<< Previous Topic | Next Topic >>Ir al Índice  

Capítulo 16: "TODO SE DERRUMBÓ"

August 19 2003 at 2:43 AM
 
de la dirección IP 200.86.253.246

 
Fernando Ramallo es Damián
Emma Watson es Esperanza
Héctor Noguera es Padre Antonio
Alvaro Rudolphy es Salvador
Solange Lackington es Doña Amanda
Tomás Vidiella es Don Fernando
Miguel Angel Rodríguez es David
Pablo Larroulet es Daniel
María José González es María Paz
Sebastián Arancibia es José Miguel
Griffin Frazen es Rodrigo

Paticipación especial:

María Elena Swett como Claudia
Felipe Braun como Manuel
Carolina Varleta como Sofía
Pablo Díaz como Gonzalo





Claudia, más tranquilizada, entró a la cabaña a prepararse un café.

-¿Quieres un café...?-
-No, gracias. ¿estás bien?- preguntó Salvador.
-Mejor. Estoy mejor. Discúlpame si te hice sentir mal.-
-No te preocupes. Pero compréndeme. No puedes pedirme algo que ya no existe. Lo nuestro murió cuando perdimos a nuestro hijo. Nunca hubiéramos podido reponernos a esa pérdida estando juntos. Nuestra relación se habría transformado en una tortura, mientras no recuperáramos eso tan preciado, no podríamos llegar a ser felices. Pero las cosas nunca nos permitirían mantenernos juntos en la ilusión de recuperar a nuestro niño. Eso era y sigue siendo imposible. La única forma de salir adelante era separados, tú por tu lado, y yo por el mío. Y así fue. Ahora no tiene sentido seguir viéndonos. Si querías saber cómo he estado este tiempo, ya lo sabes. Pero por favor, no sigamos con esto.-
-Salvador, estás siendo muy cruel conmigo. No podemos revivir a nuestro niño, sé que es imposible. Pero hasta ese quinto mes de embarazo nuestra relación era hermosa. Nunca pude entender por qué lo nuestro tuvo que morir así, por qué me abandonaste sin decirme tus motivos. Jamás fuiste capaz de llamarme, de escribirme, de visitarme para saber cómo me encontraba. Fuiste muy ingrato conmigo, no sé si te pueda perdonar eso algún día. Pero a pesar de ello, sí, aún te quiero. Aún quisiera poder estar contigo, demostrándonos que sí estaríamos juntos a pesar de todo, como me lo habías prometido. No fuiste capaz de cumplir eso, te fuiste como un cobarde, me dejaste, y nunca te dignaste a saber qué había sido de mí.-
-Claudia, no me entiendes y nunca lograrás hacerlo. Si viniste acá a decirme que fui un cobarde, que no cumplí lo que te había prometido, que no sabes si me perdonarás, ya lo sé. Ahora, ¿Qué más quieres?-
-No me entiendes, ¡¡Tú eres el que no entiende nada!!-
-¿Qué se supone que no entiendo?-
-Salvador, nunca dejé de pensar en ti. Yo todavía te quiero. Pero veo que te niegas a entender eso. Lo mejor será que me vaya.-

Salvador permaneció en silencio, sin poder hacer nada para solucionar el problema con Claudia. La muchacha salió de la cabaña, cerrando raudamente la puerta.

En la parroquia, Esperanza y Damián lograban solucionar temporalmente la cruda realidad de verse dando pasos agigantados.

