Contadores Gratis
Contador Web
 

 Return to Index  

MENDOZA.- Capítulo VI

May 22 2003 at 4:20 PM
No score for this post
Calipso  (no login)

 
- Entre todos van a acabar conmigo! – Hace un gesto de dolor, se lleva la mano a la cabeza y parece que se desmaya.

Todos se asustan, y Armando se siente culpable.

Atiende a su padre hasta que se recupera y:

- No te preocupes, papá. No voy a volver a discutir, ni plantear ningún problema con respecto a este asunto. Por mi parte, será como D. Hermes y tú habíais dispuesto.

Se sentó y no volvió a abrir la boca.





CAPÍTULO VI.


Betty estaba indecisa. No sabía si hablar o callar, y al fin se decidió a preguntar por su diario.

- Para qué quiere eso? Es vergonzoso! – Exclama su padre.

- Lo quiero porque es mío. Y lo vergonzoso es violar la intimidad de las personas.

- Cállese o no respondo! – Dice D. Hermes furibundo.

Armando se levanta y la dice:

- Betty, si quieres nos vamos.

- Creo que es lo mejor. Vámonos. – Se despide con un beso de su madre, y de los demás con un simple: - Nos vemos!

Armando la deja en casa y se va a su apartamento. Cada uno pasa la tarde rumiando sus desgracias.



******************************************************



El domingo transcurre para los dos sin pena ni gloria.

Armando se va al club a montar y Betty pasea por un parque cercano durante la tarde.

El lunes, como no habían quedado, Betty toma un taxi y llega temprano al trabajo.

Rato después, como está muy inquieta entra a su refugio, el hueco.

Oye un golpe en la puerta, y al volverse ve que es él quien entra.

- Te has comprado el vestido?

- No. Dado el entusiasmo que tenemos… servirá un traje de diario, no crees? – Dolida.

- Betty, sabes que te amo, pero…

- Pues cualquiera se atreve a volver a intentarlo. Ya viste el susto que nos dio tu padre…

- Quiero pedirte un poco de comprensión y tolerancia… - No sabe cómo decirlo. – Me gustaría salir algunas noches… para no asfixiarme, entiendes? A ver si paulatinamente me hago a la idea de estar casado…

Betty se queda estupefacta. Le mira de arriba a abajo sin poder dar crédito a la desfachatez del tipo. Pero será… cap…?

- Sin problemas, Armando. Podemos vivir como amigos, como compañeros de piso! Pero yo también gozaré de esa libertad de acción para salir cuando y con quien quiera… no?

- Naturalmente. – Dice desinflado.

- Y aún no hemos acordado cuando nos divorciamos. O aceptamos el plazo que puso tu padre? – Está rabiosa.

- Sí. Un año está bien.

Se da la vuelta y sale del despacho molesto. Cómo que ella va a querer salir por ahí sola? Ella es una muchacha decente, una señorita de familia, como dice su papá. Para qué va a querer salir sin él?



******************************************************



Pasan el día trabajando y evitando coincidir.

Casi a la hora de salir llega el chófer de D. Roberto con un sobre para Armando. Pero tiene instrucciones de entregárselo en presencia de Betty.

- Acompáñeme pues, Cristóbal.

Y los dos van a presidencia, llama a la puerta y entran. Habla Cristóbal:

- D. Roberto dice que deben leerlo juntos y luego responderme. Espero fuera. – Y sale.

Armando se acerca con la carta a Betty que permanece sentada.

Rasga el sobre, saca el papel, y poniéndolo ante los dos, lee a media voz:

“Queridos hijos:
La presente carta es para recordaros la cita que mañana martes, tenemos a las doce horas del mediodía en el juzgado.
Por favor, confirmad a Cristóbal vuestra asistencia.
Con nuestra mejor intención de hacer lo correcto, recibid un fuerte abrazo de vuestros padres:
Fdo. Hermes Pinzón y Roberto Mendoza”

Se miran incómodos.

- Qué harás, Armando?

- Ir y celebrar la boda. No queda otra. Y tú?

- Lo mismo.

Armando toma el teléfono y dice a Aura Mª que haga pasar al chófer.

