Al dia siguiente, Alonso dormía profundamente en la mansión de su primo Jerry, contento de haber asistido al concierto y de conocer a Claudia, la hermosa cantante del grupo musical y so~aba que la besaba...
“¡Alonso, primo, despierta!”, exclamó una dulce vocecita.
Alonso se despertó bruscamente y de pronto, vió casi esclarerecerse la imagen de una muchacha que, cegado por la miopía, no podía verla con claridad y, con su mano derecha, buscaba sus anteojos que estaban sobre el velador pero, al no encontrarlos, la muchacha se los entregó.
“Muchas gracias.”, dijo, mientras se colocaba los anteojos.
“De nada, primo.”
Alonso la miró con detenimiento a la muchacha y pareció reconocerla.
“¿María? ¿Eres tú?”
“Si, primo. Soy yo.”
“¡María!”, exclamó sorprendido, “¡Pero, que sorpresa! ¡Mira como has crecido! ¡Ya eres toda una se~orita! ¡Me imagino que debes tener muchos pretendientes por aquí!”
“Más ó menos. Mi hermano Jerry me dice que ayer fueron a un concierto...”
“¡Si! ¡Y estuvo maldito!”
“¡Me hubiera gustado ir pero, estaba de viaje de regreso!”
“¿A dónde fuiste?”
“Estaba en la hacienda de mis abuelitos.”
“¡Vaya! ¡Y por lo que veo, la pasaste muy bien! Eso me alegra.”
“Asi es. Es agradable respirar el aire puro del campo y jugar con los animalitos... pero, primo, despiértate y alístate que después de desayunar, vamos al club. Me tomé la molestia de seleccionar tu ropa. ”
“Gracias. Muchas gracias.”
Alonso, levantando los brazos de la pereza, se levantó de su cama, agarró su ropa y pidiendo permiso, se dirigió al ba~o.
Después del desayuno, Alonso, Jerry y María abordaron el Porche de Jerry a casa de Fiorella para recogerla y emprender el camino rumbo hacia el club, mientras platicaban sobre el concierto de anoche. En la puerta de entrada, el guardia de seguridad los detuvo.
“A ver, jovencitos, su carnet, por favor.”
“Me olvidé mi carnet.”, dijo Jerry, rebuscando sus bolsillos.
“¡Este es un club exclusivo! ¡Sin carnet no pueden ingresar!,” exclamó enojado, “¡Regresen por donde vinieron!”
“¡Un momento!”, exclamó Fiorella, rebuscando en su cartera, “¡Parece que yo lo tengo! ¡Aquí está!”
“¿Cómo fue a parar en tus manos, mi vida?”, dijo Jerry.
“Tú me lo diste, ¿Te acuerdas?”
Y ella le entregó el carnet al guardián. De pronto, el guardián cambió facilmente su semblante y habló en tono amigable.
“Oh, perdon, Sr. Jerry Modugno. Disculpe, pase usted, por favor. Disculpe.”
Ellos ingresaron al club.
Fueron a cambiarse y se colocaron sus trajes de ba~o para luego dirigirse a la piscina y disfrutaron juntos de la piscina, ba~andose y jugando con el agua. Fiorella fue la primera en levantarse, pues, se le había antojado un refresco. Se dirigió a su silla plegable, cogió su toalla y empezó a secarse. Mientras se secaba, una voz la llamó por detrás. Ella volteó y reconoció a una vieja amiga que hacía tiempo no veía.
“¡Mariana! ¡Como has estado!”, dijo mientras la abrasaba fuermente a su amiga.
“Gracias, Fiorella. Yo estoy bien.”
“¿Cuándo fue que llegaste?”
“Antes de ayer. Vine con Pablo, mi novio.”
“¿Sigues con Pablo?”
“¡Por supuesto! ¡Un partido así no se puede dejar!”
Ellas siguen platicando, mientras se dirigen a sentarse a la barra y pedir un refresco.
“¡Imaginate, ser la novia de un cantante famoso! ¿No le tienes miedo a los paparazzos ó la prensa amarilla?”
“¡Qué vá! ¡Eso me tiene sin cuidado! Pero, cuéntame, que es de tu vida... ¿Sigues con ese chico...? ¿Francesco, se llamaba? ”
“¡No, qué vá! ¡Ya terminé con él! Ahora estoy con Jerry Modugno, el hijo de Roberto Modugno.”
