Contadores Gratis
Contador Web
 

 Return to Index  

Entre tu sombra y la mía.- Capítulo XV

April 29 2011 at 12:02 AM
No score for this post
Calipso  (no login)

 


- Tranquilízate y no te agobies que todo va a ir bien. Hazme caso.

- Voy a intentarlo. Me tumbaré en la cama, respiraré hondo varias veces, visualizaré como llegan las olas a la arena de una playa... y a ver qué pasa.

- Fantástico. Un beso, mi amor. Mañana paso a recogerte.

- Hasta mañana, Armando. Un beso y que descanses.

Betty hace lo que ha dicho y, aunque tarda un poco, termina quedándose profundamente dormida.

Armando, en cambio, está inquieto porque conoce a su madre y sabe que es un poco cabezona, pero se dice que Gonzalo conquistará el corazón de la mujer.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Capítulo XV.- Te provoca que nos relajemos?


Va corriendo la semana, y los dos, cada uno a su estilo, van estando cada día más nerviosos.

- Armando, necesito tu ayuda. -Le dice la tarde del miércoles entrando a presidencia.

- A tus órdenes, mi amor. -Se levanta y le da un piquito.

- Es que no sé cómo vestirme para ir a casa de tus padres.

- Pues normal. Uno cualquiera de esos conjuntos que compraste con Cata. -Piensa un poco.- A ver, dime cuál te gusta más.

- Un traje pantalón de color burdeos que combina con un suéter finito de color gris perla. Te acuerdas?

- Sí, con bolso y zapatos a juego. Ése es perfecto, cielo. No tienes que vestirte de gala.

- Pero tampoco voy a ir con pantalón vaquero y zapatillas deportivas. -Le toma la mano y se la estruja.- Cada día estoy más nerviosa. Tengo unas ganas de que sea lunes y todo haya salido bien...

- Yo también estoy nervioso. -Confiesa él y pone gesto de pillo.- Te provoca que nos relajemos?

Betty levanta una ceja.

- Insinúas algo, Armando?

- Sí. -Primero sonríe, y luego se pone serio y afirma.- Te necesito muy cerca de mí. Vamos a mi apartamento, por favor.

Betty le mira entendiendo perfectamente lo que la propone y, sin contestarle, toma el teléfono y llama a su casa.

- Aló?

- Mamá, soy yo.

- Hola, m´hija, pasa algo?

- Nada importante, pero quería preguntarle si es necesario que hoy llegue pronto porque nos ha surgido un problema con el encargo de un cliente y conviene que me quede un ratico para solucionar el asunto.

- Aquí todo está en orden y Gonzalito acaba de merendar. Pero no irá a quedarse usted sola?

- No, mamá, también se queda don Arm... bueno... Armando.

- Vale, Bettyca, pues ustedes hagan su trabajo que aquí estamos muy bien. Le diré a su padre que vayamos a dar un paseo con el niño al parque.

- OK, mamá! Chao.

- Hasta luego.

Betty cuelga el auricular y le mira.

- Solucionado. Disponemos de un par de horas para relajarnos.

- Te lo agradezco, mi amor, porque sé bien que no te gusta mentir. Pero te juro que necesito estar contigo más que respirar.

La abraza con ternura y, estrechándola fuerte contra él, susurra en su oído:

- Vámonos ya que no te vas a arrepentir. Y te aseguro que te vas a relajar tanto que ya no va a importarte la visita del domingo.

- Oj! Oj! Oj! Ni a ti la cena del viernes. -Mete los brazos por debajo de la chaqueta de él y, pegándose bien, le abraza a través de la camisa.

- Te amo, Beatriz Pinzón.

- Te amo, Armando Mendoza.

Se funden en un beso que poco a poco pasa de tierno a apasionado. Entonces Armando se separa y dice:

- Vámonos que estamos perdiendo tiempo.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Al salir con el coche a la calle ven que ha empezado a llover.

- Vaya! Ahora el tráfico se habrá complicado. -Se lamenta Armando.- Voy a tomar la circunvalación y con un poco de suerte evitaremos el atasco.

- No te preocupes que tenemos tiempo. Sólo son las seis y media.

