| QUIÉN FUE TU PRIMER AMOR, PAPÁ? - Capítulo VIIIMarch 23 2007 at 9:46 PM No score for this post | Calipso (no login) | |
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- No puede imaginar cuantas veces vine aquí en los dos primeros años, hasta que nació Susi, sólo para ver si había luz en su ventana.
Betty le mira conmovida.
- Aquel engaño desencadenó mucho dolor, don Armando.
- Yo sé. Y todo por mi culpa. Por mi estupidez… -Da con la palma de la mano en el volante.
De modo totalmente espontáneo, Betty pone una de sus manos sobre la de él para confortarle, y Armando entonces la levanta y se la besa.
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Capítulo VIII.- Una foto mía???
- Ahora… -Mirándola intensamente a los ojos.- …tendremos que vernos con cierta frecuencia.
- Por las niñas, claro. –Asiente Betty.
- Naturalmente. –Sonríe pícaro.- Son las mejores amigas, de modo que no podemos mantenerlas separadas.
- Doctor…
- Armando. –La corrige.
- Armando, sabe qué? Hay algo en el comportamiento de nuestras hijas que me ha hecho sospechar.
- Qué cosas? Sospechar qué? –Pregunta serio.
- Pues el otro sábado estaban bastante decepcionadas porque usted no había podido ir. Susi sería natural, pero es que también estaba así Marie.
- Será que querían presentar a sus padres y no pudieron.
- Puede ser, pero hoy me he sentido observada por ellas todo el tiempo, y además les he sorprendido miraditas de entendimiento, codazos, guiños…
- Insinúa que puedan saber algo de nosotros?
- Algo así. No sé lo que saben ni cómo se pueden haber enterado, pero…
- Puede que tenga razón, Betty. –Contesta pensativo, comprendiendo.
- Por qué dice eso? –Intrigada.
- Porque… bueno… espero que no se enfade conmigo… -Sonríe como un niño pillado en falta.
- No veo porqué iba a hacerlo.
- Verá, es que cuando Marcela y yo nos separamos, saqué de la caja fuerte de mi despacho una foto de usted que yo guardaba como un tesoro, y la puse en un portarretratos en mi mesilla, junto a las de Susi.
- Una foto mía? – Se queda desconcertada.- Cuál?
- Una que le tomaron en la presentación de la colección en la que era usted la presidenta. Cuando se alisó por primera vez el pelo.
- Y por qué hizo eso? –Le falta el aire.
- Porque necesito verla con frecuencia. –Confiesa sin poderlo evitar y luego sigue explicando.- Susi conoce esa foto desde siempre y un día me preguntó quien era y por qué la tenía allí. –Hace una pausa.- Le dije la verdad y por eso ahora la habrá reconocido. Se lo habrá contado a Marie y…
- Qué “verdad” le dijo? –Pregunta Betty conteniendo la respiración.
- Que era la foto de mi primer amor.
- Don Armando! –Le interrumpe.
- Quite el “don” que ya no soy su jefe. –La observa despacio y añade.- Y por respeto a su madre no añadí y “único”.
Betty se queda muda de la impresión.
- Esa es la verdad, Betty. Usted es mi primer y único amor, pero no soy tan pretencioso como para esperar que usted me crea y me corresponda de buenas a primeras. Hace tiempo comprendí que eso era solamente un bello sueño.
- Se… se ha hecho tarde. Muchas gracias por traerme. Adiós.
Se ha quedado tan sorprendida que sólo puede balbucear unas frases entrecortadas antes de salir del coche.
- Beatriz! –Le dice cuando va a cerrar la puerta.- La llamaré para ir a buscar a las niñas juntos. Ya sabe que el próximo sábado acaba el campamento.
- De acuerdo. –Contesta sin pensar porque lo único que quiere es desaparecer y quedarse sola para pensar en lo que él ha dicho.
“Su primer y único amor, su primer y único amor…” Oye repetidamente martillear en su cerebro.
Está tan nerviosa que no acierta a encontrar las llaves en el bolso… y él no se va… y ella se siente tan torpe… quiere volatilizarse.
- Buf! Al fin las malditas llaves!
Abre, se vuelve para decirle adiós con la mano y entra rápida.
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- M´hija, ya está en casa? Se le ha dado muy bien el viaje de vuelta.
- Es que me ha traído el papá de la amiga de Marie.
- Qué señor tan amable.
- Betty, no debió aceptar el ofrecimiento de un desconocido. Vea qué ejemplo ha dado a la niña. –Interviene don Hermes.
- No es un desconocido. –Contesta despacio.
- Ah, no? Le conocemos nosotros?
- Ajá! Siéntense porque se van a sorprender. El padre de la mejor amiga de la niña es Armando Mendoza.
- Don Armando…
- El doctorcito.
