<< Previous Topic | Next Topic >>Ir al Índice  

Capítulo 30: "CONFIDENCIAS"

January 27 2004 at 11:47 PM
 
de la dirección IP 200.86.254.185

 
Fernando Ramallo es Damián
Emma Watson es Esperanza
Héctor Noguera es Padre Antonio
Alvaro Rudolphy es Salvador
Maria Elena Swett es Claudia
Solange Lackington es Doña Amanda
Tomás Vidiella es Don Fernando
Miguel Angel Rodríguez es David
Pablo Larroulet es Daniel
María José González es María Paz
Sebastián Arancibia es José Miguel
Griffin Frazen es Rodrigo
Felipe Braun es Manuel
Carolina Varletta es Sofía




Esperanza saltó rápidamente de su cama. Sabía que su amado Damián llegaría tarde o temprano. Por eso abrió la vieja ventana de su dormitorio y bajó con mucho cuidado al florido patio, donde el muchacho la esperaba impacientemente.

-¡Con cuidado!- exclamó Damián al ver que la muchacha bajaba descalza por la ventana.
-¡Shhh! Nos pueden escuchar.- respondió la muchacha.
-Hola.- dijo Damián cuando por fin Esperanza llegó abajo.
-Hola.- respondió la muchacha.
-Estuviste llorando.-
-¿Tú qué crees?-
-Yo también lo he pasado muy mal.-
-Damián, realmente no te entiendo, ¿Por qué decidiste terminar conmigo? Ni siquiera fuiste capaz de darme una explicación.-
-No te podía contar la verdad, pero ahora sí. Por eso vine.-
-¿Verdad? ¿Qué verdad? Esto me huele muy raro, Damián. Hace muchos días que estás extraño. Te fuiste de la casa y no le diste explicaciones a nadie.-
-Cuando sepas todo, entenderás lo que me pasa, en serio.-
-Damián, no me asustes. Tiene que ser algo muy terrible entonces.-
-Lo es.-
-¡Habla por favor!-

Damián quedó paralizado al ver una silueta que se acercaba rápidamente.

-¡¡Así te quería pillar!!- exclamó el padre Antonio al ver a los muchachos.
-¡Tío!- gritó Esperanza.
-¡Esperanza, a su pieza!-
-Tío, déjeme hablar con Damián, por favor.-
-No, ya le dije que se fuera a acostar.-
-Damián, ya hablaremos los dos. Esto no puede quedarse así. Chao- dijo la muchacha.
-Padre, ya no le tengo miedo.- dijo Damián. –Ya no soy el niño que vivía en función de lo que usted me decía; ya no tengo miedo de las cosas que hago o dejo de hacer, porque ahora lo veo de otra forma.-
-Nunca quise que sintieras miedo. Pero sabes que hay algo que me estás ocultando, y yo quiero que me lo digas.-
-No. No le voy a decir nada.-
-¿Por qué estabas a esta hora hablando con mi sobrina? ¿Qué le tenías que decir?-
-Eso es asunto mío.-
-Esperanza ha estado mal últimamente. Hoy ni siquiera bajó a comer. Yo sé que lo que le pasa a ella tiene que ver con lo que le viniste a decir. También debe tener relación con que te hayas ido a la casa de Daniel.
-Sí, tiene razón. Todo está relacionado. Pero no es el momento en que sepa la verdad.-
-Damián, sé que he sido muy injusto contigo muchas veces. Te pido perdón por eso. Pero te juro que ahora no sé lo que pasa. De pronto todo está al revés, tú te vas de la casa sin decirle nada a nadie, mi sobrina está muy triste y se encierra en su pieza, David se manda a cambiar a Santiago sin pedir permiso... ya no sé qué hacer. Tú sabes algo y no me lo quieres decir. Por favor, Damián, conversemos de lo que te pasa. Hagamos que todo vuelva a ser como antes.-
-Eso es imposible. Las cosas nunca volverán a ser como eran antes. Jamás.-
-¿Tan terrible es esa verdad que no me quieres decir?-
-Sobre todo para usted. Ahora me voy, no quiero ni puedo seguir hablando con usted.-
-Damián, hijo, ven a conversar conmigo cuando te sientas mejor.-
-No me vuelva a decir hijo nunca más ¿Me oyó?-

