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XXVII. Un Atentado en Santa María de los Ciervos

November 24 2003 at 11:50 AM
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de la dirección IP 200.10.225.76

BRUJITAS
De María Elena Venant
Registro Propiedad Intelectual Nº 108.444
Registrado el 28 de abril de 1999, en la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos. Departamento de Derechos Intelectuales. Santiago de Chile.

XXVII.Un Atentado en Santa María

I. Veracruz. Azotea del apartamento de Antonio y Rosa
Olivia y Toño al borde de la piscina observan el cuerpo de Rosa enfundado en pijama de seda negra. De pronto Antonio reacciona y salta al agua. Alcanza a nado el cuerpo de su amiga y lo lleva al borde de la alberca donde lo espera Olivia que lo ayuda a sacarla del agua.

Antonio: Cuidado. Está sangrando

Olivia: Dame tu mascada

Antonio se quita el pañuelo que lleva en la cabeza y ella le hace un torniquete en el brazo a Rosa. Toño se dispone a darle respiración artificial a Rosa, pero Olivia lo detiene

Olivia Yo puedo (el la mira sorprendido) Soy médico

Antonio: Yo también

II. Club. Entrada
Se ve a Tess bajar los escalones furiosa. Santiago, Preciosa e Inés corren tras de ella

Preciosa: Espera mamá

Tess (deteniéndose) ¿Para qué? Ya veo como están las cosas

Inés: Cuando llegue Olivia convocaremos una reunión de urgencia

Tess: ¡Que reunión ni que carajo! Ese hombre ya mucho se ha reído en mi cara. Le aguante una diablera, pero dos no. Me voy, pero ya sabrán quien soy yo.

Preciosa: ¿Cómo te vas a ir?

Tess: Como vine. En mi escoba. Quédate Jacinta y aprende que a tu madre no la hacen taruga dos veces.

Se aleja

III. El Almendro
Mauricio desciende de su caballo. Aparece Jaimito bostezando

Jaimito: Ya era hora. Supongo que se habrá quitado el empacho

Mauro: (Desganado) Todo sigue igual. Bueno (sonríe) que lo disfruten mientras puedan (Lo mira) ¿Y tu? No te dije que me esperaras.

Jaimito ¿Y me iba a ir a dormir para que me despertaran trayéndomelo cruzado en un caballo?

Mauro: Pues no pasó. ¡Ya guarda el caballo y no repeles!

Jaimito se va rezongando. Mauro se queda en silencio mirando la luna. Enciende un cigarrillo. De pronto siente un ruido entre los árboles

Mauro ¿Quién está ahí?

El foco de la entrada alumbra una sombra vaga de una mujer vestida de baile. Mauricio la mira y luego levanta la vista desde el bosque se ve avanzar a Nazarena. El hace un esfuerzo por reconocerla

Mauro ¿Rolanda?

Nazarena (triste) No soy Rolanda. Soy tu cuñada Julia Nazarena

IV. Club. Afuera en la terraza. Joaquín habla con Pancho agazapado entre las plantas
Joaquín: Ya Mabel esta encerrada. Y Rolando esta platicando con la hermana de la maestra y la Loca Lantigua cerca de los ventanales. Llegó la hora

Pancho: Un hombre me vio

Joaquín: Me lleva la chingada. ¿Quién?

Pancho: No sé. Iba a caballo. No lo había visto nunca

Joaquín (calmándose) Si no lo conoces tu menos te conocerá a ti.

Pancho: ¿Aparte del canijo, a quién más me echo?

Joaquín ¿Echarte? a nadie mas bruto. Solo hiere de pasadita a una de esas viejas. Tú escoges. Ya muévete.

Pancho se aleja agachado.

V. El Almendro

Mauro (mirando con recelo) ¿Me seguiste hasta aquí? ¿Qué vas a hacer ahora? Irle con el cuento a tu abuelo

Nazarena: No por Dios, Mauricio, ¿Cómo se te ocurre?