-Damián, quiero pedirte un favor.-
-Sí mi niña, lo que tú quieras.-
-Quiero que nos veamos menos. Es decir, que tratemos de estar un tiempo más alejados, para no levantar sospechas.-
-Pero ¿Por qué?-
-Porque de a poco irán sabiendo todos. Amanda ya se dio cuenta, María Paz sabe porque es mi amiga, yo le conté... –
-Salvador también sabe, no sabía que hacer, tuve que hablar con él.-
-¿Viste? Esto es peligroso, imagínate si mi tío llega a saber algo. Para mí que sospecha, si no es tonto.-
-Sí, tienes razón, pero imagínate lo difícil que será para nosotros tener que alejarnos. ¿Cuánto tiempo seguiremos escondiéndonos del mundo?-
-Damián, sé que será difícil, pero más difícil sería si mi tío llegará a saberlo todo, ¡Imagínate! Eso sería terrible. Además, tienes que pensar que si esto es de verdad, llegará el momento en que nos sentiremos capaces de dar la cara, pero por ahora es difícil ¿No crees?-
-Sí, tienes razón. ¡Tan inteligente que es mi niña!- exclamó Damián abrazando y besando a Esperanza, que se puso nerviosa al instante.
-¡Ya! ¡Puede venir alguien!-
-Pucha, no sé cómo voy a aguantar tanto tiempo sin tus besitos... – dijo el muchacho tomando por la cintura a Esperanza.
-¡Damián! No te pongas cargante.-
-¡Oye! Acuérdate que mañana estoy de cumpleaños, me tienes que dar mi regalito, jejeje... –
-¡¡Qué fresco!! Ya, mejor me voy a ayudarle a mi tío para que no sospeche.-
-¿No me darás un besito?-

En su oficina, el padre Antonio recordaba una fecha muy importante, el cumpleaños de Damián y David. Como nunca supieron con certeza la fecha de nacimiento de los jóvenes, decidieron celebrarles el cumpleaños el mismo día, sabiendo que debían tener similar edad. La fecha escogida fue un día 22 de noviembre, el sacerdote eligió esa fecha aludiendo al número 22 propiedades cabalísticas y al mes de noviembre por ser el mes 11, es decir 1+1, por cada uno de los muchachos. Lo cierto es que era el párroco el único que comprendía el motivo de la fecha, los muchachos se conformaban con poder celebrar un año más de vida.

La señora Amanda hablaba con el padre Antonio sobre la comida.

-¿De qué sabor les hago la torta?-
-No sé, me da lo mismo, tú sabes que comerán igual.-
-¿Entonces pollo asado con arroz y ensaladas?-
-Sí, creo que eso sería todo.-
-Padre, le falta ver a quién va invitar.-
-¡Tienes razón! Tiene que venir Salvador, Daniel, esta niña, Claudia, tan simpática que es, no podemos dejar de invitarla... Manuel, y don Fernando, claro.-
-Seremos hartos este año. El año pasado éramos poquitos. Más encima que van a cumplir quince años estos niñitos ¡Cómo crecen!-
-Así es, y el próximo mes mi Esperancita cumple los quince. Cómo pasa el tiempo, parece que fue ayer cuando llegó acá, chiquitita, llorando a gritos, ¿Te acuerdas?-
-Claro que me acuerdo pues padre. Era tan mañosita cuando guagua la Esperancita.-
-¡Ya! Vaya a hacer sus cosas no más porque se nos hará tarde como siempre. Dígale a las niñas que le ayuden, yo por mientras voy a escribir las invitaciones.-
-Ya pues padre, con permiso.-
-Adelante.-

David, que no perdía le tiempo, apenas tenía oportunidad de zafarse del ojo atento del sacerdote, aprovechaba que se encontraba en los preparativos del doble cumpleaños para ir a visitar a su amiga íntima, Sofía.

-¡Hola preciosa!- exclamó sonriente el muchacho.
-¿Y tú? ¿Qué te pasó que te dignaste de aparecer?-
-Pucha, perdóname, pero tú sabes que el padre Antonio es re jodido con los permisos, además como apareció Salvador hemos estado todos en otra.-
-Sí supe que apareció el profesor, el otro día lo vi en la calle. Se veía bien, ¿Qué le pasó?-
-No tenemos idea, es súper raro, como que perdió la memoria, no se acuerda de nada. En todo caso lo bueno es que apareció y que no le pasó nada.-
-Bueno, si tú lo dices.-
-¿Por qué estás tan pesadita? ¿Qué te pasa?-
-¿Perdón? ¿Con qué cara me preguntas qué me pasa? No me has venido a ver hace varios días, ¿Te parece poco?-
-Pucha, no te pongas así. Entiéndeme que yo soy más chico que tú, no me mando solo... Ya poh... preciosura...-
-Ya, si no me enojo, pero entiende que no me gusta que me dejen botada.-
-Perdóname, nunca más, te lo prometo.-
-¿Vamos a dar una vuelta? Estoy aburrida...-
-Bueno, vamos.-

