrece, me desprecia.
- Pero tu le gustas, siempre le has gustado y no hay hombre que se resista cuando una mujer se le insinúa. Además si estamos en este problema es por tu culpa y tienes la obligación de componer las cosas a como de lugar, mañana le enviare un recado a Alejandro en tu nombre invitándolo a cenar, espero que no seas tan tonta como para no aprovechar la situación – dice Paula terminante mientras abandona la habitación –
- ¿Te das cuenta tía? – dice Magdalena exasperada – Es que mi mama ha perdido la dignidad, quiere que me rebaje al papel de mujerzuela.
- Bueno, no la juzgues tan duramente – Carmen intenta defender a su cuñada –
- La defiendes ¿esta de acuerdo con ella? – Magdalena no puede creérselo –
- No, no pero hasta cierto punto la entiendo nuestra situación es desesperada, estamos casi en la ruina y si aparte de eso nos cae encima el escándalo del enfrentamiento entre tu marido y ese hombre excuso decirte lo que pueda pasar.
- No tía, no, yo no soy capaz de hacer lo que mi mama quiere, aun suponiendo que Alejandro aceptara venir, como me puedo yo insinuar... ¿ y si me desprecia? Me moriría de vergüenza, ¡No de ninguna manera!
Carmen promete a Magdalena intentar quitarle el asunto de la cabeza a su madre, va a buscarla, la encuentra en el despacho escribiendo el recado para Alejandro, discuten, Carmen le dice que Magdalena tiene razón, ella conoce a Alejandro y no es tan tonto como para no darse cuenta del motivo, pensaría que solamente quiere evitar su enfrentamiento con ese tipo y la tendría todavía en peor consideración, lo único que conseguiría es que Alejandro la despreciara mas, creería que si se le quiere entregar para salvar la vida de ese desdichado, es porque aun le interesa, y entonces si que una reconciliación entre ellos será imposible. Paula a pesar de todo insiste en su plan y continua escribiendo el recado. Carmen sale del despacho indignada gritándole que se va a arrepentir de lo que esta haciendo.
Rosario se entera que Alejandro esta en la ciudad y va a preguntar a Magdalena si vino a ver al niño, pero Magdalena la desilusiona, Alejandro vino a tomar venganza del hombre al que cree el padre del niño. Rosario horrorizada ante la idea de un enfrentamiento a muerte entre su hijo y José Luis suplica a Magdalena que vaya a verlo para impedirlo, ella le asegura que ya lo hizo y no consiguió nada, Alejandro esta demasiado herido, no cree en nada ni en nadie, ella no puede convencerlo que no lo ha engañado, Magdalena se interrumpe y dice que si el falto, pero no como Alejandro cree. Rosario se horroriza ante la idea de que sea verdad que su esposa falto a su hijo y intenta interrogar a Magdalena, pero esta se ofende y en vez de contestar le pide muy seria la ropa limpia del niño.
En el salón de la casa de Alejandro este conversa con Víctor sobre la disconformidad de los trabajadores con el trato que reciben ante la atenta mirada de Maria, suena la campanilla y entregan a Alejandro el recado que escribió Paula en nombre de Magdalena, en ella le cita esa noche en su casa para decirle algo de suma importancia para los dos. Alejandro la lee y muy afectado se retira a su cuarto ante el fastidio de Maria.
- Estábamos tan tranquilos en la hacienda, pero llego el señor Arechiga y se le metido el demonio en el cuerpo – dice Maria muy enfadada dirigiéndose a Víctor y escupiendo su odio por Magdalena - Si supieras cuanto la odio, esa arpía no merece vivir, ¿cómo es posible que después de todo lo que le ha hecho siga sufriendo por ella?
- Porque esta enamorado – afirma Víctor mirándola con desaprobación –
- Esta embrujado, eso es lo que esta – contesta Maria rabiosa – Ojala mate a ese desgraciado y también a ella para acabar de una vez por todas con todo esto.
- Y no has pensado que el que puede morir es Alejandro – pregunta Víctor observándola con evidente disgusto –
- No, Alejandro es muy macho y ese cobarde no va a poder con él – asegura Maria ante la mirada exasperada de Víctor –
Alejandro esta sentado en la cama leyendo de nuevo la carta, sumido en sus pensamientos, Maria llama a la puerta y entra sin esperar respuesta.
- Alejandro vamonos a la hacienda, olvídate de todo y vamonos de aquí – Maria intenta conseguir la atención de Alejandro que ni siquiera la mira –
- ¡Déjame solo Maria! Por favor.
- Pero no te das cuenta que puedes morir por culpa de esa traidora, aun si la tienes metida en el cuerpo aguántate como los hombres.
- ¡Déjame solo! – Alejandro sigue sin mirarla y su voz suena exasperada, como Maria parece dispuesta a insistir repite terminante con cara de pocos amigos – Te ruego que me dejes solo ¿No entiendes?
Maria intenta volver a hablar pero ante la expresión de Alejandro no se atreve y se retira con aire de frustración. Cuando se queda solo Alejandro vuelve a leer la carta, la arruga y la arroja con rabia al otro lado de la habitación.
Dimitrio llega a casa de su madre para comunicarle que no consiguió convencer a su esposa para que sufrague los gastos de la casa, Paula sugiere que ella podría conversar con Josefina pero Dimitrio se enfada, es su esposa y los asuntos con ella los arregla él sin ninguna otra intervención y sube muy enfadado las escaleras cruzándose con su hermana que baja en ese momento, Magdalena le pregunta a su madre que sucede, ella le contesta muy enfadada que sus hijos ya no la respeta y aprovecha para comunicarle que mando el recado a Alejandro y espera que ella sepa aprovechar la oportunidad.
Rosario va a visitar a Alejandro, la recibe Maria que le dice que no esta y de muy malos modos, con insultos pretende sacarla de la casa, Rosario asegura que no se va, que esperara al señor, entonces Maria le grita que mientras ella sea la mujer de Alejandro, Rosario no entrara en la casa, Rosario la mira asombrada y incrédula pero no se atreve a enfrentarse con ella y se marcha.
Magdalena esta en su dormitorio hablando con su tía Carmen, no sabe que hacer, su madre la ha colocado en una difícil coyuntura, se pasea nerviosa y indignada por su habitación.
- Pues aquí no hay mas que dos cosas – dice Carmen – o le dices que la idea fue de tu mama y que tu no tienes nada que ver en esa invitación o le inventas algo.
- Si, ¿pero que cosa? Mama en el recado le escribió que yo tenia algo importante que decir.
- Pues dile... dile que... pues dile que lo quieres – propone Carmen – ¡acaso eso no es importante! Además hija esta es otra oportunidad para que hables con él y arregles las cosas – Carmen mira hacia la cuna y exclama - ¡Ya sé! Le puedes enseñar al niño, estoy segura que viéndolo se va a conmover, él es tan lindo y lo que sea de cada cual, se parece a él ¡Es rubio!
- ¡Ay, tía! – Magdalena se exaspera ante tan peregrino razonamiento – Yo también soy rubia y mi mama y Dimitrio, el hecho de que el niño sé blanco no significa que sea su hijo, por lo menos es lo que él puede pensar.
- ¡Ay mi amor! ¿Entonces que vas a hacer?
- Bueno, es que... es que estamos especulando por algo que no va a suceder, lo más probable es que no venga.
- ¿Tu que es lo que prefieres? – pregunta Carmen - ¿qué venga o que no venga?
- ¡Ay, no sé tía! Yo quisiera que todo esto fuera un sueño y que me despertara en la hacienda, a su lado.
Alejandro mira por la ventana del salón de su casa, Víctor sentado en el sofá lo observa, al final se decide a hablar.
- ¿Vas a ir Alejandro? Yo creo que deberías hacerlo, tal vez ella quiera decirte algo que aclare tus dudas.
Alejandro se vuelve, mira a Víctor un momento y después dice con amargura.
- Lo que ella quiere es proteger a ese infeliz y evitar el escándalo.
- ¿Y a ti eso no te importa? – pregunta Víctor – quiero decir, el escándalo, porque si te enfrentas a ese hombre la verdad saldrá a relucir.
- Mira, desde que me entere de la verdad he pasado meses de infierno pensando en la burla de que he sido objeto – Alejandro de pie en el salón habla con amargura- Ese hombre ha vivido en mi casa, ha comido en mi mesa, y mientras yo le brindaba mi amistad él seducía a mi mujer, hasta aprecio llegue a sentir por él, todo el mundo sabia quien era menos yo. Él y Magdalena se han reído en mi cara Víctor, como pretendes que renuncie a vengarme. Si hubiera llegado a la hacienda y se hubiera enfrentado a mí de hombre a hombre, pero no, llego haciéndose pasar por otro y fue tan hábil que llegue a tener plena confianza en él – la amargura le ahoga – Y las veces que tuve que ausentarme, yo mismo se la encargue, cuídale le dije, aquí la tienes no permitas que se escape de la hacienda - Se altera y comienza a pasearse por la habitación – Y porque demonios se iban a escapar si ya tenían resuelto su problema, casa, comida y un pobre imbecil de marido, al que podían hacer tonto cada vez que se les antojara ¡No... no... no Víctor! Esa es una espina que tengo clavada en el pecho, nunca mas me la voy a poder arrancar, pero al menos que ese desgraciado pague con la vida todo el daño que me ha hecho.
Esa noche en la casa de los Mendoza las tres mujeres esperan la llegada de Alejandro, mientras tanto este termina de cenar y se despide de Víctor y Maria, Víctor le pregunta que a donde va y Alejandro responde terminante que a dormir y se retira, Maria sonríe satisfecha, Víctor mueve la cabeza disgustado.
- ¿Tú estas contenta, verdad? – pregunta Víctor –
- Claro que si, aquí Magdalena Mendoza ya se acabo
Tiempo después Paula, Carmen y Magdalena se dan cuenta que Alejandro no acudirá a la cita, pero Paula no renuncia asegura que al día siguiente ira a verlo personalmente, ante esta afirmación Magdalena indignada se enfrenta a su madre.
-No mama, no vas a ir a ningún lado ¡Te lo prohíbo entendiste! Estamos arrastrándonos ante él como si fuéramos mujeres sin dignidad, todo tiene un limite, si Alejandro tiene su orgullo yo también tengo el mío, no me voy a seguir humillando por una culpa que no tengo, si se quiere matar con José Luis allá él, se desea formar un escándalo, ni modo, pero no voy a mendigar su perdón.
Al día siguiente mientras Magdalena termina de arreglarse le entregan una carta de Angélica, en la que le pide que vaya rápidamente a verla.
José Luis regresa a su casa acompañado de Rufino, Angélica sale a su encuentro muy preocupada, José Luis presenta a Rufino a su esposa, esta le conduce a su cuarto, no sin antes decirle a su esposo que tiene algo muy importante que contarle, José Luis se queda esperando su regreso en el salón, suena la campanilla y entra Magdalena que se sorprende al verlo, él le dice que acaba de llegar en ese momento, al darse cuenta que todavía no sabe nada Magdalena le cuenta que Alejandro esta en Puebla buscándolo, su vida esta en peligro, quiere matarlo.
Fin del capitulo 45.
Mar




Escrito desde Mar 25, 2003, 8:02 PM

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Capitulo 44 de "Bodas de Odio"

by Mar

Dimitrio y Alfonso están en el despacho esperando noticias del parto de Magdalena, Alfonso le indica a su amigo que si Alejandro no viene a reconocer al niño empezaran los cotilleos. Francisco, el marido de Nadia, es la medida en esas cosas y ya comenzó a preguntar, le extraña que Alejandro, desde que murió el general, no haya aparecido a ver a su esposa. Nadia y él han dicho que no saben nada, pero como Alejandro no se presente no habrá quien pare las murmuraciones. Dimitrio afirma que avisaran a Alejandro cuando el niño nazca pero nadie sabe como reaccionara.
En casa de José Luis, Angélica duerme mientras José Luis, sentado en la cama vela a su lado, los pensamientos sobre la situación Magdalena le atormentan. “Un hijo, Magdalena va a tener un hijo de ese infeliz que me la ha robado ¡Dios mío! Tengo que verla, tengo que verla”
Esa noche, en la hacienda, Alejandro no puede dormir, y se pasea atormentado por la casa mientras bebe, no puede apartar a Magdalena de sus pensamientos, habla para sí “Y si el padre Abundio estuviera en lo cierto, si el niño fuera mío – mueve la cabeza triste, melancólico – Siempre estoy pensando en ella, siempre, siempre”
Magdalena esta en pleno parto, a pesar de los dolores lo único que piensa es que su hijo viva, le aterra la posibilidad de que muera, esta segura que no tendrá mas hijos, Carmen la tranquiliza esta segura que todo ira bien. Unas horas después todo ha terminado, Rosario se acerca para comunicarle a la agotada madre que ha tenido un niño, fuerte y sano, muy parecido a su padre, Magdalena sonríe feliz.
Paula esta en el despacho esperando a Dimitrio que ha ido a enviar un telegrama a Alejandro comunicándole el nacimiento de su hijo, evidentemente mando el telegrama con la firma de Magdalena. Paula esta muy preocupada, si no viene no sabe que van a hacer, la gente va a pensar que Alejandro a repudiado a Magdalena y que el niño no es suyo y por eso no lo reconoce. Dimitrio intenta animarla.
- Yo creo que si va a venir, el niño nació a los nueve meses de su boda y además es rubio, bueno, no tiene pelo pero se ve que va a ser rubio.
- Y eso ¿se lo pusiste en el telegrama? – pregunta Paula –
- ¡Mama por Dios! Como quieres que le diga; ¡Nació el niño, es rubio se parece a ti asi que yo creo que es tuyo! Solo le he dicho que había nacido y que lo esperábamos, bueno que Magdalena lo esperaba.
- Bueno, ojala recapacite ese necio y venga a ver a la criatura, aun si no fuera suya debería de hacerlo para evitar el escándalo. Cualquier caballero lo haría, pero él... – Paula se interrumpe pero deja muy claro lo que piensa de su yerno –
Magdalena esta en la cama recuperándose del parto, Rosario mira embobada al niño, dice que es igual a su padre cuando nació y le pregunta a Magdalena si va a avisar a Alejandro del nacimiento del niño. Magdalena contesta rotunda que no, Alejandro sabia que estaba esperando un hijo y puede hacer las cuentas, asi que puede suponer que en este momento ya debe haber nacido, si no ha venido es porque no le importa, lo rechazo desde antes de que naciera, eso quiere decir que la criatura es solo de ella.
En la hacienda Alejandro esta leyendo el telegrama donde le comunican que su hijo ya nació, Cipriano lo observa muy interesado.
- ¿De quien es? – pregunta Cipriano –
- De Magdalena – contesta Alejandro inexpresivo –
- ¿Qué dice? – insiste Cipriano –
- Que ya nació “su” hijo – Alejandro recalca especialmente la silaba “su” como si el niño fuera exclusivamente de Magdalena y no tuviera nada que ver con él –
- ¡Hijole! ¿Y que fue macho? – pregunta Cipriano mucho más contento que el padre de la criatura –
- Si, fue un niño – contesta Alejandro mecánicamente, abstraído en sus pensamientos –
- ¿Vas a ir a verla? – pregunta Cipriano –
Alejandro no responde, lee otra vez el telegrama, lo dobla y se encierra en el despacho.
Angélica va a visitar a Magdalena para felicitarla por el feliz nacimiento de su hijo y llevarle un regalo, las dos conversan con cordialidad, Angélica quiere saber si Magdalena se siente molesta porque ella se haya casado con José Luis.
- Desde luego que no – contesta amable Magdalena –
- Es que la otra vez no pude decir nada porque estaba aquí tu tía, pero lo sé todo. José Luis me lo contó, quiero que sepas que si se caso conmigo no es porque este enamorado, sino porque me voy a morir, quiso alegrar mis últimos días, él dice que me quiere, yo sé que no es verdad pero no me importa, es tan bueno conmigo, tan cariñoso, no se caso por interés vivimos de sus sueldo de capitán, de lo mío no ha querido tomar nada.
- ¿Tu familia esta enterada de lo que hubo entre José Luis y yo? – pregunta preocupada Magdalena –
- No nadie sabe nada, bueno, solo mi madrina que vive en San Luis Potosí, pero es muy discreta, jamás dirá una palabra a nadie. José Luis dice que dejaste de quererlo, que te enamoraste de tu marido – mira interrogativa a Magdalena que asiente, Angélica continua hablando - Tal vez por eso acepto casarse conmigo. ¿Qué te pasa Magdalena? No te veo contenta ¿estas preocupada porque tu marido aun no ha venido a ver al niño?
- - Es que no creo que venga – contesta Magdalena resignada –
- ¿Qué pasa Magdalena?
- Mi marido me ha abandonado – Magdalena habla con serenidad –
- ¿Por qué? – pregunta asombrada Angélica –
- Porque unos días después de que te fuiste con José Luis se entero de la verdad; que Antonio Olivares era José Luis Álvarez, cree que le engañe y que el niño no es suyo.
Angélica al regresar a su casa le relata a José Luis su conversación con Magdalena.
- ¿Cree que el niño es mío? – pregunta José Luis con cara de asombro, mientras se levanta del sofá –
- Sí.
- Entonces esta enterado de todo, sabe que me hice pasar por el administrador.
- Sí,
- Como puede dudar de Magdalena – dice José Luis indignado – y hacerla sufrir de esa manera. Ese hombre es un infeliz, como se atrevió a abandonarla ¿Entonces no piensa reconocerá a la criatura?
- Magdalena dice que no
- ¡Que imbecil! Ojala de verdad fuera mío porque tendría el derecho – se interrumpe al ver la expresión de Angélica – Perdóname, perdóname mi amor – vuelve a sentarse a su lado y le toma una mano – Pero estoy tan indignado, me duele profundamente que Magdalena este sufriendo y todo por culpa de ese infeliz que no es digno de besar su pies – vuelve a levantarse - ¡Dios mío! Porque se caso con él, porque.
- ¿Aun la quieres verdad? – pregunta Angélica – Mejor no, no digas nada no quiero una piadosa mentira, por otra parte, siempre lo he sabido, pero no te lo reprocho al contrario, te agradezco que a pesar de estar enamorado de esa mujer me hayas dado estos meses de felicidad.
- Angélica – José Luis se sienta a su lado en el sofá – Lo que siento por ti es algo diferente, pero igual de grande y intenso.
- Lo sé mi amor, lo sé – contesta Angélica dulcemente –
El padre Abundio llega a la hacienda muy contento llamando a Alejandro a gritos, este sale del despacho a su encuentro asombrada por el escándalo, el padre le cuenta muy satisfecho que acaba de recibir carta de Rosario y que su hijo ya nació.
- Si, ya lo sé – dice Alejandro muy serio –
- ¿Cuándo te enteraste, hoy también? – pregunta el padre Abundio –
- No, recibí un telegrama de Magdalena hace veinte días – contesta Alejandro mirando al vació –
- ¡Veinte días! – repite asombrado – y se puede saber que demonios haces aquí, porque no fuiste a Puebla enseguida.
- Bueno... usted lo sabe.
- No... yo solo sé que eres un necio, un terco, un mal marido y un peor padre.
- Mida sus palabras padre por favor – dice Alejandro ofendido –
- Yo no voy a medir nada – dice indignado el padre Abundio – te he criado, has sido como un hijo para mí, no creas que porque ahora me doblas en tamaño me vas a impedir decirte lo que quiera – cambia de tono y intenta convencerlo por las buenas - ¡Ah hijo! Alejandro, estas cegado por el orgullo, por los celos, por el despecho y yo te entiendo, me doy cuenta, veo que tu vida se ha transformado en un infierno, pero esta en tus manos cambiar esta situación.
- Y usted cree que no lo he pensado – contesta Alejandro con tristeza – Mil veces me he dicho a mí mismo, total que más da, aguántate tu orgullo, tu rabia, pero siquiera ten la satisfacción de verla, de tenerla cerca, toma de ella lo que quieres, aunque sea a la fuerza, estas en tu derecho es tu mujer, pero... ¿Y después que? Como soportar la tortura de vivir con una mujer que me ha engañado, que se ha burlado de mi amor, que ha sido de otro hombre.
- Es que Magdalena no te ha engañado...
Cipriano interrumpe al padre, ha llegado Joaquín Arechiga de visita, Alejandro lo recibe, y los tres se sientan a conversar. El padre Abundio pregunta si ya encontró a su hija y el señor Arechiga contesta que si, estaba en San Luis Potosí en casa de su madrina, y les relata lo sucedido, su hija se caso con el administrador de Almonte que realmente se llama José Luis Álvarez, había sido detenido injustamente en Puebla se escapo y cambio su nombre, la madrina de Angélica es amiga del presidente y intercedió por él, se levantaron los cargos y lo reinstalaron en el ejercito con el grado de capitán como compensación por la injusticia, ante la pregunta de Alejandro sobre el lugar de residencia de la pareja, el señor Arechiga indica que residen en Puebla desde hace seis meses. El señor Arechiga se retira, Alejandro lo acompaña a la puerta y deja solo al padre Abundio muy preocupado pues la cara de Alejandro no augura nada bueno.
Magdalena acaba de acostar al niño, su tía lo observa encantada comentando que es precioso, duda pero acaba contándole a Magdalena que su madre y ella están muy preocupadas porque Alejandro no ha venido, la gente va a murmurar, Carmen esta indignada, podía portarse como un caballero y venir a reconocer el niño, después si no quiere reconciliarse con Magdalena que la deje con ellas y él se marche a la hacienda, después de todo para él tampoco ha de ser muy agradable que la gente murmure que su esposa le engaño, Magdalena mira a su tía indignada, esta asegura que sabe que es mentira pero que eso es lo que pensara la gente. Tienen que hacer algo.
- Pero ¿qué cosa tía? – contesta Magdalena impotente – Si existiera la más ligera posibilidad, yo estaría dispuesta a humillarme nuevamente, por mi hijo, por la memoria de mi padre, hasta estuve pensando en ir a la hacienda con el niño cuando estemos en condiciones de viajar.
- Tienes razón mi amor – Carmen esta encantada con la idea – Además estoy segura que en cuanto vea a la criatura no le va a quedar ninguna duda de que es de él.
- ¡Ojala! – exclama Magdalena no muy convencida –
Alejandro regresa al salón después de haber acompañado al señor Arechiga, llega indignado.
- ¡Ya lo ve padre! – dice Alejandro muy excitado – y usted que estaba dispuesto a poner las manos en el fuego por la inocencia de Magdalena.
- Pero que ese hombre este viviendo en Puebla no significa nada – contesta el padre Abundio contemplándole asombrado –
- Para usted tal vez padre – dice muy seguro Alejandro – pero para mí significa todo ¡Qué casualidad! Que casualidad que tenga que vivir en esa ciudad al mismo tiempo que Magdalena, además ella durante estos meses no ha manifestado el más mínimo interés en volver conmigo, prefiere quedarse en Puebla – Alejandro esta cada vez mas indignado -¡Claro, para tener al amante en la mano!
- ¡Alejandro! – exclama el padre Abundio escandalizado – Por todos los santos ¿No pensaras? – es interrumpido por Alejandro -
- Por supuesto que lo pienso padre.
- Pero Magdalena te ha mandado un telegrama diciéndote que había nacido su hijo, eso quiere decir...
- Eso quiere decir que lo único que le interesa es que yo lo reconozca para evitar el escándalo. Los Mendoza son capaces de cualquier cosa con tal de evitar que se hable mal de ellos, hasta de venderse, como se vendió Magdalena conmigo.
Llama a Cipriano para que prepare el coche y le diga a Maria que arme su maleta
- ¿Adónde vas? – pregunta asustado el padre Abundio –
- A Puebla a cobrarle a José Luis Álvarez lo que me debe – contesta terminante Alejandro –
- ¡No, hijo no! – exclama el padre Abundio –
- Claro que si padre y esta vez ni usted ni nadie me va a detener, quiero desquitarme de todo, de todo lo que ese infeliz me ha hecho y lo voy a matar como al perro que es.
Alejandro se marcha sin escuchar las protestas de padre Abundio que intenta introducir un poco de cordura en su cabeza.
Angélica intenta convencer a José Luis para que vaya a visitar a Magdalena, este se opone, sabe que la familia de Magdalena no lo considera persona grata, saben quien es y todo lo que sucedió. Angélica le dice que es su marido y por lo tanto puede ir a todos los lugares a los que ella va, esta segura que Magdalena se alegrara de verlo. José Luis corta la conversación para anunciarle que ha pedido unos días de permiso y se marcha a buscar a Rufino, cree que este habrá vuelto a su pueblo y debe andar escondiéndose, va a pedir el perdón también para él.
Angélica va a visitar a Magdalena y pide le que invite a José Luis a visitar la casa, Magdalena desconcertada no sabe como oponerse sin ofenderla, intenta explicar que no cree que sea conveniente, su familia conoce a José Luis y sabe todo lo que sucedió.
- ¿Y culpan a José Luis del abandono de tu marido? – pregunta Angélica –
- Yo sé que él no tuvo toda la culpa – contesta Magdalena – Si me busco fue porque yo le di motivos, le hice creer que estaba dispuesta a irme con él – Magdalena mira a Angélica dubitativa – No sé porque hablo contigo de estas cosas, ahora eres su esposa, perdóname Angélica.
- No, no te disculpes, es mas estoy contenta que estemos hablando de esto. ¿Magdalena tu ya no quieres a José Luis verdad?
- No – contesta sonriente Magdalena –
- ¿Ni tampoco le guardas rencor?
- No.
- Me alegro – contesta sonriente Angélica – asi puedo pedirte un favor ¿podrías ser mi amiga?
Magdalena acepta encantada la amistad de Angélica, esta le pide que los reciba en su casa.
- Lo haría con todo gusto pero si Alejandro se entera que estoy viendo a José Luis podría pensar otra cosa.
- El no esta aquí – contesta Angélica – Además no hay nada de malo José Luis ya esta casado conmigo y bueno... tus has dejado de quererlo.
Angélica le explica a Magdalena que quiere ayuda para promover la carrera en el ejercito de José Luis, para eso hay que tener relaciones y al no ser José Luis de clase alta dificulta las relaciones, ella no tiene carácter para buscar las invitaciones y por eso recurre a ella, si las familias importantes de Puebla se dan cuanta que se frecuentan, empezaran a considerarlos, ella no puede decirle nada a José Luis, es muy orgulloso, también pensó pedirle ayuda a su madrina pero sabe que José Luis se molestaría con ella si se enterase. Magdalena indica que ella no hace vida social, Angélica le pide que al menos los presente con sus amigos.
Magdalena le comenta a Carmen las pretensiones de Angélica, su tía se indigna.
- ¡Vaya que es descarada ese niña!
- No la juzgues mal tía, Angélica adora a José Luis y piensa que si él logra escalar posiciones en el ejercito se va a sentir más feliz.
- Bueno, y porque pide esa ayuda, si es tan bueno como dice que lo consiga por sus propios meritos – a Carmen no le convencen esos argumentos –
- Pero tu sabes que con influencias es más rápido.
- ¿No será que todas estas cosas se las esta metiendo en la cabeza él?
- ¿José Luis? No, no lo creo.
- Angélica es una chamaca y un hombre hecho y derecho como ese la ha de tener dominada, seguro que se caso con ella por interés y después te la manda a ti para conseguir lo que quiere, pero tu todavía lo defiendes después de lo que te hizo, ¿es que no te das cuenta que si estas en esta situación es por su culpa?
- No tía, hemos de ser justos, la culpa es solo mía, yo lo alenté, le di falsas esperanzas y José Luis estaba muy enamorado por eso hizo todo lo que hizo.
- De todos modos un hombre bien nacido, un caballero, tiene que saber perder y fue una indecencia querer forzar a una mujer a abandonar a su marido.
- No tía, todos nos portamos mal, no solo José Luis. Alejandro cuando me compro, yo que estaba al tanto de esa indigna transacción por haber accedido. El único que realmente esta pagando todas las consecuencias es él, mi pobre hijo. ¡Ay! No sabes tía, yo todos los días le pido a Dios que me haga el milagro de que Alejandro venga, estoy dispuesta a arrastrarme a sus pies con tal de que reconozca la criatura.
Alejandro llega a Puebla acompañado de Cipriano y Maria, entra en su casa, Víctor se sorprende mucho de verlo, Cipriano se va a llevar el equipaje y Maria se retira para cambiarse de ropa, Víctor aprovecha para interrogar a su amigo sobre su presencia en Puebla.
- ¿Qué paso, como es que decidiste venir?
- ¿Sabes que José Luis Álvarez vive aquí en Puebla? – pregunta Alejandro mientras se sienta en el sofá –
- ¿Quién te lo dijo? – dice asombrado Víctor –
- Joaquín Arechiga, el infeliz se ha casado con su hija y lo hizo para que por medio de las influencias de la muchacha lo perdonaran, lo reinstalaran en el ejercito y con el grado de capitán – Alejandro esta indignado –
- No tenia ni idea
- Debí suponer que él y Magdalena permanecieron en contacto, seguramente ella siempre supo donde estaba y juntos han de haber planeado todo.
- ¿Pero todo que? – Víctor escucha estupefacto delirar a Alejandro –
- La boda con esa muchacha, el vivir aquí – asegura Alejandro – Todos estos meses mientras yo estuve de estúpido en la hacienda ellos seguramente se vieron a mis espaldas, engañando a esa pobre inocente de Angélica Arechiga – Alejandro se estremece - ¡Que asco Dios mío, que infamia!
- ¡Un momento Alejandro! – exclama Víctor al ver a su amigo juzgar y condenar sin ninguna prueba – No te precipites, puedes estar equivocado.
- Los equivocados son ustedes – contesta Alejandro alterado – Tu y el padre Abundio en su afán de defenderla, es que no se dan cuenta que esos dos nos han tomado el pelo, pero les va a durar muy poco el gusto ¡Por Dios! – exclama Alejandro enfurecido - Que ese infeliz me va a pagar cada humillación, todos los corajes, la rabia, la vergüenza, con su vida me va a pagar el maldito.
Llama a Cipriano y sale dispuesto a encontrar a José Luis, sin hacer caso de las protestas de Víctor.
Paula comenta con su hijo la situación de la familia, esta es ya insostenible, si no convence a Josefina para que sufrague los gastos de la casa pronto no tendrá ni para los gastos más indispensables de la casa. Paula no comprende como Dimitrio no ha conseguido que su esposa anule el poder que le otorgo a su hermano, debe insistir, quizá si tuvieran un hijo ella seria más sensible a sus peticiones. Dimitrio asegura que intentara convencerle, pero mientras tanto podían vender la hacienda, Paula le cuenta que esta hipotecada por lo que no se puede vender, asi que puesto que ella ya a perdido la esperanza que Magdalena y Alejandro se reconcilien su única posibilidad es Josefina
Alejandro se presenta en casa de José Luis, Angélica le dice que no esta, salió de viaje unos días, le pregunta que por que motivo quiere verlo, Alejandro le contesta muy seco que él lo sabe perfectamente, y se dispone a irse, Angélica lo detiene y le comunica que José Luis es su marido, Alejandro le indica que lo sabe perfectamente, su padre le informo, después sale de la casa y ordena a Cipriano que permanezca vigilando fuera, no se cree que sea verdad la ausencia de José Luis, en cuanto lo vea tiene que ir a casa para avisarle.
Angélica acude corriendo a casa de los Mendoza para contarle a Magdalena que su marido estuvo en su casa buscando a José Luis, Magdalena se asusta, las dos creen que Alejandro pretende matarlo, Angélica le pide ayuda a Magdalena para salvarlo.
Fin del capitulo 44.
Mar