Mauro: ¿Viniste a caballo? porque no sentí ruido de vehículo. Ni modo que fueras a venir volando

Nazarena: Eso no importa

Mauro: ¿Por qué me seguiste?

Nazarena: Hacia días que sentía tu presencia..

Mauro: (Se ríe sin ganas). ¡Que disparate! ¿A poco te importo tanto?

Nazarena: Me importas y mucho. No hay día que no pase sin pensarte.

Mauro: Será que te remuerde la conciencia..

Nazarena: ¿Qué culpa tuve yo?

Mauro: Ninguna. Eras una mocosa insignificante. Pero eres hija de tu padre y nieta de tu abuelo. Madariaga y Alcántara. Tus apellidos no me gustan

Nazarena: ¿Hace cuanto que estás aquí? ¿Cuándo te soltaron?

Mauro: Ya ves en este mundo injusto a veces se hace justicia. Hace unas semanas. Hoy llegue aquí. Ignacio me hizo la caridad de hospedarme.

Nazarena: ¿Y a qué..?

Mauro: ¿A que vine? No tengas miedo Nazarena, no vine ni a vengarme ni a hacer justicia. Vine a ver a mi hijo. ¿O ni ese derecho me conceden tú y tu familia?

Nazarena: No seas injusto. No me pongas con ellos. Claro que puedes ver a Benjamín y si puedo ayudarte.

Mauro: Me sorprendes Nazarena. Pero.. No voy a olvidar que eres hermana de Rolanda. Sólo que vas a tener que perdonarme si soy desconfiado y descortés. No vengo precisamente de una escuela de buenos modeles

Nazarena: Mauricio, yo.. (Se corta, las lágrimas le corren por la cara. Mauro se acerca y le toca la cara)

Mauro: ¿Es que hay alguien en Santa María capaz de llorar por mi?

Nazarena ahogada en llanto lo abraza. El la separa con suavidad

Mauro: Te agradezco Nazarena tu piedad por este pobre infeliz y que hayas dejado tu fiesta de compromiso para venir a verme, pero ahora tienes que irte. Te van a echar de menos.

Nazarena sonríe, intenta controlar las lágrimas

Nazarena ¿Cuándo volveré a verte?

Mauro: Ya encontraré el modo de comunicarme contigo. Sólo te pido que no menciones mi llegada.

Nazarena: Para nada
El la besa en la frente. Ella lo abraza. Luego se retira retrocediendo de espaldas sin dejar de mirarlo.

VI. Club
Grandes ventanas que dan a un claro en el bosque. Rolando, Melchor, Orquídea y Ella platican. Se ve a Pancho apuntarlos. La cámara se acerca al grupo justo cuando llega Fabricio

Fabricio: Ni rastros de Nazarena

Rolando: Déjela compadre y no le consienta todos los berrinches.

Ella: A Ella le parecía que su futura madrastra estaba envidiosa

Rolando (mirándola admirado) ¿Y no es para estarlo? Uds. Son las reinas de la fiesta

Orquídea va a decir algo cuando súbitamente mira por la ventana y se lleva la mano a la boca. Se siente un balazo y Rolando cae al suelo

Ella: Rolandooo!

Se siente un segundo balazo y Orquídea es la que cae.

Mónica que esta alejada hablando con Cristóbal se vuelve y lanza un grito. Leticia llorando se arroja sobre Rolando

VI Bosque
Pancho corre. Aparece Joaquín que le corta el camino

Pancho (Jadeando) ¿Lo hice bien?

Joaquín: Al parecer excelente. Si el chingado no se muere de la bala. Se desangra. No ves que no hay doctor que lo atienda

Pancho (rencoroso) Me alegro

Joaquín: Ahora lárgate. Llévate el rifle y arrójalo en alguna de las quebradas del volcán. ¿Te acordaste de dejar lo que debías?

Pancho: Si señor

Joaquín: Mañana te presentas donde Doña Regina a recibir lo que mereces

VII. Club. Comedor. Regina da vueltas como animal acorralado. Llega Joaquín alterado

Joaquín: ¿Qué pasó?