Finalmente salieron a caminar por esas aburridas calles del pueblo, ante la mirada de la gente que no se explicaba qué hacía esa muchacha con uno de los niños de la parroquia. Pero David estaba preocupado de otra cosa. Se encontraba en el dilema de invitar a Sofía a su cumpleaños. Sabía muy bien que el padre Antonio no le permitiría tener una amiga como esa, menos que la invitara a la parroquia, pero si no invitaba a la muchacha probablemente ella terminaría mucho más enojada de lo que se había puesto hacía unos instantes. ¿Qué hacer? Finalmente su inmadurez lo obligó a callar, y pasar por alto la invitación. Después explicaría el motivo.

-Amor, me tengo que ir, llevo mucho rato desaparecido, me deben estar esperando para comer.-
-Pucha, se me hizo corta la visita. ¿Nos vemos mañana?-
-Sí, mañana te vengo a ver.-
-Ya, cuídate.-
-¡Chao!- exclamó el muchacho lanzando un beso con su mano.


El río llevaba agua limpia, tan limpia que se podían ver algunos peces desde el puente. El color de la tarde teñía de un color rojizo el manto que pronto se cubriría de estrellas, a lo lejos, una bandada de golondrinas atravesaba el horizonte. Pero Claudia no miraba ni los peces, ni el color del cielo, ni las golondrinas. Con los ojos tristes y la mirada perdida, la muchacha pensaba en su destino y en Salvador, su gran amor.

-¡Claudia! ¿Qué estás haciendo acá? Es tarde... – exclamó Manuel, sorprendido de encontrarse con esa hermosa mujer que acababa de conocer ese día.
-Hola Manuel. Estaba pensando, necesitaba aclararme un poco. Me siento algo confundida. ¿Y tú? ¿De dónde vienes?-
-Vengo de mi trabajo. Yo trabajo en el fundo grande que se ve allá ¿Lo ves?-
-Sí, ¡Qué grande! ¿Y qué haces allá?-
-Hago un poco de todo, jaja. Ayudo al patrón en lo que necesita, en las cosechas, con los caballos, ordenando las bodegas a veces, en fin. No me aburro. ¿Y tú, a qué te dedicas?-
-Yo soy profesora. Trabajo en un colegio en Santiago.-
-Mira tú... igual que Salvador.-
-Sí, igual que Salvador... –
-¿Quieres ir a tomar algo? Se está haciendo tarde, como que ya se está poniendo helado. ¿Un café, un té? ¿A lo mejor un traguito?-
-Jajaja, no te preocupes, tengo que irme a la casa ya.-
-Pero, ¡Por favor! Déjame invitarte algo, así aprovechamos de conversar un rato, me vendría bien hablar con alguien, además tienes carita de pena. Conversar siempre ayuda... –
-Bueno, acepto. Pero un cafecito no más. Sería feo que llegara tarde y con olor a trago, ¿No crees?-
-Si tú lo dices. Bueno, ¿Vamos?-
-Vamos.-

A poco caminar, Claudia y Manuel se encontraron con María Paz, que realizaba la labor de entregar la invitaciones para el cumpleaños de Damián y David.

-¡Hola! ¡Qué bueno que los encuentro!-
-Hola María Paz, ¿En qué andas?-
-Ando entregando las invitaciones para el cumpleaños de Damián y David, mañana. Tomen. Claudia, también estás invitada.-
-¡Gracias! ¡Pero qué amable!-
-Bueno, los esperamos mañana. ¡Chao!-
-¡Chao! Ahí estaremos.-

María Paz terminó de entregar las invitaciones. Un presentimiento quedó dando vueltas en su cabeza.