Efectivamente Armando acierta al elegir el camino, y a pesar de que la lluvia cae con entusiasmo llegan en poco más de quince minutos.

Ya van entrando al apartamento cuando Armando pregunta:

- Cómo accediste tan rápida a venir acá? -La rodea la cintura.

- Por varias razones. -Con sonrisa pilla.

- Cuáles son esas razones? Puede explicármelas, doctora?

Armando empieza a actuar. Se para en medio del salón, la coloca frente a él bien pegadica y, abrazándola, insiste:

- Dímelas.

- Pues comprendí que estás muy necesitadito.

- Únicamente de ti, cuidado. -Puntualiza.- Necesitado de ti.

- Ajá! Y yo también lo estoy. -Le ha tirado de la camisa hasta sacarla del pantalón y le acaricia la espalda.

- Será posible? -Comenta él divertido.- Esto es el mundo al revés o estoy perdiendo facultades!

- Por qué dices eso? -Pregunta ella entre beso y beso.

- Porque has llegado a mi piel antes que yo a la tuya. Me estás ganando y eso no puede ser. -Introduce sus manos bajo la ropa de Betty y la acaricia suavemente.- Quieres un juguito?

- Mejor después, sí? -Le muerde un labio.

- OK! Nos saltamos el juguito.

Se agacha para tomarla en brazos y la lleva al dormitorio.

Una vez allí proceden a quitarse la ropa uno a otro. Primero despacio, con ceremonia y veneración, pero según va quedando más piel al descubierto les empiezan a entrar las prisas, y entre apasionados besos y caricias se tienden sobre la cama.

Entonces Betty le contempla sonriendo feliz y él le devuelve la sonrisa.

A continuación Armando baja la cabeza y la sorprende porque Betty no estaba preparada para la dulzura de ese beso.

Los labios de Armando se mueven con ternura sobre los suyos, y sus alientos se entremezclan.

Él le salpica el rostro de besos antes de volver a su boca para saborearla, decidido a alargar al máximo cada caricia.

La pasión del momento está firmemente contenida ya que saben con certeza que son uno del otro y pueden acariciarse, besarse y amarse a placer.

Armando le quita la ropa que quedaba sin apresurarse mientras acaricia con los labios la piel que va quedando al descubierto, y Betty suspira de placer ajena al murmullo del viento y la lluvia que golpea y resbala por los cristales de la ventana.

Para ella sólo existen las caricias de los dedos de Armando y la calidez de su boca.
Casi somnolienta le acaricia el pelo mientras él le mordisquea el cuello, y siente que podría quedarse así para siempre, flotando a medio camino entre la pasión y la serenidad más absoluta.

Pero poco a poco la respiración de los dos se va tornando jadeante, los estremecimientos les sacuden profundamente, y al fin alcanzan el mayor placer jamás soñado.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Son las seis de la tarde del viernes y Armando se asoma al hueco.

- Vamos, Betty, que quiero pasar por el apartamento para asearme y cambiarme de ropa. -Introduce un dedo entre la camisa y su cuello como si le quedase demasiado ajustado, aunque sabe que sólo son los nervios.

- No estés nervioso, mi amor. -Se empina y le besa suavemente los labios.- Tranquilízate que el mayor peligro que vas a correr es que mi padre te cuente la biografía completica del prohombre de la familia, su tío Lázaro.

- Y cómo voy a evitarlo? Tocará aguantar. -Dice resignado.- Pero no te apures que yo resistiré lo que sea con tal de que me conceda tu mano.

- Armando, me vas a salir tan antiguo como mi padre? La única que te puede conceder mi mano soy yo. De modo que... -Insinuante.- ...hazme los mimos a mí.

Él no necesita oír más y la abraza fuertemente.

- Beatriz Aurora Pinzón Solano. Me haces el honor de concederme tu mano?

- Mmmm... si aflojas un poco este abrazo de oso y me vuelve la respiración, te lo concedo todo: mano, pie, cabeza...

- Así me gusta. -La besa.- Pero debemos dejar creer a tu padre que no está pintado en la pared, sí?

- Ajá! -Sonríe ella.- Seguro que le gusta pensar que su autorización es importante.

- Pues, hala! Vámonos. -Le da un suave azote.

- Armando!

