<< Previous Topic | Next Topic >>Volver al índice de capítulos  

VII. ¿Dónde pasó la noche Rolando?

May 29 2003 at 9:48 AM
  (no login)
de la dirección IP 200.10.225.77

 
BRUJITAS
De María Elena Venant
Registro Propiedad Intelectual Nº 108.444
Registrado el 28 de abril de 1999, en la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos. Departamento de Derechos Intelectuales. Santiago de Chile.
VII. ¿Dónde Pasó la noche Rolando?
I. Burdel de la Güera.

En el salón vestidas y pintadas están las prostitutas y Evangelina quien lleva el cabello en alto y un vestido escotado en dos tonos de rojo. Entra Rolando.

Evangelina: Va a llover. Dos noches en fila que vienes (se detiene al verle la cara) ¿Qué pasa? Todavía no es hora de abrir

Rolando: Vengo a quedarme

Evangelina: (sorprendida) Esto no es un hotel.

Rolando: No, sí eso lo sé. Pero vengo como cliente a pasar la noche contigo.

Evangelina (mirando a las muchachas) Sabes Rolando, no se va a poder. Desde hace un tiempo que yo escojo con los que acuesto y como que no me nace dormir contigo. Amen que te iba a resultar rete incomodo porque yo duermo con tu nieto Benjamín (las niñas se ríen)

Rolando (con tono ofendido) Entonces Coral (Coral , vestida de gasa negra, asustada mira a Evangelina. Se levanta Margarita, lleva un ajustado vestido de raso negro con mangas falsas de encaje blanco)

Margarita: Deje a Coral Doctor que esta llorando por su Inge. No me desprecie a mí que le tengo tantas ganas (Rolando sonríe la toma de la cintura y se va por las escaleras.)

Evangelina: (A Coral) ¿y esto?

Coral: Vaya usted a saber. Pero de pronto todo esta patas p'árriba en Santa María.


II. Mañana del primero de Febrero de 1941.
Lugar terraza de la Finca El Almendro. Jaimito pasa la escoba mientras silba “sobre las Olas” Aparece por la puerta Mauricio. Viste camisa y pantalón de algodón blanco. Se ha afeitado el bigote.

Jaimito. Buenos días. Se afeitó el bigote. Se quitó diez años de encima

Mauricio: (riéndose) Ni tanto

Jaimito: Y cuando se ríe se quita otros diez. ¿Quiere desayunar?

Mauricio: Sólo café.

Jaimito: Pase al comedor. Le hice un buen café de olla con canela y piloncillo

Corte al comedor. Mauricio se sienta y Jaimito le sirve.

Mauricio: Siéntate a desayunar conmigo.

Jaimito (tieso) No gracias Arquitecto, pero no me gustan los igualamientos.

Mauricio: ¡Como un demonio! ¡Te ordeno que te sientes!

Jaimito: Bueno si me lo pide así de tan buen modo (se sienta y se sirve)

Mauricio: Perdona hombre, pero ya me olvidé como se habla bonito (saca una cajetilla de cigarros) ¿Té molesta si fumo?

Jaimito: No si me invita (toma un cigarrillo y lo enciende) ¿Esa es costumbre del bote, verdad?

Mauricio ¿Cuál?

Jaimito: La de preguntar si molesta. En la cárcel hay que tener cuidado con pisarle los callos a los demás. Un hombre libre no tiene esos miramientos.

Mauricio: ¿Has estado preso?

Jaimito Un par de veces. Cosas menudas. Nunca tanto tiempo como usted. ¿Se aprende harto en él tambo verdad?

Mauricio: Muchas cosas

Jaimito ¿Y usted las aprendió?

Mauricio ¿Por qué preguntas?

Jaimito: Mire patrón. Ahora aprovecho para aclarar algunos pendientes que traigo. Digo, si va a ser mi patrón mejor que aclaremos las cosas.

Mauricio: Si estas hablando de dinero...