Regina: Se lo llevaron a la cocina. De esta no se salva, sangraba como un cerdo ¿Y Mabel?

Joaquín: No estaba

Regina: ¿Cómo que no?

Joaquín: La puerta estaba forzada

Regina: Maldita sea. Alguien tuvo que ayudarla. NI modo que la forzara sola.

VIII. Otro lado del bosque, cerca del Almendro. Nazarena camina cabizbaja ensimismada en sus pensamientos. De pronto en un claro se tropieza con su madrastra

Mabel (burlona) ¿Por qué no vuelves como viniste? Así vas a llegar toda marrana con las faldas empolvadas y las patitas hechas triza

Nazarena: ¿Qué haces aquí?

Mabel: Seguirte

Nazarena: ¿Cómo llegaste?

Mabel (agita los brazos) Volando ¡Cómo tú!

Nazarena (asustada) No se de que me hablas (intenta seguir su camino, pero Mabel la detiene)

Mabel: No te hagas la mensa conmigo que no te conviene. Las dos somos brujas. Las dos volamos ¿Qué más hay que saber?

Nazarena: Al fin lo confiesas

Mabel ¿Tenías tus sospechas? Pero sólo eso. Si yo no quisiera nunca habrías sabido la verdad ¿Quién te enseñó a volar?

Nazarena Nadie

Mabel Mentirosa! No fueron las brujas mayores ¿Fue esa tal Orquídea?

Nazarena: No, no. Yo ya volaba de antes que llegara. ¿A poco ella también es bruja?

Mabel (despectiva) Vaya si son tontas Uds. Las cuatro aprendices mas brutas que he visto en mi vida. Claro que es bruja y está adiestrando a Ella.

Nazarena: ¿Leticia?.. Ahora entiendo..

Mabel: Entenderás más por el camino. Ven que nos deben estar echando de menos (la coge del brazo)

Nazarena: ¿Qué haces?

Mabel: Por una vez cumplir con mi papel de madrastra. Enseñarte a volar con propiedad

Emprenden el vuelo

IX. Club
Todos arremolinados comentan el suceso. Fabricio y Susu intentan consolar a Ella que solo llora. El General se pasea nervioso. Llega Regina

Regina: Jerónimo. Ven al buffet. Necesitas un trago

El General: Necesito que de una chingada vez salgan de la cocina y me digan que pasa

Preciosa se acerca y le pone la mano en el brazo.

Preciosa: General, hay que esperar. Doña Inés no me dejó quedarme. Pero por lo que vi la herida de Orquídea no es grave. Es el doctor..

General (como que las palabras lo calman) Tiene razón, criatura. Hay veces que hay que ser paciente

Preciosa: Voy a ver a Ella

General: (mira a Leticia que llora abrazada a su padre) ¡Pobre criatura!

Regina: (la mira con desprecio) Lo que nos faltaba. Una loca histérica Voy al buffet a despedir a los invitados. El Gobernador ya se fue. Dijo que apenas llegara a Veracruz iba a mandar a gente entendida a ayudar con la investigación. Algunos elementos que puedan asistir a Simón ¿Dónde esta?

General: En el bosque con Santiago, Camilo, Melchor y Cristóbal cazando fantasmas (se vuelve a su mujer) Dime que no fuiste tu. (La sujeta del brazo y le habla en voz baja) Responde

Regina (asustada) suéltame Jerónimo, solo porque se lo alterado que estás, te permito.. (Lo empuja y se aleja dando bastonazos)

Susu se acerca al General

Susu: Mi papá no ha vuelto

General: Señal que no han encontrado nada. No te preocupes nena, no va solo

Susu: ¿Quién crees que pudo..?

General: (enojado) ¿Tengo cara de adivino acaso? (mira a su alrededor) ¿Y donde está tu prima? Era su fiesta, su padre está herido y no está aquí.

