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Capítulo 33: "TEMBLORES"

March 10 2004 at 11:03 PM
 
de la dirección IP 200.86.254.185

 
Fernando Ramallo es Damián
Emma Watson es Esperanza
Héctor Noguera es Padre Antonio
Alvaro Rudolphy es Salvador
Solange Lackington es Doña Amanda
Tomás Vidiella es Don Fernando
Miguel Angel Rodríguez es David
Pablo Larroulet es Daniel
María José González es María Paz
Sebastián Arancibia es José Miguel
Griffin Frazen es Rodrigo
Felipe Braun es Manuel
Carolina Varleta es Sofía
Carolina Arregui es Carola

Paticipación especial:

Monica Bellucci como Amparo Santa Cruz







Esperanza miraba a su tío con horror. Si todo era verdad, el sacerdote estaba a punto de saberlo.

-¡Ya pues! ¡No te quedes ahí parada, déjame ver ese diario!-

La lámpara de lágrimas de cristal que colgaba del techo del living comenzó a moverse lentamente. Los cristales empezaron a tiritar haciendo un ruido paralizante mientras un estruendo comenzaba a sonar más y más fuerte.

-¡Está temblando!- exclamó Esperanza, nerviosa.
-Tranquila, ya va a pasar.- dijo el párroco.

Pero el movimiento telúrico se hizo más intenso. Algunas copas y platos del mueble de cocina cayeron al suelo, mientras el resto de los muchachos, Carola y Daniel despertaban espantados por el insólito hecho.

-¡Jesús, María y José!- exclamó la señora Amanda poniéndose en el marco de la puerta de su dormitorio, lugar que según le habían dicho de chica, era uno de los más seguros donde podía refugiarse.

Esperanza, aprovechándose del pánico, corrió a guarecerse con su madre y cocinera, logrando así zafarse de su tío.

-Guárdame esto.- le dijo en voz baja. –Casi me pilla. Después lo vengo a buscar.-
-¡Por Dios! A la hora que lo lee, sonamos.- respondió la cocinera.
-¡Todos tranquilos, ya va a pasar!- exclamaba el sacerdote tratando de calmar a su gente.

Los muchachos estaban perplejos, mirándose las caras con espanto. Carola rezaba angustiada. De pronto el movimiento cesó y el ruido se desvaneció. Todos respiraron aliviados.

-Gracias a Dios no pasó nada.- dijo Carola con la mano en el pecho.
-Parece que en la cocina se cayeron algunas cosas.- dijo María Paz.
-Todo el mundo a acostarse, no pasó nada, ya, vuelvan a la cama.- dijo el padre Antonio.

Esperanza volvió a aprovecharse de las circunstancias y subió a su habitación en compañía de María Paz.

-¡Espérame!- le dijo –Te quiero contar algo.-
-¿Qué pasó con Damián?-
-Espera que lleguemos a la pieza, que mi tío nos puede escuchar.-

El padre Antonio miraba de reojo a la señora Amanda, quien barría los pedazos de vidrio de los vasos que se habían quebrado al caer al suelo.

-¿Fueron muchos vasos los que se quebraron?- preguntó por fin.
-No, fueron cuatro no más. Vaya a acostarse, yo termino luego con esto y me voy a dormir.-
-Me tiene preocupado Esperanza. Mañana es su cumpleaños y quiero que lo pase bien.-
-No se me ha olvidado. Mañana me levanto tempranito a preparar las cosas.-
-Yo sé que algo le está pasando, pero conmigo no va a hablar. En cambio contigo siempre ha tenido confianza para decirte lo que le pasa.-
-Sí, tiene razón. Pero yo no puedo traicionar su confianza. Si le cuento lo que yo sé, ella se enojaría conmigo, no le puedo fallar.-
-Pero se trata de su bien. Si me dices quizás yo pueda ayudarla.-
-Entonces espere que ella hable con usted, como le digo, no puedo defraudar a la chiquilla, ella confía en mí y yo no la voy a traicionar.-
-¡Por Dios que eres porfiada, mujer! Está bien, no te seguiré preguntando nada. Pero déjame decirte algo. Creo que ha llegado el momento de que Esperanza sepa algunas cosas.-
-No me asuste, padre. ¿Qué cosas tiene que saber la muchacha?-
-Mañana ella cumple quince años. Ya no es una niña. Será toda una señorita, y para eso, hay algunas cosas que tiene que saber.-
-Usted sabrá qué es lo mejor para la chiquilla.-
-Así es. Por eso hablaré mañana con ella. Otra cosa, ¿Sabes tú qué es ese cuaderno que andaba trayendo?-
-Me parece que es su diario de vida. Usted sabe, las mujeres escribimos nuestras cosas en un cuaderno, cosas de mujeres.-
-Ah, un diario de vida. Bueno Amanda, me voy a dormir, hasta mañana.-

