No fastidies, que tengo una fama que guardar
Al contrario, defiendo la educación pública, la sanidad pública, los baños públicos, el transporte público ... y si me aprietas un poco hasta las telecomunicaciones públicas. Eso y más
Lo defiendo porque hay necesidades sociales que no se pueden dejar en manos privadas, que tienen que ser atendidas aunque no sean rentables.
Pero entiendo que en este capítulo no entra la banca. No es que el señor Botín sea más bueno o más malo que otro señor o señora puesto a dedo por el partido más votado por los electores. Ojo al dato, es el partido el que pone o quita, no el pueblo soberano, así que toda la defensa que tan bien argumentas sobre la democracia queda un poco en entredicho.
En realidad creo incluso que, aunque este feo decirlo, es más democrática la permanencia en el poder de los directivos de las entidades privadas que en las públicas. En las privadas es simple, si la entidad gana más pasta con la gestión de ese señor se queda, si no se va. Los accionistas pedirán su cabeza "democráticamente". O así debería ser. En política los intereses no están tan claros.
Por supuesto, este ganar pasta no puede ser a cualquier precio, ni por cualquier medio. Y ahí es donde creo que deben entrar los organismos públicos y todas esas honradas servidores que dedican sus vidas al bien común (quitando los garbanzos negros). A controlar que las entidades privadas operen dentro de la legalidad y con garantías. Su cometido es detectar irregularidades que pongan en riesgo los ahorros e inversiones de los ciudadanos a los que sirven.
No creo que sea el cometido del Estado meterse a banquero, a dirigir entidades sin ánimo de lucro, por las que sin embargo están dispuestos a darse de puñalás traperas unos a otros.
Sobre que hacemos con la gente a la que la corrupción se la trae floja y pendulona? Pues que vamos a hacer, ser tolerantes que para eso tenemos talante de sobra

Que otra cosa se puede hacer, no es delito el pensar que la corrupción es algo natural y tolerable, el opinar es algo íntimo de cada uno. Lo único que se puede hacer es vigilar y castigar la corrupción política, el fraude fiscal, el exceso de velocidad, la violencia de género y todas aquellas actividades delictivas que tienen buena prensa entre parte de la ciudadanía. Así quizás la gente empiece a mirar con otros ojos a aquellos que las cometen.