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Capítulo 28: "APOCALIPSIS"

January 5 2004 at 12:47 AM
 
de la dirección IP 200.86.254.185

 
Fernando Ramallo es Damián
Emma Watson es Esperanza
Héctor Noguera es Padre Antonio
Alvaro Rudolphy es Salvador
Maria Elena Swett es Claudia
Solange Lackington es Doña Amanda
Tomás Vidiella es Don Fernando
Miguel Angel Rodríguez es David
Pablo Larroulet es Daniel
María José González es María Paz
Sebastián Arancibia es José Miguel
Griffin Frazen es Rodrigo
Felipe Braun es Manuel
Carolina Varletta es Sofía

Paticipación especial:

Monica Bellucci como Amparo Santa Cruz
Gonzalo Valenzuela como Ítalo Marazzi






La mirada de Esperanza se trizó en mil pedazos. Sus cristalinos ojos se nublaron, abrumados por un par de lágrimas que corrieron desesperadamente por sus mejillas.

-Damián, no es verdad... no puede ser cierto lo que me estás diciendo.- dijo la muchacha.
-Créeme que me costó mucho decirte esto. Pero es la verdad. No quiero hacerte sufrir más.-
-¡¡No!! ¡¡Damián, por el amor de Dios!! ¡¡No me hagas esto, te lo suplico!! –
-Esperanza, mi niña, si no hago esto ahora, después será mucho peor.-
-¿Por qué, Damián? ¿Por qué? ¿Qué pasó? ¿Por qué quieres que terminemos?-
-No puedo decírtelo. Por favor, no me hagas más preguntas.-
-Estás siendo muy injusto conmigo. Tú no eres así, algo te pasó, algo te hizo cambiar de esta forma. Damián, por favor, dime, ¿Qué te pasó? ¿Por qué estás tan raro?-
-¡No me hagas más preguntas! Ya te dije, no quiero hablar más. Quiero que lo nuestro se termine aquí, por favor, no hagas más complicado todo.-
-¿Cuándo me dejaste de querer, ah? ¿Cuándo se te acabó todo el amor que sentías por mí?-
-Nunca te he dejado de querer, nunca se me acabó el amor por ti.-
-¿Y entonces? ¿Por qué quieres que terminemos?-
-¡Para, por favor! Esperanza, no sigas con esto. Lo nuestro se acabó ¿Me oíste? ¡Se acabó! Ahora déjame tranquilo, por favor.-
-¡¡Damián!! ¡¡No!!- gritó la muchacha desconsoladamente, mientras el joven acólito se alejaba, llorando.

Damián corrió al bosque, aquel mismo lugar en donde tantas veces había dado cita a su amor con su Esperanza. Allí se sentó, sintiéndose el ser más miserablemente infeliz sobre la faz de la tierra. Maldijo el día de su nacimiento, maldijo al sacerdote que lo había criado, maldijo el día en que todo le empezó a salir mal. Luego, angustiosamente, lloró a mares, hasta quedarse dormido a la intemperie.

Esperanza no lograba convencerse de que todo lo que estaba sucediendo fuera verdad. Ese cambio tan radical en su amado Damián le hacía suponer que algo extraño había de por medio. Pero la enorme pena que sentía en su corazón le imposibilitaba pensar bien las cosas. Lo único que se le ocurrió fue encerrarse en el baño a llorar.


Salvador trató desesperadamente de reanimar a Daniel, pero fue en vano. Ni siquiera sus conocimientos de primeros auxilios pudieron servir de algo. El muchacho estaba pálido, las manos del profesor sudaban, tenía que hacer algo pronto. Sin pensarlo dos veces, tomó a Daniel en brazos y corrió a la calle a pedir ayuda. Precisamente en ese momento, Amparo Santa Cruz salía en su pequeño vehículo a hacer unas compras.

-¡Hey! ¡Deténgase, por favor!- gritó Salvador.
-¿Qué le pasa?- preguntó Amparo, sorprendida.
-Por favor, llévenos a un hospital. No sé qué le pasa al muchacho.-
-¡Suba! ¡Rápido!-

La nueva asistente social del pueblo aceleró al máximo. Salvador tomaba el pulso del muchacho, que aún no reaccionaba.

David llegó a la casona de Sofía sin saber bien lo que estaba haciendo. Golpeó la puerta, temerosamente, y esperó.