Jaimito. No, que va. Yo ya me enteré que usted tiene modo, así es que lo que le nazca pagarme, seguro que será una buena cantidad.. No, yo lo que quiero aclarar son sus planes, que quiere de mí y como puedo ayudarlo.

Mauricio: ¿Tu que crees?

Jaimito: Creo que se va a meter en una cosa muy gruesa que quizás le quede grande. Por eso le pregunté si había aprendido cosas útiles en el bote. Yo ya estoy viejo para limpiar el suelo con mi hocico. Y eso merito me va a pasar si me meto con mi General Alcántara siguiendo a un novato como usted.

Mauricio ¿Y no crees que tengo razones para meterme con “tu” General?

Jaimito: Pos si, pero a las víboras se las acaba con una piedra en la cabeza no pisándoles la cola. ¿Me entiende?

Mauricio: No

Jaimito: Mire Arquitecto hace como nueve años se apeó usted del camión de Orizaba ahí por la plaza. Yo me tomaba un tequila en la taberna de Tess Sinclair y lo vi bien de cerca. A la legua se notaba que era gente principal, buen tacuche, manos finas que no conocían de trabajos duros y debajo de la camisa una crucetita dorada. Otros no la vieron, pero yo sí. Me dije “Nos cayó un acejotamero” ¿Me equivoqué?

Mauricio: (sonriendo) No. Es lo que fui en Jalisco.

Jaimito: En esa época las cosas no eran como ahora. Don Adalberto Tejada en la gobernación. Agraristas por todos lados. No era lugar para un ex cristero, pero al General eso lo tenía sin cuidado. Él lo trajo para hacer ese parque que dizque que “para el pueblo”. Todo tenía que ser popular en esa época. Pero a nosotros no nos daban el atole por cucharadas y sabíamos que era para él y sus amigotes. Don Jerónimo se lo llevo a usted a vivir a su casa. Allá conoció a la difunta Doña Julieta que nunca se conformó con no tener iglesia y otras señoras que estaban como ella. También conoció a la Niña Rolanda la de los ojos zarcos. La Niña en nombre de todas esas damas le rogó que les hiciese una capillita por el camino viejo. Casi nada, pero usted ya andaba arrastrando la cobija por ella y lo hizo. En esa época era un crimen. Y aun peor, se trajo un curita de no sé dónde para bendecirla. Ya para entonces había pasado lo que tenía que pasar y la Niña Rolanda traía chamaco. Usted hizo esa iglesia con material del General, eso me huele a robo, y además dicen por ahí que la hizo mal que estaba por caerse.

Mauricio (agarrándolo por el cuello) Mienten. Los cimientos estaban muy firmes

Jaimito (soltándose) Miren quien lo dijera tan chaparrito y su fuerza tiene. Yo repito lo que dicen. Dicen también que aprovechando al curita usted y la Niña Rolanda se matrimoniaron ahí mismo. Con varias señoras de testigos y unos caballeros que ahora se hacen ojo de hormiga. Que después del casorio cada uno partió pa su casa menos la Seño Laura Lantigua que siendo la madrina de lazo se quedo a pagarle al curita y que quiso la mala suerte que la capilla se desplomase en ese momento mandándolos a los dos p’al otro lado.

Mauricio: Nunca podré entender que pasó.

Jaimito. Dicen.. Eso yo lo he oído que vieron unos días antes a Joaquín Ansurez en Orizaba comprando explosivos. Y también me contaron que lo vieron pasar por el camino viejo en el automóvil del General un poco antes que se cayese el edificio.

Mauricio: (dándose una palmada en la frente) Claro. Una explosión. Como no lo pensé antes.

Jaimito: Fíjese, patrón. Yo fui uno de los que sacaron los cuerpos. El padrecito tenía un agujero del porte de una maceta en la espalda por la que le salía un chorro de sangre. Digo yo, si se murió de un tejaso¿ cómo es que tanta sangre? De hecho el edificio era de un piso, no tenía que morirse nadie y mucho menos de un agujero en la espalda. ¿Y mi Seño Laura Lantigua? Una heridita pequeña en la frente. Dizque que le cayó una estatua que ella misma llevó de San Judas Tadeo. El hecho es que si no me falla la memoria. Mi San Judas estaba colocado como a tres metros de donde se murió la señora.

