De pronto como la mano de Maribet comenzaba a acariciarle la cadera y se dirigía hacia otros lugares explorándolos. Armando no cambió de posición. Simplemente, agarró la mano de su novia y la apartó. Pero Maribet no se distinguía por su perspicacia y volvió a intentar provocar a Armando. Se había colocado aquel camisón, medio transparente, por él. Cuando volvió a intentarlo, Armando le espetó.
A: Basta, Maribet.
MB: ¿Basta?
A: Sí, basta, no me apetece.
Maribet se sentó bruscamente, cruzando sus brazos sobre su pecho.
MB: ¿CÓMO QUE NO TE APETECE? SIEMPRE TE APETECE!!!
A: Pues hoy es la primera vez que no me apetece. Estoy cansado, y las conversaciones sobre tus operaciones pues... no levantan mi libido, muy al contrario. Así que cuando desees una noche de desenfreno... Ni una palabra de operaciones, nalgas, bisturí o anestesias... ¿Okey?
MB: ¿OKEY?
Maribet se volteó y durmieron toda la noche, espalda contra espalda, sin rozarse ni un cabello.
CAPÍTULO 3: "DESCONFIANZAS".
La puso cuidadosamente sobre su nido de amor, y dulcemente comenzó a besarla mientras la desvestía lentamente, como si aquella fuera la primera vez que iba a amarla y no deseara perderse ningún detalle. Ella le correspondía de igual manera: con él había descubierto la ternura de hacer el amor con el amigo, el compañero, la estabilidad, la dulzura...... en definitiva, entregarse al complemento buscado y añorado. Con sus manos, comenzó también a desvestirlo de esa manera lenta y sensual, que ella sabía que a él le volvía loco. Cuando se encontraron libres de ataduras y sus ropas quedaron esparcidas por los alrededores de la cama, Mario, sin dejar de besarla, se recostó cuidadosamente sobre ella, para luego convertirse en uno; lentamente primero, para después acelerar gradualmente el ritmo. Mientras el baile frenético avanzaba, él entre jadeos le decía.
M: Te amo...... mi amor... ahhhh..... te amo.
Y ella como siempre y con los ojos cerrados por el deseo le contestaba.
B: Mario....mi vida... yo también......te deseo tanto.
Y así mientras ella gritaba un Mario ahogado, y el un “te amo más que a nada”, culminaron ese momento de placer, cuando exhaustos y pletóricos separaron sus cuerpos. Al rato el se quedó dormido abrazado a ella, como hacía casi todas las noches y Betty, acariciándole dulcemente, no dejaba de pensar en la suerte que había tenido de encontrar a un hombre así; Mario era el padre abnegado, el compañero perfecto, el amigo, un apoyo en los momentos malos y tierno a la hora de hacer el amor..... quizás ese era un pequeño defecto y es que, aunque disfrutaba estos momentos con él, le faltaba un puntito de pasión y de locura; pero eso a ella no le importaba, porque todas esas virtudes que él tenían suplían con creces ese pequeño esbozo de pasión que podría faltar en su vida.
En un momento dado, lo miró fijamente, sin dejar de acariciarlo, intentando con cuidado no perturbar su sueño: “Que hubiera sido mi vida sin ti......... hay Mario...... te lo debo casi todo....... y no te imaginas lo feliz que me haces cada día”.Entrecerró sus ojos y sin dejar de acariciar su pelo viajó al pasado, cuando tres años atrás comenzaron las contracciones que le avisaban del nacimiento de su pequeña María.
Se encontraba en un piso de la ciudad de Calí ya que, después de su fatídico primer año en la universidad de Bogotá, se retiró de la capital para continuar sus estudios financieros en ese rústico paraje. Fue Mario quien la ayudó todo el tiempo, trasladándose con ella allí, y supuestamente consiguiéndole una beca para poder hacerlo a través de los contactos de su padre (aunque con el tiempo ella descubrió que no existía tal beca), pero todavía y en el momento que estaba recordando ella no sabía nada. El piso no le costaba nada, porque era propiedad de Mario Calderón así que, sencillamente, lo compartieron mientras ella cursaba su 2º año de finanzas y el acababa el master.
