<< Previous Topic | Next Topic >>Ir al Índice  

Capítulo 35: "PASIONES"

April 2 2004 at 3:39 AM
 
de la dirección IP 200.120.107.154

 
Fernando Ramallo es Damián
Emma Watson es Esperanza
Héctor Noguera es Padre Antonio
Alvaro Rudolphy es Salvador
Solange Lackington es Doña Amanda
Tomás Vidiella es Don Fernando
Miguel Angel Rodríguez es David
Pablo Larroulet es Daniel
María José González es María Paz
Sebastián Arancibia es José Miguel
Griffin Frazen es Rodrigo
Felipe Braun es Manuel
Carolina Varleta es Sofía
Carolina Arregui es Carola




Esperanza no comprendía la situación. Las palabras del sacerdote le resultaban incoherentes y sin sentido. ¿Por qué le estaba diciendo esas cosas?

-No le entiendo. No sé qué me está tratando de decir.-
-Hija, sé que es algo difícil de entender, peor confío en que podrás comprenderlo y superarlo.-
-Es que no sé qué quiere que entienda, o sea, ¿Qué quiere decir con que soy adoptada? Yo sé que cuando mis papás murieron usted me adoptó, pero ¿por qué me dice ahora que soy adoptada?-
-¡Ay, señor! Esperanza, escúchame bien. Tienes razón, yo te adopté cuando falleció mi hermano y tu madre, pero... ellos... ellos tampoco fueron tus verdaderos padres... o sea..-
-Ahora sí que no estoy entendiendo nada. ¿Cómo que no fueron mis verdaderos padres?-
-Ellos no podían tener hijos... por eso decidieron adoptar un niño... una niña... esa es la verdad, Esperanza. Tú fuiste adoptada por mi hermano...-

La muchacha permaneció despavorida y silenciosa con los ojos paralizados. Sus manos temblaban de estupor e impotencia. El padre Antonio la abrazó tratando de consolarla.

-¡Suélteme!- exclamó Esperanza. -No quiero que se me acerque.-
-¿Por qué?-
-Usted... usted me ha mentido toda la vida. He vivido engañada todo este tiempo... ¿Cómo nunca tuvo la decencia de contarme la verdad? usted, que siempre nos habló del pecado de la mentira, jamás fue capaz de... –
-Esperanza, este es un secreto que me ha atormentado desde que llegaste a vivir conmigo. Siempre me pregunté cuándo sería el mejor momento para contarte todo... pero nunca me atreví, me faltó valor, lo reconozco...-
-“La verdad ante todo” ¿No es así? ¿No es eso lo que siempre nos ha enseñado? ¿Se da cuenta cómo sus propias palabras hoy le juegan en contra? Ya no creo en usted, ni lo en que dice, ni en lo que reza.-
-Por favor, no seas tan hiriente.-
-¿Hiriente? ¿Me pide que no sea tan hiriente después de lo que me acaba de contar? Por favor, no me haga reír. Ha herido profundamente todo lo que creía. De la noche a la mañana me doy cuenta que he crecido en un mundo de mentiras ¡¡Puras mentiras!! Nada de lo que creía era verdad, eran puros cuentos suyos, señor.-
-Todo lo hice para protegerte. Nunca quise hacerte daño. Si ahora estás sufriendo, asumo que es por mi culpa, pero no lo hice con esa intención. Si te conté todo fue porque consideré que tenías que saber la verdad. quizás no fue el mejor momento, pero ya está, ya te lo conté, ¿Ahora qué puedo hacer?-
-¡Nada! Por favor, ya no haga nada más. Ya me ha hecho el daño suficiente. ¡No quiero saber más!-
-Perdóname, por favor.-
-No me pida eso ahora. No creo poder ser capaz de perdonarlo. Déjeme tranquila, ya ha hecho demasiado por mí... demasiado mal...-

La muchacha salió corriendo de la parroquia. Todos pudieron observar con temor cómo la sobrina del sacerdote lloraba desconsoladamente.


