CAP 13

by Cris (no login)

 
Muy de mañana arribaron por fin de nuevo a Barbados, con la información suministrada por la Nana, darían con Marcela en muy poco tiempo. Su nuevo nombre era Liliana Viuda de Carvajal.

En un principio se dirigen a la casa donde por tantos años habían vivido luego de su huida de Martinica; pero allí no había nadie, ni tampoco parecía que viviera nadie hay, los muebles estaban cubiertos con sabanas y había polvo acumulado.

Esto tomo a Juan por sorpresa y replico. Entonces!!! Si no está aquí, donde pudo ir???

La Nana, se quedo pensando y repuso. Si como usted mismo dijo está, tan enferma pues en la Clínica de la ciudad, no queda muy lejos de aquí. Acompáñeme le diré el camino. Dijo la Nana, confirmando la gravedad del estado de su Señora a no ver habitada la vivienda.

--Pues lléveme, enseguida!!!, no podemos perder tiempo, esta duda me tiene muy intranquilo. Dijo esto en un tono imponente, pues sus pensamientos desde que había recibido la noticia no lo dejaban en paz.

***

Al llegar Juan se sintió nervioso, su corazón le latía con fuerza el motivo del viaje sería develado y su vida cambiaria fruto de la noticia que dentro de muy poco recibiría.

En su pensamiento siempre estaba Mónica y cómo se lo diría??? Cómo lo tomaría???

Pues a ninguna mujer le cae en gracia, que su marido le llegue con un hijo vastardo de sorpresa. Juan sabía que Mónica era muy diferente a Doña Sofía, pero no por eso le iba a caerle de maravilla la noticia. Sabía que debían hablar de nuevo del pasado remover viejas heridas.


Tendría que explicarle, las circunstancias en que ocurrieron las cosas y en fin necesitaría tiempo para digerir la noticia. Pero primero debía confirmarla.

Después se preocuparía de cómo la daría a conocer de la mejor manera posible.

***

Al llegar a la Clínica preguntaron por Liliana Viuda de Carvajal; e inmediatamente los llevaron a su habitación la cual era pequeña pero cómoda.

Al entrar Juan la vio muy delgada y demacrada, la mujer que vio tendida en la cama, no era ni la sombra de la que conoció hace ya quince años y que dejó de ver hace diez.

Ella estaba dormida su cara tenía un tinte cenizo que demostraba la gravedad de su condición, su pelo rubio le caía en desordenados bucles a cada lado de su rostro, al verlo no pudo sino recordar los de su adorado tormento Mónica de Altamira, >

Saliendo de sus pensamientos vio, que Marcela, empezaba a moverse y abría los ojos, sus ojos era color miel. Esos ojos en su momento le fascinaron pero nunca lo hechizaron como los azules zafiros de Mónica.

Ella miro de un lado a otro y al verlo allí en su habitación con sus manos se restregó sus ojos como tratando de cerciorarse de que sus ojos no la engañaban. Al ver que era real y que era la persona que añoró por años, guardo silencio unos segundos.

> Pensó mientras aclaraba sus pensamientos para empezar a confesar su gran secreto guardado por años por vergüenza y por su orgullo, su gran orgullo que no le permitió mendigar el amor de ese hombre del único hombre al que le había entregado su amor. Pues en el fondo siempre supo que aunque lo que ella sentía era AMOR , para él ella no lo era, si acaso la quiso y la apreció pero nunca la AMO. Ella jamás se engaño con respecto a esto

Él estaba enfrente de ella y ella sentía que su corazón se le saldría del pecho; todos los recuerdos de los momentos vividos con él se agolparon dejándola sin aliento.

Juan consiente de la impresión causada por su presencia, dejó que ella se despejará y aclarara su mente antes de preguntar; aunque el moría por hacerlo, él sabía que esta mujer era orgullosa y valiente al tomar la decisión de asumir sacar adelante un hijo sola, en una sociedad tan machista. La quiso tanto, pero con un cariño diferente con un cariño infantil casi fraterno casi comparable a lo que sintió por Azucena luego de descubrir lo joven que era.

A Marcela la quiso y verla aquí tan débil y frágil lo afecto profundamente; ella era muy joven y su vitalidad parecía que la estaba abandonando en cada suspiro que daba.

***

Pasaron unos minutos cada uno preso de sus pensamientos y recuerdos en común.

Ella resuelta, rompió el hielo. Juan viniste!!! Lo dijo casi como si no creyera que lo haría.

--Claro Marcela, siempre quise saber que había sido de ti. Me sentí responsable, pero jamás volví a tener noticia tuyas. Te busque a pesar de los años pero con tu nueva identidad me fue difícil, por no decir imposible dar contigo. Si lo sé, --Y así seguirías, sin saber de mi pero --Algo cambió y mi decisión y promesa de nunca más verte ni contactarte se vino abajo por algo que se salió completamente de mis manos. Ella hasta ahora fuerte comenzaba a flaquear, el solo recuerdo del estado que se encontraba y de que su única esperanza y la de su hijo estaban en manos de ese hombre la volvían vulnerable.

***


Juan le pasó un pañuelo galante y espero a que se repusiera, sus nervios estaban al limite el verla, el saber lo de su hijo pero aun sin confirmar si era o no era suyo lo tenía en un grado de ansiedad difícil de describir.

Su cara estaba tensa en un rictus que el trataba que pareciera amable, su cuerpo erguido con sus brazós a los costados de su cuerpo, daba algunos pasos de un lado a otro disimulando un poco su ansiedad mientras sus oídos no dejaban escapar cada palabra, cada indicio que lo llevara a confirmar o a descartar la NOTICIA.

***

--Yo me obligue a no pensar más en ti, luego de que me fui de Martinica. Lo conseguí por un tiempo, aunque debo confesar no lo logré por completo pues la huella que dejaste en mí fue imborrable. Siempre supe que llegarías lejos. Lo que vi en tus ojos era un ambición de sentir que aun no habías llegado a puerto seguro. Yo quise ser tu puerto pero desde siempre supe que no lo era, pero las migajas que me dabas me bastaron. Dijo Marcela recuperando su sangre fría, ella había empezado y ahora terminaría, su tiempo estaba contado y sería ahora o nunca.


--Marcela, no digas eso, yo te quise mucho y fuiste una gran mujer en mi vida yo te di todo mi cariño. Dijo cariño, pues desde que conoció a Mónica sabía que era a ella y solo a ella la única mujer que llegó amar.


--No te excuses Juan, yo lo sé y lo supes siemprey también lo acepté, no te guardo ningún rencor por eso. Tu recuerdo lo llevé siempre conmigo en mi corazón.

Y fue hace algo más de cuatro años que te vi de nuevo en el puerto. Estabas tan cambiado, te vi con ropa fina. pregunte por ti y supe que vivías en San Pedro que te casaste con una condesa y que tenías un hijo y que había otro en camino. Al saber todo esto fui inmensamente feliz por ti, pues supe que tu coraje y lucha habían dado fruto. también supe que ahora no eras Juan del Diablo, mi querido Juan del Diablosino Juan De Alcázar, hijo de un importante terrateniente Mexicano.

Por esto sabía dónde encontrarte, pero aunque estuve tentada hacerlo, pensé que eras tan dichoso con tu nueva vida, que volver a verme y saber de mí más que alegrarte, podría llegar a ser un problema.


--Pero ahora las circunstancias cambiaron y no puedo guardar por más tiempo este secreto

Continuara...



Escrito desde Nov 11, 2008, 6:15 AM
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