El padre Antonio quedó perplejo ante las palabras de su acólito. Damián se marchó llorando. No había podido decirle la verdad ni a su amada Esperanza, ni a su verdadero padre. Pensó qué habría sucedido si le hubiera contado todo al padre Antonio en ese momento, pero no fue capaz de imaginarlo. Llegó a la casa de Daniel, que en ese momento le contaba a Salvador toda la verdad sobre Carola, su madre.

-¡Damián! ¿Cómo te fue?- preguntó Salvador al ver llegar al muchacho.
-Mal. No pude decirle nada.-
-¿No fuiste capaz?-
-Claro que soy capaz. Pero llegó el padre Antonio, nos pilló. Hasta ahí llegó todo.-
-¿Los pilló conversando? ¿Y qué te dijo?-
-Quería saber la verdad. Pero yo no puedo decirle todo, no ahora.-


Damián tenía mucha rabia. Sentía impotencia de no poder hacer bien las cosas. Eso era algo que siempre le hacía enojarse. Por eso prefirió acostarse, aunque le costó mucho poder quedarse dormido.

Daniel también le contó su historia a Salvador, quien no pudo evitar decirle que aprender a perdonar era una virtud muy grande. Daniel siguió resistiéndose a aceptar a Carola como su madre.

A la mañana siguiente, Rodrigo se levantó muy temprano. Tenía que ir a hablar con el profesor Salvador para contarle lo preocupado que estaba por su amigo José Miguel. Tal como le dijera su hermana María Paz, Salvador sabría qué hacer en un caso como ese.

-¡Hola profe!- exclamó Rodrigo.
-Hola Rodrigo, tanto tiempo. ¿Cómo estás?- preguntó Salvador mientras se servía una tasa de té.
-Yo bien, gracias.-
-¿Qué te trae por acá? Los niños están durmiendo todavía.-
-No, no vengo a verlos a ellos. Vine a hablar con usted.-
-¿Conmigo? Bueno, dime entonces.-
-Lo que pasa es que estoy preocupado por el Jose.-
-¿Qué le pasa a José Miguel?-
-¡Rodrigo!- exclamó Daniel que venía recién despertando.
-Hola Daniel.-
-Buenos días. ¿Cómo amaneciste?- preguntó Salvador.
-Igual no más.- respondió Daniel. -¿Y tú qué andas haciendo por acá?-
-Vine a hablar con el profesor. Pero qué bueno que estás tú también.-
-¿Sí, por qué?- preguntó Daniel.
-Porque es sobre el Jose.-
-¿Qué le pasa a mi hermano?-
-Profe, Daniel, no le cuenten a nadie lo que les voy a decir.-
-Bueno, pero habla.-
-Lo que pasa es que el Jose está como raro hace tiempo.-
-¿Raro? ¿En qué sentido?-
-Es que hace cosas raras.-
-¿Qué cosas?-
-Se pasa tocando ahí...-
-¿Ahí donde?-
-En el pene. También inventa juegos raros, que uno se tiene que sacar la ropa y esas cosas. Pero yo nunca he querido jugar a eso.-
-¿Qué cosa?- preguntó Salvador preocupado.
-Eso, se pasa tocando el pene, inventa juegos que se tratan de cosas sexuales, siempre me dice cosas raras o me hace preguntas extrañas.-
-¿Hace cuánto tiempo que hace esas cosas?- preguntó Salvador.
-Hace tiempo. Primero estaba callado, no hablaba con nadie, no se quería duchar, como que le daba vergüenza, y eso es raro porque nosotros estamos acostumbrados. Después empezó con estas cosas raras de los juegos y de andarse tocando.-
-¿A ti te ha tocado alguna vez?-
-Sí, una vez. Era otro juego que él había inventado.-
-¿Estás seguro que mi hermano hace todas esas cosas, Rodrigo?- preguntó inquieto Daniel.
-Sí, por eso vine a contarle esto al profe, porque él sabe de estas cosas de sexualidad, como nos ha enseñado en las clases. Yo estoy preocupado por el Jose, porque él no era así. Yo creo que algo malo le está pasando.-
-¿Le has comentado esto a alguien?- preguntó Salvador.
-Sí, a mi hermana María Paz. Es que estaba preocupado y no sabía qué hacer, porque cuando uno le habla de estos temas al padre Antonio, siempre dice que está ocupado, que más tarde, y así.-
-No me gustó nada lo que contaste.- dijo Daniel.
-A mí tampoco.- respondió Salvador. –Rodrigo, no le cuentes a nadie más esto. Yo voy a hablar con José Miguel para ver qué le está pasando.-
-Bueno, por eso vine a decirle esto, porque sé que usted sabe qué hacer.- dijo Rodrigo.
-Gracias por confiar en mí.- dijo Salvador.
-De nada. Ahora me voy porque tengo que ir a hacer mi cama.-
-Rodrigo, si sabes algo más, por favor ven a hablar conmigo o con Salvador.- dijo Daniel.
-Bueno, nos vemos, chao.-