Era un viernes por la noche, y ella se encontraba sola, porque Mario había ido a buscar la cena de ambos cuando, comenzó a sentir un dolor en el bajo vientre, que era muy agudo. Al principio se asustó y es que, siendo primeriza, le daba pánico saber lo que eso significaba; dentro de poco daría a luz y eso significaba que sería madre con tan solo 21 años. Se sujetaba el estomago mientras sudaba, debido a las fatigas que las punzadas le producían. Mario llegó unos 20 minutos después, con su omnipresente sonrisa en la cara, diciéndole que, al final, se decidió por un chino y que esperaba que le gustara; pero al acercarse a ella, se dio cuenta que algo fuera de lo normal estaba pasando, así que algo asustado se acercó, y sin dejar de mirarla asombrado y sujetándola con sus manos, como para ayudarla a mitigar el dolor, le dijo:
M: Ay....... no cariño........ ¿Qué pasó ya es la hora?
La respuesta de Betty la obtuvo por la expresión del rostro de ella que, angustiada, no dejaba de tocarse el estomago, mientras esperaba un milagro para que esas fuertes contracciones desaparecieran.
M: Pero........ pero...... si todavía quedan 15 días.......
Preocupado la soltó y, de dos zancadas, llegó al cuarto de ella para recoger el maletín que, desde hacía un par de días, ya tenían preparado. Salió sudoroso, con la pequeña maleta en la mano y hablando atropelladamente.
M: ¡¡¡Tenemos que irnos!!!.......¡¡¡tenemos que irnos!!!...... ¡¡¡tenemos que irnos!!!
Se dirigió a la puerta de la calle, dándose cuenta que se dejaba lo más importante atrás: a Betty.
M: ¡Betty.... vamos.. venga!........ ¡Ay Dios... aguanta, aguanta! (La tomó de un brazo y salieron de allí).
Ahora que había pasado casi tres años, ella sonreía al recordar la preocupación de él, por lo que en un acto de pura ternura se aproximó a sus labios y lo besó.
M: (moviéndose aún medio dormido) ¿Pasa algo mi amor?.. No puedes dormir..
B: (Acariciándolo) Siiiiiii.... duérmete.... sólo pensaba en lo maravilloso que eres.
M: (sonriendo) Eso me gusta. (Y se quedó otra vez dormido mientras ella se acurrucó a su lado para intentar dormir).
De nuevo, volvió al pasado, al momento en que ella se encontraba en la sala de partos rodeada de enfermeras, médicos y matronas, y con un Mario que no dejaba de sujetarle la mano mientras las miraba tratando de infundirle paz, aunque su cara era más bien de preocupación viendo como ella sufría. Fue tanto su apoyo, que aguantó incluso estoicamente cuando ella en una de las contracciones, aferrada a su mano, le clavó las uñas, él ni siquiera se quejó, aunque las marcas se mantuvieron por días.
Betty no recordaba el tiempo que pasó, hasta que por fin la niña salió de su vientre; en aquél momento sudorosa y exhausta sólo pudo pensar en que la pesadilla se había terminado, mientras que Mario no dejaba de observar al medico que con el bebe en brazos trataba de hacerlo llorar. Por eso fue él el primero en tomar a la niña. Estaba tan emocionado que incluso unas lágrimas rodaron por su rostro, al mismo tiempo que no dejaba de sonreír. En ese estado se acercó a ella, y con sumo cuidado depositó aquel cuerpo pequeño y rozado sobre el pecho de su madre.
Y fue ahí cuando Betty decidió que la niña se llamaría María, en honor a él, a ese hombre que cada día que pasaba la desarmaba más. Y por el que entendió desde ese mismo momento, que ni ella podría dar con un compañero mejor, ni su pequeña con un padre más tierno que él, por eso a partir de aquél momento se sintió la mujer más afortunada.
Eran las 8 en punto de la mañana cuando Armando Mendoza llegó a la entrada de Ecomoda, dispuesto a empezar una nueva jornada de trabajo, pero cuando aún no había traspasado el umbral de la recepción, Daniel Valencia lo hizo parar.