- Estamos solos. -Se justifica él encogiéndose de hombros con sonrisa pícara.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





La deja en casa y él se va a la suya para arreglarse y volver más tarde.

Mientras, en el hogar de los Pinzón, Betty ayuda a su madre a preparar la mesa del comedor como en las grandes ocasiones, con la mejor mantelería, vajilla, cristalería y cubertería.

Luego sube a bañar al niño y a ducharse y cambiarse de ropa ella misma.

Cuando baja es su madre quien la deja encargada de vigilar lo que está en el horno, y va volada a acicalarse también después de darle una última recomendación según sube la escalera.

- Y no toque nada, no vaya a mancharse.

- Key! Miraré desde la puerta.

- Mami, por qué habéis puesto la mesa tan bonita? -Pregunta Gonzalo.- Parece Navidad.

- Porque es la primera vez que viene Armando a casa y así le demostramos que es bienvenido.

- Y por eso también nosotros estamos muy guapos en vez de estar en pijama como todos los días?

- Sí, cariño. -Sonríe.- Pero no se lo vayas a decir porque eso es lo que se hace cuando viene un invitado a casa.

- Y por qué viene Armando a cenar a casa? -Sigue preguntando.

- Para conocer a los abuelos. A propósito, y el abuelo?

- No sé. -Contesta y pregunta lo que a él le interesa.- Te vas a casar con Armando?

- Sí. Ya te lo expliqué.

- Y nos vamos a ir a vivir con él.

- Sí, y te vas a llevar tus juguetes, cuentos, y todo lo tuyo. -Le recuerda.- Estás contento?

- Sí. -Contesta con una gran sonrisa.- Pero quiero venir a ver a los abuelos.

- Pues claro que sí. Vendremos muchas veces. Ahora dime: te gusta Armando, hijo?

- Sí, y a ti, mami?

- Naturalmente, mi cielo. Le quiero mucho. Es bueno y cariñoso, y por eso quiero estar con él.

En ese momento aparece don Hermes por la puerta de la cocina con una botella en la mano, y la deposita sobre la mesa con cuidado.

- Acá está el vino.

- Compraste vino, papá?

- Sí, Beatriz, ésta es una gran ocasión y debemos tomar un buen vino. Espero que éste le guste al doctor.

- Sí, le gusta beber una copa de vino en las comidas.

- Bien. Me alegra haber acertado. Ahora voy a lavarme las manos.

Apenas unos minutos más tarde suena el timbre y Gonzalo sale corriendo a abrir la puerta.

- Ya ha llegado Armando! Puedo abrir, mamá?

- Sólo si dejas de dar voces, porque le vas a asustar y se va a ir.

- Vale! -Contesta su hijo bajito manipulando el picaporte y abriendo.

- No me voy a ir. -Dice él, que les ha oído desde fuera, cuando entra.- Ni loco me alejo de usted, doctora.

Aprovechando que están los tres solos en el recibidor, la enlaza con un brazo, la atrae hacia sí y la besa los labios con suavidad.

- Buenas noches. -Saluda Betty aún pegada a él.

- Buenas noches, mi amor.

- Hola, Armando, qué traes ahí? -Gonzalo señala las dos bolsas pequeñas que lleva él en la mano izquierda.

- Hola, campeón! -Se agacha para darle un beso.- Son unos regalitos que traigo a tu mamá y a tu abuela.

- Pero, Armando, si no...

- Chsss... -Le pone un dedo ante los labios para callarla.- Yo a usted, señora mía, le hago todos los regalos del mundo. Key?

- Key! -Sonríe con ternura y opta por no llevarle la contraria al tiempo que se hace a un lado para presentarle a sus padres, que ya han llegado junto a ellos.- Te presento a: Julia Solano y Hermes Pinzón. Él es Armando Mendoza, presidente de Acomoda y... mi novio. Se ruboriza un poco.

- Encantado de conocerles. -Da un paso adelante para tomar la mano de doña Julia y besársela, y a continuación estrecha la de don Hermes.

- Lo mismo digo, m´hijo. -Dice la mujer impresionada por la cortesía del joven.- Pase al comedor y nos vamos acomodando.

- Primero tenga usted un detalle. -Le entrega una bolsita y le da la suya a Betty.- Ésta es para ti.

