El frío ambiente de la clínica puso tenso a Julián, estaba poco acostumbrado a los ambientes hostiles a pesar que parecían gustarle. En esos instantes temió mas por su vida que por la de su madre mas la gran gama de sentimientos encontrados que le traía esta situación; sin su madre, estaría a segundos de la perdición y a pesar de los malos momentos que con ella pasaba la necesitaba.
Julián Myers cierto?-dijo Lourdes con su traje de enfermera y su listado en la mano.
Si, yo-dijo Julián saliendo de su estado de irresolución.
Acompáñame, el doctor quiere hablar contigo.
Julián se levantó rápida y torpemente a la vez producto de los 3 cafés que se había tomado para no dormir.
Vamos-dijo la sonriente supuesta enfermera. Es aquí-le indico.
Julián entro y Lourdes se quedo un tanto conmovida por este incierto joven.
Puedes irte Lourdes, tu turno terminó hace algunas horas ya-dijo Lisandro, el doctor de Lourdes.
Me gusta estar aquí Lisandro-agrego Lourdes
Sabes que no es tu obligación, aquí hay muchas veces mas dolor del que tu estas preparada para ver, es bueno que descanses, tu lo sabes, tu tratamiento lo amerita-dijo Lisandro a su paciente con cierta sonrisa en el rostro.
Yo quiero seguir trabajando aquí doctor, me gusta, por favor no permitas que me vaya-dijo ya con cierto atisbo de desesperación su paciente favorita.
Mira, esto ya no depende de mi, dentro de algunos días mas tu tratamiento estará de alta y tu sabes, esto que haces aquí, a pesar de lo valiosos que es, es el trabajo por el que muchas enfermeras darían mucho.
Realmente no entiendo, si ni siquiera…Lourdes guardo silencio con las dos manos tomadas por delante…esta bien dijo, entiendo.
Al otro día, en la casa de la Jechu suena el teléfono
Alo pues, diga- responde Luana, la nueva empleada domestica internacional traída directamente desde la Plaza de armas.
Hola, mira, hablas con la mamà de Olguita Sarmiento, sabes si mi hija esta o durmió ahí?-dijo nerviosamente la madre de Olga al otro lado del teléfono.
No sabría decirle señora por que no entiendo mucho como funcionan las cosas aquí-dijo la peruana.
Es amiga de Maria Jesús, por lo menos sabes quien es ella?-dice la madre con un tono mas desafiante.
Haber, espere un segundito señora-dijo Luana.
Luana va a buscar a Jechu y la ve durmiendo, con miedo a ser retada por despertarla…
Maria, Maria, dice suavemente la nana internacional.
Que pasa?-dice la durmiente
Al teléfono….
Como, que no llego a su casa?-dijo alarmada la Jechu…me parece extraño, yo no sabría que decirle tia, por que no que paso, ha llamado a otra parte?...mmm…si le digo que estábamos hablando, se fue a bailar con un compañero, después yo Salí y no supe mas de ella-aludió la Jechu a la confusa situación que le había quitado el sueño. Veré que puedo hacer.
La noticia en si era extraña por que Olguita Sarmiento era una niña de bien y con sus valores claros, nunca había ocasionado tal alboroto en su familia como el de ahora, siempre tenia razones claras para llegar algunos minutos mas tarde de lo habitual, pero nunca dejo de llegar.
La Jechu colgó el teléfono y se dirigió a la ducha con gran preocupación y con el sentimiento de culpa de no haberse preocupado al ver salir raudamente a Rodrigo Bustamante.
En la micro directo a su casa de dirige Lourdes un tanto triste por no tener la oportunidad de seguir en su labor de enfermera en la clínica donde ejerce el psiquiatra que la atiende. Ella va sentada en uno de los primeros asientos al lado de la ventana con su cabeza en ella y sus largos cabellos café oscuros se pegan a los sucios vidrios, eso, mezclado con la tristeza de sus ojos resaltaron la atención de su acompañante, una mujer que lleva en sus manos un lino para pintar un óleo y algunas semillas.
Perdona, se que no me conoces, pero te sientes bien?-dijo su compañera de asiento
Asustada reacciono Lourdes ante la insospechada pregunta de la extraña-si, o sea, creo que estoy un poco triste, solo eso.
No se por que siempre me fijo en eso sabes?, la gente que mira la calle con su cabeza en la ventana, siento algo que me conmueve en eso.
Es posible…te ha pasado alguna vez que pierdes lo que amas? dijo Lourdes moviendo su rostro en dirección a la desconocida.
Muchas veces-dijo ella mirando fijamente a Lourdes.
Me llamo Lourdes.
Un gusto Lourdes, soy Apola.
Siguieron conversando largo rato tanto así que el extenso recorrido de la micro casi no lo sintieron y se hizo mas grato para la misma Lourdes. Estas 2 nuevas amigas se bajaron juntas caminando hacia sus respectivas casas.
Yo no estoy muy preparada para eso entiendes?-dijo Lourdes muy involucrada en la charla.
Has intentado expresarte de alguna manera?, según yo lo necesitas…por lo menos a mi me sirve, tu sabes que vivir en una ciudad como esta no es fácil.
Bueno, te dejo aquí Apola, por esta calle esta mi casa
Ha sido un gusto, espero volver a encontrarte-dijo Apola
No lo dudo-dijo Lourdes despidiéndose, sin saber que el destino cruzaría muchas vidas a través de esa sencilla conversación…Lourdes va camino a su casa y Apola queda mirando feliz a su nueva amiga, al comenzara a caminar siente una caída y ve que Lourdes esta tirada en el suelo.Corre hacia ella raudamente.
