<< Previous Topic | Next Topic >>Ir al Índice  

Capítulo 38: "JUICIO FINAL"

May 2 2004 at 3:50 AM
 
de la dirección IP 200.120.107.154

 
Fernando Ramallo es Damián
Emma Watson es Esperanza
Héctor Noguera es Padre Antonio
Alvaro Rudolphy es Salvador
Solange Lackington es Doña Amanda
Tomás Vidiella es Don Fernando
Miguel Angel Rodríguez es David
Pablo Larroulet es Daniel
María José González es María Paz
Sebastián Arancibia es José Miguel
Griffin Frazen es Rodrigo
Felipe Braun es Manuel
Carolina Varleta es Sofía
Carolina Arregui es Carola
Monica Bellucci es Amparo Santa Cruz

Participación especial:

Claudia Di Girólamo como Svenka
Aline Blanc como Rosaura
Fernando Kliche como Jaime
Pablo Díaz como Gonzalo






El sacerdote se levantó de su asiento indignado.

-¡Qué!-
-Lo que escucha padre... su sobrina está embarazada...-
-¡Cómo te atreves a decir una cosa así! ¡Mocoso insolente! Seguro que el desgraciado de tu abuelo te mandó a que me molestaras.-
-¡No, padre! Le juro por Dios que lo que le digo es cierto. Esperanza me lo contó todo, si no me cree, pregúntele.-
-No voy a permitir que vengas a faltarle el respeto a mi sobrina en mi propia casa ¡Fuera de aquí! ¡Fuera!-
-Está bien, me voy. Ya verá que tengo la razón, ahí se acordará de mí.-
-¡Ya hablé! ¡Fuera!-

El muchacho salió dando un gran portazo. En su oficina, el padre Antonio barría con todas las cosas que habían sobre la mesa.

Damián esperaba que Esperanza le respondiera. La paciencia se le estaba acabando.

-¡Vamos! ¡Contéstame! ¿Le dijiste a ese tipo que estás embarazada?-
-Sí, se lo dije.-
-¡Estás loca! ¡Cómo se te ocurre hacer una cosa así! Ese tipo no es de confianza, ¿No te das cuenta que puede ir a contarle todo al padre Antonio?-
-Gonzalo no haría una cosa así. No lo conoces, conmigo siempre ha sido muy bueno, lo que pasa es que tú estás celoso, siempre has tenido celos de él.-
-Sí, tienes razón. Le tengo celos, pero es porque te amo. Te amo, y lo sabes. Pero no me explico por qué fuiste capaz de contarle todo.-
-Damián, mi amor, necesitaba desahogar mis penas con alguien. Tú estás aterrado, admítelo. Estás más asustado que yo con todo esto. Tratas de mostrarte seguro para que yo me sienta tranquila, pero en el fondo estás más asustado que nadie. No has sido capaz de acompañarme, de escucharme un solo momento.-
-No puedo creer que seas tan injusta. Sí, tengo miedo, tengo miedo de lo que nos pueda ocurrir. Pero me preocupa que estés bien, por eso he tratado de hacer lo mejor por ti, porque te amo. Pero tú vas y le cuentas todo a ese imbécil y más encima eres injusta, muy injusta conmigo.-
-No me vengas a reprochar que le haya contado todo a Gonzalo porque estoy seguro de que tú ya fuiste y le contaste todo a Salvador ¿O no?-
-Sí, pero es diferente. Salvador siempre ha sabido lo que ha pasado entre nosotros y siempre nos ha ayudado.-
-¿Siempre ha sabido todo lo nuestro? No puedo creer que yo venga recién a saber eso.-
-Mi amor, te amo, sabes que te amo, pero debemos asumir que estamos metidos en un gran problema.-
-Sí Damián, sé que me amas y sé que estamos en un gran problema, pero con amor no lo podremos solucionar, no basta con eso.-
-¿Dónde quedó la Esperanza que creía en el amor, que creía en mí amor?-
-Damián, no quiero seguir peleando contigo. Quiero estar sola, por favor.-
-Te amo.-
-Yo también te amo.-


Carola miró con asombro a Daniel. El muchacho abrazó a su madre con nerviosismo.
-¿Por qué no puedes irte conmigo, hijo?-
-Mamá, mi hermano está mal y yo me voy a quedar con él. Lo siento mucho, pero no puedo dejarlo así.-
-Pero Daniel.. ¿Y tú tratamiento? ¿Qué pasará con tu enfermedad?-
-Eso no me preocupa tanto como José Miguel. No sé, me cuidaré de alguna forma, pero mi hermano me importa más.-
-Hijo, ya te dije que tu hermano te quiere sano, tienes que cuidarte, tienes que seguir tu tratamiento médico, sino no podrás cuidar a José Miguel.-
-Tengo que elegir, no me queda otra opción.-
-Claro que sí, claro que hay otra opción.-
-¿Qué? ¿Cuál?-
-José Miguel se va con nosotros a Iquique ¿Qué te parece?-
-¿Está hablando en serio?-
-Claro que sí. Entiendo que no puedas ni quieras dejar a tu hermano así, y tampoco puedes dejar de tratar tu enfermedad. Además yo no me voy a alejar de mi hijo nuevamente. José Miguel se va a vivir con nosotros y se acabó el problema.-
-Gracias mamá, muchas gracias. Te quiero mucho.-
-Yo también te quiero hijo.-


María Paz sonreía como nunca. Svenka y Rosaura la querían mucho, por eso habían regresado.

