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Los tigretones de Bogotá.- Capítulo III

September 11 2003 at 5:00 PM
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Calipso  (no login)

 

- Hay algún error, doctor? – Pregunta extrañado en perfecto español.

- Creo que sí. No veo el nombre de la amiga de Catalina Ángel. Ella nos habló de esa joven, y parece ser que estaba muy preparada.

Gutiérrez está congestionado. El presidente parece estar interesado en aquella niña impertinente que no aceptó sus requiebros y le rechazó muy digna.

Él, en venganza, no la ha incluido. Y, qué casualidad! Es recomendada de Dª Catalina.

- Perdón, D. Armando. Iré a mi despacho para ver si se ha “traspapelado” la solicitud de esa señorita. Sorry…

- GUTIÉRREZ...





Capítulo III: Abandonando el nido.



El pobre baboso vuela a su oficina, y trae en la mano dos solicitudes “traspapeladas”. La de Betty, y la de otra muchacha que también debió rechazar sus avances…

Armando le examina sospechando alguna estratagema y toma los papeles con genio. Le mira tan intensamente que Gutiérrez enrojece.

- Será que puede explicarme por qué esas dos solicitudes no estaban con las demás, y por tanto no se habían incluido sus nombres en el listado?

- D. Armando... se traspapelaron... No me lo puedo explicar! – Contesta al borde de una apoplejía.

- Gutiérrez... averiguaré si es usted un inepto, como parece demostrar la pérdida de esos documentos, o si aquí hay “gato encerrado”... – Hace una pausa. - Puede retirarse. Voy a examinarlos cuidadosamente para ver quien puede convenir más a la empresa.

Toma en la mano la hoja de vida de Betty y comprueba que es impresionante, así que viendo que puede justificar fácilmente la elección, no mira más solicitudes.

Descuelga el teléfono y marca el número de ella.

- Aló? – Contesta Dª Julia.

- Deseo hablar con la doctora Beatriz Pinzón.

- Es que ella no está ahorita en casa. Quién es usted, señor?

- Vea, la llamo de una empresa de Bogotá en la que presentó el viernes una solicitud de trabajo. – Explica Armando.

- Ah, muy bien, señor. Yo soy su mamá, y puede darme el recado…

- No se moleste. Si es tan amable y me dice a qué hora regresa, pues ya vuelvo a llamarla más tarde. Soy Armando Mendoza, el presidente de Ecomoda.

- Gusto en saludarle, doctor Mendoza. Pero no sé cuando estará de vuelta, pues salió con su novio y no me dijo…

- Su NOVIO??? – La interrumpe espantado.

- Sí señor. Su novio, Michel. – Confirma la mamá.

Armando disimula como puede su rabia y celos.

- Señora, por favor. Dígale que me llame si llega antes de que vuelva a telefonear yo. Muchas gracias.

Y cuelga muy contrariado y molesto.

Deja los expedientes en un lado de la mesa y se vuelve para trabajar en el ordenador. Pero no se concentra!

“Maldita sea! Betty con novio! Bien pensado, es normal, porque es bien bonita… pero en ningún momento se le ocurrió y ella no le dijo nada!”

Intenta centrarse nuevamente en el trabajo, pero, ni modo!

“Ese novio… no creo que la llegue muy dentro… Sé que se estremeció en mis brazos! No. Ese… Michel… dijo su mamá, ése no llena a Betty!”

El pobre bello bobo está pasando uno de los peores momentos de su vida. Y, en definitiva, no se entiende a sí mismo: “Si para mí sólo es una gacela… más interesante que las otras, pero sólo eso…”

Eso cree el muy ingenuo.



******************************************************



Mario viene a buscarle para ir a comer, y él, que lleva más de una hora esperando la llamada de Betty, no quiere dar explicaciones a su hermano y se levanta diligente del sillón.

- Vamos, Calderón. Tengo apetito!

Al regresar dos horas después, va derecho hacia la peliteñida.

- Ha llamado alguien, Patricia?