D: Ey........ hermano espere........
A: (Algo extrañado)........ Daniel que hace usted aquí?.......... no tenía hoy trabajo en el ministerio?
D: Sí, bueno, ahoritica me voy para allá......... pero tenía que hablarle sobre Andrés Ferrer......... no recuerda que Ecomoda tiene un negocio pendiente?
A: Sí......sí, claro pero hombre no haberse molestado con una llamada hubiera bastado.
D: Bueno no importa....... sólo quería decirle que quedé con este señor a las 2:30 de la tarde, así que, como ve, hoy tendremos un almuerzo de negocios.
Dejó de hablar, porque por la puerta a parecieron Betty y Mario, que entraban muy sonrientes mientras el hombre agarraba a la mujer de la cintura. Por eso se aproximó a Armando y le dijo en un susurro.
M: Vaya........ desde luego Marito no tiene mal gusto eh?
A: (Mirando a los recién llegados) No, no lo tiene desde luego........ pero Daniel será mejor que olvide lo que está pensando......... lo conozco demasiado y le aconsejo que por ahí no siga.
D: Ni que usted no estuviera deseando probar ese bocato de cardinali....... hermano vea........ esa mujer está muy bien....... pero tiene algo que todavía me atrae más......... ser la novia de su examigo....... Me va a decir que eso ¿no es un incentivo?
Cuando la pareja llegó a su altura, Armando los miró con una pequeña sonrisa forzada, más por lo que acababa de decir Daniel Valencia, que por la incomodidad del buenos días seco al que Mario los tenía acostumbrado. Por su parte la mirada de la mujer fue de desprecio, mientras saludaba con un “qué hubo?”. Fue ese gesto de ella lo que le hizo pensar que ya Mario le había contado todo lo que ocurrió cuatro años antes, por lo que sintió vergüenza de él mismo, a la vez que se volvía a sentir un miserable. Por eso no fue capaz de aguantarle la mirada mucho tiempo y dirigiéndose a Daniel, le dijo.
A: Hermano....... ¿sube?
D: (En un tono lo suficientemente bajo para que lo oyeran los dos) En realidad........ no me iba a estar mucho tiempo, pero...... que diablos, ya que me estoy alegrando la vista subamos........
Armando negó con la cabeza mientras pensaba que su amigo era imposible, mientras ambos hombres se dirigieron al ascensor seguidos de Mario y Betty.
Como caballeros, dejaron salir primero a la pareja del elevador. Mario pensaba pasarse por el despacho de Betty para recoger unos papéles y así se lo hizo saber cuando caminaba por ella por el pasillo del lobby, saludando al equipo de secretarias. Daniel, que en ningún momento había perdido detalle de los dos, avanzó hacia ellos, seguido de un Armando Mendoza que un poco nervioso lo miraba mientras pensaba: “Hermano ni se le ocurra....... ni se lo ocurra”. Una vez que se encontraban a la altura de la puerta de presidencia, Daniel en un tono socarrón dijo.
D: Vaya......... a donde van con tanta prisa?.......... hace un bonito día.... la señorita Pinzón trabaja ahora para nosotros......... y Mario, perdone que le diga pero no sé, creo que aún no se le ha hecho un recibimiento acorde con las circunstancias....... ¿No crees Beatriz?......... porque la puedo llamar por su nombre ¿verdad?.
Mario dio un paso adelante y fue a contestarle de manera amenazante, mientras Armando bajaba su cabeza abochornado. De todas formas ninguno de los dos hombres hizo nada, porque Betty con un gesto conciliador se dirigió a él de forma seca.
B: (Lo miraba desafiante, directamente a los ojos)..... a su primera pregunta........ le diré, que voy a lo que me pagan........ y usted mismo debería saber como socio que es....... doctor......... ya sabe que hay que dar ejemplo......... en cuanto a la segunda, la verdad (negando con la cabeza) el día era bastante bueno hasta que lo vi........ y en cuanto a lo del recibimiento........ definitivamente creo que es una tontería no le parece?........ o usted prepara eventos por cada nuevo empleado......... porque si es así, y en pos de la costumbre pues sería como único aceptaría........... y en cuanto a lo de llamarme por mi nombre de pila...... pues verá sólo se lo permito a mis amigos...... y como comprenderá........ ni lo es....... ni tengo intención de que en un futuro sea así.