Mauricio ¿Qué piensas?

Jaime: Tengo un palpito de que la estatua se la aventaron en la cabeza, pos para no dejar testigos, digo. A lo mejor me equivoco.

Mauricio: ¿pero y la autopsia?

Mauricio: ¿Quién les practicó esa bendita “aurosia”?

Mauricio: No sé. Rolando supongo.

Jaimito. Ahí esta el detalle. Patrón hágame el favor. Además de que el Doctor Madariaga es más flojo que éste su servidor, en esos días estaba echando fuego por las narices al haberse enterado que su hija venía con encargo.

Mauricio: Si, si no es por Simón Benalcazar casi me mata en la cárcel.

Jaimito: Que yo recuerde había muchos que querían lincharlo como dicen los gringos.

Mauricio (se para y comienza a dar vueltas. Finalmente se detiene) Jaimito tu...¿Repetirías esto en una corte?

Jaimito: Ay ya la amoló mi Don Mauro. No ve por qué le preguntaba si algo aprendió en el bote ¿De cuando acá se les hace juicio a las alimañas? Con ellas plomo, piedras y palos.

Mauricio: No te entiendo

Jaimito: Ocho años preso y sigue pensando con su permiso, como un chingado acejotamero. ¿Qué cree que va a pasar cuando sus enemigos se enteren que ya esta de vuelta?

Mauricio: No les va a gustar

Jaimito: ¿Y cree que se van a quedar con el mal gusto? Con perros me lo van a correr si no lo matan antes.

Mauricio: ¿Entonces?

Jaimito: Usted decide. Si lo hace bien. Me quedo. Si no, bueno fue un gusto conocerlo.

Mauricio: ¿Según tu por donde habría de empezar?

Jaimito: Si fuera usted haría una lista de la gente del pueblo. En un lado sus amigos. Por otro, los que usted cree le tienen ojeriza. Yo se la reviso si está confundido. Luego yo buscaría a esos amigos. Si ustedes se hacen piña, va n a tener que pensarlo dos veces antes de meterse con usted (Mauricio lo mira sonriendo) Entonces, ¿qué? ¿Siempre le voy a buscar un cuaderno? (Siempre sonriendo Mauricio asiente) Así me gusta patrón (sale)


II. Cuarto de Margarita. Rolando se arregla la corbata delante del espejo. Margarita, desnuda, se despereza en la cama. Rolando saca la cartera y coloca unos billetes sobre el tocador.

Margarita (se sienta en la cama) ¿Qué es ese dinero?

Rolando: Lo que te debo

Margarita: Usted no me debe nada

Rolando¿ Ni por hacerte perder la noche?

Margarita: No diga eso.

Rolando: Podría decirte que no fue mi intención La verdad no sé que me pasó.

Margarita: Esas cosas pasan. Usted estaba nervioso Si supiera con cuantos caballeros me ha ocurrido.

Rolando: Lo que es yo no me había pasado nunca (la mira) Y no eres tu. Eres muy chula cubana. Hace diez años te hubiera hecho llorar. ¿Es que ya estoy viejo?

Margarita: A mi no me lo parece

Rolando (se acerca y la besa) ¿Eso quiere decir que me vas a dar otra oportunidad?

Margarita: Cuando usted quiera.

Rolando ¿Y no vas a ir por ahí regando lo que pasó?

Margarita: No se preocupe. En boca cerrada no entran moscas. Y a mí me gustan otras cosas en mi boca. (Se acerca y se besan)


III. Comedor en casa del General Alcántara Las puertas abiertas de la terraza. El General y Nazarena toman desayuno. Ella tiene puesto un vestido de lana azul con un gran cuello de broderie Entra por la terraza Evangelina con Benjamin. Lleva puesta una bata escosesa con un tapado negro y un sombrero de fieltro marrón

Nazarena (parándose de un salto) Benjamín

Benjamin (la abraza) ¡Tía Nazarena!