-¿Claudia y Manuel?... Mmm... veamos.- pensó mientras barajaba las cartas que le regalara Svenka, meses tras. -¡Vaya! Pobre Claudia, está desconsolada, muy triste, mucho dolor. Un hombre importante en su vida no le corresponde su amor ¿Salvador?. Una pérdida enorme ¿Qué será?. Pero aparece alguien que le ayudará a olvidar ese gran amor ¿Manuel?. Esto se pondrá emocionante... ¡Pero..!-
-¡Hola!- dijo Sofía al ver a María Paz sentada con sus cartas.
-Hola, ¿Tú quien eres?-
-Me llamo Sofía, ¿Sabes leer las cartas?-
-Sí, algo sé. ¿Por qué?-
-Lo que pasa es que mi abuela sabe leer las cartas, pero a mí nunca me las ha querido leer. Dice que a lo seres queridos no les lee las cartas. ¿Me las leerías a mí? ¿Cuánto cobras?-
-No, yo no cobro. Me encantaría leerte las cartas, pero se me está haciendo muy tarde. El padre Antonio es bien estricto con nosotros, y no quiero que me reten.-
-¿El padre Antonio dijiste?-
-Sí, ¿por qué?-
-¿Vives en la parroquia? ¿Con David?-
-Sí ¿Lo conoces?-
-¡¡Claro!! David y yo somos muy amigos... más que amigos en realidad, jaja.-
-¿Verdad? Se la tenía bien guardada este David... –
-¿No les ha contado nada?-
-No, nada.-
-Pero qué misterioso es este niño, jaja.-
-¿Oye y vas a ir mañana?-
-¿Mañana? ¿Dónde?-
-¿Cómo que donde? Al cumpleaños pues. ¿David no te dijo nada?-
-No, nada. No te digo, es tan misterioso este cabrito.-
-Bueno, entonces aprovecho de invitarte a ti también, me caíste bien. David se alegrará cuando te vea. Mañana a la hora de once te esperamos.-
-¡Ya! Le daré una gran sorpresa a David, jeje.-
-Bueno, ahora de verdad te tengo que dejar. Un día de estos te prometo que te leo las cartas ¿Ya?-
-Sí, no te preocupes. ¡Gracias por la invitación!-
-¡De nada! ¡Chao!-

En la casona de don Fernando Núñez un auto se estacionaba. Gonzalo Núñez, nieto de don Fernando, llegaba a pasar unos días con su abuelo.

-¡Aló!- gritó el muchacho al bajar del chevrolet. Instantes después, don Fernando salió a recibirlo.
-¡Gonzalo! ¡Chiquillo por Dios! ¿Qué haces acá?-
-¡Hola abuelo! ¿Así recibes a tu único nieto? Me vine a pasar unos días acá, con mi abuelo que no va nunca a visitarnos.-
-¡Cabro de porquería! ¡Ven a darle un abrazo a tu abuelo!- exclamó don Fernando.

Una vez dentro de la casa, el abuelo, contento de recibir a uno de sus pocos familiares, brindaba con una copa de oporto junto a su nieto.

-¡Salud Gonzalito!-
-¡Salud abuelo! Pero no me sigas diciendo Gonzalito, ya tengo dieciocho años. ¿Desde cuando que no me veías? Desde que tenía como quince.-
-Más o menos. Estás grande, chiquillo. ¿Ya tienes polola?-
-Mmm, digamos que no me falta con quien entretenerme un rato. En todo caso, también vine a ver qué clase de minitas hay por estos lados.-
-¡Bien me parece! Aunque no hay mucho que mirar por acá. En la parroquia hay unas chiquillas, deben tener quince, catorce, no sé. Pero representan más en todo caso. También hay unos chiquillos para que puedas jugar a la pelota, ir al río, para que no te aburras. Mañana estamos invitados a un cumpleaños de los niños de allá.-
-¡Uy! ¡Qué entretenido! ¿No creerás que voy a ir a ponerme gorrito y a tirar chayas? ¡Qué lata!-
-Me tienes que acompañar Gonzalito. Aunque sea un rato corto.-
-Ya, ya. Mañana hablamos. Voy a ir a dar una vuelta a este pueblucho, a ver si hay algún brillo por ahí.-
-Ya, pero no llegues muy tarde.-
-¡Chao abuelo!- exclamó el joven al salir.

