"De chica miraba telenovelas con mi abuelita"
Tiene 25 años y es la nueva gran estrella de la tevé argentina. Su primer protagónico en Soy Gitano rompe corazones y la terminó de consagrar. Clásica y efusiva, dulce y fatal, es "la chica del momento", y en pleno éxito se acuerda de su abuela, con quien pasaba las horas mirando telenovelas… y enamorándose de Arnaldo Andre
"Soy hiperactiva y no paro ni un minuto. Después de todo el día de grabación, sigo de largo y me voy a mis clases de flamenco, a teatro, a terapia…"
Cache-coeur (Rapsodia).
"Estoy soltera y desde hace bastante… Pero soy optimista porque ahora los hombres se me acercan más. Con mi rol de pechugona, me ven mejor".
La cámara no se cansa de seguirla y ella disfruta transformándose. Con una sonrisa contagiosa en sus labios, Julieta Díaz no para. Delicada y clásica, de repente se convierte en mujer fatal, apasionada, alzando los brazos y representando una fogosa danza flamenca. Ella es así: multifacética.
A los 25 años, se hizo un lugar en el mundo de la actuación y, sin pedir permiso, se convirtió en "la chica del momento". Durante el último año no paró de cosechar éxitos, hasta que accedió a su primer protagónico en Soy Gitano. Ella no para de hablar, de contar y recordar todas las mujeres que fue -y es-: Carla en Campeones, Maia en Ilusiones, y Gaby en 099 Central. Todas en una. "Todo fue in crescendo y no de golpe -advierte evitando hablar de una "julietamanía"-. Y todo se dio de una manera natural y con mucho trabajo", explica ella, Julieta Díaz, a la que ya no hace falta explicar más, recién recibida de estrella de tevé. "¡Ahora me reconocen por el nombre! -se divierte-. Y eso que todavía me acuerdo de mi primer autógrafo… ¡Hasta me saqué una foto firmándolo!", se entusiasma esta actriz, especialista en convertir papeles chicos en grandes actuaciones. "Es cuestión de tomarle cariño a los personajes que te toca hacer y jugar mucho con ellos", explica el truco, como si fuera fácil hacerlo para todas.
A partir de este año, la belleza y el espíritu de Julieta ya no pasaron inadvertidos para nadie. Hasta los integrantes del supergrupo pop mexicano, Maná, quedaron impresionados con ella apenas vieron su foto en una revista. Inmediatamente la convocaron para grabar el video de su último hit, "Mariposa traicionera", y le tocó interpretar una historia fuerte, romántica y sensual, como a ella más le gusta. "Al leer las escenas dudé de si no iba a quedar muy expuesta. Mi personaje era esa "Mariposa traicionera"… Una mina que engaña a su novio, bien promiscua, mala".
No era la primera vez que participaba en un video -ya lo había hecho en "Sueños" de Diego Torres, en el 2001- pero sí una muestra de que empezaba a ser reconocida también a nivel internacional.
-¿Te cuestionás mucho, poco o nada el hecho de exponer tu cuerpo y mostrarlo?
-La verdad es que siempre busco una "justificación". Por ejemplo, en el caso del video de Maná, tuve en cuenta que no era una canción que hablaba de cualquier cosa y que, de repente, aparecía yo sin ropa… Igual, en algún momento me dijeron que querían una cosa más de desnudo pero dije que no.
-¿Tenés algún otro límite… lo que opinan tus padres, por ejemplo?
-No. Soy actriz. Y en cuanto a mis padres, lo único que les importa es que no quede más expuesta de lo necesario. Pero mi viejo también es actor (Ricardo Díaz Mourelle) y, en todo lo que sea violencia y sexo en la actuación, sabe que no es necesario lastimarse ni contar más que lo que sea necesario para sugerir algo. El tiene esa idea y yo también.
-¿En qué papeles te sentís más cómoda?
-Me gustan los personajes que sufren mucho, esos que tienen conflictos. Por eso después me cuesta sacármelos de encima. A veces, cuando terminaba escenas de Gaby, en 099, me quedaba con una cosa de tristeza y melancolía. En general, me mimetizo mucho con mis personajes. Todavía me sale la cosa medio bruta para hablar de Gaby, y cuando hacía de Carla (Campeones), terminaba irritando a mi novio, que me decía: "No me hagas una Carla". Con Osvaldo (Laport) nos moríamos de risa porque a él su esposa también le decía. "No me hagas un Guevara".