Y cuando éste se presenta, le indica:

- Dígale a mi padre que allí estaremos los dos.

El hombre asiente, inclina la cabeza y se despide.

Se quedan en silencio hasta que finalmente habla él:

- Recoge ya y nos vamos. Voy a apagar mi ordenador.

Minutos después se encuentran en el lobby, coincidiendo con Mario que espera el ascensor.

Entran y pulsan el botón del aparcamiento.

- Qué hay, tigre? – Saluda Calderón despreocupado.

- Nada especial. Voy a llevar a Betty a su casa.

- Le provoca entonces venir de cacería conmigo?

Armando mira de reojo a Betty, que tiene la vista clavada en el panel de mandos del ascensor, y luego se vuelve directamente a su hermano, furioso con él por el poco tacto.

- Pues, NO. NO ME PROVOCA NADA!

- Pero, tigre. He quedado con una nena riquísima, que tiene una hermana gemela que se quedará solita…

- Calderón, no estoy de humor! Qué jartera con usted!

- Vamos, Mendoza…

- Que no quiero, carajo!!! – Está que muerde.

Se abren las puertas en el garaje y Armando toma a Betty del codo, pero ella se suelta.

Él la mira comprendiendo.

Entran al coche y arranca, saliendo a continuación y mezclándose con el denso tráfico de la tarde.

Betty le ve mirar el reloj y:

- Si se le hace tarde, yo tomo un taxi y… - Dice Betty con ironía.

- Tarde para qué…? – Pregunta él sin entender.

- Para ir con su amigo, naturalmente.

No se lo puede creer.

- Pero no me ha oído decirle que no deseo salir con él ni con sus amigas?

Nuevamente se hace el silencio. Al llegar a casa, Betty se despide.

- Hasta mañana, doctor.

- No me vuelvas a llamar doctor! Hasta mañana.




******************************************************




El martes la recoge a las siete y media como de costumbre.

Está taciturno y “ladra” los buenos días. Ella le responde azorada y nerviosa.

Llegan a Ecomoda y al salir del ascensor…

- Te recojo en presidencia a las once. Te parece bien?

Ella asiente y se van a trabajar hasta cinco minutos antes de las once, que llama a Aura Mª para avisarla que va a acudir a una reunión de trabajo con D. Armando, y que volverán después de comer.

Van en silencio en el coche y Armando siente verla tan asustada, pero no sabe qué hacer o decir.

Tiene que parar en un semáforo en rojo, y la mira, sorprendiéndose al verla temblar.

Se compadece, extiende su mano y toma una de ella, que acerca a sus labios y la besa.

- No tengas miedo. Sólo son unos papeles. O me temes a mí?

- No sé. Estoy muy nerviosa.

- No sabes si me temes? – Incrédulo.

- No te temo a ti. Temo tu actitud áspera y dura. Tu ira por ser obligado a casarte…

- Betty, ya hemos acordado divorciarnos al cabo de un año. Así pues, dejemos que transcurra ese tiempo sin amargarnos. Dentro de doce meses recuperaremos nuestra libertad, para seguir el propio camino…

Betty piensa: “Armando Mendoza, tengo doce meses para hacerme imprescindible para ti. No sé cómo, pero lo voy a intentar”. Y respira hondo varias veces intentando serenarse.



******************************************************



Llegan al juzgado y buscan las dependencias donde se celebran los matrimonios.

Allí les esperan los padres de los dos, Cata y Nicolás.

Las madres se acercan a sus respectivos hijos y hablan con ellos aparte unos segundos.

Armando observa muy serio a Nicolás, casi enojado; y se mosquea pensando que el muelón está celoso.

Les llaman, entran y se celebra la boda.

Cuando el juez pide los anillos, todos se miran angustiados, pues se han olvidado de ese detalle, pero Armando saca una cajita del bolsillo con dos alianzas, y se las intercambian.

Betty le sonríe agradecida y se le humedecen los ojos.

Después viene el momento de besar a la novia, y sorprende a todos y a Betty la primera, al abrazarla por la cintura y darle el beso más dulce que le ha dado nunca.