En la calle no andaba nadie. Parecía un pueblo fantasma. Gonzalo caminó un par de cuadras y llegó hasta la plaza. Miró si había algo abierto.

-¡Este pueblo de mierda no tiene ninguna gracia!-

El almacén de don Juan aún estaba abierto.

-¿Tiene ron?-
-No mijito, no hay trago fuerte. Puro vino no más.-
-¡Guácala! ¡Qué lata!-
-Si quiere trago vaya a la casona grande de color rojo al final de la calle.-
-Ya, gracias.-

Al llegar a la casona, el muchacho se sentó y pidió que lo atendieran.

-¡Hola guapo! ¿Qué te sirves?- dijo Sofía al llegar a la mesa.
-Mmm... ¿Podría ser un ron para empezar y a ti después?-
-Jajaja ¡Qué fresco! Te traigo tu ron al tiro.-


En la cabaña de Salvador, Daniel ya dormía, agobiado por la jornada de trabajo. Salvador terminaba de leer un libro, preocupado por Claudia que no llegaba. Entonces, la puerta se abrió despacio.

-¡Claudia! Me tenias preocupado. Mira la hora que es ¿Dónde andabas?-
-¿Ahora te preocupas por mí? No me hagas reír. Vengo a buscar mis cosas, No tengo nada más que hacer acá.-



    
This message has been edited by teleseriesvirtuales de la dirección IP 200.86.204.58 on Dec 3, 2003 9:30 PM


 
 Respond to this message   
AutorReply
Cayo

200.28.204.89

bien

August 19 2003, 11:09 PM 

No entiendo mucho el título de la obra.. o sea del capítulo pero weno en fín estaba weno...

 
 Respond to this message   
nani

200.30.213.249

Re: Capítulo 16: &quote;TODO SE DERRUMBÓ&quote;

September 12 2003, 8:41 PM 

sigo desilucionada de Salvador.Arregla la vida de ls demas,mientras que la suya es un desastre y arrastra a otros seres que lo aman de verdad.

Por otra parte que bueno va a estar el cumple...


Ese Gonzalo,me tina que va a dejar la crema,con esa postura de niñito bien,todos a sus pies.

 
 Respond to this message   
Anonymous

200.10.225.76

Re: Capítulo 16: &quote;TODO SE DERRUMBÓ&quote;

September 20 2003, 4:20 PM 

gonzalo le va hacer la vida de cuadritos a david pobre como podra competir el con un chico que tiene plata y mas ensima la misma edad que la sofia. todavia tengo la duda con respecto al viejo fernando.

 
 Respond to this message   
valtrexv

200.10.225.76

POBRE DAVID

September 20 2003, 4:21 PM 

SE ME OLVIDO PORNER EL TITULO Y EL NOMBRE PERDON

 
 Respond to this message   
Danissa

200.10.225.76

=P

September 22 2003, 10:43 PM 

mmm.........bien...........ojala k lo pasen bien en la fiesta de damian.........y gonzalo con sofia!! parece k alguien se va a alevar una pena

 
 Respond to this message   
Current Topic - Capítulo 16: "TODO SE DERRUMBÓ"
  << Previous Topic | Next Topic >>Ir al Índice  
Create your own forum at Network54
 Copyright © 1999-2009 Network54. All rights reserved.   Terms of Use   Privacy Statement  


® Todos los Derechos Reservados, 2004. Registro de Propiedad Intelectual Nº 139.805 - Santiago, Chile.