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Capítulo 118

March 16 2004 at 12:13 AM
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Lucia  (no login)
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Capítulo 118



Leopoldino tiene un mal presentimiento. No sabe lo que le ha ocurrido a Gabriel, pero siente que alguien de su sangre lo necesita, y como para él su única familia que su hijo, se va rápidamente al hospital para asegurarse de que todo está bien con Marciana y el niño. Llega muy agitado porque fue hasta allí corriendo y entra al cuarto de Marciana como un loco. Al no ver al niño en brazos de su madre piensa que su presentimiento se ha confirmado.
Leopoldino: ¿¿Qué le pasa a mi hijo??
Marciana: ¡¡Cálmate un poco!!
Leopoldino: Dime qué le pasa ¿está bien?
Marciana: Claro que está bien. ¿Por qué no habría de estarlo?
Leopoldino: ¿Seguro? ¿Y por qué no está aquí?
Marciana: Porque le fueron a hacer un chequeo... Es que como hoy nos dan de alta el médico quiso comprobar que el niño no tiene ningún problema.
Leopoldino suspira aliviado.
Marciana: Pero nada más mírate la facha en que vienes... pareces un loco.
Leopoldino: Es que me vine corriendo desde la casa hasta aquí.
Marciana: ¿Y por qué?
Leopoldino: Tuve un mal presentimiento y como sólo te tengo a ti y a mi hijo, pensé que algo malo les habría pasado.
Marciana no puede evitar acariciarlo con ternura. Se da cuenta de que si Leopoldino se preocupó tanto por un simple presentimiento es porque de verdad los quiere a ella y al bebé. Leopoldino sonríe por su repentina muestra de cariño. Sabe que cada vez está más cerca de ganarse su corazón.

Daniela llora desconsoladamente por la partida de Aitor. Luciana la ve y se acerca a ella para consolarla.
Luciana: ¿Qué pasa, hermana?
Daniela: Me dejó, Aitor me dejó para siempre.
Luciana: No creo... seguro que luego se arreglan como siempre...
Daniela: Esta vez no habrá reconciliación... Aitor ya sabe toda la verdad.
Luciana: ¿De veras?
Daniela: Sí, ya lo sabe todo.
Luciana: Lo siento tanto...
Daniela: Me quiero morir, Luciana. Él no me va a perdonar nunca y me quiere sacar a mi hijo. Si además de perderlo a él también pierdo a mi José Manuel yo me muero.
Luciana: Eso no va a pasar.
Daniela: Aitor va a hacer todo lo posible por sacármelo, va a ir con un juez...
Luciana: Cualquier juez con un poco de corazón se daría cuenta de que tú eres la madre de ese niño aunque no haya estado en tu vientre. Siempre has estado con él, te has sacrificado para darle lo mejor. No sería justo que te lo quitaran.
De pronto suena el teléfono. Luciana va a atender porque no hay nadie en la casa. Luego regresa a dónde está Daniela y ella le pregunta quién llamó.
Luciana: Era Aitor.
Daniela: ¿Aitor? ¿Y por qué no me lo pasaste?
Luciana: Porque no quería hablar contigo. Llamó para decirme que acaba de morir el papá de Rafael y que yo debería ir para acompañarlo.
Daniela: ¡Yo también voy! Gabriel era el padrastro de Aitor así que yo voy a ir a estar con él.
Luciana: Es que... Aitor dijo que no quería que fueras tú.
Daniela vuelve a llorar por el rechazo de su esposo.
Luciana: Lo siento. Si quieres que me quede contigo...
Daniela: No, en este momento tu deber es estar al lado de tu esposo. Ve con él y no te preocupes por mí. Voy a estar bien.
Luciana: ¿Seguro?
Daniela: Sí, y tampoco te preocupes por la niña. Yo te la cuido hasta que regreses.
Luciana le da un abrazo a su hermana y se va. En realidad no tiene muchas ganas de ir al velatorio de Gabriel ya que lo culpa de haber perdido a Rafael, pero sabe que su amado la necesita a su lado en este momento tan duro para él.

