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ERES MI NORTE Y MI SUR.- Capítulo XVII

January 1 2010 at 12:42 PM
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Calipso  (no login)

 



Ha sufrido mucho al sentirse repudiada cuando Armando reclamó cumplir la última cláusula del acuerdo, y el corazón se le ha quedado acorchado.

Qué más quisiera ella que albergar esperanzas de reconciliación...

Pero la reconciliación es posible cuando hay amor, y Armando nunca le ha dicho una palabra de que sienta algo así por ella.

Y si te lo quiere decir ahora? Le dice una vocecita. Creo que debes escucharle.






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Capítulo XVII.- No estoy de humor, Calderón.




Tras salir de casa de Betty, Armando conduce hacia la suya con gran sensación de impotencia cuando empieza a sonar su móvil.

Se detiene a un lado, esperanzado por si fuera ella, pero es una llamada de Mario que le pide ayuda.

- Tigre, necesito que me colabore!

- Cómo así, Calderón? Le ha pasado algo?

- Que tengo una gacela tiernecita, cariñosa, dulce...

- Pues que le aproveche. -Contesta Armando molesto y dice más bajo.- A mí qué me importa?

Está a punto de colgarle cuando oye...

- SOS, hermano, apiádese de mí!

- Pero qué carajo de SOS? A ver desde cuándo hay que apiadarse de usted porque tenga un plan nocturno?

Armando está de un humor de perros pensando en sus problemas, y sólo le falta que su hermano le fastidie más con sus cacerías.

- Es que verá, mi gacela tiene una amiga que también está buenísima y no sale la una sin la otra, de modo que le necesito. Écheme una mano y venga a darle conversación a la amiga.

- No. -Contesta Armando lacónico.

- Ande! Si sólo tiene que entretener a la otra niña y usted es un gran conversador...

- No estoy de humor, Calderón.

- Vamos, anímese que invito yo a cenar.

- No tengo ganas de cenar. -Confiesa desanimado después de pensárselo.

Al ver que Armando ha tardado en contestar crecen sus esperanzas y le suplica:

- No me estropee el plan, hermano. Acuérdese de cuando era usted el tigre de Bogotá.

- Está bien, Calderón. Les acompañaré hoy y conversaré con quien me diga, pero no me pida nada más hasta el próximo año bisiesto.

Piensa que al fin y al cabo el único plan que tiene para la noche es estar solo, así que decide colaborar al amigo para que pase una noche memorable en recuerdo de los buenos años de compadreo que han compartido.

Acude donde han quedado, Mario le presenta a las niñas que son ideales, ideales, y para su desgracia Armando no puede dejar de compararlas con Betty en todos los aspectos, de modo que pese a sus buenas intenciones únicamente aguanta la cena en compañía de la frívola y estúpida gacela de cabeza hueca, que no enlaza dos ideas y sólo sabe reírse tontamente.

Cuando salen del restaurante para continuar la velada en una discoteca de moda, toma del codo a Mario y apartándole un poco de su conquista, le dice:

- Calderón, no aguanto más. Es una cotorra vacía y tonta que me ha levantado dolor de cabeza. Llévese a las dos por ahí y, sí le dejan, móntese une ménage a trois.

- Hermano, cómo me va a hacer esto?

- Vamos, Calderón... -Armando bromea alejándose hacia su coche.- No me diga que ya está viejo y no va a poder con dos!

- Tigre, usted sí que está perdiendo facultades.

Le contesta resignado moviendo la cabeza de arriba abajo, y al ver que no le queda otra se gira hacia las gacelas, les pone los brazos sobre los hombros y echa a andar con ellas.

- Vámonos, muchachas. No perdamos tiempo que vamos a pasar una noche de película.





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A la mañana siguiente, Aura Mª sube a presidencia una carta que le ha dado Wilson.

- Tenga, don Armando, Wilson dice que se la acaba de entregar la doctora Valencia en mano, pero sin bajarse del coche.