Lourdes!, Lourdes!, responde! Dice Apola muy nerviosa tomándole la cabeza a su amiga-auxilio!
De la casa de enfrente, una casa sencilla pero bien cuidada sale una mujer con delantal y una cuchara de palo a ver que pasa-hija!, hija mia!, que paso?-dice Dinorah, la madre de esta joven muchacha. Vio que el cuerpo de su hija estaba en estado de shock tal como lo dijo Lisandro, todo esto estaba ya advertido por el psiquiatra quien recomendó no permitir emociones muy fuertes a su paciente. Dinorah ya entrando en calma recordó todos los pasos a seguir y minutos mas tarde Lourdes ya comenzaba a reaccionar.
Por que le ha pasado esto señora?-dice Apola muy asustada.
Es difícil de explicar señorita
Debe haber una razón no?
Estas dos extrañas siguieron una larga conversación en el living de la casa y como era habitual en Apola no existían inhibiciones ni nada al respecto, se dejaba simplemente llevar a nuevas experiencias con personas nuevas, no le tenia miedo a la gente…solo se dejaba llevar.
Así se paso la mañana y estas dos desconocidas seguían hablando con un café en la casa de Lourdes.
Me gusta este cuadro…quien lo hizo?-aludió Apola.
Mi hija-dijo la orgullosa madre
Lourdes?
No, mi otra hija, Amaris se llama.
Ya eran pasado las 11 de la mañana y Amaris había terminado temprano sus clases en el curso de conducción , camino a casa pensaba en el suplicio que se le venia por delante al tener que soportar los halagos ordinarios de los maestros de unas casas del estado que estaban en construccion. Su principal objetivo era poder llegar a su casa con total dignidad, no escuchar nada que la sacara de lugar ni ver nada que no quiera ver, ya que en muchas ocasiones había visto a hombres mirándola de manera extraña con alguna mano en una de sus partes intimas…eso la traumo durante mucho tiempo. Tal era la belleza de Amaris, que ningún hombre alcanzaba a dimensionarla, solo su físico, que en si era sencillo, pero cautivante volvía locos a los hombres de todas partes, mas ninguno alcanzaba a ver lo que ella quería que vieran.
Acercándose a su casa comenzaban los halagos impropios de los maestros y Amaris contaba paso a paso los tiempos para llegar a su casa, intentaba mantenerse digna, pero los nervios la engañaban de una u otra manera, los pasos que solían ser perfectos se volvían extraños, su típico bolso que llevaba generalmente por delante se le caía constantemente…intentaba tararear alguna canción de depeche mode para no pensar en la gente, pero no recordaba nada. Gracias a dios su casa estaba ante sus ojos y un largo suspiro dio la sensación de alivio y tranquilidad.
La Jechu solo quería noticias de la Olga, ya cansada de llamar a medio mundo, inclusive a Julián, quien no le contesto por razones obvias, se tendió en su cama y prende la tv y ve una extraña noticia: “un extraño hecho acontecido esta madrugada en avenida Kennedy tiene conmocionada a la opinión publica, ya que un BMW rojo, propiedad del jefe de obras publicas de la capital, fue encontrado a mitad de dicha avenida con restos de sangre y cabellos que pertenecerían al hijo de este hombre publico….” La Jechu se queda sin palabras y sin respiro.
En la clínica, Julián ya había sido participe de 3 charlas de diferentes doctores acerca del estado de su madre, estaba ya exhausto, había sido una noche y ya parte de un día que se le habían hecho eternos, mas lo único claro que tenia era que debía hacer lo mejor para que su madre saliera adelante, cosa que realmente quería. A instantes de sentir esto, vislumbro la falta de su padre en ese momento, junto a eso la gran responsabilidad de cuidar a su madre (Durante estos días, Rolf Myers andaba perdido por un tour en África y luego en Israel, por que necesitaba encontrar algunas respuestas espirituales a su existencia.).
Don Julián, puede pasar-dijo una enfermera a Julián. Éste obedeció sin pensarlo y paso a la pieza donde estaba su madre.
Los dejos solos-dijo la enfermera.
Gracias-dijo Julián sin levantar la vista del piso con miedo a mirar a su madre. Sin embargo vio la necesidad de dejar de ser un cobarde y dar un paso por su madre, a quien necesitaba de verdad. Su vista se levanto lentamente, veia la cama, una mano colgando, que era de su madre, su cuerpo envuelto en las sabanas blancas y un dispensador de suero que estaba conectado al otro brazo de Miranda. Julián dio algunos pasos hacia su madre.
Hijo-dijo susurrantemente la madre.
Julián se acerco rápidamente y tomo la ya mas tibia mano de su madre, se arrodillo sin pensarlo y sus ojos comenzaron a llorar, su alma compungida había sido demostrada en ese instante. Solo hubo llantos mientras el corazón de Julián confundía las risas y el dolor que le entregaba esta escena. El silencio reinó ese día…silencio y lagrimas protagonizaron ese instante tan aliviador de la historia de Julián.
Un suspiro de alivio fue el descanso para Amaris al ver la puerta de su casa.
Hola mami-dijo la alegre hija al abrir la puerta de su casa mientras su madre y Apola conversan.
Hija, que bueno que llegaste temprano-dijo Dinorah feliz de ver a su hija – te presento a Apola, no sabes de la que libro a tu hermana.
Que le paso a Lourdes?
Nada preocupante, solo un desmayo, gracias a dios, ella venia con tu hermana y me dio aviso oportuno.
Amaris saludo de un beso a Apola sin saber que seria esto parte del comienzo de un extraño destino
DES@DAPTADOS
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