Claudia temblaba de nervios. Damián y David trataban de tranquilizarla inútilmente.

-Salvador debe haber tenido alguna emergencia, no sé. No creo que le haya pasado algo malo.- dijo Damián.
-No es primera vez que pasa algo así. Todo puede pasar, yo sé por qué te lo digo.- dijo Claudia.
-No te preocupes.- dijo David. –Ya verás que no pasará nada. Apuesto que de un momento a otro Salvador aparece por esa puerta como si nada hubiera pasado.-
-Claudia, ¿Estás segura que anoche se vino para acá después que te dejó en el hospedaje?- preguntó Damián.
-Sí.. o sea, ¿Para dónde más podría haberse ido? Era tarde, acá vive, no tiene más lugar donde poder quedarse.-
-Pero no salieron muy tarde de acá, a lo mejor pasó a tomarse algún traguito por ahí y se quedó dormido, quizás dónde...- dijo David.
-¡No digas tonteras!- exclamó Claudia. –Salvador no bebe hace años.-
-Voy a la parroquia a preguntar si lo han visto. Ustedes quédense aquí por si llega.- dijo Damián.
-¡Dios santo!- exclamó Claudia. –Si algo le pasa me muero, ahora sí que me muero.-
-Tranquila, todo estará bien.- dijo David.

Damián salió de la casa apurado. Aunque algo le decía que Salvador estaba bien, no se quedaría tranquilo hasta poder verlo sano y salvo. El apacible escenario de la calle de pronto se vio interrumpido por la figura de una muchacha que corría desesperada.

-¡¡Esperanza!!- exclamó el muchacho.


En la parroquia, el padre Antonio había quedado destrozado. Las palabras de la muchacha habían sido cuchillos que se habían clavado en su pecho. Jamás la había visto así.

-¿Padre?- preguntó la señora Amanda tímidamente.
-Amanda, por favor, déjeme solo.- respondió el sacerdote mirando un retrato de Esperanza.
-¿Qué pasó? La niña salió deshecha, nunca la había visto tan mal...-
-La niña lo supo todo. Ahora, déjeme solo por favor.-
-¿Quiere que le traiga algo... una taza de té...?-
-Nada, gracias. Ahora déjeme solo.-
-Eh... padre, faltan algunas cosas para el almuerzo...-
-¡Déjeme solo Amanda! Por favor, salga. Necesito estar solo, que nadie me moleste.-
-Sí padre, perdone.- dijo la señora Amanda con el corazón destrozado. –Dios mío, ayúdanos en este momento tan difícil.-


En aquella pequeña calle, frente a la casona de don Fernando, Damián y Esperanza se miraban con angustia.

-Esperanza... perdóname por no haberte saludado en tu cumpleaños, pero como tú me pediste que te dejara tranquila...-
-Damián, abrázame, por favor, abrázame fuerte.-
-¿Qué pasa? ¿Por qué estás llorando?-

La muchacha no podía contener su llanto. Jamás volvió a sentir una pena tan grande como esa.
-Esperanza, por favor, dime qué te pasa.-
-Damián, sácame de aquí, te lo ruego. Vayámonos lejos, por favor.-
-Tranquila, dime por qué estás así.-
-Aquí no. Vamos a otro lado, por favor.-
-Bueno, si eso quieres, vamos al río.-
-No, al río no, necesito ir a un lugar más seguro.-
-¡Ay, Esperanza! Me estás preocupando... vamos al viejo galpón, está abandonado hace años, ¿Te parece?-
-Sí, sí, vamos.-

Caminaron en silencio durante todo el trayecto. Damián miraba a su amada Esperanza quién no quitaba la vista del suelo. Sus ojos no cesaban de emanar desconsoladas lágrimas que entristecían aún más el pálido rostro de la muchacha.