El General se para visiblemente emocionado

Jerónimo (estirando la mano a Benjamin) ¿Caballero cómo esta? (El niño se la estrecha con gran seriedad)

Benjamin: Muy bien General ¿Y su salud?

Nazarena: Señora Evangelina siéntese

Evangelina: No si vengo de pasada. Lo único Don Jerónimo es que me gustaría saber para que me entregó un chamaco que críe como mío si me lo iba a quitar así.

Jeronimo: Caray, Evangelina. No seas tan acelerada. Apenas si te pedimos que nos trajeras al muchacho.

Evangelina. No si ya enterada estoy del casorio de la Niña con el Inge.

Jerónimo: Bueno y si así fuese. Alguna vez te ibas a tener que desprender del chico.

Benjamin: (abraza a Evangelina) Yo no quiero dejar a mi madrina

Nazarena: Abuelito porque no lleva a Benjamin a ver los gatitos. Yo y la Señora tenemos que hablar (El General va a decir algo, pero se calla. Sale con el niño)

Nazarena: Ahora tome asiento

Evangelina: Si que saliste a tu abuelo. Ya das ordenes.

Nazarena: Solo quiero que este cómoda

Evangelina se sienta a regañadientes

Nazarena: Señora Monasterios, yo y mi abuelo le estamos muy agradecidos por los desvelos y devoción que ha tenido con el hijo de mi hermana.

Evangelina: Pero bien que me lo quieres quitar

Nazarena: Contésteme una pregunta¿ De verdad cree que su casa es un lugar para criar un chico? ¿Por qué si es así porque Susu no está con usted?

Evangelina (parándose violentamente) No te permito que te inmiscuyas en mi vida privada. Metete en tus asuntos.

Nazarena: Benjamín es mi asunto. ¿Qué cree que va a pasar cuando crezca? ¿Si ni leer sabe? Usted que tanto lo quiere sabe que el niño merece tener un hogar.

Evangelina se queda en silencio un instante

Evangelina: Además de chula eres lista. Buen premio se lleva el Ingeniero Lantigua.

Nazarena: No piense que voy a oponerme a que vea a Benjamín. De hecho quiero que venga a verlo cuantas veces le plazca.

Evangelina da vuelta la cara para que Nazarena no la vea llorar

Nazarena: No sabe lo que me apena hacerle este daño, pero, sinceramente Evangelina... ¿No me diga que no había pensado que algún día tendría que regresar a Benjamín?

Evangelina: Claro que si, pero siempre supuse que a quien se lo daría sería a su verdadero padre. A Mauricio Valterra (Nazarena se pone pálida. Notando su sobresalto Evangelina Continua) Ahora es mi turno de preguntar. ¿Qué va a hacer usted Niña cuando el Arquitecto Valterra venga a reclamar a Benjamín?

Nazarena (con voz temblorosa) Eso el tiempo lo dirá.

IV. En el consultorio están Simón, Inés vestida de color burdeos y, Preciosa con un vestido color crema con mangas anchas y un corpiño bordado de lanas de vivos colores. Entra Rolando

Rolando ¿Qué es esto, un consejo de familia?

Simón: Hombre que nos dejaste preocupados anoche

Rolando ¿Por qué?

Inés: ¿Dónde pasaste la noche?

Rolando (los mira a los tres) En Casa de la Güera. Evangelina

Inés: Válgame Dios Ahora si va a arder Troya

Simón: Y nosotros preocupados.

Rolando: Mensos que son. ¿Qué creían? ¿Qué una vieja, por muy esposa mía que fuera, me podía gritar así en el medio de la Plaza y que yo me iba a quedar muy fresco? Así es que al que les pregunte. Quien sea. Rolando Madariaga durmió anoche con Margarita la Cubana. (se da vuelta y entra en el consultorio)

Simón (A Inés) ¿Qué me dices?