- Y cómo es que vino con él, mamita?
- Desde luego! Casi peor que con un desconocido.
- Vamos por partes. En primer lugar vine con él porque no podía negarme sin dar razones, y no iba a hacerlo delante de las niñas. Y en segundo lugar… porque ahora es amable, respetuoso y muy correcto.
- Entiendo. Así que al final se casó con su prometida…
- Sí, pero se separaron poco después de nacer la niña. Al parecer, doña Marcela y la maternidad son incompatibles, así que se fue y les dejó solos. Él es quien se ha ocupado de su hija todos estos años.
- Así de maduro y responsable? –Pregunta el padre incrédulo.
- Sí.
- Y de qué hablaron todo el viaje? –Doña Julia está interesada.
- De las niñas y del campamento. De qué si no?
“Y de algo más al llegar, pero eso… Ay, no puedo ser una ilusa otra vez.”
- Ay! Pero si no la he preguntado por la niña! Bettyca, cuéntenos de Marie. Sigue contenta allá? –Pregunta la abuela.
Betty les habla de su hija y del día que han pasado, pero ya apenas menciona a Armando de pasada y se centra en las dos niñas.
Cuando terminan de cenar aduce cansancio y se retira pronto porque está deseando quedarse sola.
“Su primer y único amor…”
Esa frase no deja de repiquetear en su cabeza.
“No debo creerme eso aunque es lo que más me gustaría porque después de tantos años con el corazón congelado, llevo todo el día notando un calorcillo bien rico. Hoy se ha confirmado lo que una vez escribí en aquel diario: Mi corazón es un traidor que aún late cuando le ve.
Bueno, en definitiva no corro ningún riesgo con disfrutar la calidez que me provoca y esos sentimientos que despierta en mí, porque ahora yo sé lo que puedo esperar y por lo tanto no me va a defraudar ya que no me ilusionaré ni me expondré. Sólo veré venir los acontecimientos y viviré todo lo bueno que cada día traiga. Ahora yo también saborearé cada momento que la vida me regale junto a Armando Mendoza.”
Y muy emocionada, pero con esa convicción consigue dormirse ya de madrugada.
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Armando también se duerme tarde pensando como comportarse para atraerla y convencerla de que puede confiar en él.
“Lo primero que voy a hacer es llamar a Marcela y decirle que tenemos que solicitar el divorcio. Antes no me importaba seguir atado por un papel, pero ahora estoy de afán por ser libre para mi Betty. Tiene que saber que estoy dispuesto a todo por ella, por conseguir su amor.”
Por la mañana se despierta temprano con la idea fija de llamar a Marcela cuanto antes, pero echa cuentas del cambio horario y ve que debe esperar aún varias horas para hacerlo, así que pasa el tiempo con su ocupación favorita: pensar en Betty y fantasear con que ella acepta gustosa su compañía.
Al fin es una hora adecuada, de modo que toma el teléfono y marca el número de Marcela.
- Aló!
- Aló, Marcela, qué tal estás?
- Muy bien, Armando. Esto es delicioso: unos paisajes, una temperatura… Cómo estáis Susi y tú?
- Bien. Susi está en el campamento que te conté, lo está pasando en grande y tiene una gran amiga de la que no se separa. Pero, bueno… yo te llamo para pedirte una cosa.
- Dime, Armando, pasa algo?
- Verás, es que… he vuelto a ver a Beatriz…
Marcela tarda en contestar.
- No sabía que la estabas buscando…
- No, no. Ha sido accidental. Resulta que ella es la madre de la intimísima amiga de Susi y claro, ayer coincidimos en la visita de padres.
- Ya, y como consecuencia de eso… quieres pedirme algo… -Marcela se imagina por donde van los tiros.
- Sí, tú sabes… quiero pedirte que solicitemos el divorcio de mutuo acuerdo. Recuerda que acordamos tramitarlo cuando alguno de los dos lo desease, y ahora…
- Comprendo. Tu corazoncito ha vuelto a latir.
- No seas sarcástica, Marcela. –Responde seco.
- No, si entiendo. Quieres estar preparado por si se te presenta la posibilidad de llegar a algo serio con ella.
Está un poco fastidiada, pero sabe que Armando nunca olvidó a Betty, y que ahora puede tener la ocasión que tanto ha deseado.
- Así es.
- Está bien. En definitiva fui yo quien te dejó hace años. Díselo a tu abogado y que empiece con el papeleo. Yo lo único que quiero es seguir viendo a Susi como hasta ahora.
- Gracias, Marcela. Esperaba que lo entendieras. Un beso.
- Un beso, Armando, y dale otro bien fuerte a la niña de mi parte.
- Lo haré, chao.
