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Capítulo 11: "CUESTIÓN DE PIEL"

June 18 2003 at 1:22 AM
 
de la dirección IP 200.86.203.240

 
Fernando Ramallo es Damián
Emma Watson es Esperanza
Héctor Noguera es Padre Antonio
Alvaro Rudolphy es Salvador
Solange Lackington es Doña Amanda
Tomás Vidiella es Don Fernando
Miguel Angel Rodríguez es David
Pablo Larroulet es Daniel
María José González es María Paz
Sebastián Arancibia es José Miguel
Griffin Frazen es Rodrigo

Participación Especial:
Carolina Varleta como "La muchacha de la Casona"




"AMANECER"

Aquella mañana los muchachos se levantaron más temprano de lo habitual. Damián no quería ver a Esperanza en la mesa a la hora del desayuno y David decidió solidarizar con él. Se prepararon la leche ellos mismos y calentaron pan amasado que comieron con mantequilla. David lavó las tazas y Damián limpió la mesa. Luego, en silencio, salieron.
Afuera estaba todo embarrado y mojado, sin embargo, el cielo dejaba ver que el sol volvería a darle calor a ese olvidado lugar del mundo. Caminaron hasta la estación para ver pasar los trenes. De pronto, con una pequeña canasta, la mujer que David esperaba ver apareció. Había pasado a recoger la correspondencia a la estación. Era una muchacha de unos 18 años, de cabello largo y oscuro, ojos profundos y con unas maravillosas pestañas que le daban un aire angelical. David señaló a su amigo que aquella era la mujer de la que habían estado hablando por la noche. Fue así como decidieron seguirla para averiguar donde vivía.

La muchacha se paseó por una hora haciendo compras en el pueblo. Luego siguió su camino hasta el final del poblado. En una gran casona color rojo ladrillo hizo su entrada. Allí terminó su recorrido.

-Bien, acá vive tu amada.- le dijo Damián a su amigo al llegar a la casona.
-Pero parece que vive sola porque no se ve más gente ni se siente bulla.- respondió David.
-Bueno, pero lo importante es que ya sabemos donde vive. Ahora vámonos que tenemos clases.-

David estaba ansioso de volver a ese lugar y poder conocer a la muchacha. La primera vez que la vio, ella venía bajando del tren con una señora gorda y demasiado maquillada. Ella lo miró y le preguntó por una casa de mujeres, pero el niño no supo qué responder. El pobre muchacho no volvió a respirar tranquilo durante el regreso a la parroquia. Damián, para calmarlo le prometió a su amigo que volverían a la noche.

Mientras tanto, don Fernando Núñez entraba a la parroquia. El padre Antonio salió a recibirlo.

-¡Como estás Fernando!-
-Hola Antonio, acá estamos. Necesito pedirte algo.-
-Sí, claro. Pasa, adelante.-

Dentro de la oficina del sacerdote, dos copas se llenaron de licor.

-Y bien, ¿Qué es lo que te trae por acá, mi amigo?- preguntó el religioso.
-Mira, es súper simple. Necesito que este muchacho, José Miguel, vaya a ayudarme a la casa con algunas cosas.-
-Oh, ya veo. Era eso.-
-La verdad es que el otro día se portó muy bien cuando sacó a pasear al perro. Por eso he pensado que quizás, si tu estás de acuerdo, lógicamente, podría ir a ayudarme en algunas cosas de la casa.-
-Pero claro, hombre. Siempre es bueno saber que estos muchachos están haciendo bien las cosas. Qué bueno que te ayude José Miguel, le hará muy bien tener otras actividades fuera de la parroquia.-
-Bien, entonces puedes decirle que lo espero mañana a las 11 de la mañana. Te agradezco mucho lo que estás haciendo por mí-
-No te preocupes, un placer ayudar a los amigos.-

En ese momento, Esperanza conversaba con su amiga y confidente, María Paz.