- Gracias. Puede volver a su puesto.

Abre el sobre mientras sale la recepcionista.

- Qué querrá esta vieja? -Murmura con desgana y empieza a leer.- Vaya! Pues no dice que se toma vacaciones! Y sin contar con nadie!

Sigue leyendo la corta misiva y cada vez se queda más sorprendido por las palabras de su exprometida.

Querido: Sólo unas líneas para decirte que me tomo vacaciones indefinidas. No sé cuando volveré, ni siquiera sé si volveré porque sigues siendo el amor de mi vida y ya me he convencido de que nunca me corresponderás.
Así pues, no puedo seguir estando junto a ti sabiendo que jamás veré cumplida la ilusión de que seas mi esposo. De todos modos, como te amo... deseo que seas feliz. Adiós, mi amor.
Tuya siempre. Marcela.


Acaba de leer la carta, la dobla, y la rompe lentamente en pequeños trocitos antes de tirarla a la papelera para evitar que caiga en manos y ojos curiosos. Después, con gesto de alivio, murmura:

- Yo también deseo que seas feliz, Marcela. De verdad.






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Armando vegeta unos días más, vuelve a intentar hablar con Betty infructuosamente, y al fin llama a quien toda su vida ha sido su paño de lágrimas favorito: su hermana.

- Aló, Armando! -Le saluda alegre.

- Cami.

- Qué te pasa, peque? -Alarmada por el tono de voz.- Estás enfermo?

- No, bueno... sí. No sé.

- Armando, dime qué te pasa. Me estoy poniendo muy nerviosa.

- Cami, yo supe demasiado tarde que amo a Betty. Y me temo que ahora ya no hay solución.

Camila se tranquiliza un poco al ver por donde van los problemas de su hermano. Respira hondo y le dice:

- A ver, hermanito, comemos juntos y me cuentas?

- En público, no. Necesito tiempo e intimidad.

- Key! Key! -Sonríe ya calmada pues a lo largo de los años de infancia y adolescencia ha ayudado a su hermano en varias crisis, y ésta parece más grave que las otras.- Está bien, peque. Cuándo y dónde quieres que nos encontremos?

- Robertito come en el colegio?

- Sí, porque por la tarde tiene actividades. Además esta semana Juan está de viaje de trabajo por la costa, de modo que ya ves que estoy disponible.

- Bien, encargaré que nos lleven comida de Le Noir al apartamento y nos vemos allí a la una y cuarto, sí?

- Perfecto. Ahí estaré. Chao!

Sólo con saber que va a poder desahogar su preocupación con Camila ya le hace sentir mejor.

Ella siempre ha sido muy madura y le ha escuchado con gusto para después darle consejos buenos y acertados, así que esta vez también está dispuesto a confiar en su criterio.

Está convencido de que verá las cosas con más perspectiva y más amplitud de miras que él, analizará el estado actual de su relación con Betty y encontrará la solución. Sí, seguro.






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Simultáneamente, en la fábrica de muebles Pinzón, don Hermes está reunido con Betty en su despacho para comunicarle una trascendental decisión que ha tomado en las últimas semanas.

- Hija mía, te he pedido que vengas porque debo decirte algo importante.

Betty está muy seria al ver la solemnidad con que habla su padre, y además desconoce cual es el motivo, de modo que está a punto de echarse a temblar.

- Usted dirá, papá.

- Tras meditar paciente y concienzudamente sobre mi edad y mi estado de salud... -Hace un inciso.- ...ya ves que no termino de recuperarme... he tomado la decisión de jubilarme.

De primeras Betty se queda muda asimilando lo que acaba de oír porque es lo que menos esperaba, pero cuando recupera la voz...

- Pero, papá, usted todavía no es muy mayor y ésta es su empresa. Tenga paciencia y verá como poco a poco va sintiéndose más fuerte.

- Beatriz, le agradezco la intención pero deje de darme falsos ánimos. Sé de sobra que estoy decrépito, y aunque pueda recuperar un poco las fuerzas, no será lo suficiente como para seguir llevando sobre mis hombros la responsabilidad de dirigir la empresa.

