Germán Dehesa
Una jornada sentimental
Los hombres que hoy acceden a casarse, aun a sabiendas de que sus esposas se van a poner a grabar discos y a ellos los dejarán a mitad del arroyo con una criatura en brazos, me resultan admirables. Sin embargo, mi admiración se convierte en estupor y casi en bilis cuando el hombre que decide casarse lo hace el mismo día y a la misma hora del partido Chivas-América. Esto ya es tentar a Dios. Yo digo que ningún día, ni ninguna hora son realmente buenas para contraer nupcias, pero si algo hemos aprendido este sexenio es que ni los lunes a las siete de la mañana, ni los días de algún esperado encuentro futbolístico son favorables para el buen éxito de un enlace conyugal. Para redondear el drama, mi amigo se casaba (de hecho, ya se casó) en Puebla y hasta allá tuvimos que ir sus fidelísimos amigos que formamos su porra ultraplús. ¿A quién se le ocurre tamaña desmesura?, ¿quién en este país no consulta primero el calendario futbolístico y luego ya ve si es pertinente o no contraer matrimonio? En todo esto pensaba yo a lo largo del dilatado trayecto México-Puebla. La parte más difícil y fragorosa, ya lo sabrán ustedes, es la salida de la Capital y el ingreso a la carretera propiamente dicha. Tuve tiempo de sobra para maniobrar con una exquisitez diplomática que ya quisiera Derbez y convencer a la Jaguara de que ella asistiera a la ceremonia religiosa que sería a las 19:00 horas y que, dos horas más tarde, nos encontráramos en la celebración profana del connubio. Me parece una peladez que no te presentes en la ceremonia, me dijo la esbeltísima pareja asignada a mi patrulla. Pero, jani, nadie se va a dar cuenta; yo tengo un parlamento efectivísimo para estas eventualidades. ¿Ah, siií? Así es, jani; mira, llegas a la fiesta, te acercas a los novios, abrazas a alguno de los dos y le dices: estuvo preciosa la ceremonia, el fervorín en particular me encantó, me hizo pensar en muchas cosas, por eso me salí un rato; me emocioné mucho. Quedas como mago. He de decir que la recia soprano no quedó muy satisfecha ni convencida, pero muy amablemente permitió que me quedara en rumboso hotel poblano a ver el aburridísimo partido entre las lamentables Chivas y las patéticas Aguilas. Estoy seguro de que la boda estuvo mucho más divertida y hubo muchas más jugadas de peligro.
Minutos después de las nueve, hacía mi entrada al salón "Arcadia" de la ciudad de Puebla. En el camino, loados sean los dioses, tuve oportunidad de conseguirme dos nuevas amistades poblanas. Una de ellas es una hermosa chica llamada Connie que es recepcionista en el hotel donde me hospedé. Ella y yo fundamos una instantánea y durable cuatitud. El otro caso fue más complejo: mientras esperaba mi coche para acudir al nupcial festín, salió del hotel un impetuoso joven y me arrimó un apreciable empujón. Sin ánimo belicoso, le hice saber lo que yo opinaba acerca de la lamentable pérdida de las buenas maneras. Yo esperaba que el joven no me pelara, o me aventara bronca; pero no ocurrió ninguna de estas dos cosas: el joven me escuchó con atención y tuvo la inesperada elegancia de decir: tiene usted razón y en verdad le pido que me perdone, fui muy grosero y muy tonto. Ya este encuentro valió la pena el viaje; él se llama Jorge Reyna y todo indica que la vida le será propicia.
En la boda había una orquesta y no me lo van a creer, pero tocaron "Caballo viejo y cansado", "No rompas más" y "La mesa que más aplauda". Lo enigmático es que la Jaguara bailó todo. El brindis oficial corrió a cargo de su Charro Negro y, aunque lo hice con mucho gusto, todavía no logro reponerme de la tensión que generé en tan difíciles momentos. Con todo y todo, la noche tuvo un final feliz, aunque sobrevive el insondable misterio: ¿a quién se le ocurre casarse el mismo día y a la misma hora que el Chivas-América?
Carta con Regalo. Me escribió Raúl Salinas. Dice que se divierte mucho con mis desafueros y extravagancias. En venganza, me envía un DVD del "Buena Vista Social Club". Se agradece.
¿Qué Tal Durmió? CCCLXXXII. Pregunta sin malicia: ¿cómo se puede uno enterar de la nómina íntegra y desglosada de la CNDH y qué hace exactamente cada uno de los que integran esa nómina? No hay que olvidar que nosotros pagamos esos salarios. Supongo que ésta no es "información clasificada".
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