-¿Y hoy qué reclama tu novio con tu personaje de Soy Gitano?
-Ya no tengo novio, estoy soltera y desde hace bastante… Pero soy optimista porque ahora los hombres se me acercan más… Antes hacía de machona y mucho interés no existía pero, obviamente, ahora con mi rol de pechugona me ven mejor.
-¿Acaso no tenés un romance en el mismísimo estudio de grabación de la telenovela?
-¿Amores hoy? ¡No! Están diciendo que salgo con un técnico, pero ¡nada que ver! Además, no saldría a la calle a ventilar qué hago, pero tampoco es que me oculto. Exhibir eso no va con mi personalidad, pero el día que me ponga "re" de novia se enterarán.
-Pero decís que tu nuevo personaje (Mora) "abre puertas"…
-Seguro. Con Mora llegué a producirme durante hora y media, y eso ayuda. Pero ahora que ya tengo puestas las extensiones, tardo una hora. Entre que me ponen las lolas falsas, y todo eso… Pero en la vida real no soy tan coqueta… Bah, estoy en el medio, aunque siempre estoy más cómoda si me pongo las Topper y listo.
-Tu personaje en la novela está entre dos amores. ¿Creés que se puede estar enamorada de dos hombres al mismo tiempo?
-A mí no me pasó nunca, pero quizás sí se puede dudar entre uno y otro amor… Igual, nunca se ama de la misma manera a dos personas. Es imposible.
-¿Te cuidás mucho para mantener el físico?
-No tanto. A ver… En la productora (Pol-Ka) siempre compran facturas para desayunar, pero yo ni las miro. Ahí me cuido y me pido un té con leche con edulcorante y tres tostadas con queso crema y mermelada dietética. Pero después, cuando voy a pasar letra -un par de horas más tarde- me como media medialuna, y a veces una entera. ¡Un día me llegué a comer seis medialunas! Pero, más allá de lo que coma, me muevo mucho. Soy hiperactiva y no paro ni un minuto. Así nunca engordo. Imaginate: después de todo el día de grabación sigo de largo y me voy a mis clases de flamenco, a teatro, a terapia…
-¿Hace mucho que hacés terapia, o te agarró la presión (y depresión) del éxito?
-No. Ya hace diez años que hago terapia. Una siempre está laburando algo en la cabeza y está bueno ir y charlar tus cosas, tus problemas.
-¿A qué cosas te dedicás en tu tiempo libre?
-Visito a mi papá o mi mamá, ¡que siempre me apoyaron tanto en todo lo que hice! Me gusta estar con ellos. Mi mamá (María) es astróloga, así que por ella sé que soy Virgo con ascendente en Leo, con Luna en Cáncer. Mi ascendente es, según ella, lo que me llevó a buscar los aplausos y la aceptación del público. Virgo es un poco mi parte exigente, meticulosa, detallista, y también mi parte más tímida.
-¿Mirás telenovelas?
-Algo… ¡Cómo cambiaron!, ¿no?… Ahora que están en otros horarios son "traca-traca" todo el día… Excepto en Soy Gitano, en donde somos todas vírgenes (risas). Hay mucha más violencia, más sexo y malas palabras… Son una mezcla entre el juego "verdad consecuencia" y el género puro… Y pensar que yo de chica miraba telenovelas con mi abuelita y ahora estoy en una de ellas… Me acuerdo que todo era más naif, y que nos sentábamos a ver juntas las de Arnaldo André: Amo y señor y Amándote… Mi abuela estaba enamorada de Arnaldo.
-¿Qué te diría si supiera que hoy trabajás con él?
-Pobre Arnaldo… Ya le conté como mil veces de su fanatismo. A mi abuela le hubiera gustado muchísimo conocerlo, y yo también tengo mi lado cholulo. Cuando lo vi por primera vez le dije: "Ay, me muero de amor, me muero de amor". Creo que fue mi peor presentación… Se quedó mirándome, y habrá dicho: "¿Qué le pasa a esta tonta?". Por lo general soy re-caradura, y digo lo que sea, aunque a veces me agarran ataques de timidez que me inmovilizan.
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