A la mañana siguiente, Esperanza despertó sabiendo que era su cumpleaños y que no tenía ganas de celebrar nada. Sin su Damián, la vida ya no era la misma.

-¡Feliz cumpleaños querida sobrina!- exclamó el padre Antonio al verla esa mañana.
-Gracias tío, pero no estoy de ánimo para celebrar nada, se lo digo al tiro.-
-¿Y por qué? No se cumplen quince años todos los días, no sea lesa, mijita.-
-Ya sé tío, pero de verdad no tengo ánimo para nada. Se lo agradezco de todas formas.-
-Oye, ¿De verdad no quieres que te celebremos?-
-No tío, en serio. Mejor que no haga nada porque yo no voy a asistir.-
-Mejor lo hablamos después.-
-¿Para qué? Si después le voy a decir lo mismo. No quiero nada.-
-De todas formas hay algo que tengo que hablar contigo, así que te espero más tarde en mi escritorio.-
-Bueno, ahí estaré.-


Damián pensó toda lo noche en su Esperanza. Sabía que era su cumpleaños y que sin embargo, no podría darle el regalo que quería y tampoco podría decirle lo mucho que la quería.

-¿Cómo amaneciste?- le preguntó David.
-Mmm, bien.-
-¿Pudiste dormir después del temblor?-
-La verdad, no dormí en toda la noche.-
-No te ves muy bien, ¿Qué te pasa?-
-Hoy está de cumpleaños Esperanza. Y yo no puedo ir a saludarla.-
-¿Y por qué no?-
-Porque ella me pidió que no nos viéramos, por un tiempo.-
-Qué mala onda. Tú la quieres mucho.-
-La amo. Lo que más quiero es estar con ella y ahora no puedo.-
-¿Pero por qué te dijo eso, qué fue lo que pasó?-
-No sé... es decir, si sé, pero es algo muy delicado.-
-Yo creo que deberías ir a saludarla igual.-
-Lo voy a pensar. ¿Y tú? ¿Qué pasó con Sofía al final?-
-Era imposible que estuviéramos juntos. Sobre todo ahora que ella va a tener una carrera profesional como cantante. Yo me escapé con ella, pero no podía quedarme a vivir para siempre.-
-¿La dejaste ir?-
-Es lo mejor. No podía ilusionarme con que vamos a estar toda la vida juntos.-
-Tienes razón. Pero yo no podría hacer eso, no podría dejar a mi Esperanza por nada del mundo.-
-Entonces anda a saludarla y dile lo mucho que la quieres.-
-Tienes toda la razón, eso haré.-


Horas más tarde, Salvador y Claudia disfrutaban su amor en un paseo al río.

