| MENDOZA.- Capítulo XMay 31 2003 at 8:33 PM No score for this post | Calipso (no login) | |
| - Pues, no sé. Armando me desorienta muchas veces. Hay ocasiones en las que podría jurar que me ama... pero otras... tiene unas reacciones tan inesperadas y desconcertantes... Tan ilógicas...
- Tan MASCULINAS??? – Sugiere Cata.
Capítulo X.
- Sí. Esa es la palabra!
Mariana ha informado a Armando de la llegada de la relaciones públicas, y él en cuanto puede, va a saludarla atravesando por la sala de juntas.
Encuentra la puerta entornada y oye a Betty nombrarle, así que se queda escuchando.
- No sé si llegaré a aguantar el año. Yo le amo y es posible que él a mí también. A veces es maravilloso, pero empiezo a pensar que somos incompatibles. Si no madura y tiene una forma de actuar más responsable... estoy considerando la idea de pedir el divorcio.
- Pero, Betty, confíe en él. Está intentando adaptarse a la nueva vida, pero es natural que le cueste. Antes iba todas las noches “de cacería”... y ahora sólo se le ha volado tres o cuatro noches y porque estaban enfadados!
- No sé, Cata. Estoy desanimada.
- Sé que no soy la más adecuada, ya sabe que me he divorciado varias veces, pero le diré algo: El matrimonio es una carrera de fondo, y hay que considerar si merece la pena soportar algunas contrariedades a lo largo del camino, para ir atrayendo a su marido y conseguir que acabe comiendo en su mano…
- No tengo nada que pensar, le amo total y absolutamente, pero creo que a la próxima faena que haga, pediré el divorcio. Para mí es imprescindible saberle fiel, y si me da motivos para dudar, le dejaré.
Armando se da la vuelta y va a su despacho.
Tiene que convencer a Betty de su amor o la perderá.
Tiene que pensar algo...
De nuevo va a presidencia, pero por el lobby, toca en la puerta y entra.
Saluda a Cata y se sienta en el brazo del sillón que ocupa Betty, colocando una de sus manos en el hombro de ella que le queda más alejado.
Betty no sabe qué pensar de esta demostración de afecto delante de Cata.
Charlan los tres y luego viene Mario a buscarle para ir a comer con unos proveedores.
- Vuelvo después de la comida. Tú qué vas a hacer?
- Comeremos juntas y luego vengo también.
- De acuerdo. Que lo pasen rico. – Besa a Betty y añade. – Y no seas cruel criticándome, que te quiero mucho.
Betty mira a Cata y la pregunta cuando él sale:
- Nos habrá oído?
- No creo. Cuando entró estábamos hablando de mí.
- Has visto, ahora ha sido encantador. Pero me ve hablando con un amigo y cambia totalmente. Se vuelve duro como el pedernal, áspero, me mira echando fuego por los ojos...
- Eso son celos, Betty! Creo que te adora y no podría prescindir de ti.
- Cómo me gustaría!
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Después del trabajo van a casa.
Pasan una tarde apacible, pero ella le encuentra algo apagado.
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Son las siete y media de la mañana, y Betty se da cuenta que no oye ningún ruido en la habitación de Armando.
Él está despierto, pero como vio que anteayer ella se preocupaba al verle serio y creerle triste, ha pensado simular que está decaído para que le mime.
Espera que dándole lástima, se enternezca con él y puedan arreglar su relación definitivamente.
Está decidido a vivir su matrimonio plenamente, comprometiéndose con su esposa y sus obligaciones y responsabilidades.
Ve que pasa el tiempo y Betty no se interesa por él.
Está a punto de levantarse, cuando oye llamar a la puerta. Responde:
- Sí?
- Armando? – Y entra en la habitación que está a media luz. – Te sucede algo? Estás bien?
- Sí, bueno... no. No sé...
- Qué te pasa?
- No tengo fuerzas…
Sonríe astuto, ya que ha conseguido preocuparla y espera importarla lo suficiente para que ella quiera ayudarle.
- Bueno, voy a traerte el desayuno, y luego te levantas, sí?
- No sé…
Betty va a la cocina y le trae café, zumo de naranja y tostadas con mantequilla y mermelada.
Le encuentra en la misma postura.
- Armando, siéntate y te doy la bandeja.
- No me apetece, Betty.
- Por favor, no vas a querer el desayuno tan rico que te he preparado?