- Pero, papá... -Repite de nuevo sorprendida por la decisión de su padre.

- Además me siento cansado y no tengo ganas de continuar bregando. Creo que mi era ha pasado y que ahora le toca a usted. Le entrego el testigo para que siga la carrera.

Une la acción a la palabra y le entrega todas las llaves que tiene de la fábrica.
Betty vuelve a enmudecer.

- Hija, le doy libertad para hacer los cambios que considere oportunos y necesarios, pues comprendo que los tiempos han cambiado y muchas cosas habrán quedado obsoletas. Y si en algún momento desea pedirme opinión, hágalo con toda confianza. Me oye?

Pregunta porque Betty está casi catatónica y no es para menos.

Su padre dejando el control de la empresa en manos ajenas a las suyas! Ella siempre pensó que Hermes Pinzón moriría con las botas puestas.

- Sí, papá, le oigo y le entiendo. -Dice por fin.

- Sólo le ruego que cuide y dirija la empresa con amor y no como un simple negocio para enriquecerse, ya que representa nuestro pan y bienestar al igual que el de los empleados que trabajan lealmente con nosotros. Muchos de ellos desde que fundé la empresa.

- Lo haré. Usted sabe que yo también tengo gran cariño a esta fábrica.

- Lo sé, Beatriz Aurora, lo sé. -El hombre sonríe asintiendo con la cabeza.

Don Hermes se muestra muy cambiado. Tanto que por primera vez en su vida Betty percibe en él debilidad y ternura.

Le observa con atención y le ve más pequeño, como encogido y hasta un poco encorvado. Da impresión de derrotado.

- Papá, qué tiene pensado hacer a partir de ahora? No irá a quedarse todo el día recluido en casa rumiando tristes y viejos recuerdos?

Sabe que su padre nunca se ha recuperado del temprano fallecimiento de su esposa, y teme que si ahora no tiene ya la responsabilidad del trabajo porque la ha delegado en ella, puede encerrarse en casa, en su habitación y sentarse en su sillón de orejas a esperar la muerte.

- Pues, vea, voy a pedir a Socorro que me traiga el desayuno a la cama... -El hombre se anima un poco y sonríe con picardía.- ...es que, sabe? Siempre he deseado poder hacer eso. Debe ser estupendo. Luego me levantaré y arreglaré sin prisas, llamaré a Marcos para que me lleve al Círculo de Empresarios y charlaré en alguna tertulia con viejos carcamales como yo. La mayoría de mis amigos ya están jubilados y van allí todas las mañanas para hablar de cosas antiguas que ya sólo recordamos nosotros. Luego tomaré una copita de vino de aperitivo y volveré a comer a casa. Qué le parece?

Betty sonríe aliviada al comprobar que no está tan hundido como ella había creído.

- Me parece muy bien, papá, si lo completa con un paseíto por las tardes. Sabe que debe hacer ejercicio moderado todos los días.

- Ya lo sé, doctora Pinzón. Que parece mi médico. Y lo haré aunque no todas las tardes. Unas pasearé, pero otras me dedicaré a cuidar las plantas. Pienso pedirle a Marcos que me reserve un rinconcito del jardín y probaré que mano tengo.

- Ya veo que tiene muchos planes y me alegra verle activo y animado. Ahora voy a mi despacho y empezaré a organizarme.

Betty se levanta, rodea la mesa y da un beso y un sentido abrazo a su padre.

- Voy a cuidar muy bien nuestra empresa, papá. Usted relájese y disfrute haciendo lo que más le gusta.

- Sí, hija, voy a procurar estar distraído para no pensar en esas cosas que usted sabe. Ésas que me ponen tan melancólico.

- Me parece muy bien. Así me gusta: positivo y voluntarioso.

Le da un último beso en la frente y sale camino de su oficina contenta y satisfecha porque ha llegado inesperadamente lo que tanto ha deseado: estar al frente de su empresa.