Al separarse y notarla estremecerse, la dice sonriendo y marcando hoyuelos:

- Lo tenía reservado para mi boda…

Concluye la ceremonia y tomando a Betty de la mano, se despide de todos menos de D. Hermes y D. Roberto y se van de allí.

- Dónde quieres que vayamos a celebrar?

- Tienes preferencias… o hay algún lugar vetado? – Pregunta aún nerviosa.

- Dónde desee la señora de Mendoza. – Y la sonríe tranquilizándola.

- Siempre he deseado volver en otras circunstancias al Mesón de San Diego, pero no sé si es oportuno. – Responde tímida.

- Es oportuno y adecuado lo que te provoque. Vamos allá!

Betty recuerda la desgraciada visita que hicieron la otra vez. Se sintió menospreciada y desea sacarse la espinita.

Entran y sale al encuentro el maître.

- Doctor Mendoza. Bienvenido. Desea una mesa apartada? – El hombre recuerda las preferencias de Armando.

- No. En el centro del salón estará bien.

Les sitúa donde solicita y trae las cartas.

- Mientras elegimos, tráiganos dos vinos blancos. – Se aleja el camarero y habla a Betty. – Sabes? Desde que di el “sí” y te puse el anillo, me siento mejor.

- Armando, gracias por haberlo aceptado.

- No te lo he hecho fácil. Estos días he estado desquiciado y tú no tienes la culpa. Has sido tan víctima como yo.

- Y, cómo te acordaste de las alianzas?

- Recuerdas que yo ayer miraba la hora en el auto? Iba a recogerlas y temía llegar tarde a causa del tráfico. No quería ir con Mario & Cny.

Ella posa su mano sobre la de él, encima de la mesa y le aprieta.



******************************************************



Empiezan a acudir clientes y van ocupando las mesas que quedaban libres.

Varios hombres y muchas señoritas saludan a Armando, y el les presenta a Betty.

- “Fulano de Tal”, … mi esposa, Beatriz.

La primera vez, Betty se sorprende enormemente, pero luego saluda con naturalidad a todas las amistades de su marido. Las cuales se dirigen a sus mesas estupefactas porque el soltero de oro de Bogotá, haya dejado de serlo.

Betty nota sobre ella muchas miradas indiscretas, pero disfruta tanto que olvida el mal rato que pasó la vez anterior.

Al salir, coinciden en las escaleras de la entrada con la mayor y mejor cotilla de la jet santafereña: Mónica Agudelo.

Él la saluda el primero, en lugar de intentar evitarla como acostumbra.

- Mónica, me alegro de verte. Mira, te presento a mi esposa, Beatriz.

La correveidile oficial se queda como si la hubiera dado un pasmo.

- QUÉ!!! Armando no te entendí!

- Sí me has entendido. Ja! Ja! Ja!

Y se va hacia el carro tan feliz, enlazando a Betty por la cintura.

- Satisfecha de tu estancia en el Mesón de San Diego?

- Te has pasado, Armando. Yo sólo quería venir a comer, sin más. Y tú has anunciado nuestro matrimonio a los cuatro vientos.

- Se me ha ocurrido sobre la marcha. No han querido nuestros padres que nos casáramos? Pues que lo sepa todo el mundo. Comprenderás que no voy a estar poniéndome y quitándome la alianza todo el día… Me ha complacido encontrarnos con Mónica, porque ahora tengo la certeza de que la noticia va a circular a la velocidad de la luz!




CONTINUARÁ...



Bueno, bueno, bueno... yo también estoy de acuerdo en que deben decidir ellos sobre su vida, pero... la historia es la historia, porque si no pasan cosas excepcionales, se nos acaba ya y es una sosería.

Armando parece más relajado, pero se mantendrá así o volverá a crisparse y ser borde?

Porfa, dad vuestra opinión aunque sea adversa, pues me gusta saber qué pensáis. Besos.

 
Scoring_Disabled_MsgRespond to this message   
Respuestas

Find more forums on TelenovelasCreate your own forum at Network54
 Copyright © 1999-2013 Network54. All rights reserved.   Terms of Use   Privacy Statement  
Contadores Gratis
Contador Web