“¿El hijo de Roberto Modugno, el empresario? ¡Ese es tremendo partidazo! ¡Pero, que suerte tienes! Te dije que no ibas a llegar a nada con ese pobretón. ¡Y feo todavía!”
“Gracias. ¡A Jerry lo quiero mucho!”
Y ellas siguieron platicando. Pensar que el destino las convertiría mas adelante en rivales de dos hermanas.
***
Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, en un barrio humilde y alejado de todo el glamour de la clase “pituca”, se encontraban los esquineros, los vagos del barrio.
“¡Coco Plano! ¡Qué ha sido de tu vida, chocheraza!”, dijo el Piolín, 25 a~os.
“Mas o menos, chocherita.”, dijo el Coco Plano, de 35 a~os, “¡Estoy con una resaca horrible porque ayer tomé unas chelas y parecen que me cayeron mal! Y lo peor, ¡Es que estoy sin encontrar chamba!”
“¡Eso tiene remedio, chochera!”
“¿Como?”
“¡Chuparnos unas chelas!”
”No, gracias. ¡Ya tome suficiente cervezas ayer!”
“¡Vamos, compadrito! Unas cervecitas bien heladas no hacen da~o! La vida es una, hay que disfrutarla!”
“Esta bien, compadre! Vamos a la tienda de Don Lucho para comprarlas!”
Camino hacia la tienda, divisan a Amanda.
“Uyyy, Coco Plano! Alli esta la sra. Amanda! Se nota que ha sido mas buena en su juventud! Y todavia esta enterita!”
“Ya, Piolin! Guarda esa flor que podria ser tu mama!”
Se acercan hacia donde esta Amanda.
“Sra Amanda! Como ha estado!”, dijeron los dos, “¿Hacia donde se dirige?”
“¡Qué les importa a ustedes! ¡Metiches!”, dijo enojada.
“Si, pero, no se enoje, se~ora.”, dijo el “Coco Plano”, “¿Por qué tanta bronca con nosotros?”
“Porque ustedes son unos vagos! Deberian estar trabajando en lugar de andar molestando a la gente!”
“Es que no hay chamba!”, dijo el Piolin, “La situacion esta dificil! Y no alcanza la plata!”
“Pero, alcanza para chupar cerveza!”
“¿Cómo está su hija Flor?”, preguntó Coco Plano.
“Trabajando. Lo mismo que ustedes deberian estar haciendo en este momento!”
“¿Y su hija Julia?”, preguntó Piolín, “¿Cómo está?”
“¡No me hables de esa malagradecida! ¡Me desobedeció! ¡Ahora la he mandado a hacer el mercado!”
”¿Qué hizo Julia, se~ora?”, dijo Piolin.
“¡Nada que les incumbe! ¡Metiches! ¡Y me voy!”
Amanda les dio media vuelta y se retiró. Piolin y el Coco Plano siguen rumbo hacia la tienda a comprar cervezas pero, en ese momento, se encuentran con Ugarriza, hombre alto y fornido, con cara de pocos amigos.
“¡A ti te quería ver, Coco Plano!”, exclamó Ugarriza.
“¡Ugarriza! ¡Amigo mío! ¡Dichosos los ojos que te ven!”
“¡Nada de confianzas que tú no eres amigo mío! ¡Pagame los 10,000 dólares que me debes ó te denuncio!”
“No tengo la plata, ahora, chochera, pero...”
Ugarriza lo toma fuertemente de las ropas.
“¡Nada! ¡O me pagas! ¡O no sabes de lo que soy capaz de hacer!”
“Pero, chochera, la situación está dificil, no hay chamba en ningun lado!”
“Te doy hasta las ocho de la noche! Si no te apareces con la plata! Te saco la recontraconcha....(censurado)! Ya veras!”
Ugarriza lo suelta y se retira.
“Uy, compadrito”, dijo Piolin, “En que lio te metiste. Ugarriza lo que promete, lo cumple.”
“No lo se, chochera. No se como voy a solucionar esto. Lo unico que se me ocurre es pedirselo a mi hermana.”