- Gracias, don Armando, pero no tenía usted que haberse molestado. -Protesta doña Julia encantada y ya ganada para siempre.

- Gracias, Armando. -Dice Betty.

Las dos desenvuelven sus regalos y descubren sendos perfumes de Carolina Herrera.

- Y para ti... -Se agacha delante de Gonzalo sacando un paquetito de un bolsillo.- Toma, espero que te guste.

- Para mí? Qué bien! -Toma la bolsita de papel muy ilusionado.

- Gonzalo, qué se dice? -Le recuerda la madre.

- Gracias! -Dice rasgando el papel.- Guau! Mamá, es la peli de los gatitos!

- Sí? Qué suerte has tenido!

Betty sonríe porque Armando le había preguntado por alguna película que gustase al niño.

- Mami, te acuerdas cuando Tuluss dice que quiere ser gato arrabalero? -Se abraza a la cajita del DVD colmado de satisfacción.- Puedo verla ahora?

- A ver, Gonzalo, ahora vamos a cenar, y como tú eres un niño bueno y juiciosito comprenderás que es imposible verla hoy, pero mañana sí. Desde que te despiertes y desayunes.

- Vale! Pero dormiré con ella. -No deja de mirar los dibujos de la portada.

- Está bien, hijo.

- Chantajista... -Dice bajito Armando a Betty, y la imita.- Como eres un niño bueno y juiciosito...

- Oj! Oj! Oj! -Ríe con ganas tomándole de la mano.- Lo asumo, y ahora vamos al comedor.

- Bueno, joven, que no he podido hablar hasta ahora. Bienvenido a esta casa que es la suya. -Dice el abuelo.- Pase, por favor.

- Muchas gracias, don Hermes.

Se instalan en sus asientos los tres caballeros, y Betty y su madre empiezan a traer los pasabocas.

Don Hermes ha recibido una impresión muy positiva de Armando, y comienza rápidamente a darle conversación e interesarse por la empresa.

Así recibido, el doctor Mendoza se olvida de inmediato de sus nervios y se siente tan cómodo como si estuviese en familia.

Hacia los postres, Armando considera que ha llegado el momento y plantea lo que a Betty y a él más les interesa.

- Doña Julia, don Hermes, estoy muy satisfecho de haberles conocido, y quiero hablar con ustedes muy seriamente.

- Diga, doctor.

- Hable, m´hijo.

Betty sabe qué va a decir Armando y se encomienda a toda la corte celestial.

- Estoy enamorado de su hija, la amo más que a mi vida y deseo casarme con ella lo antes posible.

- Piensan entonces en un noviazgo corto? -Pregunta el padre aunque ya estaba avisado por su hija.

- Sí, don Hermes, estamos seguros de nuestro amor y creemos conocernos bien, así que deseamos contraer matrimonio pronto.

- Supongo que usted... -Se vuelve a Betty.- ...está completamente de acuerdo con su novio.

- Sí, papá, queremos empezar a preparar ya la boda.

- Bueno, y usted, Julia, qué opina? -Consulta a su mujer.

- Pues qué voy a opinar? Que si los chicos se quieren, es natural que deseen estar junticos.

- En ese caso, tienen ustedes nuestra bendición y les colaboraremos en todo lo que podamos.

Se levantan de la mesa todos menos Gonzalo, que les mira desde su sitio comiendo su postre de chocolate.

- Gracias, mamá. -Besa y abraza a sus padres.- Gracias, papá.

Armando besa a su futura suegra y se abraza con don Hermes.

- Muchas gracias. Les estoy muy agradecido por su aceptación y recibimiento. Y les prometo que nunca les voy a dar motivo para que se arrepientan. -Se gira a Betty, le toma una mano en la suya y se la besa con suavidad.- Te lo voy a decir con tus padres y tu hijo de testigos: Te amo, Betty, profundamente y para siempre.

Luego se acerca a ella y le da un dulce y levísimo beso en los labios que hace que a ella se le escapen un par de lagrimitas.

- Yo también te amo profundamente y para siempre, Armando. -Le devuelve otro ligero besico.

Entonces ven junto a ellos a Gonzalo, con la cucharilla en la mano, la servilleta al cuello y toda la boca embadurnada de chocolate.