-Nosotras teníamos muchas ganas de verte, María Paz.- dijo Rosaura al despedirse.
-Ea, nosotras estuvimos conversando mucho tiempo y tomamos una decisión.- agregó Svenka.
-¿Una decisión? ¿De qué están hablando?- preguntó María Paz.
-Hija, ¿Tú te vendrías a vivir con nosotros los gitanos?-
-¿Qué? ¿Yo? ¿Con ustedes? ¿Que me vaya a vivir?-
-Sí hija, ya hablamos con el rey de los gitanos. Si el rey está de acuerdo, todos los gitanos están de acuerdo. Tú eres como mi hija, y Rosaura te quiere como una hermana. ¿Qué dices?-
-Me encantaría, de verdad. Pero no puedo irme sin mi hermano, además el padre Antonio nunca me dejaría.-
-Nosotras sabemos que el cura nunca te dejaría venirte con nosotras. Tendrías que escaparte sin que nadie se dé cuenta.-
-Pero... ¿Y mi hermano? ¿Qué hago con mi hermano?-
-¿Tú realmente crees que tu hermano pequeño sería feliz viviendo con nosotros los gitanos?-
-No, no creo. Pero no sería capaz de dejarlo, él solamente me tiene a mí.-
-Hija, tú sabes leer las cartas. Has visto en ellas muchas veces que tendrías que decidir algo tan importante como esto estando tu hermano en medio.-
-Sí, es cierto, las cartas me han dicho muchas veces que tendría que elegir entre quedarme con mi hermano o irme para siempre.-
-¿Y qué has elegido?-
-Svenka, no es fácil, esto es lo más difícil que me ha tocado vivir desde lo de mis padres.-
-Pero las cartas también te han dicho que una persona que tú quieres mucho nunca abandonará a tu hermano. Te han dicho que tu hermano tiene un gran futuro por delante y que lo volverás a ver.-
-Sé, es verdad, pero se me parte el alma tener que dejarlo.-
-Sabes que tu felicidad está con nosotros los gitanos.-
-A veces Santa Sara nos pone estas pruebas, María Paz.-
-Me toman de sorpresa, no sé qué decirles.-
-Volvimos a este pueblo solamente por ti. Mañana a primera hora seguimos nuestro rumbo. Piensa bien lo que te dije, tú sabes lo que tienes que hacer.-
-Bueno, lo pensaré. De todas formas vendré a despedirme mañana antes que se vayan.-
-Que Santa Sara te bendiga y te dé el valor de enfrentar este desafío, hija.-


Claudia estaba emocionadísima con su boda. Había comenzado a comunicarse con toda su gente para contarles la gran noticia. Esa tarde había ido al correo a enviar la orden para hacer los partes de matrimonio. Sólo que no contaba con encontrarse con alguien más.

-¿Manuel?-
-¡Claudia! ¡Tanto tiempo!-
-¿Cómo estás? ¡Qué gusto verte!-
-Igualmente, me da mucho gusto verte de nuevo.-
-¿Y qué estás haciendo por acá? me contaron que te habías ido a trabajar a otra ciudad.-
-Así es, estoy muy bien en mi nuevo trabajo. Vine a hablar con mi patrón, porque el negocio de las nuevas tierras está muy bien, pronto abriremos una nueva viña.-
-Me alegro mucho por ti, realmente te lo mereces.-
-Gracias... y tú estás hermosa, te ves radiante, feliz.-
-Sí, gracias. Es que no puedo estar más feliz... ¡¡Me caso!!-
-¿Ah? ¿Te casas?-
-Sí, Salvador y yo nos casamos muy pronto. Me gustaría que vinieras a la boda, a pesar de todo lo que pasó, yo te tengo mucho cariño.-
-Sí, yo también te quiero mucho. Pues, si me llega el parte de matrimonio, claro que vendré.-
-Bueno, me alegra mucho verte. Ojalá tengas tiempo uno de estos días para que nos sentemos a tomar un café y conversemos un rato, más tranquilamente.-
-Sí, es buena idea. Estaré un par de días por acá. me quedaré en el hospedaje de la plaza.-
-¿En serio? Yo me estoy alojando ahí.-
-¡Qué coincidencia! Entonces nos veremos más seguido.-
-Sí, bueno, si es que Salvador no se pone celoso, no habrá problema.-
-No, claro. No quiero meterte en problemas con tu novio.-
-Bien, nos vemos entonces, gusto de saludarte.-
-Igualmente, que estés muy bien.-

Manuel se sonrió. La alegría que Claudia irradiaba contagiaba a cualquiera.