Buf! Menudo peso se ha quitado de encima, porque aunque imaginaba que Marcela no se negaría de forma rotunda, temía que le pusiese algunas dificultades por un mal entendido sentido de la posesión. Pero afortunadamente parece que ya no le considera suyo.
El lunes llama a Santamaría y éste le recomienda a un colega suyo especializado en divorcios, así que acude a él y empiezan los trámites.
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Durante la semana, Armando tiene muchas veces la intención de llamarla simplemente para oír su voz y hablar con ella, pero resiste la tentación con heroísmo diciéndose que por nada del mundo quiere resultar pesado y agobiante.
Ya le confesó que era su amor, así que ahora va a dejar que ella lo asuma y, aunque le pese, esperará hasta el viernes.
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Betty también ha estado nerviosa e impaciente por volver a verle, o por lo menos oírle… ha llegado a pensar en llamarle, pero como no ha encontrado una buena coartada, ha desistido a pesar de estar tan ilusionada como una quinceañera.
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Lleva todo el día contento, incluso un par de veces se ha descubierto canturreando, y es que al fin es viernes!
Llega a casa directo desde la empresa, se ducha, pone ropa cómoda, pasa por la cocina para ver qué le ha dejado preparado de cena la mucama, y va al salón.
Allá enciende el equipo de música y pone un CD de baladas tan romantiquísimas que chorrean miel, se sienta en el sillón más cercano al teléfono y marca el número que nunca olvidó. El de la casita del barrio de Palermo.
Betty, que a estas horas ya empezaba a estar inquieta porque no llamaba, da un salto y se lanza al teléfono, pero se le adelanta su madre que pasaba por allí y contesta.
- Aló?
- Doña Julia? Cómo se encuentra? Soy Armando Mendoza.
- Ah, doctor! Pues no puedo quejarme aunque los años no pasan en balde. Y usted?
- Bien, gracias. Está Betty en casa? Es que quedé en llamarla para ir mañana a por las niñas.
- Sí, m´hijo, ahora mismo se la paso.
- Adiós, doña Julia, salude a su marido de mi parte.
- Así lo haré. Adiós, doctor. –Ofrece el teléfono a su hija.- Betty, es para usted.
- Dígame don Armando.
- Betty, por favor… -Suplica.
- Ya, ya! Armando.
- Eso está mucho mejor. Qué? Tiene muchas ganas de recuperar a su hija?
- Desde luego. Se me han hecho muy largas estas semanas sin ella, aún sabiendo que se estaba divirtiendo.
- La entiendo porque a mí me pasa lo mismo. –De pronto su mente le juega una mala pasada y se oye decir.- Pensé llamarla alguna de estas tardes para invitarla a cenar, pero me contuve porque no deseo que piense mal de mí.
- Por qué iba a hacerlo? –Contenta.
- Porque acabamos de volver a encontrarnos y no quiero que crea que sigo siendo un inconsciente y un caradura.
- No lo pienso. Usted solo se ha ocupado de su hija y eso tiene mucho mérito, además de que no le habrá quedado tiempo para ir de rumba.
- Desde luego que no he dispuesto de tiempo para eso, pero sabe? Tampoco lo he deseado. Me creería si le digo que usted me cambió y que la he añorado todos los días?
Betty tarda en contestar porque se da cuenta de que le cree. Al cabo de unos segundos responde.
- Y me creería usted si le digo que yo también le he recordado con frecuencia?
- Creerla, sí, pero me sorprende porque siempre creí que me odiaba.
- Pues no es así. Nunca le he odiado. –Hace una pausa avergonzada al darse cuenta de lo que casi le ha confesado, y queriendo cambiar de tema de conversación, le pregunta.- Bueno, y cuál era el motivo de su llamada?
CONTINUARÁ…
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Hola, m´hijitas, me están sorprendiendo los personajes porque les veo hablar muy relajaditos y positivos, haciéndose confidencias como viejos amigos e incluso sin resentimientos…
Éstos no parecen nuestros Betty y Armando. O sí?
Besos y hasta el próximo.
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| Respuestas- me alegro mucho - Maria on Mar 24, 2007, 12:00 AM
- es genial que empiecen - marg on Mar 24, 2007, 12:41 AM
- la verdad no - lika on Mar 24, 2007, 12:51 AM
- LO HAN CONSEGUIDO - mcarmenb on Mar 24, 2007, 1:07 AM
- bueno al parecer.. - isabel on Mar 24, 2007, 3:57 AM
- por fin este - Gala on Mar 24, 2007, 3:59 AM
- Esta relacion - eternidad on Mar 24, 2007, 4:06 AM
- Nos gusta... - Guiomar y Celia on Mar 24, 2007, 5:32 PM
- Viento en popa y ... - Verónica on Mar 24, 2007, 5:55 PM
- ¡Estupendo! - Cata on Mar 25, 2007, 10:36 AM
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