-Por suerte no se rompió nada en la casa con el temblor.- dijo Salvador.
-Me alegro, peor yo desperté muy asustada y más encima estaba sola en el hospedaje.-
-Pobrecita, mi princesa.-
-Me hiciste falta.-
-Quién iba a pensar que después de tanto tiempo volveríamos a estar así los dos.-
-Yo siempre supe que volveríamos a estar juntos. No sé por qué, pero algo me decía que así sería.-
-¿Te dije hoy que te amo?-
-No, no me lo habías dicho hoy.-
-Te amo Claudia.-
-Yo también te amo.-
-Gracias a Dios los problemas que tuvimos se resolvieron bien.-
-Si, pero hay algo que te tiene preocupado y aún no me lo has dicho.-
-Ah, sí. Es algo sumamente delicado, quizás me puedas ayudar de alguna forma.-
-¿Qué pasa?-
-Hay un niño en la parroquia que ha sido abusado.-
-¿Qué? ¿Abuso sexual?-
-Lamentablemente, así es.-
-¡¡Por Dios!! ¡¡Qué horror!! ¿Y quién es el desgraciado que hizo eso?-
-Fernando Núñez.-
-Me suena ese nombre.-
-El papá de Jaime.-
-No te creo. ¿El papá de Jaime?-
-Así es.-
-Qué desgraciado. ¿Y el niño cómo está?-´
-Ahora está más tranquilo, ya que sabe que no está solo y que lo estamos apoyando, pero tú sabes que el daño psicológico es irremediable.-
-¿Y no lo van a llevar a tratamiento? Tiene que verlo un especialista.-
-El padre Antonio no quiere. Dice que estará bien ahí en la parroquia, además no quiere que se sepa lo que pasó.-
-Pero qué disparate. El niño tiene que ser atendido por un profesional, qué importa que se sepa, así todos saben de qué clase es ese viejo mal nacido.-
-Sí, tienes razón. Al menos el muchacho por ahora está mejor. Lo que me preocupa es que ese desgraciado sigue libre por la vida, impune, y puede volver a hacer lo mismo.-
-¡Qué impotencia!-
-¿Te conté que me encontré con una vieja amiga de la universidad?-
-No me contaste. ¿Acá te la encontraste?-
-Sí, es la nueva asistente social que vino a trabajar al pueblo.-
-¿Asistente social? ¿Quién es?-
-Amparo Santa Cruz.-
-¡¡La Amparo!! ¿En serio? Pero qué chico es el mundo.-
-¿La conoces?-
-Pero claro, tuvimos un par de ramos juntas, nos hicimos bien amigas en ese tiempo.-
-Mira tú. Si quieres la vamos a ver más tarde.-
-Me encantaría. Ella era muy simpática conmigo.-
-Bueno, con ella he estado hablando este asunto que te comentaba.-
-¿Y qué te dice Amparo?-
-Principalmente que mientras no tenga pruebas no podemos inculpar a don Fernando y con respecto al niño, lo que me dices tú, tiene que ser atendido por un profesional.-
-Salvador, ¿Quién es el niño?-
-José Miguel, el hermano de Daniel.-


En la parroquia, José Miguel conversaba con su hermano Daniel.

-¿Cómo te sientes?-
-Bien, Jose, gracias.-
-Ayer te desmayaste.-
-Sí, pero ahora ya estoy bien.-
-¿Te vas a ir a Santiago a que te vea un médico?-
-No quiero ir, pero sé que tengo que hacerlo.-
-Tienes que ir para que el médico te diga lo que tienes.-
-Tú también tienes que ir al médico, Jose.-
-¿Por qué?-
-Tranquilo, hermanito. Yo sé lo que estás pasando. Sé lo que te hizo ese viejo desgraciado. Y te prometo que vamos a hacer que pague por lo que te hizo.-

El pequeño se quedó en silencio. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Daniel lo abrazó fuerte, y con mucha rabia imaginó el momento en que le viera la cara a don Fernando.

El padre Antonio estaba en la sacristía preparando las cosas para la misa con Rodrigo.

