<< Previous Topic | Next Topic >>Ir al Índice  

Capítulo 29: "DOLOR"

January 13 2004 at 2:31 PM
 
de la dirección IP 200.86.254.185

 
Fernando Ramallo es Damián
Emma Watson es Esperanza
Héctor Noguera es Padre Antonio
Alvaro Rudolphy es Salvador
Maria Elena Swett es Claudia
Solange Lackington es Doña Amanda
Tomás Vidiella es Don Fernando
Miguel Angel Rodríguez es David
Pablo Larroulet es Daniel
María José González es María Paz
Sebastián Arancibia es José Miguel
Griffin Frazen es Rodrigo
Felipe Braun es Manuel
Carolina Varletta es Sofía

Paticipación especial:

Monica Bellucci como Amparo Santa Cruz
Gonzalo Valenzuela como Ítalo Marazzi








La buena señora Amanda jamás pensó en llegar a oír semejante verdad.

-¡¡Jesús, María y José!! ¡¡No puede ser verdad!!- exclamó persignándose.
-Amanda, abrázame.- dijo Damián.
-Mi niño, dígame que no es verdad lo que me acaba de decir.-
-¡No puedo, no puedo! ¡¡Es la verdad!!-
-¡¡Pero cómo!!-
-Lo he leído miles de veces en este diario de vida... de mi madre.-
-¿Tu madre? ¿Quién es tu madre?-
-Silvia, Silvia Rodríguez.-
-¡Silvia! ¡Dios Santo! ¡Silvia!-
-¿Tú la conocías?-
-Pero claro, ella era muy devota de la iglesia... pero... jamás me hubiera imaginado que ella y el padre Antonio... pero, momentito, ¿Estás seguro que ella y el padre Antonio son tus padres?-
-Sí, seguro.-
-Pero, ¿Cómo lo supiste?-
-Te dije que está todo en este diario de vida, de mi madre.-
-¿Y de dónde sacaste ese diario de vida?-
-¿El diario?-
-Sí, ¿De donde lo sacaste?-
-¡Ay! Amanda, no te puedo contar todo.-
-Ya me contaste lo más terrible, ahora no me vengas con tonteras. ¿Quién te dio ese diario?-
-Don Fernando.-
-¡Ese viejo malacatoso! No le creo ni lo que reza. Pero, ¿Cómo? ¿Por qué él tenía el diario? No entiendo nada, mijito, por Dios.-

El tiempo pasaba rápidamente. Damián contaba la historia tratando de armar las piezas de un rompecabezas que a veces parecía un disparate, y a ratos, una verdadera tragedia griega. La señora Amanda trataba de comprender todo, pero no podía convencerse de que esa fuera la verdad. Pidió muchos vasos de agua tratando de tragarse el dolor de saber que las cosas jamás volverían a ser como antes. Al final de la larga conversación se produjo un gran y sepulcral silencio.

-¿Qué voy a hacer, Amanda?- preguntó al fin Damián.
-¡Ay Señor! Ahora entiendo tantas cosas. Por eso terminaste con Esperanza, si resulta que son primos. Pobrecita mi niña, como debe estar sufriendo.-
-¿Y yo? ¿Acaso crees que yo no sufro con todo esto?-
-Sí, sí, tienes razón, discúlpame. Yo creo que debes contarle toda la verdad a Esperanza. Ella no pude sufrir por algo que ni siquiera tiene la culpa.-
-¿Qué? Estás loca, no puedo contarle a Esperanza toda la verdad, se muere.-
-Hijo, siempre hay que ir con la verdad por delante. La niña es muy inteligente, entenderá las cosas, y así les será más fácil superar esto, juntos.-
-¿Como primos? No, nunca. O tengo a Esperanza conmigo como era antes, o prefiero no tenerla. No puedo conformarme con que seamos primos, o todo, o nada, así de simple.-
-Damián, no puedes ser tan caprichoso. Debes entender que Dios nos pone estas pruebas, debes enfrentarlas con valor, no con miedo. El miedo siempre te lleva a tomar caminos equivocados, después llegan los arrepentimientos, cuando todo se ha perdido.-
-Amanda, es difícil, es muy difícil.-
-Lo sé. Pero tú eres un muchacho inteligente, noble, valiente. Podrás superar esto. Piensa que algún día tendrás que crecer, y el primer amor sólo será un lindo recuerdo. Conocerás muchas mujeres, te enamorarás, llorarás, vivirás muchas cosas más. Esto que te hace sufrir ahora no se comparará con las cosas que te tocará vivir cuando seas mayor.-
-Amanda, no me digas eso, por favor. Déjame vivir la ilusión de este amor.-
-¡Pero Damián! Este amor es imposible ¡Ustedes son primos!-
-¡Pero nos enamoramos sin saberlo!-
-No Damián. Las cosas así no resultan. Estás encaprichado, eso te cegará y no podrás hacer bien las cosas.-
-Tal vez...-
-Dígale la verdad a Esperanza, mi niño, no sea leso.-
-No puedo.-
-No hagas más complicadas las cosas.-
-Déjame solo, por favor. Tengo muchas cosas que pensar.-
-Ya mijito. Pucha, piense las cosas que le dije. Tenemos que seguir conversando ¿Me oyó? Voy a seguir viniéndolo a ver, porque supongo que no volverá a la casa.-
-No, cómo crees.-
-Ya. Lo dejo entonces. Que Dios me lo cuide.-
-Chao Amanda, gracias.-