Escrito desde Mar 25, 2003, 6:46 PM

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Capitulo 43 de "Bodas de Odio"

by Mar

Josefina y Dimitrio regresan de la luna de miel, ninguno de los dos trae cara de felicidad, los criados están entrando el equipaje cuando Dimitrio les indica que vuelvan a colocar su maleta en el coche, Josefina lo mira sorprendida, quiere saber porque ha dado esa orden, él contesta tranquilamente que se va a su casa, ella protesta, esta es su casa ahora, pero Dimitrio afirma que su casa es el lugar donde le atienden, le miman y le complacen. Finita esta angustiada, no puede abandonarla inmediatamente después de la boda, que va a pensar la gente; pero a Dimitrio la opinión de la gente le trae sin cuidado, ya se caso con ella y por lo tanto ya le cumplió, ante esta declaración Josefina dice terminante que no es cierto que no le cumplió. Dimitrio la fulmina con la mirada, lanza un bufido y se marchan sin decir una palabra más.
José Luis y Angélica llegan a la casa que han alquilado en Puebla. Angélica esta feliz, solo hay una cosa que la entristece, su padre se negó a perdonarla, José Luis intenta tranquilizarla, su madrina asegura que con el tiempo cederá, se tiene que ir al cuartel, cuando esta a punto de salir su esposa le recuerda que no le ha dado un beso, él le pide perdón por el descuido, la besa y se va, dejando a Angélica mirando a su alrededor ilusionada.
Alfonso esta en la casa de los Mendoza preguntando por Dimitrio cuando este hace su entrada con cara de pocos amigos, después de saludarse lo primero que hace Dimitrio es preguntarle por ese negocio que tienen a medias, Carmen los mira suspicaz, no se fía de nada que tengan a media esos dos, cuando ella sale para avisar a Paula del regreso de su hijo, Adolfo informa a su amigo del triste destino de su negocio; Alejandro Almonte lo cerro con lujo de fuerza, llego una noche con unos soldados, hecho a la clientela a patadas y clausuro el negocio. Dimitrio le reprocha a Adolfo no haberlo impedido, pero este no acepta la responsabilidad, sabe muy bien que en ese maldito pueblo Almonte es el rey, de todas formas no cree que a Dimitrio le afecte mucho, ahora es un hombre muy rico. Dimitrio exclama ¡Sí como no! Lanzando hacia Adolfo una mirada fulminante, por lo que este se da cuenta que algo no marcha bien, pero no tienen tiempo de hablarlo porque Paula llega entusiasmada a dar la bienvenida a su hijo, quedan para verse después.
Rosario esta en el dormitorio de Magdalena haciendo el aseo, Magdalena la observa sentada en la banqueta de su tocador, Rosario le pregunta cuanto tarda una carta en llegar a la hacienda, Magdalena sonríe al percibir su intención y le contesta que la que ella le escribió a Alejandro ya debe haber llegado. Rosario feliz le expresa su esperanza de que el patrón reaccione bien y pregunta que es lo que Magdalena cree que hará, vendrá o mandara una carta, ella esta segura que vendrá en cuanto la reciba, quizá ya esta en camino. Magdalena le sonríe con esperanza; ojala tenga razón.
Dimitrio en el antiguo despacho de su padre explica a la familia y a Adolfo su situación con Josefina, ella se niega a revocar el poder que le dio a su hermano, ya lo ha intentado todo, la suplica, el ruego, la amenaza, pero nada resulta, esta completamente dominada por su hermano, mirando hacia Adolfo dice; te das cuenta de la jugada tan sucia que me hicieron todo fue obra de Tomas, pero no se crean que me va a manejar a su antojo. Paula lleva un tiempo intentando interrumpir a su hijo mientras mira a Adolfo, este se da cuenta y se retira, cuando sale Dimitri le reprocha su actitud, Adolfo lo sabe todo y es como de la familia, asi que no ve porque no puede estar presente. Paula no esta de acuerdo, sobre todo hay que guardar las apariencias. Carmen ante esta afirmación se ríe brevemente por lo bajo y le dice a su cuñada, que ya esta como siempre queriendo tapar el sol con un dedo. Paula le expone a su hijo lo apurado de la situación, tiene que intentar que Josefina corra con los gastos de la casa porque esta empezando a pensar que Alejandro y Magdalena no se van a reconciliar jamás.
Dimitrio va a encontrarse con Adolfo en un café y conversan sobre la difícil situación en que se encuentra.
- ¡De acuerdo! – dice Adolfo – entiendo que Josefina se sienta herida y humillada, pero ya estas casado con ella, eres su marido, me sorprende que no hayas podido convencerla de revocar ese poder que le ha dado a su hermano.
- Pues aunque te parezca difícil creerlo no he podido – contesta Dimitrio malhumorado –
- Pero... lo has intentado por todos los medios – Adolfo esta sorprendido –
- ¡Pues sí! – exclama Dimitrio fastidiado –
- Me extraña mucho que no hayas logrado convencerla, ella estaba enamoradísima de ti ¿ya no te quiere? ¿fuiste grosero o poco delicado con ella? – ironico - ¿la decepcionaste? ¿Qué ha pasado Dimitrio?
- Bueno... es que... – confuso - ¡Mas bien no ha pasado nada!
- ¡No me digas! – dice Adolfo con sorpresa y regocijo mientras le da un codazo en las costillas – no... no... no puede ser ¿pero porque? Que antes no hayas querido tener nada con ella lo entiendo, pero ahora es tu legitima esposa, además no es tan horrible como para no hacer un sacrificio hay mucho dinero por medio Dimitrio – le la una palmada en la pierna - ¡Muchísimo! Y tu no estas en una situación como para ponerte demasiado exigente.
- Bueno, ¿y crees que no lo sé? – Dimitrio esta evidentemente fastidiado y confuso – Es que... es que... ¡no puedo!
- ¿Oye que quieres decir con eso? No... no me digas ¿desde cuando?
- Desde que nos casamos – contesta Dimitrio –
- ¿Y se lo has dicho? – Adolfo trata de contener la risa –
- ¡Por supuesto que no! – exclama Dimitrio molesto –
- ¡Pues ese si que es un gran problema! – asegura Adolfo –
Magdalena en el salón de su casa mira la ropa de su futuro hijo, esta ya en avanzado estado de gestación, Rosario le trae un vaso de zumo de naranja y insiste que lo tome, la criatura debe nacer fuerte y sano, Magdalena le sonríe y acepta el zumo Rosario la cuida mas que su madre, Rosario menciona al padre del niño y Magdalena le pregunta si ella cree que se acordara de ella.
- Claro que si niña – contesta sin vacilar Rosario –
- Tal vez ya se le paso el capricho, no sé... quizá alguna mujer le hizo olvidar los momentos que paso conmigo – dice Magdalena triste –
- No lo creo niña. El patrón se veía tan enamorado cuando estaban en la hacienda.
- Si, pero el amor se acaba – dice Magdalena melancólica –
- Cuando es del bueno no – afirma Rosario rotunda –
- Si Alejandro de verdad me hubiera querido habría contestado a mi carta, si no lo hizo quiere decir que no le importa nada de mí ni de mi hijo.
- Porque no le escribe señora, a lo mejor esa carta que usted le mando no le llego nunca.
- No Rosario, no tengo porque humillarme mas frente a él, bastante lo he hecho. He buscado una reconciliación, le he pedido perdón ¿qué mas puedo hacer?
- Pero es que uno de los dos tiene que dar el primer paso.
- Yo ya lo di – dice Magdalena rotunda – y si él no ha respondido quiere decir que sigue pensando de mi lo peor y en esas condiciones no me interesa tenerlo cerca.
Llega al salón Carmen sonriente y feliz con una chaquetita para el bebe que acaba de terminar, comenta que van a tener que cambiar al niño tres veces al día para que tenga tiempo de estrenar todo lo que tiene también le pregunta a Magdalena si ha decidido ya que nombre va a llegar su hijo, ella contesta que si, si es niña se llamara Laura como su abuela y si es niño Iván, como su padre, Iván Mendoza dice Magdalena con orgullo y cariño en la voz.
En la hacienda Alejandro entra en la casa de un humor de los mil demonios, arroja con violencia el sombrero sobre el sillón, se pasea nervioso de un lado a otro y por fin se deja caer en el sofá con gesto de desesperación, aparece Maria por la puerta de la cocina.
- En un ratito comemos – dice contenta - ¿tienes hambre? ¿Es cierto que encontraron una nueva veta en la mina? Me lo dijo Cipriano.
- Si, - contesta Alejandro lacónico sin volverse a mirarla –
- ¿Y no estas contento? – insiste Maria –
Alejandro la mira malhumorado y la gruñe.
- ¿Por qué siempre estas de malhumor? Ya sé que a todos nos has prohibido hablar de eso, pero han pasado casi seis meses Alejandro, tienes que hacer algo para arrancarte a esa mala mujer de la sangre.
Alejandro comienza a mover las manos y las piernas impaciente sin decir media palabra, se nota que esta a punto de estallar, pero Maria insiste en el tema.
- Me da coraje que por culpa de esa mujer hayas cambiado tanto, antes eras alegre, bueno, y ahora ni tu mismo te aguantas, ella nunca te ha querido Alejandro y la verdad nunca debiste fijarte en una mujer asi.
Alejandro mira hacia el techo harto de escuchar a Maria, esta ha conseguido colmarle la paciencia y le advierte.
- Mejor no le sigas Maria.
- Pero es que alguien tiene que hacerte razonar, no puedes vivir todo el tiempo amargado por una mujer que no vale la pena, tienes que dejar de pensar en ella.
- ¿Y como? ¿Tu tienes la receta? – dice Alejandro –
- Si, que me tomes como a tu mujer – contesta Maria –
- Ya esto casado Maria – dice Alejandro terminante –
- A mi no me importa, te aseguro que no te arrepentirás Alejandro, yo viviría para darte gusto y podrás tener hijos, una familia que te quiera, que te respete.
- Pero yo no quiero tener hijos bastardos Maria.
- Que importa si son bastardos, de todos modos serán tus hijos, vivirán contigo, los veras crecer, tendrás su amor y ya no estarás tan solo.
Alejandro se calla pero por su expresión no parece haber sido insensible a los argumentos de Maria.
En el salón de los Mendoza están reunidas Paula, Carmen y Magdalena, las dos ultimas cosen ropita para el bebe, Paula se queja de su suerte, según ella, parece imposible que teniendo a sus dos hijos casados con personas de gran fortuna estén en la miseria, dentro de poco no tendrán ni para comer, ha tenido que ir vendiendo sus joyas y la gente comienza a murmurar, como es posible que tenga que vender sus joyas teniendo un yerno millonario y una nuera también millonaria, y el remate va a ser cuando nazca la criatura y Alejandro no se presente a reconocerlo, entonces estarán en boca de todos. Carmen se harta de escucharla y le pide que deje ya de mortificar a Magdalena ella no tiene la culpa.
- ¡Ah! ¿Y quien la tiene yo? – exclama indignada Paula –
- Pues si – contesta Carmen enfadada – por haberla obligado a casarse con ese hombre que ahora es un celoso que piensa que tu hija es la mujer más despreciable del mundo.
- ¿Y quien dio motivos para que Alejandro empezara a dudar? – pregunta alterada Paula – fue esta insensata que intento escaparse varias veces para fugarse con el otro.
Magdalena ha seguido tejiendo en silencio pero ya esta harta y corta la discusión entre las cuñadas.
- ¡Bueno ya basta! Estoy cansada de reproches, de lamentaciones, no hay día en que no me echen la culpa de todo lo que pasa.
- ¡Yo no! – contesta Carmen –
- Si tía, tu también, siempre me atormentas hablándome de él, recordándomelo y insistiendo en que me humille rogando por su perdón, cuando la ofendida soy yo – terminante - Y les voy a decir una cosa; Me importa muy poco que mi hijo nazca sin padre, asi que no voy a hacer las pacer con Alejandro.
Alejandro ha llamado a un abogado de la capital, cuando este llega a la hacienda le informa que quiere anular su matrimonio, después de saber que este si se ha consumado, el abogado le expone las dificultades del caso, no es muy probable que se la den, además se tendrá que abrir un proceso largo y penoso, habrá que interrogar testigos a su esposa y el escándalo será inevitable, Alejandro no esta interesado en el escándalo, no le importa lo que se hable, desea la anulación y esta dispuesto a pagar todo lo que sea necesario, dejando muy claro que el abogado puede sobornar a quien quiera y al precio que sea.
Angélica lee una carta de su madre, esta le ha perdonado y desea ir a verla pero su padre no se lo permite, no le perdona su matrimonio con José Luis, este entra en la casa y la encuentra triste con la carta en la mano, le vuelve a cuestionar su matrimonio, pero ella dice que es muy feliz a su lado, que estos meses han sido los mas dichosos de su vida, José Luis la toma de la mano y le sonríe enternecido.
En la hacienda Alejandro esta sentado en el salón con la mirada perdida, llega Cipriano que le pregunta muy sorprendido si de verdad se va a descasar. Alejandro le contesta que sí.
- ¿Y a poco se puede? – dice Cipriano sorprendido rascándose la cabeza – yo pensaba que cuando uno se casaba era para toda la vida.
- Y asi es. – contesta Alejandro –
- ¿Entonces? – pregunta Cipriano que sigue sin entender nada –
- Pues con dinero se consigue todo – asegura Alejandro cínico – Bueno, casi todo. Este abogado que contrate es muy hábil y tiene muchas amistades, él sabrá a quien embarrarle la mano de dinero para conseguir lo que quiero, al menos que lo que herede del viejo Almonte sirva de algo.
- ¡Hijole! – exclama Cipriano – ¿Y te vas a poder casar otra vez con quien quieras sin que tu mujer se haya muerto?
- Eso espero – contesta Alejandro –
- ¿Y con quien te quieres matrimoniar? ¿Con Maria?
- ¿Por qué no? Es una muchacha decente, honrada y me quiere ¿no?
- Pero tu no la quieres a ella – contesta Cipriano –
Alejandro le fulmina con la mirada, se levanta sin decir nada mas y se mete en el despacho. En cuanto desaparece Alejandro entra el padre Abundio, Cipriano le saluda y le pregunta intrigado si es verdad que uno se puede descasar, el padre le contesta sorprendido que en algunas ocasiones si, pero quiere saber porque lo pregunta; Cipriano le cuenta que Alejandro a contratado a un abogado de la ciudad para que lo descase, el padre Abundio se lanza indignado hacia el despacho de Alejandro hecho una furia, entra sin llamar ni saludar, Alejandro que esta escribiendo unas cartas lo mira sorprendido por el ímpetu de la entrada.
- Es verdad lo que acaba de decirme Cipriano – pregunta el padre Abundio muy alterado- es verdad que quieres anular tu matrimonio. –
- Si, - contesta Alejandro aparentemente muy tranquilo – contrate un abogado para que inicie los tramites ante las autoridades civiles y eclesiásticas.
- ¿Pero has perdido el juicio Alejandro? ¿Te das cuenta del paso que estas dando? ¿Y como piensas lograrlo?
- Diciendo la verdad – dice Alejandro muy seguro –
- ¿Cuál verdad, dime, cual verdad? – pregunta el padre furioso –
- La que usted y todo el mundo sabe.
- ¡No! – grita el padre Abundio – si no la que te dicta tu enfermo cerebro.
- Le ruego que se calme padre – dice Alejandro –
- No... no... no me voy a calmar, estoy indignado de que te hayas atrevido a tanto, se puede saber que mentiras, de que artimañas te vas a valer para conseguirlo, porque ningún tribunal te va a conceder la anulación sobre la base de una simple sospecha.
- Pero si no son sospechas padre, y de todos modos si es necesario estoy dispuesto a gastar hasta el ultimo centavo de mi fortuna para lógralo.
- ¿Quieres sobornar a la iglesia? – el padre Abundio manotea indignado – pero tú estas loco, y todavía tienes la desfachatez de decírmelo a mí, que lo único que te he enseñado es la honradez y la decencia.
- No tengo porque ser decente y honrado con quien no lo ha sido conmigo – asegura Alejandro muy decidido – con una mujer que se ha burlado de mi cariño, que ha pisoteado mi orgullo, mi nombre, que se ha reído en mi cara engañándome de esa manera, quiero vengarme padre necesito hacerlo para aliviar un poco el dolor tan grande que estoy sintiendo.
- No... no... no... no – grita el padre Abundio llevándose las manos a la cabeza – no puedo creerlo, no me puedo convencer que hayas cambiado de esa manera, que los celos te hayan envenenado el alma hasta ese punto. ¿Te das cuenta de lo que estas haciendo? Vas a destruir la vida de esa pobre mujer y de un inocente que no tiene la culpa de tus aberraciones.
- ¡Pero por Dios padre! – contesta Alejandro alterado – ¿pero que pretende usted? Qué la reciba en mi casa junto con su bastardo, como si nada hubiera pasado.
- Es que nada ha pasado – el padre Abundio esta desesperado grita manotea parece a punto del soponcio – y esa criatura no es un bastardo, es tu hijo, tú lo engendraste, Magdalena no conoció otro hombre mas que tu.
- Bueno no tiene caso seguir hablando – Alejandro ha tomado la costumbre últimamente de cortar las conversaciones y desaparecer cuando le dicen cosas que no quiere oír –
- ¡Ah, por supuesto que sí! – exclama el padre Abundio – y lo seguiré haciendo una y mil veces hasta hacértelo entrar en esa cabeza dura que tienes.
- Bien, – dice Alejandro mientras se levanta – entonces me voy a ver obligado a evitar su compañía padre. Buenas tardes, y sale del despacho sin mas explicaciones.
- Pero yo vendré a buscarte cuantas veces pueda, no... no te será tan fácil librarte de mí – grita el padre levantándose también indignado, esta a punto de llorar desesperado por la cerrazón de Alejandro, sin saber que hacer ya reza.
- Virgen del cielo ayúdalo, ilumínalo, o esa amargura lo perderá para siempre.
Dimitrio le cuenta a Adolfo las tretas a las que tiene que recurrir para sacarle unos cuantos pesos a Josefina, dice que le debe a alguien, que le van a meter en la cárcel, al principio ella se niega pero después accede. Adolfo lo considera un buen método, pero Dimitrio no esta de acuerdo, tiene que montar todo una comedia, primero ruega, después amenaza, suplica, llora en fin es una táctica bastante molesta. Adolfo de dice que no se queje, por lo menos tiene para irla pasando, él esta peor, su hermana ya no quiere prestarle, y su padre ha prometido no volverlo a ver mientras viva, asi que no tiene a quien recurrir, le sugiere a Dimitrio que le ayude a hacer las paces con Josefina, asi entre los dos podrán sacarle mas dinero, pero Dimitrio no acepta, Josefina es su esposa, y no esta dispuesto a que un vívales le saque el dinero.
Magdalena y Carmen salen a la bonetería a por encajes para los vestiditos del bebe, y en el establecimiento se encuentran con Angélica Arechiga, Magdalena y ella se saludan con cariño, Angelica les cuenta que se caso con José Luis Álvarez, Magdalena la invita a su casa a tomar el té y allí la esposa de José Luis les cuenta lo sucedido, fue ella la que insistió en fugarse, él no tuvo la culpa de nada, se casaron hace seis meses en San Luis Potosí, su madrina consiguió el perdón de su marido y ahora esta en el acuartelamiento de Puebla con el grado de capitán. Magdalena pregunta si su padre sabe que se caso y donde vide, Angélica responde afirmativamente, su padre no la ha perdonado, pero su madre sí. Magdalena se interesa por el paradero de los Arechiga, quiere saber si volvieron a la hacienda, ella le cuenta que no, desde que ella se fugo no han vuelto por allí. Angélica se retira y Carmen la acompaña a la puerta cuando regresa esta indignada y suelta pestes contra José Luis; mientras Magdalena sufre por la necedad de ese desdichado a él mejor no podía haberle ido, se caso con una mujer rica, el mismo don Porfirio lo perdono, y esta otra vez en el ejercito con el grado de capitán. Quería mucho a Magdalena, estaba loco por ella, pero que rápido se consoló, para Carmen todo eran mentiras, y por un mentiroso asi, ella estuvo a punto de abandonar marido, casa y todo, perdiendo la dignidad y el orgullo.
Magdalena ha ignorado la peorata de su tía, esta preocupada porque existe la posibilidad de que los Arechiga regresen a la hacienda y informen a Alejandro del paradero de José Luis, cuando él se entere que su antiguo amor esta residiendo en la misma ciudad a saber que va a pensar.
Angélica regresa a su casa y encuentra a José Luis esperándola inquieto, ella le cuenta que estuvo tomando el té con Magdalena Almonte, la encontró en la bonetería, esta embarazada, su hijo nacerá dentro de poco. La noticia altera a José Luis que se siente herido por el embarazo de Magdalena.
Esa noche en la hacienda Alejandro vestido con un batín esta en el salón a oscuras bebiendo, entra Cipriano que se sorprende al encontrarlo allí a esas horas y sin luz.
- ¿Qué haces aquí a oscuras? – sin esperar respuesta continua – En la tardecita vino el padrecito.
- ¿Qué quería? – dice Alejandro –
- Pues saludarte no mas, me pregunto que si no sabíamos nada de la patroncita Magdalena. Oye Alejandro ¿tu crees que habrá nacido la criatura?
Alejandro se levanta malhumorado después de fulminar a Cipriano con la mirada y responde rotundo.
- Pues no lo sé ni me importa – intenta irse –
- ¿No te importa? – pregunta Cipriano – oye espérate no te vayas, vamos a platicar un rato.
- ¿De que quieres platicar? ¿De Magdalena? Pues es un asunto que no me interesa.
- Pues entonces platiquemos de... – Cipriano se interrumpe y regresa sobre el tema- a lo macho ¿ya no te importa?
- No quiero hablar de eso Cipriano porque es una herida que aun no se ha cerrado.
- ¿Sigues enamorado? – pregunta Cipriano –
- No lo sé... pero... – Alejandro se desespera – pienso en ella noche y día, con rabia, con coraje, como sea, pero siempre la tengo en mi pensamiento.
- ¡Hijole te pego reduro! Tan buena gente que se veía, tan chula... una virgencita, dice el padrecito que no es verdad que te haya jugado chueco.
- ¿Cuándo hablaste con él de eso?
- Pues todas las veces que lo veo, siempre me platica de lo mismo, dice que él sabe que ella no te ha hecho tarugo con aquel y que te vas a condenar por haberle hecho lo que le hiciste y por no querer aceptar a tu hijo, dice el padrecito que él pone la mano en el fuego que es tuyo. – Cipriano al ver que Alejandro no reacciona continua – oye Alejandro, y si el padrecito estuviera en lo cierto y de verdad fuera tu hijo... pos como que seria muy gacho que anduviera rodando por ahí y si te descasas y la patoncita se vuelve a casar con otro – ahora Alejandro reacciona cambia de color y se le ve angustiado – pues el niño le andaría diciendo papá a uno que no es.
Alejandro no responde, pero esta evidentemente afectado por lo que Cipriano le ha dicho.
Esa noche en Puebla Magdalena se despierta en medio de la noche, se siente mal, se levanta, se dobla de dolor y llama a gritos a su madre y su tía, el parto ha comenzado, Rosario y Carmen suben con agua y paños limpios, mientras Nadia y Josefina esperan en el vestíbulo noticias sobre el acontecimiento.
Fin del capitulo 43.
Mar