-Dime, ¿Té gusta alguno de los chicos- preguntó Esperanza.
-¿Por qué me preguntas eso?- exclamó María Paz
-Porque se te nota. Ya sé quien te gusta.-
-¿Pero qué dices? ¿Sabes quién me gusta?-
-Si, se te nota en la cara.-
-No te creo. No puede ser.-
-De verdad, pero no te preocupes. No se lo diré a nadie.-
-Pero, según tú, ¿Quién es el que me gusta?-
-Daniel.

María Paz se quedó callada. Su aparente rubor dejó en evidencia que Esperanza tenia la razón. Golpearon a la puerta.

-Pase- dijo Esperanza. Damián entró tímidamente.
-¿Interrumpo?- preguntó al ver a las muchachas juntas.
-¡No! ¡Para nada! Entra, Damián. Estábamos hablando de ti- exclamó María Paz, aliviada. -Yo los dejo solos, para que conversen tranquilos.- agregó.
-Nosotras después vamos a hablar.- le dijo Esperanza cuando la vio salir.
-¿Cómo estás?- preguntó Damián.
-Yo bien. ¿Y tú?- dijo Esperanza estirando las arrugas del cubrecamas.
-Bien. Es decir, más o menos.- contestó el muchacho.
-Así veo. Ya ni saludas como la gente. Ni siquiera te vi hoy en el desayuno. Y anoche te acostaste sin comer y sin decir ni buenas noches.- dijo la joven con un poco de desencanto en las pupilas.
-De eso quiero que hablemos.- agregó Damián. –Tiene que ver con nosotros, pero en realidad, más conmigo.-
-Habla. Te estoy escuchando.- dijo la muchacha.
-Si, así veo. Pero necesito que hablemos en privado. Aquí nos pueden molestar.-

Desde el primer piso de la casona, la voz de David es escuchó con fuerza.

-¡¡Damián!! ¿Estás arriba?-

-¿Viste? Te dije.- agregó Damián.
-Anda. A ti te llaman.- dijo la muchacha.

La puerta se abrió con la imprudencia característica de David.
-¿Estás acá...? ¡Oh! Ya veo. Parece que interrumpo.- dijo el jovencito. –¿Se van a demorar mucho rato?-
-No sé, David.-
-¿Pero cuánto más o menos? ¿Media hora, quince minutos...? – Insistió el muchacho.
-¡No sé, David!- exclamó Damián. –Ahora, ¿Podrías dejarnos conversar tranquilos?-
-Ya, mejor bajo, parece que andas de mal genio.- agregó David, que finalmente dejó a los muchachos solos.
-Esperanza, por favor, ¿Podemos ir a otro lado a conversar?- preguntó, angustiado.
-Claro, vamos.- dijo por fin la muchacha.

Salieron con menos temor del que podría sentir una pareja tan joven y tan inocente. Los árboles de la calle se inclinaban como haciéndoles reverencias. Damián caminaba apurado, pero tenía que disminuir la velocidad porque Esperanza se movía con lentitud, mirando el paisaje a su alrededor. Damián sentía que un montón de ideas daban vueltas en su cabeza. Esperanza esperaba que todo terminara bien. Tras unos diez minutos de caminar, llegaron al bosque. La muchacha se acomodó en un gran tronco caído mientras Damián buscaba en su mente las mejores palabras para explicar lo acontecido la noche anterior.

-¿Estás cómoda?- preguntó el muchacho, rompiendo el silencio que se prolongaba desde la salida de la parroquia.
-Si, aquí estoy bien.- contestó la muchacha. –Te escucho.-
-Déjame ver... es que es difícil... ¿cómo te digo?- dijo Damián, titubeando.
-¡Ya pues! Al grano.- exclamó la jovencita, nerviosa de lo que iría a oír.
-Está bien. Anoche pasó algo en el baño, cuando me iba a duchar. Cuando empezaste a desvestirme se... se me... a mi se me... –
-¿A ti qué?- preguntó angustiada Esperanza.
-Cuando empezaste a ayudarme a sacarme la ropa y me tocabas sentí algo en la guata, sentí miles de hormiguitas que caminaban por mi cuerpo y no me di cuenta que se me había parado. No te imaginas la vergüenza que sentí, me sentí tan mal. Por eso anoche me acosté temprano y hoy no estuve con ustedes al desayuno.-

La muchacha permanecía en silencio. Por una parte tranquila de no haber escuchado algo grave, que significara un riesgo en su relación con Damián, y por otra parte, sorprendida, porque jamás imaginó que podía haber sucedido algo así.

