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POR AMOR! - Capítulo III

February 26 2003 at 3:28 PM
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Calipso  (no login)

 
Hola, chicas! Gracias por vuestros comentarios.
Aquí os dejo el tercer capi. Ahora no puedo enrollarme porque tengo prisa. Hasta luego.



Así veía Betty a su reflejo en el espejo. En su interior no se identificaba con esa imagen… Llevaba tanto tiempo siendo Betty la fea… que le parecía estar disfrazada… como si su aspecto actual fuese ajeno a ella.

Una llamada en la puerta la sacó de su ensimismamiento.



CAPÍTULO III.



Abrió, y sonrió a Armando, que estaba muy guapo con su esmoquin blanco.

Soltó una carcajada, al advertir que él al verla, lo primero que hizo fue comprobar el número de la habitación, pues aunque la esperaba arreglada para la noche… la Betty que encontró, superaba con creces sus mejores sueños!

- Betty…, yo… estoy impresionado…

- Doctor, qué opina del vestido? Es demasiado atrevido…?

- Pues, verá. Voy a ser sincero. Si lo lleva una mujer cualquiera… NO! Pero si lo luce mi pareja… SÍ!

Betty baja los ojos, pero Armando sigue hablando con buen humor:

- Pero como la queda tan perfecto… que parece hecho y pensado para usted… me sentiré muy orgulloso de escoltarla toda la noche para que ningún impertinente tenga el atrevimiento de asomarse… donde no debe. – Y señala con los ojos al escote.

Betty, muy feliz, le dedica una sonrisa espléndida de dientes blancos y perfectamente alineados. Después le da un pequeño beso y le limpia los restos del pintalabios.

Armando empieza a pensar que preferiría quedarse con ella y pasar la velada juntos y solos, pero sabe que eso es un sueño… que se hará realidad cuando vuelvan.

Bajan al hall y se encuentran con Cata y Michel. Los caballeros elogian la belleza y elegancia de las damas… y éstas corresponden ponderando su prestancia… y después que todos han demostrado su buena crianza y educación… se suben a la van para ir al teatro Colonial, en el que se celebrará la gala final del reinado.



******************************************************



Todos disfrutan mucho, ya que se respira un ambiente muy agradable.

Se encuentran con antiguos conocidos como: Adriana, Claudia Elena, Andrea…, las cuales celebraron tanto el cambio de look de Betty, que hasta la animaron a dedicarse a modelar… si Armando decidía alguna vez prescindir de sus servicios…

Cuando empiezan a lanzarse los fuegos artificiales, todos se acercan a los balcones para verlos mejor.

Armando se coloca detrás de Betty abrazándola por la cintura, y ella complacida, apoya la espalda en él.

Armando comprueba que todos miran a los cohetes, y aprovecha para regalarla algún beso furtivo en la oreja.

Al terminar la traca final, se despiden de sus conocidos y se encaminan a la van.

Cata les propone volver al hotel dando un rodeo por la zona monumental, para admirar la ciudad antigua y la muralla iluminadas y aceptan de buen grado.

Armando y Betty van en el asiento trasero, ella recostada en él, y él con el brazo derecho sobre sus hombros, contemplando la belleza de la ciudad colonial.



******************************************************



Ya en el hotel, Armando la acompaña hasta la puerta de la habitación, con la más sana intención de entrar con ella para quedarse… pero Betty, mimosa, se hace rogar un poquito…

Él la desarma con tres preguntas encadenadas:

- Eeeeh… te abrochaste tú solita el vestido? Vas a poder desabrocharlo tú sin ayuda? O… cómo saldrás de él sin dañarlo?

Betty ríe dándose por vencida y le franquea el paso.

Encuentran una botella de cava en una cubeta con hielo, y dos copas: regalo del hotel por las fiestas locales.

Armando descorcha la botella, sirve… y van a sentarse a la terraza.

Allí levantan las copas y él brinda por ellos y porque su futuro sea feliz y desde luego… JUNTOS.