Cuando terminó de hablar sonrió de manera exagerada, dejando ver todo el desprecio que sentía por aquél hombre. Mario la miraba orgulloso de su reacción; probablemente el le hubiera partido la cara directamente, pero obviamente una cachetada sin manos es mucho más efectiva en alguno de los casos. Armando, ya no sabía donde meterse, aunque en su interior se sonrió, pensando: “Brava la mujercita”, pero su malestar se debió a que la sonrisa de puro asco que ella les regaló, no iba dirigida tan solo a Daniel, por lo que no pudo entender, por mucho que le hubiera contado Mario, a que venía aquél desprecio gratuito hacia él; de todas formas se quedó mirando fijamente a su amigo, para ver como éste iba a salir del paso: “¡Si es que puede!.Por su parte Daniel tardó un poco en reaccionar ante sus duras palabras, aunque lo cierto es que se sobrepuso rápidamente, y sonriendo irónicamente le dijo:
D: Vaya Doctora Pinzón (recalcó cada parte del doctora)........ dicen que una mujer que no está satisfecha se suele levantar con muy malas pulgas......... ¿es que usted no está satisfecha Beatriz?
Mario hizo otro gesto para partirle la cara a ese imbécil, pero ella volvió a frenarlo, mientras Armando miraba a su amigo atónito pensando en lo que podía ocurrir allí en pocos segundos.
B: (seria y con cara de asco)..... creo que no le he entendido doctor........
M: (que no podía más) .............. Pero que te pasa imbécil, quieres que te rompa la cara o que?
D: (mirándolos a los dos de la misma manera).......... Entiendo que su novio se ofenda........ después de todo no es capaz de hacerla sentir en la cama (las últimas palabras las recalcó)
Mario se abalanzó sobre él, y Armando que seguía atónito sólo fue capaz de ponerse en medio para evitar una pelea en medio del pasillo.
A: Ya........ ya......... creo que son horas de ponerse a trabajar....... Daniel deja esto....... Mario, doctora Pinzón............ mis disculpas por lo que ha pasado............. el sentido del humor de mi amigo es un poco acído (dijo abochornado).
Con esto Armando logró que Mario retrocediera, pero aún así Betty, que estaba sumamente enfadada, se dirigió a los dos hombres y le dijo.
B: Doctor Mendoza......... si aún no hemos empezado con nuestro deber diurno........ es porque su socio nos interrumpió.......... ahhhhhh (ahora se dirigió a Valencia con toda la repugnancia que hasta aquél momento sentía hacia él)........ Señor Valencia créame que aunque se acercado al campo de lo íntimo........ ¡¡¡y por supuesto no debería responderle!!!!......... lo voy a hacer......... y sólo para que no queden ninguna duda........ ni hayan malos entendidos.......... ¡¡¡¡¡Yo soy una mujer satisfecha en todos los sentidos!!!! Así que como verá no me hace falta correr a otros brazos, porque Mario.... es perfectamente capaz de suplir todas mis necesidades y con creces si les interesa........ Con permiso.
Se giró, pero antes les dejó de regalo otra mirada de desprecio, después tomó a Mario del brazo, le dio un pequeño pico, para infundarle paz, y le dijo un cariñoso: “Nos vamos mi amor”......... Nadie iba amargarle el día y mucho menos esos dos imbéciles.
En el pasillo se quedaron los dos hombres, que cuando comprobaron que la pareja había entrado en el despacho de ella se miraron, para sin palabras decirse, vaya con la vicepresidenta financiera. Luego, Armando lo miró como reprochándole algo:
A: Hermanoooooooooo............ ¿cómo se le ocurre hablarle así a esa mujer?