Daniel miró a Salvador muy preocupado.

-No es normal eso, ¿Cierto?.- preguntó el muchacho.
-En el peor de los casos, puede ser algo muy grave. Es normal que un niño de once años tenga curiosidad por lo que le pasa a su cuerpo. Pero involucrar esos temas en los juegos es algo muy extraño. Además, Rodrigo dice estar preocupado por la conducta de tu hermano, eso es señal de que algo más le está pasando.-
-Salvador, por favor, habla con el Jose. Yo también lo había notado raro, pero pensé que eran ideas mías.-
-No te preocupes, yo voy a hablar con él.-


Esperanza, que no había podido dormir nada pensando en aquella verdad que le tenía que contar Damián, decidió averiguar por su propia cuenta.

-Tío.-
-¡Buenos días Esperanza!- Dijo el sacerdote.
-Quiero hablar contigo.-
-Sí, claro, dime.-
-Quiero saber qué fue lo que te dijo Damián, anoche.-
-Nada, no me dijo nada. Lo único que pude entender es que hay algo que no me quiere contar que explica todo lo que ha sucedido últimamente.-
-Damián me iba a contar todo justo cuando llegaste.-
-Me alegro que llegué a tiempo entonces. Quizás qué disparate te hubiera dicho.-
-¿No te das cuenta que ahora sabríamos el por qué de las cosas? Pero estamos tan preocupados y sin saber nada como antes.-
-No te preocupes, ya llegará el momento de saberlo todo.-
-Tú pareces muy tranquilo con todo esto. Lo que es yo, ya ni siquiera puedo dormir pensando en lo que pueda estar pasando.-
-Hija, no se preocupe más de la cuenta. Damián es un muchacho caprichoso, temperamental, que vive la rebeldía típica de su edad. Te aseguro que no es nada tan grave como parece.-
-Bien por usted, tío, que lo piense así. Pero yo conozco a Damián y sé que no jugaría de esta forma. No pienso quedarme de brazos cruzados como usted, voy a averiguar qué está pasando.-
-Espero que no pierdas tu tiempo, verás que tengo razón.-
-Eso lo veremos.-

La muchacha siguió su camino en su desesperada búsqueda por saber la verdad. La señora Amanda ponía a hervir la olla para preparar el almuerzo cuando Esperanza entró discretamente.

