Vamos a ver, la pesca del atún no es un servicio público sino un negocio como otro cualquiera. Si este negocio precisa un servicio de seguridad, pues se lo tiene que pagar de su bolsillo (del bolsillo del armador, no del de los pesacadores asalariados), del mismo modo que una discoteca tiene que pagar a su personal de seguirdad privada. Y si las cuentas no salen porque esta seguridad privada elevaría en exceso el precio del kilo de atún y dejaría de ser competitivo frente al atún chino o al checoslovaco

pues que vayan a pescar a otros caladeros más seguros o si no que se dediquen a otra cosa.