Escrito desde Mar 21, 2003, 9:27 PM

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Capitulo 42 de "Bodas de Odio"

by Mar

Magdalena acompañada de su tía Carmen, va a ver a Alejandro esa misma noche; entra en casa, la recibe con insolencia Maria; Magdalena le ordena altiva que avise a su marido que quiere verlo, Maria finge cumplir la orden, espera un tiempo fuera del salón y después regresa y le dice a Magdalena que Alejandro no quiere verla y manda decir que si quiere un apellido para su hijo se lo pida a José Luis Álvarez. Magdalena se marcha indignada por la humillación a la que parece haberla sometido Alejandro de forma gratuita, dejando a Maria muy satisfecha por el resultado de su estratagema.
Mientras eso sucede, en la casa de los Mendoza, Dimitrio y Paula esperan inquietos el resultado de la entrevista entre los esposos, Dimitrio muy pragmático le indica a su madre que lo importante no es que Alejandro se reconcilie con Magdalena, sino que reconozca a su hijo, de ese modo tendrá que pasar una buena cantidad para la manutención y educación del niño y los problemas económicos se verían resueltos, a las amistades se les puede decir que a Magdalena no le sienta bien el aire del campo y por eso vive en la ciudad, no se lo creerán, pero las apariencias quedaran cubiertas y nadie se atreverá a murmurar en voz alta. Suena el timbre de la puerta, a Dimitrio y Paula les parece demasiado pronto para que sean ellas, pero aun asi acuden a la puerta a tiempo para ver entrar a una indignada Magdalena que asegura que nunca mas volverá a humillarse ante Alejandro y les prohíbe que le vuelvan a suplicar, según ella Alejandro se negó a recibirla, solo la hizo ir para humillarla, muy enfadada sube a su cuarto. Paula le pregunta a Carmen que sucedió y esta le da toda la razón a Magdalena.
- Ese hombre es un patán, un pelado – dice Carmen indignada - ¿Saben que nos mando decir con esa sirvienta, esa Maria? Nos mando decir que si Magdalena buscaba un apellido para su hijo se lo pidiera a José Luis Álvarez.
Dimitrio y Paula se miran frustrados, sobre todo Dimitrio que ve escapar su ultima posibilidad de evitar su boda con Josefina.
Al día siguiente, en la casa de Alejandro este y Víctor están desayunando, Víctor pide a su amigo que le acompañe a la fabrica pero Alejandro se niega, va a esperar a Magdalena, cuando Víctor se marcha entra Maria y le pide que se vayan ese mismo día a la hacienda ya esta harta de la capital, Alejandro se sorprende porque hasta ese momento la mas interesada en quedarse era ella; Maria afirma estar cansada y deseando regresar a casa, Alejandro dice que es posible que al día siguiente se vayan, ella intenta tirarle de la lengua, quiere saber que tiene que suceder para que se vayan, pero Alejandro la mira malhumorado, dejando claro que no va a soportar interferencias y se marcha bruscamente sin explicación, dejando a Maria sola.
Paula expone a su hijo la situación, ya no queda otra opción que el matrimonio con Josefina de Icaza. Dimitrio esta rabioso, él estaba seguro de que lo había convencido, no sabe que pudo pasar para haberle hecho cambiar de opinión. Paula esta preocupada por si se ha enterado de que José Luis Álvarez esta en la ciudad y vino a buscar a Magdalena. Dimitrio no cree que eso haya sucedido, pero le encantaría que pasara, haber si lo busca y lo mata como a un perro, que es lo único que se merece.
- ¡Ay no hijo! ¿Qué tal si ese infeliz lo mata a él? – dice Paula asustada –
- ¡Mejor! Asi mi hermana se quedaría viuda y multimillonaria y de ese modo se acabarían todos nuestros problemas.
Nadia acude a visitar a Magdalena, es conducida al dormitorio de esta, las dos amigas conversan de lo sucedido, Magdalena se siente muy triste por la muerte de su padre y considera a Alejandro culpable, también le comenta a su amiga su visita, la forma en que este la trato y el recado que le mando por medio de Maria, es entonces cuando Nadia recuerda a la mujer que estaba con Alejandro en el café y se la describe a Magdalena que llega a la conclusión que Alejandro ha estado paseándose por Puebla con ella.
- Magdalena me da mucha pena decírtelo – Nadia intenta ser sincera con su amiga – pero la gente esta murmurando, les extraño mucho que tu marido no fuera al entierro de tu padre y ahora si sigue exhibiéndose con esa mujer van a imaginar muchas cosas desagradables y eso seria un escándalo. Debes buscarlo nuevamente, si quieres, yo puedo intentar concertarte una cita con él.
- ¡Yo no puedo hacer nada! – exclama Magdalena – y entre nosotros ya no hay reconciliación posible, estoy herida, indignada, avergonzada por la manera en que me ha tratado – Magdalena se expresa con serena determinación – no se lo voy a perdonar nunca.
- ¿Y tu hijo? – pregunta Nadia –
- Mi hijo va a llevar el apellido de su abuelo, que es mucho más decente que el de su padre – afirma Magdalena con decisión –
Dimitrio va a visitar a Josefina y le reprocha que no asistiera al entierro de su padre, ella se defiende, le da vergüenza salir a la calle todo el mundo se ríe y habla a sus espaldas, le reprocha a Dimitrio lo que le hizo, ella nunca le había hecho ningún daño, porque ensañarse. Dimitrio se siente molesto ante el reproche de Josefina, afirma que se va a casar con ella para reparar su falta asi que no tiene porque quejarse, le informa que no se retrasara la boda por el luto, y por lo tanto deben hablar de dinero, él quiere que ella vaya al notario para que redacte un poder general para administrar sus bienes en su nombre, va a ser su esposo y por lo tanto esa tarea le corresponde. Josefina se siente confusa, esta a punto de contarle que ya lo hizo para su hermano pero finalmente se calla.
Alejandro se pasea inquieto por el salón, mirando el reloj cada cinco minutos, lleva todo el día esperando a Magdalena, se escucha la puerta, Alejandro mira nervioso hacia la entrada del salón, cuando ve entrar a Víctor expresa su desilusión y decide que ya espero bastante por lo que llama a Maria para que prepare el viaje a la hacienda para el día siguiente a primera hora. Víctor intenta hacerle entrar en razón; si su hermano le dijo que iba a venir a lo mejor sucedió algo, ella le dijo que. ; Alejandro lo corta, de lo que digan Dimitrio y su madre hay que creer menos de la mitad, y Magdalena le mintió como le ha estado mintiendo a él desde que la conoció, asi que seria un imbecil si la perdonara, por un momento dudo, pero estaba equivocado completamente, asi que al día siguiente se va para la hacienda sin hablar con Magdalena.
Josefina habla con su hermano del poder que Dimitrio le pidió, ella no se atrevió a decirle que ya lo había extendido a nombre de su hermano, Tomas le asegura que hizo muy bien, si Dimitrio sabe que no va a conseguir ningún beneficio de la boda es capaz de escapar otra vez.
- Pero Tomas – de queja Josefina – cuando lo sepa se va a poner furioso conmigo, no podemos hacer lo que él quiere, total yo tengo mucho dinero.
- Y además eres muy tonta – dice Tomas muy enfadado – Después de la canallada que cometió contigo todavía quieres darle un premio. ¡No! Dimitrio Mendoza tiene que pagar por su atrevimiento, se casa contigo y disfruta de tu fortuna ¿qué cómodo no?
- Pero Tomas – protesta Josefina angustiada – para que quiero yo tanto dinero si no para que lo disfrute la gente que esta cerca de mí a la que quiero.
- Lo disfrutaran tus hijos – dice Tomas inflexible – En cuanto vuelva a mencionar el asunto le dirás que ya distes ordenes al notario y que el día de la boda se firmaran los papeles, el resto déjamelo a mí.
Rosario acude al dormitorio de Magdalena para llevarle un vaso de leche y le pide permiso para salir. Magdalena se lo da, pero le pregunta sorprendida a donde va a ir, Rosario afirma que quiere ir a ver a Alejandro para interceder por Magdalena, esta le informa que no es posible ninguna intercesión, su marido no va a ceder ni siquiera la va a recibir.
- ¿Por que soy una pobre india? – dice Rosario – También su madre lo fue.
- Usted sabe de la madre de Alejandro mucho más de lo que pensamos – afirma Magdalena - ¿dígame la conoció?
- Sí niña. – dice Rosario muy serena –
- ¿Y pretende tocar su corazón hablándole de ella?
- Es que alguien tiene que hacer algo niña, es que esa criatura que esta usted esperando no puede nacer asi como nació él, sin que su padre lo quiera.
- Es que... Rosario usted no sabe... Alejandro piensa que el niño no es de él.
- Entonces con mas razón hay que ir a verlo.
- Es inútil Rosario, no lo va a convencer jamás – Magdalena esta desesperanzada -
- Usted confié en mi niña – Rosario parece dispuesta a todo -
José Luis regresa de Puebla y va directo a ver a Angélica, todo ha ido muy bien, el coronel le presento las disculpas del gobernador, todo se debió, según ellos ha un error, no hay otra forma de disculpar lo sucedido, pero si Rufino no hubiera intervenido las disculpas se las tendrían que haber llevado a la tumba. José Luis esta muy agradecido con Angélica porque gracias a ella se arreglo su situación, cuando salió de la oficina del coronel se sentía aliviado caminando por la calle sin el miedo de que alguien lo reconociera y lo fueran a arrestar nuevamente. Angélica considera que deben fijar la fecha definitiva de la boda y José Luis esta de acuerdo, asi que se casaran el próximo sábado.
Rosario llega a casa de Alejandro, la recibe Víctor que le comunica que el patrón acaba de partir para la hacienda y que no regresara en mucho tiempo, Rosario se aterra ante esa noticia, Víctor quiere saber si la mando Magdalena, ella dice que no que vino por su propia voluntad a intentar mediar entre los dos, es que la señora esta muy triste. Víctor le cuenta que Alejandro la estuvo esperando todo el día y quiere saber porque no acudió a la cita, ante esa noticia Rosario se sorprende mucho y regresa rápido a la casa, va al encuentro de Magdalena que no puede disimular su nerviosismo.
- El patrón ya se fue para la hacienda – anuncia Rosario – pero me dijo el señor Víctor que la estuvo esperando y que usted no fue, por eso se marcho, su hermano de usted le había dicho que iba a ir a verlo ¿Por qué no fue niña?
- Pero si fui la otra noche – explica Magdalena sorprendida – me mando decir con Maria que no me quería ver.
- ¿Con Maria? – se sorprende Rosario - ¿Estaba aquí con él?
- Si – dice Magdalena indignada – la trajo y anduvieron paseándose por la ciudad todo el tiempo.
- No sé... pero a lo mejor fue una mentira de esa muchacha – Rosario no se fía nada de Maria – el señor Víctor me dijo que la estuvo esperando y que estaba seguro que se iba a contentar con usted.
- ¿Eso dijo Víctor? – dice Magdalena sorprendida – no a lo mejor después cambio de parecer, porque lo que me dijo Maria nadie se lo pudo haber dicho mas que él.
- ¿Por qué? ¿Qué le dijo?
- Menciono el apellido del hombre con el que Alejandro cree que lo engañe.
- Bueno, a lo mejor Maria lo sabia porque lo escucho por ahí. Niña por favor mándele una carta al patrón, explíquele todo, dígale todo, dice el señor Víctor que se fue muy triste.
- Si esta convencido de mi inocencia porque no vino a verme
- Bueno... usted sabe que los hombres son muy orgullosos... escríbale niña.-
Alejandro ha regresado a la hacienda y acude a visitar al padre Abundio, lo primero que este le pregunta es si vio a su mujer.
- Si – afirma Alejandro – El día que entregue el cuerpo del general.
- ¡Ay! Pobre criatura, me imagino la sorpresa tan terrible, pero dime ¿Hablaste con ella? ¿Aclararon las cosas?
- No hablamos nada padre – Alejandro se sienta a la mesa con aspecto triste -
- ¿Pero por que hijo? Te lo rogué encarecidamente.
- ¡Ay padre! – parece desesperado - Si tuviera una prueba, una sola prueba.
- Pero que más pruebas quieres que su palabra – dice el padre Abundio –
- Es que no yo creo en su palabra padre. Desde que la conozco Magdalena ha estado mintiéndome, se caso conmigo por mi dinero, ha intentado abandonarme, ha escondido a su amante en mi propia casa – Alejandro habla con mucha amargura – No padre... ¡Cómo puedo creer en ella!
- Pero todo tiene una explicación.
- La explicación que ella a querido darme y en la que no creo ya – Alejandro dolorido le suplica al padre - ¡Por favor! Se lo ruego, ya no quiero discutir mas sobre esto, se lo pido porque me exalta demasiado, me atormenta ¿No se da usted cuenta de lo mucho que me duele todavía?
- ¡Esta bien hijo! – el padre Abundio decide dejar de insistir por el momento - Como tu quieras, pero estas cometiendo una gran injusticia con esa pobre muchacha y más con tu hijo y Dios tarde o temprano se cobra las deudas.
- Pues conmigo pare que se la ha cobrado anticipadamente – contesta Alejandro con amargura –
- Alejandro, hablando de otra cosa. Ese garito que abrió tu cuñado aquí en el pueblo se ha convertido en un escándalo, la gente se emborracha y pierde el dinero en vez de llevárselo a sus familias a quienes hace falta, yo he ido a hablar con las autoridades... pero parece que ese joven que lo regenta tiene muchas influencias.
- No se apure padre, yo me encargo de eso – asegura Alejandro –
Dimitrio y Josefina se han casado, Magdalena no asiste a la boda poniendo su embarazo como pretexto, todo el mundo pregunta por ella y su marido, Paula y Carmen se han puesto de acuerdo en lo que deben decir, su marido se ha ido a la hacienda porque tiene asuntos que atender, Magdalena se ha quedado hasta que de a luz porque esta delicada y necesita cuidados, además el aire del campo no le sentaba bien.
José Luis y Angélica se han casado también, ella esta preparando su equipaje para el viaje a Puebla mientras su marido la espera en el salón, doña Prudencia, la madrina de Angélica, quiere darle a José Luis una fuerte cantidad de dinero como regalo de bodas, pero este se niega a aceptarla, considera que le debe mucho ya, con lo que hizo por él siempre estará en deuda con ella, no puede recibirle ese dinero, la madrina de Angélica insiste, le pide que no sea tan orgulloso, necesitara el dinero para instalarse, y para cuidar a su ahijada como se debe. José Luis responde que él le dará todo lo que ella necesite, en medio de esta discusión aparece el señor Arechiga.
- ¿Qué hace usted aquí? – dice Arechiga furioso queriéndose ir encima de José Luis-
- No te alteres, cálmate – dice Prudencia interponiéndose entre ellos – Este es el capitán José Luis Álvarez
- ¿Te estas burlando de mí? – dice Arechiga indignado – este es el infeliz que se ha robado a mi hija, es un asesino condenado a muerte – intenta golpear a José Luis, pero Prudencia vuelve a detenerle –
- Te digo que te calmes. Él es el capitán José Luis Álvarez, protegido del señor Presidente y desde hoy, el marido de tu hija.
- ¡Ya se casaron! Pero como pudiste permitirlo, tu no sabes quien es este cobarde.
- ¡Señor Arechiga mida sus palabras! – ante el insulto José Luis reacciona –
- ¡Quiero que se callen los dos y que me escuchen! – Prudencia sigue interponiéndose entre los dos hombres que se miran desafiantes – José Luis fue arrestado en Puebla injustamente por una equivocación, se fugo de la cárcel y se cambio el nombre para que no lo reconocieran y lo aprendieran nuevamente, don Porfirio se entero del asunto, lo tomo bajo su protección y mando que lo reinstalaran en el ejercito con el grado de capitán, como compensación por la injusticia que había sufrido.
- De todos modos este hombre mato al jefe militar de la zona mientras trabajaba en la hacienda de Almonte.
- Me vi obligado a ello – contesta muy digno José Luis – Mejia me estaba apuntando con su arma, pretendía que yo asesinara a Alejandro Almonte.
- No... no... no puedo aceptarlo, no puedo aceptar que este individuo sea el marido de mi hija.
La recepción de la boda de Josefina y Dimitrio ha terminado, los escasos invitados se retiran, Paula y Carmen se despiden de los novios, Dimitrio sale con ellas para acompañarlas hasta el coche. Tomas le ordena a su hermana que en cuanto regrese Dimitrio se marche y los deje solos, porque va a hablar con él de dinero, su hermana se opone quiere que espere hasta el regreso del viaje de novios, pero Tomas esta deseando tomar cumplida venganza por los malos ratos que Dimitrio le hizo pasar y no esta dispuesto a esperar, esta seguro que Dimitrio estará pensando que a partir de este momento podrá gastar a manos llenas y él no esta dispuesto a dejarle ni siquiera esa ilusión. Josefina esta asustada, no sabe como va a reaccionar Dimitrio, considera que ya que se caso con ella es mejor olvidarlo todo, pero su hermano esta decidido a que Dimitrio sepa que la boda es un castigo no un premio. Josefina considera que si Tomas sigue adelante ella también será castigada.
Dimitrio regresa y Tomas le informa que quiere hablar con él, Josefina se retira con la excusa de cambiarse de ropa. Tomas le pregunta a su cuñado como piensa mantener a su esposa, ante esta pregunta a Dimitrio esta apunto de darle un ataque de risa y contesta con cinismo.
- Vaya que me sorprende su pregunta señor de Icaza, acaso no esta usted enterado de mi situación económica. Yo no poseo ni un solo centavo, la hacienda que me dejo mi padre, mas bien la mitad porque la otra mitad es de mi hermana, ni siquiera da para cubrir sus gastos, soy un hombre pobre señor, asi que quien tendrá que mantenerme es mi mujer, no yo a ella.
- ¡Muy bien! – exclama satisfecho el señor de Icaza – a eso quería que llegáramos. Josefina lo va a mantener a usted, tendrá casa, comida y algo para sus gastos pero nada más.
- ¿Qué quiere decir con eso? – pregunta Dimitrio sorprendido –
- ¡Lo que oyó! – Tomas esta disfrutando su venganza – Hace unos días Josefina me otorgo un poder general para administrar sus bienes, yo he decidido darles una cantidad para que vivan.
- ¡Pero esto es el colmo! – exclama Dimitrio levantándose indignado – El marido soy yo, tengo derecho a disponer del dinero de mi mujer según me dé la gana.
- No es cierto – aclara Tomas – usted no tiene ningún derecho, si se caso con mi hermana fue para reparar una falta, no para disfrutar lo que ella tiene.
- Usted me tendió una trampa – dice Dimitrio muy exaltado – pero no se va a salir con la suya.
En medio de la discusión Josefina regresa todavía vestida de novia, Dimitrio se dirige a ella mientras va hacia la puerta.
- ¡Y tú! Si quieres ir de luna de miel que te lleve tu hermano – dice mientras desaparece con un portazo –
Josefina le reprocha lo sucedido a su hermano mientras se sienta en una silla desesperada.
Carmen y Paula regresan de la boda comentando las muchísimas preguntas que todo el mundo les hizo, las dos dijeron lo que habían acordado pero son conscientes que nadie las creyó, cuando pase el tiempo y Alejandro no aparezca el escándalo va a ser imparable, lo único que consuela a Carmen es que su hermano ya no esta y por lo tanto no va a tener que aguantar el estar en boca de todos. Magdalena sale de su cuarto y va a su encuentro.
- ¿De que hablan? – pregunta mientras baja las escaleras –
- De ti y de tu marido – contesta Paula malhumorada – En cuanto la gente se entere que te ha abandonado ni siquiera podremos salir a la calle de la vergüenza
- ¡Yo no tengo la culpa! – exclama ofendida Magdalena –
- ¡Tu nunca tienes la culpa de nada Magdalena! – Paula esta furiosa con su hija –
El conato de discusión es interrumpido por la aparición de Dimitrio con cara de pocos amigos, la tía Carmen le pregunta sorprendida si se olvido algo.
- No, no olvide nada, no voy a ningún lado – contesta Dimitrio malhumorado mientras sube las escaleras seguido por una muy angustiada doña Paula, dejando a Carmen y Magdalena en el vestíbulo mirándose intrigadas.
Alejandro irrumpe con una compañía de soldados en el garito de Adolfo, expulsando por las malas a los parroquianos mientras grita que el negocio esta cerrado, Adolfo intenta protestar, asegura que Alejandro no tiene ningún derecho a hacer una cosa asi, pero él le contesta que si tiene derecho porque el pueblo esta en sus tierras y en ellas manda él, además de cerrar el local le da solo unas horas a Adolfo para reunir sus cosas y largarse del pueblo, Adolfo se queda solo mientras grita que es un abuso y se están conculcando sus derechos.
Carmen se queja con Magdalena de todas las desgracias que les han acaecido últimamente, parece que Dios se ha ensañado con ellas.
- Nos portamos mal tía – contesta Magdalena – Mi mama cuando me vendió a Alejandro, yo que no quise resignarme a mi destino y Dimitrio con ese engaño tan vergonzoso que le hizo a Josefina.
- Si, menos mal que tu madre lo convenció, te imaginas si no se hubieran ido de luna de miel.
- De todos modos ¡Pobre Josefina! – Magdalena compadece a su cuñada –
- ¿Y tu hija? ¿Es que no piensas hacer nada para arreglar tu situación?
- Mande una carta a Alejandro hace unos días – Magdalena sonríe esperanzada –
La carta llega al pueblo y la recoge Cipriano, entra en el despacho a entregársela a Alejandro pero este no esta, Maria toma la carta para entregársela cuando regrese, mira el sobre y se da cuenta que viene de Puebla por lo que se va rápidamente a la cocina con la carta, allí la abre y lee la carta de Magdalena.