Betty le mira a los ojos, y sin retirar la mirada, choca su copa y ambos beben unos sorbos.

Durante un rato contemplan como las olas llegan mansas a la orilla, luego llenan nuevamente las copas, y siguen en un silencio cómodo y apacible.

Poco después, Betty se levanta para intentar quitarse el vestido y comprueba que no puede sola, así que le pide ayuda.

Armando se coloca detrás de ella… le tiemblan las manos…

- Betty, no veo el cierre…

- Es porque la cremallera va oculta. Mira por aquí! – Y señala la zona con un dedo.

- Ah! Ya la encontré!

Toma el cierre y lo desliza suavemente hacia abajo.

Disfruta contemplando su espalda. Se acerca despacio y besa varias vértebras de su columna… Ella está paralizada de dicha.

La levanta sobre el vestido que queda en el suelo, y la lleva a la cama.

Según la deposita sobre el lecho y comienzan a besarse… el sonido del teléfono les sobresalta, rompiendo el hechizo.

- Serán mis padres… para comprobar que ya me he recogido…

- Y efectivamente estás muy bien recogida… en mis brazos! – Remeda Armando. – Habla tranquila con ellos. Yo estaré muy calladito.

Naturalmente era D. Hermes para interesarse por su hija.

Armando, mientras, se dedica a acariciar toda la piel de Betty que no cubre la ropa interior… haciendo dibujos con el dedo índice.

Ella le ha retirado el dedo varias veces, pues no puede concentrarse en la conversación, pero él sigue jugando.

Al llegar al vientre tiene una idea… Se moja el dedo con saliva y dibuja un monigote: un círculo por cabeza, un óvalo por cuerpo y cuatro palitos por extremidades…

Si pudiera hacer que Betty quedase embarazada no se le volvería a volar… Si pudiera conseguir que concibiese un hijo, sería suya para siempre, olvidaría las dudas y la desconfianza que aún él le genera… además no volvería a darla jamás un motivo de queja…

Pero eso no es posible! No es más que una ilusión! Nunca le había importado, incluso le satisfacía… pero ahora que se reconoce loca y definitivamente enamorado de Betty… es una maldición!

Con tristeza besa el monigote y apoya la cabeza sobre él, esperando a que ella termine de hablar.

Cuando cuelga el auricular…

- Mi papá no entiende por qué no quiero que te den razón de mí. Y es que mi mamá no le contó…

- Tu mamá sabe…? - La interrumpe.

- No. Pero algo sospecha, aunque no imagina qué pueda ser.

- No sabes cómo me siento cada vez que recuerdo la canallada que te hice…, pero por más que lo desee… no se puede cambiar el pasado!

Y solloza enterrando la cara en el cuello de Betty, que le abraza y acoge.

- Olvidemos toda esa historia triste, Armando, ya…

Tomó su brazo para ponerlo alrededor de sí misma, al tiempo que ella también le abrazaba, y llenaba de besos todo lo que de él quedaba a su alcance.

Y crearon para los dos un recuerdo delicioso y excepcional de aquella noche. Un recuerdo que debía contribuir a olvidar otros anteriores muy dolorosos…



******************************************************



Cuando el sol entró por la terraza, todavía les encontró uno en brazos del otro.

Betty llevaba un tiempo despierta, pero se sentía tan a gusto, rodeada por los brazos de Armando…, que se mantenía muy quietica para prolongar indefinidamente el momento…

Pidieron al servicio de habitaciones que les subieran el desayuno, y aprovecharon a ducharse mientras, pero entraron al baño por separado para evitar tentaciones… ya que querían emplear su último día en Cartagena para conocer mejor la zona.

Al terminar de desayunar, Betty llamó a Cata calculando que ya estaría despierta y podrían verse.

Cata respondió que ya bajaba a la cafetería y quedaron allí.

Armando y Betty terminaron de alistarse y fueron al encuentro de su amiga, a la que encontraron tomando un opíparo desayuno.