En ese momento, Amparo dejaba a Salvador y a Daniel en la puerta de la casa.

-Muchas gracias por todo Amparo.-
-No te preocupes, no fue nada.-
-En una de esas nos juntamos un día de estos a tomar algo, para que conversemos ¿Te parece?-
-Sí, podría ser. Pero temprano eso sí, porque tengo tres hijos que cuidar.-
-Sí, no hay problema. Daniel, te espero adentro.- dijo Salvador.
-Gracias señora por llevarme al hospital.- dijo Daniel, despidiéndose de Amparo.
-De nada muchacho, cuídate. Nos vemos.-
-Sí, sí. Me cuidaré. ¡Chao!-
-¡Daniel!- exclamó la señora Amanda al ver al muchacho.
-¿Señora Amanda? ¿Qué hace usted acá?- preguntó Daniel.
-Vine a hablar con Damián. Lo sé todo.- respondió la mujer.
-¿Todo? ¿Cómo lo supo?-
-Damián me acaba de contar todo.-
-Ya veo.-
-Así que me parece que nosotros dos deberíamos conversar, algo tenemos que hacer ¿No crees?-
-No sé.-
-Sé que es difícil, sobre todo para un muchacho que de un día para otro encuentra a uno de sus padres que creyó no volver a ver jamás.-
-No se puede aceptar a alguien que te abandonó cuando apenas eras un niño.-
-Pero ni siquiera sabía que tenía un hijo.-
-¿Cómo que no? Si ella me tuvo, o sea...-
-¿De qué me estás hablando? ¿Si ella te tuvo? ¿Estás hablando de Carola?-
-Sí... ¡Usted estaba hablando del padre Antonio y de Damián!-
-Pero claro, de eso estaba hablando. Te echaste al agua solito, chiquillo. Pero quédate tranquilo, yo también conozco esa historia. Recuerda que Carola es mi prima.-
-¿Ella le contó todo?-
-Sí, ella confió en mí ese secreto tan grande apenas te encontró acá. También me contó lo que le dijiste, y créeme que te entiendo.-
-¿Y qué quería que le dijera? ¡Mamita, por fin te encuentro! ¡No sabes cómo te he extrañado! ¡Te quiero mucho, mamá! ¿Eso? Jamás. Ella me abandonó, no puedo esperarla con los brazos abiertos.-
-Debes aprender a perdonar, Daniel. No puedes ser tan orgulloso. Ella está profundamente arrepentida de haberte abandonado, no me cabe ninguna duda de eso. Cuando una está enamorada se pone tan tonta que hace cualquier estupidez. Después que se nos pasa el amor nos damos cuenta de todas las embarradas que nos mandamos. Eso le pasó a tu mamá, ahora está pagando por su error, porque está sufriendo mucho.-
-Lo siento por ella, pero eso no va a cambiar las cosas.-
-Veo que sigues muy orgulloso. En otro momento conversaremos más del asunto. Creo que necesitas escuchar unas cuantas cosas. Yo sé que en tu vida te ha tocado sufrir mucho, no sigas haciendo que todo sea triste, verás que las cosas se solucionan.-
-Puede ser, y le agradezco mucho su preocupación, pero ahora no me siento muy bien, así que me voy a dormir.-
-¿Qué tienes? ¿Por qué vienes llegando a esta hora en vehículo?-
-Me llevaron al hospital porque tuve una crisis, como una baja de presión, algo así. Me tienen que llevar a Santiago para hacerme unos exámenes.-
-Ojalá no sea nada grave. Bueno, lo dejo entonces para que se vaya a acostar. Trata de hablar con Damián para que converse con Esperanza, la niña está sufriendo mucho, merece saber la verdad.-
-Trataré. Mire que yo también tengo mis preocupaciones.-
-Sí, lo sé. Pero Damián e necesita, sino no estaría contigo.-
-Tiene razón. Muchas gracias por todo. Que le vaya bien.-
-Chao Daniel, cuídate.-


