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VIAJE A CARILÓ - PARTE I

by Pat (no login)

 
¡Había llegado el día!.
Lola Montero y Roberto Sánchez iban a pasar su primer fín de semana juntos, y nada menos que en las bonitas playas de Cariló.
Después de largo tiempo, la idea estaba por transformarse en realidad.
Habían planeado viajar en el auto de Lola y encontrarse para salir en la casa de Carmen, ya que ella les había conseguido una cabaña donde alojarse y tenía las llaves y las indicaciones para llegar a destino.
Así que esa mañana, temprano, Lola estacionó su coche y entró, apurada, ni bien su amiga le abrió la puerta. Como de costumbre, llegaba un poco retrasada.
- ¡Buen día, Loli! –la saludó Carmen con el tono entusiasta que la caracterizaba.
- ¡Hola! –contestó ella. Le dio un beso y miró alrededor-. ¡No me digas que Roberto todavía no vino!. ¡No lo puedo creer!.
- No, no llegó.
- ¡Qué raro!. ¡Con lo puntual que es! –exclamó Lola, ahora en tono preocupado.
- Las bestias deben haberlo demorado. Seguro.
- ¿Qué bestias?.
- ¿Cómo qué bestias?. Los chicos. Los sobrinos. Debe ser por algún lío que armaron ellos. Quedate tranquila que en un minuto más lo tenés acá.
Lola parecía dubitativa.
- ¿Y si lo llamo?.
- Ay, nena, calmate. ¿Cuánto tiempo pasó de la hora que quedaron?. ¿Cinco minutos?.
- Y ... sí, más o menos. Es que me parece tan raro que justamente él llegue tarde.
- Oíme una cosa. Me viene genial eso.
- ¿Por qué?.
- Porque te tengo una sorpresa. Y es mucho mejor que no se entere.
- ¿Qué?. Ay, no te entiendo.
Carmen suspiró.
- Organicémonos. Primero, acá tenés la llave y en este papel la dirección. Me dijeron que la casita es bárbara, cerca de la playa. Tiene chimenea, jardín, de todo. Buena la cama, me dijeron, también ... –y ante la mirada de Lola, agregó-. Y bueno, nena, es importante eso. Mirá si te toca una de esas camas horribles, duras. Te arruina el pastel por completo. Es muy importante que haya una buena cama. Además, por si querés dormir un rato. En algún momento tienen que reponer energías, ¿no?.
- Pero, ¿qué te creés ... ?.
- Ah, no. Decime que no. ¿Qué hay más lindo en la vida que pasar un fín de semana lejos, en una casita soñada, con una chimenea, una buena cama y el hombre que querés?. Es como una película... –se quedó pensativa un segundo y enseguida retomó su discurso-. La verdad que te envidio. Pero bien, eh?. Me alegro tanto de que les pase esto y que lo puedan disfrutar. Se les tenía que dar. A vos y a él, pobre, que venía regolpeado. Mirá que tardaste en largarlo al muñeco de cera, ¿eh?.
- Y no era fácil, Carmen. Pero ahora, por suerte, todo eso quedó atrás, en el pasado.
Su amiga sonrió más ampliamente todavía.
- Bueno, lo segundo.
- ¿Qué segundo?.
- Pero Loli, ¡estás en las nubes!. Te dije: organicémonos. Primero, la llave y la dirección. Y segundo ...
- Ah, sí. Ya entendí.
- ¡Era hora!. Segundo, este es un regalo para vos. Bah, para vos y para Roberto. Dale, abrí antes de que llegue –dijo y le dio una bolsa muy coqueta que tenía
escondida detrás del escritorio.
Lola espió el interior y después metió la mano para sacar un camisón corto, blanco y muy sexy.
- ¡Qué divino, Carmen!. Medio atrevido, ¿no?.
- ¿Sí?. ¿Te gusta?. Mirá qué lindo encaje que tiene.
- ¡Me encanta!. ¡Gracias!.
- ¡Qué bueno que te guste!. Escuchame: te lo ponés esta noche y lo matás. Cuando te vea con eso, se muere.
- ¡Pero yo no quiero que se muera!
- Es una manera de decir. Ay, Lolita, ¿qué te pasa hoy?. Ya sé que no querés que se muera. Yo tampoco quiero. Quise decir que verte a vos con eso lo va a estimular de una manera que ...
- Mirá que Roberto no necesita mucho estímulo, ¿eh?.
- Y ya sé, tontita, me lo imagino. Pero lo ví en la vidriera de una lencería y me dije: esto es justo para Lola.
- Gracias, Carmen. Sos la mejor amiga del mundo.
- Sí, ya sé, ya sé. Guardalo, así no lo ve y le das la sorpresa.
Justo en ese momento, sonó el timbre, largo e insistente.
- Ahí lo tenés. Disimulemos.
Carmen se tomó su tiempo en ir a abrir la puerta para darle la oportunidad a Lola de que metiera el camisón de nuevo en la bolsa, y a su vez, la bolsa dentro de su cartera, que afortunadamente era bastante grande.
- ¡Pare hombre, pare con el timbre que ya voy! –gritó a través de la puerta, y tras un segundo más, le abrió.
- ¡Buen día!.
- Hola, Carmen. Disculpe que toqué así, pero es que no puedo creer que se me haya hecho tan tarde –dijo él, entrando con un bolso-. ¿Lola ya llegó?.
- Sí, ahí la tiene –contestó ella, señalándola.
- Lola, mi amor, perdón. Yo quería salir lo mas temprano posible ... –le dio un beso rápído y le sonrió a modo de disculpas.
- Todo bien, Roberto. Fue un ratito, nada más. Y podemos salir ya mismo.
- Vamos, entonces.
- Yo cargué nafta cuando venía para acá y Carmen me dio las llaves y la dirección en Cariló, así que no hace falta ninguna otra cosa.
- Macanudo.
- Bueno, hasta el lunes, Carmen, y gracias por todo –se despidió Lola y abrazó cariñosamente a su amiga.
- De nada. Pásenlo bien, ¿eh?. Tomen sol, descansen ... –contestó ella devolviéndole el abrazo-. Vayan con cuidado.
Roberto dejó el bolso en el piso y también la abrazó y le dio un beso.
- Chau, Carmencita.
- ¿Necesita algo?. ¿Me quiere encargar a los chicos?.
- No, no hace falta. Ya son grandes, se pueden cuidar solos perfectamente y además, son solamente un par de días.
- Bueno, igualmente después los llamo o me doy una vueltita por su casa, por cualquier cosa. No me cuesta nada.
- Ah, eso sí. Bárbaro. Muchas gracias.
- De nada. Que se diviertan. ¡Disfruten!.







Escrito desde Jun 25, 2003, 9:19 PM
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