-No pasó nada con el temblor acá en la iglesia, menos mal.- dijo Rodrigo –Pensé que se habían quebrado las estatuas de la virgen y del sagrado corazón.-
-Gracias a Dios que todo está bien, un poco desordenado no más.-
-Yo ordeno padre, no se preocupe.-
-Rodrigo, en vista de que Damián no está acá en la parroquia, he decidido que tú seas mi nuevo acólito.-
-¿Yo? Pero yo nunca lo he ayudado en la misa, no sé qué es lo que hay que hacer.-
-Bueno, pero todo se aprende. Confío en que lo harás muy bien.-
-Gracias, pero de verdad, me pilla de sorpresa, padre.-
-¿Has visto la misa, cierto?-
-Sí.-
-¿Te has fijado lo que hacía Damián con el incensario, cuando tocaba la campanilla, cuando me ayudaba trayéndome las hostias?-
-Sí, lo vi haciendo todo eso.-
-Es exactamente lo mismo que tienes que hacer. tranquilo, todo saldrá bien.-
-Bueno, si usted lo dice.-
-Con permiso padre.- dijo Carola tímidamente. –Quiero hablar una palabrita con usted.-
-Pase Carolina, cuénteme.-
-Es algo privado.-
-Sí, yo ya me voy.- dijo Rodrigo.
-¿De qué se trata?- preguntó el sacerdote.
-Es algo muy delicado lo que le tengo que decir. Se trata de Daniel.-
-¿Qué le pasó al muchacho?-
-Nada, Daniel está bien. Lo que le tengo que contar parece insólito. Yo soy la madre del muchacho.-
-¿Qué? ¿Usted es la madre de Daniel? ¿Cómo no me había dicho nada?-
-Lo que pasa es que el destino nos volvió a juntar. Yo dejé de ver a Daniel cuando él era muy chico. Y tiempo atrás, cuando vine a este pueblo a ver a mi prima Amanda, me encontré con que estaba acá. Él no sabía que yo era su madre porque no se acordaba de mí, y yo me llevé la sorpresa de mi vida cuando me lo encontré acá.-
-Carolina, le juro que no estoy entendiendo nada. Usted dice que lo dejó de ver cuando era muy niño, pero, ¿Nunca más se vieron después de eso?-
-No, perdimos el contacto. Daniel se quedó a cargo de su padre y yo nunca más supe de él.-
-¡Pero cómo! ¿Nunca tuvo intenciones de saber cómo estaba su hijo?-
-Sí, pero no podía volver a ver a su padre. Perdimos todo contacto y fue realmente un milagro de Dios que hayamos podido reencontrarnos después de tantos años.-
-Ya veo. O sea que todos estos años usted y Daniel no sabían nada el uno del otro y ahora vinieron a reencontrarse ¡Es increíble! Nuestro Señor quiso juntarlos, estoy seguro de ello.-
-La verdad es que yo también lo veo así, sin embargo Daniel se ha negado a hablar conmigo. Me ha rechazado todo este tiempo desde que supo que yo era su madre.-
-Es comprensible, el muchacho debe estar muy dolido por lo que pasó.-
-Lo sé, y créame que he vivido arrepentida de haberlo abandonado todos estos años. Pero ahora no dejaré pasar la oportunidad y me haré cargo de él, porque soy su madre.-
-¿Qué es lo que pretende hacer?-
-Quiero hacerme cargo del muchacho. Quiero recuperar la tutoría de mi hijo y llevármelo a vivir conmigo, por eso es que quería hablar con usted.-
-Me parece muy bien, la felicito. Pero, ¿Qué puedo hacer yo por usted?-
-Usted tiene la tutoría de Daniel ¿No?-
-Lamento decirle que no es así. Daniel siempre se negó a vivir acá en la parroquia con nosotros. Siempre dijo que le cuesta creer en Dios porque había sido muy injusto con él y su hermano, porque usted sabe que Daniel es hermano de José Miguel, ¿cierto?-
-Sí, lo sé.-
-Bien, es por eso que el muchacho nunca aceptó vivir acá con los demás muchachos.-
-¿Entonces quién es el tutor de Daniel?-
-Nadie, el muchacho ha vivido todo este tiempo al cuidado de sí mismo. Tal vez su padre siga siendo su tutor.-
-No, Francisco nunca formó ni pidió nada al respecto.-
-Entonces usted es legalmente su tutora todavía.-
-¡Esto es increíble! Parece que recuperar a mi hijo será más fácil de lo que pensaba.-
-Me alegro por usted, pero déjeme decirle que será muy difícil separar a Daniel de José Miguel, ellos se quieren mucho y han estado juntos siempre. ¿Ha pensado en eso?-
-No, no lo había pensado, pero lo tendré presente, gracias por todo padre.-
-No tienes nada que agradecerme.-


Salvador y Claudia preparaban la comida mientras David y Damián jugaban naipe en la habitación. En ese momento, alguien tocó a la puerta.

