Germán Dehesa
De mujeres a mujeres
El consejo de morsas que regía mi vida infantil tenía un precepto inapelable: el mal ejemplo cunde. El tiempo les da la razón. Ahí tienen a Doña Marta que ya estaba resignada a mirar pasar sus días muy aplacadita tomando un ansiolítico de mediana potencia y cocinando pechuguitas presidenciales; pero nomás saltó a la palestra Borola Tacuche de Sánchez Anaya y se volvió a echar a andar. Hace unos días, la levantisca Primera Dama volvió a agarrar el micrófono por su cuenta y retomó el interrumpido rollo: ¡ñaaa!, que no es justo, que hay baches en la Constitución (¿de veras?), que hay que juntar a todas las Primeras Damas y que no sé qué... Si no es porque su marido al grito de ¡ya vámonos, Doña Marta! se la llevó a jalones, todavía seguiría arengando multitudes (de hecho, llegó a Los Pinos con el micrófono en la mano y está pensando en comprar un sinalámbrico -así dice una tía mía- de largo alcance). Tan a gusto que estábamos.
Comparece ahora la señora Bortolini, virreina delegacional de Coyoacán. En algún otro momento hablaremos de la desastrosa gestión de su no menos desastroso marido. Todo indica que estamos ante una réplica del dúo Bejarano-Padierna. Me preguntan los coyoacanenses ¿cómo se atreve esta señora a instalar sus "oficinas" en la Casa de la Cultura "Jesús Reyes Heroles"? ¿Qué tiene que ver esta pareja con la cultura y con Jesús Reyes Heroles?
Todo lo hasta aquí dicho sirve para ilustrar un punto que a mí me parece irrebatible: también en el gremio femenino pueden aparecer ejemplares disfuncionales. Venturosamente son la excepción, pero de pronto aparece cada murciélaga, que nos llena de harto espanto. Sin embargo, en mi experiencia personal ganan por abrumadora mayoría las mujeres inteligentes y de bien.
Por dar un caso, ahí tienen a una querida amiga vinculada al servicio exterior mexicano que me envía una carta para llamar mi atención sobre la nueva maroma que está tramando el Dr. Soberanes, quien, como ya sabíamos todos, pretende reelegirse. El criterio para la elección del cargo de Ombudsman avanza por los siguientes pasos: consulta ciudadana, presentación de candidaturas ante el Senado, formación de una terna y designación presidencial. Establecido esto, brinca Soberanes y declara que si hay consenso para su reelección, nos podemos ahorrar todo el engorro de la terna. Enfáticamente yo digo que no hay tal consenso y me consta que hay muchos ciudadanos (aquí incluyo a una legión de amigas y amigos), grupos y organizaciones que opinan como yo. Entonces, mi siempre recto y transparente Dr. Soberanes, vayamos a la terna y que nadie manche su nombre ni con el pétalo de una trácala.
Desde Culiacán, recibo un correo electrónico de una joven lectora llamada Brenda que, con enorme olfato de cronista, me cuenta una experiencia infernal: ella estuvo este 11 de septiembre en el centro comercial donde se desató la balacera que acabó con la vida de Rodolfo Carrillo Fuentes y de su novia, esposa (o algo) Geovana Castelo. Convendrás conmigo, lectora lector querido, que una cosa es leer la historia (ya maquillada, aderezada y embalsamada por las autoridades y por los "medios") de estas matanzas y otra estar de pronto en mitad de la balacera sin deberla ni temerla. No es normal, no es humano, no es aceptable que una jovencita vaya en paz a un lugar pacífico y que, en un parpadeo, eso sea un infierno con la muerte aullando por todas partes. Agradezco a Brenda su detallada relación. El fin de esta historia sin fin fue, ya lo saben ustedes, un suntuoso funeral presidido por un féretro de dos plazas. Esto del estuche matrimonial me tiene subyugado. Ya le comuniqué a la esbeltísima Jaguara mi intención de comprar uno y con una voz como daga helada me dijo: conmigo no cuentes (¿alguna se anima?).
Termino con un abrazo y una moraleja. El abrazo es para Cecilia Loría, amiga de mi corazón que está librando (y ganará) la madre de todas las batallas. La moraleja es simple: hay de mujeres a mujeres.
¿Qué Tal Durmió? CCCLXXIV. Díjole el sublime Patricio al Presidente: entrego un Estado en paz. Me pregunto: ¿pues qué Estado habrá entregado?, ¿Nayarit, Yucatán? Seguramente no se refería a Chihuahua.
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