Alejandro:
Antes de que regresaras a la hacienda fui a verte, Maria me dijo que no querías hablar conmigo y que si quería un nombre para mi hijo se lo pidiera a José Luis Álvarez, me sentí tan humillada Alejandro, pero después Rosario hablo con Víctor y él le dijo que tu habías estado esperándome ¡Ya no sé a quien creerle! Yo te juro por la memoria de mi padre, a quien tanto he querido, que has sido el único hombre de mi vida. Si en un primer momento tuve el impulso de abandonarte, sabes bien porque fue, creí que habías urdido con mi mama todas esas cosas tan horribles que me separaron de José Luis.
Me case contigo sin amor es verdad, pero después aprendí a quererte. El amor no se puede fingir Alejandro y aun si fue solo por unos días, te demostré lo mucho que te amo, no puedes no haberte dado cuenta.
Entiendo tu rencor, por eso necesitamos hablar, no podemos permitir que nuestro amor se convierta en odio. Necesito que vuelvas a creer en mi, que me digas que aun me amas, no te rehúses por favor. No hagas que me avergüence de haberte abierto mi corazón en esta carta.

Maria termina de leer la carta de Magdalena y se ríe burlona. Mientras tanto Alejandro ha regresado al despacho, tiene muy mala cara, esta desencajado con el aspecto de un hombre que duerme poco y sufre mucho, se sienta y los recuerdos de su vida con Magdalena pasan por su cabeza, desesperado se levanta buscando huir de los recuerdos y va a la cocina, Maria lo siente llegar y oculta la carta debajo de un cesto, en la mesa de la cocina, Alejandro entra y le pide un café, en cuanto sale ella se apresura a quemar la carta de Magdalena con aire de satisfacción.
Fin del capitulo 42.
Mar


Escrito desde Mar 20, 2003, 6:11 PM

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Capitulo 41de "Bodas de Odio"

by Mar

Alejandro toma a Magdalena en sus brazos y la lleva hasta es sofá mientras exclama.
- Magdalena, Magdalena por favor.
Alejandro parece muy preocupado, casi angustiado por el estado de su esposa y le palmea la cara intentando que vuelva en sí. Magdalena se recupera y se niega a creer la noticia que le ha traído Alejandro.
- ¡No es cierto! – exclama Magdalena y le suplica - ¡Dime que no es cierto!
- ¡Cálmate, cálmate por favor Magdalena! – exclama Alejandro arrodillado frente a ella muy preocupado –
- ¡Dime que no es verdad! Que es una mentira para lastimarme – suplica Magdalena –
- ¡Lo siento mucho Magdalena! – dice Alejandro mientras le toma la mano intentando tranquilizarla.
La tía Carmen a llegado al salón atraída por los ruidos y contempla la escena estupefacta, por fin pregunta.
- ¿Qué sucede?
- ¡Papa esta muerto tía! ¡Muerto! – anuncia desesperada Magdalena-
Alejandro al ver la desesperación de Magdalena siente el deseo de consolarla, levanta la mano para acariciarle la cara pero se detiene sin saber que hacer.
En la casa de Alejandro en Puebla, Maria que ha viajado con él, le cuenta a un asombrado Víctor lo sucedido; el general llego de forma inesperada, se lo encontraron al volver de un paseo a caballo, discutio con Alejandro, de pronto se sintio mal y se murio. Maria intenta sacarle a Víctor información sobre lo que escucho en la discusión, quiere saber si es verdad que el hijo que espera Magdalena no es de Alejandro y que ella le engaño con el teniente José Luis Álvarez. Víctor responde con aire dubitativo que eso es lo que Alejandro cree. Maria se da cuenta que Víctor no es de la misma opinión.
Magdalena llora desesperada en su dormitorio, su tía, vestida ya de negro, entra para intentar consolarla y pedirle que se apresure; las personas que vienen a ofrecer su pésame comienzan a llegar. Magdalena no entiende que hacia su padre en la hacienda de Alejandro y le pregunta a su tía si sabia que iba a visitar a Alejandro, su tía le contesta que nadie lo sabia, y todavía no han podido hablar con Alejandro pues han tenido que arreglar el salón para colocar el ataúd.
Alejandro, solo en el despacho, esta evidentemente nervioso y no sabe que hacer, entra Paula muy amable, le pide disculpas por haberle abandonado tanto tiempo, pero tenia que cambiarse de ropa, le pide que se siente y le cuente lo que sucedió, Alejandro, ceremonioso, ofrece su ayuda que es rechazada amablemente por Paula; Dimitrio ya se encargo de todo; antes que Alejandro comience a hablar entra Magdalena, Alejandro se pone de pie y ella se sienta al lado de su madre, Paula vuelve a pedirle a su yerno que les cuente como sucedió todo, Alejandro vacila y dice:
- Tal vez no deba señora.
- ¿Por qué? – pregunta Paula sorprendida –
- Por que no sé si ustedes están enterados de los motivos de nuestra separación – explica Alejandro mientras mira significativamente a Magdalena –
- Mi mama lo sabe todo – contesta esta a la tacita pregunta –
- Bueno, pues el general fue a la hacienda para pedirme una explicación y yo le dije la verdad – explica Alejandro muy serio –
- ¿Cuál verdad? – pregunta Magdalena –
- La que tu sabes – le contesta Alejandro sin querer extenderse –
- ¡Fuiste capaz! – exclama indignada Magdalena mientras se levanta para enfrentarse con su esposo - ¿Te atreviste a decirle todas esas cosas tan horribles, esas mentiras? Eres un monstruo – acusa Magdalena llorando – eres el hombre más cruel que he conocido en mi vida – Magdalena se dirige a su madre - ¡Lo mato mama! – se vuelve hacia Alejandro y lo acusa – Tu eres el responsable de la muerte de mi padre ¡Te odio! Y no quiero verte nunca mas en mi vida – Magdalena sale del despacho seguida de su madre que intenta tranquilizarla, dejando a Alejandro solo en el despacho muy conmocionado –
A la casa de los Mendoza han comenzado a llegar las amistades y conocidos a dar el pésame, Carmen y Dimitrio los reciben. Alejandro sale despacio del despacho, se detiene en el centro del vestíbulo y mira hacia el ataúd del general, parece confuso, en ese momento Rosario que esta poniendo unas flores le ve y se acerca a saludarlo, Alejandro a duras penas le contesta y muy lentamente da media vuelta y se marcha de la casa.
Magdalena se ha refugiado en su alcoba después del relato de Alejandro, su madre la ha seguido y intenta convencerla que no puede culpar a su esposo de la la muerte de su padre, este estaba muy enfermo y eso podía suceder en cualquier momento, pero Magdalena insiste en considerar a Alejandro responsable; Si le dijo esas cosas tan horribles que le lanzo a ella comprende perfectamente que el corazon de su padre no resitiera la impresión, Alejandro sabia perfectamente que su padre estaba muy enfermo y debio tener mas consideración con él, esta segura que se quiso vengar de ella. Paula pide a su hija que no haga las cosas más difíciles, tiene que aprovechar la presencia de su marido en la ciudad y lo conmovido que esta por la tragedia para reconciliarse con él.
Alejandro entra en su casa de Puebla, allí esperándolo esta Víctor, los dos conversan.
- Alejandro ¿y si estuvieras equivocado? Porque si la criatura que esta esperando tu mujer fuera tuya cometerías una injusticia muy grande al no reconocerla, al no permitir que viva bajo tu techo, harías lo mismo que hizo tu padre contigo, echarías al mundo a otro bastardo, a otro ser que crecería lleno de rencores y complejos como tu.
- ¡Bueno ya... ya cállate! No voy a tolerar que digas una palabra mas – exclama Alejandro malhumorado –
- ¿Por qué? Porque tienes miedo que yo tenga razón – contesta Víctor sin dejarse impresionar por el tono de Alejandro –
- ¡Que te calles ya! – grita Alejandro mientras se levanta bruscamente - ¡Qué te calles ya! ¡Cállate ya por Dios! – se dirige hacia el mueble de las bebidas para servirse -
- Estoy muy preocupado por ti – dice Víctor levantándose también y siguiendo a Alejandro – Eres mi amigo y me duele ver la situación en la que estas.
- Mira agradezco tu interés pero no quiero hablar de ese asunto, todavía me duele demasiado y no puedo verlo... asi, tan fríamente como tu quisieras, asi que mejor lo dejamos por la paz – dice Alejandro sentándose y dejando claro que Víctor estorba-
Víctor anuncia que se va a la calle y sale francamente molesto, al momento aparece Maria, preguntando por Víctor, como si no supiera perfectamente que se ha ido, y le pide a Alejandro que la lleve a pasear por el centro de la ciudad. Alejandro la mira con cara de pocos amigos y le contesta que al día siguiente saldrán, hoy no tiene ganas.
Maria le dice que esta de muy mal humor y pregunta si ha visto a su mujer.
- ¡Quiero decirte algo de una vez por todas y que quede bien claro! – Alejandro se dirige a Maria en un tono de voz duro y seco – si deseas que nos llevemos bien no vuelvas a mencionar a Magdalena ante mí – grita - ¡Nunca mas! – y sale de la habitación dejando a Maria con la palabra en la boca –
Magdalena no se aparta del ataúd de su padre, parece muy cansada, al borde del agotamiento, la tía Carmen se le acerca para obligarla a descansar, salen juntas del salón y se la lleva al despacho una vez allí, Magdalena sigue insistiendo en que fue Alejandro quien mato a su padre. Su tía le ruega que no insista en eso, como su madre le dice que su papa estaba muy enfermo y todos sabían que eso podía ocurrir en cualquier momento, pero Magdalena insiste; Seguramente le grito, le insulto ¡ Pobre papa! Magdalena se siente culpable ella debería habérselo contado todo, se habría angustiado, pero todavía estaría aquí con nosotros. Carmen considera que no debe atormentarse con esas ideas, su madre le contó que había tratado muy mal a su marido y ella piensa que no debió hacerlo, tiene que reconciliarse con él, Magdalena se enfada ante la insistencia.
- ¡Tu también tía! ¿Pretendes que pase por alto todas sus ofensas tan terribles, la manera como me echo de su casa? ¿Quieres que olvide que es el culpable de la muerte de mi papa? No nunca lo voy a perdonar tía... nunca mientras que Dios me dé vida.
Víctor llega a la casa ya avanzada la noche y encuentra a Alejandro en bata bebiendo sentado a la mesa del comedor, entra en la habitación y palmea el hombro de su amigo afectuoso.
- ¿Todavía no te acuestas? – pregunta Víctor mientras se sienta a la mesa –
- No – contesta Alejandro lacónico, con la mirada perdida –
- ¿Cuándo piensas volver a la hacienda? – Víctor intenta romper el mutismo de Alejandro –
- En unos días – Alejandro continua sin mirarle sumido en sus pensamientos, contesta mecánicamente –
- ¿Quieres que hablemos? – Víctor se decide a abordar el asunto directamente –
- ¿De que? – contesta Alejandro –
- De lo que te tiene asi Alejandro, a veces desahogarse con un amigo sirve para aclarar las ideas. ¿Qué paso con José Luis Álvarez, has tenido noticias de él?
- No. Tanto Arechiga como yo lo hemos buscado por todas partes, pero parece que se lo trago la tierra – contesta Alejandro molesto –
- ¿Tampoco hay noticias de la hija del señor Arechiga?
- No ninguna – Alejandro se decide por fin a hablar de lo que le da vueltas en la cabeza – Víctor quiero separarme de Magdalena.
- ¡Pero si ya estas separado! – se sorprende Víctor –
- No, me refiero legalmente.
- Pero... ¡Eso es imposible! El divorcio aquí no existe – Víctor no cabe en sí de asombro –
- Pero la anulación del matrimonio si – contesta Alejandro –
- ¿ Y como vas a conseguirla? Si el matrimonio no se hubiera consumado, tal vez... pero no es ese el caso.
- Pero ella esta esperando un hijo que no es mío y yo no quiero que una mujer asi siga llevando mi nombre ¡Entiende Víctor! – Alejandro suspira profundamente desesperanzado – Necesito sentir que ya no tengo ningún derecho sobre ella... porque es tan fuerte la pasión que me inspira, que tengo miedo de claudicar y pedirle que vuelva a mi lado a pesar de todo... y no... no quiero rebajarme tanto.
La familia Mendoza regresa de enterrar al general, Magdalena y Carmen se retiran a descansar, Paula y Dimitrio se instalan en el salón para conversar, él comenta que Alejandro no se presento en el entierro, seguro que es la comidilla de todos los círculos sociales, Paula esta de acuerdo, hay que conseguir que Alejandro y Magdalena se reconcilien porque después de lo ocurrido entre Dimitrio y Josefina de Icaza lo que faltaba es que comiencen a murmurar sobre Magdalena y su marido, Paula no quiere ni pensar en lo que sucedería si Alejandro no reconoce a su hijo. Dimitrio, muy tranquilo le dice que no se preocupe, aun faltan muchos meses para que el niño nazca y pueden suceder muchas cosa, pero ella no esta convencida, piensa que si Alejandro regresa a la hacienda sin que se reconcilie con Magdalena el asunto será mucho más difícil. Paula continua dudando de su hija, y pregunta a Dimitrio si piensa que Magdalena engaño a Alejandro. Dimitrio esta seguro que eso no sucedió, Magdalena es rebelde y impulsiva, pero nunca se hubiera atrevido a hacer algo asi. Paula lo duda porque quiso fugarse el mismo día de la boda, Dimitrio desecha la objeción, si lo hubiera hecho habría regresado a las dos horas arrepentida. Paula le pide a su hijo que visite a Alejandro para intentar convencerle de la inocencia de su hermana, pero Dimitro considera que no es la persona indicada, su cuñado lo odia, Paula tampoco puede hacerlo pues Alejandro no confía en ella.
José Luis se ha presentado en el cuartel ante el coronel, este le pide disculpas por su encarcelamiento, le confundieron con otra persona, pero todo esta aclarado, se incorporara al ejercito con el grado de capitán. José Luis acepta las disculpas y pregunta cuál será su regimiento, le indican que será el cuarto el que era del general Mendoza, pero como este ha muerto saben quien ocupara su lugar, José Luis se sorprende ante la noticia y más cuando le cuenta que lo han enterrado ese mismo día, estuvo toda la familia incluida su hija la señora Almonte, José Luis se interesa por la presencia del marido el señor Almonte, el coronel asegura no haberlo visto.
Víctor esta muy preocupado por la situación de Alejandro y Magdalena, él la considera inocente y decide visitarla, Rosario le abre la puerta y le indica que espere en el salón, mientras avisa a Magdalena, cuando se dirige a la escalera vuelve a sonar el timbre de la puerta, cuando abre se encuentra a un José Luis sonriente que le pregunta si lo reconoce, Rosario aterrada lo corre a empujones diciéndole que él fue la causa de que el patrón y la niña Magdalena estén disgustados, José Luis intenta preguntar si Alejandro se entero quien es él pero Rosario le cierra la puerta en las narices, acaba de cerrar cuando Magdalena aparece en el rellano de la escalera preguntando quien era, Rosario contesta que nadie y rápido cambia la conversación; el señor Victor la espera en el salon, Magdalena acude a recibirle sorprendida, Victor explica el motivo de su visita.
- Perdone mi atrevimiento señora, sé que no tengo ningún derecho de intervenir en la vida de ustedes, pero la verdad me siento culpable por lo que sucedió.
- Fue usted quien le dijo a Alejandro la verdad sobre el administrador – dice Magdalena altiva - ¿No es cierto?
- Bueno – Víctor intenta disculparse – Yo le describí a Antonio Olivares, él saco sus propias conclusiones.
- ¿Qué desea? – Magdalena continua de pie, sin invitar a Víctor a sentarse, altiva y orgullosa –
- Yo pienso que usted no es culpable de lo que piensa Alejandro – dice Víctor –
- ¡Lastima que mi marido no opine igual! – contesta Magdalena sin renunciar a su orgullo –
Alejandro a sacado a pasear a Maria por Puebla, entran juntos en una cafetería, se sientan, Maria se muestra muy cariñosa y toma a Alejandro de la mano, este se deja hacer, Maria entusiasmada quiere ir al teatro y a cenar a un restaurante, Alejandro acepta acompañarla y Maria da rienda suelta a su entusiasmo y le declara su cariño muy expresiva. La escena es observada por Nadia, la amiga de Magdalena, con mirada reprobadora.
Dimitrio conversa con su madre en el despacho sobre la situación económica en que queda la familia, esta situación no es fácil, porque la familia vivía del sueldo que el general recibía del ministerio de la guerra, Dimitrio se interesa por el testamento de su padre, Paula le informa que la casa es para ella y la hacienda a partes iguales para Magdalena y él. Dimitrio no esta conforme, su hermana esta casada con un hombre riquísimo, él necesita entrar en posesión de algunos bienes, quiere que su madre convenza a Magdalena para vender la hacienda y con ese dinero podría irse a Europa. Paula se opone, porque lo que Dimitrio quiere es dejarlas en la miseria, si Magdalena no se reconcilia con Alejandro este no correrá con los gastos de la casa, asi que él debe casarse con Josefina de Icaza y sufragar los gastos de la familia, pero Dimitrio no quiere casarse con ella, hace un trato con su madre, si él consigue que Magdalena se reconcilie con Alejandro ella le apoyara para que pueda evitar su boda con Josefina, lo que tiene que hacer ahora es convencer a Magdalena para que acepte hablar con su marido y intentar la reconciliación, ella siempre se ha dado mucha maña para convencerla.
Magdalena y Carmen bordan en le salón en silencio cuando llega Paula dispuesta a intentar convencer a su hija.
- Estuve pensando – Paula se sienta y se dirige a Magdalena - y en recuerdo de la memoria de tu padre debes hacer algo para que se compongan las cosas con tu marido.
- Yo también pienso igual hija – dice Carmen –
- Tu sabes cuanto le importaba a tu padre su buen nombre – Paula continua con el chantaje emocional – si hizo ese viaje a la hacienda fue precisamente buscando un arreglo entre ustedes.
- Si, y le costo la vida – contesta Magdalena altiva –
- Cierto, pero por lo menos que su muerte no haya sido en vano – continua Paula - Cuando Alejandro lo trajo lo vi apenado, triste, tal vez ya este arrepentido de haber dudado de ti.
- ¡Sí mi hija! – remacha Carmen – tu madre tiene razón, tienes que ir a verlo.
- Pero es que me ha ofendido tanto – contesta Magdalena poco dispuesta a ceder – Además no puedo olvidar que por su culpa mi papa murió.
- No puedes culpar a tu marido de la muerte de tu padre – dice Paula – además hay una cosa muy importante que no puedes pasar por alto ¡Tu hijo! Si Alejandro no lo reconoce, no le da su apellido quedara marcado para toda la vida ¿Es ese el futuro que deseas para él? Cuándo crezca ¿No piensas que te lo va a reprochar?
- Si, mi amor, es cierto – Carmen esta totalmente de acuerdo con su cuñada – Haz a un lado tu orgullo y piensa en la criatura, porque quien más va a sufrir va a ser él. Te imaginas cuando crezca y todos sus amigos se burlen de él y se nieguen a recibirlo en sus casas, va a ser un amargado y un infeliz.
- Pero es que Alejandro cree que lo he engañado – Magdalena se vuelve hacia su madre – Tu no lo conoces mama, es un hombre muy duro y orgulloso.
- Pero tú eres mujer hija – dice Paula – Y las mujeres siempre sabemos como llegar al corazón de un hombre.
Cuando Alejandro regresa de su paseo con Maria se encuentra a Dimitrio esperándolo, este dice que quiere hablar con él de algunos asuntos pero en privado, Alejandro pide a Maria que los deje solos, pero esta se queda detrás de la puerta escuchando.
- Nos causo mucho pesar que no fueras al entierro de mi padre – dice Dimitrio –
- Lo siento – contesta Alejandro – pero tu hermana me culpo de su muerte y me dijo que no quería verme nunca más.
- Si, ya lo sé, te ruego que la disculpes, estaba muy alterada, Magdalena quería entrañablemente a mi papa, pero ya esta arrepentida de su arrebato, te lo puedo asegurar. Alejandro, yo sé que no me tienes ningún aprecio, que tampoco estimas a mi familia pero quiero hablar contigo de algunas cosas ¿Me puedo sentar?
- Siéntate – Alejandro le señala una butaca y también toma asiento –
- ¿Te acuerdas de la primera conversación que tuvimos aquí, cuando hablamos de tu compromiso con Magdalena?
- Si, lo recuerdo muy bien – Alejandro se expresa con ironía y resentimiento – y en esa ocasión afirmaste que Magdalena nunca había tenido un enamorado.
- Bueno, pues te mentí, de acuerdo – dice Dimitrio con dignidad – pero en lo que no te engañe fue cuando te hable de la manera de ser de ella y de mi padre ¿Te acuerdas que te dije que eran gente con un alto concepto del honor y de la dignidad?
- Si, y también en eso me engañaste, porque una mujer con las cualidades que tu dices no se casa con un hombre por su dinero y menos le es infiel.
- El matrimonio de ustedes fue un matrimonio arreglado – contesta Dimitrio ofendido – pero eso no tiene nada de malo, es lo que se acostumbra, y por lo que se refiere a lo otro, a la supuesta infidelidad de mi hermana, hay sí estas en un error.
Alejandro reacciona inmediatamente inquieto, se levanta y dice terminante.
- Bueno, ya no quiero seguir escuchándote.
- -Espera, espera – dice Dimitrio levantándose también – vamos a hablar. Yo seré un calavera, pero no un tonto y menos un ingenuo, Magdalena no es ese tipo de mujer y tú lo sabes.
- Bueno, pero has olvidado que intento abandonarme el mismo día de la boda y otras tres veces quiso hacerlo en la hacienda y José Luis Álvarez ya estaba allí.
- Claro, pero yo conozco a mi hermana, estoy segura que a las dos horas de haberse fugado con ese tipo habría vuelto arrepentida, avergonzada, esos fueron arrebatos sin consecuencias, además quieres que te diga una cosa, el mismo Álvarez me dijo que jamás se había atrevido a tocarla, no mas que algún que otro beso inocente y eso antes de que ustedes se comprometieran.
- ¡Fíjate que no tengo porque creerte! – dice Alejandro con cinismo, intentando fortificar su coraza –
- Esta bien no me creas – contesta Dimitrio muy digno – pero contéstame una pregunta ¿Cuándo la hiciste por primera vez tu mujer era o no inocente?
Alejandro no contesta, pero Dimitrio ve en su cara que la respuesta es afirmativa por lo que continua argumentando.
- ¿Y si el niño nace exactamente a los nueve meses de eso, entonces de quien es la criatura? Seria inhumano que no lo reconocieras, tus has sufrido en carne propia el rechazo de tu padre, no puedes permitir que tu hijo pase por lo mismo. Ahora te repito; yo por Magdalena pongo la mano en el fuego, la conozco, se como es, te aseguro que no te ha faltado, si no me crees no vuelvas a aceptarla, pero no le niegues tu apellido, tu respaldo a esa criatura, nadie mejor que tu sabe lo que supone. Magdalena vendrá a verte, esta desesperada, llora todo el día, ella quiere reconciliarse contigo, pero... ¡En fin! espero que estés seguro de lo que haces, si la rechazas tal vez mas adelante ya no hay una segunda oportunidad, las mujeres tienen su orgullo y más cuando se sienten acusadas injustamente – Dimitrio ya cumplió con su misión, tiene la sensación de que ha sembrado la duda en Alejandro y se retira - Bueno me voy, espero que lo pienses – Dimitrio sale muy digno y deja a Alejandro en un mar de confusiones –
Maria que ha estado escuchando toda la conversación entra con aire inocente preguntando que quería Dimitrio, Alejandro le contesta con un brusco, nada y se va dejándola sola.
Rosario le cuenta a Carmen la visita de José Luis Álvarez, esta le prohíbe que le diga nada a Magdalena, y se va a buscar a Paula para contarle. Dimitrio acaba de llegar y le dice a su madre que le metió la duda y que si Magdalena va a verlo la perdonara, esta en disposición de escuchar. Carmen llega para contarles que José Luis Álvarez vino a ver a Magdalena y los dos se preocupan mucho, hay que conseguir la reconciliación antes de que ese hombre intervenga de nuevo.
Paula va a buscar a Magdalena a su dormitorio, le cuenta que Dimitrio fue a ver a Alejandro y que esta muy bien dispuesto hacia ella, Magdalena dice que si ya no duda de ella porque no viene él a verla, pero su madre insiste para que vaya ella ese mismo día, Magdalena se deja convencer; ira a ver a Alejandro.
Alejandro esta en su recamara cuando Víctor acude a verlo y a darle cuentas de su visita a Magdalena.
- Alejandro esta mañana antes de ir a la fabrica fui a visitar a tu mujer, ella no te ha sido infiel, vi la sinceridad en sus ojos cuando me lo decía, además te quiere y tú a ella no lo niegues ¿Por qué vas a renunciar a la felicidad por unas sospechas?
- Mira no son sospechas – dice Alejandro intentando mantenerse fuerte – ese hombre estuvo viviendo en la hacienda, eso es todo.
- De acuerdo de acuerdo – dice Víctor tranquilizador – pero tu no tienes ninguna prueba de que Magdalena te haya sido infiel, es mas, es tan buena su versión de lo sucedido como la tuya, y yo sinceramente me inclino por la de ella.
- Bien, esta bien – Alejandro cede por fin, la duda se ha instalado en su animo - voy a hablar con Magdalena una vez mas y ojala me convenza como te convenció a ti, su hermano dijo que iba a venir a verme y si lo hace tal vez sea cierto que me quiere.
Fin del capitulo 41.
Mar