Dentro de la casa, Salvador saludaba sorprendido a Damián.

-¿Damián? ¿Qué estás haciendo acá a esta hora?-
-¡Salvador! ¡Por fin llegaste!- exclamó el muchacho abrazando a su gran maestro.
-Veo que me echaste de menos.-
-¿Daniel no te contó nada?-
-No, nada. A ver, déjame sentarme al menos. Mira que vengo recién llegando del hospital con este chiquillo que tuvo un baja de presión. Lo encontré tirado en el suelo.-
-¿Daniel? No tenía idea... ¿Y dónde está? ¿Lo dejaron hospitalizado?-
-No, no. Se quedó conversando allá afuera.-
-Ah, menos mal. ¿Entonces ya está bien?-
-Sí, pero tengo que llevarlo a Santiago para que se haga unos exámenes.-
-Ah. Yo te acompaño.-
-Espérate un poquito. Explícame qué haces acá a esta hora. El padre Antonio nunca los deja salir tan de noche.-
-Salvador, ya no estoy viviendo en la parroquia.-
-¡¿Qué?! ¿Y por qué? ¿Qué pasó?-
-Salvador, me enteré de algo terrible.-
-No me asustes.-
-Supe quién es mi padre.-
-¿Quién?-
-El padre Antonio.-


Sofía, David e Ítalo acababan de llegar a Santiago. El joven productor los dejó instalados en un hotel de lujo y luego se fue a su casa. Quedó de pasarlos a buscar a las 9 de la mañana.

-¡Qué grande es Santiago!- exclamó Sofía mientras acomodaba su ropa en el closet.
-Sí, me habían dicho que era grande, pero no pensé que tanto.- respondió David.
-Te ves cansado ¿Quieres que te haga un masaje?-
-No, mejor me voy a acostar.-
-¿Me vas a dejar acá solita?-
-Sofía, por algo tenemos piezas separadas.-
-David, te hago un masaje y nada más, no te asustes. No muerdo.-
-No te molestes. Mañana hay que levantarse temprano. Buenas noches.-
-David, espera. ¿Qué te pasa? ¿Por qué me evitas?-
-No te evito, solo que no quiero hacerme más ilusiones contigo.-
-¿Por qué dices eso?-
-Tú vas a convertirte en cantante. Ganarás mucha plata y serás famosa. Conocerás mucha gente y de mí ni te vas a acordar. Mientras tanto, yo, me desvelaré todas las noches pensando en ti. Ya no quiero seguir sufriendo. Tú sabes que me gustas mucho. Si te acompañé fue porque no quería dejarte sola en este momento tan especial.-
-Discúlpame, tienes razón. Sé lo que sientes por mí, pero para mí es muy difícil poder corresponder tu amor. Eres menor que yo, vives a cargo de un sacerdote y yo trabajo en una casa de recreo. Siempre has sido muy bueno conmigo, realmente siento que e interesa cada cosa que me pasa, eso es algo que nadie hace por mí.-
-Si fueran otras las circunstancias, quizás podríamos estar juntos. Nunca te conté el sueño que tenía contigo. Soñaba que yo ya era mayor, tenía como diecinueve años. Estábamos juntos, éramos un dúo musical. Yo tocaba la guitarra como tú me enseñaste y tú cantabas. Recorríamos todo el país cantando. Toda la gente hablaba de nosotros porque estábamos muy enamorados, éramos una pareja muy linda. Entonces, nos casábamos. Nos casábamos en la parroquia, con el padre Antonio. Estaban todos los chiquillos mirándonos. Yo te miraba a los ojos y te veía feliz, muy feliz. Veía el mismo brillo que veo ahora en tus ojos, cuando ves que tu vida comienza a cambiar.-
-David, perdóname si te he hecho sufrir.-
-No te preocupes, está todo bien. Yo, lo único que quiero, es que seas feliz, muy feliz, como en mi sueño. Ahora veo que estás empezando a ser feliz. Por eso me siento bien.-
-En eso tienes razón. Siento que por fin la vida me sonríe.-
-¿Ves? Entonces no hay de qué preocuparse. Si tú estás bien, yo también lo estoy.-
-Gracias.-
-No me agradezcas nada. Disfruta. Y ahora, a descansar, que mañana nos pasarán a recoger temprano. Buenas noches.-
-David, te quiero mucho.-