- Ay, Armando! No sé! Acabo de venir de almorzar con Marce…

- Soy el presidente y tengo la secretaria más incompetente de toda Colombia! Y esto va a terminar YA! Es tan bruta que no sirve para nada, y además tiene el descaro de llamarme por mi nombre, ni “don”, ni “doctor”, no. Ella que es la presidenta de la república, me llama A R M A N D O! Y quién la dio permiso? Quién? Ah?

Tiene razón con respecto a la incompetencia y las pocas luces de Pattypat, pero está pagando con ella la decepción y el enojo producidos por la intranquilidad que siente ante la falta de noticias de Betty.

Se dirige a presidencia para llamar de nuevo a Cartagena, dejando a todos en el lobby silenciosos y expectantes por su explosión.

No se decide.

Y si ella no está todavía en casa?

A las cinco y media ya no aguanta más. Toma el auricular y marca el número.

Lo que se temía… aún está con el novio!

- Señora, por favor, cuando llegue dígale que llame a Armando Mendoza, a Ecomoda o al celular. – Se controla como buenamente puede. – Es importante. Y muchas gracias.

Cuelga furibundo y ni siquiera hace el intento de ponerse a trabajar.

“Esa niña! Qué estará haciendo esa niña?”

Se abre la puerta sin que él lo aprecie.

- Mi amor, vámonos! Tengo unas invitaciones para la inauguración del nuevo punto de ventas de Colmoda.

- Ay, Marcela! QUÉ JARTERA! Crees que a mí me importa algo el nuevo punto de ventas de Colmoda? Acaso será que no tengo otro interés en la vida que esa inauguración? Y encima aguantar toda la noche a Diego y Bárbara? Ya, Marcela! Ve tú!

Se queda tan sorprendida por la reacción de Armando que no le contraría.

- Vale, vale, vale… Si el doctor Mendoza no desea asistir, lo haré yo. Sola, como parece que estoy siempre últimamente. Chao, Armando!

Sale de presidencia y sólo unos minutos después…

- Tigre, vámonos, que he quedado con dos gatitas de angora… mmm…

- Pues espero que lo pase rico, Calderón. Yo me voy a mi apartamento.

- Hermano, le ocurre algo? – Piensa un poco. Lo justito, y porque está en su onda, y añade. – No será que extraña a la gacelita de Cartagena? – Con cara de sátiro.

- Pues vea que sí! Como que me ha dejado muy conmocionado.

- Bueno, váyase a llorar a su apartamento. Pero mañana ya la olvidó y vuelve a la cacería con su hermano, ah?

- O.K. Calderón. – Dice para que le deje en paz.

Se levanta y van los dos al parqueadero a por sus carros.



******************************************************



Está en casa sirviéndose un whisky, cuando suena el celular.

Cuenta hasta diez, consciente de que tiene que serenarse y contesta.

- Aló! – Le sale más seco de lo que deseaba.

- D. Armando, soy Betty. – Sonríe al notar que está molesto.

- Será que consiguió separarse ya de su NOVIO? Llevo esperando todo el día!

Se dice a sí mismo: “ARMANDO! ASÍ NO!!!” Pero es incapaz de serenarse.

- Desea comunicarme algo importante, doctor? – Betty responde seria, pero sin pararle bolas y disfrutando.

“Lo ves, Armando? Te lo dije! No la hagas reclamos. No tienes nada sobre ella. Sólo fueron un baile y un besico…” Consigue controlarse un poco, pero le sale seco de nuevo.

- Sí. Quería comunicarle que la elegí a usted para ocupar el puesto de asesor financiero, y que es conveniente que se incorpore lo antes posible.

- Y… “lo antes posible” es mañana…? O la próxima semana…? – Le pregunta insinuante, mimosa.

- Beatriz, está jugando conmigo?

- No, doctor. Cómo así? – Dulce.

- No me habló de ese novio con el que lo pasa tan rico… que no encuentra la hora de separarse de él y regresarse a casa… - Exigente de nuevo.

- D. Armando! – En tono de aviso.

- Quita el “don”. – Vuelve a hablarla de tú.

- Ahora es mi jefe…

- Di mi nombre, sólo! – Pide hablando muy bajito.

- Armando…

- Betty… me angustié. No me dijiste… Discúlpame! - Balbucea.