-Ya puedes estar más tranquila, acá nadie nos va a molestar.- dijo Damián acomodando unos cajones para sentarse. -¿Qué pasa, por qué esa cara?-
-Damián, me acabo de enterar de algo terrible. La semana pasada me contaste que eres hijo del padre Antonio, parecía que nada tan grave como eso podía pasar ¿Cierto?-
-Esperanza, tranquilízate un poco, estás muy nerviosa. Vamos por parte. ¿Qué pasó que estás así? ¿Por qué arrancas? ¿De qué?-
-Nuestras vidas han estado llenas de engaños y mentiras. Nada de lo que creíamos era cierto, nada.-
-¿Por qué dices eso? Esperanza, dime qué pasa.-
-Soy adoptada.-
-¿Qué cosa?-
-Eso, yo fui adoptada por quienes pensé que habían sido mis padres.-
-¿De dónde sacaste algo así?-
-El padre Antonio me lo contó todo. Mis “papás” no podían tener hijos, por eso decidieron adoptar una niña. Ellos me adoptaron a mí y yo recién vine a enterarme de todo.-
-¡No puede ser! ¿Cómo pudo ese hombre ser capaz de hacerte algo así? Jamás te dijo nada, él, que siempre nos habló de lo malo que es la mentira... –
-Damián, ya no sé en qué creer. Primero lo tuyo, ahora esto. Te juro que no quiero volver a esa casa, no quiero verlo a él. Son cosas muy delicadas las que han pasado. No me dejes sola, por favor.-
-Tranquila, nunca te dejaré sola. Te lo prometí una vez y hoy te lo vuelvo a decir.-
-Gracias, no sé qué haría sin ti.-
-¡¡Esperanza!! No te has dado cuenta de algo muy importante.-
-¿Qué? ¿de qué?-
-Si tú fuiste adoptada, entonces no eres sobrina del padre Antonio.-
-¿Y?-
-¿Cómo que “y”? Esperanza, ¡No somos primos!-
-¡¡Santo Dios!!-

A esa hora, Carola y su hijo llegaban al hospital. En un frío pasillo de tonos grises, el muchacho esperaba nervioso el momento en que comenzaran a tomarle esos exámenes que sin duda, cambiarían su vida.

-Tienen que esperar, las máquinas aún no están listas.- dijo la enfermera.
-Gracias.- respondió Carola. –Tranquilo hijo, todo saldrá bien.-
Daniel miró a su madre. Sentía que era una situación incómoda, en que ni él ni su madre lograban complacerse. Ni ella ni él podían establecer esa conexión necesaria y espontánea que se da entre una madre y su hijo. Tendrían que suceder otras cosas para que el vínculo se estrechara.

Tras un par de horas en que el silencio fue un inseparable compañero, por fin llamaron al muchacho para realizarse las pruebas. Carola apretó fuerte la mano de su hijo. Daniel la miró con ojos brillosos y sonrió. Luego, entró por la puerta en que una enfermera vieja y seria lo esperaba.


Damián y Esperanza se quedaron largo rato en silencio.