-Yo abro.- Dijo Claudia.
-¿Claudia?-
-¿Amparo?-
-¡¡Claudia!! ¡¡Qué sorpresa!!- exclamó Amparo.
-Amparo, estás igual que en la universidad. Los años no te han hecho daño, linda.-
-No, tú estás preciosa. Salvador me contó que estaban juntos, así que esperaba encontrarte acá, pero nunca pensé que estarías tan guapa como en la universidad.-
-La verdad es que las dos son muy hermosas.- dijo Salvador.
-¡Qué galante que es este hombre!- exclamó Amparo.
-¿Cómo te fue con el temblor?- preguntó Claudia.
-¡Qué susto! Ya veía que se caía la casa, como es de esas antiguas. Menos mal que no pasó nada, unos vasos no más que se cayeron del mueble, pero nada más.-
-Fue puro susto entonces.-
-¿Y tus niños?- preguntó Salvador.
-Se quedaron en la casa viendo tele. Por suerte hoy llegaron todas mis cosas desde Santiago así que ya puedo organizarme como estaba en mi casa antes.-
-Qué bien. Supongo que estuviste todo el día ordenando.- dijo Claudia.
-Sí, pero terminamos y nos quedó todo muy lindo. Es que este pueblo es una maravilla.-
-A mí me fascina, te juro que me vendría a vivir acá.- dijo Claudia.
-¿Y por qué no te vienes a vivir con Salvador?-
-Porque acá no tengo trabajo, si no hay escuela.-
-Pero linda, mañana empiezan a construir la nueva escuela. Abrirá sus puertas en marzo y no hay ningún profesor hasta ahora. Yo había pensado en que Salvador podía hacerse cargo de algún curso.-
-¡Fantástico!- exclamó Claudia.
-¿Yo? ¿Estás hablando en serio?- preguntó el profesor.
-Pero claro, yo conozco a mucha gente de la corporación de educación. Les hablé de ti y del trabajo que estabas haciendo con los niños de la parroquia y quedaron fascinados. Lo más seguro es que se entrevisten contigo los próximos meses. La escuela será chica en principio, así que estará lista pronto y la gente de la corporación vendrá a ver las obras y a hablar contigo, te lo aseguro.-
-No sé qué decir, es ¡Fabuloso!-
-¿Y tú, Claudia? Yo no me había acordado que tú también eres profesora. ¿Te vendrías a trabajar acá al pueblo?-
-Pero, encantada. Así podríamos estar juntos con Salvador.-
-Entonces hablaré con la gente de la corporación para recomendarte. Estoy segura que también vas a poder trabajar en la nueva escuela.-
-Pero, ¡Qué buenas noticias!- dijo Claudia.
-¿Te quedas a comer con nosotros?- preguntó Salvador.
-Me encantaría, pero mis niños están solos en la casa. Vine de pasada a comentarte algo que supe hoy.- respondió Amparo.
-Yo voy a ver cómo va la comida, con permiso.- dijo Claudia.
-¿Qué pasó?- preguntó Salvador.
-Hablé con algunas autoridades respecto al hogar de niños de la parroquia. Lo más probable es que el padre Antonio no pueda continuar al cuidado de esos niños.-
-¿Qué? Pero, ¿Por qué?-
-No es que así vaya a ocurrir, pero es poco probable que le confíen esa misión a un sacerdote que ya tiene sus años. Quizás se abra un hogar de niños acá en el pueblo, pero de él se encargaría alguna congregación de monjas, lo más probable, aunque no creo que eso suceda.-
-¿Y entonces?-
-Me temo que los niños de la parroquia serán enviados a otro hogar, en la capital.-
-¡Pobre padre Antonio! No quiero ver la cara que pondrá cuando eso pase.-
-Como te digo, no está confirmado, pero es lo más seguro que ocurra.-

Damián y David, que escuchaban la conversación desde el pasillo se quedaron mirando espantados.