Susu: Mabel tampoco

XIX. Cocina del club. Han limpiado una mesa sobre la cual yace Rolando. Esta desmayado. Le han quitado la chaqueta del smoking e Inés está cortando la camisa ensangrentada. Sentada en una silla está Orquídea. Su falda esta rasgada hasta el muslo. Ignacio le está aplicando un torniquete. Al fondo, Mónica hierve agua.

Orquídea (riéndose) no me apriete tanto Dr. Veterinario que voy a creer que se esta aprovechando de la situación

Ignacio (se ríe) No debe ser tan grave que está con ánimo de reírse.

Mónica se acerca con una copa de champaña y se la ofrece a su hermana. Orquídea la rechaza y Mónica se la bebe

Nacho: No te preocupes, Mónica, tu hermana esta bien. Pero debería ir a acostarse.

Orquídea: Nada de eso. Tengo que ayudar a Doña Inés (se incorpora. Al hacerlo, su cara se contrae con una mueca de dolor)

Nacho: Estar de pie.. No se lo aconsejo

Mónica (enojada) ¡Orquídea!

Su hermana le hace un gesto y avanza a la mesa. Mónica se cruza de brazos con expresión enojada. Luego va al fondo a apagar la olla de agua. Nacho va tras ella. Inés ha acabado de cortar la camisa, la herida se ve profunda y fea.

Inés: Hay que parar esa hemorragia. Primero lavarlo

Orquidea: La bala esta adentro

Inés: ¿Cree ud?

Orquídea: Sólo sangra por encima. Fíjese. No hay sangre que venga por la espalda (introduce la mano debajo de la espalda del herido y la saca muestra sus dedos limpios a Inés) ¿Ve?

Inés ¡Dios Mío! (se vuelve a Nacho que se acerca con una jofaina con agua caliente) ¿Alguna vez has extraído una bala?

Nacho: Jamás (Alarmado) No me digas que..

Inés: Y Olivia que no esta aquí.

La puerta se abre y entra Ella. Se ve pálida y sus ojos están enrojecidos pero esta mas calmada

Ella: Vine a ayudar (las mira y corre hacia Orquídea) ¡Por favor no me corran!

Todos la miran estupefactos. ¡Ella esta hablando en primera persona!

Orquídea (la abraza) Nadie te va a echar criatura. Doña Inés, por favor salga e informe al General y a los demás de cómo están las cosas. Nosotras limpiaremos al Doctor

Inés (mirándolas alarmada) Si, eso haré. (Sale sin quitar los ojos de Leticia)

Orquídea (A Nacho) Dr. Samaniego hágame el favor de llevar a mi hermana al hotel y de explicarle a Doña Carmen

Mónica: No me voy aquí sin ti

Orquídea: Anda. Cámbiate y tráeme ropa. Yo de aquí no me muevo

Mónica: Está bien. Contigo no se puede.

Le tira a su hermana una servilleta. Nacho pone la jofaina cerca. Salen. Orquídea, in despegar sus ojos de Leticia que mira el cuerpo de Rolando sin asco ni miedo, solo ternura y dolor, moja la servilleta y se la pasa. Leticia comienza a lavar a Rolando con mucho cuidado

Ella: El día que mi madre murió prometí que no volvería a amar a nadie, ni a mi padre con esa profundidad, con esa entrega..

Orquídea: Y ya has visto que promesa tan estúpida. El amor llega Leticia y aunque no quieras se mete en la sangre, en los huesos como una víbora y te envenena para siempre (Ella llora en silencio) Crees que se terminó, pasan los años y un día lo vuelves a ver, te lo nombran, encuentras una vieja fotografía y todo comienza de nuevo. Y te das cuenta que ese tiempo que no estuvieron juntos fue tiempo perdido. Es la desgracia de toda mujer

Ella: ¿Aún las brujas?

Orquídea (sonríe con tristeza) Aun nosotras. Mira a Tess. Nosotras que tenemos una epidermis de seda, que todo lo sentimos, los llevamos más adentro que las nacidas solo una vez. Cada paso que damos, ellos vienen con nosotros. Cada vez que hablamos sentimos sus voces aunque lo que nos digan sea con odio y con maldiciones.

