Terminan con elogios mutuos, llanto y una guerra de almohadas que los une más, luego de que la producción los incitara a que se criticaran entre ellos
Redaccción Online/edición nocturna
El Universal online
Ciudad de México
Miércoles 02 de abril de 2003
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04:43 Esta vez falló la dinámica que en la primera versión de Big Brother provocó la división y el enfrentamiento; y en cambio, los hermanitos pasan una noche fraternal, como no se había visto desde que viven enclaustrados hace 32 días.
La producción del reality show planteó un ejercicio que prometía ser explosivo: decirle a cada uno de sus compañeros lo que más le molesta de él.
Pasaron alrededor de dos horas criticándose. Raquel fue la que más comentarios recibió sobre su actitud prepotente y discriminadora. Le siguieron Sabina por su actitud de mártir en la casa; Alejandro por su carácter explosivo; Mauricio quien fue calificado de 'hipócrita' y Silvia por su actitud autoritaria.
Al finalizar todos estaban molestos con todos. Pero Silvia se salió del guión y propuso que invirtieran la dinámica: que cada quien dijera lo que le agradaba del otro.
Entonces hubo lágrimas, elogios y terminaron abrazados y surgieron frases fraternales como 'te quiero mucho' 'que bueno que te conocí', etc.
El otrora enfrentamiento entre hermanitos, la división entre bandos liderados por la malvada Azalia y la bondadosa Rocío, lo suplió la unión de los 12 habitantes de la casa de Big Brother.
Terminaron la velada pasadas las 04:00 horas entre pláticas, acostados todos en las cinco camas de una habitación y una guerra de almohadazos, como si realmente fueran hermanos. Las peleas e intrigas que producen rating no llegaron
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