Escrito desde Mar 20, 2003, 6:09 PM

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Capitulo 40 de "Bodas de Odio"

by Mar

El general Mendoza quiere saber de quien hablan y de que, no se atreve ni siquiera a repetir lo que escucho, Carmen y Paula intentan convencerle que escucho mal, solo estaban hablando de Magdalena que esta de visita y espera un hijo, no hay ningún problema solo los extrañaba y decidió venir a verlos, su marido no pudo acompañarla porque hay mucho trabajo en la hacienda. El general no se convence, esta segura que le están mintiendo y insiste en ver a Magdalena, ellas le indican que esta durmiendo y es mejor no despertarla, ante este argumento Iván cede, pero pide que en cuanto su hija despierte lo avisen y que no adviertan a Magdalena, quiere que esta le diga la verdad.
Cuando el general se encierra en su despacho Paula y Carmen hace lo propio en el salón y discuten sobre como arreglar el problema, primero hay que advertir a Magdalena que no diga nada, Carmen apunta que eso solo soluciona el problema momentáneamente, porque cuando vea que Magdalena no se marcha y su estancia es indefinida sospechara, Paula sostiene que podan mantenerle al margen, después pueden inventar que Magdalena esta delicada con el embarazo y no puede viajar y mas tarde ya se vera, Paula cambia la conversación y reitera la pregunta que le hizo anteriormente, quiere saber de quien es el hijo que espera Magdalena de Alejandro o del militar, Carmen se escandaliza ante la desconfianza de su cuñada, no entiende como puede pensar eso de su hija, esta claro que el niño es de Alejandro. Paula muy digna asegura que puesto que su marido lo pensó no tiene nada de malo que ella se lo plantee también. Carmen afirma con indignación que Alejandro es un loco, un enfermo de celos, pero ella por Magdalena esta dispuesta a meter la mano en el fuego. Paula intenta convencer a Carmen para que le hable a Magdalena, debe intentar un acercamiento con su esposo, le tiene miedo al escándalo, lo que le faltaba a su familia es que la gente se enterara que su hija ha sido repudiada por su marido después de todos los escándalos que dio Dimitrio, no comprende como Magdalena pudo ser tan tonta; Carmen defiende a su sobrina, ella intento hablar con Alejandro pero este ni siquiera la escucho, a Carmen le da mucha pena Magdalena, esta muy enamorada de su marido y las cosas iban muy bien entre ellos antes de que todo se descubriera, la pobre no hablo porque tenia miedo que Alejandro matara al militar. Paula considera que era lo que debía haber hecho, ese tipo ha sido la desgracia de su hija y ella se ha comportado como una estúpida. Carmen no esta de acuerdo gran parte de la culpa la tuvo Paula, fue ella quien comenzó todo esto.
- ¡Yo! – exclama Paula indignada - ¿Cómo te atreves a culparme a mí de la insensatez de esa atolondrada? La libere de comprometerse con ese bandido, le conseguí un marido riquísimo que le hubiera dado una vida de reina.
- La obligaste a casarse con él a base de mentiras y engaños – puntualiza enfadada Carmen – y cuando Alejandro se dio cuenta es normal que haya empezado a desconfiar de ella.
- No empieces con tus cosas Carmen, no voy a tolerar que me culpes de todo, ella fue la insensata. Tendrás que ayudarme a convencerla para que busque una reconciliación con su marido, antes que nada porque es lo correcto y además ¿No querrás que ese niño nazca sin que su padre lo reconozca?
- - ¡Cierto! – dice Carmen horrorizada – no había pensado en eso, seria horrible
Alejandro esta sentado en el despacho pensativo, con la mirada perdida, entra Maria muy contenta para lucir uno de los modelitos que se ha comprado, da unas cuantas vueltas para que la observe, Alejandro le dice mecánicamente que esta muy bonita, sin apenas mirarla, ella le pregunta cuando la llevara a la capital, a lo que él contesta que la semana próxima partirán y se quedaran hasta que ella se canse, Maria lo abraza muy contenta y le dice cuanto lo quiere, ella había llegado a creer que nunca llegaría ese momento. Alejandro se deja abrazar inexpresivo sin responder en ningún momento a las expresiones de afecto.
Magdalena esta conversando con su madre en el salón, esta intentando convencerla para que le mienta a su padre sobre su situación, pero ella no quiere hacerlo, le parece que es imposible ocultarle la verdad indefinidamente y además esta harta de mentir, prefiere decirle la verdad a todo el mundo, su madre la mira como si su hija se hubiera vuelto loca definitivamente y le asegura que de ninguna manera se hará lo que Magdalena quiera, sino lo que ella diga que bastantes estupideces a cometido ya, en medio de la conversación llega el general Mendoza y pide quedarse a solas con su hija, Paula se resiste pero finalmente no tiene mas remedio que abandonar la habitación. El general le pide a Magdalena la verdad, sabe que Paula y Carmen no se la dijeron, le humilla que le oculten las cosas, le hace sentirse un inútil y finalmente le hace mas daño pues se da cuenta que ocurre algo y la duda es mucho peor que cualquier verdad, él no la ve contenta y quiere saber que pasa. Magdalena comienza a llorar, es muy desdichada, su marido cree que le ha sido infiel, el general ante esta afirmación se pone lívido y se agita, como es posible que ese hombre haya pensado eso de su hija, ante la reacción de su padre Magdalena se asusta y no continua con la verdad, sobre la marcha inventa un cuento, no fue tan grave, solo que discutieron y ella se enfado y se fue de la casa, es que Alejandro es muy posesivo y celoso, en una fiesta ella estuvo platicando con un caballero y él se enfado y después tuvieron el pleito. El general se molesta mucho con Alejandro y esta dispuesto a intervenir pero Magdalena le pide que no lo haga, ella arreglara las cosas con su marido. Mas tarde le cuenta a su tía que no se atrevió a contarle la verdad a su padre, tuvo miedo al ver su reacción, Carmen asegura que hizo muy bien Iván esta muy delicado y no sabe si hubiera podido resistir la noticia, Magdalena esta muy preocupada, no sabe que pasara cuando pase el tiempo y se de cuenta que Alejandro no viene a verla y ni siquiera se presenta cuando el niño nazca para reconocer a su hijo. Carmen piensa que para eso falta mucho todavía y quizá haya posibilidad de un arreglo le pide a su sobrina que considere la posibilidad de escribir a su marido explicándole las cosas y pidiéndole perdón.
- Perdón... ¿de qué? – se indigna Magdalena – Yo no le he engañado con José Luis.
- Si, esta bien, no le fuiste infiel, pero lo engañaste, le ocultaste que ese hombre era tu antiguo enamorado.
- Pero si lo hice fue para evitar que se enfrentara con él y se convirtiera en un asesino... o que tal vez fuera José Luis el que le matara a él ¡Ay no tía! No quiero volver a ver a Alejandro en mi vida, me ha herido demasiado, me ha tratado como una inmoral, duda que mi hijo sea suyo.
- ¡Pero tú lo quieres hija! – dice Carmen - Además perdóname si te lo digo, pero la falta ha sido tuya.
- ¡Si, es verdad! Mira tía – se sincera Magdalena – si estuviera segura que Alejandro me perdonaría, de rodillas le pediría perdón, pero suplicarle, humillarme de esa manera tan horrible, no... no lo voy a volver a hacer nunca más.
Días después el general Mendoza le pide a su esposa que le prepare una maleta pequeña pues debe viajar al norte con una encomienda del gobernador, Paula protesta, considera que debió negarse a viajar, esta delicado y seguro que el gobernador puede encontrar a otra persona mas joven para la misión, Iván terminante le dice que no se meta y le prepare las cosas rápidamente, y el general parte de viaje.
Doña Prudencia, la madrina de Angélica, le hace una visita al presidente Porfirio Díaz, es recibida cariñosamente por el presidente, ella le cuenta el motivo de su visita le relata todo sobre la enfermedad de su ahijada y el problema que tiene su prometido por una venganza de la familia Mendoza, don Porfirio escucha muy interesado y promete ayudarla.
José Luis esta visitando a Angélica cuando su madrina regresa de la capital, le anuncia las buenas nuevas, no solo el nombre de José Luis esta limpio sino que además ha sido ascendido a capitán como regalo de bodas del presidente, en cuanto escucho la historio mando un despacho al gobernador de Puebla con la orden de cancelar cualquier cargo en contra de José Luis, pero ahora él debe ir a Puebla para ponerse a las ordenes del coronel del regimiento. José Luis le agradece emocionado el favor a doña Prudencia, esta le indica que si hace feliz a Angélica se sentirá muy bien pagada, ahora hay que comenzar a organizar la boda, ya no importa que el padre de Angélica se entere porque cuando se entere que José Luis es un protegido de don Porfirio cambiara de actitud.
El general Mendoza llega a la hacienda “Las Palomas” y pregunta por Alejandro, lo recibe Cipriano que le cuenta que el patrón salió a dar un paseo a caballo, pero enseguida vuelve y lo invita a esperar, al poco llega Alejandro con Maria colgada de su brazo, esta le pregunta si de verdad al día siguiente partirán hacia la capital, Alejandro contesta afirmativamente, se lo ha prometido, Maria le echa los brazos al cuello mientras le dice lo mucho que lo quiere, ellos aun no se han dado cuenta de la presencia del general Mendoza que los mira escandalizado.
- ¡Almonte! ¿Qué significa esto? – exclama el general Mendoza –
Alejandro se vuelve a mirarlo y con aspecto desafiante avanza unos pasos hacia su suegro.
- ¿Qué cosa general?
- ¿Quién es esa mujer? – pregunta indignado el general –
- ¿A que se debe el honor de su visita? – dice Alejandro sin responder al general – ¿Viene a suplicarme que perdone a su hija? Porque si es asi ahórrese las palabras.
- ¡Usted no puede duda de la integridad de mi hija! – exclama el general indignado –
- No, no es duda general sino certeza. – Alejandro esta rabioso y le lanza su verdad al general - Magdalena me ha engañado bajo mí mismo techo, ha tenido el descaro de traer aquí a su amante haciéndolo pasar ante mis ojos como otro hombre.
- ¿Qué esta usted diciendo? ¿Se ha vuelto loco? – pregunta horrorizado el general-
- Si, loco de rabia de indignación al darme cuenta de la clase de mujer con la que me case. Su hija general sostenía una relación con un militar desde antes de casarse conmigo, el mismo día de la boda quiso escaparse con él y como no lo logro lo trajo aquí, a mi casa para engañarme, para burlarse de mí.
- ¡No es verdad, no es cierto! – exclama el general –
El general Mendoza esta evidentemente afectado, le cuesta respirar, boquea intentando coger aire, pero Alejandro esta tan ciego de rabia que no lo advierte y continua escupiendo su despecho.
- Pregúntaselo a ella sino me cree, o a su esposa, a su hermana, a su hijo... haber si se atreven a negar que conocen al teniente José Luis Álvarez, el amante de Magdalena y el padre del hijo que esta esperando.
El padre de Magdalena ya no puede respirar, se tambalea, se lleva una mano al pecho y con un gemido se desploma en medio del salón delante de Alejandro.
Nadia acude a visitar a Magdalena esta en un principio intenta fingir que todo va bien y que solo esta de visita pero acaba confiándole a su amiga sus problemas, esta se horroriza al escuchar la historia considera que fue una tonta al no expulsar de la hacienda inmediatamente a José Luis y exponerse a que su marido se enterara, le sugiera a Magdalena que vuelva a intentar pedirle perdón a Alejandro, pero Magdalena lo ve imposible, él nunca la creerá y eso le duele mucho, le dijo cosas horribles le hablo con un tremendo desprecio y a pesar de eso le rogó y le suplico que no la corriera de su casa, casi se arrodillo, nunca en su vida se había sentido tan humillada, cuando aclararon lo sucedido en los preliminares de su boda ella le contó todo, el engaño del que fue victima José Luis, el porque se caso con él, su desesperación al darse cuenta que José Luis no la había traicionado, él pareció entender, si entonces la creyó por que no creerla ahora. Nadia comprende que Alejandro no la crea, con todo lo sucedido es francamente difícil creer en su palabra debería tener pruebas.
- No tengo pruebas – dice enfadada Magdalena – además tampoco soy una criminal que necesite algo o alguien para demostrar su inocencia, si Alejandro me quisiera de verdad no dudaría de mi palabra.
La madrina de Angélica escribe a los padres de esta dándoles noticias sobre su hija para tranquilizarlos y que sepan que esta bien, pero planea con su ahijada que se casara antes de que ellos tengan oportunidad de llegar asi será más fácil que el señor Arechiga acepte lo sucedido.
Dimitrio llega a casa y ve a su hermana sola y pensativa en el salón, entra para conversar con ella y intentar animarla, los dos han tenido mala suerte pero la vida es asi tiene sus altas y sus bajas y es mejor tomarla como viene, ya llegaran tiempos mejores, casarse con Josefina es un trago amargo para él, pero al menos no tendrá que preocuparse mas por su situación económica, peor habría sido que lo hubieran obligado a casarse con una mujer pobre, ella no debería estar tan deprimida mejor que se haga a la idea que es una viuda, joven y guapa, lo mejor es que trate de divertirse lo mas que pueda. Magdalena se asombra de lo cínico que puede resultar su hermano, pero él protesta no es cínico, solo lógico, la vida hay que tomarla con desenfado y tratar de sacar provecho de cualquier situación, si uno se preocupa por cualquier cosa se hace más difícil seguir adelante, Dimitrio invita a su hermana a salir a divertirse, pueden ir al teatro, a todas la reuniones sociales de la ciudad, en fin a ver gente y distraerse. Magdalena protesta, eso nunca le ha llamado la atención, además todo el mundo le preguntaría por Alejandro y tendría que comenzar una espiral de mentiras y ya esta bien de mentir, eso tal vez seria una solución para alguien con el carácter de Dimitrio pero para ella no sirve. Dimitrio lamenta que su hermana piense asi porque de ese modo se va a volver una mujer amargada, de mal carácter, frustrada, porque las penas hacen envejecer más rápido.
Angélica le comunica a José Luis la fecha de la boda, será el próximo jueves, sus padres no vendrán, su madrina ya les escribió pero no llegaran a tiempo. José Luis esta preocupado por la reacción del señor Arechiga cuando se dé cuenta de quien es el novio, Angélica esta segura que se enfadara pero confía en que su madrina sepa calmarle. José Luis le cuenta a Angélica que al día siguiente debe viajar a Puebla para ponerse a las ordenes del coronel de su regimiento y después tendrá que ir a vivir a esa ciudad, quizá ella prefiera quedarse con su tía, el sueldo de capitán no les dará para vivir como ella esta acostumbrada pero a Angélica no le importan las comodidades, ella lo único que quiere es estar al lado de José Luis mientras sea posible. José Luis emocionado la besa por primera vez.
En la casa de los Mendoza sueña la campanilla de la puerta, una sirvienta va a abrir y entra muy serio Alejandro que solicita que avisen a Magdalena, mientras espera que ella acuda parece nervioso, y observa el principio de la escalera hasta que la ve aparecer, ella esta sorprendida lo mira nerviosa y baja deprisa, se detiene frente a él y lo mira interrogante, Alejandro muy serio le pregunta si esta su madre en la casa, Magdalena contesta que si.
- Quieres llamarla por favor – solicita Alejandro –
- ¿Por qué? ¿Por qué quieres hablar con mi mama? – pregunta Magdalena asustada –
Alejandro incapaz de sostenerle la mirada aparta los ojos, después vuelve a mirarla y dice.
- Vengo con una mala noticia.
- ¿Qué cosa? – Magdalena comienza a angustiarse de verdad –
- Traigo a tu padre – dice Alejandro –
- ¿ A mi papa? – repite Magdalena con los ojos desorbitados cada vez más asustada –
- Si, - Alejandro vacila – fue a verme a la hacienda y se sintió mal.
Magdalena se acerca mas a él, quedan muy cerca, ella mirándolo a los ojos entre asustada y interrogante.
- Tómalo con calma Magdalena por favor – pide Alejandro suavemente, vacila y al fin se decide a dar la noticia - ¡Tu papa a muerto!
- Magdalena lo mira unos momentos incrédula mientras los ojos se le llenan de lagrimas después se torna lívida y se desploma, Alejandro consigue tomarla en sus brazos antes de que caiga al suelo.
Fin del capitulo 40
Mar