“Tu hermana? La casada con el general?”
”La misma. Se pudre en billete! Es mi unica esperanza!”
El “Coco Plano” toma una combi y traspasa los límites de la ciudad, rumbo hacia el barrio de los ricos y “pitucos”, quedandose maravillado de contemplar los caserones lujosos del vecindario... Es otro mundo!
“Coco Plano” buscaba y buscaba por todos lados pero, no daba con la casa y decide preguntar a un grupo de muchachos, que lo miran indignados de arriba hacia abajo, por su aspecto humilde.
“Oe, muchachos”, dijo Coco Plano, “¿Saben donde queda la casa del general Gustavo Domínguez?”
“¡Ja! ¡Regresa a tu choza, arrapastroso!”, contestaron en tono irónico y riéndose en su cara.
Coco Plano dio media vuelta y se retiró.
Mientras tanto, Jerry manejaba su Porche rumbo, de regreso para dejar a su amada Fiorella a su casa, cuando de pronto, divisan al “Coco Plano” y comienzan a inquietarse.
“Flaca, mira a ese individuo tan extra~o que ronda por allí,” dijo Jerry, “Yo creo que hay que llamar a la policía”
Fiorella lo mira de cerca y de pronto, logra reconocer al Coco Plano.
“Pero si es mi tío Simón!”, exclamó emocionada, “Para, amorcito!”
“Tu tío? Ese arrapastroso?”
“No le digas así. Solo está percudido. Si se arreglara, seguro tendría tremenda pinta. Ademas que buenísima persona. Y no es porque sea mi tío”, y le gritó al Coco Plano, “Tío! Tío!”
Coco Plano voltea y reconoce a su sobrina Fiorella. Fiorella se baja del carro y se dirige para abrasar fuertemente a su tío.
“Tío Simón! Qué milagro que vienes por acá!”
“Necesito platicar urgente con mi hermana!”
“Ella esta en la casa. Vamos, te llevamos alla.”
Con esfuerzo, el “Coco Plano” se acomodó en el Porche de Jerry y se dirigieron a casa de Fiorella pero, los pasajeros no aguantaban el mal olor del tío. Finalmente, llegaron a la casa e ingresaron y Simón, el “Coco Plano”, casi se resbala del piso de la casa.
“Cuidado, tío que el piso está recién encerado!”
“No te preocupes, sobrina. Todo está fríamente calculado.”
En ese momento, ingresa la mamá de Fiorella.
“Que hace este vago aquí!”
“Hermanita! No le saludas a tu hermanito!”
“Con que descaro te apareces aquí, Simón! No me digas que has venido a pedir plata!”
“Bueno, hermana, para que te voy a mentir... si, necesito 10,000 dólares urgentes.”
“A quien estafaste esta vez? Me podrias decir?”
“A nadie. Fue un mal negocio. Pero, por favor, hermanita, necesito urgente esa plata.”
“Nada! Yo no estoy aquí para soportar tus viverias! Porque no consigues un trabajo y ganarte la plata decentemente en lugar de estar debiendo por alli!”
“Te juro por mi santa madre que le pago a esta persona y cambio!”
“Nada hereje! No uses el nombre de nuestra madre en vano! Ella tiene la culpa por haberte malcriado! Por ser su unico hijito mayor!”
“Tu no te quejas. A ti te complajo tambien... por ser la hija mayor.”
“Pero, yo si fui agradecida y reconocer todo lo que ella me dio! Y largate de esta casa, vago inmundo que no te quiero ver nunca mas en mi vida! Adios y no vuelvas mas!”
“No seas asi, hermanita...!”
“Fuera! Yo no tengo ningun hermano! Para mi has muerto!”
“Esta bien. Me voy.”
El “Coco Plano” se retiró.
“No debiste haber sido así con el tío Simón, mamá.”
“Eso es lo que se merecen vagos como él!”
“Pero, mamá, es tu hermano... y mi tío!”
“Es un muerto de hambre! Eso es lo que es!”
Fiorella se salió de la casa para dar alcance a su tío. Jerry fue tras ella.
“No te vayas tío!”, dijo Fiorella, “Yo te voy a ayudar!”
“No te preocupes, sobrina.”
“¿Cuánto necesitas?”