Corte al Almendro. Sentado en la escalera, Mauricio fuma.

XX. Bosque.

Mabel y Nazarena aterrizan

Nazarena: Estoy mareada

Mabel: Falta de costumbre. También yo no volaba hacia tiempo.

Se sienten voces

Nazarena: Es Melchor ..

Mabel (la sujeta del brazo) Cualquier pregunta, estuvimos juntas todo el tiempo ¿de acuerdo?

Nazarena (empujándola) ¿Y si no quiero?

Mabel ¿Qué dirá tu padre si supiera que tu cuñadito esta de regreso? ¿Y tu abuelo?

Nazarena: No te atrevas..

Mabel: Pórtate bien entonces

Las voces se acercan Cristóbal y Melchor están rastreando el suelo.

Cristóbal: Nada. Quienquiera que fue no dejó huellas

Melchor: ¿El Comisario y mi hermano habrán encontrado algo?

Cristóbal: Volvamos a ver

Se siente un ruido en la hojarasca

Cristóbal

Se pone el dedo en los labios y le hace gestos que se calle. Avanzan en silencio Melchor se rezaga. Ha visto algo. Sin avisarle a su compañero se agacha y recoge un objeto del suelo. Del bosque aparecen Mabel y Nazarena

Mabel: ¿Qué hacen?

Melchor: ¿Tía? ¿Nazarena? ¿Donde estaban?

Mabel: Paseando, platicando..

Melchor las mira incrédulo

Cristóbal: Bien lejos que deben haber ido para que no se enteraran,

Mabel: ¿Enterarnos de que?

Melchor: (A Nazarena) Tu papá.. Alguien lo hirió.

XXI. Club. Inés platica con su padre, Fabricio y su esposo

General: ¿Estas seguro que Orquídea está bien? ¿No debería estar descansando?

Inés (Impaciente) Ya le dije Papá. Está bien. Lo suyo no es de cuidado. Si, debería estar en reposo. Pero no quiere y se lo agradezco. Toda persona con algún conocimiento medico es bienvenida en estos momentos. Es Rolando quien debe preocuparnos.

Fabricio: ¿Y Ella? ¿¿Hasta cuando va a estar allá adentro?

Inés (Cansada) Te digo que ya no es Ella. Que ha vuelto a parecer normal. Que no quiero que la asustemos, caray. No sea que Dios en medio de tanta desgracia nos esté haciendo un milagro.

Simón: ¿Y Rolando?

Inés: Esta muy mal. Tiene una bala adentro (hace una pausa) Tiene una hemorragia muy grande.. Voy a tener que extraérsela y después parar la sangre.

Simón: ¿Tu? Mejor llevarlo a Orizaba

Inés: Se desangra en el camino ¿Eso es lo que quieren?

General: ¿Pero por qué tu? Emiliano sabe sacar balas. Una vez en la campaña del Norte..

Inés: ¡Papá por favor! Emiliano está casi ciego. No puede encontrarse la nariz en un espejo. Deje de decir tonterías que me pone nerviosa. Tengo que hacerlo (mira a su marido) Tengo que hacerlo Simón, porque sé mas de medicina que Uds. Porque fue el marido de mi hermana, porque es el padre de Nazarena, y porque..Porque (llora) porque no sé (mira a su padre) no sé quien pudo…

En ese momento entra Mabel gritando con el cabello desordenado. Detrás vienen Melchor y Cristóbal. Por ultimo entra Nazarena que se queda rezagada como temiendo que la vean.

Mabel: Rolando. ¡Quiero verlo!

Inés: ¡Cállate! Lo último que necesitamos es una vieja chillona.

Mabel: Es mi esposo..

General: Como si no lo supiéramos

Desde atrás, Melchor le hace gestos a Simón. Este se le acerca. De lejos se ve que Inés le indica a Mabel donde esta Rolando. Melchor saca del bolsillo una caja de cerillos.