- Buenos días, Dª Catalina. Se despertó con buen apetito! – Saluda Betty.

- Espléndidos días, amigos. Es que ayer apenas cené. Descansaron bien?

- Sí, hemos dormido muy bien. – Contesta Armando, mientras Betty prefiere callar. Continúa Armando: - Cata, díganos qué podemos visitar hoy por la mañana. Ya sabe que nuestro avión sale a media tarde…

No lo piensa mucho y les recomienda hacer una excursión a las Islas del Rosario, y aprovecha para relatarles la tradición que allí existe de hacerse perdonar en una de sus playas, la pequeña “Cala de la Reconciliación”.

Se miran ellos dos y se ven ilusionados. Responde Armando:

- Nos parece una gran idea, Cata. Y muy adecuada a nuestras circunstancias personales. Explíquenos cómo podemos llegar allá.

- No se preocupen que les llevo con la van al puerto, pero deben cambiarse la ropa.

Suben rápidos a ponerse un atuendo playero, y a aplicarse bronceador, ya que van a permanecer bastante tiempo al aire libre y al sol.

La conductora de Cata recoge a los tres en la puerta del hotel y les lleva hasta el puerto, dejándoles en el muelle, junto a la taquilla que despacha los billetes para ese viaje turístico.



******************************************************



Embarcan y se acomodan en unos asientos situados bajo una toldilla, con el fin de resguardarse del fuerte sol del trópico, mientras una suave y fresca brisa les acaricia la cara.

Disfrutan mucho de la agradable travesía.

Están muy a gusto juntos, se toman de la mano…, se regalan algún beso…, Armando le pasa un brazo por los hombros y ella apoya la cabeza con la mayor naturalidad…

Si resultara igual de fácil convivir en Ecomoda y en Bogotá…

Cuando llegan a la isla y el barco atraca en el pequeño muelle, se informan del horario de los viajes de regreso a Cartagena, y preguntan por la Playa de la Reconciliación.

Les indican el camino y como está bastante cerca, echan a andar dando un grato paseo por un sendero que bordea el mar, serpenteando por lo accidentado de la costa. Una hilera de frondosos árboles sombrea a los caminantes hasta la cala.

La contemplan desde arriba con reverencia, luego se miran y bajan la suave pendiente agarrados de la mano hasta llegar al agua, donde las olas lamen suavemente la arena con su vaivén…

Entonces, ellos se arrodillan mirándose a los ojos, se sientan de lado y… con las manos enlazadas van pidiéndose perdón por todo el dolor que se han causado…

- Betty, me siento más feliz y pleno de lo que he estado jamás. Te encontré, has escuchado mis explicaciones y aceptado mis disculpas, estás a mi lado... No sé que más puedo pedir... Sabes, creí que por mis errores te había perdido para siempre!

-Armando, te amo y creo que tú también me amas, aunque no hayas acertado en la forma y hayas seguido un camino tan tortuoso. Te he perdonado porque estoy convencida de que dices la verdad y tu engaño sólo duró unos días, porque muy pronto empezaste a sentir algo por mí aunque no lo reconocieses, ya que nunca lo habías sentido antes.

Él asiente y la abraza disfrutando de la intimidad que les proporciona la solitaria playa.

Luego se quedan en silencio, en la arena… de la mano… mirando el mar. Vuelven a encontrarse en paz consigo mismo y con el otro.

Armando se acerca y se besan… van a abrazarse prolongando más este momento sagrado cuando… oyen unas voces que se aproximan.

Es otra pareja que va a la playa para efectuar el mismo rito que ellos han protagonizado apenas media hora antes.

Se levantan y empiezan a andar cuesta arriba para hacer el camino de vuelta hasta el embarcadero, y allí esperar tranquilos el barco que les llevará de regreso a Cartagena.





CONTINUARÁ...



Hasta aquí llegamos por hoy, amigas. Deseo que os haya gustado este capi, pues para mí resulta muy entrañable. Besos a todas.

 
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