Amparo estaba preocupada. La llamada que había recibido desde la capital la había dejado consternada. Por eso, salió rápidamente a hablar con el padre Antonio que se negaba a recibirla.

-Es urgente. Tengo algo muy importante que decirle.- dijo la asistente social a Amanda, que se puso nerviosa al mirar el rostro de la mujer.

Finalmente el sacerdote aceptó escucharla, extrañado por la insistencia de aquel personaje que nunca antes había visto.

-Padre Antonio, yo soy Amparo Santa Cruz, la nueva asistente social del pueblo. Estoy trabajando acá hace unos meses, encargada de las necesidades y problemáticas sociales que tiene este pueblo para convertirse en una nueva comuna de la región...-
-Señorita, hágame el favor de ir al grano, no tengo toda la tarde.- replicó el religioso.
-Sí, está bien. Verá padre, yo supe de su obra a través de Salvador Muñoz, el profesor de los niños. Él me contó que usted tiene este hogar para pequeños huérfanos hace mucho tiempo...-
-Por favor señorita, dígame a qué vino a hablar conmigo.-
-Padre, me acaban de informar desde la capital que usted no podrá seguir a cargo de estos niños. El orfanato tiene que erradicarse de este pueblo... los niños serán enviados a otros hogares en Santiago... lo siento, créame que lo siento...-
-¿Está segura de lo que me está diciendo? No puede ser, algo tendré que hacer... voy a hablar con el obispo, él me podrá ayudar...-
-No creo que sirva de mucho... son órdenes expresas del gobierno, no consideran políticamente correcto que usted siga al cuidado de estos pequeños.-
-¡No dejaré que me quiten a mis niños! ¡Jamás! Yo me he desvelado por el cuidado de ellos y ahora no me los quitarán, ¡¡No!!-
-Lo siento mucho, padre. No tengo nada más que hacer acá... con su permiso...-
-¡No me van a quitar a estos niños, no me los van a quitar!- gritaba el padre Antonio descontroladamente.


Esperanza regresó a la parroquia con el alma destrozada. El hermoso color de su vida se desteñía cada vez más.

-Mijita, qué bueno que volvió.- dijo la señora Amanda al verla.
-No tengo hambre Amanda, gracias.-
-Pero si no has comido nada, tienes que alimentarte, sabes por qué.-
-Quiero estar sola.-
-El padre Antonio no ha salido de su escritorio. Vino a verlo Gonzalo, el nieto de don Fernando y una señorita bien buena moza que me dejó súper preocupada también habló con él, se acaba de ir.-
-¿Qué? ¿Gonzalo? No puede ser.-
-¿Por qué hija, qué pasa?-
-Nada, tengo que ir a hablar con el padre ahora.-

La muchacha subió las escaleras corriendo, temiendo que su secreto no estuviera a salvo.

-Padre...-
-¡Esperanza! ¡Qué bueno que llegaste!-
-Necesito hablar con usted.-
-¡Dime que no es cierto, por favor!-
-¿Qué cosa?-
-Te ruego me digas que lo que me contó Gonzalo es mentira.-
-¿Qué le contó Gonzalo?- preguntó la muchacha tiritando.
-¡Esperanza, mi querida Esperanza, dime que no estás embarazada por el amor de Dios!-


Damián llegó a casa de Salvador con la vista por el suelo. A pesar de las palabras de sus amigos, no hubo respuesta alguna de su parte.

David miraba por la ventana como esperando que alguien apareciera. De pronto, esa figura que aún gobernaba sus sueños irrumpió con aires de hermosura.

-¡¡Sofía!!- gritó antes de salir corriendo a la calle.
-¡David!- exclamó la muchacha al verlo acercarse.
-Sofía, ¡Qué alegría verte! Hace tanto tiempo que esperaba tener noticias tuyas.-
-Yo también tenía muchas ganas de verte, David. ¿Cómo has estado?-
-Bien, echándote de menos no más. Pero no hablemos de mí, cuéntame, ¿Cómo va tu carrera como cantante?-
-Excelente. Estoy muy contenta, ya estamos terminando de hacer las canciones y pronto vamos a grabar. ¡Imagínate! ¡Mi primer disco! Además Ítalo es un amor, estoy súper bien con él.-
-¿Ítalo?-
-Sí, Ítalo y yo estamos juntos hace un tiempo. Él es un gran hombre, se ha portado muy bien conmigo, me ha enseñado muchas cosas y sobre todo, me ama.-
-¿Y tú lo amas?-
-¡Ay, David! Perdóname, no debí contarte esto.-
-No, nada que ver, en serio. No te preocupes, yo te quiero mucho y me hace muy feliz saber que estás logrando tus metas, que tus sueños se están convirtiendo en realidad.-
-Estoy tan feliz, por fin la vida me sonríe. Sabía que tú me lograrías escuchar. Eres la única persona que siempre ha sabido tomarme en cuenta. Bueno, ahora está Ítalo, pero eso es diferente. A ti siempre te voy a querer.-
-Yo también te voy a querer siempre, Sofía. Pero aún no me respondes. ¿Tú lo amas o estás con él sólo porque te ha ayudado tanto?-


El sacerdote lloraba por primera vez frente a Esperanza, que tampoco logró contener su llanto.