-¿Por qué te quedaste callada? ¿Dije algo malo?- preguntó el ex acólito de la parroquia.
-No, nada malo.-
-¿Entonces por qué no has hablado en tanto rato?-
-Me quedé pensando en lo que me dijiste.-
-Ah... pero parece que no te gustó lo que te dije. Hace unos días atrás hubieras estado muy contenta si te hubiera dicho que no somos primos, ¿Por qué ahora no?-
-Damián, no todos los días te enteras que toda tu vida ha sido una mentira. Sí, estoy contenta de saber que no somos primos, pero ahora estoy mal, lo que me dijo mi tío... bueno, el padre Antonio... no se me olvidará fácilmente.-
-Pero mi niña, ahora es cuando más cerca debemos estar. Los dos tenemos algo pendiente con ese señor. Tú, porque te mintió todo este tiempo, y yo, porque... bueno... tú sabes.-
-¿Cuándo le dirás la verdad? ¿Cuándo irás a decirle que eres su hijo?-
-No, eso no se lo diré nunca.-
-¡Estás loco! ¿Te quedarás con este secreto toda tu vida? No puedes, no serás capaz de guardarte todo esto.-
-Dime, ¿Qué gano con decirle? ¿Crees que me dará un abrazo y me dirá “ven a saludar a tu papá, hijo”? ¡Jamás! Él nunca me creerá, se reirá de mí, y lo peor, no querrá volver a verme, eso te lo aseguro.-
-Pero Damián, él tiene que saber que eres su hijo.-
-A lo mejor tienes razón, pero no seré yo quien le cuente toda la verdad.-
-¿Ah, no? ¿Y quién se lo dirá entonces?-
-¡No sé, no sé! Esperanza, me aterra saber que él descubra todo. No quiero que me reconozcan como el hijo ilegítimo del sacerdote, por ningún motivo. Además él jamás me reconocería como su hijo, me rechazaría por el resto de su vida.-
-Damián, cuando te escucho decir esas cosas siento que lo mío es insignificante. Estás tan angustiado y de verdad, te juro que no sé lo que haría en tu caso. Pero algo me dice que debes decírselo todo, ahí si que se sentiría mal, saber que tuvo un hijo y jamás supo de él.-
-No, te equivocas. Él no se sentiría mal por eso, se sentiría mal porque si esto se llegara a saber en la iglesia, lo excomulgan, y pierde todo lo que tiene. De pasada, a todos nosotros nos mandan a un hogar en la capital. ¿Te das cuenta por qué no puedo decírselo todo?-
-Sí, sí. Tienes toda la razón. ¿O sea que no podemos hacer nada con eso?-
-Nada, por ahora lo único que podemos hacer es estar juntos.-


Mientras tanto, Claudia, aburrida de esperar a Damián, había salido con dirección a la parroquia.

-¡Claudia! Tanto tiempo que no la veía por acá.- dijo la señora Amanda. -¿Cómo está?-
-Bien, yo estoy bien, gracias.-
-¿Qué la trae por acá?-
-Estoy buscando... es decir, quiero saber si Salvador está acá.-
-¿Don Salvador? No, no lo veo hace días. ¿No me diga que se desapareció de nuevo?-
-No, no, nada de eso.-
-Ah, menos mal.-
-¿Y Damián, ha venido para acá?-
-No, tampoco. Damián no pone un pie acá en la parroquia hace mucho tiempo.-
-¿Por qué?-
-Problemas con el padre Antonio.-
-Ya veo, si la casa de Salvador parece hogar de menores ahora, jaja, están todos los muchachos quedándose allá.-
-Así me contaron. Pero no se preocupe, ya volverá todo a la normalidad.-
-Eso espero.-
-Si veo a don Salvador o a Damián, les digo que usted los anda buscando. Yo creo que andan juntos.-
-Sí, deben andar juntos. Bueno, muchas gracias Amanda.-
-De nada, que esté bien.-


Esperanza miraba a Damián con deseo. Hace mucho, mucho tiempo que no compartían ese amor que se tenían. Pero el muchacho pensaba con impotencia en la situación que tenía pendiente con su padre. La joven se levantó de su asiento y lo abrazó por la espalda.