- Cuándo nos casamos? -Pregunta contento.

- Muy pronto, jovencito. Muy pronto. -Contesta Armando sonriente tomándole en brazos.

- Esto... -Reclama atención el abuelo.- Han pensado qué van a hacer con el muchachito?

- Sí, papá...

Va a contestar Betty, pero Armando le interrumpe.

- Vivirá con nosotros. No se va a separar de su madre. Ni más faltaba! Bueno, con la excepción de la luna de miel.

- Me parece lo justo. A pesar de que le extrañaremos debe estar con su mamá. -Zanjada su única duda, dice.- Y ahora sentémonos que tenemos que brindar. Julia, traiga el champán.

El resto de la velada transcurre con el mejor de los ambientes. Alegre, familiar, relajado, y cada uno va exponiendo sus ideas con respecto a la futura boda y sus preparativos.

Finalmente la abuela convence al nieto, que está quedándose dormido en el incómodo sofá de la salita, y le lleva a acostar sin separarse del DVD de Los Aristogatos.

Con ojos casi cerrados recuerda a su abuela:

- Mañana la puedo ver muchas veces. Lo habéis dicho.

- Que sí, cansón. -Le da un beso fuerte y un azotillo suave.- A dormir.

Armando está contento y satisfecho por cómo se ha desarrollado la velada y no tiene ganas de irse, pero comprende que ya es hora de hacerlo.

- Bueno, yo también me iré para dejarles descansar en cuanto baje doña Julia y pueda despedirme de ella.

- No tenga prisa, doctor, que mañana es sábado. -Dice don Hermes.

- Ya, pero no debo abusar de su hospitalidad hoy porque mañana quiero salir por ahí con mi novia, y no sea que vayan a aborrecerme. Bromea.

- No sufra por eso, m´hijo. -Dice la madre llegando a la puerta.- Lo que tienen que hacer ahora es seguir conociéndose y disfrutar.

- Ya se ha dormido? -Pregunta Betty extrañada de lo rápido que ha vuelto su madre.

- Según apoyó la cabeza en la almohada, mamita. Como un gatito.

- Bien, pues me despido de todos ustedes hasta mañana que vendré a recoger a Betty sobre las seis de la tarde.

- De acuerdo, don Armando. -Doña Julia le da un afectuoso beso.

- Hasta mañana entonces. -Don Hermes le estrecha la mano.

- Yo salgo contigo hasta el coche. -Dice Betty tomándole de la mano.- Vamos.

El padre se retira escaleras arriba para vigilar por la ventana, la madre va a recoger un poco la cocina, y ellos dos caminan hacia el auto.

- Cuéntame tus impresiones, Armando.

- Estoy muy feliz. Tus padres han sido muy acogedores, Gonzalo es encantador, y tú ya eres mi futura esposa. Me parece estar soñando. -La abraza.

- Mantén una distancia prudente que estoy segura de que mi padre estará mirando si nos comportamos de forma decente y ejemplar.

- Tú crees? -Piensa que exagera.

- Seguro. Dame un besico y mañana...

- Uau! Eso tiene carácter contractual. Me lo has ofrecido tú así que mañana... sí?

- Te pareces a Gonzalo con lo de la película. Oj! Oj! Oj!

- Ja, ja! Es que tengo hambre de ti. -Susurra.

- Hasta mañana. -Sonriente.

- Hasta mañana, mi amor.

Intercambian un piquito, Betty vuelve a la casa y Armando entra en el coche y se va.

Todos están tan contentos y satisfechos que pasan una plácida noche llena de sueños felices.



CONTINUARÁ...





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&




Q´hubo, chicas? Armando ya ha pasado el mal rato y no le ha ido nada mal. Ni siquiera ha tenido que aguantar la historia del tío Lázaro. Le irá a Betty igual de bien con la reina...?

A ver, arriesgaos y dad vuestros pronósticos... Besicos.

 
Scoring_Disabled_MsgRespond to this message   
Respuestas

Find more forums on TelenovelasCreate your own forum at Network54
 Copyright © 1999-2013 Network54. All rights reserved.   Terms of Use   Privacy Statement  
Contadores Gratis
Contador Web