RONI: ACA TE DEJO LA NOTA QUE SALIO EN GENTE. SI PUEDO ESCANEO LAS FOTOS, SALUDOS
NATY
Ya no soy ninguna Chiquitita
Fue una de las huerfanas del programa de Cris Morena. Sin embargo, un día decidió bajarse del éxito para “disfrutar la adolescencia”y terminar la secundaria. Hoy, a los 20, volvió a la carga: No solo actua en Culpable de este amor, sino que el 14 de Octubre llega al cine en la película Palermo Hollywood, donde se anima a un desnudo.
“Obvio, todavía me llaman Chufa” rezonga de mentira, porque en realidad nada le preocupa menos que el viejo apodo “Empecé en marzo de 1996 y me fui en marzo de 1997. fue una etapa intensa, inborrable”, simplifica. “Que tele, que teatro, que revistas. Menos en la sopa estabamos en cualquier lado, cae en la cuenta mientras sus ojos castaños suben u bajan como en un subi-baja. “Ëra insolito. Cuando aparecia en una fiesta, todos los chicos querian sacarme a bailar. La vergüenza solia convertirme en tomate humano”, reitera María Manuela Perez Bosch, el nombre real de quien dentro de unas líneas comentará so nombre artísitico y quie, apostamos, si ahora apareciera en una fistea, todos los chicos y no tan chicos seguiran queriendo sacarla a bailar “¿Vos creeeees? Pregunta con, digamos, cierta ingenuidad inquietante.
-Lógico y sin contar los puntos que sumará a partir del jueves 14 de Octubre, cuando tales chicos puedan apreciarla en Palermo Hollywood, donde pone el cuerpo – desnudo- al servicio de una escena que haría temblar a las Chiquititas…y a los grandecitos.
-Es que ya no soy ninguna Chiquitita. Soy una grandecita de 20
-Una grandecita que querrá seguir los pasos de ex Chiquititas como Luisana Lopilato, Agustina Cherri y Camila Bordonaba
-No. Una grandecita que quiere seguir los pasos de su madre. Habla de Graciela Pal (57), actriz de raza “Me consiguió empleo a los ocho meses – detalla Manu, sonriendo- Pobre, no quería dejarme en casa. Le pidió al autor que embarazara a su personaje, y así pase a formar parte del elenco de Coraje mamá. A partir de ahí participé en Alta Comedia y La Hermana mayor; estudié expresión corporal y teatro en mi escuela Santa Rosa, en la del centro y en la de Caballito; y me aleccionó Hugo Midón. “” Admiro tanto a mi vieja que decidí ponerme Manuela Pal apenas entré a Chiquititas”, explica asi su nombre artístico. “Mamá no me acompañó a ninguna de las cinco pruebas que superé. Necesitaba evitar el término ‘acomodada’. Conseguí el papel, y con orgullo, me rebauticé”, asegura ella, oriunda de Belgrano, que considera haber tomado, doce meses luego, la desisción de su vida. “Era mi vocación. Pero cuando terminé mi temporada en elprograma, a los 12, resolví bajar cuatro cambios, dejar el psicólogo, suspender la carrera, finalizar el colegio y disfrutar mi adolescencia. “Tanto que el dia que me llamaron de Trillizos, dijo la partera en 1999, le pedí a mi mamá que dejara de mencionarme las propuestas que llegaran” confia.
-Terminó la secundaria, retomó los castings, regresó a la pantalla chica durante 2003 con Malandras, Son amores y Costumbres Argentinas y exibiendo el musical Elliot Ness y, pun para arriba, de repente la convocaron para hacer de Luciana, la integrante de una secta, en Culpable de este amor, y para hacer de Julieta, la rolinga liberal de Palermo Hollywood. Ahora ¿Qué tendrá Manuela?
-Que se yo. Primero, por favor, aclará que aunque mi mamá trabaja en culpable… no entré a traves de Gracielita Pal. Y despues, lo de Palermo.. No se si se va a repetir un milagro similar.
-¿El milagro de protagonizar una fábula porteña cargada de actualidad y acción y rodeada de espaldarasos inusuales: la dirección de Fernando Pinto, la inversión de Patagonik Film Group y TJM, y la distribución de Warner Bros? ¿O el milagro de volver a lucirse ligera de prendas?
-Ambas. Jamás se me irá de la cabeza la toma 48, la del desnudo. No dormí aquella noche previa a rodar sin ropa. Salí blanuita, blanquita ¡Ni cama solar tome!
“Tampoco puede retarme mi vieja. Hay una antigua peli suya en la que pela un topless de coté”, dice mientras busca defensa en su 1.63 metros, 52 kilos y “un cachito menos de 90 de arriba”y un cachito mas de 60, en medio y de 90 abajo”, que huele a 212 de Carolina Herrera, adora a su padre Mario -57, trabaja en una empresa de seguros- , a River Plate y a Pablito Aimar, comer pescado, tomar coca cola light y cerveza y bailar.
La morocha – sin hermanos- vive en un tercer piso capitalino junto a su madre y su segundo marido – Eduardo Inchausti 57, contador -, colecciona monedas de un sentavo, uy, uy, uy anda sola y solita “A los 14 me puse de novia. Rompimos. Surgió otro muchachito y ocho meses atrás, cortamos”, remata. Y fin de la nota. Después, se detiene en el quisco a ver las tapas de las revistas, sin imaginar que en una semana, un mes, un año, será ella quizá la que estará colgada de los broches. Quien sabe.
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