Inés: Me he quedado sin palabras.

Simón: Bueno, si está vivo y bien (La besa) Me toca despedirme

Sale. Al poco rato entra Mabel lleva un ajustado tapado de lanilla gris y un turbante haciendo juego.

Mabel (A preciosa) Infeliz. Ahora si que voy a hacer. que te eche. Nunca me gustó que te diera empleo. Sabía que ibas a venir a intrigar a favor de tu madre.

Preciosa: Señora Mabel una palabra más y no respondo

Inés: Basta Mabel. A Preciosa la contraté yo. ¿Quién te crees que eres a venir a ofender a mis empleados y armar escándalo?

Mabel: Soy la esposa (mira a Preciosa) legitima del dueño de esta clínica.

Inés: Fíjate que no. Porque el dueño es mi papá que se la puso a Rolando cuando él todavía estaba casado con mi hermana.

Mabel (intenta serenarse) Bien. Siendo así. Tendré que aguantarme. El caso es que vengo a ver a mi marido.

Preciosa: Así. ¿Viene a hacer las paces? ¿Ahora? Después de la bronca que armó en la plaza-. no creo que él tenga ganas de verla y menos después de la Nochebuena que tuvo.

Mabel: ¿De qué hablas chismosa?

Preciosa: Que Margarita la Cubana le debe haber quitado el gusto por las huilas corrientes como usted. Total ella es mas joven y más sabida.

Mabel. ( A Inés)¿ Comadre, Escuchaste a tu joyita?

Inés: La oí decirte la verdad. ¿Qué esperabas Mabel? Aun después de todo lo que has hecho con Rolando, por dentro todavía hay un hombre con los... bien puestos y anoche lo demostró.

Mabel furiosa no le contesta y va hasta la oficina de Rolando

V. Escena oficina de Rolando

Rolando: Ah eres tu

Mabel: Esa Inés, que en mala hora deje que bautizase a mi hija, es una corriente y la gata de la Preciosa me vino con un cuento.

Rolando Inés es una dama¿ y que cuento te contó Preciosa?

Mabel. Que pasaste la noche en lo de la Cüera con la cubanita.

Rolando (la mira con frialdad) Es verdad

Mabel: Rolando, ¿Cómo pudiste?

Rolando ¿Cómo pudiste tu ofenderme así como lo hiciste delante de mis amigos, de mi hija? ¿Cuánto crees que podía aguantar? Esas humillaciones no te las paso.

Mabel: Por Dios Rolando, que exagerado. Ponte en mi lugar. Veo a mi hija con esa mujerzuela..

Rolando: Basta Mabel. Tu misma el otro día te burlabas de lo que a mis ex amantes les gustaba chiquear a Nelita. No tienes excusa.

Mabel: Pero tu pasar la noche en un burdel...

Rolando: ¿Y donde querías que durmiera? En la calle. ? ¿En el sofá de Simón? ¿Para que la gente se riera mas de mí? Acaso no sé que a mis espaldas dicen que en su vejez Rolando Madariaga se ha vuelto un mandilón.

Mabel: Rolando no te conozco. Esa es la dialéctica de un machista, de un burgués.

Rolando. Mabel que estamos solos. Deja esa palabrería marxista que no me convence.

Mabel: veo que me equivoque. Creí que podría tener ese matrimonio moderno que siempre soñé. Pero veo que a ti más te importa lo que piensa la gente. Que más caso le haces a los consejos de una tabernera de cómo criar a un hijo que a mí que sólo quiero que Manuela sea una mujer fuerte e independiente. Que nunca las pase negras como yo. (comienza a llorar)

Rolando: Párale Mabel. Ya sabes que no me gusta que las viejas chillen.

Mabel: (continua entre sollozos) Yo que jamas te he celado. Que te ha dado toda la libertad que Julieta te negó. ¡Mira como me vienes a pagar!

Rolando (se ve incomodo. Se acerca y la abraza) Mabel, no es para tanto. Al fin y al cabo nada pasó.