Simón: (mirándola) ¿Y esto?

Melchor: Lo encontré allá afuera. Donde se supone que estaba quien disparó. ¿Sabe lo que dicen de su dueño y la tía?

Simón: ¿Quién no? Pero quizás es de Mabel.

Melchor: Ella no fuma. Yo que usted.. No la dejaba acercarse a mi tío

Simón lo mira sorprendido. Luego comprende

Simón: ¡Dios mío!

XXII. Cocina.
Ella y Orquídea han terminado de limpiar a Rolando y ahora Orquídea examina su herida. Se abre la puerta y entra Mabel

Mabel mira a Rolando y se pone a llorar Avanza pero Orquídea le detiene

Orquídea: ¡Sal de aquí!

Mabel la mira estupefacta e intenta seguir, Orquídea la empuja con violencia

Mabel: ¿Que te pasa? Es mi marido. Soy enfermera

Orquídea: Eres una perra. Tu presencia infecta el lugar

Mabel la mira, pero no se mueve. Ella mira a Mabel con odio

Mabel: ¿Y esa loca que hace aquí?

Ella toma de la cocina un cuchillo largo

Ella: Ya oíste Lárgate

Orquídea: O sales por la buena. O la Loca te agranda la sonrisa

Asustada Mabel sale.

XXIII. Mabel sale de la cocina muy asustada y se tropieza con Simón

Mabel: La loca de Ella me amenazó con un cuchillo..

Simón sin hacerle caso la agarra de un brazo y la arrastra a un rincón

Mabel: ¿Qué te pasa? Suéltame. Me haces daño

Simón: Quiero que te vayas a tu casa

Mabel: Todos han enloquecido. No me iré

Simón: No me des el gusto de arrestarte

Mabel: ¿De que hablas?

Simón saca del bolsillo la caja de cerillos y se la refriega por la cara

Simón: De esto. De tu amigote Uriel Zamora. Uds. Son los culpables de que Rolando se esté muriendo

Mabel (asustada) ¡No tienes pruebas! estuve con Nazarena.. ¡Pregúntale!

Simón: Por mi pudiste estar con el mero General Ávila Camacho. Esta claro que no le disparaste, pero eres cómplice.. Vete a tu casa. Por tu hija no te arresto. Pero no te le acerques a Rolando hasta que no esté fuera de peligro. Y ruega a Dios, si crees en él, que no se muera. Porque sino.. Te juro por mi madre que lo que le pasó a Mauricio ni se le acerca a lo que te va a pasar a ti.

XXIV. Cocina. Rolando sigue desmayado. Ella y Orquídea están con él. Entra Inés

Inés: ¿Cómo esta?

Orquídea: No aguanta más. Hay que sacarle la bala.

Inés (suspira) Me lo temía. Tendré que hacerlo yo

Orquídea: ¿Alguna vez ha extraído una bala?

Inés: Jamás ¿Y usted?

Orquídea: Si, con buenos resultados. Si no le importa..

Inés: Ay si es la Señora la que la manda

Orquídea (no puede evitar sonreír) ¿Ahora piensa así? ¿Qué diría Tess si la oyera?

Inés: No me la mencione. Tengo un ahogo en el pecho cada vez que la recuerdo

Orquídea: ¿Ud. también?

Inés: Y Preciosa. Allá afuera está tan pálida como una muerta

Orquídea: Mándela al consultorio y que ese joven Cristóbal la acompañe. Necesito que me traiga el maletín con los instrumentos quirúrgicos. Ud. Me asistirá

Inés ¿Y Ella?

Leticia sigue con los ojos fijos en Rolando no levanta la vista

Inés: Parece hipnotizada

Orquídea: A pesar de sus esfuerzos por limitarla, el poder de Leticia es grande. En este momento está conteniendo la hemorragia de Rolando. Pero no resistirá más. Por eso la necesito a ud. Las tres tendremos que unir nuestra fuerza mental.

