¡¡ESTO NO ES UNA TELENOVELA DE VERDAD... LOS ACTORES MENCIONADOS NO TIENEN NADA QUE VER CON ESTE PROYECTO, SÓLO INSPIRAN LA WEBNOVELA¡¡


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CAPITULO 38

September 3 2009 at 12:50 AM
Lucia  (Acceso guaposlibros)

 
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Odilia ha perdido el hijo que esperaba y no sabe como retener ahora a su marido


Lucrecia está decidida a no dejar escapar a José Mariano. Va a la escuela de sus hijas para verlo, pero la directora le informa que él no la puede recibir.
Lucrecia: Está bien, entonces lo espero.
Etelvina: No, señora Valdivieso, no se moleste en esperarlo. El profesor Azcárraga no la va a recibir ni ahora ni más tarde.
Lucrecia: ¿¿Cómo que no?? Necesito hablar con él sobre una de mis hijas.
Etelvina: Lo siento, yo sólo le informo lo que él dijo.
Muy enojada, Lucrecia sale de la escuela y se dispone a esperar a que José Mariano salga para verlo, pero se hace la hora de salida de los alumnos y ella se olvida de que al que está esperando es al profesor, ya que se queda viendo a los alumnos. Se esconde al ver salir a sus hijas, pero al ver a Mauricio, va tras él.
Lucrecia: Hola, ¿te acuerdas de mí?
Mauricio no le responde nada y sigue caminando, pero ella lo sigue.
Lucrecia: No tienes que responder a lo que te pregunté, es obvio que te acuerdas... Ningún hombre puede olvidar a su primera mujer... Porque yo sé que eso fui para ti. ¿Qué te parece si repetimos lo que pasó el otro día?
Mauricio: ¡Ni se le ocurra!
Lucrecia: ¿Por qué no, si yo sé que te gustó?
Mauricio: ¡Usted está loca! Por favor, déjeme en paz.
Lucrecia: ¡Dame una razón!
Mauricio: No, una razón no... Le daré tres: primero, que usted ya está casada, segundo, que yo no quiero volver a tener nada con usted, y tercero... ¡que la única mujer que de verdad me interesa es su hija Alejandra!
Mauricio se va y Lucrecia se queda con rabia. No soporta que un hombre prefiera a su hija antes que a ella.

Odilia despierta en un cuarto de hospital, muy confundida. Junto a ella hay una enfermera.
Odilia: ¿Qué me pasó?
Enfermera: Tuvo un accidente... Gracias a Dios, no fue demasiado grave.
Odilia: ¿Y mi bebé? ¿Cómo está? ¿Lo perdí?
Enfermera: Sí, lo siento mucho.
Odilia llora, pero no de dolor por haber perdido a su hijo, sino porque sabe que ahora nada la retiene a José Mariano y él podrá dejarla para buscar a Alejandra.
Enfermera: Tenemos que avisarle a su familia que usted está aquí, no pude hacerlo antes porque no traía ninguna identificación. Si me da el número de teléfono de su esposo, yo le avisaré que usted está aquí.
Odilia, llorando: No, por favor, a él no lo llame, no quiero que sepa todavía que perdimos a nuestro bebito...
Enfermera: Pero ahora usted necesita mucho apoyo.
Odilia: Llame a mi mejor amiga, ella sabrá consolarme por esta gran pérdida.
La enfermera asiente y apunta en un papel el número de teléfono y el nombre que Odilia le dice. Pero mientras ella sigue llorando como si la pérdida de su hijo le doliera mucho, en el fondo, está tramando un nuevo plan.