-¡Esperancita! ¿Cómo amaneciste?-
-Preocupada. Tú sabes por qué.-
-¿Por lo de Damián?-
-Claro, qué más va a ser.-
-Sí, lo sé. Has sufrido mucho por todo esto.-
-Anoche Damián vino a verme.-
-¿De veras? ¿Y qué te dijo?-
-Nada, no alcanzó a decirme nada porque mi tío nos pilló. Pero se veía muy preocupado, tenía que contarme una terrible verdad. Amanda, no sé qué hacer, estoy desesperada.-
-¿Verdad? ¿Te iba a contar una terrible verdad?-
-Sí, eso me dijo. ¿Por qué pones esa cara?-
-No, por nada.-
-Amanda, no me mientas, yo te conozco. Tú sabes algo.-
-No mijita, son ideas tuyas.-
-No me hagas esto Amanda, por favor. Ya no sé qué hacer. tú sabes qué está pasando acá.-
-Sí, es verdad. Damián me contó la verdad, pero yo no soy la persona indicada para decírtelo. Debes hablar con él.-
-¿Por qué no puedes decírmelo tú?-
-Porque es algo muy delicado, él sabrá decírtelo como corresponde, yo no soy quién para meterme en esto.-
-Amanda, me estás asustando mucho.-
-Lo siento mucho mi niña, pero las cosas están así. Vaya y converse con Damián, hágame caso.-
-Pero, ¿Y mi tío?-
-Su tío anda en otra, no se dará cuenta de nada.-
-No me atrevo, te juro que no me atrevo a ir a hablar con él. Me da miedo.-
-Debes ser fuerte mi niña, tarde o temprano todo se sabrá.-
-Gracias de todas formas, Amanda.-
-De nada mi niña, que Dios la bendiga.-


Salvador no pudo quedarse tranquilo tras escuchar el relato de Rodrigo. Por eso, decidió ir a hablar con José Miguel de inmediato. Al llegar a la parroquia se encontró con Esperanza, que pensaba con la mirada fija en el horizonte.

-Hola Esperanza.- dijo el profesor.
-Hola.-
-¿Cómo estás?-
-Preocupada. ¿Y usted, como está? Hace tiempo que no lo veía por acá.-
-Sí, he tenido algunos trámites que hacer.-
-¿Vino a ver a mi tío?-
-No, en realidad vine a hablar con José Miguel.-
-¿Con el Jose? Qué bueno que lo vino a ver, hace días que lo noto extraño. Bueno, en realidad, hace días que esta casa está rara. Espéreme un poco, lo voy a buscar.-
-Gracias.-

En ese momento, Manuel, que llevaba varios días sin dar señal de vida desde aquella vez en que intimidó a Salvador frente a Claudia, pasó caminando con una maleta.

-¡Manuel!- exclamó el profesor.
-Hola Salvador.-
-¿Qué te habías hecho tanto tiempo?-
-Anduve de viaje, de hecho vengo recién llegando.-
-¿De viaje? ¿Y dónde?-
-Anduve por Parral mirando unos terrenos que mi patrón quiere comprar para ampliar su negocio. Como soy su hombre de confianza, es probable que si compra, me envíe a mí como nuevo administrador.-
-¡Felicitaciones! Sé que te irá muy bien, eres un hombre muy esforzado y responsable.-
-Gracias. ¿Y cómo está Daniel?-
-Más o menos, tuve que llevarlo de urgencia al hospital porque lo encontré desmayado en el suelo. Al parecer fue una baja de presión, de todas maneras tengo que llevarlo a Santiago para que le hagan unos exámenes.-
-Ojalá no sea anda grave. Si necesitas algo, me avisas, por favor.-
-Gracias, lo tendré presente.-
-Salvador, quiero pedirte disculpas por lo de la otra vez. Fui muy grosero e insolente contigo.-
-No te preocupes.-
-Estaba borracho, y no me podía resignar a perder a una mujer tan hermosa como Claudia.-
-Lo sé, pero ya está todo olvidado.-
-¿De veras? Yo sé que ustedes se aman mucho, y que serán muy felices juntos. No puedo ser tan egoísta para interponerme entre ustedes, pero sólo te pido una cosa, cuídala mucho, porque si no es así, yo tendré que enseñarte a cuidar a las mujeres.-
-Jajaja, claro que la cuidaré. Es muy noble de tu parte todo lo que me estás diciendo. Yo de verdad te deseo lo mejor, Manuel.-
-Gracias. Bueno, ahora tengo que ir a hablar con mi patrón, no te quito más tiempo. Saludos a Claudia de mi parte. Chao.-
-En tu nombre, chao.-


José Miguel apareció por la puerta de la parroquia tímidamente.