Se voltea quedando boca arriba y la mira triste.
- Qué buena eres conmigo! Ves como no te merezco?
- Deja de decir ya esas tontadas o me enfado! – Le dice Betty con firmeza.
Él no responde, pero se sienta en la cama y levanta las manos para que le entregue la bandeja.
- Cómo lo siento, pero no tengo apetito.
Baja la cabeza y le cae una lágrima que seca apresuradamente.
- A ver, yo te doy. Con qué empezamos? – Dice sentándose a su lado.
Y poco a poco, consigue que vaya tomando el zumo, el café y una tostada.
- Voy a llevar esto a la cocina y vengo a ayudarte.
- Está bien… – Aparentemente resignado ante su empeño.
Betty vuelve, le destapa, toma de las manos y tira de él, que pone los pies en el suelo, pero al ir a levantarse, cae sobre la cama.
- Las piernas no me sostienen… Te digo que no tengo fuerzas!
- Armando, me estás asustando! Estás haciendo teatro?
- Betty, cómo crees? Además, me cuesta tragar.
- Dime el teléfono de tu médico.
- No necesito. En uno o dos días, seguro que estoy bien.
Le ve muy seguro pero piensa: “Mañana llamaré al médico si no mejora…”
- Voy a avisar a Aura Mª para decirle que hoy no vamos a ir, y que si necesita algo, nos llame o mande un e-mail. También encenderé el PC y trabajaré en el despacho.
En ese momento llega Juani y se sorprende al encontrarles en casa.
Se interesa por la salud de su jefe y después se pone con sus quehaceres.
Betty va al estudio, conecta el ordenador y trabaja un par de horas. Entonces se toma un descanso y va al cuarto de él para ver cómo está.
Entra, se acerca a la cama y le encuentra dormido.
Toca su frente y como le parece que está algo caliente, se la besa.
Él abre los ojos. No estaba dormido profundamente, pero al hacerse el enfermito, no puede leer, ni oír música, y ha dado una cabezada.
- Qué tal estás?
- Igual.
- Necesitas que te traiga algo o que te ayude…
- Si me ayudas a llegar al baño…
- Claro!
Le ofrece su brazo para que Armando se apoye.
Él se levanta aparentando debilidad, pero esta vez no se deja caer, pues ahora necesita ir al servicio.
Cierra la puerta y Betty le espera, por si la necesita.
Cuando sale y vuelve a la cama, ella va al estudio y sigue trabajando.
Y en este plan transcurre el día.
Armando sigue con cara lánguida, Juani le ha preparado su comida preferida, y Betty está empezando a creer que podría ser verdad que algo le ocurre.
Por la noche va a desearle que descanse bien y que se mejore, y él aprovecha a mostrarse mimoso.
- Me vas a dejar solito?
- Naturalmente. Si una persona está enferma, hay que dejarla lo más cómoda posible, y compartir la cama hará que no descanses bien.
- Betty, no te vayas! Me siento mejor si estás conmigo. – Insiste como un niño consentido.
Ella le mira con los ojos entrecerrados, porque no se fía lo más mínimo.
Le cree muy capaz de estar simulando, y contesta finalmente:
- De acuerdo, pero si mañana no estás mejor, llamaré a un médico, y con lo que diga, avisaré a tus papás.
Betty va al baño y a su habitación para cambiarse.
Él también aprovecha para ir apresuradamente a su servicio, para asearse y perfumarse.
Luego vuelve, estira las sábanas, ahueca las almohadas y se mete de nuevo en la cama con cara de niño bueno y sonrisa de oreja a oreja.
Oye venir a Betty y quita a tiempo la cara sonriente, para ponerla de sufrimiento.
Ella llega con un libro, se acuesta en el lado libre y le pregunta si le molesta que deje encendida la luz de su mesilla para leer.
- Desde luego que no.
- Armando, te has echado colonia? – Percibe su aroma inconfundible.
- Naturalmente. Y me he aseado. Todo el día acá metido! Una cosa es ser un tigre… y otra bien distinta es oler a tigre! – Responde haciéndose el ofendido. – Quiero atraerte, no ahuyentarte.
- Vale, no te molestes.
Comprende que haya querido lavarse, sobre todo yendo a compartir el lecho.
- Betty, quiero mimos…
- Cómo así? No estás enfermito?
- Por eso!
