Contadores Gratis
Contador Web
 

 Return to Index  

CARTA A LOS REYES MAGOS.- Capítulo XIV

January 25 2005 at 6:19 PM
No score for this post
Calipso  (no login)

 
El día transcurre lentamente.

Pasa la mañana en la playa, por la tarde da un largo paseo, y ni por un solo instante deja de tener a Armando presente en sus pensamientos.




######################################




Capítulo XIV.- Ya no tengo más dudas.


3 de enero.

Cuando despierta, la luz que se filtra por las finas cortinas la revela que ya es de día, pero se arrebuja con la sábana porque sus sueños no la han abandonado aún por completo.

De pronto abre los ojos y mira el reloj. Apenas faltan unos minutos para que le traigan el desayuno, así que se despereza, se levanta y entra al baño.

Le da el tiempo justo a terminar cuando oye llamar a la puerta. Abre sin sospechar nada especial hasta que ve la cara de la camarera.

Es la misma joven, pero con una sonrisa aún mayor pintada en su cara.

- Buenos y felices días, señorita, permiso.

Y de nuevo va hasta la mesa de la terraza a soltar su cargamento, consistente en la bandeja habitual que porta en una mano con habilidad, y una caja enorme, larga y plana envuelta en satén negro, en la otra mano.

Después, la simpática muchacha se despide con una gran sonrisa y sale.

Betty va directa a por la caja, y al abrirla aparece una deslumbrante galaxia de exquisitos y tentadores bombones.

Chocolate amargo, suave, negro y brillante.



Sólo con mirarlos podía casi sentir el delicado crujido de sus cubiertas glaseadas sobre la lengua... gustar su relleno de trufas, de almendras, de cerezas con brandy, de turrón, de licor...

Entonces ve el sobrecito y se lanza a por la tarjeta.

“Buenos y chocolateados días, mi amor.

Hoy te envío una caja doble de bombones porque quedan dos días para que estemos juntos.

Infinitos besos de tu Armando.”


Pasa el día ilusionada y tranquila haciendo turismo por la isla y cena pronto en el comedor del hotel.



#############################



4 de enero.

A la mañana siguiente se despierta inquieta, curiosa por saber si hoy también recibirá un regalo con el desayuno.

Se levanta temprano muy impaciente, y se sienta en un silloncito cercano a la puerta dispuesta a esperar a la camarera.

Abre inmediatamente al oír la llamada y mira la bandeja desazonada, porque con los nervios no ve nada más que el desayuno.

Sigue hasta la terraza a la divertida joven, y mientras la muchacha se retira riendo discretamente, ella escudriña entre el plato, la taza, la copa de zumo y el florerito buscando algo... hasta que ve asomar un trozo de papel bajo una abultada servilleta.

La levanta con rapidez y descubre un paquetito cuidadosamente envuelto.

Al desdoblar el plateado papel aparece un frasco de su perfume favorito, ese que sólo le regala él.

Sostiene la botellita en sus manos inmensamente satisfecha, y levanta el tapón de cristal artísticamente tallado con la forma de un pájaro en pleno vuelo, para aspirar la delicada y familiar fragancia.

Cierra los ojos un instante para disfrutar los recuerdos que le evoca, y luego saca la tarjetita del sobre y lee.

“Buenos y perfumados días, mi vida. Ponte una gota de perfume en cada lugar que desees ser besada por mí cuando mañana estemos juntos.

Sólo nos queda un día de estar separados, uno en toda la eternidad, sí? Pero se me hará larguísimo.

Te ama profundamente tu Armando.”


Besa la tarjeta donde está escrito el nombre de él, y queda absorta con mirada soñadora en la terraza hasta que suena su celular, y la devuelve a la realidad.

- Aló?

- Betty, la llamé a Ecomoda y me dijeron que está de vacaciones, así que como me provoca hablar con usted un ratico...

- Cata! Me da mucho gusto. Feliz año nuevo!

- Igualmente. Vea, es que al saber que fue a las Islas del Rosario, quería decirle que no deje de visitar una playa muy especial. Cuentan una leyenda según la cual, los enamorados pueden conjurar a la persona amada para averiguar si es sincera...

- Cómo así? Cuénteme.

Y Cata le cuenta...

Nada más colgar el teléfono, se viste y baja a recepción para informarse. Allá la confirman la existencia de la citada playa y de su leyenda, así como también la indican cómo llegar.

- Igualmente no debe dejar de acudir al Oceanario Islas del Rosario y al Parque Nacional Natural “Corales del Rosario”, que es el único parque submarino del país. Tenga estos folletos, señorita Pinzón. –Aconseja la recepcionista.

- Gracias.

Betty toma los cuadernillos y rato después, cuando se tumba en una hamaca bajo una sombrilla, los abre y lee con interés.



################################



Esa misma tarde decide ir a la playa que le recomendó Cata porque siente curiosidad y en el hotel dijeron que estaba bastante cerca.

“Un agradable paseíto” , según palabras textuales de la señorita.

No confía en tener ninguna experiencia extraordinaria en ese lugar, pues se considera una mujer racional y equilibrada que no cree en hechos sobrenaturales o extrasensoriales, pero se dice que así conocerá un bello rincón de la isla...

Lleva como media hora caminando por un sombreado paseo entre árboles, cuando la vegetación empieza a hacerse más escasa, al tiempo que en el suelo la tierra va perdiendo terreno a favor de la arena.

Sólo las palmeras, muchas de ellas inclinadas por el empuje casi constante de la brisa, sobreviven en el árido medio.