-Esperanza... por favor, respóndeme.-
-Padre... es... es verdad... estoy... estoy embarazada... Damián y yo vamos a ser padres...-

El grito del religioso fue estremecedor. La muchacha, apoyada en la puerta de la habitación, lloraba a mares mientras sus manos inútilmente secaban sus lágrimas.

-¡Por qué! ¡Por qué, Esperanza! ¡Yo no te eduqué para esto! ¡Yo no me quebré la espalda todos estos años para que me hicieras esto! ¿Por qué? Dime, ¿Por qué?-
-¡Porque usted jamás se preocupó de la verdadera felicidad de nosotros! ¡Porque usted jamás nos habló de sexo! ¡Usted siempre se avergonzó del tema y arrancaba cada vez que le preguntábamos algo!- exclamó al fin la muchacha.
-¡No es cierto!-
-¡Claro que es verdad! ¡Salvador fue el único que nos enseñó algunas cosas, el que se atrevió a hablar las cosas por su nombre con nosotros!-
-¡Mírate! Acabas de cumplir quince años, ¡Quince años! y estás esperando un niño que te arruinará la vida, ¿O acaso crees que ser madre a tu edad es una bendición del Señor?-
-Después de todo lo que me ha hecho sufrir lo menos que esperaba de usted era un mínimo de apoyo. Pero veo que me equivoqué, usted sigue siendo un viejo infeliz preocupado por su propia felicidad. ¡No quiero seguir escuchándolo!-
-¡No quiero verte más en mi casa! ¡Qué diría mi pobre hermano si estuviera vivo! ¡Qué he hecho para merecer esto!-
-¡Daño! ¡Mucho daño ha hecho todo este tiempo, señor! ¡Y pagará por todo, juro que pagará!- gritó la muchacha antes de salir corriendo de la parroquia a pesar de los intentos de Amanda por sujetarla.


Sofía miró a David con ternura. Era capaz de dar cualquier cosa por la felicidad de ese muchacho.

-Claro que lo amo de verdad. hace mucho tiempo aprendí a estar con alguien por amor, no por interés. Tú me enseñaste eso y te lo agradeceré el resto de mi vida.-
-Si ambos se aman, entonces serán felices. Y si tú eres feliz yo no tengo de qué preocuparme. Sólo espero que te trate bien, porque si no, soy capaz de ir y sacarle la cresta.- dijo el muchacho provocando risas en la ahora, sonriente Sofía.
-Eres un ángel, un verdadero ángel. Sé que algún día conocerás a alguien que te amará mucho y con la cuál lograrás ser feliz. Dios te tiene reservado un gran futuro, no tengo duda de eso.-
-Sofía, déjame abrazarte.-
-Claro, tontín, ven para acá.- dijo la muchacha sonriendo. –Mira, para que veas que siempre estaré contigo, te he traído este regalo.-
-¡Tu guitarra!-
-Sí, la guitarra que acompañó mis noches de penas y alegrías, la guitarra con la que compuse mis primeras canciones, la guitarra con que aprendiste a tocar. Cuídala mucho y practica, practica mucho porque uno de estos días vendré a ver como estás y si estás tocando bien, te voy a invitar para que hagamos alguna canción ¿Qué te parece?-
-Sofía, te quiero mucho ¡Muchas gracias!-


Esperanza corrió sin detenerse y sin parar de llorar. Muchas personas vieron cómo la sobrina del sacerdote sufría esa pena tan grande. Al llegar a la casa de don Fernando, Gonzalo la recibió sorprendido.