-¿En qué piensas?- le preguntó.
-En mi vida. No sé qué haré con todo esto de mi padre.- respondió Damián.
-Deja de pensar en eso por un rato. Tienes razón, lo mejor que podía habernos pasado es saber que en verdad no somos primos. Nos tenemos el uno al otro, y ahora más que nunca, tenemos que acompañarnos.-
-¿Qué vas a hacer? ¿Vas a volver a la parroquia?-
-No, no puedo volver allá. No quiero verle la cara a ese señor por un buen tiempo.-
-¿Y entonces? ¿Te vas a quedar acá?-
-Sí. Este lugar está perfecto, no me pillarán nunca. Voy a necesitar que vayas a la parroquia y le pidas a Amanda que me mande unas frazadas y algo de ropa.-
-No hay problema. Pero, ¿No será mejor que le diga que estás acá? Así ella te puede traer comida y otras cosas.-
-Por ahora no, más adelante, claro que sí. Es que no quiero que ese señor sepa donde estoy.-
-No creo que Amanda le diga. Ella ha guardado nuestro secreto durante todo este tiempo. Siempre ha guardado nuestros secretos.-
-¡El diario!-
-¿El diario? ¿Qué pasa con el diario?-
-El diario de vida de tu madre, está en mi dormitorio. Amanda me lo guardó primero, pero después me lo devolvió y yo lo dejé bajo mi almohada.-
-¡Qué! ¿Bajo tu almohada? Entonces tendremos que decirle a Amanda que lo saque de ahí y me lo entregue. Imagínate si alguien lo llega a encontrar.-
-Tranquilo, de ahí nadie lo va a sacar.-
-Esperanza, hace mucho tiempo que no me abrazabas así.-
-Hace mucho tiempo que no estamos juntos.-
-Ya se me olvidó el sabor de tus labios.-
-A mí también.- respondió la muchacha cerrando sus ojos, mientras su boca, a punto de ser besada por su amado, temblaba como aquella primera vez.


El padre Antonio deambulaba por la parroquia. Al atardecer, todos los niños jugaban en el patio, mientras Maria Paz conversaba con la señora Amanda. Le faltaba alguien, su querida sobrina Esperanza. Recordó los momentos más significativos en la vida de la muchacha. No toleraba tenerla lejos. Subió a la habitación para poder sentir esa fragancia que la dulce jovencita emanaba de su delicada piel. Se sentó en la cama y, sin más remedio, se largó a llorar. No era capaz de reconocer cuánto se había equivocado. Ahora, estaba pagando por haber vivido tanto tiempo engañando a quienes más quería. Cuando el sueño estaba a punto de vencerlo, se recostó en la cama. Sus manos bajo la almohada tocaron un objeto que no reconoció a primera vista.

-¿Qué es esto?- se preguntó mientras abría la tapa de ese cuaderno que contenía la verdad.


Damián sentía ese calor en su cuerpo casi como una bendición. Esperanza vibraba de alegría al saberse nuevamente con su amor. Ambos muchachitos creían romper las cadenas que los oprimieron por tanto tiempo. La temperatura comenzó a subir.

-Ya es de noche... ¿Qué vas a hacer? ¿Te vas a quedar conmigo?- preguntó la muchacha.
-Sí mi amor. Ésta será nuestra noche. Olvidemos nuestros problemas por un momento, seamos felices y amémonos sin miedos aunque sea sólo por ésta noche.-
-Damián, quiero quedarme contigo hasta el amanecer. Quiero amanecer a tu lado, regálame esta noche.-
-Esperanza, te amo, te amo más que nada en el mundo. Siempre te amaré, juro que siempre te amaré.-
-Mi amor, también te amaré, te voy a amar hasta que me muera.-
-No digas eso, que si te mueres, yo me voy contigo.-
-No hablemos de cosas tristes. Ésta es nuestra noche.- respondió Esperanza abrazando a Damián, que comenzaba a recorrer con sus manos el cuerpo de su amada. Ese sería el momento más feliz de ambos.

Los botones se desabrocharon, los cierres se abrieron con decisión. Él y ella, desnudos en la oscuridad de la noche, dieron prueba firme de su amor.


Claudia no podía dormir. Pensaba en Salvador y en Damián. Damián, que había salido a buscarlo y tampoco había vuelto. David le dijo que se quedara con él, pues tampoco podía quedarse tranquilo sabiendo que su profesor y su mejor amigo, habían desaparecido. Tras unas horas, el muchacho logró dormirse. Claudia, en cambio, se quedó envuelta en una frazada en el sofá, esperando impacientemente a que la puerta se abriera y su amado Salvador apareciera. De pronto, el milagro ocurrió.