- Key…! Voy a reservar pasaje para “lo antes posible” y le aviso. Ah! Sabe si podré compartir piso con alguna compañera de trabajo?

- Mañana lo averiguaré.

- Está bien. Nos estamos hablando.

- NO! No te despidas! Betty, he querido conversar contigo todo el día. Lo he pasado mal imaginando… - Mimoso.

- Armando, usted tiene a su prometida…

- Sí, yo sé. Pero ya te conté que el compromiso, prácticamente me fue impuesto. Para mí, Marcela sólo es una vieja amiga. Pero imagino que lo tuyo con tu novio… será bien distinto, no?

- Armando, cuando esté en Bogotá, hablamos. Chao!

Betty está tan satisfecha como el gato que se comió al canario. Armando está CELOSO!

Ella ha empleado todo el día en explicarle a Michel que se va a trabajar a Bogotá, y que deben cortar el noviazgo, pues si mientras estaban cerca avanzaron poco… ahora les resultará más difícil, y es mejor que estén libres… En definitiva, no quiere que sufra innecesariamente y no le ha hablado de su atracción por Armando.

No sabe si llegará a algo con el cachaco, pero lo que tiene muy claro es que quien la mueve el piso es ÉL.

Y Michel nunca será más que un buen amigo.

Éste quería seguir a pesar de la distancia, pues está muy enamorado, y piensa que Betty sólo necesita tiempo para terminar de decidirse a aceptarle totalmente.

Finalmente, acepta cortar y darse un tiempo. Es lo más que Betty consiguió, pero se siente satisfecha.

Así no tendrá la sensación de traicionarle si avanza su relación con Armando.



******************************************************



Después de la cena, mientras toman café, Betty informa a sus padres.

- Sabéis que ha llamado el doctor Mendoza… Es porque me han dado el puesto de asesor financiero de su empresa, Ecomoda, y tengo que incorporarme inmediatamente.

- En Bogotá? – Pregunta D. Hermes.

- Sí, papá. En Bogotá.

- Y usted sola, mamita? Cómo va a defenderse? – Dª Julia siempre tan maternal.

- Intentaré compartir piso con algunas compañeras de trabajo. Y me arreglaré muy bien, mamá. No se preocupe, no soy bruta y enseguida aprenderé a organizarme.

- No termino de hacerme a la idea. Usted sola, tan lejos de su familia… - Rumia bajo D. Hermes.

- Es ley de vida, papá. Las crías terminan aprendiendo a volar y abandonan el nido.

El hombre asiente con la cabeza, en silencio, y sube las escaleras hacia su dormitorio.

Dª Julia se queda recogiendo la mesa con Betty, y termina soltando lo que lleva meditando todo el día.

- Bettica… y ese doctor Mendoza… parecía que tenía mucho interés en hablar con usted…

- Ay, mamá! Naturalmente. Mi expediente es el mejor de todos los candidatos que se presentaron para ocupar el puesto!

- Será, será… - Pero la buena señora, que no tiene un pelo de tonta, no se queda convencida. A ella la parecía un interés personal, y para nada laboral.



******************************************************



Por la mañana temprano reserva por teléfono pasaje a Bogotá, en el vuelo de mediodía y después hace el equipaje.

Poca ropa, porque la de Cartagena, no sirve en la capital. Tendrá que comprar vestuario adecuado al trabajo y al clima.

Llama a Armando y le comunica en qué vuelo viaja, y la hora prevista de llegada. Le nota contento.

Poco después sale con sus papás camino del aeropuerto.

- Bettica, m´hija. Cuidese mucho y llámenos cuando llegue. – La recomienda su mamá.

- Hija… recuerde que el diablo es puerco…

- Les quiero mucho! – Dice Betty abrazándoles.

Se despiden los tres muy emocionados, y Betty se dirige a la puerta que han dicho por los altavoces.



CONTINUARÁ...



Hola, m´hijitas!

No os preocupéis, que Armando anda mosqueado con Guttigut...

Y qué os ha parecido el susto del bello bobo al enterarse que Betty estaba con su novio? Je! Je!
Acaso se cree único?

El pobre está "virgen" en sentimientos, y claro... tendrá que aprender un poco antes de acabar la historia. Besos.

 
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