-¡¡Desgraciado!! ¡¡Eres un cobarde!! ¿Cómo pudiste hacerme algo así?- gritó Esperanza mientras golpeaba al joven que trataba de controlarla.
-¡Tranquila, Esperanza! ¡Tranquila!-
-¡¿Por qué le contaste todo?! ¡¿Por qué me traicionaste?!-
-Esperanza, escúchame. Por favor, tienes que escucharme.-
-Yo confiaba en ti... –
-Tienes que creerme, yo no te he traicionado.-
-¿Por qué le contaste todo entonces, ah?-
-Yo sabía que para ti sería muy difícil poder contarle algo así. Te vi tan mal que no lo pude soportar. Fui a hablar con el padre Antonio para contarle, y sobre todo, para hacerlo entrar en razón. Quería decirle que contaba con todo mi apoyo, que yo te ayudaría en todo lo que necesitaras, para que él no se preocupara. Pero se puso como loco y me echó a empujones.-
-No me quiere ver nunca más. Me echó de su casa... ¿Qué voy a hacer ahora? Este niño ha sido mi desgracia, él padre Antonio tiene razón, este niño arruinará mi vida.-
-Tienes que estar tranquila.-
-¿Cómo quieres que esté tranquila si mi vida es un desastre? ¡No tengo ninguna alternativa!-
-Esperanza, sí hay una alternativa.-
-¿De qué hablas?-
-Yo pasé por esta misma situación tiempo atrás. Sé lo que hay que hacer, verás como todo se soluciona.-
-No entiendo de qué solución me hablas.-
-Tienes que ser muy valiente, ¿Quieres solucionar esto? ¿Quieres ser feliz?-
-Sí, claro que sí. Pero, ¿De qué se trata?-
-Sube al auto, en el camino te contaré de qué se trata.-

La desesperada muchacha no titubeó un solo segundo. Subió al mismo Chevrolet Caprice en que, tiempo atrás, Gonzalo y los muchachos se fugaron después de celebrar el cumpleaños de Damián y David, y al cabo de unos segundos, salieron velozmente por la carretera mientras la luna se asomaba tímidamente.

Horas más tarde, Jaime y Fernando, su padre, alzaban las copas.

-No te preocupes papá, mañana a primera hora todo quedará resuelto.-
-Gracias hijo, no iba a permitir que se siguieran riendo de mí. Sabía que tú me ayudarías.-
-No fue para nada difícil, tengo grandes amigos que saben qué hacer en estos casos.-
-Salud entonces, por nosotros.-
-¡Salud, papá!-

Sin duda, era una noche triste para muchos en el pueblo. Pero para María Paz, además, era muy difícil despedirse de su hermano sin que él se diera cuenta. Por eso, después de escribir una larga carta en que contaba toda la historia de los gitanos con lujo de detalles, que dejó escondida en el ropero de la señora Amanda, la dulce María Paz entró a la habitación de su hermano con un gran dolor en su corazón.

-¿Rodrigo? ¿Estás despierto?-
-¡Hermanita! ¡Qué bueno que viniste! Mira, se me salió un diente.-
-¿Otro más? ¿Y con qué vas a comer ahora?- dijo la muchacha tratando de sonreír.
-La señora Amanda me dijo que lo dejara debajo de la almohada para que el ratoncito me traiga un regalo. Me cae bien la señora Amanda. Si yo tuviera que elegir una mamá, la elegiría a ella.-
-Sí, ella es muy buena y te quiere mucho.-
-Tú también me quieres mucho, ¿Cierto?-
-Cierto hermanito, sabes que te quiero mucho. Por eso te vine a ver, antes de dormirme.-
-¿Me vas a dar las bendiciones?-
-Claro, pero tápate bien que te puedes resfriar.-
-¿Mañana me acompañas a buscar moras?
-No te hace bien comer moras, siempre te enfermas de la guata.-
-Son para la señora Amanda, para que nos haga mermelada.-
-Ya niñito, hora de dormir.- dijo la muchacha besando en la frente a su hermano mientras la garganta se le apretaba como nunca.
-Buenas noches hermanita, que sueñes con los angelitos y conmigo al ladito.-

María Paz salió de la habitación rápidamente y se encerró en el baño a llorar. Pero al mirarse en el espejo, se dio cuente de que ya era hora de sonreír y ser feliz. Rodrigo quedaba en buenas manos, no le cabía duda de ello, y por fin ella podría salir a recorrer el mundo en compañía de esa gran mujer y de esa gente mágica. Antes de que saliera el sol, y sin haber conseguido dormir un sólo instante, tomó sus pocas cosas y salió de la parroquia con remordimiento. Sabía que su amiga Esperanza estaba pasando por un momento difícil, pero esa era su única oportunidad de ser feliz y debía aprovecharla. Al cruzar la calle, dio media vuelta y contempló por última ese lugar tan lleno de tristezas y alegrías. Mirando la cruz pidió a Dios como nunca:

-“Señor, nunca te he pedido grandes cosas. Pero siento que llegó el momento de hacerlo. Quizás no estoy haciendo lo correcto, quizás sí, sólo tú lo sabes. Lo único que te pido es que cuides a mi hermano Rodrigo, que nunca le falte nada, sé que la señora Amanda lo cuidará como su propio hijo, y que tú no dejarás que vuelva a sufrir tanto como sufrimos años atrás. También te pido por mi amiga Esperanza, para que le des la fuerza necesaria para que salga adelante en este momento tan difícil. Y por último te ruego que me ayudes para que esta nueva vida que empiezo hoy me haga feliz como siempre lo he querido.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,

Amén”

Damián, que tampoco había dormido en toda la noche, estaba inquieto. Sabía que Esperanza no estaba bien. Por eso, esa mañana salió en dirección a la parroquia tan temprano como pudo. Gonzalo también iba en la misma dirección, pero a una velocidad mucho mayor y con un peso en su conciencia que carga hasta el día de hoy, pues la agonizante Esperanza derramaba sus últimas gotas de sangre en el asiento trasero del vehículo tras haberle practicado fatalmente un aborto.