“No, no. No te preocupes. No hace falta.”
“Jerry, mi enamorado, tiene plata. Tu debes haber oido de su padre, el empresario Roberto Modugno.”
“¿Verdad? Pero, si él se pudre en plata!”
“Y él te puede ayudar a saldar esa deuda. ¿No es cierto, mi amor?”
“Asi es, flaca. No se preocupe, se~or Simón, que por tratarse del tío favorito de mi chica, lo voy a ayudar.”
“Gracias. No sé como agradecerte. Que Dios te bendiga.”
“No se preocupe. Es lo menos que podría hacer.”
“Pero, con una condición”, intervino Fiorella.
“¿Qué condición?”
“Que te busques un trabajo.”
“Pero, es que no hay chamba por ningun lado.”
“Jerry te puede emplear en alguna de las empresas de su padre, ¿No es asi, mi amor?”
“Si, por supuesto. No faltaba mas.”
“Bueno... esta bien. Trato hecho.”, dijo, cabizbajo.
Jerry se dirigió al cajero electrónico para sacar la plata pero, Fiorella se la contuvo, pues, conociendo bien a su tío, le dijo para ir personalmente a entregarle la plata a Ugarriza. Y de inmediato, y a pesar de los reclamos de Simón, se dirigieron al barrio de Simón en el Porche de Jerry. Y volvieron a traspasar los límites de la ciudad. Ahora todo se convertía en gris y sombrío. Mientras manejaban, todos se quedaban estupefactos de contemplar el auto de Jerry.
“Uy, chochera!”, dijo Jabancho, “Mira ese carrazo que viene por alla!”
“El que maneja se debe pudrir en plata!”, dijo el Cholón, “Pero, ¿Qué hará un auto así en un sitio como este?”
“Deben venir por mí!”, respondió el presuntuoso “Patroclo”.
“Ya, compadre!”, gritó el Cholón, “Aguanta el carro que ya conozco sus delirios de grandeza!”
“Es la verdad!”, aseguró Patroclo, “Me vienen a buscar a mí!”
En ese momento, se escucha una voz que venía del carro y llama al Patroclo.
“¿Vieron? Me estan buscando. Me voy muchachos.”
En ese momento, Jerry estaciona el auto y se baja Simón.
“Compadrito Coco Plano!”, dijo Cholón, “Y ese carrazo! Donde se lo robó!”
“No se lo robé a nadie, chochera! Es el auto del enamorado de mi sobrina!”
En ese momento, Fiorella se baja del auto.
“Uuuyyy! Y quien esta gringaza mas buena que viene contigo!”, dijo Cholón, “Mamacita!”
“Oe, compadre! Guarda esa flor que ella es mi sobrina!”
“¿Su sobrina? ¡Caray! ¡Qué rica está! ¡Para comérsela! ¡Amorcito! Permítame presentarme, yo soy Mario pero, mis amigos me llaman el Cholón, para servirte.”
Fiorella lo miró coquetamente, como agradeciéndole el piropo.
“¡Ejem!”, intervino Jerry.
“Sobrina,” dijo Simón, “Sube al carro que te está llamando tu novio. Puedo ir solo donde Ugarriza.”
“No, tío. Yo voy contigo a donde ese se~or!”
“Ja, compadre!”, intervino Patroclo, “Parece que tu sobrina te conoce muy bien!”
Y Fiorella y Simón se dirigen a casa de Ugarriza mientras que Jerry, mandado por su novia, y los demás esquineros se quedaron cuidando el auto. Fiorella toca la puerta y Ugarriza abre la puerta.
“¿Es usted el se~or Teodoro Ugarriza?”, preguntó Fiorella.
”Si, soy yo.”
“Aquí vengo a entregarle el dinero que el Sr. Simón Hinojoza, le debe a usted. Pero, para saldar la deuda, necesito que me firme un comprobante de que usted recibió la plata.”
“Bueno, pues. Gracias.”, dijo Ugarriza, sorprendido.
“Necesito una hoja de papel, bolígrafo y una identificación.”
Fiorella improvizó un comprobante y le hizo firmar a los dos, colocándose a ella como testigo, un comprobante de pago.
“Ya esta saldada la deuda.”, dijo Fiorella.