-Pero Esperanza, dime algo... no me asustes.- agregó el muchacho, rascándose la cabeza.
-Eso que te pasó, ¿Es normal, cierto?- preguntó Esperanza tras un suspiro.
-Sí, es normal. Salvador me lo explicó todo.-
-Entonces está bien. Si no te hubiera pasado nada sería raro, ¿No crees?.-
-Parece que tienes razón.- dijo Damián mientras rompía una ramita que había recogido del suelo.
-Sí, Damián. A mí también me pasan cosas cuando estoy cerca de ti. También siento algo raro en la guata y también me caminan hormigas por el cuerpo. Quiero estar contigo, quiero disfrutar cada momento junto a ti.-
-Pero lo que me pasa a mí es diferente. También siento ganas de estar contigo. Pero a veces de otra forma.-
-¿Cómo de otra forma?-
-De otra forma, cerca, muy cerca.- dijo Damián tomándole las manos a su Esperanza, que lo miraba fijamente a los ojos. –Quiero que podamos hacer las cosas que nuestros cuerpos quieren... ¿Entiendes?-
-Mm... –

Esperanza cerró sus ojos. Los dulces labios de Damián se acercaron a los suyos que temblaban de deseo. Sus manos se cruzaban por la espalda del muchacho que acariciaba suavemente el cuello de la muchacha. Las hormigas nuevamente se apoderaron de los cuerpos de los muchachos que sentían cómo la temperatura subía. Las manos del muchacho comenzaron a bajar por el cuerpo de Esperanza, quien ya recorría con sus suaves manos bajo el chaleco, la espalda del rubio muchacho. Un pequeño gemido de la muchacha hizo que Damián abriera los ojos.

-A esto me refería... ¿Entiendes ahora?- dijo el joven.
-Si, te entiendo. No lo puedo evitar...- agregó Esperanza.
-No, está bien. Si lo disfrutamos...-
-Pero ahora no, por favor, si no, no respondo. Además se nos hace tarde para el almuerzo. Deben estar buscándonos.-
-Bueno, vámonos. Pero esto no puede terminar aquí.- dijo el muchacho, teniéndola aún abrazada.
-No, claro que no. Ya tendremos tiempo de terminar esto.- agregó Esperanza, que luego selló nuevamente sus labios con los del muchacho.
-¿Ves? Me pasó lo mismo que anoche.- dijo Damián mirando su pantalón abultado. Esperanza lanzó una carcajada. Miró fijamente a los ojos a Damián.-
-¿Puedo?.-
-¿Qué cosa?-
-No, nada. Olvídalo.-
-Ah... ya sé. ¿Tocarlo? ¿Segura quieres?.-

Llegaron corriendo a la parroquia. Cada cual con la mejor sonrisa de sus vidas. Doña Amanda miró a la muchacha y supo de inmediato que las cosas entre sus “hijos” estaban mejorando. Se sintió feliz.

David no hallaba la hora de hablar con su amigo. Lo esperaba impacientemente. Cuando lo vio llegar, al fin, le dijo:

-Veo que te fue bien. Ahora me tiene que ir bien a mí. Esta noche tenemos que ir a verla.-
-¿A quién?- preguntó Damián.
-¡¿Cómo a quién?! A la muchacha que vimos en la mañana.- exclamó David.
-¡Se me había olvidado!- dijo Damián
-¡Pero cómo! Si en eso quedamos. No me puedes dejar tirado ahora pues hermano. Claro, como tú lo has pasado tan bien.-
-Ya, no seas hablador. Te voy a acompañar, pero tarde, porque quiero estar con Esperanza después de la comida.-
-¡Pero si la ves todo el día! No seas así conmigo.- dijo David, nervioso.
-Ya, no seas llorón. Vamos a ir esta noche, pero volvemos temprano entonces.-
-Bueno, volvemos temprano, pero apenas terminemos la comida, nos vamos.-
-¡Estás loco! Tenemos que esperar a que se duerman los demás ¿O quieres que nos pillen?-
-Pucha, tiene razón.-
-Ya, ahora disimula porque viene el padre Antonio.- agregó Damián.

