No solo porque es 9 de Octubre que se me ha llenado el alma de amor a mi ciudad, y porque esté bonita o no. Yo la he querido siempre, desde que me acuerdo! Desde que era sucia y desordenada, con pilos de basura en las esquinas. Desde la epoca en que el Malecon era una zona roja y el Palacio de Cristal era el Mercado Sur, paupérrimo, pestilente y desordenado. Siempre la he querido. El encanto de esta ciudad siempre ha estado en su gente: el sabido, el batracio, el ñero, el aniñado, el cholo, el choro, los buseteros, los limosneros. No quisiera vivir en otro lugar del mundo, porque en ninguno me sentiría en mi casa!
Tengo una sonrisa de oreja a oreja, porque, justo hoy, me llegó el diploma que te manda el M.I. Municipio en reconocimiento a la donación de impuestos a nombre de las obras para la ciudad. ¡Que oportuno!
Y digan lo que digan, Leon, Nebot y el PSC podran ser unos hijos de p..., pero reconozcámosles que han hecho mucho por la ciudad. Aunque muchos digan que solo es maquillaje, pues ese "maquillaje" ha generado trabajo e ingresos por turismo, lo que genera a su vez un saludable círculo de más trabajo.
Para terminar y no cansarlos más, les peguo (sorry, pero si les pusiera el link tendrían que pagar para leer el artículo) el artículo de Enrique Córdova que salio en el Herald en septiembre:
SALUD, MI GUAYAQUIL QUERIDO!!
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Perspectiva
Posted on Tue, Sep. 16, 2003
La lección del Ecuador
ENRIQUE CORDOBA
Traigo muy buenas noticias de Ecuador. Son tan buenas que puedo llenar los
toneles de los pesimistas de obras de progreso y nuevos valores de la
autoestima ciudadana. Fue algo mágico. El oleaje del majestuoso río Guayas
dio la señal a pocos metros de la casa donde Bolívar y San Martín sellaron
un pacto secreto el 26 de julio de 1822. Esa mañana un puñado de voluntades
decidieron pensar y actuar en grande. En cuestión de meses, no de años, las
promesas se convirtieron en realidad y ésta es la hora en que en Guayaquil un ejército de obreros trabaja en turnos de 24 horas, siete días a la semana, para terminar obras que siguen cambiándole la cara a la ciudad.
En diez años Guayaquil se transformó. Hace veinte años, cuando fui cónsul de Colombia, pensar que alguien se quedara a pasar una noche en este puerto
del Pacífico era algo utópico. Salir a la calle era aventurarse por Africa.
Inseguridad, maleantes, suciedad y fealdad. El fenómeno se ha dado.
Salgo del aeropuerto y me tropiezo de inmediato con nuevas avenidas, amplias, modernas, como si estuviera en Miami.
''Ya se está trabajando en el nuevo aeropuerto'', dice Joseph Garzozi, director de Turismo de la ciudad.
Estoy alucinado caminando por el Malecón 2000, una obra de varios kilómetros a orillas del Guayas, construida pensando en crearle espacios
públicos a la familia. Es un Bayside de tres kilómetros, sin tiendas, pero con arte al aire libre y mucha gente caminando, trotando, y niños jugando
en los jardines. Las tabernas, kioscos, restaurantes y estanquillos tienen diseños alusivos al río y al mar. La afluencia de turistas crece día a día.
Tres millones de visitantes acudieron en julio para asistir a conciertos, exposiciones y muestras artísticas. ''El turismo local y regional es una de
nuestras metas'', dice Garzozi. ``Al fin y al cabo los ecuatorianos también gastan en dólares, porque la economía está dolarizada desde el 2000''.
Los tugurios del cerro Santa Ana, donde se fundó la ciudad en el siglo XVII, ayer guarida del hampa, fueron rescatados. Las Peñas son epicentro de
la bohemia. Viejas casonas y edificios de madera que estaban derrumbándose en Numa Pompilio y la calle Noboa, han sido remodeladas y albergan galerías
de arte, tabernas y estudio de pintores.