-Hola José Miguel.-
-Hola profesor.-
-¿Cómo estás?-
-Bien.-
-¿Qué estabas haciendo?-
-Nada.-
-¿Estabas ocupado?-
-No.-

El niño se mostraba impenetrable a las preguntas de Salvador, lo que hacía aún más difícil poder conseguir información.

-José Miguel, quiero que me hables con la verdad. Yo sé que hay algo que te está pasando.-
-No, nada.-
-Tus amigos están preocupados por tu conducta. Parece que estás haciendo cosas que antes no hacías.-
-No.-
-Vamos Jose, no tengas miedo, dime la verdad.-
-¿Qué quiere que le diga?-
-Dime lo que te ha pasado. ¿Hay algo que te haya pasado que quieras contarme?-
-No.-
-Yo te puedo ayudar, pero para eso debes decírmelo todo.-
-No tengo nada que contarle.-
-¿Entonces por qué estás tan nervioso? Vamos Jose, soy tu amigo, nunca te traicionaré.-
-¡¡No quiero verlo nunca más!! ¡¡Por favor!!- exclamó el muchacho llorando.-
-Tranquilo, Jose. ¿A quién no quieres volver a ver?-
-A él... a don Fernando.- dijo el niño desesperadamente. Salvador lo abrazó tratando de consolarlo.-
-¿Por qué no lo quieres ver? ¿Qué te hizo?-

El pequeño no podía controlar su dolor. Lloraba a gritos, como si por fin alguien le permitiera un desahogo que esperaba hace tiempo.

-Vamos José Miguel, si no me dices todo no podrás estar bien.-
-Él me ha hecho cosas feas, muy feas.-
-¿Qué cosas?-
-No te lo puedo decir, me da vergüenza.-
-Confía en mí.-

Tras un prolongado silencio marcado por el llanto del niño, que hacía aún más dolorosa la situación, por fin José Miguel confesó que había sido víctima de abuso sexual. Salvador sintió la peor rabia de su vida, quizás la misma que sintió aquel día en que su futuro esplendor había sido derribado por tanques y avionetas. Quiso ir a casa de don Fernando y golpearlo hasta cansarse, escupirlo y gritarle la mierda que era. Pero luego comprendió que primero debía encargarse del bienestar de José Miguel, que llevaba meses sufriendo esta situación, lo que lamentablemente había dejado un irreparable daño psicológico.

El maestro abrazó al niño, ante la mirada del padre Antonio, Amanda, y los demás que habían corrido a ver qué pasaba tras escuchar el llanto del niño.

Salvador habló con el sacerdote, que en principio se negó a creer lo que oía. Pero pronto comprendió lo que acontecía y se explicó muchas cosas, como por ejemplo, por qué siempre don Fernando quiso que José Miguel fuera a su casa y por qué se lo quería llevar a Santiago.

-Si se hubiera ido a Santiago con el pequeño, lo más probable es que no lo hubiera vuelto a ver.- decía el religioso.
-Pero eso no pasó, padre, tranquilo. Tenemos que preocuparnos del niño primero. Luego veremos qué hacer con ese desgraciado.-
-Sí, tienes razón. Veamos qué hacer con el pequeño primero.-
-Yo creo que lo tiene que ver un especialista.-
-No, no me parece bien. Así todo el mundo sabrá lo que pasó y después lo apuntarán en la calle. No, me niego a eso. Al final será peor para el pobre chiquillo.-
-Pero padre, José Miguel no está bien y ni usted ni yo podemos ayudarlo.-
-Claro que sí. Él se quedará acá. Vamos a encargarnos de que se recupere, verás como pronto se siente mejor.-
-Si usted lo prefiere así, es cosa suya, usted es el tutor de los niños. Yo sólo le doy mi opinión.-
-Tenemos que ver qué hacemos con ese infeliz de Fernando, debe pagar por lo que le hizo al pequeño.-
-Debemos actuar con calma, si nos precipitamos podemos equivocarnos. Recuerde que don Fernando trabajó para el gobierno, quizás la justicia no le haga nada.-
-En ese caso, veremos qué hacer.-


La noche era calurosa. Sofía lograba conciliar el sueño tras un agotador día de grabaciones y pruebas de sonido. Estaba contenta pues la gente del sello discográfico había quedado maravillada con su voz. David la había acompañado en todo momento dándole mucho ánimo e Ítalo la sorprendía con galanterías que la llenaban de felicidad. Dormía plácidamente con una enrome sonrisa en su rostro cuando el teléfono sonó. Eran las tres de la madrugada.