- Y cómo qué tipo de mimos desea el bebé?
- Besitos… alguna caricia… que me acunes…
- Armando, que tienes treinta años!
- Bueno, si no quieres… - Se voltea hacia su lado como desalentado.
- Anda, ven. Ya decía mi abuelita: “No siento que el niño enfermó, sino el mimo que le quedó…”
Rato después, Betty decide que ya ha tenido suficiente ración de carantoñas, y que hay que descansar.
Apagan las lamparitas y se duermen tomados de la mano.
Varias veces a lo largo de la noche, ella le ha tocado la frente y le ha notado algo templado.
De madrugada empieza a toser con tos tan seca que se despiertan.
- Voy a traerte un vaso de agua y te vas a poner el termómetro.
- Bueno.
Se queda pensando: “Al final, voy a caer enfermo…”
- Bebe despacio para humedecer bien la garganta. - Le aconseja Betty.
- Me duele al pasar el agua como si quemase. – Comenta al beber.
Le pone el termómetro y…
- 38´5ºC. Voy a darte algo para bajar la fiebre.
Está arrepentido de haber simulado enfermedad. “Lo que pensé, si seré desgraciado… que ahora voy y me pongo enfermo de verdad!”
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Por la mañana, Betty llama a un amigo de Armando que es médico.
- Compadre, tienes una faringitis. Pero tampoco es nada del otro mundo. Me parece que eres un poco quejica.
- Cómo así, Carlos? – Le hace una seña hacia Betty. – Mi mujer va a creer que soy un flojucho!
- Hombre, la faringitis es bastante molesta, y comprendo que te guste que te mimen. – La mira sonriendo. – Te voy a recetar un antibiótico para que lo tomes cada doce horas, bebe mucho líquido: agua, zumos… y dentro de dos días estarás nuevo.
Betty toma la receta y se la da a Juani con el dinero, para que vaya a comprarla a la farmacia.
Luego regresa a la habitación y les encuentra despidiéndose. La dice:
- Armando es mi amigo, pero tengo que reconocer que es muy mal enfermo: exagerado, consentido… como si se estuviera muriendo!
- Ayer me asustó un poco cuando dijo que no tenía fuerzas para levantarse…
- Pues, si le quiere tener recuperado pronto, siga las instrucciones de los dos: yo le receto el antibiótico y muchos zumos, y él se autorreceta mimos…
Le miran y ven que asiente sonriendo.
Se estrechan la mano amistosamente, y Betty acompaña al médico que se va.
CONTINUARÁ...
Armando quiere atraerla y no se le ocurre otro sistema que darle penita... Por lo menos ha renunciado a salir de rumba con su amiguísimo, el impresentable.
Creéis que conseguirá su objetivo, o Betty lo descubrirá y le dará su merecido?
Próximamente lo descubriréis, pero de momento podéis opinar. Besos. | |
| Respuestas- Que pillin que ha salido - marg on May 31, 2003, 8:53 PM
- pos con la mala suerte que tiene - mari on May 31, 2003, 9:14 PM
- Yo espero que le pille - Eternidad on May 31, 2003, 9:28 PM
- ¡Jejeje! A mi me encanta que haga eso... - María quehubo? on May 31, 2003, 9:46 PM
- si es que esta Betty no sabe... - Sandra on May 31, 2003, 10:42 PM
- pues si lo pilla no creo que - marisa on May 31, 2003, 10:44 PM
- pobrecito - Gala on May 31, 2003, 11:11 PM
- Pues no es tanta la mentira.. - Mar (mex) on May 31, 2003, 11:14 PM
- Bueno un poco cuentista sí que es - Sara on Jun 1, 2003, 12:01 AM
- bueno como..... - isabel on Jun 1, 2003, 1:36 AM
- ¡Pero que mimoso...! - Cata on Jun 1, 2003, 8:38 AM
- YO CREO QUE COMO ARMANDO - AINARA on Jun 1, 2003, 2:10 PM
- Si a mi me engañan así... - Rocio on Jun 1, 2003, 2:50 PM
- Al final cayó en su propia trampa... - Sara Guerrero on Jun 1, 2003, 3:39 PM
- Ay, ¡que tan creído Armando! - Atenais on Jun 2, 2003, 12:46 AM
- Pues si Bey no quiere, lo mimo yoooooo - maricarmen on Jun 4, 2003, 5:37 PM
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