Pero también siente algo de miedo escénico al saber la responsabilidad que cae sobre sus hombros.

Es su patrimonio y de su hija, y el trabajo de muchos empleados.

- Buf! Voy a seguir el consejo que he dado a mi padre y me lo aplicaré a mí misma. Seré positiva y animosa, y empezaré por hacer una lista con las cosas que me parecen más urgentes.






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Armando sale de Ecomoda unos minutos antes de la una y se va a casa. Tras él llega el empleado de Le Noir con la comida que ha encargado, y cuando está disponiendo todo sobre la mesa, el conserje le avisa que ha llegado su hermana.

Va a recibirla al ascensor y se abrazan.

- Me alegra mucho que hayas podido venir, Camila. Eres mi única esperanza.

- Tan desesperado estás, hermanito?

- Sí, lo estoy porque la solución no está en mi mano.

- Dime cuál es el problema. -A pesar de que se imagina, prefiere confirmarlo.

- Pues la maldita separación. Qué va a ser?

- Tranquilízate y cuéntame, Armando, aunque dudo que yo pueda hacer algo.

- No puedo vivir sin Betty. Y sin la niña, claro. -Susurra.

- Ya te dije que os estabais precipitando al solicitar el divorcio en la primera discusión. -Dice Camila siguiéndole hasta la cocina.

- Tú sabes que yo no quería, pero el único defecto de mi Betty es que es muy terca. En el calor de la discusión dije por pura rabia que deberíamos cumplir la última cláusula del acuerdo, herí su dignidad... y ya no ha habido modo de convencerla de que no lo sentía.

- Ay, qué cruz! -Suspira Camila.- Estoy segura de que Betty lo está pasando tan mal como tú, pero si es tan cabezota no creo que dé su brazo a torcer.

- Ahí está el problema: no me quiere creer.

- A ver. Dime qué quieres que haga.

- Pues hablar con ella y decirle que yo no quise este divorcio en ningún momento aunque dijese aquello. Que sólo estaba enfadado porque se iba de Ecomoda e intenté impedirlo con torpeza. Que me equivoqué.

- Y tú piensas que a mí me va a creer?

- Os habéis entendido bien desde el día que os conocisteis... sois buenas amigas... -Va enumerando.- Confía en ti...

- Sí, pero pensará acertadamente que has acudido a mí para que hable a tu favor.

- Bueno, no hay porqué ocultar que mi hermana nos quiere a los tres y desea vernos juntos y felices. Anda, sé buena. -Suplica mimoso.- Es que me enfadé mucho y fui un bruto...

- Ummm... No tengo que hacer un esfuerzo para imaginarte, porque te he visto muchas veces reaccionar impulsivamente y me hago una idea muy aproximada de cómo se lo dirías. Ay, peque... -Le abraza y Armando se deja mecer.

- Me ayudarás, Cami? Hablarás con ella? -Ruega lastimero.

- Sólo si me prometes que vas a intentar ser más reflexivo.

- Lo prometo! Lo prometo! Además no hace falta que me pongas esa condición pues yo me lo he jurado a mí mismo y lo voy a conseguir.

- Está bien. Iré a verla e intercederé por ti. -Le sonríe con cariño.- Y ahora dame de comer antes de que me arrepienta.



CONTINUARÁ...





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Hola, amigas. Feliz 2010!!!

Espero y deseo que sea un buen año para todas en todos los aspectos: salud, familia, trabajo... y también con bonitas historias de nuestra pareja favorita. Por qué no?

Con respecto al capi, ya tenemos a Betty al frente de su propia empresa, a Marcela que ha renunciado a Armando, y a éste convenciendo a su hermana para que interceda por él.

Conseguirá Camila ablandar a Betty? La magnífica relación que mantienen será suficiente para convencerla de escuchar a su querido ex? Qué opináis?

Besos y de nuevo... Feliz Año!


 
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