-¡¡Salvador!!-
-¿Claudia?-
-¡¡Mi amor!! ¿Dónde estabas? Nos tenías muy preocupados.-
-Tuve que viajar de urgencia a Santiago.-
-¿A Santiago? ¿Por qué?-
-Tuve que hacer cosas importantes.-
-¡Imbécil! ¿Cómo no fuiste capaz de avisarme? Después de dos veces que te desapareciste, vuelves a hacer la misma gracia. ¿Te costaba mucho avisarme?-
-Tranquila mi amor. No te pude avisar, discúlpame.-
-¡Insensible! Sabes todo lo que sufrí cuando no sabía dónde estabas ¿Qué crees que pensé cuando me di cuenta que habías desaparecido de nuevo, ah?-
-Mi amor, tienes razón, fui un tonto. Perdóname.-
-No me hagas nunca más algo así, por favor. Ahora, dime, ¿A qué fuiste a Santiago?-
-¿De verdad quieres saber a qué fui a Santiago?- preguntó Salvador sacando un hermoso anillo de compromiso de su bolsillo. –Claudia, mi amor, ¿Quieres casarte conmigo?-



 
 Respond to this message   
AutorReply


200.112.62.248

=P

April 2 2004, 4:04 PM 

:o ......... me encatna la historia de Esperanza y Damián, para mí, la escena k escribiste en el capitulo de hoy, es la mejor k he leñido....muy linda ... me encantó.

k romántico es Salvador... me impresiona :D

 
 Respond to this message   
Magdalenus

200.89.63.158

Precioso!

April 3 2004, 11:24 PM 

Uno de los capítulos más lindos que nos has regalado, ¡te pasaste!. Igual creo que no me parecería tan terrible ser adopatada... aunque con lo de Damián que se había descubierto antes, las cosas cambian un poco. Muy tiernas las esecenas de los niños, bien cargadas de amor, emoción y pasión. Salvador ufff! menos mal que esta vez no le hiciste nada, se se sentía la desesperación de Claudia. Igual muy romántico.

Ojalá las cosas salgan lo mejor posible para Daniel.

Cariños, Magdalenus!

 
 Respond to this message   
Cayo

200.86.156.180

gran capítulo!!!

April 4 2004, 1:30 PM 

lleno de alegría, has vencido esa barrera que ponía ante mi con respectyo a las telenovelas, esa de saber que son ficción y no querer que los personajes tomen vida y que hagan lo correcto, gran paso. Me imagino una escena, el padre antonio en un gran salon rezando frente al altar, la iglesia vacia y lloviendo fuera, cuando entre lágrimas escucha la ppuerta sonar, lenta y rechinante. al darse vuelta vé a Esperanza y Damián tomados de la mano caminando hacia él con una pequeña vela que ilumina el lugar, el cae de espaldas al ver semejante visión de amor y odio y comienza el encuentro final... lo demás esta en tu imaginación, sólo una visión de uan gran escena dramática.

 
 Respond to this message   
valtrexv

200.90.248.31

Re: Capítulo 35: "PASIONES"

May 21 2004, 10:10 PM 

que lindo capitulo, este sinceramente la poetica escena entre esparanza y damian fue lejos lo mas destacable, aunque me dejaste en duda conel motivo con el cual carola y daniel volveran a ser madre e hijo... Seguire leyendo

 
 Respond to this message   
Current Topic - Capítulo 35: "PASIONES"
  << Previous Topic | Next Topic >>Ir al Índice  
Create your own forum at Network54
 Copyright © 1999-2009 Network54. All rights reserved.   Terms of Use   Privacy Statement  


® Todos los Derechos Reservados, 2004. Registro de Propiedad Intelectual Nº 139.805 - Santiago, Chile.