Mauricio se siente deshecho. No quiere salir a la sala donde están velando a Gabriel. Mira una foto se su padre y llora con desesperación.
Mauricio: ¿Qué te hice, papá? Yo no quería, te juro que no quería matarte. Espero que estés donde estés puedas perdonarme por esto... y por desoír tu última voluntad. Lo siento mucho, pero es algo que no puedo cumplir. Nunca voy a reconocer a ese pervertido como hermano.
Llama por teléfono a Malvina para pedirle que lo vaya a ver, ya que necesita a su amada junto a él para que le de algo de consuelo. Pero Malvina le dice que no piensa volver a verlo hasta que se encargue de asesinar a Daniela.
Mauricio, sintiéndose inmensamente sólo y lleno de culpas, abraza a su pequeño hijo, el único que logra consolarlo aunque sea un poco.

Luciana llega a la casa de Gabriel y se acerca a su amado, que llora junto al ataúd de su padre. Lo abraza con mucho amor.
Luciana: Lo siento, de veras que lo siento. Yo llegué a odiarlo, pero no me alegro por su muerte porque sé que tú estás sufriendo.
Rafael: Gracias por estar conmigo en este momento... No sabes lo que estoy sufriendo.
Luciana: Sí que lo sé... yo también perdí a mi papá.
Rafael: Esto es distinto... Mi padre murió pensando que lo odio... es que nunca llegué a perdonarle lo que ocurrió.
Luciana: Seguro que él sabía que sólo estabas enojado... No creo que haya pensado que lo odiabas.
Rafael: Pero me hubiera gustado poder decirle que lo perdonaba, que no le guardo ningún rencor. Mi orgullo me impidió hacerlo y si supieras cuanto me arrepiento ahora que ya es demasiado tarde.
Luciana lo vuelve a abrazar para consolarlo. Él desea decirle que no quiere que también sea tarde para pedirle a ella que la perdona y que están a tiempo de ser felices, pero considera que no es el momento para hacerlo.

Rosalba no sale de su habitación, aunque una de las sirvientas, cuando fue a llevarle la comida, le contó lo que pasó con Gabriel. Ella siente que debería estar con Valentino pero no sabe si él va a querer verla allí y además el rencor que todavía siente por Gabriel le impide acercarse. Se le ocurre pensar que ahora que Gabriel murió Valentino podrá olvidar la promesa que hizo. Además, hay algo que, aunque aún no ha confirmado, la hace muy feliz.
Rosalba: ¿Será verdad? ¿Será cierto que dentro de mi crece un hijo de mi amado?
La idea la llena de alegría. Se acaricia el vientre con ilusión.

Daniela va a la recámara de Luciana para ver que la niña esté bien. Allí se encuentra con José Manuel, que estaba mirando a la pequeña.
Daniela: ¿Qué haces, José Manuel?
José Manuel: Estoy cuidando a mi primita.
Daniela: Me parece muy bien.
José Manuel: ¿Sabes una cosa? Ya me muero de ganas de que nazca mi hermanito. Ojalá sea una niña como Lucianita.
Daniela se siente mal por haber ilusionado a su hijo con un embarazo no confirmado. No sabe como decirle que fue un error suyo.
Daniela: No habrá hermanito, José Manuel.
José Manuel: Pero tú me dijiste...
Daniela: Me equivoqué...
El niño ve que Daniela está llorando y le seca las lágrimas con cariño.
José Manuel: ¿Qué pasa, mamá? No quería ponerte triste hablándote de lo de mi hermanito. ¿O estás así porque mi papá se fue?
Daniela lo abraza: Mi niño precioso, ¿qué haré yo si te pierdo? Eres lo que más me importa en el mundo.
José Manuel: No vas a perderme, yo te quiero mucho y nunca te voy a dejar. Siempre voy a estar contigo, mami.
Daniela: Te quiero mucho, José Manuel.
José Manuel: Yo también.
Daniela lo abraza con fuerza, como si así pudiera estar segura de que siempre lo va a tener junto a ella.



 
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