En la parroquia, la misa acababa de terminar. Como era verano, el pueblo tenía algunos turistas, así que la iglesia casi se había llenado. El padre Antonio salió de la sacristía y se dirigió a su escritorio donde la esperaba su sobrina, Esperanza.

-Estuvo linda la misa, tío. Rodrigo estaba nervioso en su primera vez como acólito pero le salió bien.- dijo la muchacha.
-Sí, además hace tiempo que no había tanta gente en la iglesia. La gente que viene de vacaciones también se dio el tiempo para cumplir con Dios.-
-Ojalá siempre fuera así, me gusta ver la iglesia llena de gente, pero también me gustaría que Damián fuera tu acólito.-
-Sabes que Damián me tiene preocupado. Realmente no sé qué es lo que le pudo haber pasado para dejar la parroquia. Voy a tener que ir a hablar con él nuevamente si las cosas siguen así.-
-Tío, ¿Qué quieres hablar conmigo?-
-Primero quiero decirte que entiendo que no quieras que te celebremos, así que sólo cenaremos todos juntos y ahí apagarás las velitas.-
-Te lo agradezco tío, pero hubiera preferido que no hubieras hecho nada.-
-Soy tu tío y tu única familia y te quiero festejar porque hoy cumples quince años. así que si bien no haremos una gran celebración, será lo suficientemente íntima para que sepas lo mucho que te queremos.-
-Gracias tío.-
-Esperanza, también estoy preocupado por ti. He notado que estás muy triste últimamente.-
-Sí, pero no te preocupes, ya seme pasará. Son cosas mías, cosas de mujeres.-
-Bien, sólo te pido que si algo grave te pasa, por favor ten la confianza para contármelo. Me preocupa mucho verte así.-
-Está bien, si me pasa algo te lo diré.-
-¿Estás segura que no te pasa nada?-
-Segura tío.-
-Bien, entonces vamos al grano. Como tío y tutor tuyo, estoy preocupado de tu educación y de todo tu bienestar en general. Y como siempre estoy pensando en lo mejor para ti, he tomado una decisión.-
-¿Qué pasa tío? No me pongas nerviosa.-
-No, no pasa nada. Es algo bueno, no tienes de qué preocuparte.-
-¿De qué se trata?-
-He decidido que lo mejor para ti es que te vayas a estudiar a Santiago.-
-¿Qué?-
-Eso, te vas en febrero a un gran colegio de monjas en la capital, ¿Qué te parece?-




 
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AutorReply


200.10.225.76

=P

March 11 2004, 8:58 PM 

:o k triste k la esperanza se vaya para stgo... no me gustó eso
ojala k luego se sepa toda la verdad de damian... estoy impaciente :D

 
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Magdalenus

200.10.225.76

Re: Capítulo 33: &quote;TEMBLORES&quote;

March 12 2004, 3:54 PM 

Bueno el capítulo.... salvados por el temblor... ya se sabrá la verdad. Quiero que se sepa ya!!, jaja.
Mm! Que bueno que tocaste el tema de la relación José Miguel-Daniel, es muy cierto que aunque el la llegue aceptar como madre no querrá separarse de su hermano. Me gustó al escena de ambos, me emocioné... pobres niños ¡¿por qué alguien no atina luego y hace lo que hay que hacer con respecto al viejo asqueros?!

Uff! Tristes Quince años pára Esperanza... más tristes de lo que pensé, como la van a mandar a un colegio en Stgo???? No, no podís hacer eso pus Kid... No, no.

Y la verdad... con todo, prefiero que los niños se queden en el pueblo con el párroco, lo otro sería muy doloroso para todos.

Saludos!, Magdalenus.

P.S: Mi ser mañoso reclama porque el padre Antonio primero sabía que era un diario....y después preguntaba qué era =P

P.S2:Ahora último me acuerdo muchos de Esperanza y Damián cuando escucho "A Gritos de Esperanza", de Alex Ubago... (pucha la canción cebolla, jaja.)

 
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cayo

200.86.156.36

wen capitulo

March 26 2004, 11:17 PM 

ercelente capitulo degraciao

 
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Current Topic - Capítulo 33: "TEMBLORES"
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