-¿Sofía Aldunate?- preguntó una desesperada voz desde el otro lado del teléfono.
-Sí, soy yo ¿Quién habla?-
-Estoy llamando para darle una noticia.-
-No me asuste, ¿Qué pasa?-
-Un incendio destruyó su casa, no pudimos rescatar a nadie, lo siento.-
-¡¿Qué?!-




 
 Respond to this message   
AutorReply
Patty

200.10.225.76

Re: Capítulo 30: &quote;CONFIDENCIAS&quote;

January 28 2004, 9:20 AM 

Uno de los mejores capitulos, con mucha emoción, las historias se sienten con mas fuerza, los problemas de Damian, Daniel, David y ahora se agrega José Miguel, ahhh y con lo de Sofia me termine de quedar plop!!, realmente muy buen capitulo

 
 Respond to this message   
Canela

163.247.61.13

Se sospechaba

January 28 2004, 2:31 PM 

lo del infeliz de Don Fernando, pobre José ojalá el cura recapacite y lo lleve a un especialista por favor no soporto el sufrimiento de los niños más aún cuando son causados, por el abuso de poder que ejerce un miserable...

Ahora la Sofía va a tener que tomar decisiones más fuertes Uf!!!

Muy bueno el capitulo me emocionó hasta las lagrimas y no es chiste, acá en la oficina me preguntaron "te pasa algo..."

 
 Respond to this message   
Anonymous

200.29.55.208

Ufff! Excelente capítulo!

January 29 2004, 3:54 PM 

Uf!Uf! Pobre José Miguel... ya sabíamos todos, pero me dolió d everdad sentir su llanto...hay que penita
Esperanza ahora no se va a quedar tranquila, la verdad se destapará luego... Absolutamente teleserica esa llegada del padre antonio en el minuto justo antes de la confesión...Dan rabia esas cosas, jaja.
Y lo de Sofía...eres muy cruel Kid, mira que quemarle la casa a la pobrecita...decisión más dificil la que se le viene encima...
Mi regalón, Daniel...de a poco lo está digeriendo...ya va a terminar acptrando a su mamá...

 
 Respond to this message   


200.86.254.185

Una duda...

January 29 2004, 9:27 PM 

Tengo que adivinar quién eres, porque supongo que olvidaste poner tu nombre... me atrevería a decir que eres Magdalenus por eso de Daniel (tu favorito) ¿O me equivoco?

¡¡Mil gracias por tus comentarios!!

 
 Respond to this message   
Magdalenus pajarona....

200.29.55.168

Re: Capítulo 30: &quote;CONFIDENCIAS&quote;

January 30 2004, 12:19 PM 

jaja!! Si, fui yo...que bueno que te acuerdes que Daniel es mi favorito...

Está bueno Amanecer!!!jaja.

 
 Respond to this message   
Danissa

200.10.225.76

=P

January 30 2004, 4:18 PM 

mmmm, k bueno k se descubrio lo k le pasa a jose, y k lata k el damian no le haya alcanzado a decir lo k pasaba en verdad..... yo taba esperando eso jejejeje... pero weno, habra k esperar mas :D

 
 Respond to this message   
Current Topic - Capítulo 30: "CONFIDENCIAS"
  << Previous Topic | Next Topic >>Ir al Índice  
Create your own forum at Network54
 Copyright © 1999-2010 Network54. All rights reserved.   Terms of Use   Privacy Statement  


® Todos los Derechos Reservados, 2004. Registro de Propiedad Intelectual Nº 139.805 - Santiago, Chile.