Y no lo digo por ese psiquiatra abducido o afectado de la locura de los soldados que vuelven de la guerra, y él, que como médico los debería curar, agarra la herramienta de trabajo de su compañía, y ¡hala, a tomar por culo 13 compas de toda la vida!
Lo digo porque es curioso que desde que a Obama le dieron el Nóbel, no le caen más que marrones como este…
Ahora, a quienes les han caído otro marronazo es a los psiquiatras, en general, sean de donde sean… ¡Están locos, aunque parezca que los locos son sus clientes!