Mabel: Ay si, te voy a creer (de pronto se detiene) A menos que me digas... ¿Rolando, no te pasó lo que te está pasando conmigo últimamente? (Rolando da vuelta la cara)

Mabel (yendo hacia él) Mi Amor, pobrecito. ¡Que pena! Claro que yo te lo advertí (lo abraza) Mi viejito lindo

Rolando: (turbado)No creo que tenga que ver con la edad. Al General seguro que no le pasan estos bochornos.

Mabel: Pero él no fue tan descuidado como tú y, claro el cuerpo se cansa alguna vez. Por supuesto que a mi no me importa.

Rolando: Eso dices ahora... pero y después

Mabel: No seas tonto. Tú eres mas para mí que tu función en la cama. Claro que esa soy yo. Otras zorritas más jóvenes te van a exigir más. Hasta una perra como Tess Sinclair... Ella tiene sus recuerdos y si no le cumples como antaño... segurito que se pone a regar la noticia por todo el pueblo. y entonces .. ¿A poco no es más vergonzoso que el mote de mandilón que según tu ya te han puesto?

Rolando (conmovido) Gracias Mabel

Mabel: A mi no me des las gracias Rolando Madariaga que para algo soy tu mujer (se besan)

VII. Hotel de Carmen. Esta viste un traje de talle largo de crepe de lana color avellana. Se ve cansada con los ojos enrojecidos. Lleva en la mano cuatro velones rojos. Entra Inés

Carmen: Que bueno que llegaste. Aquí están las velas para las niñas. A ver si me ayudas a repartirlas

Inés: (la mira preocupada) Tu no has dormido y peor has estado llorando
¿Qué pasó?

Carmen: A alguien se lo tengo que contar. Rolando anoche intentó abusar de mí

Inés ¡Lo sabía! Mala espina me dio cuando Simón me platicó que, lo había visto coger rumbo para el hotel. Julieta me contó que cuando a Rolando lo toreaban como lo hizo Mabel anoche, veía rojo arrasaba con todo sin importarle a quien se llevaba entre las patas. Y siempre cargaba con él más débil. ¿Te hizo daño?

Carmen: Físicamente, no, pero me trajo recuerdos que..

Inés: Termina. Te trajo recuerdos de lo que sucedió hace 25 años.

Carmen: ¿De qué hablas?

Inés: ¿Hasta cuándo Carmen? ¿Cuándo vas a aceptar la realidad o al menos confesárnosla a nosotras tus hermanas?

Carmen: (Turbada) NO te entiendo ¿Qué tengo que confesar?

Inés: Que hace 25 años fuiste violada. Que Antonio es el producto de una violación

Carmen:¡ Cállate!

Inés. Por eso nadie sabe quien es el papá de Toño. Por eso no se te conoce hombre

Carmen : Te digo que te calles.

Inés: Aun más, con mis poderes te puedo dar hasta el nombre de tu agresor.

Carmen: ¿Así? ¿Y que tal si con mis poderes te cuento hasta el nombre del hijo que abandonaste?

(Inés da un paso atrás. En ese momento entra el General

Jerónimo: ¿Interrumpo?
Fin Capítulo7

 
 Respond to this message   
AutorReply
Patri
(no login)
66.50.248.228

Ayyy que has hecho?

June 1 2003, 11:42 AM 

Como me lo has hecho así, no responde?
Esto es algo como Una Muchacha Llamada...?
Es a esa a quien quiere o a Tess?

Si ama a Mabel, no le veo el amor por ningún lado.

Que ser complejo!!


 
 
Patri
(no login)
66.50.248.228

Perdon

June 1 2003, 11:47 AM 

El hijo de Carmen es del General?

 
 
Current Topic - VII. ¿Dónde pasó la noche Rolando?  Respond to this message   
  << Previous Topic | Next Topic >>Volver al índice de capítulos  
Create your own forum at Network54
 Copyright © 1999-2009 Network54. All rights reserved.   Terms of Use   Privacy Statement