Lucrecia regresa a su casa, con rabia por el rechazo de José Mariano y luego el de Mauricio. Se sorprende al ver a su esposo esperándola.
Lucrecia: ¿Pasa algo, Gaspar?
Gaspar: ¡Sí, quiero que me expliques que significa esto!
Él le muestra el anónimo que recibió ese mismo día.
Lucrecia: ¡Por Dios, Gaspar! ¿Tanta importancia le das a un juego de niños? ¿De veras crees lo que dice ese anónimo?
Gaspar: ¡Claro que lo creo, porque te conozco! ¡Atrévete a negarme lo que dice aquí!
Lucrecia: ¿Sabes qué? No tiene caso que te lo niegue... ¡Pero tú no tienes ningún derecho a reclamarme! ¿Crees que no sé que desde que nos casamos tú me has engañado con cuanta mujer se te ha cruzado en tu camino? ¡Yo conozco toda tu vida, Gaspar! Sé que has tenido infinidad de amantes, que hasta tuviste hijos fuera del matrimonio... Incluso sé que abusaste de la esposa de José Mariano Azcárraga, el profesor de nuestras hijas, y que esa mujer también fue una de tus amantes. ¿Ya ves cómo lo sé todo sobre ti? ¡Y nunca te he reclamado nada, así que como yo me quedé callada, ahora haz tú lo mismo!
Alejandra, que acababa de llegar de la escuela y lo oyó todo, se encierra en su cuarto a llorar desesperadamente.
Alejandra: No sólo mi mamá, sino que también mi papá también es de lo peor... ¿Cómo pude creer durante toda mi vida que mi familia era perfecta? José Mariano debe saberlo, tiene que enterarse de que su mujer lo engaña... ¿Pero cómo se lo digo sin que piense que mi única intención es acabar con su matrimonio para que se quede conmigo?
Alejandra sigue llorando, hasta que la sirvienta de la casa entra en su cuarto.
Sirvienta: Señorita Alejandra, acaban de hablarle por teléfono.
Alejandra: No quiero saber nada de nadie.
Sirvienta: Es que es muy importante, es del hospital...
Alejandra: ¿Del hospital? ¿Qué pasó?
Sirvienta: Su mejor amiga tuvo un accidente y quiere verla.
Alejandra se seca las lágrimas y se va rápidamente, pensando que se trata de Brenda.

Lilianita, que ha visto a Mauricio con Lucrecia, se acerca a él.
Mauricio: ¿Y tú qué quieres?
Lilianita: Es que... Te vi con la mamá de Alejandra.
Mauricio: ¿Y?
Lilianita: Pues, oí todo lo que te dijo. ¿De veras tuviste que ver con esa señora? ¿Fuiste su amante?
Mauricio: ¿Para qué te diré que no si ya lo oíste? ¿Ahora qué vas a hacer, se lo vas a decir a todo el instituto, como haces siempre?
Mauricio la mira con desprecio y luego se va. Lilianita está muy triste.

Alejandra entra al cuarto dónde está Odilia y se sorprende al verla allí.
Alejandra: ¿Usted?
Odilia: Sí, yo... ¿Esperabas ver a otra persona?
Alejandra: Pues sí, no entiendo por qué me llamó.
Odilia: Porque quiero que sepas que por tu culpa, he perdido a mi hijo, al hijo de José Mariano. Me imagino que estarás feliz.
Alejandra: ¿Por qué me dice eso?
Odilia: ¡Porque es la verdad! Tuve un accidente que causó la muerte de mi bebé, y tú eres la única culpable. ¿Sabes por qué? Porque hoy mismo descubrí que mi esposo me engaña contigo... Iba a reclamarte, y fue tan grande mi dolor, que perdí el control de mi coche... ¡Tú eres la causante de ese accidente, porque si no hubieras intervenido en mi matrimonio, ahora José Mariano y yo estaríamos felices esperando a nuestro hijo!
Alejandra: ¡Eso no es cierto, yo no soy la amante de su esposo! Además, ni siquiera le creo que su hijo fuera de José Mariano... ¡Usted fue amante de mi papá, así que ese bebé bien podría haber sido suyo!
Odilia: Sí, tienes razón. Tuve relaciones con tu padre, y mi bebé podía ser tanto de él como de José Mariano... ¿Eso te hace sentir mejor? ¡El niño al que ni siquiera le diste la oportunidad de nacer, podía haber sido tu hermano!
Las palabras de Odilia acaban por hacer sentir culpable a Alejandra, que siente que realmente ella tuvo la culpa de que ese bebé, que tanto pudo haber sido hijo de su amado, como su propio hermano, no haya llegado a nacer.
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*Mauricio quiere olvidar lo que pasó con Lucrecia pero ella lo persigue*


 
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