El sacerdote llegó radiante a la mesa. Su alivio de haber dejado de realizar las clases era evidente. Sin embargo, era una decisión que finalmente había resultado ser un beneficio para todos, incluyendo a Salvador. La mesa era pequeña, pero cabían bien todos los muchachos, más el padre y uno que otro invitado. Pero esa tarde los codos chocaban. El religioso había convencido a su amigo don Fernando que se quedara a almorzar. Por su parte la señora Amanda había persuadido a Salvador a que se quedara a probar la cazuela de gallina que había preparado. María Paz, después de leerle las cartas a Daniel, que aún estaba en la parroquia también lo había invitado al almuerzo.

-Veo que se nos está haciendo chica la mesa.- dijo el sacerdote.
-Primera vez que somos tantos a la hora de almuerzo.- agregó Esperanza, con una sonrisa de oreja a oreja.
-Está exquisita la cazuela, señora Amanda.- dijo Salvador.
-Gracias don Salvador, se hace lo que se puede no más.-
-Así que este es el famoso Salvador, el nuevo profesor de los niños.- dijo don Fernando.
-Sí, soy yo. Y nosotros nos conocimos tiempo atrás, ¿Se acuerda?.- preguntó Salvador.
-No, la verdad es que no.- contestó el patrón.
-Fui a preguntarle por sus cabañas. Quería arrendarle una.- agregó Salvador.
-Sí, es verdad. Yo lo acompañé.- exclamó Daniel.
-Pero usted me puso tantas condiciones que finalmente me fui a otro lugar. Además cobraba una fortuna por cosas que yo jamás usaría.-
-Es el precio del buen gusto, muchacho.- dijo don Fernando.
-Así veo. Pero no se preocupe, que donde estoy, estoy muy bien.-
-Me alegro por ti, fíjate. Veremos cuánto tiempo más te quedas a hacerles clases a los muchachos, mira que así como va mi amigo Antonio, capaz que se mejore y retome su labor.-
-No, el padre Antonio que siga descansando, nosotros estamos súper bien con las clases de Salvador, ¿No es cierto?- dijo Damián.
-Sí, es verdad.- contestó David.
-Sí, a mí también me gustan las clases de Salvador.- Agregó María Paz. -¿Por qué no vienes a las clases con nosotros, Daniel?-
-No, no puedo. Yo trabajo en la viña, hoy no fui porque pedí permiso por el fin de semana, pero los otros días estoy siempre ocupado.-
-Yo también le he dicho que asista a las clases, María Paz. No creo que el padre Antonio tenga inconveniente.-
-Por supuesto que no.- agregó el religioso.
-Además, no es posible que un niño trabaje, tiene todo el derecho a estudiar.- dijo Salvador.
-¿Tú crees que no es bueno que un niño trabaje?- preguntó don Fernando.- A veces es bueno que desde chicos aprendan a cumplir órdenes y a hacerse responsables de algunas tareas.-
-Pero para eso está el colegio, señor. Ese es el único lugar, además del hogar, en donde los niños aprenden responsabilidades y valores. El trabajo es para los adultos. Los niños tienen derecho a estudiar y a divertirse.- exclamó el profesor.
-Quizás a veces es bueno que los niños realicen ciertas tareas, como la que realiza José Miguel con don Fernando. Le ayuda con el perro y ahora lo ayudará en algunos quehaceres de la casa.- dijo el sacerdote.
-¿Otra vez?- preguntó el niño.
-Sí, tienes que ir mañana en la mañana, así que don Salvador, va a tener que disculparlo mañana a su clase.- agregó el párroco.
-Bueno, no me deja otra alternativa.- respondió el profesor un poco molesto.

