1 Ten misericordia de mi, oh Dios,
porque me devoraría el hombre;
Me oprime combatiéndome cada día.
2 Todo el día mis enemigos me pisotean;
Porque muchos son los que pelan contra mi con soberbia.
3 En el día que temo, yo en ti confío.
4 En Dios alabaré su palabra;
En Dios he confiado; no temeré;
¿Qué puede hacerme el hombre?
5 Todos los días ellos pervierten mi causa;
Contra mí son todos sus pensamientos para mal.
6 Se reúnen, se esconden,
Miran atentamente mis pasos,
Como quienes acechan a mi alma.
7 Pésalos según su iniquidad, oh Dios,
Y derriba en tu furor a los pueblos.
8 Mis huidas tú has contado;
Pon mis lágrimas en tu redoma;
¿No están ellas en tu libro?
9 Serán luego vueltos atrás mis enemigos,
el día en que yo clamare;
Esto sé, que Dios está por mí.
10 En Dios alabaré su palabra;
En Jehová su palabra alabaré.
11 En Dios he confiado; no temeré;
¿Qué puede hacerme el hombre?
12 Sobre mí, oh Dios, están tus votos;
Te tributaré alabanzas.
13 Porque has librado mi alma de la muerte,
Y mis pies de caída,
Para que ande delante de Dios
En la luz de los que viven.
Salmo 56
A cada día nos levantamos y ha un labor diario para ser hecho pero no sabemos que nos ocurrirá hoy hasta en final del día ni mañana. Hoy estamos alegres pero mañana podemos estar tristes y empezar una tormenta en nuestra vida. Se estamos en la presencia de Dios, tenemos seguridad en sus palabras, tenemos un refugio donde buscar la paz, renovar nuestro espíritu y nuestras fuerzas.
Estando triste o alegre, ore y alabé al señor pero nunca salía de su presencia, revistase con la gracia de Dios.
Dios les bendiga y les libre de malo, a Miguel y su familia.
En nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Amén ¡!!!
Rosa Maria
Delicias A Tu Diestra
Jaime Murrel
Posted on Jul 28, 2006, 4:16 AM from IP address 201.79.69.152