Se descalza, y atraída como siempre por el mar, camina despacio hasta la orilla donde las olas de agua cristalina llegan mansas y se retiran luego lentamente, sin prisa, como con pereza.

Allá se agacha sentándose de lado para que el agua le moje los pies con su vaivén.

Deja volar su mente y cómo no! Piensa en él.

Finalmente entra en ese juego en el que no cree, y le invoca.

Pasan unos segundos, casi un minuto, y cuando levanta la cabeza se lleva la mayor impresión de su vida.

Con camisa y pantalón blanco como un isleño, Armando avanza hacia ella caminando despacio por el agua.

Betty es incapaz de reaccionar, y le observa boquiabierta hasta que él llega y se arrodilla delante de ella.

- Armando...? –Pregunta extendiendo la mano para tocarle.

- Sí, mi amor. –Sonríe sereno.- Me has llamado y acá estoy para despejar tus dudas.

Betty es incapaz de pronunciar palabra.

- Vamos, cielo, tranquilízate y confía en mí.

Esas últimas palabras son tan propias de Armando, que vuelve a la vida.

- Deseo... deseo saber cuales son tus verdaderos sentimientos hacia mí.

- AMOR, Betty. Amor auténtico, infinito y profundo. YA tengo la seguridad total y absoluta de que mi amor por ti es eterno y total. Perdona mi antigua conducta de casanova prepotente y estúpido, porque yo entonces sólo era un cap... promiscuo, el “tigre de Bogotá”. Un imbécil que no valoraba ni respetaba a las mujeres, y consideraba que sólo estaban en el mundo para su disfrute. Mi frivolidad era mayúscula, pero gracias a ti, mi vida ha dejado de ser una vacuidad y ha cobrado sentido. Te juro que me siento muy avergonzado de aquella época. Y ahora sé que amarte me ha salvado.

Ha hablado con tal sentimiento que ella ha quedado convencida de su sinceridad.

- Yo también te amo, Armando.

- Gracias, mi vida. Quieres algo más de mí ahora?

- No. No tengo más preguntas, ni dudas...

Se sonríen con dulzura, luego él se pone en pie y vuelve sobre sus pasos.

Betty aún permanece allá un buen rato, mirando al lugar por donde él ha desaparecido, después se levanta y regresa al hotel todavía un poco desconcertada y conmovida.

Comienza a anochecer.



#############################



5 de enero.


El avión de Armando aterriza al amanecer en el aeropuerto de Cartagena y él es de los primeros en bajar la escalerilla y saltar a tierra.

Cruza el vestíbulo a grandes zancadas con la bolsa de viaje en la mano, y toma inmediatamente un taxi.

- Lléveme al puerto. Al muelle del que zarpan los barcos que van a las Islas del Rosario.

- Inmediatamente, señor.

Aproximadamente media hora después está a bordo de un barco que cruza la bahía y le llevará a Barú en poco más de una hora.

Esta isla es una de las mayores de las veintisiete que forman el archipiélago del Rosario. Y sobre todo, es donde le espera Betty.

Está tan impaciente por reunirse con ella que no se sienta. Prefiere ir de pie, apoyado en la barandilla de babor para contemplar las transparentes aguas y ver los bancos coralinos sobre los que se cimentan las islas.

A pesar de la belleza del paisaje, él apenas disfruta la travesía por el afán que tiene de llegar junto a ella, pero aún así, la maravilla de las aguas cristalinas, las playas de arena finísima, y la placidez que se respira en el ambiente le sugieren lo que sería estar a solas con Betty en ese paraíso.

Nadar, bucear, jugar... recorrer los preciosos rincones que ofrecen las exuberantes islas juntos...

De pronto llama su atención un banco de peces plateados que nadan veloces y se mantienen en paralelo al barco durante unos minutos. Luego cambian de dirección y les ve perderse en el arrecife de coral.

Cuando la pequeña embarcación comienza a atracar en el muelle pesquero de Barú, él por fin se nota relajado y jovial, incluso empieza a ser consciente de la belleza que le rodea.

Cada vez falta menos para verla, abrazarla y besarla... pues está seguro de ser bien recibido.

Desciende la pasarela y un joven con el nombre del hotel bordado en el bolsillo de la camisa se le acerca y pregunta.

- Doctor Armando Mendoza?

- Sí, soy yo.

- Vengo a recogerle y a darle la bienvenida en nombre del hotel. Acompáñeme, por favor.

Le sigue hasta el coche que tiene en el aparcamiento del puerto, y en unos pocos minutos llegan al hotel.

Armando se registra en recepción, sube a su habitación y toma el teléfono interno. Consigue hablar con el jefe de cocina y entra al baño mientras le suben su encargo.

Cuando poco después se lo trae un camarero, él lo examina cuidadosamente y satisfecho por el aspecto, se dirige con ello a la habitación de Betty.


CONTINUARÁ...



#################################



Hola, malpensadas, ya habéis visto que el bello bobo no ha ido a las Islas del Rosario antes del día acordado. Y es que está tan juiciosito que ahora apenas le reconocemos.

Quién se atreve a decir cuál es el último regalo sorpresa que tiene para Betty?

Y por último tengo que comunicaros que sólo nos queda un capi para finiquitar la historia. Siempre me da pena acabarlas, pero...

Muchos besos y gracias por vuestras opiniones.

 
Scoring disabled. You must be logged in to score posts.Respond to this message   
Respuestas

Find more forums on TelenovelasCreate your own forum at Network54
 Copyright © 1999-2014 Network54. All rights reserved.   Terms of Use   Privacy Statement  
Contadores Gratis
Contador Web