Escrito desde Mar 18, 2003, 3:40 PM

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Capitulo 39 de "Bodas de Odio"

by Mar

Magdalena sale del despacho secándose las lagrimas, fuera encuentra a Rosario también llorosa, le ordena que prepare su equipaje y también el de ella, se marcha inmediatamente. Rosario se sorprende mucho y pregunta que va a pasar con el señor; Magdalena contesta que el señor no quiere saber nada de ellas y por lo tanto se van, si ella quiere cuidadar a su hijo desde que nazca se vendrá con ella. Rosario le sugiera que hable con el padre Abundio, quizá él pueda convencerle, pero Magdalena se niega, no serviría de nada y además no quiere que nadie suplique por ella, la ha herido demasiado, Alejandro ha sido muy cruel y muy injusto, nunca le va a perdonar las injurias y las ofensas que le lanzo y menos que haya repudiado a su hijo. Magdalena acude a su orgullo para obtener fuerzas y sube las escaleras en dirección a su recamara con dignidad.
Maria va a visitar a Adolfo en el cuarto de posada donde esta viviendo, este se prepara para ir a la cantina, después de la partida de Adolfo se quedo con el negocio, Maria viene a reprocharle a Dimitrio que la denunciara con Alejandro, a ella también la corrió por su culpa, Adolfo le informa que Dimitrio no esta, volvió a Puebla a casarse, Maria esta muy interesada en saber si volverá, poco a poco sale la verdadera razón de la visita, quiere sacarle a Dimitrio el secreto de Magdalena, esta segura que algo estuvo a punto de decir contra ella antes de irse, Adolfo alega ignorancia y Maria enfadada con él se marcha amenazando con decirle a Alejandro que él sabe algo de Magdalena para que le obligue a decírselo.
Víctor esta en la cocina bebiendo cuando entra Cipriano, esta sorprendido y preocupado, Alejandro esta de un humor de los mil diablos, trata a todo el mundo a los puros gritos, quiere saber donde esta, Víctor le dice que esta encerrado en el despacho pero es mejor no molestarlo. Cipriano intenta sacarle información sobre lo sucedido pero Víctor no cede; Alejandro acabara contándoselo, él no puede hacerlo, es personal. Entra Rosario para pedirle a Cipriano que baje el equipaje de la señora, muy sorprendido pregunta a donde va, y si el patrón también viaja. Rosario le contesta que el patrón no va y no le da mas explicaciones, el pobre Cipriano cada vez entiende menos.
Alejandro esta encerrado en el despacho, intenta aturdirse bebiendo, tiene el rostro lleno de lagrimas. Entra Víctor para anunciarle que Magdalena se va.
- Ya era hora – contesta Alejandro sin mirarle –
- Estas seguro de lo que estas haciendo Alejandro, tú la quieres – Víctor sigue intentando mediar –
- ¡Con un demonio! –exclama Alejandro en voz baja, ya sin fuerzas - ¿Qué clase de hombres crees que soy? Un imbecil al que su mujer le ha sorbido el seso hasta el punto de tolerar que le sea infiel.
- ¡Claro que no! Pero ella esta tan angustiada – contesta Víctor –
- ¡Por supuesto que lo esta! Porque su traición ha sido descubierta, porque tendrá que enfrentarse a la vergüenza de no tener un apellido que darle a su hijo y porque ese infeliz se ha fugado con otra – la voz se le rompe por el dolor, llora - ¿Cómo pudo engañarme asi? ¿Por qué fui tan ciego? – Alejandro continua hablando con profunda tristeza – Creí que me amaba ¿Entiendes? Hubiera puesto la mano en el fuego por su cariño. Cómo se debe haber reído de mis palabras de amor cuando le decía que era mi vida, que jamás había amado a nadie como a ella ¡Dios, Dios! – llora desesperado – Pero que ridículo debo haber sido.
- ¿Y si las cosas hubieran sucedido de verdad como ella dice y no te hubiera engañado con ese hombre? – dice Víctor –
- ¿Pero que más pruebas quieres? ¿Qué los hubiera sorprendido juntos? – se altera de nuevo - ¡Dios mío! Solo de pensarlo siento que me vuelvo loco.
- ¡Mejor clámate! – dice Víctor temiendo que comience otra vez con un ataque de furia –
Alejandro se levanta bruscamente gritando de nuevo.
- ¡Es que no lo aguanto Víctor! No soporto la rabia, la vergüenza... – vacila unos instantes – El dolor, se han burlado de mis sentimientos, me ha obligado a recibir aquí como amigo a ese infeliz, a estrechar su mano ¿Entiendes? Ha agradecerle que me hubiera salvado la vida – Alejandro se expresa con rencor y rabia – ¿Pero por que no me mato? ¿Por qué? Hubiera sido mil veces mejor que esto.
Magdalena ya esta lista para irse, Cipriano esta sacando su equipaje del dormitorio mientras ella se seca las lagrimas, Rosario también esta dispuesta para el viaje, entra Carmen y se interesa por el estado de Magdalena, esta recurriendo a su orgullo se yergue levanta la cabeza y contesta que esta bien.
Rosario baja la primera y se encuentra con Cipriano al pie de la escalera, este le pide que hable con Alejandro, como se va a ir siendo quien es, ella le calla, no es nadie y se va porque su patrón la ha corrido, le pide a Cipriano que cuide de Alejandro que no lo deje sumirse en la desesperación.
Magdalena aparece en lo alto de la escalera, erguida, digna, apelando a sus ultimas fuerzas trata de aparecer serena, al pie de la escalera se encuentran Cipriano y Víctor observando, Cipriano desea avisar a su patrón que Magdalena se va, pero esta se lo impide, Víctor se acerca respetuosamente y le pregunta donde va a ir; Magdalena le contesta altiva:
- ¿Es Alejandro quien lo pregunta?
- No, yo – dice Víctor –
- Entonces no creo que le interesa – responde Magdalena mientras sale orgullosa de la casa –
Alejandro en el despacho continua bebiendo mientras las lagrimas resbalan por su rostro, comienza a sollozar abiertamente retorciéndose las manos, vuelve a beber, las manos le tiemblan, golpea la mesa con los puños con un sollozo, después en un acceso de furia tira todo lo que hay sobre la mesa y se derrumba sobre ella con la cabeza entre los brazos llorando desesperado.
Cipriano esta preocupado y quiere entrar en el despacho para ver lo que le ocurre a Alejandro pero Víctor se lo impide, es mejor dejarlo solo hasta que se tranquilice. Víctor pide a Cipriano su opinión sobre Antonio Olivares, este le cuenta que era a todo dar, muy valiente, que le salvo la vida a su patrón varias veces, la primera cuando lo asaltaron unos bandidos y la ultima cuando el capitán Mejia lo quería matar y el señor Antonio le metió un plomazo en la cabeza, después vinieron los soldados a llevárselo y Alejandro lo escondió en la hacienda y lo sacaron de noche escondido en una carreta, a Víctor le sorprende mucho que José Luis le salvara la vida a Alejandro, no encaja con la imagen que su amigo le ha transmitido de ese hombre.
Alejandro sale del despacho su aspecto es deplorable, despeinado en mangas de camisa, con el chaleco y la camisa desabrochados, la cara cubierta de lagrimas y desencajada, los ojos desorbitados, avanza tambaleante y aturdido, pasa entre los dos sin mirarlos y sube las escaleras lentamente, con esfuerzo, mientras Víctor y Cipriano le observan, cuando desaparece Cipriano exclama.
- ¡Hijole! Parece que vio al mismito demonio.
Alejandro entre en el dormitorio que últimamente compartía con Magdalena tambaleándose, se acerca a la ventana y mira hacia fuera unos momentos, se vuelve hacia la mesilla de noche, toma la fotografía de la boda la mira unos instantes y la deja caer al suelo, se derrumba sobre la cama con aspecto agotado, su mano queda al lado de un pañuelo que Magdalena olvido lo toma, y hunde la cara en el pañuelo llorando con desesperación.
José Luis habla con Angélica de Alejandro, le cuenta que cuando llego a la hacienda lo odiaba, pero que después llego a apreciarle y respetarle es un buen hombre y no sabia de su existencia cuando se comprometió con Magdalena. Angélica culpa a Magdalena por haberse casado con otro, aun cuando le mintieron y dijeron que José Luis estaba casado, ella en su lugar lo habría buscado por todos lados para pedirle una explicación. José Luis defiende a Magdalena; no siempre se puede hacer lo que se desea, él no le guarda rencor a Almonte. Angélica se alegra mucho porque eso quiere decir que ya no ama a Magdalena y asi podrá quererla a ella. José Luis le dice que la quiere mucho pero Magdalena siempre formara parte de su pasado y no podrá olvidarla.
Alejandro se ha quedado dormido sobre la cama con el pañuelo de Magdalena sobre el pecho, se despierta y mira a su alrededor aturdido, observa el pañuelo que conserva en la mano, se levanta lentamente, con dificultad, una vez de pies se tambalea por un momento, después guarda el pañuelo en el bolsillo del pantalón y sale de la habitación.
Cipriano continua insistiendo con Víctor para que le cuente lo sucedido, este sigue negándose ha hacerlo, es un asunto privado de Alejandro y es él quien debe contárselo si quiere. Alejandro aparece en lo alto de la escalera, lo ven bajar lentamente con la mirada perdida, pasa entre ellos sin mirarlos, Víctor llama su atención.
- Alejandro ¿Qué has pensado de lo que te dije?
- ¿De que? – Alejandro lo mira sin comprender –
- De los problemas que hay en la fabrica – aclara Víctor –
- ¡Pues arréglalos como puedas! - contesta Alejandro con indiferencia.
- Bien, pues entonces me voy – dice Víctor asombrado –
- Pues de acuerdo, Adiós – contesta Alejandro sin mirarlo –
Alejandro se marcha al pueblo a buscar a Maria, le pide que regrese a la hacienda, no hace falta que se lleve su ropa, él le comprara toda la que necesite, y todas las joyas que quiera, regresara a la casa en calidad de dueña. Maria salta de alegría no puede creer en su suerte. Cuando llega a la casa esta entusiasmada con la marcha de Magdalena, le pregunta a Alejandro si la corrió y este contesta que si, él la echo, ella quiere saber porque, pero Alejandro afirma que a ella no le importa, se va a quedar en la casa como dueña, será la que mande y todos tendrán que obedecerla, también va a usar el dormitorio que fue de Magdalena. Cipriano contempla la escena boquiabierto y decide salir corriendo a buscar al padre Abundio, cuando llega a su casa le explica que Alejandro discutió con su mujer y la corrió de la casa, no sabe porque, pero después se fue a buscar a Maria y la ha traído a la casa como dueña, hasta va a ocupar el dormitorio de la patroncita. El padre Abundio asombrado y preocupado por tanto desatino se apresura en acudir a la hacienda.
Alejandro esta sentado a le mesa de su despacho, Maria insiste en que coma algo, pero él alega que no tiene hambre, Maria le pide que no piense mas en Magdalena, no vale la pena, ella siempre dijo que era una hipócrita, que no le quería, hizo bien en correrla, ella esta segura que se entendía con Antonio Olivares.
- ¿Por qué dices eso? – pregunta Alejandro repentinamente interesado en el parloteo de Maria –
- Por la forma en que se miraban, además, en una ocasión la vi entrar en su casa y en otra ocasión le mando un recado con la india esa de Rosario, tan segura estoy de que había algo entre ellos, que una vez le pregunte al administrador sino lo había conocido en Puebla, me contesto que no, pero yo no lo creí.
- Bueno, ¿Por qué no me digites nada?
- ¿Para que te enojaras conmigo? Si estabas colado por ella, no te fijabas en nada, y ¿quieres que te diga otra cosa? También mintió con ese lió de las botellas, yo no fui quien le dio la llave a Dimitrio, fue ella y me echo la culpa a mí. Desde el principio yo te dije que hiciste muy mal en casarte con esa mujer.
Se oye la voz del padre Abundio que quiere hablar con Alejandro, entra en el despacho y pide que los dejen solos.
- ¿Qué ha sucedido? – pregunta el padre Abundio –
- Que me di cuenta que mi esposa, la mujer a la que di mi nombre y que tuve en esta casa como a una reina es la peor mujer que puede existir sobre la tierra – contesta Alejandro.
- ¿Por qué dices eso?
- Porque mientras yo mendigada una palabra amorosa, una caricia suya, ella se entretenía, aquí bajo mi techo, en mi propia cara con su... con el famoso José Luis Álvarez, su enamorado, que no era otro que mi administrador, ese perro que se hizo pasar por Antonio Olivares ¿Qué no se sorprende, es que ya estaba enterado?
- Si, ya lo sabia hijo – contesta el padre –
- ¿Pero Como? – Alejandro esta indignado – No me dijo nada, me dejo hacer el ridículo, que se burlaran de mí, que se rieran en mi cara ¿Pero como pudo, por que callo usted que ha sido como un padre para mi? Usted diciendo que Magdalena era buena, que fuera tolerante con ella ¿Por qué no me previno padre, por que? – Alejandro da un puñetazo en la mesa –
- Precisamente porque te conozco, porque se como eres, si te lo hubiera dicho te habrías manchado las manos de sangre en tú sed de venganza y Dios no permite que nadie le quite la vida de una de sus criaturas.
- ¿Y Dios permite el engaño, la mentira... el adulterio? – dice Alejandro muy alterado_
- ¡Cálmate! No ha habido adulterio.
- ¡Cómo no! – da un puñetazo en la mesa - ¿De quien es entonces el hijo que esta esperando Magdalena? De ese infeliz, no mío.
- No puedes decir eso, esa criatura es tuya – contesta el padre indignado –
- ¿Ha usted le consta? Dígame a usted le consta que sea mío.
- Magdalena es incapaz – contesta el padre –
- Magdalena es capaz de las acciones más viles, más sucias, - Alejandro vuelve a gritar – En cuanto se dio cuenta que estaba embarazada de ese infeliz cambio su actitud conmigo para obligarme a compartir su intimidad y hacerme creer que él niño era mío.
- Estas muy alterado Alejandro, tienes que tranquilizarte, sino no podrás razonar con calma.
- Estoy perfectamente lucido y consciente – dice Alejandro indignado – ahora es cuando estoy dándome cuenta de la verdad, no antes.
- Yo te aseguro que ella no te ha engañado de la manera que supones.
- Pero que ingenuo es usted padre – dice Alejandro irónico – Que poco conoce de la vileza humana.
- ¡Ah y tu sí! – el padre se expresa con ironía – Eres un experto verdad ¿Te parece decente lo que estas haciendo? Fuiste por Maria y te la trajiste a tu casa y la instalaste como si fuera la dueña.
Alejandro vuelve la cara y esconde la mirada.
- Si, Cipriano me lo dijo – continua el padre – ¿Con que propósito lo hiciste?
- Eso a usted no le importa – responde Alejandro altanero –
- Por supuesto que me importa - el padre Abundio esta indignado – Como me importa todo lo que te pase.
- Es evidente que no – reprocha Alejandro – Porque si asi hubiera sido, me habría prevenido inmediatamente sobre la presencia de José Luis Álvarez en mis tierras.
- Si no te lo dije fue para evitar que cometieras una barbaridad, además porque Magdalena me lo revelo en secreto de confesión. Tu mujer no tuvo la culpa, ese hombre llego por su propia voluntad, ella trato por todas las formas de convencerlo para que se fuera.
- No se engañe, ni trate de engañarme a mí. La ultima vez que Magdalena intento fugarse ya ese tipo tenia varios días en la hacienda, asi que su intención no era que se fuera, si no escaparse juntos.
- Bueno, estaba confundida desesperada, ni ella misma sabia lo que quería.
- Si, como no – dice Alejandro con amargura –
- Reacciona hijo, tu mujer es inocente, tuvo sus errores de acuerdo, pero de ninguna manera es culpable de lo que la acusas, la has tratado y no puedes no haberte dado cuenta que es una mujer honrada y decente.
- Esa es su opinión padre – Alejandro es terminante – pero no la mía, le ruego no vuelva a insistir padre, he tomado una decisión y nadie podrá convencerme de cambiarla, ni siquiera usted, asi que ahórrese las palabras.
- Estas equivocado Alejandro, y ojala que cuando te des cuenta no sea demasiado tarde.
Magdalena y Carmen llegan a Puebla a la casa de sus padres, Paula las recibe, su hija le cuenta que Alejandro la echo de la casa y que esta embarazada, su madre le pregunta si su marido se entero de la presencia del militar en su casa, Magdalena se da cuenta que Dimitrio se lo contó y ante los reproches de su madre contesta también con reproches sobre la forma en que arreglo su boda, todos sus problemas parte de esa indignidad cometida por ella, y ahora Alejandro la corre, ahora cuando ella esta enamorada de él y esperando un hijo.
Alejandro y Maria entran en la casa, vienen llenos de paquetes, Maria ha entrado a saco en todas las tiendas de los alrededores, Alejandro le promete que iran a Zacatecas y la capital para que pueda lucir sus nuevas galas, cuando Maria se marcha a probarse lo que ha comprado Cipriano le dice a Alejandro que esta metiendo las cuatro, Maria es como el alma de judas, Alejandro le corta terminante, tiene que respetar a Maria es la señora y si no le gusta se puede largar. Cipriano le responde que esta bien, él es el patrón y no va a decir nada de Maria, pero que esta metiendo las cuatro las esta metiendo, aunque le duela escucharlo, y se marcha muy digno.
El general Mendoza entra en su casa, Paula y Carmen salen al rellano de la escalera, no se dan cuenta de su presencia y hablan de Magdalena, Paula pregunta si el niño que espera es de Alejandro o del militar. Iván pregunta horrorizado de que y de quien están hablando.
Fin del capitulo 89
Mar

