Los líderes lo tienen complicado. En este principio de siglo muchos valores se tambalean y ellos tienen que utilizar la artillería pesada para liderar
En los buenos momentos resulta fácil descubrir a cientos de personas que transmiten entusiasmo y optimismo a sus equipos pero, ¿qué sucede cuándo el panorama cambia? En los momentos bajos sólo queda sitio para los mejores, para los auténticos número 1 que brillarán con más luz propia que nunca. Dos expertos en la materia, James M. Kouzes y Barry Posner exponen algunos de sus consejos para liderar en tiempos difíciles.
El líder no espera
Los líderes deben ir siempre por delante, a la cabeza de los cambios. Debe abrir un nuevo camino que bordee las adversidades. Y si los tiempos no son demasiado buenos, los cambios deben producirse aún más deprisa.
Firmeza y convicción
No es tiempo de cambiar de opinión ni de dar bandazos. Hay que mantener las opiniones en las que creemos pese a lo que dicten las últimas tendencias. Imprescindible: saber defenderlas con honestidad. El líder debe saber hacia dónde camina y hacia dónde dirige a las personas que le acompañan.
La cabeza en las nubes, los pies en la tierra
El líder no debe perder esa capacidad de ver más allá, de adelantarse al futuro. Es esa visión de futuro una de sus cualidades fundamentales, pero en tiempos difíciles, esta capacidad es más necesaria que nunca.
El líder debe compartir los valores de la gente
No pueden ir en caminos diferentes: deben tener aspiraciones comunes, realistas y con posibilidad de ser cumplidas.
Debe darle al grupo la importancia que merece
El líder no es nadie sin su equipo, sin el grupo de personas que le respalda. Sus logros serán más importantes cuanto mayor sea el respaldo de ese grupo, de su gente.
Hoy, más que nunca, debe cumplir sus promesas
Los logros respaldan su actuación, le dan credibilidad, apoyo para seguir. Sin el cumplimiento de esas promesas, el líder no sobrevive demasiado tiempo como tal.
El líder potencia a la gente
No tiene miedo a delegar porque es consciente de que ésta es la forma más sensata de avanzar. Así, escuchará a los que le rodean, se empapará de sus buenas ideas, estará al tanto de todo lo que sucede tanto dentro como fuera dela empresa y sabrá aprovechar al máximo su capital humano.
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