-¡David! ¡Qué bueno que llegaste!- exclamó Sofía.
-¿Sí? ¿Estás lista?-
-Lista. Ítalo pasará a buscarnos en cualquier momento. -
-Bien, que llegue luego, quiero irme ya.-
-¡Qué impaciente!-
-¿Tú no? ¿No quieres irte luego?-
-Sí, tienes razón, no me aguanto las ganas de irme de este pueblucho de mierda.-
-¡Sofía!-
-Discúlpame, pero ya no aguantaba más acá encerrada.-
-A decir verdad, yo tampoco.-
-¿Y cómo fue que te dejaron ir a Santiago? Ese cura es bien pesado por lo que me has contado.-
-Sí, es muy estricto con nosotros.-
-¿Y entonces? ¿Cómo te dio permiso para que vinieras conmigo?-
-No sé.-
-¿No te habrás escapado o sí?-
-¡Mira! ¡Ahí viene Ítalo!-
-¡Hola! ¿Estamos listos para irnos?- preguntó el joven productor musical.
-Sí, ya estamos listos para irnos.- respondió Sofía.
-Bien, entonces no se hable más. Pongan sus bolsos en la maleta y suban.-
-David, gracias por acompañarme, de verdad. No habría ido sola, y probablemente me hubiese farreado la oportunidad de mi vida.-
-No me des las gracias, vayámonos luego ¿Ya?-
-Bueno, vamos.-


El padre Antonio bajó al comedor para cenar. La mesa estaba puesta, pero no había nadie en su lugar.

-¿Dónde se metió todo el mundo?- preguntó ironizando.
-Padre, Rodrigo, José Miguel y María Paz son los únicos que están en la casa. Y no quieren bajar a comer.- respondió la señora Amanda.
-¿Qué? ¡Pero qué se han creído estos mocosos! ¿Y Esperanza?-
-La niña está encerrada en su pieza, no quiere bajar.-
-¿Qué le pasó?-
-No sé, parece que se sentía un poco enferma. María Paz la está acompañando.-
-¿Y David?-
-No lo he visto. Capaz que esté con Damián.-
-No me hables de ese malagradecido. ¿Y los niños por qué no quieren bajar?-
-Tienen sueño, anduvieron todo el día corriendo. Llegaron a comerse lo que quedó del almuerzo y ya se acostaron.-
-¡Qué les pasa a todos! De un día para otro andan todos raros. ¡Amanda, sírvame la comida! No pienso esperar más.-


Casi una hora de viaje les tomó a Amparo y Salvador llegar hasta un consultorio cercano. Daniel aún no lograba recuperar la conciencia, por lo que el doctor de turno prefirió dejarlo en observación. La asistente social y el profesor esperaban en la sala del policlínico.

-Oye, discúlpame, con el apuro y todo ni siquiera me presenté. Salvador Muñoz, mucho gusto.-
-Amparo Santa Cruz.-
-Muchas gracias por traernos. No sé qué habría hecho sin ti.-
-No te preocupes, el muchacho lo necesitaba. Sólo espero que se recupere pronto.-
-Sí, lo mismo espero yo.-
-¿Eres el papá del niño?-
-No, nada que ver. Vivimos juntos no más. Es como si fuera mi hijo, pero no.-
-Ah, ya veo.-
-¿Tú tienes hijos?-
-Sí, tengo tres hijos. La mayor está estudiando en Santiago, y los otros dos viven conmigo.-
-¿Y qué estudia tu hija?-
-Mariana estudia educación de párvulos.-
-Educadora también... –
-¿Eres profesor?-
-Sí, soy el profesor de la parroquia.-
-¿De la parroquia?-
-Sí, en la parroquia hay un grupo de niños huérfanos que recibían educación del sacerdote, pero como ya es un hombre de edad, no pudo seguir con las clases.-
-Entonces ese es el grupo de niños huérfanos del pueblo, los que cuida el padre Antonio ¿No?-
-Así es. ¿Cómo sabes eso? ¿No se supone que vienes recién llegando al pueblo?-
-Sí, pero soy asistente social, vengo a trabajar acá, así que me vi en la obligación de averiguar algunas cosas sobre este pueblo.-
-¡Qué gran noticia! ¡Una asistente social en el pueblo! Acá hay mucho que hacer. La gente pobre no tiene acceso a servicios públicos, no hay escuela, ni hospital. Tú misma viste lo que nos costó llegar acá.-
-Sí, lo sé, por eso vine a trabajar acá. El pueblo se convertirá en comuna y habrán muchas cosas que cambiar.-
-Dime una cosa, ¿Por qué te interesa el asunto de los niños huérfanos de la parroquia?-
-Porque probablemente ese asunto deba institucionalizarse cuando el pueblo sea una comuna.-
-¿Qué quiere decir eso?-
-Que los niños pueden ser enviados a un internado o bien, la parroquia puede recibir apoyo municipal para seguir con su labor de orfanato.-
-¡Vaya! Eso sí que sería bueno.-
-Sí, pero todo se verá después. Yo vine a adelantar trabajo, viendo las necesidades más urgentes que hay que atender.-
-Amparo, tu cara me resulta familiar. ¿No nos conocemos de antes?-
-No lo creo.-
-¡Ya sé! ¡En la universidad! Tú eras la delegada de trabajo social, yo era delegado de pedagogía en historia, nos conocimos en las asambleas estudiantiles, ¿te acuerdas?-
-¡Salvador Muñoz! ¡Tienes razón! ¡Pero qué chico es el mundo! Mira donde nos vinimos a encontrar.-
-¡Qué sorpresa!-