D: (sonriendo) Y por que no?......... no me dirá que visto lo de antes no es un bocado apetecible........... ¡salió brava la señora! (lamiéndose de gusto)........ pero créame que a esa fierecilla la domo yo.
A: (como cansado del tema)........ Más bien lo doma ella a usted créame......... pero en serio déjela en paz......... ya sabe que las cosas con Mario no van del todo bien, y no me apetece que empeoren.
D: Vaya........ me está diciendo que tengo que renunciar a ese bellezón por ese estúpido?........ Lo siento pero no......... Mario ni es mi amigo ni nada.
A: Daniel...... suyo no......... pero mío sí.
D: (mirándolo con cara de decir ni usted se lo cree).. ¿si?..... no me diga........ bueniiiiiiiiiiisimos amigos que son (irónicamente).
A: Ahhhhhh..... es imposible...... usted sabe que lo fuimos hace tiempo, y que desde hace mucho me encantaría retomar esa relación....... Pero sabe que ya estoy cansado de esto........ haga lo que le de la gana........ luego hablamos..
Entró a presidencia, mientras que Daniel arqueó los hombros, sonrió y se dirigió al ascensor; ahora si se le hacía tarde para llegar al ministerio.
Dentro de presidencia y bastante apesadumbrado Armando recordó cuando Mario pasó de ser amigo a enemigo, de apreciarlo a rechazarlo, en fin de empezar a ser alguien ajeno en su vida.
Estaban haciendo un master en la universidad de Bogotá, después de que cada uno terminara su carrera, la excusa que él y sus dos amigos le habían dando a sus padres para hacerlo, era el prestigio que la especialización les daría: claro, cada uno con un master distinto equivalente a su estudios cursados, pero la realidad era otra, y es que a los tres les parecieron pocos los años de parranda estudiantiles, y como la edad se los permitía decidieron exprimirlo al máximo, dándose tiempo más de margen.
Ahora Armando recordaba, lo estúpido que había sido en realizar esos dos años de más, que si bien le habían permitido correrse esas ansiadas juergas, también era cierto que le había quitado una de las cosas más importantes de su vida: su amistad con Mario Calderón. De todas formas Armando no lo culpaba, haberlo hecho sería de idiotas, el lo traicionó y debía pagar las consecuencias. Además, ¿Cómo fue capaz de jugar así con una persona? ¿quién se creía él Dios?.. ¿Qué derecho tenía?...... Lo cierto, es que en esos últimos 4 años, no había sido capaz de mitigar su remordimiento, por haber sido tan cruel y por haber perdido a Mario.
Ahora recordaba como durante meses había intentado arreglarlo todo, pero Mario que se había convertido en un muro a partir de aquél momento, se lo impidió. Es más su ex-amigo, se mudó a otra ciudad que el no conocía por un largo período de tiempo, cambió su número de celular y el fijo e, incluso, dejó dicho en casa de su padre que no le dieran razón de su paradero a nadie. Y así pasó el tiempo ante una separación forzada por Mario, y no se volvieron a ver hasta que dos años y medio después Mario comenzó a trabajar en Ecomoda, ocupando el cargo de su padre que se jubilaba, por eso pasó a hacer el nuevo vicepresidente comercial y el representante de los accionistas minoritarios en la empresa.
Cuando Mario ingresó en Ecomoda, Armando ya llevaba trabajando más de un año en ella, encargándose un poco de todo lo que tenía que ver con la representación de la empresa. Fue entonces cuando pensó, que en ese momento si podría tener un acercamiento con su ex-amigo, después de todo lo de la universidad hacía mucho tiempo que había pasado, y ellos siempre fueron uña y carne. Pero, lo cierto fue que se equivocó porque nunca recuperó esa amistad, ni siquiera logró mantener una relación de diplomacia, porque Mario siempre le dejó claro que no quería saber nada de él y que lo único que sentía, era desprecio.