-¡Perdóname, yo no quería esto! ¡Yo no quería que pasara esto!- exclamó el muchacho llorando desesperadamente mientras acomodaba a la muchacha en la puerta de la iglesia. Luego subiría a su auto para arrancar cobardemente de su crimen.

Minutos más tarde, Damián llegó corriendo a la parroquia encontrando a su amada Esperanza prácticamente muerta. Jamás olvidaría esa horrible escena de su mente. La hermosa muchacha, aún un poco tibia, empapada de sangre, sudor y lágrimas ni siquiera lograba respirar. Sus cándidos cabellos se teñían de dolor y tierra, mientras sus labios casi blancos aún deseaban la boca de su amado.

-¡¡Mi amor!! ¿Por qué? ¿Por qué fuiste a hacer algo así? ¿Por qué me dejas? ¿Qué te hicieron? Dime, ¿Quién te hizo esto?- exclamaba Damián con palabras que quemaban aún más su garganta y que se confundían con el llanto y el sollozo que no lograban plasmar el real sufrimiento que le carcomía hasta los huesos.


Salvador y Claudia despertaban en medio de la tibieza del amor y de las sábanas que cubrían sus cuerpos cuales túnicas de ángeles. De pronto, violentos golpes en la puerta irrumpieron la armonía del amanecer.

-¿Qué pasa?- preguntó Salvador mientras aún se abrochaba el botón del pantalón.
-¿Salvador Muñoz?- preguntaron tres tipos misteriosamente uniformados.
-Sí... soy yo.- respondió el profesor.
-Tiene que acompañarnos.- dijo uno de los agentes. –Tenemos órdenes expresas de tomarlo detenido.-
-¿Qué? ¡¿Detenido?! ¡No puede ser! ¡Tiene que haber un error!-
-¿Qué pasa mi amor?- preguntó Claudia, asustada.
-Mi vida, estos tipos me llevan detenido. Seguramente ese viejo infeliz de don Fernando habló con el desagraciado de su hijo, Jaime, para que se hiciera cargo de mí.-
-¿Qué quieres decir mi amor? No, no te puedes ir...-
-Estos tipos me llevan por orden de alguien... de quién más... del viejo Fernando y de Jaime... ¡Hijo de puta!-
-¡¡Cállate!! ¡¡Aquí el único hijo de puta eres tú!!- exclamó uno de los oficiales mientras golpeaba al detenido Salvador.
-¡No! ¡No se lo pueden llevar! ¡Esto es un error, ustedes están equivocados!-
-Acá no hay ningún error señorita, este hombre tiene que irse con nosotros.- respondió otro de los oficiales poniéndole las esposas a Salvador.
-¡Hombre, déjeme hablar con mi novia!- exclamó el prometido de Claudia. –Mi amor, si no llegara a volver, quiero que seas feliz, muy feliz, por mí y por ti, porque te lo mereces. Te amo, y siempre te voy a amar, hasta el último de mis días.-
-No mi amor, no digas eso. Tú vas a volver y nos vamos a casar, y vamos a tener hijos y nietos, y viviremos en una hermosa casa, tal como lo soñamos.-
-Adiós mi amor, mi Claudia, mi vida. Siempre te amaré.-
-Salvador, mi amor, te amo, y te estaré esperando.-
-Ya, vamos, no tenemos toda la mañana.- dijo uno de los oficiales.
-¡No se lo lleven! ¡No se lo pueden llevar! ¡Nos vamos a casar! ¡Por favor, no se lo lleven!- gritó Claudia mientras miraba cómo esos hombres metían a su amado Salvador en una camioneta que partió rápidamente dejando una nube de polvo y desolación. El llanto de la muchacha fue en vano. La última vez que miró al gran amor de su vida, los ojos del hombre le transmitieron una enorme paz.

Esa mirada y esa paz que Claudia recordaría el resto de su vida, serían vitales para poder enfrentar el embarazo y criar a ese niño cuyo padre jamás supo de su existencia. Ese niño, cuya madre no pudo recobrar el brillo de sus ojos, pero que sin embargo, logró salir adelante con la ayuda del noble Manuel, que crió a Salvador como si fuera hijo suyo, creció imaginando que su verdadero papá algún día llegaría a buscarlo. Eso nunca sucedió.