El doctor de turno se acercó a Salvador sin ninguna expresión en su rostro.

-El niño despertó.-


En la parroquia, el padre Antonio miraba desesperadamente su reloj.

-Amanda, mira la hora que es y este niñito todavía no llega.-
-¿David?-
-Sí pues, quién más. No pensarás que hablo de ese insolente de Damián.-
-No padre.-
-Quiero que vayas a buscarlo donde Daniel. Deben estar los tres allá.-
-Voy ahora mismo, padre.-

Mientras tanto, Damián llegaba a la casa de su amigo sin saber que no encontraría a nadie. Le sorprendió encontrar el bolso de Salvador en el suelo, la mesa puesta para la once y nadie dentro de la casa. Pero su tristeza era mucha como para buscar explicación a hechos insólitos. Sólo atinó a recostarse en el sofá y dejar que el tiempo aliviara su pena.

En ese mismo momento, don Fernando Núñez entraba a la parroquia con una sonrisa en su rostro.

-¡Antonio!- exclamó al ver al sacerdote sentado solo en el living de la casa.
-¡Qué estás haciendo acá, Fernando! ¡Te dije que no te quería ver de nuevo en mi casa!-
-Veo que estás solo, muy solo. ¿Dónde está tu fiel acólito? ¿Dónde está tu linda sobrina?-
-No tengo por qué responderte esas cosas. Ahora sal de aquí ¡Fuera!-
-Te dije, Antonio, amigo mío, que te arrepentirías de haberme negado la ayuda que te solicité. Ahora, asume las consecuencias.-
-¿Qué dijiste? ¿Qué tienes que ver tú con lo que está pasando?-
-Más de lo que crees. Pregúntale a tu acólito.-
-Te juro por Dios que si tienes algo que ver en esto, sabrás quién es el padre Antonio San Martín.-
-No me interesa saber quién es el curita de la parroquia, sé perfectamente qué clase de padre es.-
-¡Fuera de aquí! ¡Fuera!-


En el hospital, Salvador respiraba más tranquilo al saber que Daniel estaba fuera de peligro. El doctor le daba su pronóstico.

-Mire, en estos casos es muy difícil saber de qué se trata exactamente. Tiene que hacerse un par de exámenes que en este consultorio no hacemos porque no contamos con el equipo adecuado. Va tener que llevarlo a la capital, allá le harán todos esos exámenes para saber realmente que tiene el niño.-
-¿Pero es realmente necesario? A lo mejor fue una baja de presión, no sé, algo momentáneo.- dijo Salvador.
-Puede ser. Pero algo me dice que se trata de algo más serio. Si el muchacho sigue presentando estas crisis, lo más probable es que se trate de epilepsia. Por eso es mejor descartar cuanto antes esa probabilidad, así que yo le recomiendo que lo lleve a que le hagan los exámenes.-
-¿Epilepsia? ¿Usted cree?-
-No lo sé, por eso le digo que es conveniente hacerle los exámenes.-
-¿Y ahora qué pasará con Daniel?-
-Ahora le dimos de alta. Puede irse tranquilamente a su casa, pero que descanse. Evite el consumo de café, alcohol y actividades físicas. Que no trasnoche y que coma bien.-
-Muchas gracias doctor.-

Daniel salió de la sala con ojos tristes. Salvador pudo darse cuenta en el momento que algo más le ocurría al muchacho.

-¡Por fin llegaste!- exclamó Daniel abrazando a su amigo.
-Tranquilo, ya pasó todo.-
-Hay algo que tengo que contarte.-
-Vamos, en la casa conversamos con más calma. Amparo nos está esperando en el auto.-
-¿Quién es Amparo?-
-Una vieja amiga que me vine a encontrar en este pueblo. El mundo es un pañuelo.-


La señora Amanda llegó a la casa de Daniel y Salvador solamente porque tenía que hablar urgentemente con Damián. Golpeó la puerta apresuradamente, esperando encontrar al muchacho. Pero Damián no quería ver a nadie. Escuchaba que tocaban a la puerta, pero no tenía fuerzas para levantarse a abrir. Por esa razón, la señora Amanda decidió entrar a la casa.