Las plazas de mercado también se han transformado en iconos turísticos. ''En el área municipal se han construido y arreglado más de 200 kilómetros
de vías, autopistas y puentes'', informa Garzozi.
La zona de los alrededores del palacio del Ayuntamiento, conocida como el centro histórico, fue sometida a un proyecto de regeneración, con calles
adoquinadas y exclusivas para peatones.
En el Caño El Salado otro batallón de obreros trabaja para terminar otro malecón. Por donde quiera que se transite se observan obras de progreso.
Y no es sólo en el campo físico. Me informa el hotelero Emilio Bruzzone que acaban de descolgar una muestra de originales de Picasso y de Rembrandt en
el renovado Mercado Público. Y por primera vez se ha celebrado una Feria Internacional del Libro.
¿Cómo lo han logrado? Porque si Guayaquil ha podido hacer el cambio, América Latina también puede.
''Hace 20 años llegamos al clímax del abandono, del irrespeto, la falta de autoridad y la deshonestidad'', me cuenta el alcalde Jaime Nebott. ``Llegó
el ex presidente León Febres Cordero y puso la casa en orden. Inició la fase de transformación, hizo una gran obra y levantó la autoestima''.
``Le sucedí en la alcaldía, continué sus obras y abrí nuevos frentes de trabajo. Realmente hemos logrado involucrar a la ciudadanía con un espíritu
de participación. Hoy tenemos un liderazgo colectivo que responde a un liderazgo de convocatoria, pero la ciudad es activa desde distintos ángulos: sector privado, sector público, industrial, comercio,
trabajadores, cultura; todos estamos halando y empujando el carro de Guayaquil hacia el progreso''.
``Hoy el mundo conoce de la transformación. Hay curiosidad por venir a ver qué es lo que sucede aquí. Tenemos el proyecto de regeneración urbana más
grande de Latinoamérica y el más rápidamente ejecutado. El turismo interno se ha volcado a la ciudad, lo cual nos ha generado nuevas fuentes de vías
de desarrollo, de trabajo. Lo que falta por hacer es mucho, pero también es mucho lo que hemos hecho: salud gratuita, atendemos 150,000 pobres al mes
sin cobrarles nada, bajamos la delincuencia. Tenemos una superestructura vial con túneles terminados, uno nuevo en marcha, iluminación, calles, hospitales en sectores populares. Hay un reverdecer del arte y la cultura que va desde la masificación de ese arte en las bases de los pasos a nivel, que son exposiciones abiertas, hasta la reedición de textos perdidos de
historia y literatura de Guayaquil''.
Dice el alcalde que Enrique García, presidente de la CAF, manifestó que Guayaquil es la única ciudad de América Latina con un proyecto de ciudad.
``Este es sólo el principio. Se puede probar que cuando se quiere, se sabe y se tiene mística, se pueden hacer las cosas aún en un país que vive en
crisis. El progreso y la realidad son los mejores educadores. Tiene que haber un elemento de progreso primero''.
Es impresionante lo que está ocurriendo en Guayaquil. De este laboratorio social de administración y de buen gobierno debemos aprender los latinoamericanos si aspiramos a un futuro digno.
Hey Chica, este es el articulo q la Pequeñaprima critico
Por mi parte, quiero decirles q tengo 13 años viviendo en Guayaquil, la ciudad manabita mas grande, i me fascina, me encanta, cada cierto tiempo descubro nuevas cosas q reafirman mi amor por esta ciudad, por la diversidad q representa.
Creo q Guayaquil, los Guayaquileños i todos los q vivimos aca son los mejores ejemplos de lo q representa la pujanza i el progreso.
Por mi parte, q viva Guayaquil.
Pd. Por q a mi no me llego ese diploma si tambien firme para q el 25% de lo q pago en impuestos vaya para el malecon 2000 ?
No se Oswaldo. Yo hice mi donación a través de mi compañía...pero no sé si eso haya influido o no. Chico también donó, y él consta en el "muro de vidrio" y yo no (es la 2da. vez que dono)