La señora Amanda llegó a la parroquia echa un atado de nervios. Sabía que el padre Antonio pondría el grito en el cielo cuando supiera que David no estaba en casa de Daniel.

-¡Amanda! ¡Por fin llegas, mujer! ¿Por qué te demoraste tanto?-
-Es que...-
-¿Qué pasa?-
-Busqué a David por todos lados. No está.-
-¿Qué? ¿Cómo que no está?-
-Fui a la casa de su amiga, esa que vino para le cumpleaños ¿Se acuerda?-
-Sí, sí, me acuerdo.-
-Bueno, allá me dijeron que esta niña, Sofía, se fue para Santiago, acompañada de David.-
-¡¿Qué?! ¡Tú me quieres matar de un infarto! ¡Cómo que se fue a Santiago este mocoso! Espérate cuando vuelva, ¡Ahí sabrá que las cosas no andan al lote, no señor!-
-¿Quiere que le traiga algo, padre?-
-No, nada. Muchas gracias. Si quieres, anda a acostarte no más.-
-¿Cómo está la niña, Esperanza?-
-Está durmiendo. Mejor, así mañana puedo hablar temprano con ella.-
-Buenas noches padre, que descanse.-
-Buenas noches Amanda.-


Salvador aún no salía de su asombro. Daniel esperaba pacientemente su turno para conversar también con el profesor.

-¿Cómo que eres hijo del padre Antonio?- preguntaba Salvador una y otra vez.
-Está toda la verdad escrita de puño y letra de mi madre en este diario de vida.-
-¡Pero esto es insólito! ¡El sacerdote del pueblo tiene un hijo viviendo en su propia casa!-
-Se supone que él nunca lo supo.-
-¿Y tú como llegaste a saberlo? ¿Cómo llegó ese diario a tus manos?-
-Me lo entregó don Fernando. Él fue patrón de mi mamá durante el último año de su vida. Don Fernando me dejó en la parroquia, esa fue la voluntad de mi madre.-
-Es que esto me huele muy mal. Resulta que no confío para nada en ese tal Fernando.-
-Pero Salvador, está todo escrito acá en este diario. Lo he leído millones de veces. Mi madre escribía su vida desde que tenía doce años. Ella escribió todo esto, si quieres, léelo tú mismo.-
-Está bien, te creo, te creo. Ya entiendo por qué estás viviendo acá. Pero ¿Qué piensas hacer? De partida, estás pololeando con tu prima. En segundo lugar, tu padre ni siquiera sospecha que tú eres su hijo ¿No?-
-Así es.-
-¡Uf!-
-Necesito tu ayuda Salvador.-
-¿Qué puedo hacer yo por ti?-
-Necesito que me aconsejes. Esta tarde terminé con Esperanza.
-Lo siento mucho, de verdad.-
-¿Crees que deba contarle toda la verdad?-
-Sí, creo que sí. Ella tiene que saber por qué la relación se acabó. La pobrecita debe estar tratando de encontrar alguna respuesta a todo esto. Quizás se esté culpando de lo que pasó, y tú sabes que no tiene la culpa.-
-Tienes razón, tienes toda la razón. La señora Amanda también me dijo algo así.-
-¿Ves? Creo que tengo razón. ¿Para donde vas?-
-Voy a hablar con Esperanza ahora mismo, antes que me arrepienta.-
-¿Qué? ¡Tranquilo, Damián! No tiene por qué ser ahora mismo.-
-Yo no puedo esperar más.-