Exceptuando al padre Antonio, todos los demás presentes en la mesa notaron cierta tensión entre don Fernando y Salvador, que desde el primer día que lo vio, cuando fue a solicitar el arriendo de una cabaña, supo que no era un hombre digno de confianza. A pesar de ello, todos los comensales disfrutaron la deliciosa cazuela de gallina de doña Amanda.

Por la noche todo resultó fácil. Todos se durmieron temprano por el arrebato de la comida, la rica cazuela de la señora Amanda nuevamente, que, más reposada, deleitó con el aromático caldo a los muchachos y al sacerdote. Además, la cocinera no se sentía muy bien, así que apagó la luz temprano, y el padre Antonio, desde hace días que no pasaba de las diez de la noche en pie. David estaba inquieto. Sacudió a su compañero hasta despertarlo. Era una noche cálida que los invitaba sutilmente a respirar de ese aire casi gemelo a la luna.

 
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tuviejo

209.88.201.226

congratuleichon

June 20 2003, 12:32 PM 

kmpeón al fin logré entrar, felicitaciones, no he podido leer lo anterior, pero la custión de piel está re'buena.

Es bakn leer tu obra a través del adelanto tecnológico.

unabrazo y sigue adelante

tuviejo

 
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rodricreek

200.10.225.89

vamos...

June 21 2003, 2:55 AM 

este se pone interesante, aparte de desconfiar del cura ahora lo hago de fernando...

Damian y ESperanza de las traen...

Weno el capitulo

 
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Cayo

200.10.225.89

Aquí

June 23 2003, 9:45 PM 

confiaeso que pensé en no leer ás la foronovela por el retraso, pero la curiosidad (o cursiosidad) pudo ás que mis arrebatos de lector dolido.
Buen capítulo y esperemos que siga la producción porque creo que está como para seguir leyendola. Recomiendela en caso de que crean que es digna de ser recomendada.
Cayo.. kuralge kutral

 
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payasso

200.10.225.89

compadre, te felicito...!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

June 23 2003, 11:40 PM 

soy un lector recien llegado, ya me leí todos los capitulos de una patada y el resltado: LOS ENCONTRE BUENISIMOS!! He leído otras foronovelas, y son más fomes que no se que... pero esta me gusto bastante... la voy a seguir leyendo por supuesto, TODOS LOS MIERCOLES CIERTO??? bueno loko, me despido... sigue con esa creatividad...

"Lo técnico se estudia, pero la creatividad no la haces ni la cultivas, o la tienes o no."

Atte PAYASSO

 
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Daniela

200.30.241.68

Re: Capítulo 11: "CUESTIÓN DE PIEL"

June 24 2003, 10:40 PM 

Me gusto... al igual que Rodricreeck me hace desconfiar ese tal Fernando.. ¿quién será esa nueva mujer que aparece en la vida de estos chicos?... Me encanta la historia de Damian y Esperanza. Encuentro tan pura esa relación... cuando la leo me imagino siendo Esperanza solamente me falta el Damian...

Un beso, Dani

 
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nani

200.30.213.249

Re: Capítulo 11: "CUESTIÓN DE PIEL"

September 10 2003, 3:10 PM 

Tierna historia de amor!!!!!,que lindo despertar sexual,pues es con amor ,que mejor!!!!.Los dos descubriendose mutuamente.

Falta que Doña Amanda aconseje a Esperanza... y tome el papel de mamá.

Que se traeran Don Fernado y Salvador???

 
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Danissa

200.10.225.76

=P

September 14 2003, 6:13 PM 

k amor la pareja de damian con esperanza.....k weno k esperanza no se asusto, con lo k le pasaba a damian.......cada vez van llegando mas lejos los chikillines

 
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valtrexv

200.10.225.76

Re: Capitulo 11

September 19 2003, 9:51 PM 

No puedo no dejar de pensar en la evolucion que tendra esta chiquilla de la casona en la vida de david, el deseo de los chicos ya esta cada vez mas presente y latente en sus jovenes vidas, que relacion tan extraña la que tienes fernando y salvador. un asendado y un maestro chispas naceran de esa relacion .... voy a seguir leyendo....

 
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