”Gracias, Fiore. Te lo agradezco.”
“Ahora cumple con tu promesa.”
“¿Qué promesa?”
“No me digas que ya te olvidaste que después de saldar la deuda, que ibas a pedir a Jerry que te dé chamba.”
“Oh, claro! Ya me acordé! Claro, cumplo con lo que prometo!”
Mientras tanto, Jerry platicaba con los demás esquineros.
“Oe, tú sabes, loco”, dijo Jerry, con aires de petulancia, “El otro mes parto hacia Miami a visitar a unos primos y pasearme por las playas y discotecas de South Beach! La manyas, pé!”
“Qué bien compadre!”, dijo Patroclo, “Cuando vayas allá, no te olvides de visitar el palacio de Viscaya! Es simplemente, majestuoso! Y sabes? Te recomiendo que vayas a Coconut Grove, es un lugar donde las mesas estan en las calles, mismo Miraflores pero, más bacán!”
Jerry lo miró con asombro.
“¿Haz estado en Miami?”, preguntó.
“¡Qué vá!”, intervino el Cholón, “¡Si él nunca ha estado allí!”
“¡Lo que pasa es que leo mucho!”, respondió Patroclo.
En ese momento, pasó Julia, con la canasta del mercado.
“¡Julia! ¡Como has estado!”, dijo el Cholón, “¡Tan bonita como siempre!”
En ese momento, Jerry volteó la cara y se encontró frente a frente a Julia. Y ambos se miraron fijamente a los ojos.
“¿Julia?”, preguntó Jerry.
“¿Jerry?”, respondió.
Patroclo silbaba el tema de Love Story, historia de amor, con algo de sarcasmo, mientras el Cholón le daba su cocacho en la cabeza, por entrometido y confianzudo.
“¿Qué haces aquí?”, preguntó Julia.
”Vine con mi enamorada a dejar a su tío a su casa. ¿Vives por acá cerca?”
“Así es. Vivo en una cuadra de aquí.”
“Hacia donde te diriges?”
“Tengo que comprar unos cigarrillos para mi mamá.”
“Dile a tu mamá que no fume!”, intervino el Cholón, “Eso es da~ino para la salud!”
Jerry y Julia ignoraron las palabras del cholón y él le ofreció acompa~arla hasta la tienda.
Ambos se miraron fijamente a los ojos sin decirse nada.
“Ejem”, intervino Fiorella.
“Fiore! Mi vida! Como has estado? Te acuerdas de Julia? La muchacha que conocimos en el concierto?”
Fiorella saludó a Julia.
“Mi vida”, dijo Fiorella, “Ya saldamos la deuda de mi tío y ahora él está dispuesto a tomar el trabajo.”
“Muy bien”, dijo Jerry, entregándole una tarjeta a Simón, “Esta es mi tarjeta. Empiezas ma~ana.”
“No se preocupe, Don Jerry. Ma~ana mismito voy a trabajar.”
“Esto hay que celebrarlo!”, exclamó Patroclo, “Con unas chelas bien heladas!”
“Nada de celebraciones!”, dijo Fiorella, “Ma~ana hay que trabajar!”
“Claro, sobrina!”, dijo Simón, “No faltaba mas! Y gracias por todo!”
“Amorcito! Podrias pasar ma~ana a recoger a mi tío para chambear? No quiero que falte a su primer día de trabajo y no quedar mal contigo.”
Jerry miró de reojo a Julia y ella, con discreción, lo miró coquetamente.
“Claro, mi vida. No faltaba más! Con gusto recogeré a tu tío ma~ana!”
“Gracias, mi vida”, dijo Fiorella, dandole un fuerte abrazo.
“De nada, amor”, respondió, mirando a Julia de reojo.
Jerry y Fiorella se despidieron de Julia y los esquineros del barrio y emprendieron el camino de regreso a casa. Jerry podría sentirse satisfecho ya que volvió a reencontrarse con Julia. Al día siguiente, Jerry, con el pretexto de recoger al tío de Fiorella, visitó nuevamente al barrio de Julia y, durante el trayecto, Simón le platicaba la historia de Julia y sus hermanas. En ese momento, y sin proponerselo, Simón lograría juntar a Julia con Jerry.
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