Inés: Hay cosas que usted no sabe. No nos juzgue por haber coartado el poder de las postulantes

Orquídea: No es el momento de juzgar sino de trabajar al unísono. Nosotras, ya que los médicos de este pueblo no pueden hacerlo

Inés: Que ironía. Un pueblo tan pequeño, dos médicos y ninguno sirve

CAP XXIV Veracruz. Apartamentote Rosa y Toño.
Salón. Toño todavía con ropa mojada y descalzo esta sentado en un sofá con la mirada perdida Aparece Olivia. Lleva el cabello suelto y una bata blanca

Olivia: Tomé esto prestado. Espero que a tu amiga no le moleste.

Antonio no responde. Olivia se le acerca

Olivia: No te has quitado esa ropa mojada. Te vas a enfermar

Antonio ni responde ni la mira. Olivia lo toca. Súbitamente él se pone a llorar. Oculta su rostro entre las manos. Olivia se hinca y lo abraza

Olivia: Se va a poner bien No te atormentes. Debes quererla mucho

Antonio (intenta serenarse) La quiero..mucho..Pero no como te lo imaginas

Olivia: No me gusta entrometerme, pero.. Lo que la haya hecho lanzarse a esa piscina..

Antonio: Ya sé. Eso es lo que me atormenta. ¿Hasta cuando aguantará?

Olivia: ¿No hay modo de evitar su angustia?

Antonio: Al parecer sólo el que ella buscó. Rosa-Hortensia es una mujer maravillosa, pero ha sufrido mucho por ser diferente a todos

Olivia ¿Diferente? ¿En que sentido?

Antonio: Te va a chocar, pero ya estoy de vuelta de todo. No aguanto más. A Rosa-Hortensia le gustan los hombres, pero…también las mujeres. (La mira con mirada torva) ¿Entendiste o te tengo que hacer un gráfico?

Olivia: (Cohibida) Entendí

Antonio: Ahora puedes largarte, desmayarte o ir a vomitar al baño.

Olivia (fría) No me escandalizó fácilmente. Soy médico. He oído de esa enfermedad

Antonio (se ríe sin ganas) ¿Es una enfermedad? No sabía. El caso es que los gustos ambidextros de Rosa la han metido en un lío bien gordo y me temo que yo he tenido alguna culpa (se detiene a encender un cigarrillo) El hermano gemelo de Rosa era anarquista. Se fue a España con las Brigadas Internacionales y ella le siguió. El murió.. Nunca encontraron su cadáver. Rosa que es enfermera terminó atendiendo refugiados en Francia. No tenía dinero ni posibilidades de regresar a México. Un día vino la esposa de un importante diplomático mexicano a visitar el campo de refugiados. Al parecer compartía los gustos de mi amiga.. No la culpo, en su situación..Volvieron a México, pero esta mujer se volvió cada día más exigente. A Rosa le costaba (sonríe) cumplirle. Buscó empleo en el mismo hospital que yo y nos frecuentamos. De algún modo fuimos amantes. En un arranque de rebeldía, Rosa se lo confesó y .. Ardió Troya. Esta señora puso un precio sobre nuestras cabezas

Olivia: Pero eso no es posible

Antonio: En este país todo es posible. Hace un mes que estamos huyendo, pero la vida de fugitiva no le va a Rosa y a mí tampoco

Olivia ¿Y que planean hacer?

Antonio: Escondernos algún tiempo y luego huir del país. Es curioso como ocurren las cosas ¿No?

Olivia: Pero ¿Y la policía? Uds… ¡No son criminales!

Antonio: Ay, Aurora, se te nota a la legua que eres de provincia. Gente como la mujer de la que te hablo.. La policía no puede con ellos.

Olivia: Voy a hacerte un té

Antonio: ¿Un té? Si eso hacia mi madre. Creía que todo lo solucionaba con yerbas

XXV. Club Cocina

Ella se ha puesto un mandil sobre su vestido de baile. Esta ordenando los instrumentos quirúrgicos en una bandeja. Inés también con un mandil sobre su vestido y con la boca cubierta con una servilleta administra éter a Rolando que está con el torso desnudo sobre la mesa. Entra Orquídea se ha cambiado de ropa. Viste pantalones negros y una blusa verde de seda china. Lleva el cabello recogido en un turbante estampado verde y blanco.