Escrito desde Mar 16, 2003, 9:02 PM

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Capitulo 38 de "Bodas de Odio"

by Mar

Maria ha recurrido al padre Abundio para que medie con Alejandro, intenta ablandarlo llorando desesperada, el padre le dice que la conoce muy bien y sabe que siempre ha sido voluntariosa y caprichosa, capaz de cualquier cosa con tal de salirse con la suya, asi que no cree en su inocencia, no va a mediar para que Alejandro la deje volver a la hacienda, sobre todo porque sabe que lo que quiere es apartar a Alejandro de Magdalena, que es su esposa, ella se ilusiono con que Alejandro correspondería a su amor algún día, pero eso no sucedió y es mejor que este lejos de la hacienda y la tentación. Magdalena entra en casa del padre Abundio, que se apresura a recibirla, las dos mujeres se miran pero no se saludan y Maria se marcha apresurada, cuando sale Magdalena se interesa por su suerte, el padre Abundio le indica que vive con unos parientes. Magdalena le cuenta que Alejandro ha ido al cuartel para hablar con un enviado del gobierno, en cuanto termine ira a visitarlo y le pregunta al padre si sabe porque Alejandro echo a Maria de la hacienda, el padre Abundio sabe que ocurrió, Maria se lo dijo aunque ella asegura que es inocente, Magdalena esta segura que fue ella la que le robo la llave para dársela a Dimitrio, el padre se queja de lo mala cabeza que es ese hermano suyo, esta escandalizado porque abrieron en el pueblo un lugar de perdición, aunque se tranquiliza cuando Magdalena le informa que su hermano regreso a Puebla pues se va a casar.
Dimitrio llega acompañado de Tomas de Icaza a la casa de Josefina, esta se niega a casarse con él pero su hermano le dice terminante que nadie pidió su opinión, se casara porque hay que lavar el honor de la familia y dejar muy claro que nadie se burla de los Icaza, le da permiso a Dimitrio para ir a su casa pero le advierte que no podrá escapar, le ha puesto vigilancia día y noche. Cuando se va Finita insiste ante su hermano en su oposición a la boda, el no la quiere y por lo tanto obligarlo a casarse va a ser peor; su hermano se enfada con ella y le reprocha su falta de dignidad, se va a conformar con que todo el mundo hable de ella y se ría a sus espaldas. Tomas le echa la culpa de una gran parte de lo que paso a su hermana por su ingenuidad y torpeza, no sabe como pudo creer que un muchacho como ese podía haberse enamorado de ella. Tomas propone a su hermana poner a salvo su fortuna, porque si deja a Dimitrio meter las manos en ella en pocos años estará en la miseria, Finita debe firmarle un poder a su hermano para que él maneje sus bienes, a ella no le faltara nada, pero a Dimitrio no le dará ni un peso, no va a mantenerlo. Josefina se escandaliza ante esta declaración porque si Dimitrio no la quiere y tampoco obtiene dinero por el matrimonio, su vida va a ser un infierno, Tomas afirma que ese será su castigo, el de Dimitrio y el de ella por tonta.
Magdalena mientras espera a Alejandro en casa del padre Abundio le interroga sobre Rosario, quiere saber si de verdad es la madre de Alejandro, si es Rosario debe decírselo a Alejandro, no solo por él sino también por ella, no es justo que se la trate como a una sirvienta siendo la madre del dueño de la hacienda. El padre se pone muy nervioso y se niega a hablar sobre el tema, acaba negándolo, pero Magdalena no le cree y sigue insistiendo, al final el padre corta la discusión pero le pide a Magdalena que no inquiete a Alejandro, este piensa que su madre ha muerto y es mejor asi, esa declaración le hace pensar a Magdalena que la madre de Alejandro esta viva.
Llega Alejandro procedente del cuartel, cuanta que el sargento confeso que recibió soborno de Angélica Arechiga para poner en libertad a Antonio, y se fueron juntos, Alejandro piensa que si eso paso es porque se habían puesto de acuerdo. Alejandro toma cariñoso a Magdalena por el hombro y le pregunta si ya le dio la buena nueva al padre:
- ¡Ay, lo olvide! – exclama Magdalena mirando a Alejandro sonriente –
Los dos se miran a los ojos felices y enamorados, Alejandro le pide a Magdalena que se lo diga al padre.
- Padre estamos esperando un hijo – dice feliz Magdalena, ante la mirada orgullosa de Alejandro –
El padre Abundio se pone muy contento y los felicita porque su matrimonio ha sido bendecido por Dios y eso quiere decir que esta con ellos y que siempre los protegerá para que nada empañe su dicha.
- Gracias padre – dice Alejandro – en verdad que somos muy felices – mira a Magdalena con adoración - ¿no es cierto mi amor?
- Si, nos queremos muchos – contesta Magdalena mirándolo de la misma forma –
- Hay que darle gracias a Dios que todo haya terminado bien – dice el padre Abundio –
Dimitrio llega a su casa, su madre lo recibe cariñosa, ha estado muy preocupada por él, pero piensa que no debió volver, Tomas de Icaza quiere matarlo, Dimitrio la tranquiliza, se va a casar con Josefina, no tiene mas remedio o se casa o lo matan, Tomas de Icaza lo fue a buscar a la hacienda de Almonte donde estaba escondido. Paula no entiende porque Magdalena no les dijo que estaba allí, ella estuvo muy preocupada, Dimitrio le cuenta los problemas de Magdalena y también que no es la blanca paloma que todos creen, tenia en su casa delante de las narices de su marido a su enamorado José Luis Álvarez, bajo la personalidad de Antonio Olivares un administrador, Paula no puede creer que su hija sea capaz de eso.
Magdalena y Alejandro llegan a casa vienen muy felices hablando sobre el embarazo de Magdalena, ella dice que su tía le ha contado que los primeros meses son los más molestos.
- Ahora te sientes mal – pregunta Alejandro preocupado –
- Me canse un poco – contesta Magdalena –
- Entonces ve a descansar – cariñoso –
- No quiero que pienses que soy demasiado delicada y quejumbrosa.
- No, no... no pienso eso, es lógico que una mujer en tu estado tenga molestias, anda vete a descansar.
- ¿No te importa quedarte solo?
- ¡Claro que no! Además tengo cosas que hacer en el despacho.
- ¡Te quiero mucho!
- Y yo también a ti ¿Ya no te arrepientes de haberte casado conmigo?
- No, aun si volviera a vivir todas las penas pasadas, las enfrentaría gustosa si al final llegara a quererte como te quiero.
- Todavía no puedo convencerme de que te hayas enamorado de mí.
- ¡Créelo mi vida, es la verdad!
- ¡Me has hecho tan feliz Magdalena!
- Y tú a mí y más felices seremos cuando nazca nuestro hijo.
Magdalena sube las escaleras hacia su dormitorio, mientras Alejandro la contempla con adoración, cuando ella desaparece tras la puerta él se dirige a su despacho, allí le aguarda una gran sorpresa, Víctor que ha llegado inesperadamente a la hacienda, esta esperándolo. Alejandro se sorprende mucho al verlo, Víctor le explica que debía hablar con él urgentemente, hay problemas en la fabrica, han atacado a algunos trabajadores y pusieron una bomba en uno de los talleres, murieron dos obreros y hubo varios heridos, lo que están llevando a cabo los atentados son el resto de los industriales ayudados por el gobernador, las mejoras que Alejandro introdujo para sus trabajadores crea agravios comparativos y los obreros de las otras fabricas están disconformes y causan problemas, el gobernador afirma que Alejandro ha dado mal ejemplo, lo que pretende es que vuelvan a la jornada anterior y les reduzca el salario a sus trabajadores. Alejandro no esta dispuesto ha hacerlo de ninguna manera, Víctor esta de acuerdo pero considera que él debe ir personalmente a Puebla para hablar con los otros industriales y el gobernador para que los dejen en paz, él no tiene autoridad suficiente para hacerlo.
- Si, tienes razón pero en este momento no me gustaría alejarme de la hacienda, Magdalena esta delicada, ¿Sabes que estamos esperando un hijo?
Víctor se sorprende y le expresa a su alegría, lo felicita efusivamente y le pregunta.
- Entonces... ¿eso quiere decir que las cosas van muy bien?
- ¡Pero muy bien! – exclama Alejandro entusiasmado y feliz –
- ¿Las dificultades entre tu mujer y tu ya se han arreglado?
- ¡Completamente! Estoy tan contento, Magdalena es una mujer maravillosa, yo nunca pensé que me haría tan feliz, me quiere tanto como yo a ella.
- ¡Que gusto me da Alejandro! Estabas tan enamorado.
- No... y sigo estando enamorado, pero ahora estoy correspondido, por eso no me gustaría alejarme de la hacienda en estos momentos, no quiero separarme de ella y un viaje a Puebla en su estado seria pesado, además, esta el problema de Antonio Olivares.
- Por cierto localice a su hermana y no ha sabido nada de él desde que se vino para aquí ¿qué ha pasado? En tu telegrama fuiste bastante escueto.
- Bueno es una historia muy larga, lo mas serio es que se fugo con la hija de Joaquín Arechiga, el dueño de la hacienda vecina.
Víctor pone cara de asombro.
- ¿Qué Antonio Olivares se ha escapado con una mujer? – exclama estupefacto –
- Si, una muchacha, una jovencita, no sé, seguramente se enamoraron y se fugaron juntos, pero la familia Arechiga esta desesperada y me han pedido que los ayude a buscarla.
Víctor escucha a Alejandro boquiabierto, no puede creerlo.
- Es que no me lo puede creer – dice riéndose – ¡Cómo pudo Olivares convencer a una jovencita para que se escapara con él! ¡Y la hija de un hacendado además! ¡No eso no es posible!
- ¡Imposible! ¿Por qué? – pregunta Alejandro asombrado del regocijo de Víctor –
- Mira porque Antonio no es el tipo del conquistador ¿qué muchacha aristocrática lo encontraría lo suficientemente atractivo como para fugarse con él? ¡Y a su edad, por favor!
- No te entiendo, a mí me pareció buen tipo, es un hombre apuesto y además ¿por qué dices a su edad si es joven?
Alejandro esta aturdido, no entiende nada pareciera que Víctor y él no hablen del mismo hombre.
- ¿Pero de quien me estas hablando?
- ¿Cómo de quien? De Antonio Olivares.
- Pero el hombre que me estas describiendo no es el que yo conozco.
- ¿Cómo? – las sospechas empiezan a despertarse en Alejandro y va cambiando de color –
- No, Antonio es un hombre de 55 años, un poco gordo, medio calvo.
- ¿Estas seguro?
- Como no voy a estarlo si yo lo contrate para ti, por eso me sorprende que una señorita como tu dices se haya vuelto loca por él hasta el extremo de fugarse. Yo no dudo que los hombres maduros tengan su atractivo pero...
- Un momento, un momento Víctor... repítemelo por favor – dice Alejandro mientras su angustia va aumentando y comienza a retorcerse las manos con desesperación –
- Ya te dije – contesta Víctor sorprendido por la reacción de Alejandro – Tiene mas o menos 50 años, poco pelo, de mi estatura mas o menos, pero muy pasado de peso.
- Pero esa descripción no corresponde en lo mas mínimo con el hombre que hasta hace unos días estaba aquí.
- ¿Qué quieres que te diga? Antonio es como te lo describo.
Una sospecha terrible empieza a tomar cuerpo en la mente de Alejandro y pregunta.
- Haber Víctor... haber ¿Tu vistes a José Luis Álvarez verdad? ¿Cómo es? Dime como es.
Alejandro comienza a levantar la voz muy angustiado.
- José Luis Álvarez – repite Víctor que no entiende a que viene el cambio de tema-
- ¡Sí el enamorado de mi mujer! – aclara Alejandro a gritos pálido y con el rostro desencajado – con el que quería escaparse... ¡dime como es!
- Víctor lo mira boquiabierto, no entiende nada, pero reflexiona y le da la descripción.
- Joven, con cabello negro, un poco menos alto que tu, con bigote.
Alejandro lo escucha lívido, su rostro se va contrayendo mientras se retuerce las manos. Se levanta descargando con fuerza las dos manos sobre la mesa mientras grita.
- ¡Era él, maldita sea!
Sale del despacho tirando una mesa a su paso, cruza el salón arrojando al suelo todo lo que encuentra, y volcando los muebles, ciego de rabia sube la escalera corriendo y abre violentamente la puerta de la habitación de Magdalena. Ella esta sentada en la cama preparando su camisón cuando Alejandro entra hecho una furia, ella se asusta, él se acerca a ella lívido de rabia y le grita.
- Mentirosa, infame.
- ¿Qué pasa? – pregunta retrocediendo asustada –
Alejandro la toma por un brazo violentamente y la levanta de la cama mientras le grita.
- Y me lo preguntas ¿Cómo pudiste engañarme de esa manera? Lo trajiste a mi propia casa. José Luis Álvarez estuvo viviendo aquí bajo mi propio techo, comiendo en mi mesa. ¡Te burlaste de mí! Ese perro inmundo estrecho mi mano – dice Alejandro mirando su mano con asco - la mano que le di como amigo.
Magdalena gime asustada ante la violencia de Alejandro, él la agarra por ambos brazos y la zarandea violentamente mientras le grita.
- ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste?
- No Alejandro te juro que estas equivocado – grita Magdalena desesperada –
- No te atrevas a negarlo – grita enfurecido mientras de un empellón la arroja al suelo-
Alejandro de pie la mira caída en el suelo mientras le grita toda su rabia y su dolor.
- ¡Jamás he conocido a una mujer mas infame que tu! Y yo hablándote de amor – se le rompe la voz y ahoga un sollozo – suplicando por una mirada tuya ¿Cómo pude ser tan ciego, tan imbecil?
Magdalena se levanta y se agarra a la chaqueta de Alejandro sollozando.
- ¡Déjame explicarte! José Luis llego aquí por accidente.
- ¡Cállate! – grita Alejandro totalmente fuera de sí mientras levanta la mano para golpearla, al final se contiene, la vuelve a agarrar por los brazos y la zarandea violentamente mientras grita.
- ¡Todo lo que sale de tu boca son mentiras!
- ¡Te lo juro por nuestro hijo! – dice Magdalena entre sollozos –
- ¡Nuestro hijo! – grita fuera de sí - ¡Nuestro hijo! ¡No! Ese bastardo que me has hecho creer que es mío.
- No, te lo juro por mi padre que no es cierto, solo he sido tuya – dice Magdalena llorando desesperada –
- Seria un idiota si te creyera otra vez, durante todo el tiempo que estuvo aquí ese infeliz te mantuviste apartada de mí y corriste a mis brazos en cuanto él se fue, para aturdirme, para engañarme, para hacerme creer que el hijo que estas esperando es mío, pero no es asi, quiero que te largues de aquí inmediatamente, que desaparezcas de mi vida, no quiero volver a verte nunca mas ¡ Porque te juro que si permaneces un minuto mas frente a mi! – Alejandro levanta el puño frente a la cara de Magdalena, con un gran esfuerzo se contiene y después la empuja violentamente sobre la cama mientras grita - ¡Te mato!
Alejandro sale de la habitación enfurecido mientras Magdalena lo llama entre sollozos, baja la escalera corriendo seguido de Magdalena que le pide que la escuche, no puede condenarla sin haberla oído, lo alcanza en el salón y lo toma del brazo, Alejandro se revuelve y se suelta violentamente mientras grita que no lo toque y la empuja con violencia. Víctor que contempla horrorizado la escena sujeta a Magdalena mientras le pide a Alejandro que se controle pero Alejandro grita fuera de sí que no quiere que nadie intervenga. Magdalena se niega a irse sin que la escuchen pero Alejandro haciendo caso omiso de ella se dirige a Rosario que lo contempla todo aterrada y le pide que prepare las maletas de “esa mujer” y se marcha empujando a Magdalena al salir. Ella sube lentamente las escaleras sollozando y va a su alcoba donde se encuentra Rosario que no sabe que hacer, Magdalena de pie apoyada en la columna de la cama no hace otra cosa que llorar. La tía Carmen entra muy apurada preguntando que ha pasado, escucho unos gritos terribles; Magdalena se refugia en ella exclamando que se quiere morir, Alejandro ha descubierto que José Luis estuvo en la hacienda y se hizo pasar por el administrador y esta furioso. Carmen comprende a Alejandro; no es para menos, es lógico que este furioso. Magdalena sollozando le cuenta que la echo de casa y que dice que el niño no es de él, no quiere escucharla, esta cegado por el odio, por el rencor, ella no sabe que hacer. Carmen se presta a intentar hablar con Alejandro explicarle lo sucedido.
Víctor esta en el salón levantando los muebles cuando entra Alejandro, viene de ordenar que enganchen el coche de Magdalena, esta descompuesto, despeinado, desencajado y con toda la ropa en desorden. Víctor le pregunta que es lo que pasa.
- Que ese famoso Antonio Olivares no era otro que José Luis Álvarez – contesta Alejandro-
- ¿Estas seguro? – pregunta Víctor sorprendido –
- Por supuesto que estoy seguro – ladra Alejandro rabioso – Y solo un imbecil como yo pudo no haberse dado cuenta.
Carmen baja las escaleras para intentar hablar con Alejandro.
- Usted no puede echar a Magdalena de esa manera, antes tiene usted que oírla.
- ¿Oír que? – Alejandro grita la pregunta con desprecio –
- Que mi sobrina es una muchacha decente.
- Y que otra cosa puede decir usted que seguramente ha sido su cómplice – habla con ironía – ¿o acaso no sabia que José Luis Álvarez estaba aquí?
- Si, estaba enterada pero Magdalena...
- ¡Ah, lo sabia! – vuelve a gritar – Todo el mundo lo sabia - ahora se vuelve contra Rosario que en ese momento bajaba la escalera - ¿Usted también verdad? ¿Usted seguramente era la mandadera?
- Yo no sé que me esta hablando señor – contesta Rosario angustiada –
- ¿No lo sabe? ¿Acaso no llevo algún mensaje a Olivares de parte de mi mujer? – se contesta el mismo rabioso – por supuesto que sí. Todos, todos actuando a mis espaldas, haciéndome quedar en ridículo, burlándose de mí, solapando la traición de mi mujer, pero todos... todos se van a largar de aquí, usted también – dice señalando a Rosario - ¡Fuera de mi casa y de mis tierras!
Rosario le suplica que no la eche, pero Alejandro vuelve a gritar.
- ¡Fuera de aquí he dicho! – dirigiéndose a Carmen – Usted dígale a Magdalena que ya esta listo el carruaje, que se apure.
Sin esperar contestación se marcha al despacho gritándole a Víctor que le traiga una copa.
Magdalena espera a su tía sentada en la cama llorando angustiada, esta entra y le cuenta que no ha podido hacer nada, ni siquiera la ha dejado hablar, la acuso de haber estado de acuerdo con ella también corrió a Rosario. Esta demasiado enojado para entender razones, Carmen aconseja a su sobrina que espere un poco a que se calme y después es mejor que baje a hablar con él.
- Tía no me va a escuchar – dice Magdalena – Alejandro es demasiado rencoroso y esta profundamente herido, cree que lo he traicionado con José Luis – vuelve a sollozar amargamente – Y que nuestro hijo no es suyo. Tía yo no me quiero separar de él, no quiero no.
Alejandro esta sentado a la mesa del despacho con la mirada perdida y el rostro contraído, fumando y bebiendo, entra Víctor y cierra la puerta.
- ¿No estarás equivocado Alejandro?
- Equivocado he estado todo este tiempo al creerla una mujer decente. Tenia a ese aquí bajo mis narices, varias veces me dijeron que se entrevistaba con él – se va alterando mientras habla – Yo mismo la he visto hablando con ese “infeliz” ¡Muchas mas veces se han de haber visto a escondidas! Y todavía el día que fui a Zacatecas los deje aquí solos y le dije a él que la cuidara, que velara por ella – contrae el rostro a punto de llorar – Que imbecil he sido, como se deben haber reído a mis espaldas.
- De todas formas deberías hablar con ella – aconseja Víctor intentando introducir cordura – que te explique las cosas, quizá no sea tan culpable como piensas.
- Quieres mas pruebas que la presencia de ese hombre en mi propia casa – grita Alejandro-
- ¡Bueno! Pero deberías tener un poco mas de consideración hacia una mujer en su estado.
- No me hables de eso – se levanta y se pasea desesperado por el despacho gritando – No me hables de eso, no me recuerdes a ese bastardo que lleva en sus entrañas, porque créeme que soy capaz de cometer una locura, ese niño no es mío ¡Entiéndelo!
- No hables tan a la ligera ¿No es tu mujer?
- ¡Si lo es! – grita rabioso mientras le da una patada a la banqueta del piano – Pero también lo es de ese desgraciado.
- Tal vez no es asi – dice Víctor –
- Por favor Víctor no soy tan ingenuo. Estaba desesperada por ese tipo, intento escaparse varias veces con él, tu crees que entre ellos no ha habido nada, a lo mejor tuvieron algo que ver antes de casarnos.
- Yo la vi tan desesperada – dice Víctor con compasión –
- Por supuesto que lo esta. Todo su teatro ha sido descubierto y en el momento menos oportuno, porque aquel ya no esta a su lado, se escapo con otra mujer para que te des cuenta de la clase de hombre que es – se pasea por el despacho gritando – Como pude ser tan ciego, tan estúpido y pensar que lo tuve aquí – contrae el puño con rabia – aquí en mis manos. Pero lo voy a buscar ¡Por Dios que lo voy a buscar hasta el fin del mundo! Y me voy a cobrar cada mentira, cada humillación, se me revuelve el estomago solo de pensar en la burla tan infame de la que he sido objeto y yo hablándole de amor, diciéndole que la quería mas que a mi vida que la adoraba, que ella lo era todo para mi – se le escapa un sollozo - ¡Ah que mal me siento Víctor! ¡Te juro que quisiera quitarme la vida con mis propias manos!
Víctor contempla el sufrimiento de su amigo sin saber que decir.
Carmen ya esta lista para irse y entra a buscar a Magdalena pero esta no ha preparado nada, continua en la misma posición, toda despeinada con los ojos llorosos y la ropa desarreglada, su tía le sugiere que se cambie de ropa pero ella no se quiere ir, su tía la entiende, si le hubiera hecho caso esto no hubiera sucedido, tendría que haberle dicho que se fuera en cuanto apareció. Magdalena se defiende, lo hizo, se lo dijo de todas las formas posible.
- Mira a mi no me vengas con mentira – dice Carmen – Lo habrás hecho después, pero en un principio hasta querías escaparte con él, ese fue tu error y como se dio cuenta de que ni tus misma sabias lo que querías pues se quedo, después cuando te empezó a gustar tu marido, entonces si te mostraste mas decidida. ¡Ay, fuiste muy tonta hija, muy tonta!
- Pero es que yo no le dije a José Luis que viniera, él me busco.
- Era de esperarse – dice Carmen pragmática – si el mismo día de la boda, cuando le volviste a ver te mostraste mas que dispuesta a irte con él, pues es natural que él haya pensado; la busco y cuando la encuentre será de la misma opinión
- Ahora es inútil lamentarlo, lo peor ya ocurrió – dice Magdalena sentándose en la cama ya sin llorar –
- ¿Y tu marido como se habrá enterado?
- Seguramente habrá sido Víctor Garay, el hombre que esta abajo con Alejandro. Él fue quien contrato al administrador, es el único que lo conocía, seguramente hablo de él con Alejandro y surgió la verdad – Magdalena vuelve a llorar - ¡Ay tía estoy tan desesperada! Yo no engañe a Alejandro, él fue el único hombre de mi vida ¡Te lo juro!
- No es a mí a quien tienes que convencer sino a él. Es que todo esta en tu contra. Bueno, yo no es que le dé la razón, pero lo entiendo hija, ¡Cualquier hombre se pondría furioso al enterarse! Es lógico que se ponga asi, es lógico que piense lo peor.
- Yo no me voy a ir de aquí – dice Magdalena decidida – Lo amo demasiado y estoy esperando un hijo suyo ¡Hablare con él!
Alejandro bebe en el despacho acompañado de Víctor que le contempla en silencio, por fin se decide a romper la tensión.
- Que habrá pasado con el verdadero Antonio Olivares? ¿Lo habrá matado? – pregunta Víctor -
- Seguramente – contesta Alejandro lejano –
- ¡Tu mujer no se ha ido!
- Estará ideando alguna artimaña para convencerme.
Magdalena entra en el despacho.
- ¡Quiero hablar contigo! – dice Magdalena –
- Yo nos dijimos todo – contesta Alejandro sin mirarla –
- Lo dijiste tu, pero yo no.
- No quiero escuchar mas mentiras.
- Aunque no quieras tendrás que hacerlo, tengo derecho a defenderme y ni tu ni nadie me lo va a impedir.
- Por supuesto que puedo – dice Alejandro levantándose – con largarme de aquí va a ser mas que suficiente.
Intenta irse pero Magdalena se lo impide, se coloca frente a él y lo agarra por los hombros, él se suelta violentamente mientras grita.
- ¡No te atrevas a tocarme!
Víctor interviene y le pide a Alejandro que se calme, después se retira cerrando la puerta del despacho, se quedan solos frente a frente, Magdalena desesperada mirando suplicante, Alejandro con mirada dura de rabia y odio.
- Esta bien ¿Qué es lo que tiene que decirme? - pregunta Alejandro –
- Antes que nada, que te quiero – Magdalena lo mira llorosa a los ojos intentando transmitirle su sinceridad - te quiero como a nadie he querido y si insistes en separarme de ti voy a vivir infeliz hasta el día de mi muerte.
Alejandro vacila imperceptiblemente, pero se recupera intenta que las palabras de Magdalena no le afecten y dice con dureza.
- Ahórrate las frases melodramáticas y di de una vez que es lo que quieres.
- Yo no le dije a José Luis que viniera aquí – Magdalena comienza su defensa – él se entero por una amiga mía donde me encontraba y decidió venir, no tenia idea de cómo presentarse aquí; Pero en el camino se encontraron unos bandidos que acababan de matar al hombre que mandaste a traer de Puebla y se le ocurrió tomar su lugar.
- ¡Que casualidad, no! Y pretendes que crea en esa patraña, puede ser que si lo haya encontrado en el camino y al enterarse de quien era se le ocurrió el plan y lo asesino, pero no me vengas ahora con el cuento de los bandidos.
- ¡Es la verdad Alejandro! – dice Magdalena llorando – Como es verdad que en un primer momento me quería separar de ti pero después ya no porque te empecé a querer, le suplique a José Luis que se fuera, le rogué, pero no me quiso hacer caso y si no te dije nada fue porque tenia miedo que se enfrentaran, yo no quería que sucediera una desgracia.
- ¡Por supuesto! Tenias miedo que lo matara como a un perro.
- Si, pero también tenia miedo por ti, porque te quería. Te amo Alejandro.. Te amo, no me separes de ti, te juro que solo a ti me he entregado, él hijo que estoy esperando es tuyo, te lo ruego te lo suplico, por favor.
- Ya has terminado – dice Alejandro con dureza – Entonces ahora me toca a mí. Eres el ser más despreciable que he conocido en mi vida, eres mentirosa, ruin, interesada, me repugnas, y quiero que salgas de mi vida, quiero que te vayas al infierno, con todo y ese bastardo al que nunca voy a reconocer – Alejandro grita descontrolado – Nunca, entendiste, nunca.
Alejandro se marcha sin darle oportunidad de responder, dejando a Magdalena llorando desesperada.
Fin de capitulo 38.
Mar