-¡Damián! ¡Mi niño!- exclamó la mujer al ver al muchacho tendido en el sofá.
-Amanda, no quiero ver a nadie, déjame solo.-
-¿Qué le pasó, mijito? ¿Por qué no ha llegado a la casa? ¿Por qué está encerrado acá?-
-Terminé con Esperanza.-
-Lo sé. La pobre niña está destrozada. No ha parado de llorar toda la tarde.-
-¿Ella te contó que terminamos?-
-Damián, los conozco desde que tenían meses, yo les cambiaba los pañales. No necesito que me digan lo que les pasa para saber qué tienen.-
-Amanda, abrázame.-
-Mi niño, dígame, ¿Por qué terminó con Esperanza? Ustedes se aman. Tiene que haber algo que los haya hecho separarse.-
-No te puedo contar nada.-
-Damián, ¿A quién le decías que te habías hecho pichí en la cama para que te cambiara las sábanas? ¿A quién le contaste que se te cayó tu primer diente? ¿A quién le decías que te daba miedo la oscuridad para que te fuera a contar un cuento? Mi niño, confíe en mí, usted sabe que nunca lo voy a traicionar. Le sé muchos secretos, ¿Por qué no me dice qué tiene?-
-Es que este secreto es terrible.-
-Nada es tan terrible, mijito. Dígame, ¿Qué le pasa?-
-Toma.-
-¿Qué es esto?-
-Un diario de vida.-
-¿Para qué?-
-Ahí está toda la verdad.-
-¿Verdad? ¿Qué verdad?-
-Amanda, yo soy hijo del padre Antonio.-




 
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AutorReply
Carola

66.142.150.13

Re: Capítulo 28: &quote;APOCALIPSIS&quote;

January 5 2004, 2:58 AM 

OH!!!!!!!!!!!!! Que quedo bueno! Que dira Amanda? Ahora que pasaron con Daniel, ojala no tenga algo grave.

Felicitaciones Kid!

 
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Canela

163.247.61.13

Re: Capítulo 28: &quote;APOCALIPSIS&quote;

January 6 2004, 11:05 AM 

Muy vertiginoso el capitulo, estuvo super bien, la sra. Amanda es una mujer de fortaleza y va a encontrar la forma de llegar al fondo

Me encanta Monica Bellucci (como actriz, claro)

 
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Magdalenus

200.29.55.132

Re: Capítulo 28: &quote;APOCALIPSIS&quote;

January 6 2004, 2:30 PM 

Ufff! Que capítulo!, que capítulo!....

Damian, hombre! No le puedes decir "mi niña" si la estas cortando, así duele más ...

Así que Amparo y Salvador se correguían...¡vaya que el mundo es un pañuelo!...No creo que lo de Daniel sea epilepcia, el esta muy afectado nada más....Espero en realidad...

Que bueno que Damián s eanimara a contarle todo a la señora Amanda, ella que lleva un buen tiempo en la parroquia a lo mejor sabe cómo pasaron las cosas....Si en realidad pasaron, es lo más probable....pero hay algo que me hace desconfiar permanentemente del viejo Fernando.

Está bueno Amanecer!:D

Felicitaciones por el fotech que te ganaste, Kid-A

 
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Cayo

200.86.202.69

Cada vez mejor

January 6 2004, 9:36 PM 

wena jefe!!! esperemos que siga así

 
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rodricreek

200.10.225.76

Re: Cada vez mejor

January 7 2004, 6:02 AM 

Felicitaciones... excelente capitulo se me hizo corto.

Me imagine la escena del fin de la relacion... que triste.
Todo el resto espectacular, quizas q el mundo sea un pañuelo ya es mucho. Pero no opaca lo bueno del capitulo.

Magda: la idea es que quede mal poh, no puedes ser tu (el hombre), el unico q sufra jajajaja

 
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Valtrexv

200.10.225.76

Re: Capítulo 28: &quote;APOCALIPSIS&quote;

January 8 2004, 2:47 PM 

genia, Amparo y Salvador ya estan empesando a tener una reñación más fluida, espero que la emfermedad no sea tangrave como la epilepsia Uff!!!.

 
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Danissa

200.10.225.76

=P

January 11 2004, 7:07 PM 

Kid, ta weno el capítulo...........

nose k mas decir.... solamente, felicitaciones :D

 
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Current Topic - Capítulo 28: "APOCALIPSIS"
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