Un desgarrador grito despertó a todos los habitantes de la parroquia. Damián besó por última vez a su amada Esperanza mientras sus lágrimas limpiaban de sangre el rostro de la muchacha. La señora Amanda fue la primera en salir. Sus rodillas se estrellaron en el suelo mientras sus manos tomaban su cabeza al ver a su niña, a su querida hija, destrozada.

-¡¡Esperanza!! ¡¡Hija!! ¡¡Dios mío, no!! ¡¡Por favor!! ¡¡No te la puedes llevar!! ¡¡No le hagas esto, Señor!!- gritaba con la angustia más terrible que jamás haya sentido.

Daniel y su madre, que preparaban el equipaje para viajar junto al pequeño José Miguel, llegaron al antejardín de la parroquia rápidamente. Sus vistas se nublaron de lágrimas que vuelven a aparecer en sus ojos cada vez que recuerdan ese episodio tan dramático.

David, que acababa de despedirse de Sofía en la estación, llegó al lugar tras escuchar el lamento de las mujeres del pueblo. Su estómago se retorció como nunca en su vida.

Amanda, gritando desconsoladamente el nombre de la muchacha, llamó la atención del resto de los habitantes del pueblo que no tardaron en llegar. Ante tan escabrosos gritos, el padre Antonio, que había bebido todo el licor que tenía, salió a la calle sin imaginar la horrorosa escena que se vivía. Damián lo miró con odio, mientras sus ojos no dejaban de emanar las más tristes lágrimas de toda su vida.

-¡No! ¡Esperanza! ¡No, por favor! ¡¡No!!- gritó el sacerdote corriendo al lado de la muchacha.
-¿Está contento señor? ¿Está contento ahora que consiguió esto?- le preguntó Damián.
-¡¿Cómo se te ocurre preguntarme algo así?!-
-Usted siempre procuró hacernos infelices... ahora... ahora usted será el más triste de todos... porque pagará por esto... porque se quedará solo... muy solo...- respondió el muchacho violentamente.

Damián tomó el cuerpo inerte y maltratado de Esperanza y lo llevó al altar, para pedirle a Dios por el descanso eterno de esa frágil muchachita de coqueta sonrisa y dulce mirada. Amanda, Carola, Daniel, David, José Miguel y Rodrigo, que no se explicaba dónde podía estar su hermana María Paz, siguieron al ex acólito de la parroquia en una triste y desarmada fila que no cesaba de llorar. El sacerdote quedó sentado en el suelo, mirando al cielo en un incomprensible acto de piedad ante el espanto de los presentes que vieron cómo de la noche a la mañana, el incorruptible e intachable padre Antonio quedaba reducido a un pobre e infeliz anciano que lo perdía todo.

Ese fue el día más triste en la historia de ese pueblo, perdido en algún rincón del mundo, rincón extraviado de vanidad y sacrificio. Ese fue el día en que Salvador desapareció definitivamente de la vida de Claudia, el sacerdote bajó de golpe del cielo a la tierra, el idealista Damián endureció su corazón y dejó de soñar para siempre, la dulce Esperanza se elevó al cielo infinito y los culpables de siempre siguieron gozando de plena libertad, libertad maniatada por el peso de la conciencia, conciencia cada vez más podrida.





FIN



 
 Respond to this message   
AutorReply
Negro.

200.54.6.14

Re: Capítulo 38: "JUICIO FINAL"

May 2 2004, 12:16 PM 

La verdad es que el final de esta historia estuvo excelentemente escrito, y te digo Kid, que no dejó de emocionarme ni en un solo segundo.
Creo que plasmaste la emoción en cada palabra y eso se agradece.
Un final muy triste, creo que demasiado, pues nunca esperé ese desenlacé de la historia de Damián y Esperanza, y menos el de Salvador y Claudia.
No puedo decir que el final me gustó, pues esperaba de él felicidad. Hubo hisotrias que quedaron felices, pero se vieron disminuidas ante el triste desenlace de las dos historias principales de AMANECER.
Kid, como escritor, creo que este final ha elevado tu categoría, pues lo hiciste excelente, y realmente odié al Padre Antonio, a Gonzalo, a Fernando y a Jaime.

Espero tener pronto otro trabajo fornovelistico tuyo para poder disfrutar de un muy buen escritor.

FELICIDADES KID POR ESTE EXCELENTE TRABAJO.

 
 Respond to this message   
Cayo

200.120.106.105

a moco tendio

May 2 2004, 3:27 PM 

... peferiría un final mas mamón!!!! quisiera que todo hubiera terminado como "debería haber terminado"... esto dá un golpe a la cátedra... es extremadamente desagradable... es extremadamente nihilista. No puedo decir si está bien o mal, pero si que es distinto y eso me hizo saber que realmente estas progresando. Cayo presenta sus respetos...

"la vida no es recta"
rezonancia.