Con el tiempo Armando intentó suplir ese vació que se había albergado en su alma con pura indeferencia, pero eso siempre fue una postura, ya que en realidad sentía un infinito dolor, por la perdida de que él se sabía culpable. Aún así, y de forma algo disimulada, siempre intentó un acercamiento, por eso aunque primero puso impedimentos por la falta de foto en la hoja de vida de la nueva aspirante a vicepresidente financiero, cuando se enteró que era novia de Mario dio por hecho que el puesto sería suyo y ni siquiera le importaba que fuera competente o no, solo quería hacerle un favor; pero por otro lado le dolió profundamente, que un hecho sencillo de su vida cotidiana como es el de tener pareja, era un rotundo secreto para él.
Armando dejó esos sentimientos dolorosos a un lado, como tantas veces había hecho, y comenzó a realizar su trabajo.
Antes de la hora del almuerzo entró sin llamar a presidencia, una Maria Beatriz cargada de bolsas con ropa, que después de saludar a Armando con un efímero beso y sentarse en sus rodillas le dijo.
MB: Mi vidaaaaaaaaa........ ayyyy no sabes el streeeeeesss que da estar a la moda.......... pero bueno........ todo sea para estar siempre acorde con la ocasión....... aunque tengo que confesarte que a mi me encanta........ sobre todo porque así sabrás que tu pareja siempre sabe estar en cualquier sitio. A su novio comenzó a dolerle la cabeza, y entrecerró los ojos, esperando que esa tortura no durara mucho.
A: Maribett, si estás cansada, vete a casa......... así te relajas un poquito........ una duchita........ no se....... o mejor........ vete a un salón de belleza con masaje incluido......... no dices que te encantan?
MB: Síiiiiiiiii, enseguida voy cielo, pero es que venía a recordarte que esta noche es el evento de Group Colours...... y no podemos faltar...
A: Obviamente yo no puedo faltar (le dijo con una sonrisa) porque con un poco de suerte de ese evento saldrán para Ecomoda muy buenos negocios....... pero ¿tu?......... no se que se te ha perdido allí cariño.......
Estaba molesto, llevaba planeando esa fiesta mucho tiempo, no porque fuera a hacer nada malo, sino simplemente porque así se libraría de su artificial compañera al menos por una noche; y es que siempre que acudían juntos a una fiesta (que era casi todas las noches), ella lo presentaba como un trofeo y él, incomodo, intentaba aguantar el tipo lo más posible. Simplemente quería una noche para él solo; sentirse Armando Mendoza, y no el acompañante de Maribett.
MB: Siiiiiiiii....... yo sé eso........ pero también se va a convertir en el evento más importante de este año........ (el la miró sin entender de que hablaba)..... ahhhhhh es que no te había dicho........ Aurora y Sonia Salazar llegaron ya de Estados Unidos.....
A: (Descolocado) Y que con eso?
MB: Cariiiiiiiiiño.......... pareces bobo........ ellas aseguraaaban que tu y yoooo no duraríamos nada........ ja........ envidiosas.......... yo sé que simplemeeeeeente te tenían echado el ojoooo....... pero se fastidian..... porque tu estás conmigo porque soy la mejor......... y obviamente quiero que esas dos....... que por cierto tienen el trasero operado............. se pongan verdes de la envidia.
A: (Harto de tanta estupidez) Mira María Beatriz, voy a ser muy claro con tigo.......
MB: Armaaaando te pasa algo?........ tu solo me llamas asíiiiii cuando estás enfadado........
A: No, no lo estoy....... pero desde ya te digo que esta noche no pienso ser tu muñequito de exhibición..... ¿me oyes?....... Voy a trabajar y eso implica......... que si quieres venir conmigo....... bueno lo haces......... pero no voy a estar pendiente de tus amigas toda la noche........ porque voy a trabajar.....
MB: Pero Armando....... mi vida.....
A: Pero nada......... nos vemos esta noche........ tengo que trabajar......
Y ella se fue de allí asombrada por la aptitud de él y preocupada pensando en que desde hacía mucho tiempo todo estaba empeorando: “pueden que crean que soy tonta........ pero no lo soy".
Continuará.............
Dedicado a tod@S l@s que les gusta esta historia que las tres hacemos con mucho cariño: un beso y esperamos sus mensajes.
Guaya (Atenea), Maeva y Noelia (Nemesika)