Damián salió corriendo de la casa. Nunca había demorado tan poco en cruzar el pueblo. Al llegar a la parroquia, vio que todas las luces estaban apagadas. Saltó la reja y se deslizó lentamente por el jardín, iluminado solamente por la tenue luz de la luna. Llegó a la ventana de la habitación de las muchachas comenzó a tirar piedrecillas para despertar a su amada Esperanza. María Paz estaba despierta. Miró por la ventana, asustada. En cuanto vio a Damián, corrió a despertar a su amiga.
-Esperanza, ¿Estás durmiendo?-
-No, estoy despierta. ¿Qué fue ese ruido en la ventana?-
-Te buscan.-
-¿A mí?-
-Es Damián.-



    
This message has been edited by teleseriesvirtuales de la dirección IP 200.86.254.185 on Jan 13, 2004 10:28 PM


 
 Respond to this message   
AutorReply
Carola

66.143.118.140

Re: Capítulo 29: &quote;DOLOR&quote;

January 14 2004, 2:07 AM 

Pucha que estubo triste el capitulo de hoy! :.(

Damian se armara de valor para decirle la verdad a Esperanza?

Que pena con David! Pobrecito que sufre.

Bien emotivo el capitulo Kid,

Felicitaciones.

 
 Respond to this message   
Danissa

200.10.225.76

=P

January 14 2004, 3:19 PM 

ya.......ahora....hay k esperar nomas.......k dira la esperancita XD jejejejee......espero luego el capitulo

 
 Respond to this message   
Patty

200.10.225.76

Re: Re: Capítulo 29: &quote;DOLOR&quote;

January 14 2004, 3:23 PM 

Si que estuvo triste el capitulo, pobre Damian y pobre Daniel, les toca suffrir por partida doble, pero lo importante es hablar y aclarar pronto las cosas, ojala la Sra. Amanda y Salvador los aconsejen bien.
A David le va a llegar, como es eso de arrancarse, mmmmmm...muy mal lo valdra el amor que siente por Sofia, no sé ojala....

Kid disculpa por no dejar mensajitos en los otros capitulos, pero tu sabes que aunque no lo hago, igual no me pierdo ninguno y siempre estoy atenta cuando sale uno nuevo.
Un abrazo...

 
 Respond to this message   
Valtrexv

200.10.225.76

Re: Capítulo 29: &quote;DOLOR&quote;

January 14 2004, 8:39 PM 

Que pena pobre David esta tan enamorado de sofia, ojala que daniel entienda la posicion de su madre y la perdone, O el damian ojala le diga la cverdad a Esperanza por que ella esta super apenada.

<Buen capitulo:P

 
 Respond to this message   
Magdalenus

200.29.55.240

Re: Capítulo 29: &quote;DOLOR&quote;

January 17 2004, 3:44 PM 

Pucha que me hacen sufrir estos tres niñitos, Damian, David y Daniel...¡que historias! Tu sabes que Daniel es mi favorito, así que de verdad espero que no tenga nada grave. Utas! Todos desconfían de Fernando, osea Salvador y Amanda...y yo también pero ya me estoy convenciendo de a poco de que todo es verdad... No creo que Esperanza se quede tranquila sabiendo la "verdad", va a tratar por todos los medios de obtener más información y asegurarse por si misma de que es prima de su amorcito... tampoco creo que Amanda se vaya a quedar de brazos cruzados.

Va muy bien la historia, aunque para ser sincera hay varias descripcciones que hecho de menos...

Hasta la otra!
Magdalenus.

P.S:Cuántos capítulos quedan?

 
 Respond to this message   
Current Topic - Capítulo 29: "DOLOR"
  << Previous Topic | Next Topic >>Ir al Índice  
Create your own forum at Network54
 Copyright © 1999-2009 Network54. All rights reserved.   Terms of Use   Privacy Statement  


® Todos los Derechos Reservados, 2004. Registro de Propiedad Intelectual Nº 139.805 - Santiago, Chile.