 
 Respond to this message   
DaniBos

200.112.33.58

OHHH!!!! :o

May 2 2004, 5:39 PM 

DEMASIADO BUENO EL FINAL!!! PUCHA QUE PENA ME DIÓ AL LEER ESTE TRÁGICO FINAL...PERO ME QUEDÉ CON UNA GRAN CANTIDAD DE SENTIMIENTOS ENCONTRADOS, AQUÍ SE MUESTRA UN FINAL TRÁGICO...NO EL TÍPICO FINAL AL QUE SE ESTÁ ACOSTUMBRADO, PERO ESO ES LO DE MENOS.EXCELENTE REDACCIÓN Y DEBERÍA TENER UNA LLEGADA MUY FUERTE AL NAVEGADOR ASIDUO A ESTA FORONOVELA

FELICITACIONES KID A
SIGUE ADELANTE CON TU VOCACIÓN DE GUIONISTA

 
 Respond to this message   
Renzo

200.118.53.57

Gracias por esta gran historia...

May 2 2004, 11:20 PM 

y espero que Kid A. nos ofrezca mas historias en el futuro. Buena idea el incluir a Monica Bellucci en el elenco. Invito a todos los lectores a que nos den sus impresiones sobre Amanecer aqui:

http://www.network54.com/Forum/message?forumid=246556&messageid=1083550715

Saludos,

Renzo

 
 Respond to this message   
yo

200.29.159.97

Re: Gracias por esta gran historia...

May 7 2004, 9:08 AM 

No se cómo tuviste corazón par escribir un final así, para darle ese destino a tus personajes que te han acompañado por meses; sinceramente ni yo hubiera escrito un desenlace tan fatal, n lo podrìa haber soportado...

Como te prometí, leí los 28 capitulos que me restaban en 4 días. Valíó mucho la pena hacerlo porque descubri que Amanecer fue la mejor historia que me han contado... ( haber si alguno que se quedó en el camino se anima a hacer lo mismo que yo)

Como dijo negro: Gracias Kid por tan brillante trabajo. Suerte en lo que venga...

Amanecer me servirá mucho para mejorar La Música... :wink:

 
 Respond to this message   
Magdalenus

200.50.36.156

Un gran final para una buenísima historia!!

May 8 2004, 4:09 PM 

Como dicen arriba, muy bien escrito... manejaste las emociones como demostraste durante toda la foronovela que sabes hacerlo, y eso se agradece. También espero que sigas con tu sueño de guionista, porque esta historia resultó ser una gran historia, que a mi por lo menos, me dejó algunas cosas que me harán recordarla...
Triste, muy triste, fuiste bien maldito con los personajes... No imagino un Damián con el corazón endurecido, ni una Claudia capaz de soportar una segunda y definitiva desaparición de Slavador
Bueh! Dicen que así es la vida... Me alegro de que Danielito tuviera un final feliz, y de que María Paz no haya presenciado la triste muerte de su amiga (aunque ese "acompáñame a buscar moras" de Rodrigo dolió mucho:()

Vaya que es un trio de Demonios ese! Mil veces malditos sean los culpables de siempre. Al padre Antonio yo lo perdono.... no sé porque pero lo perdono.


Felicitaciones Kid! Muchas Gracias por tan linda historia.

Y espero que no sean las últimas Felicitaciones que escriba para ti. Ojalá te animes a publicar otro trabajo.

Cariños, Magdalenus!

 
 Respond to this message   


200.120.101.15

=P

May 15 2004, 9:36 PM 

Muchas felicitaciones Kid, no esperaba menos de este inesperado final, me emocioné mucho cuando lo leí, realmente no me habia dado cuenta cuánto me habñia encariñado con los personajes, Esperanza, Salzador, Damián, Maria Paz...
He leído el final como 3 veces ya. y no me dejo de emocionar como la primera vez... realmente una magica y envolvente foronovela, muchas gracias por escribirla...
y espero felicitarte pronto por otra foronovela tan maravillosa como ésta





(igual... malo malo malo!! como mataste a la pobre Esperancita )

 
 Respond to this message   
Susan

63.110.36.250

Bonito final

January 22 2008, 5:18 PM 

Yo soy nueva en tu foro, me gusto el final de tu webnovela, porque es muy diferente a las demas, este fin fue trajico, y por primera vez, los malos se salen con la suya, muy bonito tu final.

Felicidades

Susan

 
 Respond to this message   


200.83.244.215

gracias

October 14 2008, 9:52 PM 

gracias por tu comentario después de estos años y disculpa que te responda después de todos estos meses.

gracias de nuevo.

 
 Respond to this message   
Current Topic - Capítulo 38: "JUICIO FINAL"
  << Previous Topic | Next Topic >>Ir al Índice  
Create your own forum at Network54
 Copyright © 1999-2009 Network54. All rights reserved.   Terms of Use   Privacy Statement  


® Todos los Derechos Reservados, 2004. Registro de Propiedad Intelectual Nº 139.805 - Santiago, Chile.