Escrito desde Mar 15, 2003, 4:02 PM

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Capitulo 37 de "Bodas de Odio"

by Mar

Después de lanzar el ultimátum Alejandro se marcha de la cantina, cuando llega a su casa esta furioso, entra soltando violentamente el sombrero sobre una silla, Cipriano viene detrás, sorprendido por la explosiva reacción de su patrón, preguntado a Alejandro si esta seguro que fueron ellos los que robaron las botellas. Alejandro no tiene ninguna duda, la botella que le ofrecieron pertenecía a una reserva especial que ya estaba en la bodega cuando él llego, seguramente la trajo su padre, lo que no entiende es como consiguieron la llave, pero lo va a averiguar.
Llegan cariacontecidos Dimitrio y Alfonso llenos de protestas de inocencia, ellos no sabían que las botellas eran de Alejandro, un tipo se las vendió, son inocentes y sienten mucho lo sucedido. Alejandro quiere saber quien se las vendió; Alfonso, con cinismo, intenta hacerle comprender que no pueden comprometer a nadie, y menos ahora que se han dado cuenta que son robadas. Alejandro, esta furioso y los trata sin contemplaciones, les aconseja que no se preocupen por los demás, bastante tienen con hacerlo de sí mismos en estos momentos, ellos saben perfectamente quien los ayudo y exige que se lo digan, insisten en su ignorancia y Alejandro pierde los nervios, les grita que son un par de delincuentes, bastante los ha aguantado ya, pero van a tener que ir a cometer sus fechorías a otro sitio porque en su casa no se quedan ni un momento mas, Alejandro ordena a Cipriano que enganchen el coche porque se van ahora mismo.
Dimitrio acude rápidamente a la habitación de Magdalena para reclamarle su ayuda, si no lo hace le dirá a Alejandro todo lo que sabe sobre la presencia de José Luis en la hacienda y a ella le ira muy mal. Magdalena esta indignada con su hermano por el robo y se resiste a ayudarle, además esta segura que en esta ocasión Alejandro no la escuchara, lo que hizo su hermano fue demasiado grave. Dimitrio le indica que debe emplearse a fondo con su marido si no quiere verse descubierta. Magdalena se resigna a intentarlo.
Alejandro esta al pie de la escalera furioso, Cipriano entra para informarle que el coche ya esta listo y aprovecha para comentar la pieza de cuñado que se carga Alejandro, este indignado le da la razón; nunca debió aceptar que se quedaran a vivir en su casa, pero aunque sea a golpes le van a decir quien los ayudo.
Magdalena baja la escalera corriendo muy preocupada, preguntando que sucede. Alejandro se lo explica muy enfadado; las botellas las habían robado su hermano y el amiguito que se carga, ellos acaban de abrir una cantina en el pueblo, donde se emborrachan y estafan a la gente de la manera más ruin.
- ¿Qué vas a hacer? – pregunta Magdalena –
- ¿Cómo que voy a hacer? – dice Alejandro sorprendido por la pregunta - Correrles de aquí, no pretenderás que los siga teniendo en mi casa. Pero antes les voy a obligar a que me digan quien los ayudo.
Cipriano los observa asombrado y Magdalena le pide a Alejandro que hablen en privado, este le advierte que no va a servir de nada, esta vez no va a cambiar de opinión, pero pasa al despacho con ella. Magdalena intenta mediar, le sugiere a Alejandro que le pida las botellas, él responde que ya se las trajo, pero eso no es suficiente, no puede pedirle que siga hospedando en su casa a quien le robo.
- ¿Pero si los corres a donde va a ir? No te olvides que el hermano de Josefina de Icaza los busca para matarlos.
- ¡Bueno! Eso no es asunto mío bastante tolerante he sido con ellos.
- Alejandro por favor – suplica Magdalena –
- La verdad no te entiendo Magdalena. Son un par de vagos delincuentes, tu hermano a ti te ha engañado de la manera más ruin – Alejandro le recuerda los acontecimientos que llevaron a su boda – Te acuerdas de aquella mentira de acuerdo con tu madre, ellos la urdieron y a pesar de eso los he hospedado en mi casa y todavía me roban – Alejandro esta cada vez mas indignado - ¿Cómo puedes pretender que los perdone?
- Para salvar su vida, estando aquí será más difícil que Tomas de Icaza los encuentre – Magdalena le suplica – No te lo estoy pidiendo por Dimitrio, sino por mi padre, si algo le sucede será una pena muy grande para él, ya sabes que esta muy enfermo.
- Lo siento Magdalena – Alejandro se mantiene inflexible – pero no lo haré, no puedo seguir hospedando bajo mi techo a unos zánganos que has se han atrevido a robarme, no entiendo como intercedes por ellos.
- Te lo pido en nombre de lo nuestro – Magdalena se acerca suplicante –
- No, no lo hagas – Alejandro la detiene – Porque de todos modos me vería obligado a no acceder.
Alejandro da por terminada la discusión y sale del despacho, Magdalena le sigue y ven bajar las escaleras cariacontecidos a los dos crápulas con su equipaje de mano, intentando conservar un poco de dignidad. Alejandro insiste en que antes de irse le digan quien les ayudo a robar las botellas, si no lo hacen no les dejara marcharse, los denunciara y acabaran en la cárcel, los dos insisten que no lo saben, no conocían a la persona que les vendió las botellas, Alejandro insiste y Dimitrio pierde los nervios, comienza a despotricar y presume ante su cuñado que no podría meterlos en la cárcel porque ellos tienen muchas influencias, es hijo del general Mendoza. Alejandro responde muy enfadado que no cree que su padre lo defienda cuando se entere de sus andanzas, además a la vez que su padre seguro que se entera el hermano de Josefina de Icaza que los busca para matarlos. Visto el cariz que ha tomado el asunto Dimitrio esta dispuesto a morir matando y acusa a Maria de haberle robado la llave a Magdalena, esta que ha estado contemplando la escena asustada, reacciona intentando responsabilizar a Magdalena; Seguro que su hermano esta intentando disculparla acusándola a ella. Alejandro la hace callar, Dimitrio intenta seguir lanzando acusaciones ahora le llega el turno a su hermana, pero Alfonso le impide seguir hablando y se lo lleva para el pueblo, en cuanto salen Alejandro le dice a Maria que recoja sus cosas y se marche también, porque esta seguro que Dimitrio decía la verdad y ella es la que robo las llaves a Magdalena, no quiere verla en su casa. Maria intenta protestar, pero él no la escucha, toma la mano de Magdalena y suben las escaleras sin volverse a mirarla.
Ya en el dormitorio Alejandro le da la razón a Magdalena; sus sospechas sobre Maria han resultado ciertas. Magdalena duda, Maria lo negó con mucha vehemencia, pero Alejandro no tiene dudas, esta seguro que fue ella, lo hizo para perjudicar a elle no a él. Magdalena se preocupa por el destino de Maria; ¿Dónde y de que vivirá? Alejandro la tranquiliza, tiene parientes en el pueblo, además no es tan pobre, su padre tenia tierras y ella es su heredera; Cambia de tema, quiere saber que es lo que quería decir Dimitrio sobre ella, Magdalena afirma no tener ni idea, Alejandro se queda mirándola pensativo, no acaba de creérselo.
Dimitrio y Alfonso entran en un cuarto de la única posada del pueblo. Dimitrio esta muy enfadado, por haber terminado en ese cuarto mugroso, Adolfo tenia que haberle dejado desquitar su coraje en Magdalena, si ella hubiera insistido seguro que Alejandro no los hubiera corrido. Alfonso considera que habría sido una torpeza, no habrían sacado nada, Alejandro se hubiera enfadado con Magdalena, quizá hasta la hubiera golpeado, pero a ellos no les hubiera permitido quedarse, también esta en contra de acusar a Maria, tampoco sacaron nada de ello y no es bueno echarse enemigos gratis.
José Luis va a visitar a Angélica en casa de su sobrina, le cuenta que ha conseguido trabajo en una imprenta de ayudante, se fija en la expresión de Angélica y le dice que comprende que este decepcionada, a los que son como él, ella solo los ha visto hasta hoy como empleados, vuelve a insistir en que no debe casarse con él, pero ella afirma que no le importa cual sea su posición ni sus ingresos, lo único que quiere es estar junto a él. José Luis habla con ella de su vida futura, cuando estén casados ella seguirá viviendo con su madrina, esta enferma y necesita cuidados. Angélica afirma que no hay problemas su madrina estará encantada, ya lo hablo con ella, y él también puede vivir con ellas. José Luis se niega a aceptar, ella si vivirá allí, pero él no lo hará, no quiere que nadie piense que se casa por su dinero, tiene su orgullo y no puede permitir que su madrina lo mantenga.
Alejandro esta sentado a la mesa del despacho, pensativo con la mirada perdida, Magdalena sentada en un sillón frente a él con el bordado en la mano le observa, finalmente le pregunta:
- Que piensas.
- Me duele el comportamiento de Maria, la conocí desde niña y le tenia mucho afecto.
- Si tanto lo sientes ¿Por qué no la perdonaste? – dice Magdalena –
- No perdono la traición ni la mentira – contesta Alejandro terminante – y menos cuando proviene de alguien en quien he depositado mi confianza y mi afecto.
Entra Cipriano y anuncia que un señor llamado Tomas de Icaza quiere ver a Alejandro. Magdalena se asusta, es el hermano de Josefina y viene a matar a Dimitrio. Alejandro le pide a Cipriano que lo haga pasar, cuando sale Magdalena preocupada lo interroga sobre sus intenciones.
- Que le vas a decir.
- Le voy a decir la verdad – dice Alejandro serio –
- Pero es que ese hombre lo quiere matar – Magdalena agarra a Alejandro por el brazo suplicante –
- ¡Cálmate! Primero déjame hablar, después veremos – intenta tranquilizarla – Confía en mi.
Entra Tomas de Icaza, los saluda, Alejandro le presenta a su esposa, el señor de Icaza afirma que sabe que es la hija del general Mendoza, tiene que hablar de un asunto muy importante con el señor Almonte y preferiría hacerlo a solas, Magdalena se retira.
Alejandro y el señor Icaza se sientan este ultimo le explica lo sucedido; Dimitrio engaño a su hermana fingiendo un matrimonio con el único propósito de quedarse con su dinero, además sus amistades se enteraron y el chisme corre por toda Puebla todos se ríen a sus espaldas por eso le ruega que si Dimitrio esta aquí se lo diga. Alejandro comprende la situación del señor Icaza y le cuenta que su cuñado estuvo en su casa hasta la noche anterior, ya no esta allí, él no tiene ninguna simpatía por Dimitrio, no le esta mintiendo lo corrió de su casa el día anterior porque se entero de otra de sus trastadas, pero sabe donde esta, si fuera por él se lo entregaría para que se cobrara todo lo que le hizo a su familia pero su esposa le ha rogado que intervenga en este asunto para intentar arreglar las cosas, sabe que el ha amenazado matarlo. El señor Icaza reconoce que eso es lo que quería en un principio, sobre todo para desahogar su coraje, Alejandro le expone su idea, matarlo no beneficiara a nadie es mejor hacerlo reparar su falta.
Carmen y Magdalena esperan noticias en el dormitorio de esta ultima, están muy nerviosas por el resultado de la entrevista, Carmen no confía en la mediación de Alejandro, es capaz de entregarlo para que lo maten. Magdalena no cree que lo haga Alejandro es un hombre prudente y justo y además Dimitrio es su hermano. Carmen contesta que eso no le impidió echarlo de casa, pero Magdalena apoya a su marido, no podía hacer otra cosa después de cómo se había portado Dimitrio.
Alejandro entra para informarlas que se va al pueblo con el visitante para buscar a Dimitrio, si repara la falta y se casa con la señorita Icaza, no sucederá nada, pero si se niega no responde de las consecuencias, Alejandro no cree que Dimitrio se niegue, no es idiota y seguro que sabe lo que le conviene, se marcha dejando a Magdalena y Carmen angustiadas.
Dimitrio sigue lamiendo sus heridas en el cuarto de la posada, tiene a Adolfo harto de tanto lamento. Él sigue insistiendo que debería haber denunciado a Magdalena por no haberles ayudado, asi habría desahogado su coraje. Alfonso le reprocha estar comportándose como un niño, no habrían sacado nada de todo eso, Alejandro se habría puesto furioso y habría expulsado a Magdalena de su casa y también se habría vengado en ellos, a estas horas estarían en la cárcel, a pesar de sus influencias este es el territorio de Almonte y él tiene mucho mas poder que sus familias, asi que mejor que se calle. En ese momento golpean la puerta Dimitrio va ha abrir y encuentra a Alejandro que le informa que tiene que dejar el pueblo.
- También me vas a correr de aquí – dice Dimitrio malhumorado –
- No, te vas a ir por voluntad propia para casarte con la señorita Josefina de Icaza.
- ¡Puaf! Te has vuelto loco... ni muerto me caso con esa... – despectivo – mujer.
- Pues vas a tener que decidir o te casas o su hermano te va a matar – contesta Alejandro disfrutando del espectáculo –
Dimitrio se vuelve a mirarle aterrado.
- Sí. – Alejandro confirma su sospecha - Tomas de Icaza esta aquí afuera, si yo salgo para decirle que te casas volverán juntos a Puebla, si no, va a entrar y a ver como les toca.
Adolfo pregunta si el señor Icaza sabe que él también esta en la habitación, Alejandro le contesta que de él no han hablado. Adolfo le hace ver a su amigo que no hay otra solución, debe casarse con Finita. Dimitrio se resigna a su suerte y decide volver a Puebla con el señor de Icaza. Alejandro sale a dar la noticia mientras Adolfo intenta animar a su amigo, después de todo no es tan terrible, ella es muy rica y por lo tanto va a poder vivir a cuerpo de rey sin trabajar como siempre ha querido. Dimitrio, que no esta para paños caliente, le amenaza con romperle los dientes si no se calla.
Magdalena esta en su cuarto muy nerviosa, se pasea por la habitación y va de la cama a la ventana, y de la venta a la cama, le dice a su tía que Alejandro esta tardando mucho, por fin lo ve llegar desde la ventana y sale corriendo a recibirlo, Alejandro sonriente le cuenta que todo fue bien, su hermano acepto casarse con la señorita Icaza, el se quedo hasta que termino su equipaje y se marcho con su futuro cuñado no hubo violencia, ni sucedió nada. Magdalena se muestra muy aliviada porque todo termino:
- Pues si... aunque compadezco a esa pobre mujer que se va a casar con tu hermano – dice Alejandro irónico – mas le habría valido quedarse con su decepción.
- ¡Pues sí... pobrecita! – Magdalena le da la razón sonriente –
- ¡Bueno! Ahora quiero que estés tranquila, ya no esta tu hermano cuya presencia no te era grata, ni Maria que tanto te importunaba – la toma por los hombros cariñoso y le dice con ternura – ¡Al fin! ¿Te das cuenta que ya estamos solos? Ahora solo nos vamos a ocupar de nosotros, de nuestra felicidad y del niño que quiero que nazca sano y fuerte.
- ¡Te quiero tanto Alejandro! – dice Magdalena poniéndole las manos en los hombros mientras lo mira a los ojos feliz y enamorada – Te quiero como nunca pensé que llegaría a hacerlo.
- Te adoro mi amor – contesta con ternura Alejandro – y se besan apasionadamente al pie de la escalera –
En ese momento baja la tía Carmen que al contemplar el espectáculo intenta retroceder confusa, sin que la adviertan, pero Magdalena se da cuenta y la llama. Carmen baja nerviosa expresando su confusión por haberlos molestado, Magdalena se ríe y le dice que todo esta arreglado, Alejandro se disculpa y sube a su cuarto, en cuanto desaparece Carmen le pide a Magdalena que le cuente y esta sonriendo exultante de dicha le cuenta que Alejandro es un hombre maravilloso, ante lo que Carmen le contesta.
- ¡Ay hija! Primero era aquel y ahora es este que te ha sorbido el seso – Magdalena ante la declaración de su tía se ríe feliz –
José Luis esta de visita en casa de la madrina de Angélica, esta se ha retirado a descansar y la madrina se sienta a hablar con él, la señora quiere saber cuando se van a casar.
- Señora, tal vez estemos todos equivocados y esta boda no se deba realizar – dice José Luis – Usted sabe quien soy, conoce mi pasado y el futuro que puedo tener de ninguna manera va a ser brillante, no soy el hombre que merece su ahijada, quiero mucho a Angélica, le estoy profundamente agradecido por lo que ha hecho por mí, pero yo quiero ser honesto con usted, no la amo porque esto enamorado de otra mujer.
- ¿Esa muchacha que se caso con otro?
- ¿Ya lo sabe usted?
- Si, Angélica me lo platico.
- Señora, tal vez usted la convenza.
- ¿Usted ya no quiere casarse con ella?
- No, no es que no quiera, si mi situación fuera diferente, si yo fuera un hombre de su clase y de la posición de ustedes, yo me sentiría muy honrado en hacerla mi esposa. Angélica es una muchacha buena, cariñosa y bonita ¿qué mas puede pedir un hombre? Pero hay que ser consciente de la realidad ¿qué puedo ofrecerle yo a parte de mi compañía?
- Eso es lo que ella quiere José Luis, yo le entiendo muy bien y le agradezco su honestidad, cualquier otro con menos escrúpulos se aprovecharía de la oportunidad de casarse con una mujer rica, pero usted no porque es decente y por eso me atrevo a insistir. Mi ahijada no vivirá mucho y a usted que es un hombre bueno le quedara la satisfacción de haber alegrado sus últimos días, después queda libre y yo le compensare generosamente.
- Eso no señora – dice José Luis con dignidad – ni un solo centavo aceptare jamás, ni de usted, ni de Angélica.
La madrina de Angélica sonríe satisfecha, cada vez le gusta mas el hombre elegido por su ahijada.
- ¿Sabe que Angélica, el día que se case entrara en posesión de una buena suma que heredo de su abuela materna?
- No, no estaba enterado.
- Serán ustedes ricos.
- Lo será ella, no yo – dice orgulloso José Luis –
- No sea tan orgulloso, eso servirá para que vivan como les corresponde.
- Como le corresponde a ella, yo pertenezco al pueblo.
- Esta bien, de todos modos lo que voy a hacer es arreglar ese asunto de Puebla, iré a la capital a hablar con quien yo se para pedirle que lo restituya en su puesto en el ejercito.
- Eso si se lo voy a aceptar – dice José Luis agradecido – No me gusta vivir escondiéndome y menos sabiendo que soy inocente.
- Le prometo que su honor será reivindicado y después fijaremos la fecha de la boda ¿Esta de acuerdo?
- Esta bien señora – contesta José Luis con respeto –
Alejandro y Magdalena salen del comedor, Cipriano los esta esperando para darle a su patrón las noticias que trae de la hacienda de los Arechiga, no se sabe nada de Angélica, el señor fue a la capital a por noticias pero no encontró nada, también le dijeron que ha llegado un enviado del gobierno para investigar el asunto de Mejia y la fuga de Olivares y que Alejandro debe ir a declarar, este afirma que ira en la tarde y da orden que preparen los caballos pues saldrá a pasear con Magdalena, pero esta pide el calesín, porque quiere velar por la seguridad de la criatura, Cipriano pregunta que criatura y cuando se lo dicen salta de alegría y abraza a Alejandro exclamando que el padre Abundio se pondrá contentísimo cuando se entere y no se diga de Rosarito que se pondrá a brincar de gusto. Esta declaración sorprende a Alejandro que pregunta porque Rosario se va a poner tan contenta, Cipriano que comprende que ha metido la pata sale por donde puede y se va a enganchar los caballos, pero su declaración ha dejado pensativa a Magdalena que le expresa sus sospechas a Alejandro en cuanto Cipriano sale.
- Alejandro ¿Nunca se te ha ocurrido que tu mama podría ser Rosario?
- Sí. – contesta pensativo Alejandro – Cipriano me lo dijo, pero luego le pregunte al padre Abundio y él lo negó.
- ¿Cipriano te lo dijo? – Magdalena se extraña - ¿Él conoció a tu mama?
- No, él conoció a Rosario hace muchos años cuando era joven, mi madre también se llama asi, pero Cipriano asegura que en ese tiempo no había dos mujeres en el pueblo con el mismo nombre.
- ¡Entonces es ella! – asegura Magdalena muy agitada – a mí siempre me extraño el afecto tan grande que nos tiene, es que no es normal, nos conoce hace muy poco tiempo, yo pensaba que había conocido a tu mama, que fueron amigas y por eso nos quería tanto.
- ¿Y se lo preguntaste?
- ¡Por supuesto! Y lo negó, pero tengo la sensación que estaba mintiendo.
- Pero si fuera mi madre ¿qué objeto tendría negarlo? – dice Alejandro pensativo-
- No lo sé, quizá le da vergüenza siendo lo que es, una humilde campesina.
Alejandro reflexiona unos momentos y después desecha la idea, el padre Abundio no le puede haber mentido en algo asi.
Fin del capitulo 37.
Mar


Escrito desde Mar 14, 2003, 12:07 AM

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