… y miedos…
Hemos hablado de las tres cosas durantes años, y hay veces que incluso ponemos en entredicho lo que hemos escrito en otras ocasiones ¡La jodida memoria selectiva!
Leyendo tú conjuro- destacable porque no te prodigas- he “mirado atrás” con “buenas intenciones”, y he echado en falta a teclados que hace tiempo dejaron de sonar. Gente que se fue, unos y otras, con sus verdades, mentiras y miedos, o probablemente cansados de que cualquiera de nosotros “no les entendiéramos”, y especialmente yo…
Hasta ahí todas las idas son razonables, al fin y al cabo cada uno hace de su capa un sayo, y poco importa descubrir más tarde que a lo mejor la capa les tapaba la cabeza y ni siquiera les dejaban ver que lo que decían eran sus opiniones, y que éstas no son la verdad, o por lo menos no lo son según las opiniones de otros.
Mirando atrás hay personas y apodos, incluso anónimos…
Al leer tú conjuro he querido imitarte, pero luego he pensado de qué sirve escribir llamamientos a quienes han cerrado la puerta de entrada por sus propios temores, porque las puertas se cierran por miedos.
Si analizas algunos casos, incluso puedes llegar a sentirte culpable de algo mal dicho, pero ni siquiera ha servido dejar puertas abiertas, la gente se enroca en sus propios prejuicios, y no sé qué esperan, porque si lo supiera, ten por seguro que soy capaz de pedir perdón a quién en alguna ocasión me consideró un amigo. Tú sabes que en algunos casos, las puertas de La Bodeguilla permanecieron abiertas durante meses para foristas que ya habían dejado claro que no volverían. Y cuando se cerraron, quizás se hubieran vuelto a abrir con sólo un gesto, una palabra, un “lo siento” a quienes no le habían hecho nada, y seguían considerando amigos. Demostrando con ello sus miedos, aunque tapándolos con bosques de mentiras que habían comprobado en sus propias carnes que lo eran...
Había foristas que se extrañaban que tal o cual persona tuviese determinados amigos, y cuando ya no los tenían, les seguían atosigando que lo hubiesen sido. Luego pudieron comprobar que no eran más que mentiras interesadas, pero no sólo eran las mentiras que les habían dicho, sino que además eran mentiras que compartían con las suyas propias.
Jamás he llamado a nadie por mucho que les haya echado en falta, y no es por soberbia, como en alguna ocasión se ha dicho, pero era otra mentira. Los mismos que me tachaban de soberbio, también decían que “yo buscaba rating para el foro”, otra mentira más porque jamás fui a otro foro a dejar el enlace de éste, aunque con los años he aprendido, que cada una de estas acusaciones, provenían de gente cuya práctica era la que trataban de echar sobre mí, y ahí es donde se ha producido muchas de esas “idas y venidas” en las que se “soportaban”, no por convencimiento, sino porque eso del “enemigo común” es en lo que han basado su práctica forística. Y viendo como les ha ido, quizás lo razonable es que mirasen hacía atrás, a lo mejor se dan cuenta de lo erróneo de sus apreciaciones.
Voy a seguir sin hacer ningún llamamiento a nadie porque escribo para adultos…
Eso no quita para reconocer, que aún habiendo pasado mucho tiempo, hay gente a la que echo de menos. Unos porque fue interesante intercambiar opiniones, otras, porque además de eso ocuparon un espacio en mí corazón. Pero no voy a dar nombres, son ellos y ellas quienes recibirán o no éste mensaje. Si ven que al leerme esto que estoy diciendo su corazón se trastoca en uno u otro sentido, que hagan lo que deban, por mí todo estará bien.
Evidentemente esto que estoy diciendo no va dirigido a todo el que se fue, hay situaciones y personas definitivamente en el pasado, pero eso también ocurre en la vida fuera de Internet...
Mí conjuro para esos y esas a los que me refiero es uno muy bodeguero: Que no os falte el jamón y el vino. Repetido varias veces, al final vuelve a tí como un boomerang, porque todo lo bueno o malo que deseas, irremediablemente vuelve... Amén
Buenos días, buena suerte...