Orquídea: ¡Listas!

Inés: Por lo menos esto lo he hecho antes. Tenemos que esperar un rato

Se abre la puerta y entran Simón e Ignacio cargando una radio

Simón: ¿Dónde la ponemos?

Orquídea: Por ahí donde se escuche bien. No puedo trabajar sin música

Atrás viene Mónica todavía vestida de baile. Trae copas y una botella de champaña

Mónica (dejando la charola en una mesa) Hermana ..¿Estás segura?

Orquídea: No hay otra opción Te consta que he hecho esto antes

Prenden la radio. Se oye la voz de un comercial anunciando un dentífrico

Ella: No, no, busquen algo bailable

Nacho y Simón la miran sorprendido

Simón Entonces es cierto. Criatura estás curada

Ella: Díganle a mi Papá que estoy bien que no se angustie.

Nacho sintoniza otra radio. La Orquesta de Xavier Cugat toca Habanera

Orquídea: Así esta mejor. Gracias caballeros pero tienen que salir.

Mónica: Ay Orquídea. En que líos te metes.

Orquídea: No digas nada y bendíceme

Mónica: ¿Queé?

Orquídea: bendíceme como lo hacía nuestra madre

Mónica la mira dudosa finalmente hace la señal de la cruz en la frente de su hermana

Mónica: Que Dios te ampare y te favorezca (se pone a llorar y la abraza)

Sale. Nacho va tras ella

Nacho: Suerte

Simón abraza a Inés y sale.

Orquídea sirve champaña y les pasa las copas a sus compañeras

Orquídea: Brindemos por una operación exitosa

Las tres beben, pero no hasta la última gota. Esta la derraman en el suelo

Inés: Que la Señora nos guié

Ella: Que no nos abandone

Orquídea: Que se cumpla su deseo

Ella va en busca de una fuente de agua con la que lava las manos de Orquídea. Al terminar Orquídea se enjuaga las manos con champaña

Orquídea: El Dr. Merece lo mejor, que lo atiendan manos con champaña.

Ella termina de lavarse las manos y se pone una servilleta sobre la boca. Orquídea esta a punto de hacer lo mismo pero se detiene

Orquídea: Mañana nos volveremos a mirar con desconfianza, con envidia como se espera se miren las mujeres. Mañana es mañana. Hoy somos hermanas
Las otras asienten. Inés se acerca y la ayuda a ponerse la mascarilla improvisada

XXVI. Veracruz Apartamento de Rosa

Antonio sigue sentado en el sofá con la misma ropa mojada mientras bebé su infusión. Llega Olivia con una cobija. El le muestra la taza vacía

Antonio: ¿Me porté bien?

Olivia: (sonríe) Si

Antonio: ¿Qué había en el té?

Olivia: Renacuajos molidos, ojitos de araña

Comienza a envolverlo en la cobija

Antonio: Lo mismo que le ponía mi madre

Olivia mete las manos debajo de la manta y comienza a desabotonarle la camisa

Antonio: ¿Qué haces?

Olivia: De algún modo tengo que quitarte esta ropa mojada

Antonio detiene sus manos y se las besa

Olivia (con voz temblorosa) Quiero quitarte esa ropa

Antonio Y yo quiero.. (La besa. Al comienzo ella intenta resistirse, pero luego lo abraza ruedan por el suelo besándose.

XXVII. Club. Cocina
En la radio suena “Flamingo” de Duke Ellington. Orquídea trabaja en el cuerpo de Rolando. Inés le extiende los instrumentos. Ella seca el sudor de su frente

XXVIII. Veracruz Departamento de Rosa
Recamara de Antonio. En la cama Olivia y Toño hacen el amor

FIN DEL CAPITULO













 

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